sábado, 30 de enero de 2010

Domingo 31 – 4° DOMINGO DURANTE EL AÑO – Verde/ Misa: del Propio. Gloria. Credo – Liturgia de las horas: del Propio. 4rasemana del salterio.

Primera Lectura

Lectura del librodel profeta Jeremías 1, 4–5. 17–19

Te constituyo profetapara las naciones

4La palabra del Señor llegó a mí en estos términos: 5“Antes deformarte en el vientre materno, yo te conocía; antes de que salieras del seno,yo te había consagrado, te había constituido profeta para las naciones”. 17Encuanto a ti, cíñete la cintura, levántate y diles todo lo que yo te ordene. Note dejes intimidar por ellos, no sea que te intimide yo delante de ellos. 18Miraque hoy hago de ti una plaza fuerte, una columna de hierro, una muralla debronce, frente a todo el país: frente a los reyes de Judá y a sus jefes, a sussacerdotes y al pueblo del país. 19Ellos combatirán contra ti, perono te derrotarán, porque yo estoy contigo para librarte –oráculo del Señor–”.

Palabra de Dios

Salmo Responsorial

Salmo 71 (70), 1–4a.5–6b. 15ab. 17

R¡Mi boca, Señor, anunciará tu salvación!

1Yo me refugio en ti, Señor, ¡que nunca tenga queavergonzarme! 2Por tu justicia, líbrame y rescátame, inclina tu oídohacia mí, y sálvame. R.

3Sé para mí una roca protectora, tú que decidistevenir siempre en mi ayuda, porque tú eres mi Roca y mi fortaleza. 4¡Líbrame,Dios mío, de las manos del impío! R.

5Porque tú, Señor, eres mi esperanza y mi seguridaddesde mi juventud. 6En ti me apoyé desde las entrañas de mi madre;desde el seno materno fuiste mi protector. R.

15Mi boca anunciará incesantemente tus actos dejusticia y salvación, 17Dios mío, tú me enseñaste desde mi juventud,y hasta hoy he narrado tus maravillas. R.


Segunda Lectura

Lectura de la primeracarta del apóstol san Pablo a los Corintios 12, 31 – 13,13

Quedan la fe, laesperanza, el amor; pero lo más grande es el amor

Hermanos: 1231Ustedes, por su parte, aspiren a los dones másperfectos. Y ahora voy a mostrarles un camino más perfecto todavía. 131Aunque yo hablara todaslas lenguas de los hombres y de los ángeles, si no tengo amor, soy como unacampana que resuena o un platillo que retiñe. 2Aunque tuviera el donde la profecía y conociera todos los misterios y toda la ciencia, aunquetuviera toda la fe, una fe capaz de trasladar montañas, si no tengo amor, nosoy nada. 3Aunque repartiera todos mis bienes para alimentar a lospobres y entregara mi cuerpo a las llamas, si no tengo amor, no me sirve paranada. 4El amor es paciente, es servicial; el amor no es envidioso,no hace alarde, no se envanece, 5no procede con bajeza, no busca supropio interés, no se irrita, no tienen en cuenta el mal recibido, 6nose alegra de la injusticia, sino que se regocija con la verdad. 7Elamor todo lo disculpa, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta. 8Elamor no pasará jamás. Las profecías acabarán, el don de lenguas terminará, laciencia desaparecerá; 9porque nuestra ciencia es imperfecta ynuestras profecías, limitadas. 10Cuando llegue lo que es perfecto,cesará lo que es imperfecto. 11Mientras yo era niño, hablaba como unniño, sentía como un niño, razonaba como un niño, 12pero cuando mehice hombre, dejé a un lado las cosas de niño. Ahora vemos como en un espejo,confusamente; después veremos cara a cara. Ahora conozco todo imperfectamente;después conoceré como Dios me conoce a mí. 13En una palabra, ahoraexisten tres cosas: la fe, la esperanza y el amor, pero la más grande todas esel amor.

Palabra de Dios.

Aleluya: Lucas 4, 18

“Aleluya. Aleluya. El Señor me envióa llevar la Buena Noticia a los pobres, a anunciar la liberación a los cautivos.Aleluya.”


