Sábado 14 – Feria (o Memoria Libre: Santa María en sábado / Blanco) – Verde / Misa: a elección – Liturgia de las horas: a elección. 1as vísperas del 33° domingo durante el año.
Primera lectura
Lectura del libro de la sabiduría 18, 14–16; 19, 6–9
El Mar Rojo un camino despejado y una verde llanura y retozaban como corderos
1814Cuando un silencio apacible envolvía todas las cosas, y la noche había llegado a la mitad de su rápida carrera, 15tu Palabra omnipotente se lanzó desde el cielo, desde el trono real, como un guerrero implacable, en medio del país condenado al exterminio. Empuñando como una espada afilada tu decreto irrevocable, 16se detuvo y sembró la muerte por todas partes: a la vez que tocaba el cielo, avanzaba sobre la tierra. 196Porque la creación entera, obedeciendo a tus órdenes, adquiría nuevas formas en su propia naturaleza, para que tus hijos fueran preservados incólumes. 7Se vio a la nuble cubrir el campamento con su sombra y emerger la tierra seca de lo que antes era agua; apareció en el Mar Rojo un camino despejado y una verde llanura, entre las olas impetuosas: 8por allí pasó todo un pueblo, protegido por tu mano, contemplando prodigios admirables. 9Eran como caballos en un pastizal y retozaban como corderos, alabándote a ti, Señor, su liberador.
Palabra de Dios.
Salmo Responsorial
Salmo 105 (104), 2–3. 36–37. 42–43
R. ¡Recuerden las maravillas que hizo el Señor!
2Canten al Señor con instrumentos musicales, pregonen todas sus maravillas. 3¡Gloríense en su santo Nombre, alégrense los que buscan al Señor! R.
36Hirió de muerte a los primogénitos del aquel país, a las primicias de todo ser viviente; 37sacó a su pueblo cargado de oro y plata, y nadie desfalleció entre sus tribus. R.
42El se acordó de la palabra sagrada, que había dado a Abraham, su servidor, 43e hizo salir a su pueblo con alegría, a sus elegidos, entre cantos de triunfo. R.
Aleluya: Cfr. 2 Tesalonicenses 2, 14
“Aleluya. Aleluya. Dios nos llamó, por medio del Evangelio, para que poseamos la gloria de nuestro Señor Jesucristo. Aleluya.”
Evangelio
Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas 18, 1–8
Dios, ¿no hará justicia a sus elegidos aunque los haga esperar?
1Después le enseñó con una parábola que era necesario orar siempre sin desanimarse: 2"En una ciudad había un juez que no temía a Dios ni le importaban los hombres; 3y en la misma ciudad vivía una viuda que recurría a él, diciéndole: "Te ruego que me hagas justicia contra mi adversario". 4Durante mucho tiempo el juez se negó, pero después dijo: "Yo no temo a Dios ni me importan los hombres, 5pero como esta viuda me molesta, le haré justicia para que no venga continuamente a fastidiarme"." 6Y el Señor dijo: "Oigan lo que dijo este juez injusto. 7Y Dios, ¿no hará justicia a sus elegidos, que claman a él día y noche, aunque los haga esperar? 8Les aseguro que en un abrir y cerrar de ojos les hará justicia. Pero cuando venga el Hijo del hombre, ¿encontrará fe sobre la tierra?".
Palabra del Señor.
Comentario:
¿Qué hay que hacer mientras se espera que venga el Reino de Dios? Jesús indica: Orar. El gran enemigo de la oración es el desánimo. Por eso, el ejemplo de la viuda le viene de perillas para mostrarnos como debemos hacer para mantener la oración siempre en alto: la insistencia.
Después de expresar la “metodología” a seguir, Jesús, en el versículo 7 y 8ª nos pone en consonancia con la realidad del creyente: Dios demora, pero, en el tiempo correcto, “en un abrir y cerrar de ojos” hace justicia. Se trata de confiar, se trata de saber que Dios siempre responde, en el tiempo justo, a los que necesitan de su amor y generosidad.
Por eso Jesús plantea la pregunta final: ¡encontrará fe sobre la tierra? Es que entre la necesidad humana, sus sufrimientos, sus dolores e impotencias… Dios sabe que el creyente a veces se cae, no espera, deja de creer. Chesterton, escritor ingles, decía que cuando se deja de creer en Dios, se termina creyendo en cualquier cosa. Esa es la realidad, al vacío dejado por la fe, lo ocupan las supersticiones.
Meditemos:
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