martes, 17 de noviembre de 2009

Martes 17 – Memoria Obligatoria: Santos Roque González, Alfonso Rodríguez y Juan del Castillo, presbíteros y mártires – Rojo / Misa: de la memoria – Liturgia de las horas: de la memoria.

Primera lectura

Lectura del segundo libro de los Macabeos 6, 18–31

Así dejaré a los jóvenes un noble ejemplo, al morir con entusiasmo y generosidad por las venerables y santas leyes

18Eleazar, uno de los principales maestros de la Ley, de edad muy avanzada y de noble aspecto, fue forzado a abrir la boca para comer carne de cerdo. 19Pero él, prefiriendo una muerte honrosa a una vida infame, marchó voluntariamente al suplicio, 20después de haber escupido la carne, como deben hacerlo los que tienen el valor de rechazar lo que no está permitido comer, ni siquiera por amor a la vida. 21Los que presidían este banquete ritual contrario a la Ley, como lo conocían desde hacía mucho tiempo, lo llevaron aparte y le rogaron que hiciera traer carne preparada expresamente para él y que le estuviera permitido comer. Asimismo le dijeron que fingiera comer la carne del sacrificio, conforme a la orden del rey. 22Obrando de esa manera, se libraría de la muerte y sería tratado humanitariamente por su antigua amistad con ellos. 23Pero él, tomando una noble resolución, digna de su edad, del prestigio de su vejez, de sus veneradas canas, de la vida ejemplar que había llevado desde su infancia y, sobre todo, de la santa legislación establecida por Dios, se mostró consecuentemente consigo mismo, pidiendo que lo enviaran de inmediato a la morada de los muertos. 24“A nuestra edad, decía, no está bien fingir. De lo contrario, muchos jóvenes creerán que Eleazar, a los noventa años, se ha pasado a las costumbres paganas. 25Entonces también ellos, a causa de mi simulación y de mi apego a lo poco que me resta de vida, se desviarán por culpa mía, y yo atraeré sobre mi vejez la infamia y el deshonor. 26Porque, aunque ahora me librara del castigo de los hombres, no podría escapar, ni vivo ni muerto, de las manos del Todopoderoso. 27Por eso, me mostraré digno de mi vejez entregando mi vida valientemente. 28Así dejaré a los jóvenes un noble ejemplo, al morir con entusiasmo y generosidad por las venerables y santas leyes”. Dicho esto, se encaminó resueltamente al suplicio. 29Al oír estas palabras, que consideraban una verdadera locura, los que lo conducían cambiaron en crueldad la benevolencia que antes le habían demostrado. 30Pero él, a punto ya de morir bajo los golpes, dijo entre gemidos: “El Señor, que posee el santo conocimiento, sabe muy bien que, pudiendo librarme de la muerte, soporto crueles dolores en mi cuerpo azotado; pero mi alma los padece gustosamente por temor a él”. 31De este modo, Eleazar dejó al morir, no sólo a los jóvenes, sino a la nación entera, su propia muerte como ejemplo de generosidad y como recuerdo de virtud.

Palabra de Dios.

Salmo Responsorial

Salmo 3, 2–7 (R.: 8ª)

R. ¡Levántate, Señor, y sálvame!

2Señor, ¡qué numerosos son mis adversarios, cuántos los que se levantan contra mí! 3¡Cuántos son los que dicen de mí: "Dios ya no quiere salvarlo"! R.

4Pero Tú eres mi escudo protector y mi gloria, tú mantienes erguida mi cabeza. 5Invoco al Señor en alta voz, y él me responde desde su santa Montaña. R.

6Yo me acuesto y me duermo, y me despierto tranquilo porque el Señor me sostiene. 7No temo a la multitud innumerable, apostada contra mí por todas partes. R.

 

Aleluya: 1° Juan 4, 10

 “Aleluya. Aleluya. Dios nos amó primero y envió a su Hijo como víctima propiciatoria por nuestros pecados. Aleluya”

Evangelio

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según San Lucas 19, 1–10  

El Hijo del hombre vino a buscar y a salvar lo que estaba perdido

1Jesús entró en Jericó y atravesaba la ciudad. 2Allí vivía un hombre muy rico llamado Zaqueo, que era el jefe de los publicanos. 3El quería ver quién era Jesús, pero no podía a causa de la multitud, porque era de baja estatura. 4Entonces se adelantó y subió a un sicómoro para poder verlo, porque iba a pasar por allí, 5Al llegar a ese lugar, Jesús miró hacia arriba y le dijo: "Zaqueo, baja pronto, porque hoy tengo que alojarme en tu casa". 6Zaqueo bajó rápidamente y lo recibió con alegría. 7Al ver esto, todos murmuraban, diciendo: "Se ha ido a alojar en casa de un pecador". 8Pero Zaqueo dijo resueltamente al Señor: "Señor, voy a dar la mitad de mis bienes a los pobres, y si he perjudicado a alguien, le daré cuatro veces más". 9Y Jesús le dijo: "Hoy ha llegado la salvación a esta casa, ya que también este hombres es un hijo de Abraham, 10porque el Hijo del hombre vino a buscar y a salvar lo que estaba perdido".

Palabra del Señor.

Comentario:

El encuentro de Jesús con Zaqueo es muy esperanzador, porque llama a la conversión, y una conversión sin vuelta atrás. Jesús imprime en Zaqueo la esperanza de ser aceptado, valorado, cobijado por Dios. Esta decisión mutua de acercarse, de buscarse mutuamente, permita que la historia de Zaqueo se convierta en una historia de salvación y en una parábola de la historia de la vida de todo cristiano.

Por otro lado, que Zaqueo va en serio y desea la reconciliación, es la actitud que se desprende de sus palabras: “Señor, voy a dar la mitad de mis bienes a los pobres, y si he perjudicado a alguien, le daré cuatro veces más” (v. 8). La oferta de Zaqueo es grande: “la mitad de sus bienes”, pero también es grande la manifestación que hace de dar cuatro veces más al que haya perjudicado. Si Zaqueo se consideraba bueno o malo, no lo sabemos, pero dar cuatro por uno que ha perjudicado es una actitud profundamente generosa: no se trata solo de devolver lo robado, es también, sobre todo, de ser generoso con aquel que soportó una injusticia de parte mía.

La conversión implica la necesidad de ser generosos. Dios nos da con generosidad, nos brinda todo su amor, a pesar que no lo merecemos… Zaqueo reacciona del mismo modo: es generoso y sabe resarcir a quien ha perjudicado.

Meditemos:

  • ¿Acepto la llamada a la conversión que Dios me ofrece?
  • ¿Soy generoso con mis bienes? ¿Se resarcir a quienes trato con injusticia?

 


Tags: lectura diaria, misa, liturgia, leccionario, biblia, evangelio

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