Sábado 30 – Feria (o Memoria Libre: Santa María en sábado – Blanco) – Verde / Misa: a elección – Liturgia de las horas: a elección. 1ras Vísperas del 4° domingo durante el año.
Primera lectura
Lectura del segundo libro de Samuel 12, 1–7a. 10–15a
He pecado contra el Señor
1Entonces el Señor le envió al profeta Natán. El se presentó a David y le dijo: "Había dos hombres en una misma ciudad, uno rico y el otro pobre. 2El rico tenía una enorme cantidad de ovejas y de bueyes. 3El pobre no tenía nada, fuera de una sola oveja pequeña que había comprado. La iba criando, y ella crecía junto a él y a sus hijos: comía de su pan, bebía de su copa y dormía en su regazo. ¡Era para él como una hija! 4Pero llegó un viajero a la casa del hombre rico, y este no quiso sacrificar un animal de su propio ganado para agasajar al huésped que había recibido. Tomó en cambio la oveja del hombre pobre, y se la preparó al que le había llegado de visita". 5David se enfureció contra aquel hombre y dijo a Natán: "¡Por la vida del Señor, el hombre que ha hecho eso merece la muerte! 6Pagará cuatro veces el valor de la oveja, por haber obrado así y no haber tenido compasión". 7Entonces Natán dijo a David: "¡Ese hombre eres tú! Así habla el Señor, el Dios de Israel, 10la espada nunca más se apartará de tu casa, ya que me has despreciado y has tomado por esposa a la mujer de Urías, el hitita. 11Así habla el Señor: "Yo haré surgir de tu misma casa la desgracia contra ti. Arrebataré a tus mujeres ante tus propios ojos y se las daré a otro, que se acostará con ellas en pleno día. 12Porque tú has obrado ocultamente, pero yo lo haré delante de todo Israel y a la luz del sol". 13David dijo a Natán: "¡He pecado contra el Señor!". Natán le respondió: "El Señor, por su parte, ha borrado tu pecado: no morirás. 14No obstante, porque con esto has ultrajado gravemente al Señor, el niño que te ha nacido morirá sin remedio". 15Y Natán se fue a su casa.
Palabra de Dios.
Salmo Responsorial
Salmo 51 (50), 12–17
R. ¡Dios mío, crea en mí un corazón puro!
12Crea en mí, Dios mío, un corazón puro, y renueva la firmeza de mi espíritu. 13No me arrojes lejos de tu presencia ni retires de mí tu santo espíritu. R.
14Devuélveme la alegría de tu salvación, que tu espíritu generoso me sostenga: 15yo enseñaré tu camino a los impíos y los pecadores volverán a ti. R.
16¡Líbrame de la muerte, Dios, salvador mío, y mi lengua anunciará tu justicia! 17Abre mis labios, Señor, y mi boca proclamará tu alabanza. R.
Aleluya: Juan 3, 16
“Aleluya. Aleluya. Dios amó tanto al mundo, que entregó a su Hijo único; todo el que cree en él tiene Vida eterna. Aleluya”
Evangelio
Evangelio de Nuestro Señor Jesucristo según San Marcos 4, 35–41
¿Quién es este, que hasta el viento y el mar le obedecen?
35Al atardecer de ese mismo día, les dijo: "Crucemos a la otra orilla". 36Ellos, dejando a la multitud, lo llevaron a la barca, así como estaba. Había otras barcas junto a la suya. 37Entonces se desató un fuerte vendaval, y las olas entraban en la barca, que se iba llenando de agua. 38Jesús estaba en la popa, durmiendo sobre el cabezal. 39Lo despertaron y le dijeron: "¡Maestro! ¿No te importa que nos ahoguemos?". Despertándose, él increpó al viento y dijo al mar: "¡Silencio! ¡Cállate!". El viento se aplacó y sobrevino una gran calma. 40Después les dijo: "¿Por qué tienen miedo? ¿Cómo no tienen fe?". 41Entonces quedaron atemorizados y se decían unos a otros: "¿Quién es este, que hasta el viento y el mar le obedecen?".
Palabra del Señor.
Comentario:
La manifestación poderosa de Jesús, como Señor y Amo de toda la creación, es la clave de lectura de este pasaje. No solo es un profeta, un mensajero… sobre todo es la misma presencia divina la que está en él, es a quién “hasta el viento y el mar le obedecen” (v 41). El creador en persona está entre nosotros, las fuerzas naturales lo reconocen, los animales lo saben, solo el hombre mira sin interés el milagro de que Dios se encarnó y se hizo hombre entre nosotros.
Meditemos:
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