jueves, 31 de diciembre de 2009

Viernes 01 – SOLEMNIDAD DE SANTA MARÍA, MADRE DE DIOS – Blanco / Misa: del Propio. Gloria. Credo. Prefacio de Santa María Virgen I – Liturgia de las horas: del Propio. Día de precepto. Jornada mundial de la Paz.

Primera Lectura

Lectura del libro de los Números 6, 22–27

Que ellos invoquen mi Nombre sobre los israelitas, y yo los bendeciré

22El Señor dijo a Moisés: 23Habla en estos términos a Aarón y a sus hijos: Así bendecirán a los israelitas. Ustedes les dirán: 24Que el Señor te bendiga y te proteja. 25Que el Señor haga brillar su rostro sobre ti y muestre su gracia. 26Que el Señor te descubra su rostro y te conceda la paz. 27Que ellos invoquen mi Nombre sobre los israelitas, y yo los bendeciré.

Palabra de Dios

Salmo Responsorial

Salmo 67 (66), 2–3. 5–6. 8

R¡El Señor tenga piedad y nos bendiga!

2Que Dios tenga piedad y nos bendiga, haga brillar su rostro sobre nosotros, 3para que en la tierra se reconozca su dominio, y su victoria entre las naciones. R.

5Que canten de alegría las naciones, porque gobiernas a los pueblos con justicia y guías a las naciones de la tierra. El Señor tenga piedad y nos bendiga. R.

6¡Que los pueblos te den gracias, oh Dios, que todos los pueblos te den gracias! 8Que Dios nos bendiga, y lo teman todos los confines de la tierra. R.

Segunda Lectura

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los cristianos de Galacia 4, 4–7

Dios envió a su Hijo, nacido de una mujer

4Hermanos: Cuando se cumplió el tiempo establecido, Dios envió a su Hijo, nacido de una mujer y sujeto a la Ley, 5para redimir a los que estaban sometidos a la Ley y hacernos hijos adoptivos. 6Y la prueba de que ustedes son hijos, es que Dios infundió en nuestros corazones el Espíritu de su Hijo, que clama a Dios llamándolo: ¡Abbá!, es decir, ¡Padre! 7Así, ya no eres más esclavo, sino hijo, y por lo tanto, heredero por la gracia de Dios.

Palabra de Dios.

Aleluya: Hebreos 1, 1–2

“Aleluya. Aleluya. Después de haber hablado a nuestros padres por medio de los profetas, en este tiempo final, Dios nos habló por medio de su Hijo. Aleluya.”

Evangelio

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas 2, 16–21  

Encontraron a María, a José, y al recién nacido acostado en el pesebre. Al llegar el tiempo de circuncidar al niño se le puso el nombre de Jesús

16Los pastores fueron rápidamente y encontraron a María, a José, y al recién nacido acostado en el pesebre. 17Al verlo, contaron lo que habían oído decir sobre este niño, 18y todos los que los escuchaban quedaron admirados de que decían los pastores. 19Mientras tanto, María conservaba estas cosas y las meditaba en su corazón. 20Y los pastores volvieron, alabando y glorificando a Dios por todo lo que habían visto y oído, conforme al anuncio que habían recibido. 21Ocho días después, llegó el tiempo de circuncidar al niño y se el puso el nombre de Jesús, nombre que le había sido dado por el Ángel antes de su concepción.

Palabra del Señor.

Comentario:

María es para los católicos no solo una mujer santa y ejemplo de amor y fidelidad a Dios, sino también la Madre de Dios y de toda la humanidad. Muchos dicen es solo la Madre de Jesús, no puede una mujer ser “Madre de Dios”. Para nosotros no es así… por una razón muy sencilla: Jesús es verdadero Dios y verdadero hombre. Si María es la madre de Jesús, María es la madre del hombre-Dios.

Fijémonos solamente en las maneras de “nombrar a Jesús” (las del ángel): Lo llama “Emmanuel”, que significa “Dios con nosotros”. Lo llama “Jesús”, que significa “Dios salva”. El evangelio de Juan dice: “Y el Verbo se hizo carne y habito entre nosotros” (Jn 1, 14), es decir: “Dios se hizo hombre”.

Nos dice el “Catecismo de la Iglesia Católica”:

495 Llamada en los Evangelios “la Madre de Jesús” (Jn 2, 1; 19, 25; Cf. Mt 13, 55), María es aclamada bajo el impulso del Espíritu como “la Madre de mi Señor” desde antes del nacimiento de su Hijo (Cf. Lc 1, 43). En efecto, aquel que ella concibió como hombre, por obra del Espíritu Santo y que se ha hecho verdaderamente su Hijo según la carne, no es otro que el Hijo eterno del Padre, la segunda persona de la Santísima Trinidad. La Iglesia confiesa que María es verdaderamente Madre de Dios [“Theotokos”] (Cf. DS 251).

Cuando reconocemos a María como la “Madre de Dios”, estamos reconociendo que Jesús es “verdadero Dios y verdadero hombre”. Es decir, quien diga ¡María es la Madre de Dios!, dice, automáticamente, ¡Jesús es Dios!

Por eso escribía emocionado San Efrén (306-373), poniéndose en lugar de María, estas líneas:

“Mi boca está en dudas acerca de cómo debo llamarte, oh Hijo del Dios vivo. Si me atreviera a designarte como hijo de José, yo quedaría llena de espanto, porque tú no procedes de su semilla. Sin embargo, no me atrevo a rechazar su nombre, porque él es quien me ha desposado.

Tú eres el Hijo del único Dios. ¿Podría acaso llamarte hijo de muchos? Mil nombres no serían suficientes para expresar quién eres. Tú, en efecto, eres el Hijo de Dios y el Hijo del hombre, el hijo de José, el hijo de David y el hijo de María. ¿Quién ha constituido señor de todas las lenguas al que no tiene lengua? A causa de tu concepción purísima me calumnian los malvados. Tú, el Santo, sé el defensor de tu Madre. Da a conocer el prodigio, a fin de que sepan el origen de tu concepción. Me odian por causa de ti que a todos amas, me persiguen porque he concebido y he dado a luz al único refugio de los hombres. Alégrese Adán, porque tú eres la llave del paraíso.

He aquí que el mar murmura contra tu Madre, como lo hizo contra Jonás. He aquí que Herodes, a modo de una ola embravecida, intenta arrebatar al Señor del mar. ¿Dónde puedo encontrar refugio? Dímelo tú que eres el maestro de tu propia Madre.

Contigo quiero huir a donde sea, con tal de guardar la vida junto a ti. Si estoy contigo la prisión deja de ser una cárcel, porque contigo se sube al cielo. Contigo el sepulcro deja de ser una tumba, porque tu eres la resurrección”. (Himnos sobre la Navidad, 6: CSCO 186, 50-51)

Esta Solemnidad de María Madre de Dios, nos está invitando a ver a Jesús verdadero Dios y verdadero Hombre, una única persona con dos naturalezas distintas: la divina y la humana.

Meditemos:

  • Para vos: ¿Qué significa que Jesús se verdadero Dios y verdadero hombre? ¿Por qué llamamos a María: “Madre de Dios”?
  • ¿Contamos a todos lo que sabemos de Jesús? ¿Ha cambiado nuestra forma de vivir la llegada de Jesús al mundo? ¿En qué se nota?

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miércoles, 30 de diciembre de 2009

Jueves 31 – Día 7° dentro de la octava de Navidad – Blanco / Misa: del Propio. Gloria. Prefacio de Navidad – Liturgia de las horas: del Propio.

Primera lectura

Lectura de la primera carta del Apóstol San Juan 2, 18–21

Ustedes recibieron la unción del que es Santo, y todos tienen el verdadero conocimiento

18Hijos míos, ha llegado la última hora. Ustedes oyeron decir que vendría el Anticristo; en realidad, ya han aparecido muchos anticristos, y por eso sabemos que ha llegado la última hora. 19Ellos salieron de entre nosotros, sin embargo, no eran de los nuestros. Si lo hubieran sido, habrían permanecido con nosotros. Pero debía ponerse de manifiesto que no todos son de los nuestros. 20Ustedes recibieron la unción del que es Santo, y todos tienen el verdadero conocimiento. 21Les he escrito, no porque ustedes ignoren la verdad, sino porque la conocen, y porque ninguna mentira procede de la verdad.

Palabra de Dios.

Salmo Responsorial

Salmo 96 (95), 1–2. 11–13

R. ¡Alégrese el cielo y exulte la tierra!

1Canten al Señor un canto nuevo, cante al Señor toda la tierra; 2canten al Señor, bendigan su Nombre, día tras día, proclamen su victoria. R.

11Alégrese el cielo y exulte la tierra, resuene el mar y todo lo que hay en él; 12regocíjese el campo con todos sus frutos, griten de gozo los árboles del bosque. R.

13Griten de gozo delante del Señor, porque él viene a gobernar la tierra: él gobernará al mundo con justicia, y a los pueblos con su verdad. R.

Aleluya: Juan 1, 14. 12

“Aleluya. Aleluya. La Palabra se hizo carne y habitó entre nosotros. A todos los que la recibieron, les dio el poder de llegar a ser hijos de Dios. Aleluya”


Evangelio

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Juan 1, 67–69

La Palabra se hizo carne y acampó entre nosotros

1Al principio existía la Palabra, y la Palabra estaba junto a Dios, y la Palabra era Dios. 2Al principio estaba junto a Dios. 3Todas las cosas fueron hechas por medio de la Palabra y sin ella no se hizo nada de todo lo que existe. 4En ella estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres. 5La luz brilla en las tinieblas, y las tinieblas no la percibieron. 6Apareció un hombre enviado por Dios, que se llamaba Juan. 7Vino como testigo, para dar testimonio de la luz, para que todos creyeran por medio de él. 8El no era luz, sino el testigo de la luz. 9La Palabra era la luz verdadera que, al venir a este mundo, ilumina a todo hombre. 10Ella estaba en el mundo, y el mundo fue hecho por medio de ella, y el mundo no la conoció. 11Vino a los suyos, y los suyos no la recibieron. 12Pero a todos los que la recibieron, a los que creen en su Nombre, les dio el poder de llegar a ser hijos de Dios. 13Ellos no nacieron de la sangre, ni por obra de la carne, ni de la voluntad del hombre, sino que fueron engendrados por Dios. 14Y la Palabra se hizo carne y habitó entre nosotros. Y nosotros hemos visto su gloria, la gloria que recibe del Padre como Hijo único, lleno de gracia y de verdad. 15Juan da testimonio de él, al declarar: "Este es aquel del que yo dije: El que viene después de mí me ha precedido, porque existía antes que yo". 16De su plenitud, todos nosotros hemos participado y hemos recibido gracia sobre gracia: 17porque la Ley fue dada por medio de Moisés, pero la gracia y la verdad nos han llegado por Jesucristo. 18Nadie ha visto jamás a Dios; el que lo ha revelado es el Hijo único, que está en el seno del Padre

Palabra del Señor.

Comentario:

En medio de las antinomias de la luz y las tinieblas, Juan nos muestra quien es Jesús. La Palabra, el Verbo, la Luz… se ha encarnado. Dios se hizo uno de nosotros. La fuerza de este “prólogo” del evangelio de Juan es arrolladora, no solo Dios ha querido hacernos, crearnos… ahora quiere ser uno de nosotros, para salvarnos, para tenernos con él para siempre.

Pero no todos reciben esta Palabra, anticipándose a su capítulo 3, el diálogo con Nicodemo, Juan nos dice que los que creen en Jesús “no nacieron de la sangre, ni por obra de la carne, ni de la voluntad del hombre, sino que fueron engendrados por Dios” (v. 13), con lo cual se nos indica en qué consiste la conversión: en nacer de nuevo. No es solo un cambio de conducta, un dar vueltas en 180°… no. Se trata de algo más profundo: dejar que la gracia de Dios nos transforme tanto que realmente seamos un hombre nuevo, que nazcamos de nuevo. Y aquí se da la otra antinomia: el mundo frente a la Palabra. Como si fuera la vieja lucha entre lo corporal y lo espiritual, lo instintivo y lo racional, aquí se da un enfrentamiento entre la carne y el espíritu, entre el mundo y Dios. Ante la fallida omnipotencia del mundo, que todo lo quiere, pero, víctima de su propia limitación y finitud, nada lo puede (por lo menos prolongado en el tiempo), viene el poder de Dios a poner coherencia, sentido e infinitud en aquello que, de por sí, no lo tiene. La Palabra le da eternidad, durabilidad, sostén, a todo proyecto, a todo camino.

Las palabras finales, de Juan, son reveladoras porque aclaran y manifiestan que, en esa época, había conflictos entre los creyentes. Algunos se confundían y creían que Juan era el Mesías. Pero el que da la plenitud es Jesús, ya que Él da la gracia y la verdad. Esos dos elementos son los que vencen las antinomias anteriores: la luz contra las tinieblas: la verdad vence a la oscuridad de la mentira. El mundo contra Dios: la gracia da la posibilidad de nacer de nuevo y poner toda la vida, aun con lo instintivo, sin rebeliones de muerte, a la orden superior de Dios. Todo está dicho, falta cumplirlo en la vida individual de cada uno.

 

Meditemos:

  • ¿De qué manera estoy enfrentando la lucha de la Luz y las tinieblas en mi corazón?
  • ¿He nacido de nuevo por la gracia? ¿En qué se nota?

 


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martes, 29 de diciembre de 2009

Miércoles 30 – Día 6° dentro de la octava de Navidad – Blanco / Misa: del Propio. Gloria. Prefacio de Navidad – Liturgia de las horas: del Propio.


Primera lectura

Lectura de la primera carta del Apóstol San Juan 2, 12–17

El que hace la voluntad de Dios permanece para siempre

12Hijos, les escribo porque sus pecados han sido perdonados por el nombre de Jesús. 13Padres, les escribo porque ustedes conocen al que existe desde el principio. Jóvenes, les escribo porque ustedes han vencido al Maligno. 14Hijos, les he escrito porque ustedes conocen al Padre. Padres, les he escrito porque ustedes conocen al que existe desde el principio. Jóvenes, les he escrito porque son fuertes, y la Palabra de Dios permanece en ustedes, y ustedes han vencido al Maligno. 15No amen al mundo ni las cosas mundanas. Si alguien ama al mundo, el amor del Padre no está en él. 16Porque todo lo que hay en el mundo es concupiscencia de la carne, codicia de los ojos y ostentación de riqueza. Todo esto no viene del Padre, sino del mundo; 17pero el mundo pasa, y con él, su concupiscencia. En cambio, el que cumple la voluntad de Dios permanece eternamente.

Palabra de Dios

Salmo Responsorial

Salmo 96 (95), 7–10

R. ¡Alégrese el cielo y exulte la tierra!

7Aclamen al Señor, familias de los pueblos, aclamen la gloria y el poder del Señor. 8Aclamen la gloria del nombre del Señor. R.

Entren en sus atrios trayendo una ofrenda, 9adoren al Señor al manifestarse su santidad: ¡que toda la tierra tiemble ante él! R.

10Digan entre las naciones: “¡el Señor reina! El mundo está firme y no vacilará. El Señor juzgará a los pueblos con rectitud”. R.

 

Aleluya:

“Aleluya. Aleluya. Nos ha amanecido un día sagrado; vengan, naciones, adoren al Señor, porque hoy una gran luz ha bajado a la tierra. Aleluya”

Evangelio

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según San Lucas 2, 22. 36–40

Hablaba del niño a todos los que aguardaban la liberación de Jerusalén

22Cuando llegó el día fijado por la Ley de Moisés para la purificación, llevaron al niño a Jerusalén para presentarlo al Señor. 36Había también allí una profetisa llamada Ana, hija de Fanuel, de la familia de Aser, mujer ya entrada en años, que, casa en su juventud, había vivido siete años con su marido. 37Desde entonces había permanecido viuda, y tenía ochenta y cuatro años. No se apartaba del Templo, sirviendo a Dios noche y día con ayunos y oraciones. 38Se presentó en ese mismo momento y se puso a dar gracias a Dios. Y hablaba acerca del niño a todos los que esperaban la redención de Jerusalén. 39Después de cumplir todo lo que ordenaba la Ley del Señor, volvieron a su ciudad de Nazaret, en Galilea. 40El niño iba creciendo y se fortalecía, lleno de sabiduría, y la gracia de Dios estaba con él.  

Palabra del Señor.

Comentario:

Aquí aparece Ana, mujer anciana, que junto a Simeón representan lo mejor del Antiguo Testamento. Ellos reciben en el Templo, en Jerusalén, al niño. Son el arquetipo del pueblo judío, rico en tradiciones, en sabiduría que espera. Son aquellos que representan a los verdaderos “ancianos” orantes, justos, creyentes.

Ana se convierte en una gran misionera, en una predicadora de Jesús: “hablaba acerca del niño a todos los que esperaban la redención de Jerusalén” (v. 38). Ella muestra, indica, al que viene en nombre del Señor. Su prédica es entusiasta, llena de esperanza. La razón es simple: Dios cumplió sus promesas en Jesús. Al contrario de los “ancianos” de Israel, Ana, anciana como ellos, ve en Jesús al que ha de venir. Simeón y Ana son la figura contrapuesta de aquellos que, en vez de buscar a Dios, buscan sus propias normas y tradiciones. Ellos son, en el pensamiento de Lucas, el verdadero pueblo judío.

Los versículos 39 y 40 nos cuentan, a modo de resumen, que los padres de Jesús cumplen la Ley y que en niño se desarrolla adecuadamente. La Madre Teresa de Calcuta nos dice: ¿cuál es el camino más corto hacia la felicidad? El camino correcto. Aquí Lucas comparte con ella: el camino del desarrollo y el crecimiento es el camino correcto, el de la Ley, el de la voluntad de Dios.

Meditemos:

  • ¿De qué manera predico a Jesús?
  • ¿Sigo el camino correcto para llegar a mis objetivos?

 


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lunes, 28 de diciembre de 2009

Martes 29 – Día 5° dentro de la octava de Navidad – Blanco / Misa: del Propio. Gloria. Prefacio de Navidad – Liturgia de las horas: del Propio.

Primera lectura

Lectura de la primera carta del Apóstol San Juan 2, 3–11

Quien ama a su hermano permanece en la luz

3La señal de que lo conocemos, es que cumplimos sus mandamientos. 4El que dice: "Yo lo conozco", y no cumple sus mandamientos, es un mentiroso, y la verdad no está en él. 5Pero en aquel que cumple su palabra, el amor de Dios ha llegado verdaderamente a su plenitud. Esta es la señal de que vivimos en él. 6El que dice que permanece en él, debe proceder como él. 7Queridos míos, no les doy un mandamiento nuevo, sino un mandamiento antiguo, el que aprendieron desde el principio: este mandamiento antiguo es la palabra que ustedes oyeron. 8sin embargo, el mandamiento que les doy es nuevo. Y esto es verdad tanto en él como en ustedes, porque se disipan las tinieblas y ya brilla la verdadera luz. 9El que dice que está en la luz y no ama a su hermano, está todavía en las tinieblas. 10El que ama a su hermano permanece en la luz y nada lo hace tropezar. 11Pero el que no ama a su hermano, está en las tinieblas y camina en ellas, sin saber a dónde va, porque las tinieblas lo han enceguecido.

Palabra de Dios.

Salmo Responsorial

Salmo 96 (95), 1–3. 5–6

R. ¡Alégrese el cielo y exulte la tierra!

1Canten al Señor un canto nuevo, cante al Señor toda la tierra; 2canten al Señor, bendigan su Nombre. R.

Día tras día, proclamen su victoria. 3Anuncien su gloria entre las naciones, y sus maravillas entre los pueblos. R.

5Los dioses de los pueblos no son más que apariencia, pero el Señor hizo el cielo; 6en su presencia hay esplendor y majestad, en su Santuario, poder y hermosura. R.

Aleluya: Lucas 2, 32

“Aleluya. Aleluya. Luz para iluminar a las naciones paganas y gloria de tu pueblo Israel. Aleluya”


Evangelio

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según San Lucas 2, 22–35  

Luz para alumbrar a las naciones

22Cuando llegó el día fijado por la Ley de Moisés para la purificación, llevaron al niño a Jerusalén para presentarlo al Señor, 23como está escrito en la Ley: "Todo varón primogénito será consagrado al Señor". 24También debían ofrecer un sacrificio un par de tórtolas o de pichones de paloma, como ordena la Ley del Señor. 25Vivía entonces en Jerusalén un hombre llamado Simeón, que era justo y piadoso, y esperaba el consuelo de Israel. El Espíritu Santo estaba en él 26y le había revelado que no moriría antes de ver al Mesías del Señor. 27Conducido por el mismo Espíritu, fue al Templo, y cuando los padres de Jesús llevaron al niño para cumplir con él las prescripciones de la Ley, 28Ángel lo tomó en sus brazos y alabó a Dios, diciendo: 29“Ahora, Señor, puedes dejar que tu servidor muera en paz, como lo has prometido, 30porque mis ojos han visto la salvación 31que preparaste delante de todos los pueblos: 32luz para iluminar a las naciones paganas y gloria de tu pueblo Israel”. 33Su padre y su madre estaban admirados por lo que oían decir de él. 34Simeón, después de bendecirlos, dijo a María, la madre: “Este niño será causa de caída y de elevación para muchos en Israel; será signo de contradicción, 35y a ti misma una espada te atravesará el corazón. Así se manifestarán claramente los pensamientos íntimos de muchos”.

Palabra del Señor.

Comentario:

En el relato evangélico de hoy, Simeón, profetiza y celebra gozoso que Dios le haya permitido ver al Mesías antes de morir. Los padres de Jesús realizan todo lo que la Ley pide para su hijo. Allí se encuentran con cosas sorprendentes, como estas palabras de Simeón, que son como un preludio de lo sorprendente que será la vida del Hijo de Dios.

Simeón dice a viva voz el proyecto de Dios. Jesús es la luz que viene a iluminar al las naciones paganas y la gloria de Israel. En una misma persona se encuentran la salvación para los paganos y los judíos, para todos.

La advertencia final de Simeón a María muestra que la historia no es color de rosas para el Salvador y su Madre. Hay que tomar decisiones frente a Jesús, hay que tener la fuerza necesaria para seguirlo y dejarse “elevar” por Él. La bendición de Jesús debe ser aprovechada por aquellos que queremos ser “elevados”, sino la “caída” será dura y dolorosa. Pero, el corazón de la Madre sufrirá, no será fácil para ella ver a su Hijo sufrir por los pecados del mundo.

En el pensamiento de Lucas, sucesos como este, marcan un camino. Lucas elige poner este relato, heredado de la tradición cristiana, para mostrarnos los caminos inescrutables de Dios, como Dios salva a los hombres entregándose totalmente. Sólo los que están en sintonía con Él, como Simeón, entienden y captan la realidad del accionar divino.

María guardará estas cosas en su corazón, como prendiendo a medias, quizá, lo que aquí se le dice… empieza a intuir que la Salvación de la humanidad en ese niño no será tan fácil como muchos pensaban.


Meditemos:

  • ¿Qué cosas esperamos de la vida?
  • ¿Dejamos a Dios hablar en nosotros? ¿Le escuchamos?

 


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sábado, 26 de diciembre de 2009

Lunes 28 – Fiesta – Blanco / Misa: del Propio. Gloria. Prefacio de Navidad – Liturgia de las horas: del Propio.

Primera lectura

Lectura de la primera carta del Apóstol San Juan 1, 5 – 2, 2

La sangre de Cristo nos purifica de todo pecado

15La noticia que hemos oído de él y que nosotros les anunciamos, es esta: Dios es luz, y en él no hay tinieblas. 6Si decimos que estamos en comunión con él y caminamos en las tinieblas, mentimos y no procedemos conforme a la verdad. 7Pero si caminamos en la luz, como el mismo está en la luz, estamos en comunión unos con otros, y la sangre de su Hijo Jesús nos purifica de todo pecado. 8Si decimos que no tenemos pecado, nos engañamos a nosotros mismos y la verdad no está en nosotros. 9Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonarnos y purificarnos de toda maldad. 10Si decimos que no hemos pecado, lo hacemos pasar por mentiroso, y su palabra no está en nosotros. 21Hijos míos, les he escrito estas cosas para que no pequen. Pero si alguno peca, tenemos un defensor ante el Padre: Jesucristo, el Justo. 2El es la Víctima propiciatoria por nuestros pecados, y no sólo por los nuestros, sino también por los del mundo entero.

.

Palabra de Dios.

Salmo Responsorial

Salmo 124 (123), 2–5. 7–8

R. ¡Nuestra ayuda está en el Nombre del Señor!

2Si el Señor no hubiera estado de nuestra parte, cuando los hombres se alzaron contra nosotros, 3nos habrían devorado vivos. Cuando ardió su furor contra nosotros. R.

4Las aguas nos habrían inundado, un torrente nos habría sumergido, 5nos habrían sumergido las aguas turbulentas. R.

7Nuestra vida se salvó como un pájaro de la trampa del cazador: la trampa se rompió y nosotros escapamos. 8Nuestra ayuda está en el nombre del Señor, que hizo el cielo y la tierra. R.

