Jueves 26 – Feria – Verde / Misa: a elección – Liturgia de las horas: de la feria. Día universal de acción de gracias.
Primera lectura
Lectura del libro del profeta Daniel 6, 12–28
Dios ha enviado a su Ángel y ha cerrado las fauces de los leones
12Unos hombres acudieron precipitadamente y encontraron a Daniel orando y suplicando a su Dios. 13Entonces de presentaron ante el rey y, refiriéndose a la prohibición real, le dijeron: “¿Acaso no has escrito una prohibición según la cual todo el que dirija una oración dentro de los próximos treinta días, a cualquier dios u hombre que no seas tú, rey, debe ser arrojado al foso de los leones?”. El rey tomó la palabra y dijo: “Así es, en efecto, según la ley de los medos y de los persas, que es irrevocable”. 14Entonces ellos tomaron la palabra y dijeron en presencia del rey: “Daniel, uno de los deportados de Judá, no te ha hecho caso, rey, ni a ti ni a la prohibición que tú has escrito, y tres veces al día hace su oración”. 15Al oír esto, el rey se apenó profundamente y puso todo su empeño por salvar a Daniel: hasta el atardecer se esforzó por librarlo. 16Pero esos hombres acudieron precipitadamente al rey y le dijeron: “Tienes que saber, rey, que según la ley de los medos y de los persas, ninguna prohibición o edicto promulgado por el rey puede ser modificado”. 17Entonces el rey mandó traer a Daniel y arrojarlo al foso de los leones. El rey tomó la palabra y dijo a Daniel: “Tu Dios, al que sirves con tanta constancia, te salvará”. 18Luego trajeron una piedra y la pusieron sobre la abertura del foso; el rey la selló con su anillo y con el anillo de sus dignatarios, para que no se cambiara nada en lo concerniente a Daniel. 19El rey se retiró a su palacio; ayunó toda la noche, no hizo venir a sus concubinas y se le fue el sueño. 20Al amanecer, apenas despuntado el día, el rey se levantó y fue rápidamente al foso de los leones. 21Cuando se acercó a él, llamó a Daniel con voz angustiosa. El rey tomó la palabra y dijo a Daniel: “Daniel, servir del Dios viviente, ¿ha podido tu Dios, al que sirves con tanta constancia, salvarte de los leones?”. 22Daniel dijo al rey: “¡Viva el rey eternamente! 23Mi Dios ha enviado a su Ángel y ha cerrado las fauces de los leones, y ellos no me han hecho ningún mal, porque yo he sido hallado inocente en su presencia; tampoco ante ti, rey, había cometido ningún mal”. 24El rey sintió una gran alegría a causa de Daniel, y ordenó que lo sacaran del foso. Daniel fue sacado del foso, y no se le encontró ni un rasguño, porque había confiado en su Dios. 25Luego el rey mandó traer a los hombres que habían acusado a Daniel y los hizo arrojar al foso de los leones, con sus hijos y sus mujeres. Y no habían llegado aún al fondo del foso, cuando ya los leones se apoderaron de ellos y les trituraron todos los huesos. 26Entonces el rey Darío escribió a todos los pueblos, naciones y lenguas que habitan sobre la tierra: “¡Tengan ustedes paz en abundancia! 27Yo ordeno que en todo el dominio de mi reino se tiemble y se sienta temor ante el Dios de Daniel, porque él es el Dios viviente y subsiste para siempre; su reino no será destruido y su dominio durará hasta el fin. 28El salva y libera, realiza signos y prodigios en el cielo y sobre la tierra. El ha salvado a Daniel del poder de los leones”.
Palabra de Dios.
Salmo Responsorial
Daniel 3, 68–74
68Rocíos y escarchas, bendigan al Señor.
R. ¡Alábenlo y glorifíquenlo eternamente!
69Hielos y fríos, bendigan al Señor.