Evangelio

Evangelio denuestro Señor Jesucristo según san Lucas 4, 21–30  

Jesús, como Elías y Elíseo, no es enviado sólo a los judíos

21Entonces comenzó a decirles: "Hoy se hacumplido este pasaje de la Escritura que acaban de oír". 22Todosdaban testimonio a favor de él y estaban llenos de admiración por las palabrasde gracia que salían de su boca. Y decían: "¿No es este el hijo de José?".23Pero él les respondió: "Sin duda ustedes me citarán elrefrán: "Médico, cúrate a ti mismo". Realiza también aquí, en tupatria, todo lo que hemos oído que sucedió en Cafarnaúm". 24Despuésagregó: "Les aseguro que ningún profeta es bien recibido en su tierra. 25Yoles aseguro que había muchas viudas en Israel en el tiempo de Elías, cuandodurante tres años y seis meses no hubo lluvia del cielo y el hambre azotó atodo el país. 26Sin embargo, a ninguna de ellas fue enviado Elías,sino a una viuda de Sarepta, en el país de Sidón. 27También habíamuchos leprosos en Israel, en el tiempo del profeta Eliseo, pero ninguno deellos fue curado, sino Naamán, el sirio". 28Al oír estaspalabras, todos los que estaban en la sinagoga se enfurecieron 29y,levantándose, lo empujaron fuera de la ciudad, hasta un lugar escarpado de lacolina sobre la que se levantaba la ciudad, con intención de despeñarlo. 30PeroJesús, pasando en medio de ellos, continuó su camino.

Palabradel Señor.

Comentario:

Nadie es profeta en su tierra.

Podríamos imaginarnos a Nazaret esperando al profeta quese crió entre ellos. Jesús es recibido con bombos y platillos. Una gran fiestase avecina. La ciudad, deslucida, adquiere esplendor; tan poca cosa, hoy esimportante. ¡Israel tiene un profeta que es originario de Nazaret!

Pero nada sucede así. Al principio suscita admiraciónentre sus congéneres. Como dice el versículo 20: “Todos en la sinagoga teníanlos ojos fijos en él”, o también el 22: “Todos daban testimonio a favor de él yestaban llenos de admiración por las palabras que salían de su boca”. Peroluego la duda adquiere el lugar de la fe. Pudo más la costumbre de locompartido, pudo más el recuerdo de aquél que, como niño, jugaría en la plazacon todos los demás, pudo más el encasillamiento que ellos tenían de Jesús, quela fe que el Señor pedía para ayudarles. Cuando la duda asalta y gana elcorazón de los hombres surgen preguntas como esta: ¿No es este el hijo de José?(v. 22).

Muchas veces pasa lo mismo en nuestras comunidades. Cuandoalguien se convierte preferimos mirar su vida pasada y no su cambio, su nuevoser. Sigue presente esa pregunta: ¿No es este el hijo de José?, ¿no era esteaquél borrachito que conocimos? ¿No era esta la mujer murmuradora y criticonaque vivía a la vuelta de nuestra casa? Como los nazarenos seguimos juzgando atodos por lo que hicieron y no por lo que hacen. Ellos, no pudieron dejar dever en Jesús al muchachote que fue haciéndose hombre en su ciudad, no podíandejar de verlo como un igual entre ellos. También nos pasa eso, para creer enalguien pareciera que tendría que venir de fuera. Si es un extraño su mensajenos llega inmediatamente, si es un conocido o de la familia, es como si elcorazón se nos volviese de piedra. Por eso Jesús insiste (v. 24): “Les aseguroque ningún profeta es bien recibido en su tierra”. El Señor es absolutamenteconsciente de que la fuerza de la costumbre ha vencido a la expectativa de lafe, de que los prejuicios se han instalado en el lugar que debería tener unamente despejada y un corazón receptivo. ¡Así, ningún milagro puede hacerse! Esque para CREER necesitamos descargar nuestro corazón de toda cosa aprendida, detodo prejuicio formado, de todo preconcepto sobre lo que va a suceder.

