Viernes 15 – Feria – Verde / Misa: a elección – Liturgia de las horas: de la feria.
Primera lectura
Lectura del primer libro del profeta Samuel 8, 4–7. 10–22a
Gritarán contra el rey, pero el rey no les responderá
4Entonces se reunieron todos los ancianos de Israel y acudieron a Samuel en Ramá. 5“Tú ya eres viejo, le dijeron, y tus hijos no siguen tus pasos. Ahora danos un rey para que nos gobierne, como lo tienen todas las naciones”. 6A Samuel le disgustó que le dijeran: “Danos un rey para que nos gobierne”, y oró al Señor. 7El Señor dijo a Samuel: Escucha al pueblo en todo lo que ellos digan, porque no es a ti a quien rechazan: me rechazan a mí, para que no reine más sobre ellos. 10Samuel comunicó todas las palabras del Señor al pueblo que le pedía un rey, 11diciendo: "Este será el derecho del rey que reinará sobre ustedes, los destinará a sus carros de guerra y a su caballería, y ellos correrán delante de su carro. 12Los empleará como jefes de mil y de cincuenta hombres, y les hará cultivar sus campos, recoger sus cosechas, y fabricar sus armas de guerra y los arneses de sus carros. 13Tomará a las hijas de ustedes como perfumistas, cocineras y panaderas. 14Les quitará a ustedes los mejores campos, viñedos y olivares, para dárselos a sus servidores. 15Exigirá el diezmo de los sembrados y las viñas, para entregarlo a sus eunucos y a sus servidores. 16Les quitará sus mejores esclavos, sus bueyes y sus asnos, para emplearlos en sus propios trabajos. 17Exigirá el diezmo de los rebaños, y ustedes mismos serán sus esclavos. 18Entonces, ustedes clamarán a causa del rey que se han elegido, pero aquel día el Señor no les responderá". 19El pueblo se negó a escuchar la voz de Samuel, e insistió: "¡No! Habrá un rey sobre nosotros, 20y así seremos como todas las naciones. Nuestro rey nos juzgará, saldrá al frente de nosotros y combatirá en nuestros combates". 21Samuel escuchó todas las palabras del pueblo y las repitió en presencia del Señor. 22El Señor dijo a Samuel: "Escúchalos y dales un rey".
Salmo Responsorial
Salmo 89 (88), 16–19
R. ¡Cantaré eternamente tu misericordia, Señor!
16¡Feliz el pueblo que sabe aclamarte! Ellos caminarán a la luz de tu rostro; 17se alegrarán sin cesar en tu Nombre, serán exaltados a causa de tu justicia. R.
18Porque tú eres su gloria y su fuerza; con tu favor, acrecientas nuestro poder. 19Sí, el Señor es nuestro escudo, el Santo de Israel es realmente nuestro rey. R.
Evangelio
Marcos 2, 1–12
El Hijo de hombre tiene sobre la tierra el poder de perdonar los pecados
1Unos días después, Jesús volvió a Cafarnaúm y se difundió la noticia de que estaba en la casa. 2Se reunió tanta gente, que no había más lugar ni siguiera delante de la puerta, y él les anunciaba la Palabra. 3Le trajeron entonces a un paralítico, llevándolo entre cuatro hombres. 4Y como no podían acercarlo a él, a causa de la multitud, levantaron el techo sobre el lugar donde Jesús estaba, y haciendo un agujero descolgaron la camilla con el paralítico. 5Al ver la fe de esos hombres, Jesús dijo al paralítico: "Hijo, tus pecados te son perdonados". 6Unos escribas que estaban sentados allí pensaban en su interior: 7"¿Qué está diciendo este hombre? ¡Está blasfemando! ¿Quién puede perdonar los pecados, sino sólo Dios? 8Jesús, advirtiendo en seguida que pensaban así, les dijo: "¿Qué están pensando? 9¿Qué es más fácil, decir al paralítico: "Tus pecados te son perdonados", o "Levántate, toma tu camilla y camina"? 10Para que ustedes sepan que el Hijo de hombre tiene sobre la tierra el poder de perdonar los pecados 11-dijo al paralítico- yo te lo mando, levántate, toma tu camilla y vete a tu casa". 12El se levantó en seguida, tomó su camilla y salió a la vista de todos. La gente quedó asombrada y glorificaba a Dios, diciendo: "Nunca hemos visto nada igual".
Comentario:
La fe de los amigos, el poder de la “intercesión”. Esa es la realidad que se nos presenta cuando san Marcos dice “Al ver la fe de esos hombres, Jesús dijo al paralítico: "Hijo, tus pecados te son perdonados"” (v. 5). Qué cosa maravillosa es la fe, no solo ayuda al que la tiene, sino también le sirve al que es “amado” por la persona de fe. El poder de la oración, de la intercesión, del “hacer por el otro” es algo que no debemos despreciar. Jesús nos insiste en ello al actuar tan naturalmente frente a la manifestación de fe de los cuatro amigos: sana al enfermo. Para Jesús “perdonar” es igual a “sanar”, ese es otro punto que tendríamos que tener en cuenta: la sanación por medio del perdón es la puerta que se abre a la felicidad: nuestra y de los demás.
Meditemos:
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