 

Aleluya:

“Aleluya. Aleluya. A ti, Dios, te alabamos y cantamos; a ti, Señor, te alaba la brillante multitud de los mártires. Aleluya”


Evangelio

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según San Mateo 2, 13–18

Herodes mandó matar a todos los niños en Belén

13Después de la partida de los magos, el Ángel del Señor se apareció en sueños a José y le dijo: "Levántate, toma al niño y a su madre, huye a Egipto y permanece allí hasta que yo te avise, porque Herodes va a buscar al niño para matarlo". 14José se levantó, tomó de noche al niño y a su madre, y se fue a Egipto. 15Allí permaneció hasta la muerte de Herodes, para que se cumpliera lo que el Señor había anunciado por medio del Profeta: "Desde Egipto llamé a mi hijo". 16Al verse engañado por los magos, Herodes se enfureció y mandó matar, en Belén y sus alrededores, a todos los niños menores de dos años, de acuerdo con la fecha que los mayor le habían indicado. 17Así se cumplió lo que había sido anunciado por el profeta Jeremías: 18"En Ramá se oyó una voz, hubo lágrimas y gemidos: es Raquel, que llora a sus hijos y no quiere que la consuelen, porque ya no existen".

Palabra del Señor.

Comentario:

La Iglesia recuerda con veneración a estos “mártires”, a estos infantes asesinados por Herodes. La realidad del mal se plantea con dureza en situaciones como estas. Lejos de ser un día dedicado a las burlas o los chistes de mal gusto, donde te dicen “feliz día de los inocentes”, hoy se debe mirar a los niños que sufren y mueren por las necedades de los mayores.

La Escritura nos muestra a un hombre poderoso que tiene miedo de perder su poder. Herodes hace las maldades necesarias para mantener lo único que a él le interesa: su permanencia en la cresta de la ola, ser el más poderoso. Cualquier amenaza a ese poder omnímodo será tirada abajo por cualquier medio.

Al no poder dar con Jesús se “asegurará” de que este no quede vivo. Matará a todos los niños de dos años para abajo. Así cree controlar la situación. Su ceguedad y su miedo le impiden ver que el nuevo “rey” no viene a robarle su trono temporal, viene a instaurar otro Reino distinto del que Herodes cuida tanto. Por otro lado, Jesús no estará entre las víctimas del asesino, huirá con sus padres como inmigrante a Egipto. Las muertes fueron, por ambos motivos, absolutamente innecesarias.

A los poderosos no le interesan los pobres, los marginados, los que no cuentan en sus planes. No. A ellos solo le interesa su propio poder, su bien personal… los demás son piezas en el ajedrez de sus manipulaciones cotidianas. La reflexión más profunda que podemos hacer es: ¿por qué hoy, después de tanto tiempo de cristianismo en el mundo, sigue habiendo estas maneras de proceder en los que ejercen el poder? ¿Por qué sigue muriendo gente por el provecho y el afán de lucro o poder de los que los gobiernan? ¿Qué nos pasa a los cristianos que no cambiamos eso?

Meditemos:

  • ¿Cómo uso el poco o mucho poder que tengo?
  • ¿Qué estoy haciendo por las personas que sufren en el mundo?

 


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Domingo 27 – FIESTA: LA SAGRADA FAMILIA DE JESÚS, JOSÉ Y MARÍA – Blanco / Misa: del Propio. Gloria. Credo. Prefacio de Navidad – Liturgia de las horas: del Propio.

Primera Lectura

Lectura del primer libro de Samuel 1, 20–22. 24–28

Él se presentará delante del Señor y se quedará allí para siempre

20Ana concibió, y a su debido tiempo dio a luz un hijo, al que puso el nombre de Samuel, diciendo: "Se lo he pedido al Señor". 21El marido, Elcaná, subió con toda su familia para ofrecer al Señor el sacrificio anual y cumplir su voto. 22Pero Ana no subió, porque dijo a su marido: "No iré hasta que el niño deje de mamar. Entonces lo llevaré, y él se presentará delante del Señor y se quedará allí para siempre". 24Cuando el niño dejó de mamar, lo subió con ella, llevando además un novillo de tres años, una medida de harina y un odre de vino, y lo condujo a la Casa del Señor en Silo. El niño era aún muy pequeño. 25Y después de inmolar el novillo, se lo llevaron a Elí. 26Ella dijo: "Perdón, señor mío, ¡por tu vida, señor!, yo soy aquella mujer que estuvo aquí junto a ti, para orar al Señor. 27Era este niño lo que yo suplicaba al Señor, y él me concedió lo que le pedía. 28Ahora yo, a mi vez, se lo cedo a él; para toda su vida queda cedido al Señor". Después se postraron delante del Señor.

Palabra de Dios

Salmo Responsorial

Salmo 84 (83), 2–3. 5–6. 9–10

R¡Señor, felices los que habitan en tu casa!

2¡Qué amable es tu Morada, Señor del Universo! 3Mi alma se consume de deseos por los atrios del Señor; mi corazón y mi carne claman ansiosos por el Dios viviente. R.

5¡Felices los que habitan en tu Casa y te alaban sin cesar! 6¡Felices los que encuentran su fuerza en ti, al emprender la peregrinación! R.

9Señor del universo, oye mi plegaria, escucha, Dios de Jacob; 10protege, Dios, a nuestro Escudo y mira el rostro de tu Ungido. R.


Segunda Lectura

Lectura de la primera carta del apóstol san Juan 3, 1–2. 21–24

Desde ahora somos hijos de Dios, y lo que seremos no se ha manifestado todavía

1¡Miren cómo nos amó el Padre! Quiso que nos llamáramos hijos de Dios, y nosotros lo somos realmente. Si el mundo no nos reconoce, es porque no lo ha reconocido a él. 2Queridos míos, desde ahora somos hijos de Dios, y lo que seremos no se ha manifestado todavía. Sabemos que cuando se manifieste, seremos semejantes a él, porque lo veremos tal cual es. 21Queridos míos, si nuestro corazón no nos hace ningún reproche, podemos acercarnos a Dios con plena confianza, 22y él nos concederá todo cuanto le pidamos, porque cumplimos sus mandamientos y hacemos lo que le agrada. 23Su mandamiento es este: que creamos en el nombre de su Hijo Jesucristo, y nos amemos los unos a los otros como él nos ordenó. 24El que cumple sus mandamientos permanece en Dios, y Dios permanece en él; y sabemos que él permanece en nosotros, por el Espíritu que nos ha dado.

Palabra de Dios.

Aleluya: Cfr. Hechos 16, 14

“Aleluya. Aleluya. Señor, toca nuestro corazón, para que aceptemos las palabras de tu Hijo. Aleluya.”


Evangelio

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas 2, 41–52   

Lo hallaron en el Templo en medio de los doctores de la Ley

41Los padres de Jesús iban todos los años a Jerusalén en la fiesta de la Pascua. 42Cuando el niño cumplió doce años, subieron como de costumbre, 43y acababa la fiesta, María y José regresaron, pero Jesús permaneció en Jerusalén sin que ellos se dieran cuenta. 44Creyendo que estaba en la caravana, caminaron todo un día y después comenzaron a buscarlo entre los parientes y conocidos. 45Como no lo encontraron, volvieron a Jerusalén en busca de él. 46Al tercer día, lo hallaron en el Templo en medio de los doctores de la Ley, escuchándolos y haciéndoles preguntas. 47Y todos los que los oían estaban asombrados de su inteligencia y sus respuestas. 48Al ver, sus padres quedaron maravillados y su madre le dijo: "Hijo mío, ¿por qué nos has hecho esto? Piensa que tu padre y yo te buscábamos angustiados". 49Jesús les respondió: "¿Por qué me buscaban? ¿No sabían que yo debo ocuparme de los asuntos de mi Padre?". 50Ellos no entendieron lo que les decía. 51El regresó con sus padres a Nazaret y vivía sujeto a ellos. Su madre conservaba estas cosas en su corazón. 52Jesús iba creciendo en sabiduría, en estatura y en gracia, delante de Dios y de los hombres.

Palabra del Señor.

Comentario:

Hoy celebramos el domingo de la Sagrada Familia. La liturgia nos invita a reflexionar sobre lo que es la Familia para nosotros. De verdad que esta reflexión es de lo más oportuna ya que esta fiesta la celebramos en medio de dos solemnidades que son sumamente familiares para nosotros: Navidad y Año Nuevo.

María y José regresaron, pero Jesús permaneció en Jerusalén sin que ellos se dieran cuenta.

En cuanto a un estilo de vida familiar, es hermoso ver cómo, los integrantes de la familia de Nazaret, asistían todos juntos a las fiestas de peregrinación. Estas sólo eran obligatorias para los hombres  (Éx 23, 17), de lo cual se desprende que Jesús y José tenían obligación de asistir; no así la Virgen Madre que, como mujer, no participaba oficialmente en el culto sagrado, aunque pueda regocijarse públicamente durante las fiestas (Ex 15, 20s; Dt 12, 12; Jue 21, 21; 2 Sam 6). De hecho, la esposa está incluso autorizada a dedicarse a las ocupaciones domésticas el día del sábado (Éx 20, 10). Por lo tanto, María podría haberse quedado cómodamente en casa mirando televisión. ¡Cuántas madres hoy se desentienden de sus hijos mandándolos a jugar a la pelota o haciéndolos esclavos del control remoto viendo televisión para que no molesten! ¡Ni qué hablar del estudio del catecismo en el cual los niños, a veces, parecen huérfanos hasta el día de la primera comunión o confirmación! María, aunque no tenía obligación, compartió con su familia esta peregrinación a Jerusalén.

“Hijo mío, ¿por qué nos has hecho esto? Piensa que tu padre y yo te buscábamos angustiados”.

Aunque la voz cantante la lleva María, la búsqueda se hace entre ambos, papá y mamá “te buscábamos angustiados”. Si reconocemos que Jesús es “Dios con nosotros”, que su realidad es ser verdadero Dios y verdadero hombre; podemos tomar, forzando un poco el texto, que la búsqueda no sólo es del hijo, sino también del Hijo. Detrás de la humanidad de Jesús también se esconde su divinidad. La búsqueda de los padres de Jesús es la búsqueda de los padres de hoy. En el hijo que crío, educo y ayudo a vivir, en él está presente Dios. Buscar lo mejor para un hijo es buscar a Dios. La Iglesia nos enseña que “Familia que reza unida, permanece unida y la bendice Dios”. La vida de la familia cristiana, no es sólo un servicio a la humanidad de nuestros hijos, sino también a la divinidad que en ellos existe por ser “imagen de semejanza” de Dios. La búsqueda del hijo tiene que ser integral, valorar sus aspectos humanos y exaltar sus aspectos divinos. Lo espiritual necesita también una “búsqueda angustiada”. Al lado de los padres “billetera”, que solo se preocupan por abastecer de bienes materiales y no de afecto a su prole, podríamos ubicar a los padres “Fariseos” que como dice Jesús: “Atan pesadas cargas y las ponen sobre los hombros de los demás, mientras que ellos no quieren moverlas ni siquiera con el dedo” (Mt 23, 4). Son los padres que obligan a sus hijos a ir a misa, pero ellos no van; los mandan a catecismo, pero ellos ni siquiera leen la Biblia; los obligan a rezar y ellos ni por casualidad hacen una oración; les insisten en ser buenos con sus hermanos pero ellos no dudan en pelearse a gritos delante de sus asustados descendientes, etc.  Entre padres “billetera” y padres “Fariseos”, los hijos se van haciendo grandes sin afecto, sin espiritualidad. Así no se puede ir “creciendo en sabiduría, en estatura y en gracia delante de Dios y de los hombres” (Lc 2, 52).

¿No sabían que yo debo ocuparme de los asuntos de mi Padre? Él regresó con sus padres a Nazaret y vivía sujeto a ellos.

Con pocas palabras el adolescente Jesús está cortando muchos vínculos. Sabe este joven que ahora las cosas van cambiando. Estas son las primeras palabras que pronuncia Jesús en el evangelio de Lucas y muestran la profunda conciencia que tenía de sí mismo y de su misión. Como tus hijos, el adolescente Jesús quiere tomar su propio camino, su clara conciencia le lleva a seguir la propia estrella.

Cuando nuestros hijos empiezan a crecer, los síntomas de la adolescencia se manifiestan con claridad. Muchas son las veces que los desacuerdos entre la autoridad familiar y la libertad personal recién llegada provocarán enfrentamientos entre las dos partes. No pocas te vas a quedar con la boca abierta, como María y José, que “no entendieron lo que les decía” (Lc 2, 50). Ante las divisiones ambas partes deberán asumir que las cosas ya no son como antes, pero que al mismo tiempo siguen el mismo rumbo (cf. Lc 2, 50-51).

Para la solución acertada de los conflictos familiares tal vez nos sirvan los “cinco elementos de la reconciliación”  que William Zartman aplica a los procesos de reconciliación social:

  1. Reconocimiento: para lograr la dicha familiar no basta solamente alejarse del conflicto, sino que es necesario que las partes se acepten tal cual son. Habrá que reconocer la dignidad de cada uno, las heridas que las actitudes de cada parte producen sobre las otras y la responsabilidad que a cada uno le cabe. Reconocernos es valorarnos distintos, con valores diferentes y complementarios, con opciones de vida individual que deben tomarse de un modo personal, con responsabilidades de unos sobre otros.
  2. Eliminación del daño: a veces pretendemos que las cosas cambien sin hacer lo necesario para que esto sea así. Para mantener un clima de armonía es necesario, no sólo perdonar, sino sobre todo pedir perdón. Aceptar que me equivoqué, y pedir disculpas por ello, ayuda más que echarse la culpa mutuamente por las cosas que pasan. El que pide perdón, se compromete, por ese solo acto, a no repetir el hecho dañino o la actitud negativa, y acepta también que, en justicia, debe resarcir a quienes ha dañado. El que perdona, reconoce que el amor puede más que la venganza y que, lo que no se puede arreglar, muchas veces se supera cancelando el recuerdo de los sufrimientos pasados.
  3. Nuevas actitudes: todo conflicto supone la existencia de actitudes negativas entre las partes. Eliminar el daño, es la primera etapa para producir un cambio. Pero limpiar la casa y no habitarla puede provocar que, en vez de tener un demonio, ahora haya siete peores (cf. Lc 11, 24-26). Las cosas no se arreglan con sólo perdonarnos, hay que cambiar de vida, de actitudes, de modo de tratarnos. Sólo así, interpretaremos los nuevos acontecimientos familiares bajo una luz diferente a la de las antiguas sospechas, y pensaremos conjuntamente de forma creativa.
  4. Un proyecto común: esto significa trabajar conjuntamente, colaborar en un destino compartido, de tal modo que cada parte no puede ser feliz sin contar con los demás. Es importantísimo que todos los miembros de la familia se asuman como partícipes y artífices de la misma. Compartir el diálogo sobre los problemas y alegrías de la casa, compartir juegos y recreaciones en conjunto, sorprendernos mutuamente en las fechas festivas familiares, ayudará a unir los lazos fraternos en un proyecto común.
  5. Mecanismos para la resolución de conflictos: es conveniente que en toda familia existan ciertos mecanismos tendientes a resolver los conflictos de la misma. De hecho, en el ámbito religioso (elaborados litúrgicamente como: sacramentos de reconciliación –confesión, unción de los enfermos-, ritos penitenciales, o tiempos preparatorios para fiestas –adviento, cuaresma-, etc.), la Iglesia católica nos ha brindado estos mecanismos entendiendo que, por la condición humana, aunque los conflictos de hoy se solucionen, otros nos sobrevienen. Quizás convengan reuniones familiares periódicas, o de progenitores con sus hijos (las famosas charlas de madre a hija o de padre a hijo), para que, actuando estas como mecanismos para la resolución de conflictos, provean a la familia de un medio adecuado que logre la armonía hogareña.

Meditemos:

  • ¿Qué cosas hacemos en familia? ¿Cómo las vivimos?
  • ¿De qué manera influyen las dificultades en la unidad de la familia? ¿Nos fortalecen o nos dividen?

 


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viernes, 25 de diciembre de 2009
Sábado 26 – Fiesta: San Esteban, primer mártir –Rojo / Misa: del Propio. Gloria. Prefacio de Navidad. Liturgia de las horas: del Propio. 1as vísperas de la Fiesta de la SAGRADA FAMILIA.


Primera lectura

Lectura del librode los Hechos de los Apóstoles 6, 8–10; 7, 54–60; 8, 2  

Estoy viendo los cielos abiertos

68Esteban, lleno de gracia y de poder, hacía grandes prodigios y signos en el pueblo. 9Algunos miembros de la sinagoga llamada "de los Libertos", como también otros, originarios de Cirene, de Alejandría, de Cilicia y de la provincia de Asia, se presentaron para discutir con él. 10Pero como no encontraban argumentos, frente a la sabiduría y al espíritu que se manifestaba en su palabra, 754se enfurecieron y rechinaban los dientes contra él. 55Esteban, lleno del Espíritu Santo y con los ojos fijos en el cielo, vio la gloria de Dios, y a Jesús, que estaba de pie a la derecha de Dios. 56Entonces exclamó: "Veo el cielo abierto y al Hijo del hombre de pie a la derecha de Dios". 57Ellos comenzaron a vociferar y, tapándose los oídos, se precipitaron sobre él como un solo hombre, 58y arrastrándolo fuera de la ciudad, lo apedrearon. Los testigos se quitaron los mantos, confiándolos a un joven llamado Saulo. 59Mientras lo apedreaban, Esteban oraba,  diciendo: "Señor Jesús, recibe mi espíritu". 60Después,poniéndose de rodillas, exclamó en alta voz: "Señor, no les tengas encuenta este pecado". Y al decir esto, expiró. 82Unos hombres piadosos enterraron a Esteban y lo lloraron con gran pesar.

Palabra de Dios.

Salmo Responsorial

Salmo 31 (30), 3c–4.6. 7b–8a. 16b–17

R. ¡Señor, yo pongo mi vida en tus manos!

3Sé para mí una roca protectora, un baluarte donde me encuentre a salvo, 4porque tú eres mi Roca y mi baluarte: por tu Nombre, guíame y condúceme. R.

6Yo pongo mi vida en tus manos: tú me rescatarás, Señor, Dios fiel. 7Confío en el Señor. 8¡Tu amor será mi gozo y mi alegría! R.

16Líbrame del poder de mis enemigos y de aquellos que me persiguen. 17Que brille tu rostro sobre tu servidor, sálvame por tu misericordia. R.

 

Aleluya: Salmo 118(117), 26. 27

“Aleluya. Aleluya. ¡Bendito el que viene en nombre del Señor! El Señor es Dios, y él nos ilumina. Aleluya”


Evangelio

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo 10, 17–22

No serán ustedes los que hablarán, sino el Espíritu de su Padre

Dijo Jesús a sus discípulos: 17Cuídense de los hombres, porque los entregarán a los tribunales y los azotarán en las sinagogas. 18A causa de mí, serán llevados ante gobernadores y reyes, para dar testimonio delante de ellos y de los paganos. 19Cuando los entreguen, no se preocupen de cómo van a hablar o qué van a decir: lo que deban decir se les dará a conocer en ese momento, 20porque no serán ustedes los que hablarán, sino que el Espíritu de su Padre hablará en ustedes. 21El hermano entregará a su hermano para que sea condenado a muerte, y el padre a su hijo; los hijos se rebelarán contra sus padres y los harán morir. 22Ustedes serán odiados por todos a causa de mi Nombre, pero aquel que persevere hasta el fin se salvará.

Palabra del Señor.

Comentario:

Esteban es el primer testigo que paga con su propia vida mostrar el rostro de Jesús en la tierra. Suena extraño que Judas se suicide, como un gran signo de la Ley que caduca y muere por su propia inercia, casi como que se cocinó en su propia salsa; y que Esteban sea asesinado por aquellos que solo quieren conservar la Ley viva. La muerte de la Ley atrae la muerte del hombre, sea este por cumplirla o porque mata a los otros por no cumplirla. Judas es el fin de los tiempos antiguos, Esteban es el principio de los modernos. Judas se quita la vida, Esteban la da como ofrenda de amor.

Decimos que la vida de Esteban se da como ofrenda de amor porque él no quiere morir, él es asesinado por no cambiar sus convicciones. Cuando todos le piden que calle, que oculte la verdad, que no predique la salvación, Esteban sigue adelante. La muerte es un intento, fallido desde Jesucristo, de frenar la Vida que crece con la gracia. Por eso Esteban es el protomártir, el primer testigo, ese primer testigo fiel que renuncia a su vida, la da, la entrega, por no renunciar a Jesucristo. He ahí el sentido de la vida, y la muerte, de este, el primer  cristiano muerto por mostrar el rostro de Cristo resucitado.


Meditemos:

  • ¿Doy testimonio de Jesús con mi vida?
  • ¿Qué cosas me impiden mostrarme como creyente delante de los demás?

 


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jueves, 24 de diciembre de 2009

Viernes 25 – Solemnidad con Octava: NAVIDAD DEL SEÑOR – Blanco / Misa: del Propio. Gloria. Credo. Prefacio de la Navidad – Liturgia de las horas: del Propio.

La solemnidad de NAVIDAD cuenta con tres celebraciones de Misa distintas (Noche, Aurora y Día). Está permitido elegir las lecturas más adecuadas de cualquiera de la tres Misas, teniendo en cuenta las necesidades pastorales.


NOCHE

Primera Lectura

Lectura del libro del profeta Isaías 9, 1–6

Un hijo se nos ha dado

1El pueblo que caminaba en las tinieblas ha visto una gran luz: sobre los que habitaban en el país de la oscuridad ha brillado una luz. 2Tú has multiplicado la alegría, has acrecentado el gozo; ellos se regocijan en tu presencia, como se goza en la cosecha, como cuando reina la alegría por el reparto del botín. 3Porque el yugo que pesaba sobre él, la barra sobre su espalda y el palo de su carcelero, todo eso lo has destrozado como en el día de Madián. 4Porque todas las botas usadas en la refriega y las túnicas manchadas de sangre, serán presa de las llamas, pasto del fuego. 5Porque un niño nos ha nacido, un hijo nos ha sido dado. La soberanía reposa sobre sus hombros y se le da por nombre: "Consejero maravilloso, Dios fuerte, Padre para siempre, Príncipe de la paz". 6Su soberanía será grande, y habrá una paz sin fin para el trono de David y para su reino; él lo establecerá y lo sostendrá por el derecho y la justicia, desde ahora y para siempre. El celo del Señor de los ejércitos hará todo esto.

Palabra de Dios

Salmo Responsorial

Salmo 96 (95), 1–3. 11–13

R¡Hoy nos ha nacido un salvador: el Mesías, el Señor!

1Canten al Señor un canto nuevo, cante al Señor toda la tierra; 2canten al Señor, bendigan su Nombre. R.

Día tras día, proclamen su victoria. 3Anuncien su gloria entre las naciones, y sus maravillas entre los pueblos. R.

11Alégrese el cielo y exulte la tierra, resuene el mar y todo lo que hay en él; 12regocíjese el campo con todos sus frutos, griten de gozo los árboles del bosque. R.

13Griten de gozo delante del Señor, porque él viene a gobernar la tierra: él gobernará al mundo con justicia, y a los pueblos con su verdad. R.

Segunda Lectura

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a Tito 2, 11–14

Ha aparecido la gracia de Dios a todos los hombres

11Porque la gracia de Dios, que es fuente de salvación para todos los hombres, se ha manifestado. 12Ella nos enseña a rechazar la impiedad y las concupiscencias del mundo, para vivir en la vida presente con sobriedad, justicia y piedad, 13mientras aguardamos la feliz esperanza y la Manifestación de la gloria de nuestro gran Dios y Salvador, Cristo Jesús. 14El se entregó por nosotros, a fin de librarnos de toda iniquidad, purificarnos y crear para sí un Pueblo elegido y lleno en la práctica del bien.

Palabra de Dios.

Aleluya: Lucas 2, 10–11

“Aleluya. Aleluya. Les traigo una buena noticia, una gran alegría: hoy les ha nacido un salvador, el Mesías, el Señor. Aleluya.”


Evangelio

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas 2, 1–14  

Hoy les ha nacido un Salvador

1En aquella época apareció un decreto del emperador Augusto, ordenando que se realizara un censo en todo el mundo. 2Este primer censo tuvo lugar cuando Quirino gobernaba la Siria. 3Y cada uno iba a inscribirse a su ciudad de origen. 4José, que pertenecía a la familia de David, salió de Nazaret, ciudad de Galilea, y se dirigió a Belén de Judea, la ciudad de David, 5para inscribirse con María, su esposa, que estaba embarazada. 6Mientras se encontraban en Belén, le llegó el tiempo de ser madre; 7y María dio a luz a su Hijo primogénito, lo envolvió en pañales y lo acostó en un pesebre, porque no había lugar para ellos en el albergue. 8En esa región acampaban unos pastores, que vigilaban por turno sus rebaños durante la noche. 9De pronto, se les apareció el Ángel del Señor y la gloria del Señor los envolvió con su luz. Ellos sintieron un gran temor, 10pero el Ángel les dijo: "No teman, porque les traigo una buena noticia, una gran alegría para todo el pueblo: 11Hoy, en la ciudad de David, les ha nacido un Salvador, que es el Mesías, el Señor. 12Y esto les servirá de señal: encontrarán a un niño recién nacido envuelto en pañales y acostado en un pesebre". 13Y junto con el Ángel, apareció de pronto una multitud del ejército celestial, que alababa a Dios, diciendo: 14¡Gloria a Dios en las alturas, y en la tierra, paz a los hombres amados por él".