Un misionero mal tratado.

Cuando Jesús ve que entre sus amigos de infancia, entreesas personas a quienes posiblemente conocía con nombre y apellido, no existela fe, intenta una última jugada. ¿No le ha pasado a usted que en el trato conlos demás tuvo que aprender a usar las palabras correctas del modo correctopara que quienes lo escuchasen entendiesen lo que usted les decía? Entonces,con unos tenemos un trato cercano, amable, familiar; y con otros, el trato esmás frío, más formal, más convencional. Este misionero que recién se inicia,llamado Jesús, da una vuelta de rosca. Un hombre inteligente seguramentepensaría lo mismo que él: si no me creen a mí, por lo menos créanles a lasSagradas Escrituras. Pero esto enfurece más los ánimos. Cuando la gente esnecia, muchas veces las discusiones terminan de esta manera: con violencia (v.28-29).

Los violentos, no solamente no tienen fe, sino quetambién, sin entender los planteos serenos, quieren resolver con gritos ygolpes todo problema que se les presente. Nosotros vivimos en un mundoviolento, quizás más violento que el de Nazaret, un mundo al cual hay quepredicarle la fe en Jesús, la llegada del Reino de los Cielos que, al contrariode este mundo, es amor, paz, bendición. Los misioneros de hoy presentan elmensaje de la fe llevando, como Jesús, las palabras de la Sagrada Escritura yel testimonio de su propia vida. No nos engañemos, muchas veces la respuestaserá violenta, irracional, desamorada. Al igual que Jesús, se nos criticará pornuestra vida pasada o la de algún amigo, o de algún familiar, o de algúnmiembro de la parroquia. Ante corazones cerrados, insistir sobre las SagradasEscrituras, puede significar, no en todos los casos, actitudes de violencia, deburla, desprecio, faltas de respeto, etc....

Pero Jesús, pasando en medio deellos, continuó su camino.

Ante estas situaciones antes dichas no hay quedesanimarse. El gran misionero Jesús, nos enseña a continuar el camino. Estorealmente da mucho aliento a quienes se entregan totalmente al Señor y siguenviendo en su casa signos de muerte, de violencia, de falta de fe. ¡Quisiéramosque quienes viven con nosotros conocieran cuánto los ama Dios! A Jesús le fueimposible, la primera ciudad importante que quería ganar para Dios era supropia ciudad. A las primeras personas que realmente quería evangelizar era asus amigos y conocidos. Cuando te pase esto: ¡Continúa tu camino! Cuando tesientas rechazado, prejuzgado y enjuiciado por tu vida pasada: ¡Continúa tucamino! Cuando el desprecio, la burla, la violencia, atienda a la puerta quegolpeas para llevar el mensaje del Señor, no te desesperes: ¡Continúa tucamino!.

 

Meditemos:

 

  • Nosotrostambién predicamos la Palabra del Señor: ¿Cómo reacciona la gente?
  • Ennuestras familias: ¿Se vive un ambiente cristiano o nos pasa como a Jesús quefue rechazado por sus conciudadanos? ¿Cómo reaccionamos nosotros a eso?
  • A lagente de Nazaret le faltaba fe y le sobraba violencia. A los nuestros: ¿Qué lesfalta y qué les sobra? Hacemos una lista de virtudes y otra de defectos denuestro pueblo.

 


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viernes, 29 de enero de 2010

 Sábado 30 – Feria (o Memoria Libre: Santa María en sábado – Blanco) – Verde / Misa: a elección – Liturgia de las horas: a elección. 1ras Vísperas del 4° domingo durante el año.

