martes, 05 de enero de 2010

Miércoles 06 – EPIFANÍA DEL SEÑOR – Solemnidad –Blanco / Misa: del Propio. Gloria. Credo. Prefacio propio. Bendición solemne facultativa – Liturgia de las horas: del Propio.

Primera lectura

Isaías 60, 1–6

La gloria del Señor amanece sobre ti

1¡Levántate, resplandece, porque llega tu luz y la gloria del Señor brilla sobre ti! 2Porque las tinieblas cubren la tierra y una densa oscuridad, a las naciones, pero sobre ti brillará el Señor y su gloria aparecerá sobre ti. 3Las naciones caminarán a tu luz y los reyes, al esplendor de tu aurora. 4Mira a tu alrededor y observa: todos se han reunido y vienen hacia ti; tus hijos llegan desde lejos y tus hijas son llevadas en brazos. 5Al ver esto, estarás radiante, palpitará y se ensanchará tu corazón, porque se volcarán sobre ti los tesoros del mar y las riquezas de las naciones llegarán hasta ti. 6Te cubrirá una multitud de camellos, de dromedarios de Madián y de Efá. Todos ellos vendrán desde Sabá, trayendo oro e incienso, y pregonarán las alabanzas del Señor.

Salmo Responsorial

Salmo 72 (71), 1–2. 7–8. 10–13

R¡Pueblos de la tierra, alaben al Señor!

1Oh Dios, concede tu justicia al rey y tu rectitud al descendiente de reyes, 2para que gobierne a tu pueblo con justicia y a tus pobres con rectitud. R.

7Que en sus días florezca la justicia y abunde la paz, mientras dure la luna; 8que domine de un mar hasta el otro, y desde el Río hasta los confines de la tierra. R.

10Que los reyes de Tarsis y de las costas lejanas le paguen tributo. Que los reyes de Arabia y de Sebá le traigan regalos; 11que todos los reyes le rindan homenaje y lo sirvan todas las naciones. R.

12Porque él librará al pobre que suplica y al humilde que está desamparado. 13Tendrá compasión del débil y del pobre, y salvará la vida de los indigentes. R.

2° Lectura

Efesios 3, 2–6

Ahora ha sido revelado que también los gentiles participan de una misma herencia

2Porque seguramente habrán oído hablar de la gracia de Dios, que me ha sido dispensada en beneficio de ustedes. 3Fue por medio de una revelación como se me dio a conocer este misterio, tal como acabo de exponérselo en pocas palabras. 4Al leerlas, se darán cuenta de la comprensión que tengo del misterio de Cristo, 5que no fue manifestado a las generaciones pasadas, pero que ahora ha sido revelado por medio del Espíritu a sus santos apóstoles y profetas. 6Este misterio consiste en que también los paganos participan de una misma herencia, son miembros de un mismo Cuerpo y beneficiarios de la misma promesa en Cristo Jesús, por medio del Evangelio.

 

Aleluya:

“Aleluya. Aleluya. Vimos su estrella en oriente y hemos venido a adorar al Señor. Aleluya”


Evangelio

Mateo 2, 1–12

Vimos su estrella en Oriente y hemos venido a adorarlo

1Cuando nació Jesús, en Belén de Judea, bajo el reinado de Herodes, unos magos de Oriente se presentaron en Jerusalén 2y preguntaron: "¿Dónde está el rey de los judíos que acaba de nacer? Porque vimos su estrella en Oriente y hemos venido a adorarlo". 3Al enterarse, el rey Herodes quedó desconcertado y con él toda Jerusalén. 4Entonces reunió a todos los sumos sacerdotes y a los escribas del pueblo, para preguntarles en qué lugar debía nacer el Mesías. 5“En Belén de Judea, -le respondieron-, porque así está escrito por el Profeta: 6"Y tú, Belén, tierra de Judá, ciertamente no eres la menor entre las principales ciudades de Judá, porque de ti surgirá un jefe que será el Pastor de mi pueblo, Israel"”. 7Herodes mandó llamar secretamente a los magos y después de averiguar con precisión la fecha en que había aparecido la estrella, 8los envió a Belén, diciéndoles: "Vayan e infórmense cuidadosamente acerca del niño, y cuando lo hayan encontrado, avísenme para que yo también vaya a rendirle homenaje". 9Después de oír al rey, ellos partieron. La estrella que habían visto en Oriente los precedía, hasta que se detuvo en el lugar donde estaba el niño. 10Cuando vieron la estrella se llenaron de alegría, 11y al entrar en la casa, encontraron al niño con María, su madre, y postrándose, le rindieron homenaje. Luego, abriendo sus cofres, le ofrecieron dones, oro, incienso y mirra. 12Y como recibieron en sueños la advertencia de no regresar al palacio de Herodes, volvieron a su tierra por otro camino.