Palabra del Señor.

Comentario:

Hoy es Nochebuena. Parece una verdad sabida, obvia. Pero no es así. Todos decimos: ¡Feliz Nochebuena! ¡Feliz Navidad! Pero: ¿de verdad la celebramos? Con todo respeto: yo veo que no. Todo ha quedado en un simple formalismo, un saludos protocolar. La vivencia de lo que hacemos cada Nochebuena refleja que no estamos dispuestos a vivirla como lo que es, lo que realmente significa.

En Nochebuena celebramos el nacimiento del Salvador, allá en Belén. Mínimamente es el cumpleaños de Cristo. En plenitud, es la fiesta del comienzo de la redención.

Pero, ¿la vivimos así? En particular creo que no. Navidad, específicamente la Nochebuena, es comida y bebida, excusa para encontrarnos con la familia, excusa para beber, bailar, comer. Excusa para emborracharse. Es decir, desvirtuación plena del sentido de la Navidad, de la Nochebuena. Los niños, y mayores, con sus cohetes, sus ruidos, ese festejo desordenado y ansioso, desvalorizan la gesta salvadores del Redentor. Dejemos los cohetes y el ruiderío para el Año nuevo, hoy es una noche de recogimiento y paz interior.

Celebremos la Nochebuena, que haya fiesta… pero una fiesta serena (no ruidosa), alegre (no divertida), con plena conciencia (no aturdidos por el alcohol), llena de santidad (no prostituida por el pecado). ¡FELIZ NOCHEBUENA! ¡Les traigo una buena noticia, una gran alegría: hoy les ha nacido un salvador, el Mesías, el Señor! (Lucas 2, 10-11)


Meditemos:

  • ¿Cómo vamos a celebrar la Nochebuena?

 

 

AURORA

Primera Lectura

Lectura del libro del profeta Isaías 62, 11–12

Mira a tu Salvador que llega

11Esto es lo que el Señor hace oír hasta el extremo de la tierra: “Digan a la hija de Sión: Ahí llega tu Salvador; el premio de su victoria lo acompaña y su recompensa lo precede. 12A ellos se los llamará “Pueblo santo”. “Redimidos por el Señor”; y a ti te llamarán “Buscada”, “Ciudad no abandonada”.

Palabra de Dios

Salmo Responsorial

Salmo 97 (96), 1. 6. 11–12

R¡Hoy nos ha nacido el Señor! ¡Aleluya!

1¡El Señor reina! Alégrese la tierra, regocíjense las islas incontables. 6Los cielos proclaman su justicia y todos los pueblos contemplan su gloria. R.

11Nace la luz para el justo, y la alegría para los rectos de corazón. 12Alégrense, justos, en el Señor y alaben su santo Nombre. R.


Segunda Lectura

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a Tito 3, 4–7

Según su propia misericordia nos ha salvado

4Pero cuando se manifestó la bondad de Dios, nuestro Salvador, y su amor a los hombres, 5no por las obras de justicia que habíamos realizado, sino solamente por su misericordia, él nos salvó, haciéndonos renacer por el bautismo y renovándonos por el Espíritu Santo. 6Y derramó abundantemente ese Espíritu sobre nosotros por medio de Jesucristo, nuestro Salvador, 7a fin de que, justificados por su gracia, seamos en esperanza herederos de la Vida eterna.

Palabra de Dios.

Aleluya: Lucas 2, 14

“Aleluya. Aleluya. ¡Gloria a Dios en las alturas, y en la tierra paz a los hombres amados por él!. Aleluya.”


Evangelio

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas 2, 15–20  

Los pastores encontraron a María y a José, y al niño

15Después que los ángeles volvieron al cielo, los pastores se decían unos a otros: “Vayamos a Belén, y veamos lo que ha sucedido y que el Señor nos ha anunciado”. 16Fueron rápidamente y encontraron a María, a José, y al recién nacido acostado en el pesebre. 17Al verlo, contaron lo que habían oído decir sobre este niño, 18y todos los que los escuchaban quedaron admirados de que decían los pastores. 19Mientras tanto, María conservaba estas cosas y las meditaba en su corazón. 20Y los pastores volvieron, alabando y glorificando a Dios por todo lo que habían visto y oído, conforme al anuncio que habían recibido.

Palabra del Señor.

Comentario:

¡Vayamos a Belén! Los pastores no pierden tiempo, alegres por la noticia, salen “rápidamente” a encontrarse con el Salvador del mundo. ¿Por qué Dios eligió a los pastores para darles el aviso más importante? ¿Por qué a ellos la buena Noticia? Porque son los más rechazados. Los pastores eran personas sin formación, muy rústicas, que no cumplían la Ley judía, no por maldad, sino por estar todo el día cuidando el rebaño. Los fariseos los rechazaban, no serían parte de los salvados. Lo rústico de sus vidas, lo precario de su cultura y sabiduría, los excluía de la sociedad que los fariseos habían armado a su propia imagen de hombres cultos y con tiempo suficiente para los deberes que la Ley marcaba.

No nos debe sorprender que Dios eligiera a la “escoria” de esa sociedad. Siempre lo hizo, y siempre lo hará. Lo que no sirve para los hombres, es muy valioso para Dios.

Por eso, cuando van y cuentan lo que el Ángel les dijo… todos “quedaban admirados”. E los labios de los sencillos y marginados, Dios puso las mejores enseñanzas para los más ilustrados.

Navidad es el triunfo del Amor, es la unidad de Dios la que vence a los separatismos humanos, es la bondad de Dios la que rompe la soberbia de los hombres, es la elección de Dios la que nos saca de la “masa” Y nos convierte en personas que hacen un pueblo. María quedará meditando en su corazón todas estas cosas, hagamos nosotros lo mismo.


Meditemos:

  • ¿En esta Navidad ayudé a algún excluido? ¿Cómo?

 

 

DÍA

Primera Lectura

Lectura del libro del profeta Isaías 52, 7–10

Verán los confines de la tierra la victoria de nuestro Dios

7¡Qué hermosos son sobre las montañas los pasos del que trae la buena noticia, del que proclama la paz, del que anuncia la felicidad, del que proclama la salvación, y dice a Sión: "¡Tu Dios reina!". 8¡Escucha! Tus centinelas levantan la voz, gritan todos juntos de alegría, porque ellos ven con sus propios ojos el regreso del Señor a Sión, 9¡Prorrumpan en gritos de alegría, ruinas de Jerusalén, porque el Señor consuela a su Pueblo, él redime a Jerusalén! 10El Señor desnuda su santo brazo a la vista de todas las naciones, verán la salvación de nuestro Dios.

Palabra de Dios

Salmo Responsorial

Salmo 98 (97), 1–6

R¡Los confines de la tierra han contemplado el triunfo de nuestro Dios!

1Canten al Señor un canto nuevo, porque él hizo maravillas: su mano derecha y su santo brazo le obtuvieron la victoria. R.

2El Señor manifestó su victoria, reveló su justicia a los ojos de las naciones: 3Se acordó de su amor y su fidelidad en favor del pueblo de Israel. R.

Los confines de la tierra han contemplado el triunfo de nuestro Dios. 4Aclame al Señor toda la tierra, prorrumpan en cantos jubilosos. R.

5Canten al Señor con el arpa y al son de instrumentos musicales; 6con clarines y sonidos de trompeta aclamen al Señor, que es Rey. R.


Segunda Lectura

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Hebreos 1, 1–6

Dios nos ha hablado por el Hijo

1Después de haber hablado antiguamente a nuestros padres por medio de los Profetas, en muchas ocasiones y de diversas maneras, 2ahora, en este tiempo final, Dios nos habló por medio de su Hijo, a quien constituyó heredero de todas las cosas y por quien hizo el mundo. 3El es el resplandor de su gloria y la impronta de su ser. El sostiene el universo con su Palabra poderosa, y después de realizar la purificación de los pecados, se sentó a la derecha del trono de Dios en lo más alto del cielo. 4Así llegó a ser tan superior a los ángeles, cuanto incomparablemente mayor que el de ellos es el Nombre que recibió en herencia. 5¿Acaso dijo Dios alguna vez a un ángel: “Tú eres mi Hijo, yo te he engendrado hoy”? ¿Y de qué ángel dijo: “Yo seré un padre para él y él será para mí un hijo”? 6Y al introducir a su Primogénito en el mundo, Dios nos dice: “Que todos los ángeles de Dios lo adoren”.

Palabra de Dios.

Aleluya:

“Aleluya. Aleluya. Nos ha amanecido un día sagrado; vengan, naciones, adoren al Señor, porque hoy una gran luz ha bajado a la tierra. Aleluya.”


Evangelio

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Juan 1, 1–18 ó 1, 1–5. 9–14  

La Palabra se hizo carne y acampó entre nosotros

1Al principio existía la Palabra, y la Palabra estaba junto a Dios, y la Palabra era Dios. 2Al principio estaba junto a Dios. 3Todas las cosas fueron hechas por medio de la Palabra y sin ella no se hizo nada de todo lo que existe. 4En ella estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres. 5La luz brilla en las tinieblas, y las tinieblas no la percibieron. 6Apareció un hombre enviado por Dios, que se llamaba Juan. 7Vino como testigo, para dar testimonio de la luz, para que todos creyeran por medio de él. 8El no era luz, sino el testigo de la luz. 9La Palabra era la luz verdadera que, al venir a este mundo, ilumina a todo hombre. 10Ella estaba en el mundo, y el mundo fue hecho por medio de ella, y el mundo no la conoció. 11Vino a los suyos, y los suyos no la recibieron. 12Pero a todos los que la recibieron, a los que creen en su Nombre, les dio el poder de llegar a ser hijos de Dios. 13Ellos no nacieron de la sangre, ni por obra de la carne, ni de la voluntad del hombre, sino que fueron engendrados por Dios. 14Y la Palabra se hizo carne y habitó entre nosotros. Y nosotros hemos visto su gloria, la gloria que recibe del Padre como Hijo único, lleno de gracia y de verdad. 15Juan da testimonio de él, al declarar: "Este es aquel del que yo dije: El que viene después de mí me ha precedido, porque existía antes que yo". 16De su plenitud, todos nosotros hemos participado y hemos recibido gracia sobre gracia: 17porque la Ley fue dada por medio de Moisés, pero la gracia y la verdad nos han llegado por Jesucristo. 18Nadie ha visto jamás a Dios; el que lo ha revelado es el Hijo único, que está en el seno del Padre.

Palabra del Señor.

Comentario:

La Iglesia quiere, hoy, presentarnos un relato más teológico sobre la Navidad. Hemos visto en las misas anteriores como la Navidad se vestía de trazos cotidianos, cercanos a nuestra realidad diaria. Hoy se la presenta con la fuerza de las ideas y realidades que trascienden lo cotidiano.

La Palabra es Luz. Esa es la idea que subyace en el pensamiento de este prólogo. Esa luz ilumina la vida de los hombres, los convierte en iluminados, en hijos de la luz. Estas palabras no son solo poesía, solo metáfora. En ellas encontramos la realidad más profunda de la vida del cristiano. La luz ilumina, los iluminados son tales para ser vistos. Es mi actuar lo que se ve. Los hijos del mal andan escondidos en las sombras porque sus obras son malas. Los hijos de la luz salen a la claridad porque no tienen nada que ocultar, se muestran tal cual son, y, así, son un ejemplo a seguir por las multitudes.

Pero la Luz no radica en nosotros, nace de la Palabra, ella es la que ilumina, la que baña con su luz, la que nos da la fuerza para mantener nuestra pureza (la palabra puro aquí la utilizamos en el sentido de: aquello que solamente es una cosa. Ej: vino puro, leche pura… solo eso y nada más que eso). La identidad cristiana está en dejarnos iluminar para que nuestras imperfecciones sean corregidas, y no ocultadas, se trata de mejorar, no de camuflar, lo que somos.

Navidad es la gran oportunidad para dejar que la luz divina nos llene con su poder… no dejemos pasar esta oportunidad.


Meditemos:

  • ¿Qué cosas sigo manteniendo a oscuras en mi vida?
  • ¿en cuáles cosas me dejo iluminar por el Señor?

 


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Jueves 24 – Misa Vespertina de la Navidad – Blanco/ Misa: del propio. Gloria. Credo: Prefacio de Navidad – Liturgia de las horas:1° Vísperas de la solemnidad.

Primera Lectura

Lectura del librodel profeta Isaías 62, 1–5

El Señor te prefiere a ti

1Por amor a Sión no me callaré, por amor a Jerusalén no descansaré, hastaque irrumpa su justicia como una luz radiante y su salvación, como una antorchaencendida. 2Las naciones contemplarán tu justicia y todos los reyesverán tu gloria; y tú serás llamada con un nombre nuevo, puesto por la boca delSeñor. 3Serás una espléndida corona en la mano del Señor, unadiadema real en las palmas de tu Dios. 4No te dirán más"¡Abandonada!", sino que te llamarán "Mi deleite", y a tutierra "Desposada". Porque el Señor pone en ti su deleite y tu tierratendrá un esposo. 5Como un joven se casa con una virgen, así tedesposará el que te reconstruye; y como la esposa es la alegría de su esposo,así serás tú la alegría de tu Dios.

Palabra de Dios

Salmo Responsorial

Salmo 89 (88), 4–5.16–17. 27. 29

R¡Cantaré eternamente tu misericordia, Señor!

4Yo sellé una alianza con mi elegido, hice este juramentoa David, mi servidor: 5“Estableceré tu descendencia para siempre,mantendré tu trono por todas las generaciones”. R.

16¡Feliz el pueblo que sabe aclamarte! Ellos caminarána la luz de tu rostro; 17se alegrarán sin cesar en tu Nombre, seránexaltados a causa de tu justicia. R.

27El me dirá: "Tú eres mi padre, mi Dios, mi Rocasalvadora". 29Le aseguraré mi amor eternamente, y mi alianzaserá estable para él. R.


Segunda Lectura

Lectura del librode los Hechos de los Apóstoles 13, 16–17. 22–25

Testimonio de Pablo sobre Cristo, hijo de David

16Entonces Pablo se levantó y, pidiendo silencio con un gesto, dijo: “Escúchenme,israelitas y todos los que temen a Dios. 17El Dios de Este Pueblo,el Dios de Israel, eligió a nuestros padres y los convirtió en un gran Pueblo,cuando todavía vivían como extranjeros en Egipto. Luego, con el poder de subrazo, los hizo salir de allí. 22Y cuando Dios desechó a Saúl, lessuscitó como rey a David, de quien dio este testimonio: He encontrado en David,el hijo de Jesé, a un hombre conforme a mi corazón que cumplirá siempre mivoluntad. 23De la descendencia de David, como lo había prometido,Dios hizo surgir para Israel un Salvador, que es Jesús. 24Comopreparación a su venida, Juan había predicado un bautismo de penitencia a todoel pueblo de Israel. 25Y al final de su carrera, Juan decía: “Yo nosoy el que ustedes creen, pero sepan que después de mí viene aquel a quien yono soy digno de desatar las sandalias””.

Palabra de Dios.

 

Aleluya:

“Aleluya. Aleluya. Mañana quedaráborrada la iniquidad de la tierra, y reinará sobre nosotros el salvador delmundo. Aleluya.”


Evangelio

Evangelio denuestro Señor Jesucristo según san Mateo 1, 1–25 (o bien 1, 18–25)   

Genealogía de Jesucristo, hijo de David

1Genealogía de Jesucristo, hijo de David, hijode Abraham: 2Abraham fue padre de Isaac; Isaac, padre de Jacob;Jacob, padre de Judá y de sus hermanos. 3Judá fue padre de Fares yde Zará, y la madre de estos fue Tamar. Fares fue padre de Aram; 4Aram,padre de Aminadab; Aminadab, padre de Naasón; Naasón, padre de Salmón. 5Salmónfue padre de Booz, y la madre de este fue Rahab. Booz fue padre de Obed, y lamadre de este fue Rut. Obed fue padre de Jesé; 6Jesé, padre del reyDavid. David fue padre de Salomón, y la madre de este fue la que había sidomujer de Urías. 7Salomón fue padre de Roboam; Roboam, padre deAbías; Abías, padre de Asá; 8Asá, padre de Josafat; Josafat, padrede Joram; Joram, padre de Ozías. 9Ozías fue padre de Joatam; Joatam,padre de Acaz; Acaz, padre de Ezequías; 10Ezequías, padre deManasés. Manasés fue padre de Josías; 11Josías, padre de Jeconías yde sus hermanos, durante el destierro en Babilonia. 12Después deldestierro en Babilonia: Jeconías fue padre de Salatiel; Salatiel, padre deZorobabel; 13Zorobabel, padre de Abiud; Abiud, padre de Eliacim;Eliacim, padre de Azor. 14Azor fue padre de Sadoc; Sadoc, padre deAquim; Aquim, padre de Eliud; 15Eliud, padre de Eleazar; Eleazar,padre de Matán; Matán, padre de Jacob. 16Jacob fue padre de José, elesposo de María, de la cual nació Jesús, que es llamado Cristo. 17Eltotal de las generaciones es, por lo tanto: desde Abraham hasta David, catorcegeneraciones; desde David hasta el destierro en Babilonia, catorcegeneraciones; desde el destierro en Babilonia hasta Cristo, catorcegeneraciones. 18Este fue el origen de Jesucristo: María, su madre,estaba comprometida con José y, cuando todavía no han vivido juntos, concibióun hijo por obra del Espíritu Santo. 19José, su esposo, que era unhombre justo y no quería denunciarla públicamente, resolvió abandonarla ensecreto. 20Mientras pensaba en esto, el Ángel del Señor se leapareció en sueños y le dijo: “José, hijo de David, no temas recibir a María,tu esposa, porque lo que ha sido engendrado en ella proviene del EspírituSanto. 21Ella dará a luz un hijo, a quien pondrás el nombre deJesús, porque él salvará a su Pueblo de todos sus pecados”. 22Todoesto sucedió para que se cumpliera lo que el Señor había anunciado por elProfeta: 23“La Virgen concebirá y dará a luz un hijo a quien pondránel nombre de Emanuel”, que traducido significa: “Dios con nosotros”. 24Aldespertar, José hizo lo que el Ángel del Señor le había ordenado: llevó a Maríaa su casa, 25y sin que hubieran hecho vida en común, ella dio a luzun hijo, y él le puso el nombre de Jesús.

Palabradel Señor.


Comentario:

Mañana es el gran día: “Emanuel”, Dios con nosotros está presente. LaNavidad, tiempo de paz y amor, se presenta a nuestros ojos como un díaluminoso, como un día que atrae la paz, que bendice los hogares, que fortalecelas relaciones personales y las hace más sanas y puras.

Mañana es el gran día: por eso, hoy preparamos nuestros corazones conesmero para que el camino del príncipe de la paz sea el más recto posible anuestro interior. Como José, dejamos todas nuestras dudas, opiniones, deseospersonales, de lado y nos entregamos al milagro de Dios hecho hombre entrenosotros. Como José abrimos para, entre la maraña de sentimientos y temores,que Dios nazca en el pesebre de nuestro corazón.

Hoy se necesita el milagro de la conversión, de la siembra confiada, dela vida entregada, del amor pleno que renuncia a todo por quedarse con el“todo”. Mañana es el tiempo de ver que la semilla está creciendo, que elmilagro de la vida se abre camino entre los terrones de nuestro corazón paraque crezca la luz, la fuerza vital, la esperanza, el amor integro en cada unode nosotros.

“Mañana quedará borrada la iniquidad de la tierra, y reinará sobrenosotros el salvador del mundo”, nos decía el aleluya. Que así sea. Amén.


Meditemos:

  • ¿Cómo me preparé y me preparo para mañana?
  • ¿He abierto mi corazón para la presencia de Dios que esperé durante todo el adviento? ¿De qué manera?

 


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miércoles, 23 de diciembre de 2009

Jueves 24 – Feria – morado / Misa: del propio del día – Liturgia de las horas: del propio del día.

Primera lectura

Lectura del segundo libro del profeta Samuel 7, 1–5. 8b–12. 14ª. 16

El reino de David durará por siempre en la presencia del Señor

1Cuando David se estableció en su casa y el Señor le dio paz, librándolo de todos sus enemigos de alrededor, 2el rey dijo al profeta Natán: "Mira, yo habito en una casa de cedro, mientras el Arca de Dios está en una tienda de campaña". 3Natán respondió al rey: "Ve a hacer todo lo que tienes pensado, porque el Señor está contigo". 4Pero aquella misma noche, la palabra del Señor llegó a Natán en estos términos: 5"Ve a decirle a mi servidor David: Así habla el Señor: ¿Eres tú el que me va a edificar una casa para que yo la habite? 8Así habla el Señor de los ejércitos: Yo te saqué del campo de pastoreo, de detrás del rebaño, para que fueras el jefe de mi pueblo Israel. 9Estuve contigo dondequiera que fuiste y exterminé a todos tus enemigos delante de ti. Yo haré que tu nombre sea tan grande como el de los grandes de la tierra. 10Fijaré un lugar para mi pueblo Israel y lo plantaré para que tenga allí su morada. Ya no será perturbado, ni los malhechores seguirán oprimiéndolo como lo hacían antes, 11desde el día en que establecí Jueces sobre mi pueblo Israel. Yo te he dado paz, librándote de todos tus enemigos. Y el Señor te ha anunciado que él mismo te hará una casa. 12Sí, cuando hayas llegado al término de tus días y vayas a descansar con tus padres, yo elevaré después de ti a uno de tus descendientes, a uno que saldrá de tus entrañas, y afianzaré su realeza. 14Seré un padre para él, y él será para mí un hijo. 16Tu casa y tu reino durarán eternamente delante de mí, y su trono será estable para siempre".

Palabra de Dios.

Salmo Responsorial

Salmo 89 (88), 2–5. 27. 29

R. ¡Cantaré eternamente tu misericordia, Señor!

2Cantaré eternamente el amor del Señor, proclamaré tu fidelidad por todas las generaciones. 3Porque tú has dicho: Mi amor se mantendrá eternamente, mi fidelidad está afianzada en el cielo. R.

4Yo sellé una alianza con mi elegido, hice este juramento a David, mi servidor: 5“Estableceré tu descendencia para siempre, mantendré tu trono por todas las generaciones”. R.

27El me dirá: “Tú eres mi padre, mi Dios, mi Roca salvadora”. 29Le aseguraré mi amor eternamente, y mi alianza será estable para él. R.


Aleluya:

“Aleluya. Aleluya. Sol naciente, resplandor de la luz eterna, Sol de justicia, ven a iluminar a los que están en las tinieblas y en la sombra de muerte. Aleluya”


Evangelio

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas 1, 67–69

Nos visitará el sol que nace de lo alto

67Entonces Zacarías, su padre, quedó lleno del Espíritu Santo y dijo proféticamente: 68“Bendito sea el Señor, el Dios de Israel, porque ha visitado y redimido a su Pueblo, 69y nos ha dado un poderoso Salvador en la casa de David, su servidor, 70como lo había anunciado mucho tiempo antes, por boca de sus santos profetas, 71para salvarnos de nuestros enemigos y de las manos de todos los que nos odian. 72Así tuvo misericordia de nuestros padres y se acordó de su santa Alianza, 73del juramento que hizo a nuestro padre Abraham 74de concedernos que, libres de temor, arrancados de las manos de nuestros enemigos, 75lo sirvamos en santidad y justicia, bajo su mirada, durante toda nuestra vida. 76Y tú, niño, serás llamado Profeta del Altísimo, porque irás delante del Señor preparando sus caminos, 77para hacer conocer a su Pueblo la salvación mediante el perdón de los pecados; 78gracias a la misericordiosa ternura de nuestro Dios, que nos traerá del cielo la visita del Sol naciente, 79para iluminar a los que están en las tinieblas y en la sombra de la muerte, y guiar nuestros pasos por el camino de la paz”.

Palabra del Señor.

Comentario:

Este canto de Zacarías, llamado “Benedictus”, porque así comienza en la lengua latina, nos muestra la hermosa concepción que tiene este hombre de Dios. Es un Dios que visita y redime, qué lejos de esa imagen de Dios lejano y castigador, ausente y “justiciero”. Para Zacarías, Dios está presente en medio de su pueblo, está cerca del que necesita redención, liberación, sanación de los pecados. Zacarías nos orienta a ver la presencia de Dios tal cual es… plena de cercanía y misericordia.

Luego de presentar a Dios como cercano y redentor, Zacarías hace un recuento de las obras milagrosas que hace en nosotros recordando las promesas a nuestros padres. En una lectura teológica de la historia, todo lo ve como subsanado, arreglado por la divinidad. La visita del “sol naciente”, Jesús, viene a traer suficiente luz como para librarnos de las “tinieblas” y de las “sombras” de la muerte. En clave de luz, se habla del destino final del ser humano, del misterio de la muerte, del misterio del dolor. Zacarías no lo explica, pero sí da la solución: Cristo, el “Sol naciente”.

 

Meditemos:

  • Desde la mirada fija en Dios: ¿Cómo es nuestra historia? ¿De qué viene a salvarnos Jesús?
  • Si Cristo es el “Sol naciente”: ¿Me estoy dejando iluminar por Él? ¿En qué se nota?