Primera lectura

Lectura del segundo libro de Samuel 12, 1–7a. 10–15a

He pecado contra el Señor

1Entonces el Señor le envió al profeta Natán. El se presentó a David y le dijo: "Había dos hombres en una misma ciudad, uno rico y el otro pobre. 2El rico tenía una enorme cantidad de ovejas y de bueyes. 3El pobre no tenía nada, fuera de una sola oveja pequeña que había comprado. La iba criando, y ella crecía junto a él y a sus hijos: comía de su pan, bebía de su copa y dormía en su regazo. ¡Era para él como una hija! 4Pero llegó un viajero a la casa del hombre rico, y este no quiso sacrificar un animal de su propio ganado para agasajar al huésped que había recibido. Tomó en cambio la oveja del hombre pobre, y se la preparó al que le había llegado de visita". 5David se enfureció contra aquel hombre y dijo a Natán: "¡Por la vida del Señor, el hombre que ha hecho eso merece la muerte! 6Pagará cuatro veces el valor de la oveja, por haber obrado así y no haber tenido compasión". 7Entonces Natán dijo a David: "¡Ese hombre eres tú! Así habla el Señor, el Dios de Israel, 10la espada nunca más se apartará de tu casa, ya que me has despreciado y has tomado por esposa a la mujer de Urías, el hitita. 11Así habla el Señor: "Yo haré surgir de tu misma casa la desgracia contra ti. Arrebataré a tus mujeres ante tus propios ojos y se las daré a otro, que se acostará con ellas en pleno día. 12Porque tú has obrado ocultamente, pero yo lo haré delante de todo Israel y a la luz del sol". 13David dijo a Natán: "¡He pecado contra el Señor!". Natán le respondió: "El Señor, por su parte, ha borrado tu pecado: no morirás. 14No obstante, porque con esto has ultrajado gravemente al Señor, el niño que te ha nacido morirá sin remedio". 15Y Natán se fue a su casa.

Palabra de Dios.

Salmo Responsorial

Salmo 51 (50), 12–17

R. ¡Dios mío, crea en mí un corazón puro! 

12Crea en mí, Dios mío, un corazón puro, y renueva la firmeza de mi espíritu. 13No me arrojes lejos de tu presencia ni retires de mí tu santo espíritu. R.

14Devuélveme la alegría de tu salvación, que tu espíritu generoso me sostenga: 15yo enseñaré tu camino a los impíos y los pecadores volverán a ti. R.

16¡Líbrame de la muerte, Dios, salvador mío, y mi lengua anunciará tu justicia! 17Abre mis labios, Señor, y mi boca proclamará tu alabanza. R.

Aleluya: Juan 3, 16

“Aleluya. Aleluya. Dios amó tanto al mundo, que entregó a su Hijo único; todo el que cree en él tiene Vida eterna. Aleluya”


Evangelio

Evangelio de Nuestro Señor Jesucristo según San Marcos 4, 35–41

¿Quién es este, que hasta el viento y el mar le obedecen?

35Al atardecer de ese mismo día, les dijo: "Crucemos a la otra orilla". 36Ellos, dejando a la multitud, lo llevaron a la barca, así como estaba. Había otras barcas junto a la suya. 37Entonces se desató un fuerte vendaval, y las olas entraban en la barca, que se iba llenando de agua. 38Jesús estaba en la popa, durmiendo sobre el cabezal. 39Lo despertaron y le dijeron: "¡Maestro! ¿No te importa que nos ahoguemos?". Despertándose, él increpó al viento y dijo al mar: "¡Silencio! ¡Cállate!". El viento se aplacó y sobrevino una gran calma. 40Después les dijo: "¿Por qué tienen miedo? ¿Cómo no tienen fe?". 41Entonces quedaron atemorizados y se decían unos a otros: "¿Quién es este, que hasta el viento y el mar le obedecen?".

Palabra del Señor.

Comentario:

La manifestación poderosa de Jesús, como Señor y Amo de toda la creación, es la clave de lectura de este pasaje. No solo es un profeta, un mensajero… sobre todo es la misma presencia divina la que está en él, es a quién “hasta el viento y el mar le obedecen” (v 41). El creador en persona está entre nosotros, las fuerzas naturales lo reconocen, los animales lo saben, solo el hombre mira sin interés el milagro de que Dios se encarnó y se hizo hombre entre nosotros.

 

Meditemos:

  • ¿De qué manera se presenta el poder de Dios en mi vida?

 


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jueves, 28 de enero de 2010

Viernes 29 – Feria – Verde / Misa: a elección – Liturgia de las horas: de la feria. Día penitencial.


