Jueves 07 – Feria (o memoria libre: San Raimundo de Peñafort) – Blanco / Misa: a elección - Liturgia de las horas: a elección. Primer jueves.
Primera lectura
1 Juan 3, 22 – 4, 6
No crean a cualquiera que se considere inspirado: pongan a prueba su inspiración, para ver si procede de Dios
322Él nos concederá todo cuanto le pidamos, porque cumplimos sus mandamientos y hacemos lo que le agrada. 23Su mandamiento es este: que creamos en el nombre de su Hijo Jesucristo, y nos amemos los unos a los otros como él nos ordenó. 24El que cumple sus mandamientos permanece en Dios, y Dios permanece en él; y sabemos que él permanece en nosotros, por el Espíritu que nos ha dado. 41Queridos míos, no crean a cualquiera que se considere inspirado: pongan a prueba su inspiración, para ver si procede de Dios, porque han aparecido en el mundo muchos falsos profetas. 2En esto reconocerán al que está inspirado por Dios: todo el que confiesa a Jesucristo manifestado en la carne, procede de Dios. 3Y todo el que niega a Jesús, no procede de Dios, sino que está inspirado por el Anticristo, por el que ustedes oyeron decir que vendría y ya está en el mundo. 4Hijos míos, ustedes son de Dios y han vencido a esos falsos profetas, porque aquel que está en ustedes es más grande que el que está en el mundo. 5Ellos son del mundo, por eso hablan el lenguaje del mundo y el mundo los escucha. 6Nosotros, en cambio, somos de Dios. El que conoce a Dios nos escucha, pero el que no es de Dios no nos escucha. Y en esto distinguiremos la verdadera de la falsa inspiración.
Salmo Responsorial
Salmo 2, 7–8. 10–12a
R. ¡Te daré las naciones como herencia!
7Voy a proclamar el decreto del Señor: El me ha dicho: "Tú eres mi hijo, yo te he engendrado hoy 8Pídeme, y te daré las naciones como herencia, y como propiedad, los confines de la tierra. R.
10Por eso, reyes, sean prudentes; aprendan, gobernantes de la tierra. 11Sirvan al Señor con temor; 12temblando, ríndanle homenaje. R.
Aleluya: Mateo 4, 23
“Aleluya. Aleluya. Jesús proclamaba la Buena Noticia del Reino, sanaba todas las enfermedades de la gente. Aleluya”
Evangelio
Mateo 4, 12–17. 23–25
Conviértanse, porque el Reino de los Cielos está cerca
12Cuando Jesús se enteró de que Juan había sido arrestado, se retiró a Galilea. 13Y, dejando Nazaret, se estableció en Cafarnaúm, a orillas del lago, en los confines de Zabulón y Neftalí, 14para que se cumpliera lo que había sido anunciado por el profeta Isaías: 15"¡Tierra de Zabulón, tierra de Neftalí, camino del mar, país de la Transjordania, Galilea de las naciones! 16El pueblo que se hallaba en tinieblas vio una gran luz; sobre los que vivían en las oscuras regiones de la muerte, se levantó una luz." 17A partir de ese momento, Jesús comenzó a proclamar: "Conviértanse, porque el Reino de los Cielos está cerca". 23Jesús recorría toda la Galilea, enseñando en las sinagogas, proclamando la Buena Noticia del reino y curando todas las enfermedades y dolencias de la gente. 24Su fama se extendió por toda la Siria, y le llevaban a todos los enfermos, afligidos por diversas enfermedades y sufrimientos: endemoniados, epilépticos y paralíticos, y él los curaba. 25Lo seguían grandes multitudes que llegaban a Galilea, de la Decápolis, de Jerusalén, de Judea y de la Transjordania.
Comentario:
Jesús espera que el tiempo de predicación de Juan el Bautista se termine y, cumpliendo las Sagradas Escrituras, sale a predicar Él mismo con la palabra definitiva del Padre Dios a este mundo. La imagen de la LUZ que propone Mt 4, 16, invita a ver que Dios lo quiere todo claro y sin sombras… no viene a ocultar, a engañar, viene a mostrar la presencia de Dios en todo su esplendor, en toda su verdad. Por eso, y en continuidad con Juan el Bautista, su prédica llama a la “conversión”, como actitud fundamental: estar atentos a lo que se nos dice y dispuestos al cambio profundo de nuestra conducta por el Reino de los Cielos. Jesús, andariego, caminante y peregrino, va por las sendas y calles de su pueblo predicando y consolando, curando y fortaleciendo a los que necesitan de Dios. Hoy, donde grandes multitudes se alejan de Dios, y de la felicidad que su encuentro produce, nosotros tenemos la tarea de mostrar a Jesús que sigue predicando, sigue invitando a la conversión, sigue sanando y fortaleciendo a los necesitados.
Meditemos:
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