Jueves 14 – Feria – Verde / Misa: a elección – Liturgia de las horas: de la feria.
Primera lectura
Lectura del primer libro del profeta Samuel 3, 3b–10. 19
Derrotaron a los israelitas y el Arca de Dios fue capturada
1bLos filisteos se reunieron para combatir contra Israel. Israel les salió al encuentro para el combate, y acamparon en Eben Ezer, mientras los filisteos acampaban en Afec. 2Los filisteos se alinearon en orden de batalla frente a Israel, y se entabló un duro combate. Israel cayó derrotado delante de los filisteos, y unos cuatro mil hombres fueron muertos en el frente de batalla, en campo abierto. 3Cuando el pueblo regresó al campamento, los ancianos de Israel dijeron: "¿Por qué el Señor nos ha derrotado hoy delante de los filisteos? Vayamos a buscar a Silo el Arca de la Alianza del Señor: que ella esté presente en medio de nosotros y nos salve de la mano de nuestros enemigos". 4El pueblo envió unos hombres a Silo, y trajeron de allí el Arca de la Alianza del Señor de los ejércitos, que tiene su trono sobre los querubines. Jofní y Pinjás, los dos hijos de Elí, acompañaban el Arca. 5Cuando el Arca de la Alianza del Señor llegó al campamento, todos los israelitas lanzaron una gran ovación y tembló la tierra. 6Los filisteos oyeron el estruendo de la ovación y dijeron: "¿Qué significa esa estruendosa ovación en el campamento de los hebreos?". Al saber que el Arca del Señor había llegado al campamento, 7los filisteos sintieron temor, porque decían: "Un dios ha llegado al campamento". Y exclamaron: "¡Ay de nosotros, porque nada de esto había sucedido antes! 8¡Ay de nosotros! ¿Quién nos librará de este dios poderoso? Este es el dios que castigó a los egipcios con toda clase de plagas en el desierto. 9¡Tengan valor y sean hombres, filisteos, para no ser esclavizados por los hebreos, como ellos lo fueron por ustedes! ¡Sean hombres y luchen!" 10Los filisteos libraron batalla. Israel fue derrotado y cada uno huyó a sus campamentos. La derrota fue muy grande, y cayeron entre los israelitas treinta mil hombres de a pie.
Salmo Responsorial
Salmo 44 (43), 10–11. 14–15. 24–25
R. ¡Líbranos, Señor, por tu misericordia!
10Ahora, Señor, nos rechazaste y humillaste: dejaste de salir con nuestro ejército, 11nos hiciste retroceder ante el enemigo y nuestros adversarios nos saquearon. R.
14Nos expusiste a la burla de nuestros vecinos, a la risa y al escarnio de los que nos rodean; 15hiciste proverbial nuestra desgracia y los pueblos nos hacen gestos de sarcasmo. R.
24¡Despierta, Señor! ¿Por qué duermes? ¡Levántate, no nos rechaces para siempre! 25¿Por qué ocultas tu rostro y te olvidas de nuestra desgracia y opresión? R.
Evangelio
Marcos 1, 40–45
En seguida la lepra desapareció y quedó purificado
40Entonces se le acercó un leproso para pedirle ayuda y, cayendo de rodillas, le dijo: "Si quieres, puedes purificarme". 41Jesús, conmovido, extendió la mano y lo tocó, diciendo: "Lo quiero, queda purificado". 42En seguida la lepra desapareció y quedó purificado. 43Jesús lo despidió, advirtiéndole severamente: 44"No le digas nada a nadie, pero ve a presentarte al sacerdote y entrega por tu purificación la ofrenda que ordenó Moisés, para que les sirva de testimonio". 45Sin embargo, apenas se fue, empezó a proclamarlo a todo el mundo, divulgando lo sucedido, de tal manera que Jesús ya no podía entrar públicamente en ninguna ciudad, sino que debía quedarse afuera, en lugares desiertos, Y acudían a él de todas partes.
Comentario:
Pareciera contradictorio que alguien que quiere salvar a todo el mundo no desee que se diga que tiene poder para curar (v. 44). Los comentarista a los evangelios lo denominan “secreto mesiánico”: es el deseo de Jesús de que no se lo identifique con un poderoso Señor que viene a darlo todo para esta vida, a eliminar a los enemigos (sean espirituales, como los demonios, o tan humanos como nosotros… los romanos, por ejemplo), a sanar a los enfermos, a dar bendición económica y material… sino que se lo vea como lo que es: el Hijo de Dios. Por eso Jesús pide silencio, para que la “realidad” no se confunda en el “deseo”; para que las “expectativas” no tapen a la “bendición” que Dios da. Aún para los más creyentes, es difícil vivir una fe pura y espiritual, una fe basada en las verdaderas promesas de Dios y no en los deseos “egocéntricos” que nacen de nuestro corazón. Por eso Jesús pide un poco de “prudencia” a quienes ayuda
Meditemos:
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