Primera lectura

Lectura del segundo libro del profeta Samuel 11, 1–4ª. 5–10ª. 13–17. 27c

Lo que había hecho David desagradó al Señor

1Al comienzo del año, en la época en que los reyes salen de campaña, David envió a Joab con sus servidores y todo Israel, y ellos arrasaron a los amonitas y sitiaron Rabá. Mientras tanto, David permanecía en Jerusalén. 2Una tarde, después que se levantó de la siesta, David se puso a caminar por la azotea del palacio real, y desde allí vio a una mujer que se estaba bañando. La mujer era muy hermosa. 3David mandó a averiguar quién era esa mujer, y le dijeron: "¡Pero si es Betsabé, hija de Eliam, la mujer de Urías, el hitita!". 4Entonces David mandó unos mensajeros para que se la trajeran. 5La mujer quedó embarazada y envió a David este mensaje: "Estoy embarazada". 6Entonces David mandó decir a Joab: "Envíame a Urías, el hitita". Joab se lo envió, 7y cuando Urías se presentó ante el rey, David le preguntó cómo estaban Joab y la tropa y cómo iba la guerra. 8Luego David dijo a Urías: "Baja a tu casa y lávate los pies". Urías salió de la casa del rey y le mandaron detrás un obsequio de la mesa real. 9Pero Urías se acostó a la puerta de la casa del rey junto a todos los servidores de su señor, y no bajó a su casa. 10Informaron a David que Urías no había bajado a su casa. 13David lo invitó a comer y a beber en su presencia y lo embriagó. A la noche, Urías salió y se acostó junto a los servidores de su señor, pero no bajó a su casa. 14A la mañana siguiente, David escribió una carta a Joab y se la mandó por intermedio de Urías. 15En esa carta, había escrito lo siguiente: "Pongan a Urías en primera línea, donde el combate sea más encarnizado, y después déjenlo solo, para que sea herido y muera". 16Joab, que tenía cercada la ciudad, puso a Urías en el sitio donde sabía que estaban los soldados más aguerridos. 17Los hombres de la ciudad hicieron una salida y atacaron a Joab. Así cayeron unos cuantos servidores de David, y también murió Urías, el hitita. 27Lo que había hecho David desagradó al Señor.

Palabra de Dios.


Salmo Responsorial

Salmo 51 (50), 3–7. 10–11

R¡Ten piedad, Señor, porque hemos pecado!

3¡Ten piedad de mí, oh Dios, por tu bondad, por tu gran compasión, borra mis faltas! 4¡Lávame totalmente de mi culpa y purifícame de mi pecado! R.

5Porque yo reconozco mis faltas y mi pecado está siempre ante mí. 6Contra ti, contra ti solo pequé e hice lo que es malo a tus ojos. R.

Por eso, será justa tu sentencia y tu juicio será irreprochable; 7yo soy culpable desde que nací; pecador me concibió mi madre. R.

10Anúnciame el gozo y la alegría: que se alegren los huesos quebrantados. 11Aparta tu vista de mis pecados y borra todas mis culpas. R.

 

Aleluya: Cfr. Mateo 11, 25

“Aleluya. Aleluya. Te alabo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque revelaste los misterios del Reino a los pequeños. Aleluya”

 

Evangelio

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Marcos 4, 26–34

Echa la semilla en la tierra: sea que duerma o se levante, la semilla germina y va creciendo, sin que él sepa cómo

26Y decía: "El Reino de Dios es como un hombre que echa la semilla en la tierra: 27sea que duerma o se levante, de noche y de día, la semilla germina y va creciendo, sin que él sepa cómo. 28La tierra por sí misma produce primero un tallo, luego una espiga, y al fin grano abundante en la espiga. 29Cuando el fruto está a punto, él aplica en seguida la hoz, porque ha llegado el tiempo de la cosecha". 30También decía: "¿Con qué podríamos comparar el Reino de Dios? ¿Qué parábola nos servirá para representarlo? 31Se parece a un grano de mostaza. Cuando se la siembra, es la más pequeña de todas las semillas de la tierra, 32pero, una vez sembrada, crece y llega a ser la más grande de todas las hortalizas, y extiende tanto sus ramas que los pájaros del cielo se cobijan a su sombra". 33Y con muchas parábolas como estas les anunciaba la Palabra, en la medida en que ellos podían comprender. 34No les hablaba sino en parábolas, pero a sus propios discípulos, en privado, les explicaba todo.

