jueves, 28 de enero de 2010

Viernes 29 – Feria – Verde / Misa: a elección – Liturgia de las horas: de la feria. Día penitencial.


Primera lectura

Lectura del segundo libro del profeta Samuel 11, 1–4ª. 5–10ª. 13–17. 27c

Lo que había hecho David desagradó al Señor

1Al comienzo del año, en la época en que los reyes salen de campaña, David envió a Joab con sus servidores y todo Israel, y ellos arrasaron a los amonitas y sitiaron Rabá. Mientras tanto, David permanecía en Jerusalén. 2Una tarde, después que se levantó de la siesta, David se puso a caminar por la azotea del palacio real, y desde allí vio a una mujer que se estaba bañando. La mujer era muy hermosa. 3David mandó a averiguar quién era esa mujer, y le dijeron: "¡Pero si es Betsabé, hija de Eliam, la mujer de Urías, el hitita!". 4Entonces David mandó unos mensajeros para que se la trajeran. 5La mujer quedó embarazada y envió a David este mensaje: "Estoy embarazada". 6Entonces David mandó decir a Joab: "Envíame a Urías, el hitita". Joab se lo envió, 7y cuando Urías se presentó ante el rey, David le preguntó cómo estaban Joab y la tropa y cómo iba la guerra. 8Luego David dijo a Urías: "Baja a tu casa y lávate los pies". Urías salió de la casa del rey y le mandaron detrás un obsequio de la mesa real. 9Pero Urías se acostó a la puerta de la casa del rey junto a todos los servidores de su señor, y no bajó a su casa. 10Informaron a David que Urías no había bajado a su casa. 13David lo invitó a comer y a beber en su presencia y lo embriagó. A la noche, Urías salió y se acostó junto a los servidores de su señor, pero no bajó a su casa. 14A la mañana siguiente, David escribió una carta a Joab y se la mandó por intermedio de Urías. 15En esa carta, había escrito lo siguiente: "Pongan a Urías en primera línea, donde el combate sea más encarnizado, y después déjenlo solo, para que sea herido y muera". 16Joab, que tenía cercada la ciudad, puso a Urías en el sitio donde sabía que estaban los soldados más aguerridos. 17Los hombres de la ciudad hicieron una salida y atacaron a Joab. Así cayeron unos cuantos servidores de David, y también murió Urías, el hitita. 27Lo que había hecho David desagradó al Señor.

Palabra de Dios.


Salmo Responsorial

Salmo 51 (50), 3–7. 10–11

R¡Ten piedad, Señor, porque hemos pecado!

3¡Ten piedad de mí, oh Dios, por tu bondad, por tu gran compasión, borra mis faltas! 4¡Lávame totalmente de mi culpa y purifícame de mi pecado! R.

5Porque yo reconozco mis faltas y mi pecado está siempre ante mí. 6Contra ti, contra ti solo pequé e hice lo que es malo a tus ojos. R.

Por eso, será justa tu sentencia y tu juicio será irreprochable; 7yo soy culpable desde que nací; pecador me concibió mi madre. R.

10Anúnciame el gozo y la alegría: que se alegren los huesos quebrantados. 11Aparta tu vista de mis pecados y borra todas mis culpas. R.

 

Aleluya: Cfr. Mateo 11, 25

“Aleluya. Aleluya. Te alabo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque revelaste los misterios del Reino a los pequeños. Aleluya”

 

Evangelio

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Marcos 4, 26–34

Echa la semilla en la tierra: sea que duerma o se levante, la semilla germina y va creciendo, sin que él sepa cómo

26Y decía: "El Reino de Dios es como un hombre que echa la semilla en la tierra: 27sea que duerma o se levante, de noche y de día, la semilla germina y va creciendo, sin que él sepa cómo. 28La tierra por sí misma produce primero un tallo, luego una espiga, y al fin grano abundante en la espiga. 29Cuando el fruto está a punto, él aplica en seguida la hoz, porque ha llegado el tiempo de la cosecha". 30También decía: "¿Con qué podríamos comparar el Reino de Dios? ¿Qué parábola nos servirá para representarlo? 31Se parece a un grano de mostaza. Cuando se la siembra, es la más pequeña de todas las semillas de la tierra, 32pero, una vez sembrada, crece y llega a ser la más grande de todas las hortalizas, y extiende tanto sus ramas que los pájaros del cielo se cobijan a su sombra". 33Y con muchas parábolas como estas les anunciaba la Palabra, en la medida en que ellos podían comprender. 34No les hablaba sino en parábolas, pero a sus propios discípulos, en privado, les explicaba todo.

Palabra del Señor.

Comentario:

Casi es como un respiro, un momento de tranquilidad, lo que hoy nos enseña la Palabra. Veníamos de ser aleccionados, invitados a ser fuertes predicadores, mensajeros incansables del Reino. Ahora el Señor nos invita a dejarle a Dios hacer las cosas en nosotros, “sea que duerma o se levante, de noche y de día, la semilla germina y va creciendo, sin que él sepa cómo” (v. 27). Es permitirle a Dios obrar, es dejar pasar el tiempo, sabiendo que nosotros tenemos la única tarea de “permitir” que Dios obre en nuestras vidas. Casi como el “hágase” de María, con toda su hondura y profundidad.

 

Meditemos:

  • ¿Se hacer las cosas con paciencia y desde abajo?
  • ¿Le permito a Dios obrar totalmente en mi vida?

 


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Publicado por Desconocido @ 17:00
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