martes, 19 de enero de 2010

Miércoles 20 – Feria (Memoria Libre: San Fabián, papa, y San Sebastián, mártires – Rojo) – Verde / Misa: a elección – Liturgia de las horas: a elección.

Primera lectura

Lectura del primer libro del profeta Samuel 17, 1–2. 4. 8. 32–33. 37. 40–51

Venció David al filisteo con la honda y una piedra

1Los filisteos reunieron sus fuerzas para el combate. Se concentraron en Socó de Judá y acamparon entre Socó y Azecá, en Efes Damím. 2También Saúl y los hombres de Israel se reunieron y acamparon en el valle del Terebinto, y se dispusieron en orden de batalla frente a los filisteos. 4Entonces salió del campo filisteo un luchador llamado Goliat, de Gat, que medía casi tres metros de altura. 8El filisteo se detuvo y gritó a las filas de Israel: "¿Para qué salen a presentar batalla? ¿No soy yo el filisteo y ustedes los esclavos de Saúl? Elijan a un hombre, y que baje a enfrentarme. 32David dijo a Saúl: "No hay que desanimarse a causa de ese; tu servidor irá a luchar contra el filisteo". 33Pero Saúl respondió a David: "Tú no puedes batirte con ese filisteo, porque no eres más que un muchacho, y él es un hombre de guerra desde su juventud". 37Y David añadió: "El Señor, que me ha librado de las garras del león y del oso, también me librará de la mano de ese filisteo". Entonces Saúl dijo a David: "Ve, y que el Señor esté contigo". 40Luego tomó en la mano su bastón, eligió en el torrente cinco piedras bien lisas, las puso en su bolsa de pastor, en la mochila, y con la honda en la mano avanzó hacia el filisteo. 41El filisteo se fue acercando poco a poco a David, precedido de su escudero. 42Y al fijar sus ojos en David, el filisteo lo despreció, porque vio que era apenas un muchacho, de tez clara y de buena presencia. 43Entonces dijo a David: "¿Soy yo un perro para que vengas a mí armado de palos?". Y maldijo a David invocando a sus dioses. 44Luego le dijo: "Ven aquí, y daré tu carne a los pájaros del cielo y a los animales del campo". 45David replicó al filisteo: "Tú avanzas contra mí armado de espada, lanza y jabalina, pero yo voy hacia ti en el nombre del Señor de los ejércitos, el Dios de las huestes de Israel, a quien tú has desafiado. 46Hoy mismo el Señor te entregará en mis manos; yo te derrotaré, te cortaré la cabeza, y daré tu cadáver y los cadáveres del ejército filisteo a los pájaros del cielo y a los animales del campo. Así toda la tierra sabrá que hay un Dios para Israel. 47Y toda esta asamblea reconocerá que el Señor da la victoria sin espada ni lanza. Porque esta es una guerra del Señor, y él los entregará en nuestras manos". 48Cuando el filisteo se puso en movimiento y se acercó cada vez más para enfrentar a David, este enfiló velozmente en dirección al filisteo. 49En seguida se metió la mano en su bolsa, sacó de ella una piedra y la arrojó con la honda, hiriendo al filisteo en la frente. La piedra se le clavó en la frente, y él cayó de bruces contra el suelo. 50Así venció David al filisteo con la honda y una piedra; le asestó un golpe mortal, sin tener una espada en su mano. 51David fue corriendo y se paró junto al filisteo; le agarró la espada, se la sacó de la vaina y lo mató, cortándole la cabeza. Al ver que su héroe estaba muerto, los filisteos huyeron.

Palabra de Dios

 

Salmo Responsorial

Salmo 144 (143), 1–2. 9–10

R¡Bendito sea el Señor, mi Roca!

1Bendito sea el Señor, mi Roca, el que adiestra mis brazos para el combate y mis manos para la lucha. R.

2El es mi bienhechor y mi fortaleza, mi baluarte y mi libertador; él es el escudo con que me resguardo, y el que somete los pueblos a mis pies. R.

9Dios mío, yo quiero cantarte un canto nuevo y tocar para ti con el arpa de diez cuerdas, 10porque tú das la victoria a los reyes y libras a David, tu servidor. Líbrame de la espada maligna. R.

 

Aleluya: Cfr. Mateo 4, 23

“Aleluya. Aleluya. Jesús proclamaba la Buena Noticia del Reino y sanaba todas las dolencias de la gente. Aleluya”


Evangelio

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Marcos 3, 1–6

¿Está permitido en sábado hacer el bien o el mal, salvar una vida o perderla?

1Jesús entró nuevamente en una sinagoga, y había allí un hombre que tenía una mano paralizada. 2Los fariseos observaban atentamente a Jesús para ver si lo curaba en sábado, con el fin de acusarlo. 3Jesús dijo al hombre de la mano paralizada: "Ven y colócate aquí delante". 4Y les dijo: "¿Está permitido en sábado hacer el bien o el mal, salvar una vida o perderla?". Pero ellos callaron. 5Entonces, dirigiendo sobre ellos una mirada llena de indignación y apenado por la dureza de sus corazones, dijo al hombre: "Extiende tu mano". El la extendió y su mano quedó curada. 6Los fariseos salieron y se confabularon con los herodianos para buscar la forma de acabar con él.

Palabra del Señor.

Comentario:

Continuación de la disputa anterior: cumplir la ley fanáticamente, es el objetivo de los fariseos… cumplir la ley para bendecir y ayudar, enaltecer a los demás, es el objetivo de Jesús. Estamos ante un reformador social, la actitud hueca de los creyentes de la época de Cristo, que se quedan con la cáscara de la ley y no con su contenido, hacen que Jesús los enfrente e intente razonar con ellos. No le será fácil, es más, casi será imposible, la terquedad vencerá aún la paciencia divina, pero ese es otro tema.

 

Meditemos:

  • ¿Cómo cumplo la Ley? ¿Soy laxo o fanático? ¿En qué se nota?
  • ¿Por qué está mal que nos quedemos con la cáscara de la Ley y no con su contenido? ¿Yo lo hago?

 


Tags: lectura diaria, misa, liturgia, leccionario, biblia, evangelio

Publicado por Desconocido @ 18:37
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