 


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martes, 22 de diciembre de 2009

Miércoles 23 – Feria – Morado / Misa: del Propio del día – Liturgia de las horas: del Propio del día.

Primera lectura

Lectura del libro del profeta Malaquías 3, 1–4. 23–24

Les enviaré al profeta Elías antes de que llegue el día del Señor

1Yo envío a mi mensajero, para que prepare el camino delante de mí. Y en seguida entrará en su Templo el Señor que ustedes buscan; y el Ángel de la alianza que ustedes desean ya viene, dice el Señor de los ejércitos. 2¿Quién podrá soportar el Día de su venida? ¿Quién permanecerá de pie cuando aparezca? Porque él es como el fuego del fundidor y como la lejía de los lavanderos. 3El se sentará para fundir y purificar: purificará a los hijos de Leví y los depurará como al oro y la plata; y ellos serán para el Señor los que presentan la ofrenda conforme a la justicia. 4La ofrenda de Judá y de Jerusalén será agradable al Señor, como en los tiempos pasados, como en los primeros años. 23Yo les voy a enviar a Elías, el profeta, antes que llegue el Día del Señor, grande y terrible. 24El hará volver el corazón de los padres hacia sus hijos y el corazón de los hijos hacia sus padres, para que yo no venga a castigar el país con el exterminio total.

Palabra de Dios

Salmo Responsorial

Salmo 25 (24), 4–5. 8–10. 14

R. ¡Levanten la cabeza: se acerca la salvación!

4Muéstrame, Señor, tus caminos, enséñame tus senderos. 5Guíame por el camino de tu fidelidad; enséñame, porque tú eres mi Dios y mi salvador. R.

8El Señor es bondadoso y recto: por eso muestra el camino a los extraviados; 9él guía a los humildes para que obren rectamente y enseña su camino a los pobres. R.

10Todos los senderos del Señor son amor y fidelidad, para los que observan los preceptos de su alianza. 14El Señor da su amistad a los que lo temen y les hace conocer su alianza. R.

Aleluya:

“Aleluya. Aleluya. Rey de las naciones y piedra angular de la Iglesia, ven y salva al hombre que formaste del barro. Aleluya”

Evangelio

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según San Lucas 1, 57–66

El nacimiento de Juan Bautista

57Cuando llegó el tiempo en que Isabel debía ser madre, dio a luz un hijo. 58Al enterarse sus vecinos y parientes de la gran misericordia con que Dios la había tratado, se alegraban con ella. 59A los ocho días, se reunieron para circuncidar al niño, y querían llamarlo Zacarías, como su padre; 60pero la madre dijo: "No, debe llamarse Juan". 61Ellos le decían: "No hay nadie en tu familia que lleve ese nombre". 62Entonces preguntaron por señas al padre qué nombre quería que le pusieran. 63Este pidió una pizarra y escribió: "Su nombre es Juan". Todos quedaron admirados. 64Y en ese mismo momento, Zacarías recuperó el habla y comenzó a alabar a Dios. 65Este acontecimiento produjo una gran impresión entre la gente de los alrededores, y se lo comentaba en toda la región montañosa de Judea. 66Todos los que se enteraron guardaban este recuerdo en su corazón y se decían: "¿Qué llegará a ser este niño?". Porque la mano del Señor estaba con él.

Palabra del Señor.

Comentario:

La imagen de Isabel merece una consideración especial: es una mujer entrada en años, anciana en la concepción bíblica, que no pudo tener hijos. En la imagen judía de ese tiempo, la mujer sin hijos era una mujer despreciada por Dios. Lógico que así sea desde la perspectiva machista contemporánea. Hoy todavía sigue siendo el único valor, no solo el más importante, sino el único valor, en algunos grupos sociales, la maternidad. Nos horroriza ver a mujeres jovencísimas embarazadas sin ningún proyecto de vida. Acumulando hijos que, irremediablemente, sufrirán desatención, desnutrición, maltrato infantil… todo ello con las consecuencias que trae esta situación.

Al contrario de estas mujeres antes citadas, Isabel no puede engendrar. Pero la bondad de Dios le regalará la posibilidad de ser madre, de engendrar vida. Saldrá de la marginalidad, del ocultamiento, de las bromas y chismerías de sus paisanas. Lo que antes era la desgracia suprema, y “valla a saber porqué será”, hoy es la bendición más espectacular que una mujer de su época podía recibir: madre en la ancianidad.

Como si esto fuera poco, el nombre del niño es cambiado. No sigue la venerable tradición de significar con el nombre los rastros genéticos que el niño tiene. No se llamará como sus antecesores, se llamará “Juan”: “Del hebreo: Dios es propicio o Dios se ha apiadado”. Que sobresale a lo que Dios hizo en la antigüedad por la familia de Zacarías e Isabel. El nombre del niño refleja la situación de sus padres, pero, con un horizonte más amplio, expresa la misión para la cual ha sido señalado. Mostrar la misericordia divina en Jesucristo, salvador del mundo. Que el padre recupere el habla muestra a las claras que lo que están haciendo es lo correcto. Cuando desatamos el nudo que nos corresponde, Dios desata los demás.

Meditemos:

  • ¿Qué cosa espero desde hace mucho y solo Dios puede darme?
  • ¿Qué significa mi nombre? ¡Averigüe!

 


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Martes 22 – Feria – Morado / Misa: del Propio del día – Liturgia de las horas: del Propio del día.

Primera lectura

Lectura del primer libro del profeta Samuel 1, 19b–20. 24–28

Ana da gracias por el nacimiento de Samuel

19A la mañana siguiente, se levantaron bien temprano y se postraron delante del Señor; luego regresaron a su casa en Ramá, Elcaná se unió a su esposa Ana, y el Señor se acordó de ella. 20Ana concibió, y a su debido tiempo dio a luz un hijo, al que puso el nombre de Samuel, diciendo: "Se lo he pedido al Señor". 24Cuando el niño dejó de mamar, lo subió con ella, llevando además un novillo de tres años, una medida de harina y un odre de vino, y lo condujo a la Casa del Señor en Silo. El niño era aún muy pequeño. 25Y después de inmolar el novillo, se lo llevaron a Elí. 26Ella dijo: "Perdón, señor mío, ¡por tu vida, señor!, yo soy aquella mujer que estuvo aquí junto a ti, para orar al Señor. 27Era este niño lo que yo suplicaba al Señor, y él me concedió lo que le pedía. 28Ahora yo, a mi vez, se lo cedo a él; para toda su vida queda cedido al Señor". Después se postraron delante del Señor.

Palabra de Dios.

Salmo Responsorial

1° Samuel 2, 1. 4–8abcd

R. ¡MI corazón se regocija en el Señor, mi Salvador!

1Entonces Ana oró, diciendo: "Mi corazón se regocija en el Señor, tengo la frente erguida gracias a mi Dios. Mi boca se ríe de mis enemigos, porque tu salvación me ha llenado de alegría. R.

4El arco de los valientes se ha quebrado, y los vacilantes se ciñen de vigor; 5los satisfechos se contratan por un pedazo de pan, y los hambrientos dejan de fatigarse; la mujer estéril da a luz siete veces, y la madre de muchos hijos se marchita. R.

6El Señor da la muerte y la vida, hunde en el Abismo y levanta de él. 7El Señor da la pobreza y la riqueza, humilla y también enaltece. R.

8El levanta del polvo al desvalido y alza al pobre de la miseria, para hacerlos sentar con los príncipes y darles en herencia un trono de gloria; porque del Señor son las columnas de la tierra y sobre ellas afianzó el mundo. R.

Aleluya:

“Aleluya. Aleluya. Rey de las naciones y piedra angular de la Iglesia, ven y salva al hombre que formaste del barro. Aleluya”

Evangelio

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según San Lucas 1, 46–55  

El Poderoso ha hecho obras grandes por mí

46María dijo entonces: "Mi alma canta la grandeza del Señor, 47y mi espíritu se estremece de gozo en Dios, mi salvador, 48porque el miró con bondad la pequeñez de tu servidora. En adelante todas las generaciones me llamarán feliz, 49porque el Todopoderoso he hecho en mí grandes cosas: ¡su Nombre es santo! 50Su misericordia se extiende de generación en generación sobre aquellos que lo temen. 51Desplegó la fuerza de su brazo, dispersó a los soberbios de corazón. 52Derribó a los poderosos de su trono y elevó a los humildes. 53Colmó de bienes a los hambrientos y despidió a los ricos con las manos vacías. 54Socorrió a Israel, su servidor, acordándose de su misericordia, 55como lo había prometido a nuestros padres, en favor de Abraham y de su descendencia para siempre".

Palabra del Señor.

Comentario:

El canto de María, llamado “Magnificat”, por las palabras primeras de este “salmo” mariano, traducido al latín, desde su original, escrito en griego por el evangelista Lucas, manifiesta los pensamientos y el estado de ánimo de la Virgen en ese momento tan fuerte de su historia personal, y de la historia de toda la humanidad.

Este “salmo” mariano comienza expresándose como un canto de alabanza individual, donde la orante agradece y alaba a Dios por todo lo que hizo por ella. Es como si María se diera cuenta plenamente, en ese momento, de lo que Dios está produciendo en su vida. Con espíritu estremecido de gozo, la madre de Jesús, eleva su oración, alabando a Dios por lo que hizo por ella.

Pero inmediatamente el “salmo” se vuelve comunitario, universal, ya no es la Virgen la que está en el centro de la oración de alabanza, es toda la humanidad, en especial los humildes, los hambrientos, el pueblo de Israel… que tanto ha esperado la liberación de Dios en sus vidas.

María hace de su “salmo”, el Magníficat, una oración de alabanza, pero también es una serie de “bienaventuranzas” donde todos aquellos que nada tienen, los marginados de siempre, los últimos en el reparto… se ven beneficiados por el amor misericordioso que Dios que es el único que no los olvidó.

Meditemos:

  • ¿De qué cosas debo Alabar a Dios? ¿En qué cosas debo agradecerle?
  • ¿Fijo mi mirada sobre los pobres, los abandonados, los que están solos y necesitados? ¿Soy bienaventuranza para ellos?

 


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lunes, 21 de diciembre de 2009

Lunes 21 – Feria – Blanco / Misa: del Propio del día – Liturgia de las horas: del Propio del día.

Primera lectura

Lectura del libro del Cantar de los Cantares 2, 8–14 (o bien Sofonías 3, 14–18ª)

Llega mi amado, saltando sobre los montes

8¡La voz de mi amado! Ahí viene, saltando por las montañas, brincando por las colinas. 9Mi amado es como una gacela, como un ciervo joven. Ahí está: se detiene detrás de nuestro muro; mira por la ventana, espía por el enrejado. 10Habla mi amado, y me dice: "¡Levántate, amada mía, y ven, hermosa mía! 11Porque ya pasó el invierno, cesaron y se fueron las lluvias. 12Aparecieron las flores sobre la tierra, llegó el tiempo de las canciones, y se oye en nuestra tierra el arrullo de la tórtola. 13La higuera dio sus primeros frutos y las viñas en flor exhalan su perfume. ¡Levántate, amada mía, y ven, hermosa mía! 14Paloma mía, que anidas en las grietas de las rocas, en lugares escarpados, muéstrame tu rostro, déjame oír tu voz; porque tu voz es suave y es hermoso tu semblante".

Palabra de Dios.

Salmo Responsorial

Salmo 33 (32), 2–3. 11–12. 20–21

R. ¡Aclamen, justos, al Señor!

2Alaben al Señor con la cítara, toquen en su honor el arpa de diez cuerdas; 3entonen para él un canto nuevo, toquen con arte, profiriendo aclamaciones. R.

11Pero el designio del Señor permanece para siempre, y sus planes, a lo largo de las generaciones. 12¡Feliz la nación cuyo Dios es el Señor, el pueblo que él se eligió como herencia! R.

20Nuestra alma espera en el Señor; él es nuestra ayuda y nuestro escudo. 21Nuestro corazón se regocija en él: nosotros confiamos en su santo Nombre. R.

Aleluya:

“Aleluya. Aleluya. Emanuel, Rey y legislador nuestro, ven a salvarnos, Señor, Dios nuestro. Aleluya”

Evangelio

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según San Lucas 1, 39–45

¿Quién soy yo para que me visite la madre de mi Señor?

39En aquellos días, María partió y fue sin demora a un pueblo de la montaña de Judá. 40Entró en la casa de Zacarías y saludó a Isabel. 41Apenas esta oyó el saludo de María, el niño saltó de alegría en su seno, e Isabel, llena del Espíritu Santo, 42exclamó: "¡Tú eres bendita entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre! 43¿Quién soy yo, para que la madre de mi Señor venga a visitarme? 44Apenas oí tu saludo, el niño saltó de alegría en mi seno. 45Feliz de ti por haber creído que se cumplirá lo que te fue anunciado de parte del Señor".

Palabra del Señor.

Comentario:

Apenas oí tu saludo el niño saltó de alegría en mi seno. Feliz de ti porque creíste que se cumplirá lo que te fue anunciado de parte del Señor.

En este caso, para Lucas, Juan el Bautista representa al rey David en el traslado que este hace del Arca de la Alianza a Jerusalén (1Sam 6, 1-23), donde, en el versículo 16, se nos dice que Mical, esposa de David e hija de Saúl, “al ver al rey David que saltaba y danzaba delante del Señor, lo despreció en su corazón”. Este desprecio de Mical, en el v. 23, se convierte en esterilidad para ella, “no tuvo más hijos hasta el día de su muerte”. El v. 14 nos dice que David “iba danzando con todas sus fuerzas delante del Señor” porque llevaban el Arca “con gran alegría” (v. 12) hasta Jerusalén. Es Juan el Bautista el nuevo David que recibe a la nueva Arca de la Alianza que es María.

María es la nueva Arca de la Alianza porque en ella lleva al salvador del mundo. Nos dice la carta a los Hebreos que en el Arca de la Alianza “había un cofre de oro con maná, la vara de Aarón que había florecido y las tablas de la Alianza” (Hb 9, 4). Jesús es el Pan bajado del cielo (cf. Jn 6, 22-58), nuevo maná, alimento para el pueblo peregrino. Jesús es el Buen Pastor que con su vara guía a su rebaño hacia pastos de abundancia (cf. Jn 10, 1-18). Jesús es la nueva Ley de Dios (cf. Mt 5, 17-43). María, al portar a Jesús en su seno, se convierte en esa Arca de la Alianza por la cual danza con alegría Juan el Bautista, el nuevo David.

Isabel proclama bienaventurada, “feliz”, a María porque todo esto lo alcanzó por la fe. Así como Abraham se entrega a Dios por la fe, María nos entrega a “Dios con nosotros” (Mt 1, 23) por su fe. 

Meditemos:

  • María es el Arca de la Nueva Alianza: ¿De qué manera, hoy, Dios me manifiesta su Alianza de amor?
  • ¿En qué cosas veo “bienaventuranza” en el mundo? ¿De qué manera aporto para que crezca la “bienaventuranza”?

 


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sábado, 19 de diciembre de 2009

Domingo 20 – DOMINGO 4° DE ADVIENTO – Morado / Misa: del Propio. Se omite el Gloria. Credo. Prefacio de Adviento – Liturgia de las horas: del Propio. 4° semana para el Salterio. 4° semana del Adviento.

Primera Lectura

Lectura del libro del profeta Miqueas 5, 1–4a

De ti saldrá el jefe de Israel

1Y tú, Belén Efratá, tan pequeña entre los clanes de Judá, de ti me nacerá el que debe gobernar a Israel: sus orígenes se remontan al pasado, a un tiempo inmemorial. 2Por eso, el Señor los abandonará hasta el momento en que dé a luz la que debe ser madre; entonces el resto de sus hermanos volverá junto a los israelitas. 3El se mantendrá de pie y los apacentará con la fuerza del Señor, con la majestad del nombre del Señor, su Dios. Ellos habitarán tranquilos, porque él será grande hasta los confines de la tierra. 4¡Y él mismo será la paz!

Palabra de Dios

Salmo Responsorial

Salmo 80 (79), 2ac. 3b. 15–16. 18–19

R¡Restáuranos, Señor del universo!

2Escucha, Pastor de Israel, tú que tienes el trono sobre los querubines, 3reafirma tu poder y ven a salvarnos. R.

15Vuélvete, Dios de los ejércitos, observa desde el cielo y mira: ven a visitar tu vid, 16la cepa que plantó tu mano, el retoño que tú hiciste vigoroso. R.

18Que tu mano sostenga al que está a tu derecha, al hombre que tú fortaleciste, 19y nunca nos apartaremos de ti: devuélvenos la vida e invocaremos tu Nombre. R.

Segunda Lectura

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Hebreos 10, 5–10

Aquí estoy para hacer tu voluntad

5Por eso, Cristo, al entrar en el mundo, dijo: "Tú no has querido sacrificio ni oblación; en cambio, me has dado un cuerpo. 6No has mirado con agrado los holocaustos ni los sacrificios expiatorios. 7Entonces dije: Aquí estoy, yo vengo -como está escrito de mí en el libro de la Ley- para hacer, Dios, tu voluntad". 8El comienza diciendo: "Tú no has querido ni has mirado con agrado los sacrificios, los holocaustos, ni los sacrificios expiatorios", a pesar de que están prescritos por la Ley. 9Y luego añade: "Aquí estoy, yo vengo para hacer tu voluntad". Así declara abolido el primer régimen para establecer el segundo. 10Y en virtud de esta voluntad quedamos santificados por la oblación del cuerpo de Jesucristo, hecha de una vez para siempre.

Palabra de Dios.

Aleluya: Lucas 1, 38

“Aleluya. Aleluya. Yo soy la servidora del Señor; que se haga en mí según tu Palabra. Aleluya.”

Evangelio

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas 1, 39–45   

¿Quién soy yo para que me visite la madre de mi Señor?

39En aquellos días, María partió y fue sin demora a un pueblo de la montaña de Judá. 40Entró en la casa de Zacarías y saludó a Isabel. 41Apenas esta oyó el saludo de María, el niño saltó de alegría en su seno, e Isabel, llena del Espíritu Santo, 42exclamó: "¡Tú eres bendita entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre! 43¿Quién soy yo, para que la madre de mi Señor venga a visitarme? 44Apenas oí tu saludo, el niño saltó de alegría en mi seno. 45Feliz de ti por haber creído que se cumplirá lo que te fue anunciado de parte del Señor".

Palabra del Señor.

Comentario:

María partió y fue sin demora a un pueblo de la montaña de Judá.

Apenas María se entera que su prima Isabel está embarazada quiere visitarla y, como dice la Escritura, “partió y fue sin demora...”. Este gesto debe ser tomado en su justa medida. María es consciente de los sufrimientos que su prima Isabel ha tenido. La esterilidad, para el pueblo de Israel, es algo grave en una mujer. Aún hoy, querer tener hijos y no poder hacerlo, es un sufrimiento profundo en cualquier mujer.

Lo importante de esto es que, al igual que Sara (Gén 11, 30; 16, 1), Rebeca (Gén 25, 21), Raquel (29, 31), Isabel también es estéril antes de que le fuera otorgada la descendencia. De hecho, parecería que la esterilidad de las mujeres tocadas por Dios es una preparación, querida por el Señor, de ese vientre materno para que el fruto de las entrañas sea excelente. La esterilidad es, en la concepción bíblica, un castigo; pero, al mismo tiempo, una preparación, y en Jeremías, se convierte en un signo: “No tomes para ti una mujer ni tengas hijos e hijas en este lugar” (Jer 16, 2). El pueblo es estéril en amor a Dios, “se han ido detrás de otros dioses” y “cada uno sigue los impulsos de su corazón obstinado y perverso, sin escucharme a mí” (cf. Jer 16, 11-12).

La esterilidad de Isabel, ahora trastocada por Dios en maternidad radiante, muestra cómo a ese pueblo estéril Dios viene a darle vida. María lo sabe y quiere estar presente ya que su prima Isabel representa al Israel estéril que ahora se ha vuelto fecundo por la gracia de Dios.     

“¡Tú eres bendita entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre! ¿Quién soy yo para que la madre de mi Señor venga a visitarme?”

Antes que Isabel, el Ángel Gabriel celebra a María diciendo: “¡Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo” (Lc 1, 28). Ahora, ella completa: “¡Tú eres bendita entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre!” (Lc 1, 42). Son las palabras que la Iglesia usará, constantemente, en el Ave María para pedirle a la “Madre de mi Señor”, que interceda por nosotros. El Ave María es una oración plenamente bíblica.

Recordemos que María guarda un gran secreto. Sin “conocer varón”, ha quedado embarazada. ¿Quién va a creerle que el hijo que lleva en sus entrañas es de Dios? Hoy nos reiríamos en la cara de cualquier joven adolescente que viniera a decirnos eso. Isabel confirma a María que ella está haciendo bien las cosas. A veces necesitamos que otros nos digan: ¡Ánimo, todo va bien! Que otros nos palmeen la espalda diciéndonos que no estamos equivocados. Isabel lo hace con su joven prima reconociéndole la elección divina sobre ella. El Antiguo y el Nuevo testamento se juntan en estas dos mujeres embarazadas. La esterilidad es cosa del pasado. Dios viene a dar vida y vida en abundancia (cf. Jn 10, 10).

Apenas oí tu saludo el niño saltó de alegría en mi seno. Feliz de ti porque creíste que se cumplirá lo que te fue anunciado de parte del Señor.

En este caso, para Lucas, Juan el Bautista representa al rey David en el traslado que este hace del Arca de la Alianza a Jerusalén (1Sam 6, 1-23), donde, en el versículo 16, se nos dice que Mical, esposa de David e hija de Saúl, “al ver al rey David que saltaba y danzaba delante del Señor, lo despreció en su corazón”. Este desprecio de Mical, en el v. 23, se convierte en esterilidad para ella, “no tuvo más hijos hasta el día de su muerte”. El v. 14 nos dice que David “iba danzando con todas sus fuerzas delante del Señor” porque llevaban el Arca “con gran alegría” (v. 12) hasta Jerusalén. Es Juan el Bautista el nuevo David que recibe a la nueva Arca de la Alianza que es María.

María es la nueva Arca de la Alianza porque en ella lleva al salvador del mundo. Nos dice la carta a los Hebreos que en el Arca de la Alianza “había un cofre de oro con maná, la vara de Aarón que había florecido y las tablas de la Alianza” (Hb 9, 4). Jesús es el Pan bajado del cielo (cf. Jn 6, 22-58), nuevo maná, alimento para el pueblo peregrino. Jesús es el Buen Pastor que con su vara guía a su rebaño hacia pastos de abundancia (cf. Jn 10, 1-18). Jesús es la nueva Ley de Dios (cf. Mt 5, 17-43). María, al portar a Jesús en su seno, se convierte en esa Arca de la Alianza por la cual danza con alegría Juan el Bautista, el nuevo David.

Isabel proclama bienaventurada, “feliz”, a María porque todo esto lo alcanzó por la fe. Así como Abraham se entrega a Dios por la fe, María nos entrega a “Dios con nosotros” (Mt 1, 23) por su fe.

Meditemos:

  • ¿Descubro la presencia de Dios en mis relaciones con los demás? ¿Encuentro alegría en dar más que en recibir?
  • Uno no puede dar lo que no tiene. ¿Qué guardo en mi corazón (cosas positivas y negativas)? ¿Qué dejo en los demás cuando se encuentran conmigo? ¿Comparto alegrías? ¿Cuáles?
  • Isabel felicitó a María por su fe. Nosotros, ¿felicitamos, nos alegramos y alentamos por las cosas buenas que le pasan a los demás??

 


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Sábado 19 – Feria – Morado / Misa: del Propio del propio. Liturgia de las horas: del Propio del propio. 1as vísperas del 4° domingo de Adviento.

Primera lectura

Lectura del libro de los Jueces 13, 2–7. 24–25a  

EL Ángel anuncia el nacimiento de Sansón

2Había un hombre de Sorá, del clan de los danitas, que se llamaba Manóaj. Su mujer era estéril y no tenía hijos. 3El Ángel del Señor se apareció a la mujer y le dijo: “Tú eres estéril y no has tenido hijos, pero vas a concebir y a dar a luz un hijo. 4Ahora, deja de beber vino o cualquier bebida fermentada, y no comas nada impuro. 5Porque concebirás y darás a luz un hijo. La navaja nunca pasará por su cabeza, porque el niño estará consagrado a Dios desde el seno materno. El comenzará a salvar a Israel del poder de los filisteos”. 6La mujer fue a decir a su marido: “Un hombre de Dios ha venido a verme. Su aspecto era tan imponente, que parecía un ángel de Dios. Yo no le pregunté de dónde era, ni él me dio a conocer su nombre. 7Pero me dijo: “Concebirás y darás a luz un hijo. En adelante, no bebas vino, ni comas nada impuro, porque el niño estará consagrado a Dios desde el seno de su madres hasta el día de su muerte””. 24La mujer dio a luz un hijo y lo llamó Sansón. El niño creció y el Señor lo bendijo. 25Y el espíritu del Señor comenzó a actuar sobre él.

Palabra de Dios.

Salmo Responsorial

Salmo 71 (70), 3–4a. 5–6ab. 16–17

R. ¡Mi boca proclama tu alabanza, Señor!

3Sé para mí una roca protectora, tú que decidiste venir siempre en mi ayuda, porque tú eres mi Roca y mi fortaleza. 4¡Líbrame, Dios mío, de las manos del impío! R.

