Sábado 23 – Feria (o Memoria Libre: Santa María en sábado – Blanco) – Verde / Misa: a elección – Liturgia de las horas: a elección. 1ras Vísperas del 3° domingo durante el año.
Primera lectura
Lectura del segundo libro de Samuel 1, 1–4. 11–12. 19. 23–27
¡Cómo han caído los héroes, cómo han perecido las armas del combate!
1Después de la muerte de Saúl, David volvió de derrotar a los amalecitas y permaneció dos días en Siquelag. 2Al tercer día, llegó un hombre del campamento de Saúl, con la ropa hecha jirones y la cabeza cubierta de polvo. Cuando se presentó ante David, cayó con el rostro en tierra y se postró. 3"¿De dónde vienes?", le preguntó David. Él le respondió: "Me he escapado del campamento de Israel". 4David añadió: "¿Qué ha sucedido? Cuéntame todo". Entonces él dijo: "La tropa huyó del campo de batalla y muchos del pueblo cayeron en el combate; también murieron Saúl y su hijo Jonatán".11Entonces David rasgó sus vestiduras, y lo mismo hicieron todos los hombres que estaban con él. 12Se lamentaron, lloraron y ayunaron hasta el atardecer por Saúl, por su hijo Jonatán, por el pueblo del Señor y por la casa de Israel, porque habían caído al filo de la espada. 19"¡Tu esplendor ha sucumbido, Israel, en las alturas de tus montañas! ¡Cómo han caído los héroes! 23¡Saúl y Jonatán, amigos tan queridos, inseparables en la vida y en la muerte! Eran más veloces que águilas, más fuertes que leones. 24Hijas de Israel, lloren por Saúl, el que las vestía de púrpura y de joyas y les prendía alhajas de oro en los vestidos. 25¡Cómo han caído los héroes en medio del combate! ¡Han sucumbido Jonatán en lo alto de tus montañas! 26¡Cuánto dolor siento por ti, Jonatán, hermano mío muy querido! Tu amistad era para mí más maravillosa que el amor de las mujeres. 27¡Cómo han caído los héroes, cómo han perecido las armas del combate!".
Palabra de Dios.
Salmo Responsorial
Salmo 80 (79), 2–3. 5–7
R. ¡Que brille tu rostro, Señor, y nos salve!
2Escucha, Pastor de Israel, tú que guías a José como a un rebaño; tú que tienes el trono sobre los querubines, 3resplandece entre Efraím, Benjamín y Manasés. R.
Reafirma tu poder y ven a salvarnos. 5Señor, Dios de los ejércitos, ¿hasta cuándo durará tu enojo, a pesar de las súplicas de tu pueblo? R.
6Les diste de comer un pan de lágrimas, les hiciste beber lágrimas a raudales; 7nos entregaste a las disputas de nuestros vecinos, y nuestros enemigos se burlan de nosotros. R.
Aleluya: Cfr. Hechos 16, 14
“Aleluya. Aleluya. Señor, toca nuestro corazón, para que aceptemos las palabras de tu Hijo. Aleluya”
Evangelio
Evangelio de Nuestro Señor Jesucristo según San Marcos 3, 20–21
Sus parientes salieron para llevárselo, porque decían: "Es un exaltado"
20Jesús regresó a la casa, y de nuevo se juntó tanta gente que ni siquiera podían comer. 21Cuando sus parientes se enteraron, salieron para llevárselo, porque decían: "Es un exaltado".
Palabra del Señor.
Comentario:
Aun en la familia de Jesús, este no será entendido. A veces pasa que los más íntimos son los que más te dañan, los que menos confían en vos, los que piensan las peores cosas. El contraste es grande: “tanta gente” que sigue a Jesús, por un lado… y por el otro, su familia, que no lo valora. ¿A nosotros también nos pasa? Bueno, si está es la situación, con mucha oración de por medio, escuchemos el mandato divino y hagamos como Jesús, la voluntad de Dios.
Meditemos:
Tags: lectura diaria, misa, liturgia, leccionario, biblia, evangelio