R. ¡Alábenlo y glorifíquenlo eternamente!
70Heladas y nieves, bendigan al Señor.
R. ¡Alábenlo y glorifíquenlo eternamente!
71Noches y días, bendigan al Señor.
R. ¡Alábenlo y glorifíquenlo eternamente!
72Luz y tinieblas, bendigan al Señor.
R. ¡Alábenlo y glorifíquenlo eternamente!
73Rayos y nubes, bendigan al Señor.
R. ¡Alábenlo y glorifíquenlo eternamente!
74Que la tierra bendiga al Señor.
R. ¡Alábenlo y glorifíquenlo eternamente!
Aleluya: Lucas 21, 28
“Aleluya. Aleluya. Tengan ánimo y levanten la cabeza, porque está por llegarles la liberación. Aleluya.”
Evangelio
Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas 21, 20–28
Jerusalén será pisoteada por los paganos, hasta que el tiempo de los paganos llegue a su cumplimiento
Jesús hablaba a sus discípulos acerca de su venida: 20Cuando vean a Jerusalén sitiada por los ejércitos, sepan que su ruina está próxima. 21Los que estén en Judea, que se refugien en las montañas; los que estén dentro de la ciudad, que se alejen; y los que estén en los campos, que no vuelvan a ella. 22Porque serán días de escarmiento, en que todo lo que está escrito deberá cumplirse. 23¡Ay de las que estén embarazadas o tengan niños de pecho en aquellos días! Será grande la desgracia de este país y la ira de Dios pesará sobre este pueblo. 24Caerán al filo de la espada, serán llevados cautivos a todas las naciones, y Jerusalén será pisoteada por los paganos, hasta que el tiempo de los paganos llegue a su cumplimiento. 25Habrá señales en el sol, en la luna y en las estrellas; y en la tierra, los pueblos serán presa de la angustia ante el rugido del mar y la violencia de las olas. 26Los hombres desfallecerán de miedo porque sobrevendrá al mundo, porque los astros se conmoverán. 27Entonces se verá al Hijo del hombre venir sobre una nube, lleno de poder y de gloria. 28Cuando comience a suceder esto, tengan ánimo y levanten la cabeza, porque está por llegarles la liberación.
Palabra del Señor.
Comentario:
Todo el anuncio de la Palabra de Dios en este tiempo se centra en el fin de los tiempos. La ruina de Jerusalén es el primer paso de la destrucción final. Los paganos serán los responsables de tal cosa, Tito, en el año 70, lleva a cabo dicho desastre para el pueblo elegido. Pero, al ser pisoteada por los paganos, Jerusalén se convierte en signo de que empieza el otro final, el de los paganos. Las destrucciones son provocadas por los “ejércitos” y también por la actividad cósmica desordenada. El miedo, el sufrimiento, son los condimentos del cambio que se avecina. En ese momento llegará el Hijo del hombre, Jesús, pleno de poder y majestad, sobre una nube. La llamada de Jesús es al ánimo, a mostrarse altivos y llenos de vida, muy en contra de la actitud miedosa de los demás que no tienen en quien esperar. Todo esto sucede para que les llegue la liberación a los cautivos, a los maltratados por creer en el Señor.
Hoy, después de casi dos milenios, todo esto no se ha cumplido por entero. ¿Vale la pena esperar que suceda así? Tal vez no suceda de este modo, no es que Jesús nos mintiera, sino que el lenguaje en que está escrita está página de la biblia es, así llamado, apocalíptico, es decir, pinta con pinceladas de dolor y muerte, el final, en este caso estertórico, del mundo. De que todo va a terminar, lo sabemos; de que se viene el final, aunque no sabemos cuándo, todos lo tenemos por seguro. Es importante reconocer que así como no importan el día ni la hora, tampoco importa si es de este modo o de otro. Lo importante es que, los peregrinos cristianos, estamos de paso hacia el cielo.
Meditemos:
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