5Porque tú, Señor, eres mi esperanza y mi seguridad desde mi juventud. 6En ti me apoyé desde las entrañas de mi madre; desde el seno materno fuiste mi protector. R.

16Vendré a celebrar las proezas del Señor, evocaré tu justicia, que es sólo tuya. 17Dios mío, tú me enseñaste desde mi juventud, y hasta hoy he narrado tus maravillas. R.

Aleluya:

“Aleluya. Aleluya. Renuevo del tronco de Jesé, que te alzas como un signo para los pueblos, ven a librarnos, no tardes más. Aleluya”

Evangelio

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas 1, 5–25

El Ángel Gabriel anuncia el nacimiento de Juan el bautista

5En tiempos de Herodes, rey de Judea, había un sacerdote llamado Zacarías, de la clase sacerdotal de Abías. Su mujer, llamada Isabel, era descendiente de Aarón. 6Ambos eran justos a los ojos de Dios y seguían en forma irreprochable todos los mandamientos y preceptos del Señor. 7Pero no tenían hijos, porque Isabel era estéril; y los dos eran de edad avanzada. 8Un día en que su clase estaba de turno y Zacarías ejercía la función sacerdotal delante de Dios, 9le tocó en suerte, según la costumbre litúrgica, entrar en el Santuario del Señor para quemar el incienso. 10Toda la asamblea del pueblo permanecía afuera, en oración, mientras se ofrecía el incienso. 11Entonces se le apareció el Ángel del Señor, de pie, a la derecha del altar del incienso. 12Al verlo, Zacarías quedó desconcertado y tuvo miedo. 13Pero el Ángel le dijo: "No temas, Zacarías; tu súplica ha sido escuchada. Isabel, tu esposa, te dará un hijo al que llamarás Juan. 14El será para ti un motivo de gozo y de alegría, y muchos se alegrarán de su nacimiento, 15porque será grande a los ojos del Señor. No beberá vino ni bebida alcohólica; estará lleno del Espíritu Santo desde el seno de su madre, 16y hará que muchos israelitas vuelvan al Señor, su Dios. 17Precederá al Señor con el espíritu y el poder de Elías, para reconciliar a los padres con sus hijos y atraer a los rebeldes a la sabiduría de los justos, preparando así al Señor un Pueblo bien dispuesto". 18Pero Zacarías dijo al Ángel: "¿Cómo puedo estar seguro de esto? Porque yo soy anciano y mi esposa es de edad avanzada". 19El Ángel le respondió: "Yo soy Gabriel, el que está delante de Dios, y he sido enviado para hablarte y anunciarte esta buena noticia. 20Te quedarás mudo, sin poder hablar hasta el día en que sucedan estas cosas, por no haber creído en mis palabras, que se cumplirán a su debido tiempo". 21Mientras tanto, el pueblo estaba esperando a Zacarías, extrañado de que permaneciera tanto tiempo en el Santuario. 22Cuando salió, no podía hablarles, y todos comprendieron que había tenido alguna visión en el Santuario. El se expresaba por señas, porque había quedado mudo. 23Al cumplirse el tiempo de su servicio en el Templo, regresó a su casa. 24Poco después, su esposa Isabel concibió un hijo y permaneció oculta durante cinco meses. 25Ella pensaba: "Esto es lo que el Señor ha hecho por mí, cuando decidió librarme de lo que me avergonzaba ante los hombres".

Palabra del Señor.

Comentario:

Dios, a través de Juan el Bautista, prepara la venida de su Hijo al mundo. El anuncio del nacimiento de Juan es, para todos nosotros, un motivo de alegría y regocijo. No solo por el hecho de que en él descubrimos la inminencia de la salvación… sino, sobre todo, porque Juan es el símbolo de la esperanza.

El es el símbolo de la esperanza. Para una mujer como Isabel, poder quedar embarazada, es una gran, muy grande, esperanza… sin duda una utopía. Para su vida, que carece de sentido, en la concepción de la época, donde la mujer solo se realiza como “madre”, el acontecimiento de estar “embarazada” es un milagro. La esperanza depositada en Dios no la ha defraudado, ahora puede mirar a la cara a todas sus vecinas, a aquellas personas que la consideraban “castigada” por ser estéril.

El es el símbolo de la esperanza. Porque en ese niño Dios hace descansar el ensanchamiento de los horizontes humanos. Juan es el que viene a allanar los caminos, a trazar los puentes de encuentro entre los “perdidos” y quien viene a “rescatarlos”. Demandará un poco de esfuerzo, de parte de los rescatados, ese allanamiento, ese poner fácil lo que antes era imposible. Ese esfuerzo lo conocemos como conversión. El que sigue un camino de conversión sabe que la esperanza le indica que todo su esfuerzo llegará a buen puerto. Es solo desandar el camino mal hecho y volver a empezar el camino que lleva a la Vida verdadera.

Por eso Juan es fundamental, porque llama desde la esperanza, a construir puentes para una vida nueva.

Meditemos:

  • ¿En qué cosas nos falta esperanza?
  • ¿A qué apunto mi esfuerzo de conversión? ¿Estoy trabajando en algo?

 


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viernes, 18 de diciembre de 2009

Viernes 18 – Feria – Morado / Misa: del Propio del día – Liturgia de las horas: del Propio del día. Día Penitencial.

Primera lectura

Lectura del libro del profeta Jeremías 23, 5–8   

Suscitaré para David un germen justo

5Llegarán los días –oráculo del Señor– en que suscitaré para David un germen justo; él reinará como rey y será prudente, practicará la justicia y el derecho en el país. 6En sus días, Judá estará a salvo e Israel habitará seguro. Y se lo llamará con este nombre: “El Señor es nuestra justicia”. 7Por eso, llegarán los días –oráculo del Señor– en que ya no se dirá: “Por la vida del Señor que hizo subir a los israelitas del país de Egipto”, 8sino más bien: “por la vida del Señor que hizo subir a los descendientes de la casa de Israel, y los hizo llegar del país del Norte y de todos los países adonde los había expulsado, para que habiten en su propio suelo”.

Palabra de Dios.

Salmo Responsorial

Salmo 72 (71), 1–2. 12–13. 18–19

R. ¡Que en sus días florezca la justicia!

1Oh Dios, concede tu justicia al rey y tu rectitud al descendiente de reyes, 2para que gobierne a tu pueblo con justicia y a tus pobres con rectitud. R.

12Porque él librará al pobre que suplica y al humilde que está desamparado. 13Tendrá compasión del débil y del pobre, y salvará la vida de los indigentes. R.

18Bendito sea el Señor, Dios de Israel, el único que hace maravillas. 19Sea bendito eternamente su Nombre glorioso y que su gloria llene toda la tierra. ¡Amén! ¡Amén! R.

Aleluya:

“Aleluya. Aleluya. ¡Pastor de la casa de Israel, que diste la Ley a Moisés en el Sninaí, ven a librarnos con el poder de tu brazo! Aleluya”

Evangelio

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo 1, 18–24

María, su madre, estaba comprometida con José y concibió un hijo por obra del Espíritu Santo

18Este fue el origen de Jesucristo: María, su madre, estaba comprometida con José y, cuando todavía no han vivido juntos, concibió un hijo por obra del Espíritu Santo. 19José, su esposo, que era un hombre justo y no quería denunciarla públicamente, resolvió abandonarla en secreto. 20Mientras pensaba en esto, el Ángel del Señor se le apareció en sueños y le dijo: “José, hijo de David, no temas recibir a María, tu esposa, porque lo que ha sido engendrado en ella proviene del Espíritu Santo. 21Ella dará a luz un hijo, a quien pondrás el nombre de Jesús, porque él salvará a su Pueblo de todos sus pecados”. 22Todo esto sucedió para que se cumpliera lo que el Señor había anunciado por el Profeta: 23“La Virgen concebirá y dará a luz un hijo a quien pondrán el nombre de Emanuel”, que traducido significa: “Dios con nosotros”. 24Al despertar, José hizo lo que el Ángel del Señor le había ordenado: llevó a María a su casa.

Palabra del Señor.

Comentario:

José recibe, en sueños, el anuncio del ángel de que Jesús es hijo de Dios. El v. 19 nos señala que él era “un hombre justo”. El concepto de justicia bíblico involucra necesariamente que el hombre llamado “justo” es alguien que vive de acuerdo a las enseñanzas de Dios. No es la virtud de la justicia por acción propia lo que aquí se valora, es la “obediencia” real y práctica a la Ley de Dios. El hombre justo hace la voluntad de Dios, lee la Palabra, practica la Palabra.

José duda de María, todo indica que, si está embarazada, es hijo de “alguien”… sabe que no es suyo, ¿de quién será? Quiere abandonarla en secreto… ¿por qué hacer esto? Pues, así le permite, a María, salir con vida de la situación en la que está. Dice el libro del Deuteronomio 22, 23-24: “Si una joven virgen está comprometida con un hombre, y otro la encuentra en la ciudad y se acuesta con ella, se hará salir a los dos a la puerta de esa ciudad y los matarán a pedradas”. Es claro que lo que mueve a José no es la venganza, sino la estricta justicia divina, porque, como dice Deuteronomio 24,1: “Si un hombre se casa con una mujer, pero después le toma aversión porque descubre en ella algo que le desagrada, y por eso escribe un acta de divorcio, se la entregará y la despedirá de su casa”. Es decir, después que maría vuelve de ver a su prima Isabel, tres meses pasó en las montañas, es casi obligado pensar que habló con José de lo que le pasaba. No se supone que José no le creyera, lo que es de suponer es que José considerara fuera de lugar completar el matrimonio con María. Al abandonarla en secreto, José, se separa de María (el compromiso ya tenía valor de matrimonio, aunque no convivieran) “dándole la carta de divorcio que se requería en presencia de dos o tres testigos solamente, y sin asignar una causa, en vez de llevarla ante el magistrado” (comentario Jamieson – Fausset – Brown).

José decide, antes del sueño, dejar libre a María, posiblemente creyendo en ella. José decide, después del sueño, recibir a María, sabiendo, por el ángel, que recibe con ella al Hijo de Dios.

Meditemos:

  • ¿Somos “justos”, como José, al momento de tomar nuestras decisiones?
  • ¿Hacemos la “voluntad” de Dios? ¿Cómo nos damos cuenta?

 


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jueves, 17 de diciembre de 2009

Jueves 17 – Feria – morado / Misa: del propio del día – Liturgia de las horas: del propio del día.

Primera lectura

Lectura del libro del Génesis 49, 1–2. 8–10

El cetro no se apartará de Judá

1Jacob llamó a sus hijos y les habló en estos términos: "Reúnanse, para que yo les anuncie lo que les va a suceder en el futuro: 2Reúnanse y escuchen, hijos de Jacob, oigan a Israel, su padre. 8A ti, Judá, te alabarán tus hermanos, tomarás a tus enemigos por la nuca y los hijos de tu padre se postrarán ante ti. 9Judá es un cachorro de león, -¡Has vuelto de la matanza, hijo mío!- Se recuesta, se tiende como un león, como una leona: ¿quién lo hará levantar? 10El cetro no se apartará de Judá ni el bastón de mando de entre sus piernas, hasta que llegue aquel a quien le pertenece y a quien los pueblos deben obediencia.

Palabra de Dios.

Salmo Responsorial

Salmo 72 (71), 1–4ab. 7–8. 17

R. ¡Que en sus días florezca la justicia!

1Oh Dios, concede tu justicia al rey y tu rectitud al descendiente de reyes, 2para que gobierne a tu pueblo con justicia y a tus pobres con rectitud. R.

3Que las montañas traigan al pueblo la paz, y las colinas, la justicia; 4que él defienda a los humildes del pueblo, socorra a los hijos de los pobres. R.

7Que en sus días florezca la justicia y abunde la paz, mientras dure la luna; 8que domine de un mar hasta el otro, y desde el Río hasta los confines de la tierra. R.

17Que perdure su nombre para siempre y su linaje permanezca como el sol; que él sea la bendición de todos los pueblos y todas las naciones lo proclamen feliz. R.

Aleluya:

“Aleluya. Aleluya. Sabiduría del Altísimo, que ordenas todo con firmeza y suavidad, ven y enséñanos el camino de la prudencia. Aleluya”

Evangelio

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo 1, 1–17

Genealogía de Jesucristo, hijo de David

1Genealogía de Jesucristo, hijo de David, hijo de Abraham: 2Abraham fue padre de Isaac; Isaac, padre de Jacob; Jacob, padre de Judá y de sus hermanos. 3Judá fue padre de Fares y de Zará, y la madre de estos fue Tamar. Fares fue padre de Aram; 4Aram, padre de Aminadab; Aminadab, padre de Naasón; Naasón, padre de Salmón. 5Salmón fue padre de Booz, y la madre de este fue Rahab. Booz fue padre de Obed, y la madre de este fue Rut. Obed fue padre de Jesé; 6Jesé, padre del rey David. David fue padre de Salomón, y la madre de este fue la que había sido mujer de Urías. 7Salomón fue padre de Roboam; Roboam, padre de Abías; Abías, padre de Asá; 8Asá, padre de Josafat; Josafat, padre de Joram; Joram, padre de Ozías. 9Ozías fue padre de Joatam; Joatam, padre de Acaz; Acaz, padre de Ezequías; 10Ezequías, padre de Manasés. Manasés fue padre de Josías; 11Josías, padre de Jeconías y de sus hermanos, durante el destierro en Babilonia. 12Después del destierro en Babilonia: Jeconías fue padre de Salatiel; Salatiel, padre de Zorobabel; 13Zorobabel, padre de Abiud; Abiud, padre de Eliacim; Eliacim, padre de Azor. 14Azor fue padre de Sadoc; Sadoc, padre de Aquim; Aquim, padre de Eliud; 15Eliud, padre de Eleazar; Eleazar, padre de Matán; Matán, padre de Jacob. 16Jacob fue padre de José, el esposo de María, de la cual nació Jesús, que es llamado Cristo. 17El total de las generaciones es, por lo tanto: desde Abraham hasta David, catorce generaciones; desde David hasta el destierro en Babilonia, catorce generaciones; desde el destierro en Babilonia hasta Cristo, catorce generaciones.

Palabra del Señor.

Comentario:

A partir de hoy las lecturas son especiales, se nos empieza a concentrar en el gran acontecimiento que se avecina: el nacimiento de Jesús.

El texto evangélico de hoy, implica, para nosotros, la mirada sobre Jesús, Señor de la historia, como nacido dentro de la historia. Vemos las raíces humanas de Cristo. Algunos datos son sorprendentes, por ejemplo: las mujeres que participan de este relato (Tamar, Rahab, Rut, Betsabé) son todas mujeres fuertes, que tuvieron que luchar por lo suyo. Son extranjeras. Son marcadas por el sexo, no como encuentro, sino como opresión y símbolo de la bajeza humana. Tamar, estratega en la búsqueda de que sus derechos sean tomados en cuenta, recurre al sexo como modo de buscar justicia. Rahab, la prostituta que ayuda en la toma de Jericó, es un personaje desagradable para los moralistas: prostituta y traidora de la ciudad que la cobija… pero increíble para los ojos del evangelio: sabe hacer lo necesario para salvar la vida de los que ama. Rut, fiel a su suegra, no la abandona, es perfecta en la caridad. La vida la lleva a conseguir lo propio por medio de lo único que se le permite en la sociedad machista en la que vive: seducir sexualmente al hombre que le restituirá sus derechos. Betsabé: símbolo de la explotación de los poderosos sobre aquellos a quienes debieran servir. Su belleza la vuelve vulnerable y despierta en David lo más asqueroso que este guarda en su interior: del deseo y la opresión sexual, el rey pasa al asesinato del esposo de Betsabé. De tanta maldad y muerte brotará el futuro rey de los judíos, pleno de sabiduría: Salomón.

Jesús proviene de Dios y de la humanidad, aunque hecho del mismo barro que nosotros su molde será distinto… entre estas cuatro mujeres descolla la figura de María… es como el resumen y la plenitud de estas: es una mujer fuerte, pero que tiene a un hombre justo al lado. María, la madre de Jesús, redime, por decirlo de algún modo, a todas las mujeres, que representadas en estas cuatro anteriores, en ella la mujer deja de ser un objeto de deseo para convertirse en alguien que protagoniza su propia historia, toma decisiones y asume su propio destino.

 

Meditemos:

  • ¿Qué “lugar” ocupa la mujer en la sociedad actual?
  • ¿De qué modo asumo mi propia historia familiar?

 


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miércoles, 16 de diciembre de 2009

Miércoles 16 – Feria – Morado / Misa: del Propio del tiempo – Liturgia de las horas: del Propio del tiempo.

Primera lectura

Lectura del libro del profeta Isaías 45, 6b–8. 18. 21b–25

¡Destilen, cielos, desde lo alto, y que las nubes derramen la justicia!

6Yo soy el Señor, y no hay otro. 7Yo formo la luz y creo las tinieblas, hago la felicidad y creo la desgracia: yo, el Señor, soy el que hago todo esto. 8¡Destilen, cielos, desde lo alto, y que las nubes derramen la justicia! ¡Que se abra la tierra y produzca la salvación, y que también haga germinar la justicia! Yo, el Señor, he creado todo esto. 18Porque así habla el Señor, el que creó el cielo y es Dios, el que modeló la tierra, la hizo y la afianzó, y no la creó vacía, sino que la formó para que fuera habitada: Yo soy el Señor, y no hay otro. 21No hay otro Dios fuera de mí; un Dios justo y salvador, no lo hay, excepto yo. 22Vuélvanse a mí, y serán salvados, todos los confines de la tierra, porque yo soy Dios, y no hay otro. 23Lo he jurado por mí mismo, de mi boca ha salido la justicia, una palabra irrevocable: Ante mí se doblará toda rodilla, toda lengua jurará por mí, 24diciendo: Sólo en el Señor están los actos de justicia y el poder. Hasta él llegarán avergonzados todos los que se enfurecieron contra él. 25En el Señor hallará la justicia y se gloriará toda la descendencia de Israel.

Palabra de Dios

Salmo Responsorial

Salmo 85 (84), 9ab. 10–14

R. ¡El Señor promete la paz para su pueblo!

9Voy a proclamar lo que dice el Señor: el Señor promete la paz, la paz para su pueblo y sus amigos. 10Su salvación está muy cerca de sus fieles, y la Gloria habitará en nuestra tierra. R.

11El Amor y la Verdad se encontrarán, la Justicia y la Paz se abrazarán; 12la Verdad brotará de la tierra y la Justicia mirará desde el cielo. R.

13El mismo Señor nos dará sus bienes y nuestra tierra producirá sus frutos. 14La Justicia irá delante de él, y la Paz, sobre la huella de sus pasos. R.

Aleluya: Isaías 40, 9–10

“Aleluya. Aleluya. Levanta con fuerza tu voz, tú que llevas la buena noticia. Ya llega el Señor con poder. Aleluya.”

Evangelio

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según San Lucas 7, 19–23

Vayan a contar a Juan lo que han visto y oído

19Los envió a decir al Señor: “¿Eres tú el que ha de venir o debemos esperar a otro?”. 20Cuando se presentaron ante él, le dijeron: “Juan el Bautista nos envía a preguntarte: “¿Eres tú el que ha de venir o debemos esperar a otro?””. 21En esa ocasión, Jesús curó mucha gente de sus enfermedades, de sus dolencias y de los malos espíritus, y devolvió la vista a muchos ciegos. 22Entonces respondió a los enviados: “Vayan a contar a Juan lo que han visto y oído: los ciegos ven, los paralíticos caminan, los leprosos son purificados y los sordos oyen, los muertos resucitan, la Buena Noticia es anunciada a los pobres. 23¡Y feliz aquel para quien yo no sea motivo de escándalo!”.

Palabra del Señor.

Comentario:

La seguridad de Juan se ha terminado, sabe que va a morir en la cárcel. La pregunta de Juan involucra el sentido de su propia vida: ¿Valió la pena vivir así, hacer esto? ¿Tiene sentido entregar la vida de este modo? No es una pregunta fácil de responder, no por uno mismo, por lo menos. Por eso Juan recurre a Jesús. Su esperanza no está cifrada en un proyecto humano, político, o filantrópico… no, Juan se enfrenta ante el sentido pleno y final de su vida: trabajar para Dios. Juan ha gastado su vida en servir a Dios, sabe que alguien viene detrás de él, no para completar su obra, sino para hacer el verdadero trabajo: salvar a la humanidad. El sentido de la vida de Juan ha sido ser el “allanador” de caminos, el que prepara la senda para que los que necesitan salvación se encuentren con el salvador.

Juan pregunta: “¿Eres tú el que ha de venir o debemos esperar a otro?”, Jesús responde: “vayan a contar lo que han visto y oído”. La respuesta es dada por los propios enviados, no por Jesús. Jesús no dice nada de sí mismo, al contrario, espera que sus propias obras hablen por él. En Mateo 7, 16-17, Jesús dice: “Por sus frutos los reconocerán. ¿Acaso se recogen uvas de los espinos o higos de los cardos? Así, todo árbol bueno produce frutos buenos y todo árbol malo produce frutos malos”. No son las palabras las que hablan de lo bueno o malo, son las obras. Juan el Bautista recibe respuesta por los hechos que realiza Jesús, son sus obras la que lo muestran como el Salvador del mundo.

Meditemos:

  • ¿Me replanteo el sentido de mi vida?
  • ¿Qué muestran mis obras cotidianas? ¿Soy lo que digo ser?

 


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martes, 15 de diciembre de 2009

Martes 15 – Feria – Morado / Misa: del Propio del tiempo – Liturgia de las horas: del Propio del tiempo.

Primera lectura

Lectura del libro del profeta Sofonías 3, 9–13

Dejaré a un pueblo pobre y humilde, que se refugiará en el nombre del Señor

9Entonces, yo haré que sean puros los labios de los pueblos, para que todos invoquen el nombre el Señor y lo sirvan con el mismo empeño. 10Desde más allá de los ríos de Cus, mis adoradores, los que están dispersos, me traerán ofrendas. 11Aquel día, ya no tendrás que avergonzarte de las malas acciones con las que me has ofendido, porque yo apartaré a esos jactanciosos prepotentes que están en medio de ti, y ya no volverás a engreírte sobre mi santa Montaña. 12Yo dejaré en medio de ti a un pueblo pobre y humilde, que se refugiará en el nombre del Señor. 13El resto de Israel no cometerá injusticias ni hablará falsamente; y no se encontrarán en su boca palabras engañosas. Ellos pacerán y descansarán sin que nadie los perturbe.

Palabra de Dios.

Salmo Responsorial

Salmo 34 (33), 2–3. 6–7. 17–19. 23

R. ¡El pobre invocó al Señor, y él lo escuchó!

2Bendeciré al Señor en todo tiempo, su alabanza estará siempre en mis labios. 3Mi alma se gloría en el Señor; que lo oigan los humildes y se alegren. R.

6Miren hacia él y quedarán resplandecientes, y sus rostros no se avergonzarán. 7Este pobre hombre invocó al Señor: él lo escuchó y los salvó de sus angustias. R.

17Pero el Señor rechaza a los que hacen el mal para borrar su recuerdo de la tierra. 18Cuando ellos claman, el Señor los escucha y los libra de todas sus angustias. R.

19El Señor está cerca del que sufre y salva a los que están abatidos. 23Pero el Señor rescata a sus servidores, y los que se refugian en él no serán castigados. R.

Aleluya:

 “Aleluya. Aleluya. Ven Señor, no tardes; perdona los pecados de tu pueblo. Aleluya”

Evangelio

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según San Mateo 21, 28–32  

Juan vino por el camino de la justicia y los publicanos y las prostitutas creyeron en él

28“¿Qué les parece? Un hombre tenía dos hijos y, dirigiéndose al primero, le dijo: "Hijo, quiero que hoy vayas a trabajar a mi viña”. 29El respondió: “No quiero”. Pero después se arrepintió y fue. 30Dirigiéndose al segundo, le dijo lo mismo y este le respondió: “Voy, Señor”, pero no fue. 31“¿Cuál de los dos cumplió la voluntad de su padre?”. “El primero”, le respondieron. Jesús les dijo: “Les aseguro que los publicanos y las prostitutas llegan antes que ustedes al Reino de Dios. 32En efecto, Juan vino a ustedes por el camino de la justicia y no creyeron en él; en cambio, los publicanos y las prostitutas creyeron en él. Pero ustedes, ni siquiera al ver este ejemplo, se han arrepentido ni han creído en él”.

Palabra del Señor.

Comentario:

Este relato de Mateo es una “señal” que se nos da para saber “adónde” se encuentra la posibilidad de una vida verdaderamente de cristianos. Jesús descubre con sinceridad brutal que no son las apariencias, sino las acciones, lo que permite el encuentro del que busca con quien se deja encontrar.

Los publicanos y las prostitutas son lo peor de una sociedad. No en sí, como personas, si en lo que significan. El dinero está metido entre ellos como la única realidad posible, como el bien supremo. Más allá de las razones interiores de cada uno, lo que se ve es que unos explotan a los demás por acumular más y saciar su miedo, su inseguridad ante la vida, y las otras utilizan el cuerpo como una mercancía que se compra y vender.

