viernes, 15 de enero de 2010

Sábado16 – Feria (o Memoria Libre: Santa María en sábado – Blanco) – Verde / Misa: aelección – Liturgia de las horas: a elección. 1ras Vísperas del 2° domingodurante el año.

Primera lectura

Lectura del primer libro de Samuel 9, 1–6. 10. 17–19; 10, 1a

Ese es el hombre de quien habló el Señor; Saúlregirá a su pueblo

91Había un hombre de Benjamín llamadoQuis, hijo de Abiel, hijo de Seror, hijo de Becorat, hijo de Afiaj, hijo de unbenjaminita. El hombre estaba en muy buena posición, 2y tenía unhijo llamado Saúl, que era joven y apuesto. No había entre los israelitas otromás apuesto que él; de los hombros para arriba, sobresalía por encima de todoslos demás. 3Una vez, se le extraviaron las asnas a Quis, el padre deSaúl. Quis dijo entonces a su hijo Saúl: "Lleva contigo a uno de losservidores y ve a buscar las asnas". 4Ellos recorrieron lasmontañas de Efraím y atravesaron la región de Salisá, sin encontrar nada.Cruzaron por la región de Saalém, pero no estaban allí. Recorrieron elterritorio de Benjamín, y tampoco las hallaron. 5Cuando llegaron ala región de Suf, Saúl dijo al servidor que lo acompañaba: "Volvámonos, nosea que mi padre ya no piense más en las asnas y esté inquieto pornosotros". 6Pero el servidor le respondió: "En esta ciudadhay un hombre de Dios. Es un hombre muy respetado: todo lo que él dice sucedeinfaliblemente. Vamos allá; a lo mejor él nos indica el camino que debemostomar". 10Saúl dijo a su servidor: "Está bien,vamos". Y se fueron a la ciudad donde estaba el hombre de Dios. 17CuandoSamuel divisó a Saúl, el Señor le advirtió: "Este es el hombre de quien tedije que regirá a mi pueblo". 18Saúl se acercó a Samuel enmedio de la puerta de la ciudad, y le dijo: "Por favor, indícame dóndeestá la casa del vidente". 19"El vidente soy yo, respondióSamuel a Saúl; sube delante de mí al lugar alto. Hoy ustedes comerán conmigo.Mañana temprano te dejaré partir y responderé a todo lo que te preocupa. 101Samuel tomó el frasco deaceite y lo derramó sobre la cabeza de Saúl.

Salmo Responsorial

Salmo 21 (20), 2–7

R. ¡Elrey se regocija por tu fuerza, Señor! 

2Señor, el rey se regocija por tu fuerza ¡y cuánto se alegra por tuvictoria! 3Tú has colmado los deseos de su corazón, no le has negadolo que pedían sus labios.R.

4Porque te anticipas a bendecirlo con el éxito y pones en su cabeza unacorona de oro puro. 5Te pidió larga vida y se la diste: días que seprolongan para siempre.R.

6Su gloria se acrecentó por tu triunfo, tú lo revistes de esplendor ymajestad; 7le concedes incesantes bendiciones, lo colmas de alegríaen tu presencia.R.

Aleluya:Lucas 4, 18

“Aleluya.Aleluya. El Señor me envió a llevar la Buena Noticia a los pobres, a anunciarla liberación a los cautivos. Aleluya”


Evangelio

Marcos 2, 13–17

No he venido a llamar a los justos, sino a lospecadores

13Jesús salió nuevamente a la orilla del mar;toda la gente acudía allí, y él les enseñaba. 14Al pasar vio a Leví,hijo de Alfeo, sentado a la mesa de recaudación de impuestos, y le dijo:"Sígueme". El se levantó y lo siguió. 15Mientras Jesúsestaba comiendo en su casa, muchos publicanos y pecadores se sentaron a comercon él y sus discípulos; 16Los escribas del grupo de los fariseos,al ver que comía con pecadores y publicanos, decían a los discípulos:"¿Por qué come con publicanos y pecadores?". 17Jesús, quehabía oído, les dijo: "No son los sanos los que tienen necesidad delmédico, sino los enfermos. Yo no he venido a llamar a los justos, sino a lospecadores".

Comentario

Elllamamiento de Leví y de los pecadores les es dirigido hoy a los cristianos,invitados a hacer la experiencia de la misericordia para con ellos. Como todoslos seres humanos, son pecadores, pero descubren que el amor de Dios les buscahasta en su mismo pecado. El tomar en cuenta a un publicano para que lesiguiera era motivo de escándalo para la gente, y de manera especial para losletrados. ¿Cómo es posible que éste, que se hace llamar Maestro, coma conpublicanos y con pecadores? Para Jesús lo importante es la persona, y no tantosu condición de pecador; aunque, obviamente, lo invita al cambio de vida, porsu propio bien y el de todos. El pecador sólo descubre la misericordia de Diossi ésta constituye para él un llamamiento a la conversión y al cambio de viday, más aun, una misión apostólica, ser testimonio en el mundo. Los pecadores, aquienes tradicionalmente se ha contrapuesto a los justos tan sólo para condenarlos,son en este pasaje testigos de una cualidad religiosa esencial: la humildadpuesta al servicio del llamamiento, contrapuesta al orgulloso rechazo de labuena conciencia de los fariseos. (Tomado de http://servicioskoinonia.org).


Meditemos:

  • ¿Qué actitud tengo frente a la misericordia de Dios en mi vida?
  • Conversión implica cambio de vida: ¿Qué cosas estoy cambiando?

 


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Publicado por Desconocido @ 17:00
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