miércoles, 23 de diciembre de 2009

Jueves 24 – Feria – morado / Misa: del propio del día – Liturgia de las horas: del propio del día.

Primera lectura

Lectura del segundo libro del profeta Samuel 7, 1–5. 8b–12. 14ª. 16

El reino de David durará por siempre en la presencia del Señor

1Cuando David se estableció en su casa y el Señor le dio paz, librándolo de todos sus enemigos de alrededor, 2el rey dijo al profeta Natán: "Mira, yo habito en una casa de cedro, mientras el Arca de Dios está en una tienda de campaña". 3Natán respondió al rey: "Ve a hacer todo lo que tienes pensado, porque el Señor está contigo". 4Pero aquella misma noche, la palabra del Señor llegó a Natán en estos términos: 5"Ve a decirle a mi servidor David: Así habla el Señor: ¿Eres tú el que me va a edificar una casa para que yo la habite? 8Así habla el Señor de los ejércitos: Yo te saqué del campo de pastoreo, de detrás del rebaño, para que fueras el jefe de mi pueblo Israel. 9Estuve contigo dondequiera que fuiste y exterminé a todos tus enemigos delante de ti. Yo haré que tu nombre sea tan grande como el de los grandes de la tierra. 10Fijaré un lugar para mi pueblo Israel y lo plantaré para que tenga allí su morada. Ya no será perturbado, ni los malhechores seguirán oprimiéndolo como lo hacían antes, 11desde el día en que establecí Jueces sobre mi pueblo Israel. Yo te he dado paz, librándote de todos tus enemigos. Y el Señor te ha anunciado que él mismo te hará una casa. 12Sí, cuando hayas llegado al término de tus días y vayas a descansar con tus padres, yo elevaré después de ti a uno de tus descendientes, a uno que saldrá de tus entrañas, y afianzaré su realeza. 14Seré un padre para él, y él será para mí un hijo. 16Tu casa y tu reino durarán eternamente delante de mí, y su trono será estable para siempre".

Palabra de Dios.

Salmo Responsorial

Salmo 89 (88), 2–5. 27. 29

R. ¡Cantaré eternamente tu misericordia, Señor!

2Cantaré eternamente el amor del Señor, proclamaré tu fidelidad por todas las generaciones. 3Porque tú has dicho: Mi amor se mantendrá eternamente, mi fidelidad está afianzada en el cielo. R.

4Yo sellé una alianza con mi elegido, hice este juramento a David, mi servidor: 5“Estableceré tu descendencia para siempre, mantendré tu trono por todas las generaciones”. R.

27El me dirá: “Tú eres mi padre, mi Dios, mi Roca salvadora”. 29Le aseguraré mi amor eternamente, y mi alianza será estable para él. R.


Aleluya:

“Aleluya. Aleluya. Sol naciente, resplandor de la luz eterna, Sol de justicia, ven a iluminar a los que están en las tinieblas y en la sombra de muerte. Aleluya”


Evangelio

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas 1, 67–69

Nos visitará el sol que nace de lo alto

67Entonces Zacarías, su padre, quedó lleno del Espíritu Santo y dijo proféticamente: 68“Bendito sea el Señor, el Dios de Israel, porque ha visitado y redimido a su Pueblo, 69y nos ha dado un poderoso Salvador en la casa de David, su servidor, 70como lo había anunciado mucho tiempo antes, por boca de sus santos profetas, 71para salvarnos de nuestros enemigos y de las manos de todos los que nos odian. 72Así tuvo misericordia de nuestros padres y se acordó de su santa Alianza, 73del juramento que hizo a nuestro padre Abraham 74de concedernos que, libres de temor, arrancados de las manos de nuestros enemigos, 75lo sirvamos en santidad y justicia, bajo su mirada, durante toda nuestra vida. 76Y tú, niño, serás llamado Profeta del Altísimo, porque irás delante del Señor preparando sus caminos, 77para hacer conocer a su Pueblo la salvación mediante el perdón de los pecados; 78gracias a la misericordiosa ternura de nuestro Dios, que nos traerá del cielo la visita del Sol naciente, 79para iluminar a los que están en las tinieblas y en la sombra de la muerte, y guiar nuestros pasos por el camino de la paz”.

Palabra del Señor.

Comentario:

Este canto de Zacarías, llamado “Benedictus”, porque así comienza en la lengua latina, nos muestra la hermosa concepción que tiene este hombre de Dios. Es un Dios que visita y redime, qué lejos de esa imagen de Dios lejano y castigador, ausente y “justiciero”. Para Zacarías, Dios está presente en medio de su pueblo, está cerca del que necesita redención, liberación, sanación de los pecados. Zacarías nos orienta a ver la presencia de Dios tal cual es… plena de cercanía y misericordia.

Luego de presentar a Dios como cercano y redentor, Zacarías hace un recuento de las obras milagrosas que hace en nosotros recordando las promesas a nuestros padres. En una lectura teológica de la historia, todo lo ve como subsanado, arreglado por la divinidad. La visita del “sol naciente”, Jesús, viene a traer suficiente luz como para librarnos de las “tinieblas” y de las “sombras” de la muerte. En clave de luz, se habla del destino final del ser humano, del misterio de la muerte, del misterio del dolor. Zacarías no lo explica, pero sí da la solución: Cristo, el “Sol naciente”.

 

Meditemos:

  • Desde la mirada fija en Dios: ¿Cómo es nuestra historia? ¿De qué viene a salvarnos Jesús?
  • Si Cristo es el “Sol naciente”: ¿Me estoy dejando iluminar por Él? ¿En qué se nota?

 


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Publicado por Desconocido @ 21:00
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