No es difícil darnos cuenta que Jesús apunta a decirnos que, estos, los “peores”, en realidad son los “mejores”. Su mejoría, relativa a los demás, no está en lo que hacían, que es injustificable y malo desde toda perspectiva… sino en lo que “hacen”, CREER y cambiar de modo de vida. Zaqueo es el vivo ejemplo de esta conversión (cf. Lucas 19, 1-10).

Lo que Jesús valora es la acción de dejar la vida pasada y cambiar totalmente asumiendo la actitud de los creyentes. Si en cambio nos quedamos con la apariencia, con los modos exteriores, y no cambiamos las actitudes, las motivaciones que nos guían… seguiremos buscando satisfacer nuestras ambiciones, nuestros miedos, nuestras motivaciones… pero no obedeceremos a nuestro Padre del Cielo.

Meditemos:

  • ¿A cuál hijo me parezco?
  • ¿Qué estoy haciendo para cambiar mi modo de vida?

 


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lunes, 14 de diciembre de 2009

Lunes 14 – Memoria Obligatoria: San Juan de la Cruz, Presbítero y doctor de la Iglesia – Blanco / Misa: de la memoria – Liturgia de las horas: de la memoria.

Primera lectura

Lectura del libro de los Números 24, 2–7. 17a

Una estrella se alza desde Jacob, un cetro surge de Israel

2Cuando el profeta Balaam alzó los ojos y vio a Israel acampado por tribus, el espíritu de Dios vino sobre él 3y pronunció su poema, diciendo: "Oráculo de Balaam hijo de Beor, oráculo del hombre de mirada penetrante; 4oráculo del que oye las palabras de Dios y conoce el pensamiento del Altísimo; del que recibe visiones del Todopoderoso, en éxtasis, pero con los ojos abiertos. 5¡Qué hermosas son tus carpas, Jacob, y tus moradas, Israel! 6Son como quebradas que se extienden, como jardines junto a un río, como áloes que plantó el Señor, como cedros junto a las aguas. 7El agua desborda de sus cántaros, su simiente tiene agua en abundancia. Su rey se eleva por encima de Agag y su reino es exaltado. 17Lo veo, pero no ahora; lo contemplo, pero no de cerca: una estrella se alza desde Jacob, un cetro surge de Israel.

Palabra de Dios.

Salmo Responsorial

Salmo 25 (24), 4–5a. 6–7bc. 8–9

R. ¡Muéstrame, Señor, tus caminos!

4Muéstrame, Señor, tus caminos, enséñame tus senderos. 5Guíame por el camino de tu fidelidad; enséñame, porque tú eres mi Dios y mi salvador. R.

6Acuérdate, Señor, de tu compasión y de tu amor, porque son eternos. 7Por tu bondad, Señor, acuérdate de mi según tu fidelidad. R.

8El Señor es bondadoso y recto: por eso muestra el camino a los extraviados; 9él guía a los humildes para que obren rectamente y enseña su camino a los pobres. R.

Aleluya: Salmo 85 (84), 8

“Aleluya. Aleluya. ¡Muéstranos, Señor, tu misericordia y danos tu salvación! Aleluya”

Evangelio

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según San Mateo 21, 23–27

¿De dónde venía el bautismo de Juan?

23Jesús entró en el Templo y, mientras enseñaba, se le acercaron los sumos sacerdotes y los ancianos del pueblo, para decirle: "¿Con qué autoridad haces estas cosas? ¿Y quién te ha dado esa autoridad?". 24Jesús les respondió: "Yo también quiero hacerles una sola pregunta. Si me responden, les diré con qué autoridad hago estas cosas. 25¿De dónde venía el bautismo de Juan? ¿Del cielo o de los hombres?". Ellos se hacían este razonamiento: "Si respondemos: "Del cielo", él nos dirá: "Entonces, ¿por qué no creyeron en él?". 26Y si decimos: "De los hombres", debemos temer a la multitud, porque todos consideran a Juan un profeta". 27Por eso respondieron a Jesús: "No sabemos". El, por su parte, les respondió: "Entonces yo tampoco les diré con qué autoridad hago esto".

Palabra del Señor.

Comentario:

¿Con qué autoridad haces estas cosas? La pregunta denota lo incomprensible que es para los sumos sacerdotes y ancianos del templo la actividad de Jesús. Sin duda pueden aceptar que cure enfermos, mientras no lo haga en sábado, pero lo que no toleran es que enseñe, que ilumine a “sus” fieles. Esta actitud, la de exigir “credenciales”, denota la inseguridad que ellos tienen. Su tarea de “docentes” de la Palabra, de quien enseña con “autoridad”, que consideran les viene de Dios, está intacta, pero ¡no la usan! Cuando los líderes del pueblo no educan a quienes lideran, no les hacen ver sus capacidades, aparecen otros que si lo harán. Dios no deja abandonado a su pueblo, con gestos de amor, representados en los milagros, y con palabras que iluminan, las enseñanzas de Jesús, el pueblo puede conocer a Dios y saber cómo ir hacia Él.

¿De dónde venía el bautismo de Juan? Jesús responde con otra pregunta, pone a sus interlocutores en la encrucijada de dar respuesta sobre sus propios actos. Los vv. 25-26 marcan la disyuntiva en la que se encuentran: o conversión, o enojo de la multitud. Como vemos no piensan en la verdad, lo que se enseña, sino en lo “políticamente correcto”, el hacer pragmático, el hacer lo que me conviene. Situados allí, en el medio de estas dos tensiones, no saben qué responder: “No sabemos” (v. 27).

En una actitud que nos desconcierta, Jesús se niega a responder. Parece ilógico que Jesús no aproveche la situación para hablar de su misión, de su tarea, de la salvación de todos, aún de “estos” que están al frente de todo proyecto de amor misericordioso. Pero no lo hace. Quizá intuye que la respuesta que le dan implica una cerrazón de corazón tan fuerte que ninguna explicación sobre su tarea será bien recibida. Hay un viejo refrán filosófico, de santo Tomás de Aquino, que dice: “Quidquid recipitur in aliquo, est in eo per modum recipientis” (Qu. Disp. De Veritate, q. 12, a. 6, a. 4.), en castellano, sería algo así: “Cada recipiente recibe su contenido según la forma de dicho recipiente”. Con lo cual deducimos que, Jesús, sabiendo como pensaban, y que todo era acomodaticio a ese pensamiento y sentir, nada lograría en ellos cualquier explicación. San Mateo (7, 6) nos dice: “No den las cosas sagradas a los perros, ni arrojen sus perlas a los cerdos, no sea que las pisoteen y después se vuelvan contra ustedes para destrozarlos”. Parece que ese era el pensamiento de Jesús sobre esta situación.

En este tiempo de preparación a la Navidad, la pregunta de los sacerdotes y ancianos vuelve a hacerse presente en nuestras vidas con respecto a Jesús. La reformulamos de modo más personal: ¿Quién es Jesús? Ante esa pregunta, nace la inquisición de Cristo hacia nosotros: ¿Quiero convertirme o no? ¿Deseo creer? ¿Estoy dispuesto a tomar la opción correcta, aunque sea “políticamente incorrecto”? meditemos sobre eso, sino la Navidad llegará, y pasará de largo, sin que tengamos ninguna respuesta… no porque Dios no quiera hablar, sino porque nosotros no estamos dispuestos a escuchar. 

 


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sábado, 12 de diciembre de 2009

Domingo 13 – DOMINGO 3° DE ADVIENTO – Morado o Rosa / Misa: del Propio. Se omite el Gloria. Credo. Prefacio de Adviento –Liturgia de las horas: del Propio. 3ra semana para el Salterio. 3ra semana del Adviento.

Primera Lectura

Lectura del libro del profeta Sofonías 3, 14–18a

Dios exulta de alegría a causa de ti

14¡Grita de alegría, hija de Sión! ¡Aclama, Israel! ¡Alégrate y regocíjate de todo corazón, hija de Jerusalén! 15El Señor ha retirado las sentencias que pesaban sobre ti y ha expulsado a tus enemigos. El Rey de Israel, el Señor, está en medio de ti: ya no temerás ningún mal. 16Aquel día, se dirá a Jerusalén: ¡No temas, Sión, que no desfallezcan tus manos! 17¡El Señor, tu Dios, está en medio de ti, es un guerrero victorioso! El exulta de alegría a causa de ti, te renueva con su amor y lanza por ti gritos de alegría, 18como en los días de fiesta.

Palabra de Dios

Salmo Responsorial

Isaías 12, 2–6

R¡Aclamemos al Señor con alegría!

2Este es el Dios de mi salvación: yo tengo confianza y no temo, porque el Señor es mi fuerza y mi protección; él fue mi salvación. R.

3Ustedes sacarán agua con alegría de las fuentes de la salvación. 4Y dirán en aquel día: Den gracias al Señor, invoquen su Nombre, anuncien entre los pueblos sus proezas, proclamen qué sublime es su Nombre. R.

5Canten al Señor porque ha hecho algo grandioso: ¡que sea conocido en toda la tierra! 6¡Aclama y grita de alegría, habitante de Sión, porque es grande en medio de ti el Santo de Israel! R.

Segunda Lectura

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los cristianos de Filipos 4, 4–7

El Señor está cerca

4Alégrense siempre en el Señor. Vuelvo a insistir, alégrense. 5Que la bondad de ustedes sea conocida por todos los hombres. El Señor está cerca. 6No se angustien por nada, y en cualquier circunstancia, recurran a la oración y a la súplica, acompañadas de acción de gracias, para presentar sus peticiones a Dios. 7Entonces la paz de Dios, que supera todo lo que podemos pensar, tomará bajo su cuidado los corazones y los pensamientos de ustedes en Cristo Jesús.

Palabra de Dios.

Aleluya: Isaías 61, 1

“Aleluya. Aleluya. El Espíritu del Señor está sobre mí; él me envió a llevar la Buena Noticia a los pobres. Aleluya.”

Evangelio

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas 3, 2b–3. 10–18   

¿Qué debemos hacer?

2Dios dirigió su palabra a Juan, hijo de Zacarías, que estaba en el desierto. 3Este comenzó entonces a recorrer toda la región del río Jordán, anunciando un bautismo de conversión para el perdón de los pecados. 10La gente le preguntaba: "¿Qué debemos hacer entonces?". 11El les respondía: "El que tenga dos túnicas, dé una al que no tiene; y el que tenga qué comer, haga otro tanto". 12Algunos publicanos vinieron también a hacer bautizar y le preguntaron: "Maestro, ¿qué debemos hacer?". 13El les respondió: "No exijan más de lo estipulado". 14A su vez, unos soldados le preguntaron: "Y nosotros, ¿qué debemos hacer?". Juan les respondió: "No extorsionen a nadie, no hagan falsas denuncias y conténtense con su sueldo". 15Como el pueblo estaba a la expectativa y todos se preguntaban si Juan no sería el Mesías, 16él tomó la palabra y les dijo: "Yo los bautizo con agua, pero viene uno que es más poderoso que yo, y yo ni siquiera soy digno de desatar la correa de sus sandalias; él los bautizará en el Espíritu Santo y en el fuego. 17Tiene en su mano la horquilla para limpiar su era y recoger el trigo en su granero. Pero consumirá la paja en el fuego inextinguible". 18Y por medio de muchas otras exhortaciones, anunciaba al pueblo la Buena Noticia.

Palabra del Señor.

Comentario:

La gente le preguntaba: “¿Qué debemos hacer entonces?”.

Cuando uno se convierte quiere cambiar de vida. La experiencia espiritual producida en el corazón hace que todo tu ser se oriente a las cosas de Dios y por lo tanto, las obras también acompañan al ser. Pero después de una vida de pecado, ¿qué es lo que hay que hacer? La pregunta del millón. No tenemos experiencia de vida en Dios. Todo nos parece nuevo y emocionante. ¿Cómo hacer un nuevo camino sin equivocarnos?: mejor preguntar al que sabe.

El que tenga dos túnicas, dé una al que no tiene; y el que tenga qué comer, haga otro tanto.

Ante la pregunta de la gente común, Juan responde: sean solidarios... a veces actuamos como solitarios y no como solidarios. La solidaridad no es algo optativo en el verdadero creyente, es una necesidad. El mismo amor de Dios lo muestra así: el amor es expansivo, Dios ama y, por amar, comparte. La creación es el signo más grande del amor de Dios que quiere compartir su vida creando vida. La muerte y la resurrección de Jesús es el deseo de Dios de que todos encuentren la salvación y vivan con él para siempre en amor eterno. Compartir los bienes que tengo con los más desfavorecidos por la vida, significa ponerme a la altura de aquel que me ha creado a su imagen y semejanza; si estoy lleno de Dios, actúo como Dios, es decir, amando generosamente a los demás.

Algunos publicanos vinieron a hacerse bautizar y le preguntaron: “Maestro, ¿qué debemos hacer?”. Él les respondió: “No exijan más de lo estipulado”.

Los publicanos eran los cobradores de impuestos a favor de los romanos de quienes recibían el derecho a recoger las contribuciones y eran mal visto entre los judíos, quienes los consideraban una especie de traidores. Como vemos, los tributos no se cobraban por empleados romanos, sino que se concesionaban a particulares judíos que tenían, a su vez, empleados a su servicio. Como el dinero cobrado tenía que sobrepasar la suma de arrendamiento y demás gastos -las tarifas eran señaladas por la autoridad superior, pero frecuentemente se procedía en ellas con arbitrariedad- los publicanos eran aborrecidos por el pueblo que se veía cada vez más empobrecido.

Juan pide un mínimo de justicia: cobren lo que los romanos dicen, pero no cobren de más para hacerse ricos ustedes a costa del hambre del pueblo. Hoy le diría a nuestras autoridades: respeten la deuda externa, negocien bien para no pagar demás y, por favor, no se corrompan recibiendo coimas haciendo la vista gorda.

Unos soldados le preguntaron: “Y nosotros, ¿qué debemos hacer?”. Juan les respondió: “No extorsionen a nadie, no hagan falsas denuncias y conténtense con su sueldo”.

Otras traducciones dicen “unos policías”. En realidad, parecen ser la custodia privada de los publicanos, sus patovicas. Como pasa en estos ambientes donde el dinero es el dios de turno, los poderosos se rodean de violentos que les ayuden a mantener su poder atropellando al pobre y al humilde. Juan les da un buen consejo. Hagan su trabajo con justicia. No busquen enriquecerse, busquen servir.

Hoy, donde la violencia urbana está siempre presente, la policía (como fuerza de seguridad al servicio de los ciudadanos comunes) tiene una tarea, habitualmente difícil, y siempre urgente e importante. Quienes tienen la autoridad y el poder  (a veces cargando armas para ello), dado por la sociedad civil para preservarla y cuidarla, deben ser concientes de la inmensa responsabilidad que se les otorga sobre la vida de los demás. La frase “Maldita policía” refleja que las cosas no son, por lo menos entre nosotros, como las soñaba Dios desde Juan el bautista. El abuso de autoridad, la búsqueda exagerada y deshonesta de bienestar económico, lleva a que, quienes son elegidos para cuidar y proteger, sean -en muchos casos, lamentablemente- responsables de atropellos, violaciones a los derechos humanos, robos, enriquecimiento ilícito, etc. La enseñanza de Juan no se tiene que limitar solamente a los “soldados”, sino hacerse extensiva a todos los que, de una u otra manera, tenemos autoridad y poder de decisión sobre la vida ajena.

“Yo los bautizo con agua, pero viene uno que es más poderoso que yo, y yo ni siquiera soy digno de desatar la correa de sus sandalias; él los bautizará en el Espíritu Santo y en el fuego”.

Es bien sabido que los israelitas conocían el baño de agua como medio legal de purificación para personas impuras (Lev 14, 8; 15, 16. 18; Núm 19, 19). En un principio, estas prescripciones de baños y lavatorios, tenían por fin una purificación legal y no revestían carácter moral directo. Con el tiempo adquirió significancia para los prosélitos (recién convertidos del mundo pagano) como rito de iniciación en la fe judaica (era importante purificarlos ya que el mundo pagano era “impuro” a los ojos israelitas) y llegó a equipararse a la circuncisión.

El bautismo de Juan supera al bautismo judío por la implicancia moral y de conversión que demanda. Juan se instala en la línea de los profetas, cuando estos toman el agua como símbolo de purificación moral interna (Is 1, 16; Ez 36, 25; Zac 13, 1; Sal 51, 9). Pero Juan es consciente que su bautismo no es el definitivo, faltará que el Espíritu Santo con fuego penetre la vida de cada uno de los creyentes y les dé una presencia divina más fuerte y definitiva. Como dice el comentario bíblico latinoamericano (Pág. 490):

En la Escritura, el fuego indica con frecuencia la presencia del Dios salvador (Lev, 1, 7ss; 6, 2. 6)... Dios aparece rodeado de fuego (Gén 15, 17; Éx 3, 1ss; 13, 21s; Núm 14, 14; Is 6; Ez 1, 4ss; Jl 3, 3)

El bautismo cristiano es inmensamente superior a cualquier rito de purificación exterior (judío) o interior (Juan el Bautista) ya que no sólo purifica sino que plenifica con la presencia de la divinidad la vida del que, por la fe, acepta ese bautismo. Como diría la teología católica, el  bautismo nos convierte en Hijos de Dios y miembros de la Iglesia.

Meditemos:

  • ¿Qué representan en mi vida las dos túnicas, es decir, qué tengo para compartir (talentos, tiempo, alimento, vestido, etc.)?
  • Juan responde a cada uno según la tarea que desempeña. Desde mi lugar o tarea, ¿qué es lo que yo debo hacer? ¿Lo hago viviendo la alegría de la Buena Noticia? ¿En qué debemos mejorar?

 


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viernes, 11 de diciembre de 2009

Sábado 12 – Fiesta: NUESTRA SEÑORA DE GUADALUPE. Patrona de América – Blanco / Misa: del propio. Gloria. Liturgia de las horas: del propio. 1as vísperas del 3do domingo de Adviento.

Primera lectura

Lectura del libro del profeta Isaías 7, 10–14; 8, 10  

La joven está embarazada y dará a luz un hijo

710Una vez más, el Señor habló a Ajaz en estos términos: 11"Pide para ti un signo de parte del Señor, en lo profundo del Abismo, o arriba, en las alturas". 12Pero Ajaz respondió: "No lo pediré ni tentaré al Señor". 13Isaías dijo: "Escuchen, entonces, casa de David: ¿Acaso no les basta cansar a los hombres, que cansan también a mi Dios? 14Por eso el Señor mismo les dará un signo. Miren, la joven está embarazada y dará a luz un hijo, y lo llamará con el nombre de Emanuel. 810Porque Dios está con nosotros.

Palabra de Dios.

Salmo Responsorial

Salmo 67 (66), 2–3. 5. 7–8

R. ¡Que todos los pueblos te den gracias, Señor!

2Que Dios tenga piedad y nos bendiga, haga brillar su rostro sobre nosotros, 3para que en la tierra se reconozca su dominio, y su victoria entre las naciones. R.

5Que canten de alegría las naciones, porque gobiernas a los pueblos con justicia y guías a las naciones de la tierra. R.

7La tierra ha dado su fruto: el Señor, nuestro Dios, nos bendice. 8Que Dios nos bendiga, y lo teman todos los confines de la tierra. R.

Aleluya: Cfr. Lucas 1, 28

“Aleluya. Aleluya. Alégrate, maría, llena de gracia, el Señor está contigo, bendita tú entre las mujeres. Aleluya”

Evangelio

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas 1, 39–48

Feliz de ti por haber creído

39En aquellos días, María partió y fue sin demora a un pueblo de la montaña de Judá. 40Entró en la casa de Zacarías y saludó a Isabel. 41Apenas esta oyó el saludo de María, el niño saltó de alegría en su seno, e Isabel, llena del Espíritu Santo, 42exclamó: "¡Tú eres bendita entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre! 43¿Quién soy yo, para que la madre de mi Señor venga a visitarme? 44Apenas oí tu saludo, el niño saltó de alegría en mi seno. 45Feliz de ti por haber creído que se cumplirá lo que te fue anunciado de parte del Señor". 46María dijo entonces: "Mi alma canta la grandeza del Señor, 47y mi espíritu se estremece de gozo en Dios, mi salvador, 48porque el miró con bondad la pequeñez de tu servidora. En adelante todas las generaciones me llamarán feliz.

Palabra del Señor.

Comentario:

La Virgen Santísima se apareció en el Tepeyac, México, a san Juan Diego el martes 12 de diciembre de 1531, apenas diez años después de la conquista de México. La madre de Dios viene para dar a conocer el evangelio a sus hijos nativos del nuevo continente y para "mostrar y dar" todo su "amor y compasión, auxilio y defensa, pues yo soy vuestra piadosa madre".

Como prueba de su visita la Virgen milagrosamente hizo que en aquel lugar aparecieran preciosas rosas de Castilla y que su imagen se quedara permanentemente en la tilma de su siervo.

Durante cuatro días la Virgen se había comunicado con Juan Diego hablándole en su propia lengua, el náhualtl. Al identificarse, María usó la palabra "coatlallope"; un sustantivo compuesto formado por "coatl" o sea, serpiente, la preposición "a" y "llope", aplastar; es decir, se definió como "la que aplasta la serpiente". Otros reconstruyen el nombre como "Tlecuauhtlapcupeuh" que significa: "La que precede de la región de la luz como el Aguila de fuego". De todas formas el vocablo náhualtl sonó a los oídos de los frailes españoles como el extremeño "Guadalupe", relacionando el prodigio del Tepeyac con la muy querida advocación que los conquistadores conocían y veneraban en la Basílica construida por Alfonso XI en 1340. En España existían dos advocaciones a la Virgen de Guadalupe, en Cáceres y en La Gomera. Sin embargo la Guadalupe Mexicana es original. ¡La Virgen se comunicó de manera que la entendiesen tanto los indios como los españoles!. 

La Virgen de Guadalupe dio al indio Juan Diego un delicado trato de nobleza elevando proféticamente la condición de todo su pueblo. El Señor "derriba del trono a los poderosos y enaltece a los humildes".  Al mismo tiempo, La Virgen trajo reconciliación y no división entre los nativos y los españoles. Les ayudó a ambos a comprender que la fe cristiana no es propiedad de nadie sino un don de amor para todos. La Virgen pide a Juan Diego que vaya al obispo. El obispo de México era Fray Juan De Zumárraga, franciscano. De esta manera la Virgen enseña que se debe someter a la autoridad legítima que Jesús estableció en la Iglesia.

Cuatrocientos años debieron pasar para que la cultura occidental reconociera admirada que la imagen impresa sobre el ayate indígena era un verdadero códice mexicano, un mensaje del cielo cargado de símbolos. Helen Behrens, una antropóloga norteamericana descubrió en 1945 lo que los ojos de los indios habían "leído" en la pintura de la "Madre del verdadero Dios por quien se vive" aquel diciembre de 1531.

Guadalupe propicia la Evangelización del continente

Los misioneros tenían poco éxito a pesar de su intensa labor, en gran parte por el mal ejemplo de muchos que llamándose cristianos, abusaban de ellos. Pero la Virgen de Guadalupe se presenta como mujer nativa y les enseñó que el regalo de la fe es para todos sin distinción. La imagen de la tilma es toda una catequesis (ver abajo). Resultado: En los 7 años después de las apariciones 8 millones de nativos se convirtieron a la fe católica. Esto representa un promedio de 3000 conversiones diarias. Si recordamos que por la predicación de San Pedro el día de Pentecostés se convirtieron 3000 hombres, podemos apreciar que la Virgen inició un verdadero Pentecostés que duró 7 años.

La Virgen de Guadalupe continúa guiándonos a Jesús. Los milagros obtenidos por la Virgen son tan extraordinarios que no se puede menos que exclamar: "El poder divino está aquí". Dios Todopoderoso se complace en derramar sus dones por medio de aquella a quien El escogió para ser su madre.

El Santuario, Tepeyac

El Tepeyac es el santuario mariano más visitado del mundo, superando en visitas a Lourdes y Fátima. Cada año 20 millones de fieles se acercan a la venerada imagen para expresar a la Madre del Cielo el testimonio de su cariño y veneración. El día de la fiesta, el doce de diciembre, se calcula que casi tres millones de personas acuden al santuario.

En la actualidad la imagen milagrosa está en la nueva basílica construida junto a la antigua que se ha hundido notablemente. Los fieles pueden contemplar el cuadro desde una estera móvil que a sus pies se desliza para movilizar a los fieles y dar cabida a las multitudes que desean venerarla. Como en todo santuario mariano, la basílica de Guadalupe cuenta con una capilla del Santísimo donde los fieles constantemente adoran al Señor.

La Basílica nueva tiene forma redonda que simboliza la tienda que albergaba el Arca de la Alianza en su marcha por el desierto; las lámparas interiores que cuelgan del techo recuerdan la nube que guiaba al pueblo de Dios día a día y la refulgente pared de oro que sostiene el cuadro, representa la columna de fuego y luz que indicaba el camino durante la noche.

 


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miércoles, 09 de diciembre de 2009

Miércoles 09 – Feria (o Memoria Libre: SanJuan Diego Cuahtlatoatzin – Blanco) – Morado / Misa: a elección – Liturgia delas horas: a elección.

