Martes 26 – Memoria Obligatoria: Santos Timoteo y Tito, obispos – Blanco / Misa: de la memoria. Lecturas propias – Liturgia de las horas: de la memoria.
Primera lectura
Lectura de la segunda carta del apóstol san Pablo a Timoteo 1, 1–8 (o bien: Tito 1, 1-5)
Te recomiendo que reavives el don de Dios que has recibido por la imposición de mis manos
1Pablo, Apóstol de Jesucristo, por la voluntad de Dios, para anunciar la promesa de Vida que está en Cristo Jesús, 2saluda a Timoteo, su hijo muy querido. Te deseo la gracia, la misericordia y la paz que proceden de Dios Padre y de nuestro Señor Jesucristo. 3Doy gracias a Dios, a quien sirvo con una conciencia pura al igual que mis antepasados, recordándote constantemente, de día y de noche, en mis oraciones. 4Al acordarme de tus lágrimas, siento un gran deseo de verte, para que mi felicidad sea completa. 5Porque tengo presente la sinceridad de tu fe, esa fe que tuvieron tu abuela Loide y tu madre Eunice, y estoy convencido de que tú también tienes. 6Por eso te recomiendo que reavives el don de Dios que has recibido por la imposición de mis manos. 7Porque el Espíritu que Dios nos ha dado no es un espíritu de temor, sino de fortaleza, de amor y de sobriedad. 8No te avergüences del testimonio de nuestro Señor, ni tampoco de mí, que soy su prisionero. Al contrario, comparte conmigo los sufrimientos que es necesario padecer por Evangelio, animado con la fortaleza de Dios.
Salmo Responsorial
Salmo 96 (95), 1-3. 7-8ª. 10
R. ¡Anuncien las maravillas del Señor entre los pueblos!
1Canten al Señor un canto nuevo, cante al Señor toda la tierra; 2canten al Señor, bendigan su Nombre. R.
2Día tras día, proclamen su victoria. 3Anuncien su gloria entre las naciones, y sus maravillas entre los pueblos. R.
7Aclamen al Señor, familias de los pueblos, aclamen la gloria y el poder del Señor; 8aclamen la gloria del nombre del Señor. R.
10Digan entre las naciones: "¡el Señor reina! El mundo está firme y no vacilará. El Señor juzgará a los pueblos con rectitud". R.
Aleluya: Lucas 4, 18
“Aleluya. Aleluya. El Señor me envió a evangelizar a los pobres, a anunciar la liberación a los cautivos. Aleluya”
Evangelio
Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas 10, 1–9 (o bien de la feria: Marcos 3, 22-30)
La cosecha es abundante, pero los trabajadores son pocos
1Después de esto, el Señor designó a otros setenta y dos, y los envió de dos en dos para que lo precedieran en todas las ciudades y sitios adonde él debía ir. 2Y les dijo: "La cosecha es abundante, pero los trabajadores son pocos. Rueguen al dueño de los sembrados que envíe trabajadores para la cosecha. 3¡Vayan! Yo los envío como a ovejas en medio de lobos. 4No lleven dinero, ni alforja, ni calzado, y no se detengan a saludar a nadie por el camino. 5Al entrar en una casa, digan primero: "¡Que descienda la paz sobre esta casa!". 6Y si hay allí alguien digno de recibirla, esa paz reposará sobre él; de lo contrario, volverá a ustedes. 7Permanezcan en esa misma casa, comiendo y bebiendo de lo que haya, porque el que trabaja merece su salario. No vayan de casa en casa. 8En las ciudades donde entren y sean recibidos, coman lo que les sirvan; 9curen a sus enfermos y digan a la gente: "El Reino de Dios está cerca de ustedes".
Comentario:
Jesús amplía el número de sus enviados: ahora son setenta y dos los enviados. Para Jesús la “cosecha” es abundante, es decir, no se trata de sembrar, Él ya lo hizo en abundancia, se trata de “cosechar” lo sembrado por el Señor. Los envía como “ovejas en medio de lobos”, sabe las dificultades, los problemas que ser “cosechadores” en este mundo que va a contrapelo de la Palabra de Dios. Las instrucciones son muy simples y apuntan a hacer que las cosas salgan bien… lleven lo mínimo, no se detengan, no vayan de casa en casa. Lo que vemos es que Jesús les imprime su propio modelo: lo importante es predicar la buena noticia, no hacer sociales.
Meditemos:
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