martes, 29 de diciembre de 2009

Miércoles 30 – Día 6° dentro de la octava de Navidad – Blanco / Misa: del Propio. Gloria. Prefacio de Navidad – Liturgia de las horas: del Propio.


Primera lectura

Lectura de la primera carta del Apóstol San Juan 2, 12–17

El que hace la voluntad de Dios permanece para siempre

12Hijos, les escribo porque sus pecados han sido perdonados por el nombre de Jesús. 13Padres, les escribo porque ustedes conocen al que existe desde el principio. Jóvenes, les escribo porque ustedes han vencido al Maligno. 14Hijos, les he escrito porque ustedes conocen al Padre. Padres, les he escrito porque ustedes conocen al que existe desde el principio. Jóvenes, les he escrito porque son fuertes, y la Palabra de Dios permanece en ustedes, y ustedes han vencido al Maligno. 15No amen al mundo ni las cosas mundanas. Si alguien ama al mundo, el amor del Padre no está en él. 16Porque todo lo que hay en el mundo es concupiscencia de la carne, codicia de los ojos y ostentación de riqueza. Todo esto no viene del Padre, sino del mundo; 17pero el mundo pasa, y con él, su concupiscencia. En cambio, el que cumple la voluntad de Dios permanece eternamente.

Palabra de Dios

Salmo Responsorial

Salmo 96 (95), 7–10

R. ¡Alégrese el cielo y exulte la tierra!

7Aclamen al Señor, familias de los pueblos, aclamen la gloria y el poder del Señor. 8Aclamen la gloria del nombre del Señor. R.

Entren en sus atrios trayendo una ofrenda, 9adoren al Señor al manifestarse su santidad: ¡que toda la tierra tiemble ante él! R.

10Digan entre las naciones: “¡el Señor reina! El mundo está firme y no vacilará. El Señor juzgará a los pueblos con rectitud”. R.

 

Aleluya:

“Aleluya. Aleluya. Nos ha amanecido un día sagrado; vengan, naciones, adoren al Señor, porque hoy una gran luz ha bajado a la tierra. Aleluya”

Evangelio

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según San Lucas 2, 22. 36–40

Hablaba del niño a todos los que aguardaban la liberación de Jerusalén

22Cuando llegó el día fijado por la Ley de Moisés para la purificación, llevaron al niño a Jerusalén para presentarlo al Señor. 36Había también allí una profetisa llamada Ana, hija de Fanuel, de la familia de Aser, mujer ya entrada en años, que, casa en su juventud, había vivido siete años con su marido. 37Desde entonces había permanecido viuda, y tenía ochenta y cuatro años. No se apartaba del Templo, sirviendo a Dios noche y día con ayunos y oraciones. 38Se presentó en ese mismo momento y se puso a dar gracias a Dios. Y hablaba acerca del niño a todos los que esperaban la redención de Jerusalén. 39Después de cumplir todo lo que ordenaba la Ley del Señor, volvieron a su ciudad de Nazaret, en Galilea. 40El niño iba creciendo y se fortalecía, lleno de sabiduría, y la gracia de Dios estaba con él.  

Palabra del Señor.

Comentario:

Aquí aparece Ana, mujer anciana, que junto a Simeón representan lo mejor del Antiguo Testamento. Ellos reciben en el Templo, en Jerusalén, al niño. Son el arquetipo del pueblo judío, rico en tradiciones, en sabiduría que espera. Son aquellos que representan a los verdaderos “ancianos” orantes, justos, creyentes.

Ana se convierte en una gran misionera, en una predicadora de Jesús: “hablaba acerca del niño a todos los que esperaban la redención de Jerusalén” (v. 38). Ella muestra, indica, al que viene en nombre del Señor. Su prédica es entusiasta, llena de esperanza. La razón es simple: Dios cumplió sus promesas en Jesús. Al contrario de los “ancianos” de Israel, Ana, anciana como ellos, ve en Jesús al que ha de venir. Simeón y Ana son la figura contrapuesta de aquellos que, en vez de buscar a Dios, buscan sus propias normas y tradiciones. Ellos son, en el pensamiento de Lucas, el verdadero pueblo judío.

Los versículos 39 y 40 nos cuentan, a modo de resumen, que los padres de Jesús cumplen la Ley y que en niño se desarrolla adecuadamente. La Madre Teresa de Calcuta nos dice: ¿cuál es el camino más corto hacia la felicidad? El camino correcto. Aquí Lucas comparte con ella: el camino del desarrollo y el crecimiento es el camino correcto, el de la Ley, el de la voluntad de Dios.

Meditemos:

  • ¿De qué manera predico a Jesús?
  • ¿Sigo el camino correcto para llegar a mis objetivos?

 


Tags: lectura diaria, misa, liturgia, leccionario, biblia, evangelio

Publicado por Desconocido @ 17:00
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