Primera lectura

Lectura del librodel profeta Isaías 40, 25–31

El Señor fortalece alque está fatigado

Dice el Señor: 25“¿Aquién me van a asemejar, para que yo me iguale a él?”. 26Levantenlos ojos a lo alto y miren: ¿quién creó todos estos seres? El que hace salir asu ejército uno por uno y los llama a todos por su nombre: ¡su vigor es tangrande, tan firme su fuerza, que no falta ni uno solo! 27¿Por quédices Jacob, y lo repites tú, Israel: "Al Señor se le oculta mi camino ymi derecho pasa desapercibido a mi Dios? 28¿No lo saber acaso?¿Nunca lo has escuchado? El Señor es un Dios eterno, él crea los confines de latierra: no se fatiga ni se agota, su inteligencia es inescrutable. 29Elfortalece al que está fatigado y acrecienta la fuerza del que no tiene vigor. 30Losjóvenes se fatigan y se agotan, los muchachos tropiezan y caen. 31Perolos que esperan en el Señor renuevan sus fuerzas, despliegan alas como laságuilas; corren y no se agotan, avanzan y no se fatigan.

Palabra de Dios

Salmo Responsorial

Salmo 103 (102), 1–4.8. 10

R. ¡Bendice alma mía al Señor!

1Bendice al Señor, alma mía, que todo mi ser bendigaa su santo Nombre; 2bendice al Señor, alma mía, y nunca olvides susbeneficios. R.

3Él perdona todas tus culpas y cura todas tusdolencias; 4rescata tu vida del sepulcro, te corona de amor y deternura. R.

8El Señor es bondadoso y compasivo, lento paraenojarse y de gran misericordia; 10no nos trata según nuestrospecados ni nos paga conforme a nuestras culpas. R.

Aleluya:

“Aleluya. Aleluya. El Señor vienea salvar a su pueblo. Felices los preparados para salir a su encuentro. Aleluya.”

Evangelio

Evangelio denuestro Señor Jesucristo según San Mateo 11, 28–30

Vengan a mí todos los que están afligidos y agobiados

Jesús tomó la palabra ydijo: 28Vengan a mí todos los que están afligidos y agobiados, y yolos aliviaré. 29Carguen sobre ustedes mi yugo y aprendan de mí,porque soy paciente y humilde de corazón, y así encontrarán alivio. 30Porquemi yugo es suave y mi carga liviana.

Palabra del Señor.

Comentario:

Jesússe muestra solícito con toda la humanidad. En el mundo actual donde ladepresión, el estrés, la angustia, las fobias, el pánico… son las enfermedadesque más vulneran la salud de la población, estas palabras de Cristo nos abrenel camino a la esperanza.

Jesúsinvita a descansar en él. El “yugo”, como le dice, es el “trabajo”, como elbuey rotura con el arado la tierra uncido al yugo, así nosotros “roturamos” latierra de nuestra vida uncidos al yugo de la tarea cotidiana por transformar lacreación y por vivir generando vida.

El“yugo” de Cristo es el servicio de amor del discípulo. Jesús nos llama a hacerla misma obra que Él: transformar la tierra. Esta transformación se da desde lagracia de Dios que se regala a la Iglesia que, discípula y misionera, seconvierte en canal de gracia, en mediadora de la salvación. El yugo de Cristoes ser como Él hoy en la tierra, es “ser Él”, para todos. Por eso hay que“aprender” de Él, a obrar con paciencia y humildad. El “alivio” que encontramosnace de saber que nuestra vida sirve para algo, tiene sentido, y que esa vidaestá protegida por la gracia y la presencia del Salvador. Así se alejan losnegros nubarrones del sinsentido, de la inseguridad, de los miedos y losfracasos.

Meditemos:

  • ¿Cargo el “yugo” de Cristo? ¿En qué se nota?
  • ¿Cuáles son mis miedos? ¿Qué sentido tiene mi vida?

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martes, 08 de diciembre de 2009

Martes 08 – Solemnidad: LA INMACULADA CONCEPCIÓN DE LA SANTÍSIMA VIRGEN MARÍA – Blanco / Misa: del Propio. Gloria. Credo. Prefacio propio. – Liturgia de las horas: del Propio.

Primera lectura

Lectura del libro del Génesis 3, 9–15. 20

Haré que haya enemistad entre ti y la mujer, entre tu descendencia y la suya

9Yahvé Dios llamó al hombre y le dijo: “¿Dónde estás?”. 10Este contestó: “He oído tu voz en el jardín, y tuve miedo porque estoy desnudo; por eso me escondí”. Yahvé Dios replicó: 11“¿Quién te ha hecho ver que estabas desnudo? ¿Has comido acaso del árbol que te prohibí?” 12El hombre respondió: “La mujer que pusiste a mi lado me dio del árbol y comí”.  13Yahvé dijo a la mujer: “¿Qué has hecho?” La mujer respondió: “La serpiente me engañó y he comido”. 14Entonces Yahvé Dios dijo a la serpiente: “Por haber hecho esto, maldita seas entre todas las bestias y entre todos los animales del campo. Te arrastrarás sobre tu vientre y comerás tierra por todos los días de tu vida. 15Haré que haya enemistad entre ti y la mujer, entre tu descendencia y la suya. Ella te pisará la cabeza mientras tú herirás su talón”. 20El hombre dio a su mujer el nombre de “Eva”, por ser la madre de todo viviente.

Palabra de Dios.

Salmo Responsorial

Salmo 98 (97), 1–4

R. ¡Canten al Señor un canto nuevo, porque él hizo maravillas!

1Canten al Señor un canto nuevo, porque él hizo maravillas: su mano derecha y su santo brazo le obtuvieron la victoria. R.

2El Señor manifestó su victoria, reveló su justicia a los ojos de las naciones: 3se acordó de su amor y su fidelidad en favor del pueblo de Israel. R.

Los confines de la tierra han contemplado el triunfo de nuestro Dios. 4Aclame al Señor toda la tierra, prorrumpan en cantos jubilosos. R.

Segunda Lectura

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los cristianos de Éfeso 1, 3–6. 11–12

Nos ha elegido en Cristo, antes de la creación del mundo

3Bendito sea Dios, el Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos ha bendecido en Cristo con toda clase de bienes espirituales en el cielo, 4y nos ha elegido en él, antes de la creación del mundo, para que fuéramos santos e irreprochables en su presencia, por el amor. 5El nos predestinó a ser sus hijos adoptivos por medio de Jesucristo, conforme al beneplácito de su voluntad, 6para alabanza de la gloria de su gracia, que nos dio en su Hijo muy querido. 11En él hemos sido constituidos herederos, y destinados de antemano –según el previo designio del que realiza todas las cosas conforme a su voluntad– 12a ser aquellos que han puesto su esperanza en Cristo, para alabanza de su gloria.

Palabra de Dios.

Aleluya: Cfr. Lucas 1, 28

 “Aleluya. Aleluya. Alégrate, María, llena de gracia, el Señor está contigo, bendita tú eres entre las mujeres. Aleluya”

Evangelio

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según San Lucas 1, 26–38  

¡Alégrate!, llena de gracia, el Señor está contigo

26En el sexto mes, el ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea, llamada Nazaret, 27a una virgen que estaba comprometida con un hombre perteneciente a la familia de David, llamado José. El nombre de la virgen era María. 28El Ángel entró en su casa y la saludó, diciendo: "¡Alégrate!, llena de gracia, el Señor está contigo". 29Al oír estas palabras, ella quedó desconcertada y se preguntaba qué podía significar ese saludo. 30Pero el Ángel le dijo: "No temas, María, porque Dios te ha favorecido. 31Concebirás y darás a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús; 32él será grande y será llamado Hijo del Altísimo. El Señor Dios le dará el trono de David, su padre, 33reinará sobre la casa de Jacob para siempre y su reino no tendrá fin". 34María dijo al Ángel: "¿Cómo puede ser eso, si yo no tengo relaciones con ningún hombre?". 35El Ángel le respondió: "El Espíritu Santo descenderá sobre ti y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra. Por eso el niño será Santo y será llamado Hijo de Dios. 36También tu parienta Isabel concibió un hijo a pesar de su vejez, y la que era considerada estéril, ya se encuentra en su sexto mes, 37porque no hay nada imposible para Dios". 38María dijo entonces: "Yo soy la servidora del Señor, que se cumpla en mí lo que has dicho". Y el Ángel se alejó.

Palabra del Señor.

Comentario:

Inmaculada Concepción significa: ""Concebida sin mancha de pecado original"".

El 8 de diciembre de 1854 el Sumo Pontífice, Pío Nono, después de recibir peticiones de todos los obispos y Universidades Católicas de todo el mundo para que lo hiciera, se reunió en la iglesia más grande y más bella del mundo, la Basílica de San Pedro en Roma, con más de 200 prelados, cardenales, arzobispos, obispos, embajadores y miles y miles de fieles católicos, y en medio de la emoción general declaró solemnemente: ""Declaramos que la doctrina que dice que María fue concebida sin pecado original, es doctrina revelada por Dios y que a todos obliga a 200 prelados, cardenales, arzobispos, obispos, embajadores y miles y miles de fieles católicos, y en medio de la emoción general declaró solemnemente: ""Declaramos que la doctrina que dice que María fue concebida sin pecado original, es doctrina revelada por Dios y que a todos obliga a creerla como dogma de fe"".

En ese momento las campanas de las 300 torres de Roma se echaron a vuelo. Palomas mensajeras salieron en todas las direcciones llevando la gran noticia, y en los 400,000 templos católicos del mundo se celebraron grandes fiestas en honor de la Inmaculada Concepción de la Virgen María.

Unas monjitas le preguntaron al gran Pontífice Pío Nono: ""Santo Padre: ¿qué sintió Su Santidad en el momento en que proclamó el Dogma de la Inmaculada Concepción el 8 de diciembre de 1854? Porque le veíamos como transformado y con el rostro iluminado"".

Y el Santo Pontífice respondió: ""En el momento en que declaré que la doctrina que enseña que la Virgen María fue concebida sin pecado original, es un dogma de fe, sentí un conocimiento tan claro y tan grande de la incomparable pureza de la Virgen María que nadie podría describir; mi alma quedó llena de alegrías nunca sentidas. Reunid todas las grandes alegrías de vuestra vida: las del día de la Primera Comunión, las del día de Toma de Hábito y del día de la Profesión, las de Bodas de Plata, etc., etc., y tendréis una pequeña idea de lo que mi alma sintió en aquella fecha memorable"".

Hace muchos siglos en una gran reunión de sabios, el doctor más famoso de ese tiempo, Dun Scotto, probó que María sí es Inmaculada, o sea sin mancha del pecado original.

Lo probó con este famoso argumento:

1°. ¿A Dios le convenía que su Madre naciera sin mancha del pecado original? Todos respondieron: Sí, a Dios le convenía que su Madre naciera sin ninguna mancha. Esto es lo más honroso, para Él.

2°. ¿Dios podía hacer que su Madre naciera sin mancha de pecado original? Todos respondieron: Sí, Dios lo puede todo, y por tanto podía hacer que su Madre naciera sin mancha: Inmaculada.

3°. ¿Lo que a Dios le conviene hacer lo hace? ¿O no lo hace? Todos respondieron: Lo que a Dios le conviene hacer, lo que Dios ve que es mejor hacerlo, lo hace.

Entonces Scotto exclamó: Luego…

1°. Para Dios era mejor que su Madre fuera Inmaculada: o sea sin mancha del pecado original.

2°. Dios podía hacer que su Madre naciera Inmaculada: sin mancha:

3°. Por lo tanto: Dios hizo que María naciera sin mancha del pecado original. Porque Dios cuando sabe que algo es mejor hacerlo, lo hace. Tomado de http://www.churchforum.org/inmaculada-concepcion.htm, vista el 05/12/09.

Meditemos:

  • ¿Qué lugar ocupa en mi vida la devoción a María?
  • ¿Qué estoy haciendo para ofrendar mi vida a Dios y dejar que me “libere” del pecado?

 


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lunes, 07 de diciembre de 2009
Lunes 07 – Memoria Obligatoria: San Ambrosio, Obispo y doctor de la Iglesia – Blanco / Misa: a elección – Liturgia de las horas: 1ras Vísperas de Solemnidad.

Primera lectura

Lectura del libro del profeta Isaías 35, 1–10 

Sean fuertes, no teman: ¡Ahí está su Dios, él mismo viene a salvarlos!

1¡Regocíjese el desierto y la tierra reseca, alégrese y florezca la estepa! 2¡Sí, florezca como el narciso, que se alegre y prorrumpa en cantos de júbilo! Le ha sido dada la gloria del Líbano, el esplendor del Carmelo y del Sarón. Ellos verán la gloria del Señor, el esplendor de nuestro Dios. 3Fortalezcan los brazos débiles, robustezcan las rodillas vacilantes; 4digan a los que están desalentados: "¡Sean fuertes, no teman: ahí está su Dios! Llega la venganza, la represalia de Dios: él mismo viene a salvarlos!". 5Entonces se abrirán los ojos de los ciegos y se destaparán los oídos de los sordos; 6entonces el tullido saltará como un ciervo y la lengua de los mudos gritará de júbilo. Porque brotarán aguas en el desierto y torrentes en la estepa; 7el páramo se convertirá en un estanque y la tierra sedienta en manantiales; la morada donde se recostaban los chacales será un paraje de caña y papiros. 8Allí habrá una senda y un camino que se llamará "Camino santo". No lo recorrerá ningún impuro ni los necios vagarán por él; 9no habrá allí ningún león ni penetrarán en él las fieras salvajes. Por allí caminarán los redimidos, 10volverán los rescatados por el Señor; y entrarán en Sión con gritos de júbilo, coronados de una alegría perpetua: los acompañarán el gozo y la alegría, la tristeza y los gemidos se alejarán.

Palabra de Dios.

Salmo Responsorial

Salmo 85 (84), 9ab. 10–14

R. ¡Nuestro Dios viene a salvarnos!

9Voy a proclamar lo que dice el Señor: el Señor promete la paz, la paz para su pueblo y sus amigos. 10Su salvación está muy cerca de sus fieles, y la Gloria habitará en nuestra tierra. R.

11El Amor y la Verdad se encontrarán, la Justicia y la Paz se abrazarán; 12la Verdad brotará de la tierra y la Justicia mirará desde el cielo. R.

13El mismo Señor nos dará sus bienes y nuestra tierra producirá sus frutos. 14La Justicia irá delante de él, y la Paz, sobre la huella de sus pasos. R.

Aleluya:

“Aleluya. Aleluya. Vendrá el Rey, Señor de la tierra, y quitará el yugo de nuestro cautiverio. Aleluya”

Evangelio

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según San Lucas 5, 17–26

Hemos visto cosas maravillosas

17Un día, mientras Jesús enseñaba, había entre los presente algunos fariseos y doctores de la Ley, llegados de todas las regiones de Galilea, de Judea y de Jerusalén. La fuerza del Señor le daba poder para curar. 18Llegaron entonces unas personas transportando a una paralítico sobre una camilla y buscaban el modo de entrar, para llevarlo ante Jesús. 19Como no sabían por dónde introducirlo a causa de la multitud, subieron a la terraza y, desde el techo, lo bajaron con su camilla en medio de la concurrencia y lo pusieron delante de Jesús. 20Al ver su fe, Jesús le dijo: "Hombre, tus pecados te son perdonados". 21Los escribas y los fariseos comenzaron a preguntarse: "¿Quién es este que blasfema? ¿Quién puede perdonar los pecados, sino sólo Dios?". 22Pero Jesús, conociendo sus pensamientos, les dijo: "¿Qué es lo que están pensando? 23¿Qué es más fácil decir: "Tus pecados están perdonados", o "Levántate y camina"? 24Para que ustedes sepan que el Hijo del hombre tiene sobre la tierra el poder de perdonar los pecados -dijo al paralítico- yo te lo mando, levántate, toma tu camilla y vuelve a tu casa". 25Inmediatamente se levantó a la vista de todos, tomó su camilla y se fue a su casa alabando a Dios. 26Todos quedaron llenos de asombro y glorificaban a Dios, diciendo con gran temor: "Hoy hemos visto cosas maravillosas".

Palabra del Señor.

Comentario:

La Iglesia, con la lectura y meditación de este pasaje bíblico, nos propone centrarnos en el tiempo del adviento con una experiencia de fe, porque creemos en el poder de Dios, y de esperanza, porque esperamos en que ese poder será usado para nuestro bien.

La gente se maravilla de Jesús por las cosas que hace desde la simple fe de su auditorio (v. 20). Cuando alguien cree en Él, Él actúa con milagros. Hay que abrir la cerradura de la puerta de nuestro corazón. Hay que, con fe, dejar a Jesús obrar en nosotros.

La Navidad, ese tiempo maravilloso que se avecina, es una de las expresiones más fuertes del amor de Dios por nosotros. En la Navidad, Dios nos muestra su amor, verdadero, sin promesas incumplidas… Dios hace realidad el sueño del ser humano: viene a vivir con nosotros. ¿Cómo no maravillarnos ante eso tan extraordinario? ¿Cómo no sorprendernos ante esa realidad hermosa de Dios hecho hombre?

Nosotros, en Navidad, no celebramos un “espíritu navideño”, celebramos a Dios que vino a la tierra para vivir con y como nosotros. No es solo el cumpleaños de Jesús… es, sobre todo, el amor cercano de Dios con su pueblo. “Emmanuel”, “Dios con nosotros” viene a darnos nueva vida y a hacernos ver “cosas maravillosas” (v. 26).

Meditemos:

  • ¿Creo verdaderamente en que Jesús es el Hijo de Dios hecho hombre?
  • ¿Tengo la suficiente fe como para ver las “Cosas Maravillosas” que Dios hace en mi vida?

 


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sábado, 05 de diciembre de 2009

Domingo 06 – DOMINGO 2° DE ADVIENTO – Morado / Misa: del Propio. Se omite el Gloria. Credo. Prefacio de Adviento –Liturgia de las horas: del Propio. 2da semana para el Salterio. 2da semana del Adviento.

Primera Lectura

Lectura del libro del profeta Baruc 5, 1–9

Dios mostrará su esplendor sobre ti

1Quítate tu ropa de duelo y de aflicción, Jerusalén, vístete para siempre con el esplendor de la gloria de Dios, 2cúbrete con el manto de la justicia de Dios, coloca sobre tu cabeza la diadema de gloria del Eterno. 3Porque Dios mostrará tu resplandor a todo lo que existe bajo el cielo. 4Porque recibirás de Dios para siempre este nombre: "Paz en la justicia" y "Gloria en la piedad". 5Levántate, Jerusalén, sube a lo alto y dirige tu mirada hacia el Oriente: mira a tus hijos reunidos desde el oriente al occidente por la palabra del Santo, llenos de gozo, porque Dios se acordó de ellos. 6Ellos salieron de ti a pie, llevados por enemigos, pero Dios te los devuelve, traídos gloriosamente como en un trono real. 7Porque Dios dispuso que sean aplanadas las altas montañas y las colinas seculares, y que se rellenen los valles hasta nivelar la tierra, para que Israel camine seguro bajo la gloria de Dios. 8También los bosques y todas las plantas aromáticas darán sombra a Israel por orden de Dios, 9porque Dios conducirá a Israel en la alegría, a la luz de su gloria, acompañándolo con su misericordia y su justicia.

Palabra de Dios

Salmo Responsorial

Salmo 126 (125), 1–6

R¡Grandes cosas hizo el Señor por nosotros!

1Cuando el Señor cambió la suerte de Sión, nos parecía que soñábamos: 2 nuestra boca se llenó de risas y nuestros labios, de canciones. R.

Hasta los mismos paganos decían: "¡El Señor hizo por ellos grandes cosas!". 3¡Grandes cosas hizo el Señor por nosotros y estamos rebosantes de alegría! R.

4¡Cambia, Señor, nuestra suerte como los torrentes del Négueb! 5Los que siembran entre lágrimas cosecharán entre canciones. R.

6El sembrador va llorando cuando esparce la semilla, pero vuelve cantando cuando trae las gavillas. R.

Segunda Lectura

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los cristianos de Filipos 1, 4–11

Serán encontrados puros e irreprochables en el Día de Cristo

Hermanos: 4Siempre y en todas mis oraciones pido con alegría por todos ustedes, 5pensando en la colaboración que prestaron a la difusión del Evangelio, desde el comienzo hasta ahora. 6Estoy firmemente convencido de que aquel que comenzó en ustedes la buena obra la irá completando hasta el Día de Cristo Jesús. 7Y es justo que tenga estos sentimientos hacia todos ustedes, porque los llevo en mi corazón, ya que ustedes, sea cuando estoy prisionero, sea cuando trabajo en la defensa y en la confirmación del Evangelio, participan de la gracia que he recibido. 8Dios es testigo de que los quiero tiernamente a todos en el corazón de Cristo Jesús. 9Y en mi oración pido que el amor de ustedes crezca cada vez más en el conocimiento y en la plena comprensión, 10a fin de que puedan discernir lo que es mejor. Así serán encontrados puros e irreprochables en el Día de Cristo. 11llenos del fruto de justicia que proviene de Jesucristo, para la gloria y alabanza de Dios.

Palabra de Dios.

Aleluya: Lucas 3, 4. 6

“Aleluya. Aleluya. Preparen el camino del Señor, allanen sus senderos. Todos los hombres verán la Salvación de Dios. Aleluya.”

Evangelio

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas 3, 1–6   

Todos los hombres verán la Salvación de Dios

1El año decimoquinto del reinado del emperador Tiberio, cuando Poncio Pilato gobernaba la Judea, siendo Herodes tetrarca de Galilea, su hermano Felipe tetrarca de Iturea y Traconítide, y Lisanias tetrarca de Abilene, 2bajo el pontificado de Anás y Caifás, Dios dirigió su palabra a Juan, hijo de Zacarías, que estaba en el desierto. 3Este comenzó entonces a recorrer toda la región del río Jordán, anunciando un bautismo de conversión para el perdón de los pecados, 4como está escrito en el libro del profeta Isaías: “Una voz grita en desierto: Preparen el camino del Señor, allanen sus senderos. 5Los valles serán rellenados, las montañas y las colinas serán aplanadas. Serán enderezados los senderos sinuosos y nivelados los caminos desparejos. 6Entonces, todos los hombres verán la Salvación de Dios”.

Palabra del Señor.

Comentario:

Dios nos habla

Lo maravilloso de la vida cristiana es que cada uno de nosotros tiene la posibilidad de contactarse personalmente con Dios. De manera sistemática Dios insiste en comunicarse con nosotros. La creación, las personas que nos rodean, el aire que respiramos, lo que comemos, etc., son ecos de Dios en nuestra vida diaria. Hay una manera privilegiada de escuchar la voz del Señor: La Santa Biblia. Pero eso no quiere decir que él no nos hable a través de las cosas de nuestra vida. Como dice el Salmo: “Bendeciré al Señor que me aconseja ¡Hasta de noche me instruye mi conciencia!” (Sal 16, 7). Si le escuchamos, aun en sueños la voz de Dios se hará presente.

Una misión

Como Juan el Bautista nosotros también tenemos una misión que cumplir. ¿Te preguntaste alguna vez por el sentido que tu vida tiene para Dios? ¿Miraste más allá de tus propias narices? ¿Te bajaste del pináculo de tu propio ego?

Todos tenemos una tarea que realizar. El libro de los Proverbios (10, 21) dice: “Los labios del justo sustentan a muchos...”. Como Juan, nosotros también debemos predicar la palabra de Dios. A veces, como le sucedió a él, no nos escucharán... pero a quienes oigan nuestra predicación la fe les cambiará la vida. Todos nos quejamos de que en el mundo de hoy la Palabra de Dios no es tenida en cuenta: ¿Será este el tiempo de que dejemos los lamentos y empecemos a predicar en vez de quejarnos? Como dice San Pablo: “¿Y cómo oír hablar de él, si nadie lo predica? ¡Qué hermosos son los pasos de los que anuncian buenas noticias!” (Romanos 10, 14. 15)

La conversión

Convertirse significa volver sobre mis pasos. Es empezar de nuevo. En Juan 3, 3, Jesús le dice a Nicodemo: "Te aseguro que el que no renace de lo alto no puede ver el Reino de Dios". Nacer de lo alto es empezar la vida desde Dios. Es convertirse. Por eso la conversión implica renuncia a uno mismo, a nuestra mirada interesada en las cosas de aquí, a la ambición, a “yo puedo solo”... Dice la Biblia: “Descarguen en él todas sus inquietudes, ya que él se ocupa de ustedes” (1 Pedro 5, 7)

Acción solidaria

Dice la Palabra de Dios que el Señor preguntó a Caín: “¿Dónde está tu hermano Abel?”. “No lo sé”, respondió Caín. “¿Acaso yo soy el guardián de mi hermano?” (Génesis 4, 9). La respuesta de Caín también suele ser nuestra respuesta. Este mundo nos enseña a abandonar a los demás. El sálvese quien pueda nos lleva a ser como ratas en un barco que se está hundiendo... corremos todos desesperados y lo único que vamos a encontrar afuera del barco es... sólo más agua. No hay salida si no somos solidarios, ningún problema será resuelto si no es en comunidad. Navidad es una fiesta de todos y para todos. Aplanemos las montañas y subamos los valles para que el camino sea fácil para todos.

Adviento es una preparación

En el objetivo de hoy nos planteábamos que debemos: “Preparar nuestro corazón en la justicia y la misericordia; para que, vivamos la alegría y la paz que la Salvación de Dios nos trae”.

