Domingo 03 – 2° DESPUÉS DE NAVIDAD – Blanco / Misa: del Propio. Gloria. Credo. Prefacio de Navidad – Liturgia de las horas: del Propio. 2° semana para el salterio.
Primera Lectura
Lectura del libro del Eclesiástico 24, 1–2. 8–12
Levanta tu carpa en Jacob y fija tu herencia en Israel
1La sabiduría hace el elogio de sí misma y se gloría en medio de su pueblo, 2abra la boca en la asamblea del Altísimo y se gloría delante de su Poder. 8Entonces, el Creador de todas las cosas me dio una orden, el que me creó me hizo instalar mi carpa, él me dijo: “Levanta tu carpa en Jacob y fija tu herencia en Israel”. 9El me creó antes de los siglos, desde el principio, y por todos los siglos no dejaré de existir. 10Ante él, ejercí el ministerio en la Morada santa, y así me he establecido en Sión; 11él me hizo reposar asimismo en la Ciudad predilecta, y en Jerusalén se ejerce mi autoridad. 12Yo eché raíces en un Pueblo glorioso, en la porción del Señor, en su herencia.
Palabra de Dios
Salmo Responsorial
Salmo 147, 12–15. 19–20
R. ¡La Palabra se hizo carne y habitó entre nosotros!
12¡Glorifica al Señor, Jerusalén, alaba a tu Dios, Sión! 13El reforzó los cerrojos de tus puertas y bendijo a tus hijos dentro de ti. R.
14Él asegura la paz en tus fronteras y te sacia con lo mejor del trigo. 15Envía su mensaje a la tierra, su palabra corre velozmente. R.
19Revela su palabra a Jacob, sus preceptos y mandatos a Israel: 20a ningún otro pueblo trató así ni le dio a conocer sus mandamientos. ¡Aleluya! R.
Segunda Lectura
Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los cristianos de Éfeso 1, 3–6. 15–18
Que Dios ilumine sus corazones, para que ustedes puedan valorar la esperanza a la que han sido llamados
3Bendito sea Dios, el Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos ha bendecido en Cristo con toda clase de bienes espirituales en el cielo, 4y nos ha elegido en él, antes de la creación del mundo, para que fuéramos santos e irreprochables en su presencia, por el amor. 5El nos predestinó a ser sus hijos adoptivos por medio de Jesucristo, conforme al beneplácito de su voluntad, 6para alabanza de la gloria de su gracia, que nos dio en su Hijo muy querido. 15Por eso, habiéndome enterado de la fe que ustedes tienen en el Señor Jesús y del amor que demuestran por todos los hermanos, 16doy gracias sin cesar por ustedes recordándoles siempre en mis oraciones 17Que el Dios de nuestro Señor Jesucristo, el Padre de la gloria, les conceda un espíritu de sabiduría y de revelación que les permita conocerlo verdaderamente. 18Que él ilumine sus corazones, para que ustedes puedan valorar la esperanza a la que han sido llamados, los tesoros de gloria que encierra su herencia entre los santos.
Palabra de Dios.
Aleluya: 1° Timoteo 3, 16
“Aleluya. Aleluya. Gloria a ti, Cristo, proclamado a los paganos; gloria a ti, Cristo, creído en el mundo. Aleluya.”
Evangelio
Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Juan 1, 1–18
La Palabra se hizo carne y acampó entre nosotros
1Al principio existía la Palabra, y la Palabra estaba junto a Dios, y la Palabra era Dios. 2Al principio estaba junto a Dios. 3Todas las cosas fueron hechas por medio de la Palabra y sin ella no se hizo nada de todo lo que existe. 4En ella estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres. 5La luz brilla en las tinieblas, y las tinieblas no la percibieron. 6Apareció un hombre enviado por Dios, que se llamaba Juan. 7Vino como testigo, para dar testimonio de la luz, para que todos creyeran por medio de él. 8El no era luz, sino el testigo de la luz. 9La Palabra era la luz verdadera que, al venir a este mundo, ilumina a todo hombre. 10Ella estaba en el mundo, y el mundo fue hecho por medio de ella, y el mundo no la conoció. 11Vino a los suyos, y los suyos no la recibieron. 12Pero a todos los que la recibieron, a los que creen en su Nombre, les dio el poder de llegar a ser hijos de Dios. 13Ellos no nacieron de la sangre, ni por obra de la carne, ni de la voluntad del hombre, sino que fueron engendrados por Dios. 14Y la Palabra se hizo carne y habitó entre nosotros. Y nosotros hemos visto su gloria, la gloria que recibe del Padre como Hijo único, lleno de gracia y de verdad. 15Juan da testimonio de él, al declarar: "Este es aquel del que yo dije: El que viene después de mí me ha precedido, porque existía antes que yo". 16De su plenitud, todos nosotros hemos participado y hemos recibido gracia sobre gracia: 17porque la Ley fue dada por medio de Moisés, pero la gracia y la verdad nos han llegado por Jesucristo. 18Nadie ha visto jamás a Dios; el que lo ha revelado es el Hijo único, que está en el seno del Padre.
Palabra del Señor.
Comentario:
La oración colecta nos dice “Dios todopoderoso y eterno, luz de los creyentes, llena la tierra de tu gloria y manifiéstate a todas las naciones por la claridad de esa luz”.
“Este domingo, dentro del encuadramiento de la Navidad, nos presenta una faceta muy hermosa del misterio de Cristo, una faceta que no tiene nada de abstracto ni de ideológico: Dios Padre creador de todo, ha entrado en la historia concreta de los hombres por medio de la persona de su Hijo…” (Julián López Martín). En la 1° Lectura veíamos como la sabiduría de Dios habita entre nosotros, por eso hoy respondemos al Salmo diciendo gozosamente: “¡La Palabra se hizo carne y habitó entre nosotros!”. En la 2° Lectura se nos hace evidente que Dios quiere compartirlo todo con nosotros: su vida, su plan de salvación, y confía en nosotros (haciéndose uno como nosotros) para llevarlo a cabo. El evangelio muestra claramente que Dios está entre nosotros… para que nosotros estemos en Él, solo hay que reconocerlo. Por eso la oración de la asamblea pide a la luz de los creyentes que se manifieste a todas las naciones por la claridad de esa luz. EL mensaje parece claro: Dios viene a nosotros, nos ilumina y quiere compartir la vida a nuestro lado… nosotros debemos valorar eso y saber reconocerlo en nuestras vidas.
Meditemos:
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