Viernes 22 – Feria (o Memoria Libre: San Vicente, diácono y mártir – Rojo /Beata Laura Vicuña, virgen – Blanco) – Verde / Misa: a elección – Liturgia delas horas: a elección. Día penitencial.
Primera lectura
Lectura del primerlibro del profeta Samuel 24, 3–21
No extenderé la mano contra él, porque es el ungido del Señor
3Saúl reunió a tres mil hombres seleccionados entre todo Israel y partióen busca de David y sus hombres, hacia las Peñas de las Cabras salvajes. 4Alllegar a los corrales de ovejas que están junto al camino, donde había unacueva, Saúl entró a hacer sus necesidades. En el fondo de la cueva, estabansentados David y sus hombres. 5Ellos le dijeron: "Este es eldía en que el Señor te dice: "Yo pongo a tu enemigo en tus manos; tú lotratarás como mejor te parezca"". Entonces David se levantó y cortósigilosamente el borde del manto de Saúl. 6Pero después le remordióla conciencia, por haber cortado el borde del manto de Saúl, 7y dijoa sus hombres: "¡Dios me libre de hacer semejante cosa a mi señor, elungido del Señor! ¡No extenderé mi mano contra él, porque es el ungido delSeñor!". 8Con estas palabras, David retuvo a sus hombres y nodejó que se abalanzaran sobre Saúl. Así Saúl abandonó la cueva y siguió sucamino. 9Después de esto, David se levantó, salió de la cueva ygritó detrás de Saúl: "¡Mi señor, el rey!". Saúl miró hacia atrás.David, inclinándose con el rostro en tierra, se postró 10y le dijo:"¿Por qué haces caso a los rumores de la gente, cuando dicen que Davidbusca tu ruina? 11Hoy has visto con tus propios ojos que el Señor tepuso en mis manos dentro de la cueva. Aquí se habló de matarte, pero yo tuvecompasión de ti y dije: "No extenderé mi mano contra mi señor, porque esel ungido del Señor". 12¡Mira, padre mío, sí, mira en mi manoel borde de tu manto! Si yo corté el borde de tu manto y no te maté, tienes quecomprender que no hay en mí ni perfidia ni rebeldía, y que no he pecado contrati. ¡Eres tú el que me acechas para quitarme la vida! 13Que el Señorjuzgue entre tú y yo, y que él me vengue de ti. Pero mi mano no se alzarácontra ti. 14"La maldad engendra maldad", dice el viejorefrán. Pero yo no alzaré mi mano contra ti. 15¿Detrás de quién hasalido el rey de Israel? ¿A quién estás persiguiendo? ¡A un perro muerto! ¡Auna pulga! 16¡Que el Señor sea el árbitro y juzgue entre tú y yo;que él examine y defienda mi causa, y me haga justicia, librándome de tumano!". 17Cuando David terminó de dirigir estas palabras aSaúl, este exclamó: "¿No es esa tu voz, hijo mío, David?", yprorrumpió en sollozos. 18Luego dijo a David: "La justicia estáde tu parte, no de la mía. Porque tú me has tratado bien y yo te he tratadomal. 19Hoy sí que has demostrado tu bondad para conmigo, porque elSeñor me puso en tus manos y tú no me mataste. 20Cuando alguienencuentra a su enemigo, ¿lo deja seguir su camino tranquilamente? ¡Que el Señorte recompense por el bien que me has hecho hoy! 21Ahora sé muy bienque tú serás rey y que la realeza sobre Israel se mantendrá firme en tus manos.
Salmo Responsorial
Salmo 57 (56), 2–4.6. 11
R. ¡Ten piedad de mí, Dios mío, ten piedad!
2Ten piedad de mí, Dios mío, tenpiedad, porque mi alma se refugia en ti; yo me refugio a la sombra de tus alashasta que pase la desgracia. R.
3Invocaré a Dios, el Altísimo, alDios que lo hace todo por mí: 4Él me enviará la salvación desde elcielo y humillará a los que me atacan. ¡Que Dios envíe su amor y su fidelidad! R.
6¡Levántate, Dios, por encima delcielo, y que tu gloria cubra toda la tierra! 11Porque tumisericordia se eleva hasta el cielo, y tu fidelidad hasta las nubes. R.
Aleluya: 2° Corintios 5, 19
“Aleluya. Aleluya. Nuestro diosestaba en Cristo reconciliando al mundo consigo, confiándonos la palabra de lareconciliación. Aleluya”
Evangelio
Evangelio denuestro Señor Jesucristo según san Marcos 3, 13–19
Jesús instituyó a doce para que estuvieran con él, y para enviarlos a predicarcon el poder de expulsar a los demonios
13Después subió a la montaña y llamó a su lado alos que quiso. Ellos fueron hacia él, 14y Jesús instituyó a docepara que estuvieran con él, y para enviarlos a predicar 15con elpoder de expulsar a los demonios. 16Así instituyó a los Doce: Simón,al que puso el sobrenombre de Pedro; 17Santiago, hijo de Zebedeo, yJuan, hermano de Santiago, a los que dio el nombre de Boanerges, es decir,hijos del trueno; 18luego, Andrés, Felipe, Bartolomé, Mateo, Tomás,Santiago, hijo de Alfeo, Tadeo, Simón, el Cananeo, 19y JudasIscariote, el mismo que lo entregó.
Palabra del Señor.
Comentario:
Aquí están los amigos del Señor. Estos son los elegidos, losconsagrados por Jesús para ser los que estén con Él, los que envía a predicar ylos que expulsan demonios. Hoy también Jesús necesita personas así, hombres ymujeres, que se animen a “estar” con él, a compartir con Jesús su vida, a“gastar” tiempo en la oración, en la contemplación. Hoy hacen falta muchos ysantos predicadores, buenos predicadores, de esos que te hacen entender deverdad las palabras santas, de esos que se nota que escrutan las palabras de labiblia para enseñárnoslas, de esos que hacen “arder” nuestros corazones.Necesitamos elegidos que expulsen demonios, que sean luz, que irradien amor ypaz divinas, que muestren constantemente el rostro amado de Jesús en suspalabras y gestos personales. Es tiempo de decir que sí, es tiempo de animarnosa ser del grupo de los Doce.
Meditemos:
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