Hemos convertido a la Navidad en una época de fiesta pagana. Demasiado comercializada. La propaganda de los comercios, la televisión globalizada con sus Papa Noel, o Santa Claus, nos hacen perder el relieve de lo que en verdad celebramos. El nacimiento de Jesús –tan distinto a un hombre anciano, de barba blanca y vestido de rojo– es un signo de la renovación en la conversión que Dios espera para nosotros. Así como en año nuevo –representado por un niño recién nacido– despedimos al “año viejo” –simbolizado por un hombre anciano y cansado–, así en Navidad la vida se renueva. Es importante que sepamos, aun en lo simbólico, valorar que esperamos a un niñito envuelto en pañales y no a un trineo con un hombre gordo y anciano.

Navidad es para nosotros un tiempo de esperanza, de nuevo nacimiento, de novedad. Es empezar de nuevo. Tan lejano de esta cultura globalizada que nos presenta esta fiesta sin ningún contenido cristiano y esperanzador. Donde sólo los regalos y algún gesto caritativo recuerdan, como ellos mismos dicen, el “espíritu navideño”.

La solidaridad debe estar presente. No es solo poner la mesa y besarnos mutuamente entre familiares. También es ver a los miles de Jesús “Emmanuel” que están naciendo pobres en los pesebres contemporáneos. Es ver la cara del sufrimiento de los que menos tienen. Es ver a Dios en este continente de “niños Jesús” crucificados desde su nacimiento. Navidad, en cuanto a la solidaridad se refiere, es todo el año.

Meditemos:

  • Dios dirigió su Palabra a Juan. Y a nosotros, ¿nos dirige su Palabra? ¿Cómo lo hace? ¿En qué momentos lo hace?
  • Juan comenzó entonces a recorrer toda la región, realizando la misión encomendada por Dios. Nosotros: ¿Nos comprometemos con la misión que Dios nos encomendó por medio de la Palabra? ¿Anunciamos la Palabra de Dios con nuestras palabras y nuestra vida?
  • Para poder vivir la alegría y la paz que la Salvación del Señor nos trae: ¿Qué compromisos de justicia y misericordia voy a asumir en este Adviento?

 


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Sábado 05 – Feria – Morado / Misa: del propio del tiempo. Liturgia de las horas: del propio del tiempo. 1as vísperas del 2do domingo de Adviento.

Primera lectura

Lectura del libro del profeta Isaías 30, 19–21. 23–26  

Dichosos los que esperan en el Señor

19Sí, pueblo de Sión, que habitas en Jerusalén, ya no tendrás que llorar: él se apiadará de ti al oír tu clamor; apenas te escuche, te responderá. 20Cuando el Señor les haya dado el pan de la angustia y el agua de la aflicción, aquel que te instruye no se ocultará más, sino que verás a tu maestro con tus propios ojos. 21Tus oídos escucharán detrás de ti una palabra: "Este es el camino, síganlo, aunque se hayan desviado a la derecha o a la izquierda". 22Tendrás por impuros a tus ídolos recubiertos de plata y a tus estatuas enchapadas en oro; los arrojarás como inmundicia, y les dirás: "¡Fuera de aquí!". 23El Señor te dará lluvia para la semilla que siembres en el suelo, y el pan que produzca el terreno será rico y sustancioso. Aquel día, tu ganado pacerá en extensas praderas. 24Los bueyes y los asnos que trabajen el suelo comerán forraje bien sazonado, aventado con el bieldo y la horquilla. 25En todo monte elevado y en toda colina alta, habrá arroyos y corrientes de agua, el día de la gran masacre, cuando se derrumben las torres. 26Entonces, la luz de la luna será como la luz del sol, y la luz del sol será siete veces más intensa -como la luz de siete días- el día en que el Señor vende la herida de su pueblo y sane las llagas de los golpes que le infligió.

Palabra de Dios.

Salmo Responsorial

Salmo 147 (146), 1–6

R. ¡Felices los que esperan en el Señor!

1¡Qué bueno es cantar a nuestro Dios, qué agradable y merecida es su alabanza! 2El Señor reconstruye a Jerusalén y congrega a los dispersos de Israel. R.

3Sana a los que están afligidos y les venda las heridas. 4El cuenta el número de las estrellas y llama a cada una por su nombre. R.

5Nuestro Señor es grande y poderoso, su inteligencia no tiene medida. 6El Señor eleva a los oprimidos y humilla a los malvados hasta el polvo. R.

Aleluya:

“Aleluya. Aleluya. El señor es nuestro Juez, nuestro Legislador, nuestro Rey: Él nos salvará. Aleluya.”

Evangelio

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo 9, 35 – 10, 1. 5ª. 6–8

Al ver a la multitud, tuvo compasión

935Jesús recorría todas las ciudades y los pueblos, enseñando en las sinagogas, proclamando la Buena Noticia del Reino y curando todas las enfermedades y dolencias. 36Al ver a la multitud, tuvo compasión, porque estaban fatigados y abatidos, como ovejas que no tienen pastor. 37Entonces dijo a sus discípulos: "La cosecha es abundante, pero los trabajadores son pocos. 38Rueguen al dueño de los sembrados que envíe trabajadores para la cosecha. 101Jesús convocó a sus doce discípulos y les dio el poder de expulsar a los espíritus impuros y de curar cualquier enfermedad o dolencia. 5A estos Doce, Jesús los envió con las siguientes instrucciones: "6Vayan, en cambio, a las ovejas perdidas del pueblo de Israel. 7Por el camino, proclamen que el Reino de los Cielos está cerca. 8Curen a los enfermos, resuciten a los muertos, purifiquen a los leprosos, expulsen a los demonios. Ustedes han recibido gratuitamente, den también gratuitamente.

Palabra del Señor.

Comentario:

Una de las características del buen Pastor es tener “compasión”. La compasión, virtud poco extendida en esta sociedad de hoy donde todo es la búsqueda del propio bienestar, es experimentar el dolor ajeno como propio. Jesús habla, al referirse a su compasión, de “cosecha”. Envía a sus servidores, no a sembrar, sino a buscar el fruto de la siembra del mismo Dios. La tarea del cristiano es dejar lo propio para servir a Dios buscando los frutos maduros de lo que Él ha sembrado en el mundo.

El poder de los discípulos es similar al del mismo Cristo, la Iglesia tiene la misma tarea de Jesús, y Dios le da los mismos “talentos” que a Cristo para hacerlo. La última aseveración nos marca que ningún don es merecido: todo es gracia. Y se nos invita a entregar los dones de Dios, del mismo modo en que Dios nos lo ha dado a nosotros: gratuitamente. Eso implica generosidad, con nuestro tiempo, nuestro talento y dinero. Ponernos al servicio de la “cosecha” de Dios implica renunciar a muchas cosas nuestras para darlas a los que nos necesiten.

Meditemos:

  • ¿Nos entregamos con generosidad al servicio de los que necesitan nuestros dones?
  • ¿Qué talentos estamos entregando para el servicio de la nueva evangelización?

 


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viernes, 04 de diciembre de 2009

Viernes 04 – Feria (o Memoria Libre: San Juan Damasceno, presbítero y doctor de la Iglesia – Blanco) – Morado / Misa: a elección – Liturgia de las horas: a elección. Primer viernes de mes. Día Penitencial.

Primera lectura

Lectura del libro del profeta Isaías 29, 17–24   

Aquel día verán los ojos de los ciegos

17¿No falta poco, muy poco tiempo, para que Líbano se vuelva un vergel y el vergel parezca un bosque? 18Aquel día, los sordos oirán las palabras del libro, y verán los ojos de los ciegos, libres de tinieblas y oscuridad. 19Los humildes de alegrarán más y más en el Señor y los más indigentes se regocijarán en el Santo de Israel. 20Porque se acabarán los tiranos, desaparecerá el insolente, y serán extirpados los que acechan para hacer el mal, 21los que con una palabra hacen condenar a un hombre, los que tienden trampas al que actúa en un juicio, y porque sí nomás perjudican al justo. 22Por eso, así habla el Señor, el Dios de la casa de Jacob, el que rescató a Abraham: En adelante, Jacob no se avergonzará ni se pondrá pálido su rostro. 23Porque, al ver lo que hago en medio de él, proclamarán que mi Nombre es santo, proclamarán santo al Santo de Jacob y temerán al Dios de Israel. 24Los espíritus extraviados llegarán a entender y los recalcitrantes aceptarán la enseñanza.

Palabra de Dios.

Salmo Responsorial

Salmo 27 (26), 1. 4. 13–14

R. ¡El Señor es mi luz y mi salvación!

1El Señor es mi luz y mi salvación, ¿a quién temeré? El Señor es el baluarte de mi vida, ¿ante quién temblaré? R.

4Una sola cosa he pedido al Señor, y esto es lo que quiero: vivir en la Casa del Señor todos los días de mi vida, para gozar de la dulzura del Señor y contemplar su Templo. R.

13Yo creo que contemplaré la bondad del Señor en la tierra de los vivientes. 14Espera en el Señor y sé fuerte; ten valor y espera en el Señor. R.

Aleluya:

“Aleluya. Aleluya. El Señor vendrá con poder e iluminará los ojos de sus servidores. Aleluya.”

Evangelio

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo 9, 27–31

Curación de dos ciegos que creen en Jesús

27Cuando Jesús se fue, lo siguieron dos ciegos, gritando: "Ten piedad de nosotros, Hijo de David". 28Al llegar a la casa, los ciegos se le acercaron y él les preguntó: "¿Creen que yo puedo hacer lo que me piden?". Ellos le respondieron: "Sí, Señor". 29Jesús les tocó los ojos, diciendo: "Que suceda como ustedes han creído". 30Y se les abrieron sus ojos. Entonces Jesús los conminó: "¡Cuidado! Que nadie lo sepa". 31Pero ellos, apenas salieron, difundieron su fama por toda aquella región.

Palabra del Señor.

Comentario:

La súplica de los ciegos es clara, Jesús es para ellos el “hijo de David”, el heredero de las promesas, el enviado por Dios para salvar a su pueblo. Jesús deja que lo sigan y en la casa los atiende. Casi como llevarlos al consultorio del médico divino.

Lo primero que hace Jesús es pedir FE: “¿Creen que yo puedo?”. Pide, con fuerza, confianza en él, fe en su poder sanador. Ellos aceptan con fe que Jesús puede salvarlo.

Una vez que los cura, Jesús, les pide silencio. Es el famoso “secreto mesiánico”, la búsqueda de Jesús de que su obra quede lo más “escondida” posible al gran público para que estos no se confundan con el mesianismo de paz y amor, que trae Jesús, con el de violencia, muerte y poder, que los violentos y revanchistas deseaban. Es que la construcción del reino de Dios, para Jesús, no se realiza con violencia, poder y muerte, sino con servicio amoroso, con heridas curadas, con la mirada clara y fija en el objetivo de ser santos.

Meditemos:

  • ¿En qué cosas nos consideramos ciegos? ¿Por qué?
  • ¿Mi vida se construye desde la paz, el amor, el servicio? ¿O desde la violencia, el poder y el revanchismo?

 


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jueves, 03 de diciembre de 2009

Jueves 03 – Memoria Obligatoria: San Francisco Javier – Blanco / Misa: de la memoria – Liturgia de las horas: de la memoria.

Primera lectura

Lectura del libro del profeta Isaías 26, 1–6

Que entre un pueblo justo que observa la lealtad

1Oráculo sobre el desierto del mar. ¡Como torbellinos que pasan por el Négueb, él viene del desierto, de un país temible! 2Una visión siniestra me ha sido revelada; el traidor traiciona, el devastador devasta. "¡Sube, Elam, al asedio, medos! Yo hago cesar todos los gemidos". 3Por eso mis entrañas se sienten convulsionadas; me asaltan los dolores, dolores como los del parto. Me desconcierta lo que oigo, me espanta lo que veo. 4Se extravía mi mente, el pánico me aterra; el crepúsculo que ansiaba se ha vuelto para mí un horror. 5Se pone la mesa, se extiende el tapiz, se come, se bebe. ¡De pie, príncipes, engrasen el escudo! 6Porque así me ha hablado el Señor: ¡Ve, aposta al centinela, que anuncie lo que vea!

Palabra de Dios.

Salmo Responsorial

Salmo 118 (117), 1. 8–9. 19–21. 25–27a

R. ¡Bendito el que viene en Nombre del Señor!

1¡Den gracias al Señor, porque es bueno, porque es eterno su amor! 8Es mejor refugiarse en el Señor que fiarse de los hombres; 9es mejor refugiarse en el Señor que fiarse de los poderosos. R.

19"Abran las puertas de la justicia y entraré para dar gracias al Señor". 20"Esta es la puerta del Señor: sólo los justos entran por ella". 21Yo te doy gracias porque me escuchaste y fuiste mi salvación. R.

25Sálvanos, Señor, asegúranos la prosperidad. 26¡Bendito el que viene en nombre del Señor! Nosotros los bendecimos desde la Casa del Señor: 27el Señor es Dios, y él nos ilumina. R.

Aleluya: Isaías 55, 6

“Aleluya. Aleluya. Busquen al señor mientras se deja encontrar, llámenlo mientras está cerca. Aleluya.”

Evangelio

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo 7, 21. 24–27

El que cumple la voluntad de mi Padre entrará en el reino de los cielos

21No son los que me dicen: "Señor, Señor", los que entrarán en el Reino de los Cielos, sino los que cumplen la voluntad de mi Padre que está en el cielo. 24Así, todo el que escucha las palabras que acabo de decir y las pone en práctica, puede compararse a un hombre sensato que edificó su casa sobre roca. 25Cayeron las lluvias, se precipitaron los torrentes, soplaron los vientos y sacudieron la casa; pero esta no se derrumbó porque estaba construida sobre roca. 26Al contrario, el que escucha mis palabras y no las practica, puede compararse a un hombre insensato, que edificó su casa sobre arena". 27Cayeron las lluvias, se precipitaron los torrentes, soplaron los vientos y sacudieron la casa: esta se derrumbó, y su ruina fue grande".

Palabra del Señor.

Comentario:

La comparación que hace Jesús nos invita a darnos cuenta del valor de la palabra. Una palabra, la nuestra, tan basureada, tan bastardeada. En tiempos antiguos con solo decir sí, se sabía que esa persona cumpliría su palabra. Se acuñó la frase “es un hombre de palabra”, para expresar esa condición de ser una persona que cuando dice sí, es sí; y cuando dice no, es no.

El tiempo ha llevado a pasar de la palabra dada a la palabra reafirmada por un estrechamiento de manos, luego con una firma, después con una firma legalizada… y ahora con una burla torpe en aquel que cree aun en un papel firmado.

Jesús se refiere a esto, pero con respecto a Dios. Escuchar  hacer, son los pasos necesarios que marca el Señor a sus discípulos. No quedarnos en palabras, que se las lleva el viento, sino “hacer” lo que dicen nuestras palabras, o lo que escuchamos en las palabras dichas por Dios. Eso es construir sobre roca.

Quien no lleva a la práctica lo que dice creer, lo que asegura como fe, caerá, irremediablemente, en construir sobre arena. Su palabra será hueca, y, ni aunque firme toneladas de documentos avalando esa palabra, esta no será creída.

La condición para que nuestra “casa” no se derrumbe es simple y sencilla: hacer lo que se dice.

 

Meditemos:

  • ¿Soy una persona consecuente con lo que digo? ¿En qué se nota?
  • ¿Estoy construyendo sobre roca o sobre arena? ¿Por qué?

 


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miércoles, 02 de diciembre de 2009

Miércoles 02 – Feria – Morado / Misa: del propio del tiempo – Liturgia de las horas: del propio del tiempo.

Primera lectura

Lectura del libro del profeta Isaías 25, 6–10a

El Señor ofrecerá un banquete de manjares suculentos, enjugará las lágrimas de todos los rostros

6El Señor de los ejércitos ofrecerá a todos los pueblos sobre esta montaña un banquete de manjares suculentos, un banquete de vinos añejados, de manjares suculentos, medulosos, de vinos añejados, decantados. 7El arrancará sobre esta montaña el velo que cubre a todos los pueblos, el paño tendido sobre todas las naciones. 8Destruirá la Muerte para siempre; el Señor enjugará las lágrimas de todos los rostros, y borrará sobre toda la tierra el oprobio de su pueblo, porque lo ha dicho él, el Señor. 9Y se dirá en aquel día: "Ahí está nuestro Dios, de quien esperábamos la salvación: es el Señor, en quien nosotros esperábamos; ¡alegrémonos y regocijémonos de su salvación!". 10Porque la mano del Señor se posará sobre esta montaña.

Palabra de Dios

Salmo Responsorial

Salmo 23 (22), 1–6

R. ¡Habitaré por siempre en la Casa del Señor!

1El Señor es mi pastor, nada me puede faltar. 2El me hace descansar en verdes praderas, me conduce a las aguas tranquilas Sal 23:3  y repara mis fuerzas. R.

Me guía por el recto sendero, por amor de su Nombre. 4Aunque cruce por oscuras quebradas, no temeré ningún mal, porque tú estás conmigo: tu vara y tu bastón me infunden confianza. R.

5Tú preparas ante mí una mesa, frente a mis enemigos; unges con óleo mi cabeza y mi copa rebosa. R.

6Tu bondad y tu gracia me acompañan a lo largo de mi vida; y habitaré en la Casa del Señor, por muy largo tiempo. R.

Aleluya:

“Aleluya. Aleluya. El Señor viene a salvar a su pueblo. Felices los preparados para salir a su encuentro. Aleluya.”

Evangelio

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según San Mateo 15, 29–37

Siete panes y unos pocos pescados

29Desde allí, Jesús llegó a orillas del mar de Galilea y, subiendo a la montaña, se sentó. 30Una gran multitud acudió a él, llevando paralíticos, lisiados, ciegos, mudos y muchos otros enfermos. Los pusieron a sus pies y él los curó. 31La multitud se admiraba al ver que los mudos hablaban, los inválidos quedaban curados, los paralíticos caminaban y los ciegos recobraban la vista. Y todos glorificaban al Dios de Israel. 32Entonces Jesús llamó a sus discípulos y les dijo: "Me da pena esta multitud, porque hace tres días que están conmigo y no tienen qué comer. No quiero despedirlos en ayunas, porque podrían desfallecer en el camino". 33Los discípulos le dijeron: "¿Y dónde podríamos conseguir en este lugar despoblado bastante cantidad de pan para saciar a tanta gente?". 34Jesús les dijo: "¿Cuántos panes tienen?". Ellos respondieron: "Siete y unos pocos pescados". 35El ordenó a la multitud que se sentara en el suelo; 36después, tomó los panes y los pescados, dio gracias, los partió y los dio a los discípulos. Y ellos los distribuyeron entre la multitud. 37Todos comieron hasta saciarse, y con los pedazos que sobraron se llenaron siete canastas.

Palabra del Señor.

Comentario:

La gente busca a Jesús, lo necesita por sus enfermedades, por sus dolencias, por sus tristezas. Jesús obra con el gran poder que tiene, cada uno recibe el “don” de sanación que espera: hablar, caminar, ver… son los signos mesiánicos. Dios está con nosotros, y está obrando.

¿Pero que hay después? Después de la sanación: ¿Qué hacemos? La intuición que nos presenta Mateo es “dar lo poco, para recibir lo mucho”. La base de la “alimentación” de la comunidad está en el compartir, en dar lo poco que tenemos, para que sea de todos.

La obra de hacer que lo poco sea mucho es de Jesús… “de la nada, Dios saca nada… de lo poco Dios saca mucho”, decía el P. Jorge Manzaráz. Si bien no es una afirmación precisa, la ineludible fuerza que tiene para hacernos ver que Dios “necesita” (en sentido figurado) de nosotros.

Esta es la oportunidad que tenemos que aprovechar para “devolver” a Dios todo lo que Él ha hecho por nosotros. Es la oportunidad de darle lo “poco” que somos, para que recibamos todo lo que Él quiere darnos.

Meditemos:

  • ¿Cuáles son nuestras necesidades? ¿Buscamos a Jesús para que nos ayude con ellas?
  • ¿Doy de lo poco que tengo para recibir lo mucho que Dios quiere darme?

 


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martes, 01 de diciembre de 2009

Martes 01 – Feria – Morado / Misa: del propio del tiempo – Liturgia de las horas: del propio del tiempo.

Primera lectura

Lectura del libro del profeta Isaías 11, 1–10

Sobre él se posará el espíritu del Señor

1Saldrá una rama del tronco de Jesé y un retoño brotará de sus raíces. 2Sobre él reposará el espíritu del Señor espíritu de sabiduría y de inteligencia, espíritu de consejo y de fortaleza, espíritu de ciencia y de temor del Señor 3-y lo inspirará el temor del Señor-. El no juzgará según las apariencias ni decidirá por lo que oiga decir: 4juzgará con justicia a los débiles y decidirá con rectitud para los pobres de país; herirá al violento con la vara de su boca y con el soplo de sus labios hará morir al malvado. 5La justicia ceñirá su cintura y la fidelidad ceñirá sus caderas. 6El lobo habitará con el cordero y el leopardo se recostará junto al cabrito; el ternero y el cachorro de león pacerán juntos, y un niño pequeño los conducirá, 7la vaca y la osa vivirán en compañía, sus crías se recostarán juntas, y el león comerá paja lo mismo que el buey. 8El niño de pecho jugará sobre el agujero de la cobra, y en la cueva de la víbora, meterá la mano el niño apenas destetado. 9No se hará daño ni estragos en toda mi Montaña santa, porque el conocimiento del Señor llenará la tierra como las aguas cubren el mar. 10Aquel día, la raíz de Jesé se erigirá como emblema para los pueblos: las naciones la buscarán y la gloria será su morada.

Palabra de Dios.

Salmo Responsorial

Salmo 72 (71), 1–2. 7–8. 12–13. 17

R. ¡Que en sus días florezca la justicia!

1Oh Dios, concede tu justicia al rey y tu rectitud al descendiente de reyes, 2para que gobierne a tu pueblo con justicia y a tus pobres con rectitud. R.

7Que en sus días florezca la justicia y abunde la paz, mientras dure la luna; 8que domine de un mar hasta el otro, y desde el Río hasta los confines de la tierra. R.

12Porque él librará al pobre que suplica y al humilde que está desamparado. 13Tendrá compasión del débil y del pobre, y salvará la vida de los indigentes. R.

17Que perdure su nombre para siempre y su linaje permanezca como el sol; que él sea la bendición de todos los pueblos y todas las naciones lo proclamen feliz. R.

Aleluya:

 “Aleluya. Aleluya. El Señor vendrá con poder e iluminará los ojos de sus servidores. Aleluya”

Evangelio

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según San Lucas 10, 21–24  

Jesús, lleno de la alegría del Espíritu Santo

21En aquel momento Jesús se estremeció de gozo, movido por el Espíritu Santo, y dijo: "Te alabo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, por haber ocultado estas cosas a los sabios y a los prudentes y haberlas revelado a los pequeños. Sí, Padre, porque así lo has querido. 22Todo me ha sido dado por mi Padre, y nadie sabe quién es el Hijo, sino el Padre, como nadie sabe quién es el Padre, sino el Hijo y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar". 23Después, volviéndose hacia sus discípulos, Jesús les dijo a ellos solos: "¡Felices los ojos que ven lo que ustedes ven! 24¡Les aseguro que muchos profetas y reyes quisieron ver lo que ustedes ven y no lo vieron, oír lo que ustedes oyen y no lo oyeron!".

Palabra del Señor.

Comentario:

Jesús está lleno del Espíritu Santo y se estremece de gozo, como lo hizo su madre, al llenarse del espíritu Santo para cantar el Magníficat (ver Lucas 1, 46-47). Esta expresión de Lucas, muy típica de él, presenta al personaje, en este caso Jesús, como rebosante de vida espiritual. Es la presencia del Espíritu la que mueve a hablar, a actuar, a convertir en gesto y palabra todo lo que Dios dinamiza en el corazón del orante. La docilidad de los sujetos a la acción del espíritu es lo único que Dios necesita para obrar en ellos.

De la boca de Jesús brota una alabanza, compuesta por una oración dividida en tres partes. Aprendamos de Él a alabar a Dios. “Te alabo”: la alabanza propiamente dicha, que puede ser también: te engrandezco, te glorifico, etc. Es el modo de decir que se manifiesta una actitud de asombro y conciencia de pequeñez ante la presencia de alguien tan grande como Dios. “Padre, Señor del cielo y de la tierra”, el nombre a aquel a quien se dirige la alabanza, Jesús nos enseña a ligar ese nombre (puede ser Dios, el mismo Señor Jesucristo, o el Espíritu Santo) con un atributo: “Señor del cielo y de la tierra” (también Dios fuerte y bello, Jesús, amigo y hermano, etc.). Y, por último, la Razón por la cual se alaba: “por haber ocultado estas cosas a los sabios y a los prudentes y habérselas revelado a los pequeños” (otras razones: por haberme salvado, por haber creado todo, etc.). orar así es orar desinteresadamente, sin pedir nada, solo proclamando parabienes a Dios.

Meditemos:

  • ¿De qué manera hago mi oración?
  • ¿Utilizo la oración de alabanza en mis momentos a solas con el Señor? ¿Por qué?

 


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