Palabra del Señor.

Comentario:

Casi es como un respiro, un momento de tranquilidad, lo que hoy nos enseña la Palabra. Veníamos de ser aleccionados, invitados a ser fuertes predicadores, mensajeros incansables del Reino. Ahora el Señor nos invita a dejarle a Dios hacer las cosas en nosotros, “sea que duerma o se levante, de noche y de día, la semilla germina y va creciendo, sin que él sepa cómo” (v. 27). Es permitirle a Dios obrar, es dejar pasar el tiempo, sabiendo que nosotros tenemos la única tarea de “permitir” que Dios obre en nuestras vidas. Casi como el “hágase” de María, con toda su hondura y profundidad.

 

Meditemos:

  • ¿Se hacer las cosas con paciencia y desde abajo?
  • ¿Le permito a Dios obrar totalmente en mi vida?

 


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miércoles, 27 de enero de 2010

Jueves 28 – Santo Tomás de Aquino, presbítero y doctor de la Iglesia – Memoria Obligatoria – Blanco / Misa: de la memoria – Liturgia de las horas: de la memoria.

Primera lectura

Lectura del segundo libro del profeta Samuel 7, 18–19. 24–29

¿Quién soy yo, mi Señor, y qué es mi familia?

18Entonces el rey David fue a sentarse delante del Señor y exclamó: "¿Quién soy yo, Señor, y qué es mi casa para que me hayas hecho llegar hasta aquí? 19Y como esto te pareció demasiado poco, también le has hecho una promesa a la casa de tu servidor, para un futuro lejano. ¿Es esto lo que haces habitualmente con los hombres, Señor? 24Tú has establecido a tu pueblo Israel para que sea tu pueblo eternamente, y tú, Señor, eres su Dios. 25Y ahora, Señor Dios, confirma para siempre la palabra que has pronunciado acerca de tu servidor y de su casa, y obra conforme a lo que has dicho. 26Que tu Nombre sea engrandecido para siempre, y que se diga: "¡El Señor de los ejércitos es el Dios de Israel!". Y que la casa de David, tu servidor, esté bien afianzada delante de ti. 27Porque tú mismo, Señor de los ejércitos, Dios de Israel te has revelado a tu servidor, diciendo: "Yo te edificaré una casa". Por eso tu servidor se ha atrevido a dirigirte esta plegaria. 28Ahora, Señor, tú eres Dios, tus palabras son leales y has prometido estos bienes a tu servidor. 29Dígnate, entonces, bendecir la casa de tu servidor, para que ella permanezca siempre en tu presencia. Porque tú, Señor, has hablado, y con tu bendición la casa de tu servidor será bendita para siempre".

Palabra de Dios

 

Salmo Responsorial

Salmo 132 (131), 1–5. 11. 13–14.

R¡El Señor le dará el trono de David!

1Acuérdate, Señor, en favor de David, de todos sus desvelos, 2del juramento que prestó al Señor, del voto que hizo al Fuerte de Jacob. R.

3No entraré bajo el techo de mi casa ni me acostaré en mi propio lecho; 4no daré descanso a mis ojos ni reposo a mis párpados, 5hasta que encuentre un lugar para el Señor, una Morada para el Fuerte de Jacob. R.

11El Señor hizo un juramento a David, una firme promesa, de la que no se retractará: “Yo pondré sobre tu trono a uno de tus descendientes”. R.

13  Porque el Señor eligió a Sión, y la deseó para que fuera su Morada. 14“Este es mi Reposo para siempre; aquí habitaré, porque lo he deseado”. R.