Comentario:

“Los relatos del nacimiento del Mesías, en los dos primeros capítulos de su evangelio, presentan el misterio de Jesús en la visión peculiar de Mateo como cumplimiento de las promesas del Primer Testamento: en Jesús podemos cifrar nosotros el hijo de David, el hijo de Abrahán, como leemos en su genealogía, es decir, un Mesías, y la bendición para todos los pueblos. Él sería de algún modo «el anunciado por los profetas» (cfr. las cinco citas proféticas de cumplimiento en 1,22-23; 2,5-6. 15. 17-18. 23). Él sería un «nuevo Moisés», cuyo nacimiento anunció un astro resplandeciente, perseguido por el faraón de Egipto que mandó matar a los niños hebreos, como también leemos en el libro del Éxodo y en sus comentarios judíos (los midrashim). De esta manera, en el Segundo Testamento Jesús personifica al verdadero Israel, hijo de Dios, "llamado" desde Egipto, es decir: liberado, traído de la mano de Dios. También, para Mateo -y para el sentido clásico de esta liturgia de la Epifanía- la venida de los magos a visitar al niño Jesús sería un símbolo del destino universal de todos los pueblos de incorporarse un día, en el futuro, al cristianismo... Por eso la fiesta de la Epifanía era una fiesta «misionera», universalista, supracristiana” (tomado de http://servicioskoinonia.org).

“Los Reyes Magos, también conocidos como los Magos de Oriente, son personajes procedentes de la cultura popular cristiana. En la actualidad la religiosidad popular les ha asignado en algunos países una función, la cual es principalmente la de permitir afirmar a los niños que están siendo vigilados en su comportamiento por estos seres y que dependiendo del mismo, los magos les traerán regalos una vez al año, en la fiesta de la Epifanía. El nombre de magos proviene del latín "Magi" y este del griego "μάγοι". Este término, sin tener el mismo significado que el actual, era un título que se le daba a las castas sacerdotales del zoroastrismo. Como parte de su religión, estos sacerdotes tomaban una especial atención a las estrellas, y ganaron una reputación internacional por la astrología. La figura de los Reyes Magos tiene su origen en los relatos del nacimiento de Jesús, algunos de dichos relatos fueron integrados de los evangelios canónicos que hoy conforman el Nuevo Testamento de la Biblia. Concretamente el Evangelio de Mateo es la única fuente bíblica que menciona a unos magos (que ni eran tres, ni eran reyes) quienes, tras seguir una estrella, buscan al «Rey de los Judíos que ha nacido» en Jerusalén, al que terminarán encontrando sólo en la figura de Jesús nacido en Belén, y a quien ofrecen ofrendas de oro, incienso y mirra. Las tradiciones antiguas que no fueron recogidas en la Biblia, sin embargo, les asignan nombre: Melchor, Gaspar y Baltasar, posiblemente sacerdotes zoroastristas provenientes de Persia. Los nombres son además diferentes según la tradición siriaca. Según posteriores interpretaciones los Magos fueron considerados originarios de África, Europa, y de Asia respectivamente” (Tomado de http://es.wikipedia.org).

 

Meditemos:

  • ¿De qué manera se manifiesta hoy el Señor Jesús en mi vida?
  • ¿Qué hago para que todos los pueblos se incorporen al Cuerpo de Cristo?

 


Tags: lectura diaria, misa, liturgia, leccionario, biblia, evangelio

Publicado por Desconocido @ 17:00
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Comentarios
Publicado por Invitado
miércoles, 02 de junio de 2010 | 5:25
La fecha esta mala, este evangelio corresponde al domingo 3 de enero, SOLEMNIDAD DE LA EPIFANIA DEL SEÑOR. TENER MUCHO CUIDADO CON LAS FECHAS POR FAVOR. Gracias.
Publicado por marcos.sanchez
lunes, 07 de junio de 2010 | 2:20
Me guío por el calendario liturgico de argentina, el cual celebra la solemnidad de epifanía el miércoles 6 de enero de 2010 y esas son las lecturas que indica (pág 30). En argentina el día de epifanía de Señor se celebra el 6 de enero independientemente de que día de la semana caiga. Gracias! Dios le bendiga.