Miércoles 16 – Feria – Morado / Misa: del Propio del tiempo – Liturgia de las horas: del Propio del tiempo.
Primera lectura
Lectura del libro del profeta Isaías 45, 6b–8. 18. 21b–25
¡Destilen, cielos, desde lo alto, y que las nubes derramen la justicia!
6Yo soy el Señor, y no hay otro. 7Yo formo la luz y creo las tinieblas, hago la felicidad y creo la desgracia: yo, el Señor, soy el que hago todo esto. 8¡Destilen, cielos, desde lo alto, y que las nubes derramen la justicia! ¡Que se abra la tierra y produzca la salvación, y que también haga germinar la justicia! Yo, el Señor, he creado todo esto. 18Porque así habla el Señor, el que creó el cielo y es Dios, el que modeló la tierra, la hizo y la afianzó, y no la creó vacía, sino que la formó para que fuera habitada: Yo soy el Señor, y no hay otro. 21No hay otro Dios fuera de mí; un Dios justo y salvador, no lo hay, excepto yo. 22Vuélvanse a mí, y serán salvados, todos los confines de la tierra, porque yo soy Dios, y no hay otro. 23Lo he jurado por mí mismo, de mi boca ha salido la justicia, una palabra irrevocable: Ante mí se doblará toda rodilla, toda lengua jurará por mí, 24diciendo: Sólo en el Señor están los actos de justicia y el poder. Hasta él llegarán avergonzados todos los que se enfurecieron contra él. 25En el Señor hallará la justicia y se gloriará toda la descendencia de Israel.
Palabra de Dios
Salmo Responsorial
Salmo 85 (84), 9ab. 10–14
R. ¡El Señor promete la paz para su pueblo!
9Voy a proclamar lo que dice el Señor: el Señor promete la paz, la paz para su pueblo y sus amigos. 10Su salvación está muy cerca de sus fieles, y la Gloria habitará en nuestra tierra. R.
11El Amor y la Verdad se encontrarán, la Justicia y la Paz se abrazarán; 12la Verdad brotará de la tierra y la Justicia mirará desde el cielo. R.
13El mismo Señor nos dará sus bienes y nuestra tierra producirá sus frutos. 14La Justicia irá delante de él, y la Paz, sobre la huella de sus pasos. R.
Aleluya: Isaías 40, 9–10
“Aleluya. Aleluya. Levanta con fuerza tu voz, tú que llevas la buena noticia. Ya llega el Señor con poder. Aleluya.”
Evangelio
Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según San Lucas 7, 19–23
Vayan a contar a Juan lo que han visto y oído
19Los envió a decir al Señor: “¿Eres tú el que ha de venir o debemos esperar a otro?”. 20Cuando se presentaron ante él, le dijeron: “Juan el Bautista nos envía a preguntarte: “¿Eres tú el que ha de venir o debemos esperar a otro?””. 21En esa ocasión, Jesús curó mucha gente de sus enfermedades, de sus dolencias y de los malos espíritus, y devolvió la vista a muchos ciegos. 22Entonces respondió a los enviados: “Vayan a contar a Juan lo que han visto y oído: los ciegos ven, los paralíticos caminan, los leprosos son purificados y los sordos oyen, los muertos resucitan, la Buena Noticia es anunciada a los pobres. 23¡Y feliz aquel para quien yo no sea motivo de escándalo!”.
Palabra del Señor.
Comentario:
La seguridad de Juan se ha terminado, sabe que va a morir en la cárcel. La pregunta de Juan involucra el sentido de su propia vida: ¿Valió la pena vivir así, hacer esto? ¿Tiene sentido entregar la vida de este modo? No es una pregunta fácil de responder, no por uno mismo, por lo menos. Por eso Juan recurre a Jesús. Su esperanza no está cifrada en un proyecto humano, político, o filantrópico… no, Juan se enfrenta ante el sentido pleno y final de su vida: trabajar para Dios. Juan ha gastado su vida en servir a Dios, sabe que alguien viene detrás de él, no para completar su obra, sino para hacer el verdadero trabajo: salvar a la humanidad. El sentido de la vida de Juan ha sido ser el “allanador” de caminos, el que prepara la senda para que los que necesitan salvación se encuentren con el salvador.
Juan pregunta: “¿Eres tú el que ha de venir o debemos esperar a otro?”, Jesús responde: “vayan a contar lo que han visto y oído”. La respuesta es dada por los propios enviados, no por Jesús. Jesús no dice nada de sí mismo, al contrario, espera que sus propias obras hablen por él. En Mateo 7, 16-17, Jesús dice: “Por sus frutos los reconocerán. ¿Acaso se recogen uvas de los espinos o higos de los cardos? Así, todo árbol bueno produce frutos buenos y todo árbol malo produce frutos malos”. No son las palabras las que hablan de lo bueno o malo, son las obras. Juan el Bautista recibe respuesta por los hechos que realiza Jesús, son sus obras la que lo muestran como el Salvador del mundo.
Meditemos:
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