 

Aleluya: Salmo 119 (118), 105

“Aleluya. Aleluya. Tu palabra es una lámpara para mis pasos, y una luz en mi camino. Aleluya”

Evangelio

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Marcos 4, 21–25

Una lámpara es más bien para colocarla sobre el candelero. La medida con que midan se usará para ustedes, y les darán más todavía

21Jesús les decía: "¿Acaso se trae una lámpara para ponerla debajo de un cajón o debajo de la cama? ¿No es más bien para colocarla sobre el candelero? 22Porque no hay nada oculto que no deba ser revelado y nada secreto que no deba manifestarse. 23¡Si alguien tiene oídos para oír, que oiga!". 24Y les decía: "¡Presten atención a lo que oyen! La medida con que midan se usará para ustedes, y les darán más todavía. 25Porque al que tiene, se le dará, pero al que no tiene, se le quitará aun lo que tiene".

Comentario:

La invitación, fuerte, de Jesús al cristiano a que sea luz, a se muestre delante de los demás anunciando con total fuerza la Palabra de Dios. Mostrar lo que se aprendió, predicar con fortaleza y tesón el mensaje divino, ser e irradiar luz entre los hombres; esa es la tarea. La ley de la retribución divina marca lo esencial del saberse entregar, de dar sin mezquindades. Esa es tiempo de entrega generosa, de dar sin medida, de iluminar sin ocultamientos… ¡podemos hacerlo!

 

Meditemos:

  • Jesús nos llama a ser LUZ: ¿De qué manera ilumino a las personas en la vida cotidiana?
  • ¿Me doy sin mezquindad, íntegramente?

 


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martes, 26 de enero de 2010

Miércoles 27 – Feria (o memoria libre: Santa Ángela de Mérici, virgen – Blanco) – Verde / Misa: a elección – Liturgia de las horas: a elección.

Primera lectura

Lectura del segundo libro del profeta Samuel 7, 4–17

Estableceré después de ti a un descendiente tuyo, y consolidaré su reino

4Pero aquella misma noche, la palabra del Señor llegó a Natán en estos términos: 5"Ve a decirle a mi servidor David: Así habla el Señor: ¿Eres tú el que me va a edificar una casa para que yo la habite? 6Desde el día en que hice subir de Egipto a los israelitas hasta el día de hoy, nunca habité en una casa, sino que iba de un lado a otro, en una carpa que me servía de morada. 7Y mientras caminaba entre los israelitas, ¿acaso le dije a uno solo de los jefes de Israel, a los que mandé apacentar a mi Pueblo: "¿Por qué no me han edificado una casa de cedro?". 8Y ahora, esto es lo que le dirás a mi servidor David: Así habla el Señor de los ejércitos: Yo te saqué del campo de pastoreo, de detrás del rebaño, para que fueras el jefe de mi pueblo Israel. 9Estuve contigo dondequiera que fuiste y exterminé a todos tus enemigos delante de ti. Yo haré que tu nombre sea tan grande como el de los grandes de la tierra. 10Fijaré un lugar para mi pueblo Israel y lo plantaré para que tenga allí su morada. Ya no será perturbado, ni los malhechores seguirán oprimiéndolo como lo hacían antes, 11desde el día en que establecí Jueces sobre mi pueblo Israel. Yo te he dado paz, librándote de todos tus enemigos. Y el Señor te ha anunciado que él mismo te hará una casa. 12Sí, cuando hayas llegado al término de tus días y vayas a descansar con tus padres, yo elevaré después de ti a uno de tus descendientes, a uno que saldrá de tus entrañas, y afianzaré su realeza. 13El edificará una casa para mi Nombre, y yo afianzaré para siempre su trono real. 14Seré un padre para él, y él será para mí un hijo. Si comete una falta, lo corregiré con varas y golpes, como lo hacen los hombres. 15Pero mi fidelidad no se retirará de él, como se la retiré a Saúl, al que aparté de tu presencia. 16Tu casa y tu reino durarán eternamente delante de mí, y su trono será estable para siempre". 17Natán comunicó a David toda esta visión y todas estas palabras.

Palabra de Dios

 

Salmo Responsorial

Salmo 89 (88), 4–5. 27–30

R¡Le aseguraré mi amor eternamente!

