miércoles, 02 de diciembre de 2009

Miércoles 02 – Feria – Morado / Misa: del propio del tiempo – Liturgia de las horas: del propio del tiempo.

Primera lectura

Lectura del libro del profeta Isaías 25, 6–10a

El Señor ofrecerá un banquete de manjares suculentos, enjugará las lágrimas de todos los rostros

6El Señor de los ejércitos ofrecerá a todos los pueblos sobre esta montaña un banquete de manjares suculentos, un banquete de vinos añejados, de manjares suculentos, medulosos, de vinos añejados, decantados. 7El arrancará sobre esta montaña el velo que cubre a todos los pueblos, el paño tendido sobre todas las naciones. 8Destruirá la Muerte para siempre; el Señor enjugará las lágrimas de todos los rostros, y borrará sobre toda la tierra el oprobio de su pueblo, porque lo ha dicho él, el Señor. 9Y se dirá en aquel día: "Ahí está nuestro Dios, de quien esperábamos la salvación: es el Señor, en quien nosotros esperábamos; ¡alegrémonos y regocijémonos de su salvación!". 10Porque la mano del Señor se posará sobre esta montaña.

Palabra de Dios

Salmo Responsorial

Salmo 23 (22), 1–6

R. ¡Habitaré por siempre en la Casa del Señor!

1El Señor es mi pastor, nada me puede faltar. 2El me hace descansar en verdes praderas, me conduce a las aguas tranquilas Sal 23:3  y repara mis fuerzas. R.

Me guía por el recto sendero, por amor de su Nombre. 4Aunque cruce por oscuras quebradas, no temeré ningún mal, porque tú estás conmigo: tu vara y tu bastón me infunden confianza. R.

5Tú preparas ante mí una mesa, frente a mis enemigos; unges con óleo mi cabeza y mi copa rebosa. R.

6Tu bondad y tu gracia me acompañan a lo largo de mi vida; y habitaré en la Casa del Señor, por muy largo tiempo. R.

Aleluya:

“Aleluya. Aleluya. El Señor viene a salvar a su pueblo. Felices los preparados para salir a su encuentro. Aleluya.”

Evangelio

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según San Mateo 15, 29–37

Siete panes y unos pocos pescados

29Desde allí, Jesús llegó a orillas del mar de Galilea y, subiendo a la montaña, se sentó. 30Una gran multitud acudió a él, llevando paralíticos, lisiados, ciegos, mudos y muchos otros enfermos. Los pusieron a sus pies y él los curó. 31La multitud se admiraba al ver que los mudos hablaban, los inválidos quedaban curados, los paralíticos caminaban y los ciegos recobraban la vista. Y todos glorificaban al Dios de Israel. 32Entonces Jesús llamó a sus discípulos y les dijo: "Me da pena esta multitud, porque hace tres días que están conmigo y no tienen qué comer. No quiero despedirlos en ayunas, porque podrían desfallecer en el camino". 33Los discípulos le dijeron: "¿Y dónde podríamos conseguir en este lugar despoblado bastante cantidad de pan para saciar a tanta gente?". 34Jesús les dijo: "¿Cuántos panes tienen?". Ellos respondieron: "Siete y unos pocos pescados". 35El ordenó a la multitud que se sentara en el suelo; 36después, tomó los panes y los pescados, dio gracias, los partió y los dio a los discípulos. Y ellos los distribuyeron entre la multitud. 37Todos comieron hasta saciarse, y con los pedazos que sobraron se llenaron siete canastas.

Palabra del Señor.

Comentario:

La gente busca a Jesús, lo necesita por sus enfermedades, por sus dolencias, por sus tristezas. Jesús obra con el gran poder que tiene, cada uno recibe el “don” de sanación que espera: hablar, caminar, ver… son los signos mesiánicos. Dios está con nosotros, y está obrando.

¿Pero que hay después? Después de la sanación: ¿Qué hacemos? La intuición que nos presenta Mateo es “dar lo poco, para recibir lo mucho”. La base de la “alimentación” de la comunidad está en el compartir, en dar lo poco que tenemos, para que sea de todos.

La obra de hacer que lo poco sea mucho es de Jesús… “de la nada, Dios saca nada… de lo poco Dios saca mucho”, decía el P. Jorge Manzaráz. Si bien no es una afirmación precisa, la ineludible fuerza que tiene para hacernos ver que Dios “necesita” (en sentido figurado) de nosotros.

Esta es la oportunidad que tenemos que aprovechar para “devolver” a Dios todo lo que Él ha hecho por nosotros. Es la oportunidad de darle lo “poco” que somos, para que recibamos todo lo que Él quiere darnos.

Meditemos:

  • ¿Cuáles son nuestras necesidades? ¿Buscamos a Jesús para que nos ayude con ellas?
  • ¿Doy de lo poco que tengo para recibir lo mucho que Dios quiere darme?

 


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Publicado por Desconocido @ 9:00
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