viernes, 20 de noviembre de 2009

Viernes 20 – Feria – Verde / Misa: a elección – Liturgia de las horas: de la feria. Día Penitencial.

Primera lectura

Lectura del primer libro de los Macabeos 4, 36–37. 52–59   

Ofrecieron un sacrificio conforme a la Ley, sobre el nuevo altar de los holocaustos que habían erigido

36Judas y sus hermanos dijeron: "Nuestros enemigos han sido aplastados; subamos a purificar el Santuario y a celebrar su dedicación". 37Entonces se reunió todo el ejército y subieron al monte Sión. 52El día veinticinco del noveno mes, llamado Quisleu, del año ciento cuarenta y ocho, se levantaron al despuntar el alba 53y ofrecieron un sacrificio conforme a la Ley, sobre el nuevo altar de los holocaustos que habían erigido. 54Este fue dedicado con cantos, cítaras, arpas y címbalos, justamente en el mismo mes y en el mismo día en que los paganos lo habían profanado. 55Todo el pueblo cayó con el rostro en tierra y adoraron y bendijeron al Cielo que les había dado la victoria. 56Durante ocho días celebraron la dedicación del altar, ofreciendo con alegría holocaustos y sacrificios de comunión y de acción de gracias. 57Adornaron la fachada del Templo con coronas de oro y pequeños escudos, restauraron las entradas y las salas, y les pusieron puertas.

Palabra de Dios.

Salmo Responsorial

1° Crónicas 29, 10b–12

R. ¡Alabamos tu Nombre glorioso, Señor!

10Después David bendijo al Señor en presencia de toda la asamblea, diciendo: "¡Bendito seas, Señor, Dios de nuestro padre Israel, desde siempre y para siempre! R.

11Tuya, Señor, es la grandeza, la fuerza, la gloria, el esplendor y la majestad; porque a ti pertenece todo lo que hay en el cielo y en la tierra. R.

Tuyo, Señor, es el reino; tú te elevas por encima de todo. 12De ti proceden la riqueza y la gloria. R.

Tú lo gobiernas todo, en tu mano están el poder y la fuerza, es tu mano la que engrandece y afianza todas las cosas. R.

Aleluya: Juan 10, 27

“Aleluya. Aleluya. “Mis ovejas escuchan mi voz, yo las conozco y ellas me siguen”, dice el Señor. Aleluya.”

Evangelio

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas 19, 45–48

Mi casa será una casa de oración, pero ustedes la han convertido en una cueva de ladrones

45Y al entrar al Templo, se puso a echar a los vendedores, 46diciéndoles: "Está escrito: Mi casa será una casa de oración, pero ustedes la han convertido en una cueva de ladrones". 47Y diariamente enseñaba en el Templo. Los sumos sacerdotes, los escribas y los más importantes del pueblo, buscaban la forma de matarlo. 48Pero no sabían cómo hacerlo, porque todo el pueblo lo escuchaba y estaba pendiente de sus palabras.

Palabra del Señor.

Comentario:

De una manera muy sintética, Lucas, nos recuerda este episodio donde Jesús rompe la estructura ritual del pueblo de Israel. NO solo se trata de rememorar las comprar y ventas que se realizaban en el templo de animales para el sacrificio… sino que también es darnos cuenta que con la expulsión de los vendedores del templo, Jesús frenó, por lo menos por ese día, todo el rito de expiación sacrificial del Templo Israelí.

Después de este gesto liberador, Jesús sigue enseñando en el mismo Templo… no solo “corta” el ritual de sacrificios, sino que se queda en el Templo a instruir a los que creen en Él.

Por eso, los sumos sacerdotes, y toda la casta sacerdotal, principal responsable de los sacrificios en el Templo, busca matarlo, eliminar a este que ocupa el lugar de ellos. El versículo 48 marca la imposibilidad de hacerlo porque el pueblo estaba pendiente de Jesús. Una buena razón, sin duda, pero no la más importante, ya que sabemos que todavía no había llegado su hora.

Meditemos:

  • ¿En qué cosas hemos convertido nuestra vida de oración en una “casa de comercio”?
  • ¿Me parezco al pueblo que “escuchaba y estaba pendiente” de Jesús?

 


Tags: lectura diaria, misa, liturgia, leccionario, biblia, evangelio

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