Jueves 28 – Santo Tomás de Aquino, presbítero y doctor de la Iglesia – Memoria Obligatoria – Blanco / Misa: de la memoria – Liturgia de las horas: de la memoria.
Primera lectura
Lectura del segundo libro del profeta Samuel 7, 18–19. 24–29
¿Quién soy yo, mi Señor, y qué es mi familia?
18Entonces el rey David fue a sentarse delante del Señor y exclamó: "¿Quién soy yo, Señor, y qué es mi casa para que me hayas hecho llegar hasta aquí? 19Y como esto te pareció demasiado poco, también le has hecho una promesa a la casa de tu servidor, para un futuro lejano. ¿Es esto lo que haces habitualmente con los hombres, Señor? 24Tú has establecido a tu pueblo Israel para que sea tu pueblo eternamente, y tú, Señor, eres su Dios. 25Y ahora, Señor Dios, confirma para siempre la palabra que has pronunciado acerca de tu servidor y de su casa, y obra conforme a lo que has dicho. 26Que tu Nombre sea engrandecido para siempre, y que se diga: "¡El Señor de los ejércitos es el Dios de Israel!". Y que la casa de David, tu servidor, esté bien afianzada delante de ti. 27Porque tú mismo, Señor de los ejércitos, Dios de Israel te has revelado a tu servidor, diciendo: "Yo te edificaré una casa". Por eso tu servidor se ha atrevido a dirigirte esta plegaria. 28Ahora, Señor, tú eres Dios, tus palabras son leales y has prometido estos bienes a tu servidor. 29Dígnate, entonces, bendecir la casa de tu servidor, para que ella permanezca siempre en tu presencia. Porque tú, Señor, has hablado, y con tu bendición la casa de tu servidor será bendita para siempre".
Palabra de Dios
Salmo Responsorial
Salmo 132 (131), 1–5. 11. 13–14.
R. ¡El Señor le dará el trono de David!
1Acuérdate, Señor, en favor de David, de todos sus desvelos, 2del juramento que prestó al Señor, del voto que hizo al Fuerte de Jacob. R.
3No entraré bajo el techo de mi casa ni me acostaré en mi propio lecho; 4no daré descanso a mis ojos ni reposo a mis párpados, 5hasta que encuentre un lugar para el Señor, una Morada para el Fuerte de Jacob. R.
11El Señor hizo un juramento a David, una firme promesa, de la que no se retractará: “Yo pondré sobre tu trono a uno de tus descendientes”. R.
13 Porque el Señor eligió a Sión, y la deseó para que fuera su Morada. 14“Este es mi Reposo para siempre; aquí habitaré, porque lo he deseado”. R.
Aleluya: Salmo 119 (118), 105
“Aleluya. Aleluya. Tu palabra es una lámpara para mis pasos, y una luz en mi camino. Aleluya”
Evangelio
Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Marcos 4, 21–25
Una lámpara es más bien para colocarla sobre el candelero. La medida con que midan se usará para ustedes, y les darán más todavía
21Jesús les decía: "¿Acaso se trae una lámpara para ponerla debajo de un cajón o debajo de la cama? ¿No es más bien para colocarla sobre el candelero? 22Porque no hay nada oculto que no deba ser revelado y nada secreto que no deba manifestarse. 23¡Si alguien tiene oídos para oír, que oiga!". 24Y les decía: "¡Presten atención a lo que oyen! La medida con que midan se usará para ustedes, y les darán más todavía. 25Porque al que tiene, se le dará, pero al que no tiene, se le quitará aun lo que tiene".
Comentario:
La invitación, fuerte, de Jesús al cristiano a que sea luz, a se muestre delante de los demás anunciando con total fuerza la Palabra de Dios. Mostrar lo que se aprendió, predicar con fortaleza y tesón el mensaje divino, ser e irradiar luz entre los hombres; esa es la tarea. La ley de la retribución divina marca lo esencial del saberse entregar, de dar sin mezquindades. Esa es tiempo de entrega generosa, de dar sin medida, de iluminar sin ocultamientos… ¡podemos hacerlo!
Meditemos:
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