lunes, 18 de enero de 2010

Martes 19 – Feria – Blanco / Misa: a elección – Liturgia de las horas: de la feria.

Primera lectura

Lectura del primer libro del profeta Samuel 16, 1–13

Ungió Samuel a David en medio de sus hermanos, y en aquel momento lo invadió el espíritu del Señor

1El Señor dijo a Samuel: "¿Hasta cuándo vas a estar lamentándote por Saúl, si yo lo he rechazado para que no reine más sobre Israel? ¡Llena tu frasco de aceite y parte! Yo te envío a Jesé, el de Belén, porque he visto entre sus hijos al que quiero como rey". 2Samuel respondió" "¿Cómo voy a ir? Si se entera Saúl, me matará". Pero el Señor replicó: "Llevarás contigo una ternera y dirás: "Vengo a ofrecer un sacrificio al Señor". 3Invitarás a Jesé al sacrificio, y yo te indicaré lo que debes hacer: tú me ungirás al que yo te diga". 4Samuel hizo lo que el Señor le había dicho. Cuando llegó a Belén, los ancianos de la ciudad salieron a su encuentro muy atemorizados, y le dijeron: "¿Vienes en son de paz, vidente?". 5Sí, respondió él; vengo a ofrecer un sacrificio al Señor. Purifíquense y vengan conmigo al sacrificio". Luego purificó a Jesé y a sus hijos y los invitó al sacrificio. 6Cuando ellos se presentaron, Samuel vio a Eliab y pensó: "Seguro que el Señor tiene ante él a su ungido". 7Pero el Señor dijo a Samuel: "No te fijes en su aspecto ni en lo elevado de su estatura, porque yo lo he descartado. Dios no mira como mira el hombre; porque el hombre ve las apariencias, pero Dios ve el corazón". 8Jesé llamó a Abinadab y lo hizo pasar delante de Samuel, el cual dijo: "Tampoco a este ha elegido el Señor". 9Luego hizo pasar a Sammá; pero Samuel dijo: "Tampoco a este ha elegido el Señor". 10Así Jesé hizo pasar ante Samuel a siete de sus hijos, pero Samuel dijo a Jesé: "El Señor no ha elegido a ninguno de estos". 11Entonces Samuel preguntó a Jesé: "¿Están aquí todos los muchachos?". El respondió: "Queda todavía el más joven, que ahora está apacentando el rebaño". Samuel dijo a Jesé: "Manda a buscarlos, porque no nos sentaremos a la mesa hasta que llegue aquí". 12Jesé lo hizo venir: era de tez clara, de hermosos ojos y buena presencia. Entonces el Señor dijo a Samuel: "Levántate y úngelo, porque es este". 13Samuel tomó el frasco de óleo y lo ungió en presencia de sus hermanos. Y desde aquel día, el espíritu del Señor descendió sobre David. Samuel, por su parte, partió y se fue a Ramá.


Salmo Responsorial

Salmo 89 (88) 20–22. 27–28

R¡Encontré a David, mi servidor!

20Tú hablaste una vez en una visión y dijiste a tus amigos: "Impuse la corona a un valiente, exalté a un guerrero del pueblo. R.

21Encontré a David, mi servidor, y lo ungí con el óleo sagrado, 22para que mi mano esté siempre con él y mi brazo lo haga poderoso. R.

27El me dirá: "Tú eres mi padre, mi Dios, mi Roca salvadora". 28Yo lo constituiré mi primogénito, el más alto de los reyes de la tierra. R.

 

Aleluya: Cfr. Efesios 1, 17­­–18

“Aleluya. Aleluya. EL Padre de nuestro Señor Jesucristo ilumine nuestros corazones, para que podamos valorar la esperanza a la que hemos sido llamados. Aleluya”

Evangelio

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Marcos 2, 23–28

El sábado ha sido hecho para el hombre, y no el hombre para el sábado

23Un sábado en que Jesús atravesaba unos sembrados, sus discípulos comenzaron a arrancar espigas al pasar. 24Entonces los fariseos le dijeron: "¡Mira! ¿Por qué hacen en sábado lo que no está permitido?". 25El les respondió: "¿Ustedes no han leído nunca lo que hizo David, cuando él y sus compañeros se vieron obligados por el hambre, 26cómo entró en la Casa de Dios, en el tiempo del Sumo Sacerdote Abiatar, y comió y dio a sus compañeros los panes de la ofrenda, que sólo pueden comer los sacerdotes?". 27Y agregó: "El sábado ha sido hecho para el hombre, y no el hombre para el sábado. 28De manera que el Hijo del hombre es dueño también del sábado".

Comentario:

He aquí una disputa sobre la gran diferencia entre el “cumplir” con el sábado y “el volver al sábado importante para la vida”. Para Jesús es importante tener criterio y saber discernir: el sábado no puede convertirse, por la observancia irrestricta y fanática, en una pesada carga para el creyente, en un agobio… tiene que ser una liberación, un día de fiesta y regocijo. Las leyes, cuando son asumidas estrictamente desde el fanatismo, en vez de ayudar y hacer crecer, desmoronan a los que las cumplen y los vuelven personas sin criterios de vida. Es bueno tener valores y principios de vida, pero mejor y más buenos es saber usar de esos valores y principios con inteligencia y misericordia. Sentido común, le dicen, “el menos común de los sentidos”, para Descartes.

Meditemos:

  • ¿Soy de los que hacen las cosas por “cumplimiento” o porque son importantes para la vida?
  • ¿Qué son las leyes para mí y cómo las asumo en mi vida?

 


Tags: lectura diaria, misa, liturgia, leccionario, biblia, evangelio

Publicado por Desconocido @ 17:00
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