4Yo sellé una alianza con mi elegido, hice este juramento a David, mi servidor: 5"Estableceré tu descendencia para siempre, mantendré tu trono por todas las generaciones". R.

27El me dirá: "Tú eres mi padre, mi Dios, mi Roca salvadora". 28Yo lo constituiré mi primogénito, el más alto de los reyes de la tierra. R.

29Le aseguraré mi amor eternamente, y mi alianza será estable para él; 30le daré una descendencia eterna y un trono duradero como el cielo. R.

 

Aleluya:

“Aleluya. Aleluya. La semilla es la palabra de Dios, el sembrador es Cristo; el que lo encuentra permanece para siempre. Aleluya”


Evangelio

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Marcos 4, 1–20

El sembrador salió a sembrar

1Jesús comenzó a enseñar de nuevo a orillas del mar. Una gran multitud se reunió junto a él, de manera que debió subir a una barca dentro del mar, y sentarse en ella. Mientras tanto, la multitud estaba en la orilla. 2El les enseñaba muchas cosas por medio de parábolas, y esto era lo que les enseñaba: 3"¡Escuchen! El sembrador salió a sembrar. 4Mientras sembraba, parte de la semilla cayó al borde del camino, y vinieron los pájaros y se la comieron. 5Otra parte cayó en terreno rocoso, donde no tenía mucha tierra, y brotó en seguida porque la tierra era poco profunda; 6pero cuando salió el sol, se quemó y, por falta de raíz, se secó. 7Otra cayó entre las espinas; estas crecieron, la sofocaron, y no dio fruto. 8Otros granos cayeron en buena tierra y dieron fruto: fueron creciendo y desarrollándose, y rindieron ya el treinta, ya el sesenta, ya el ciento por uno". 9Y decía: "¡El que tenga oídos para oír, que oiga!". 10Cuando se quedó solo, los que estaban alrededor de él junto con los Doce, le preguntaban por el sentido de las parábolas. 11Y Jesús les decía: "A ustedes se les ha confiado el misterio del Reino de Dios; en cambio, para los de afuera, todo es parábola, 12a fin de que miren y no vean, oigan y no entiendan, no sea que se conviertan y alcancen el perdón". 13Jesús les dijo: "¿No entienden esta parábola? ¿Cómo comprenderán entonces todas las demás? 14El sembrador siembra la Palabra. 15Los que están al borde del camino, son aquellos en quienes se siembra la Palabra; pero, apenas la escuchan, viene Satanás y se lleva la semilla sembrada en ellos. 16Igualmente, los que reciben la semilla en terreno rocoso son los que, al escuchar la Palabra, la acogen en seguida con alegría; 17pero no tienen raíces, sino que son inconstantes y, en cuanto sobreviene la tribulación o la persecución a causa de la Palabra, inmediatamente sucumben. 18Hay otros que reciben la semilla entre espinas: son los que han escuchado la Palabra, 19pero las preocupaciones del mundo, la seducción de las riquezas y las demás concupiscencias penetran en ellos y ahogan la Palabra, y esta resulta infructuosa. 20Y los que reciben la semilla en tierra buena, son los que escuchan la Palabra, la aceptan y dan fruto al treinta, al sesenta y al ciento por uno".

Comentario:

Esta parábola contiene una concreta enseñanza: la semilla es la palabra de Dios que debe enterrarse en nuestros corazones. Cada uno de nosotros sabe hasta qué punto esa palabra ha penetrado en su propio interior y en qué condiciones ha sido recibida. Si todavía no le permitimos llegar a nosotros es tiempo que le dejemos entrar en nuestro ser y le permitamos desarrollarse en nuestro interior.

 

Meditemos:

  • Dios enterró semillas de vida en nuestro corazón: ¿La dejamos crecer?
  • ¿Cuál es la acogida que le doy a la Palabra de Dios?

 


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lunes, 25 de enero de 2010

Martes 26 – Memoria Obligatoria: Santos Timoteo y Tito, obispos – Blanco / Misa: de la memoria. Lecturas propias – Liturgia de las horas: de la memoria.

Primera lectura

Lectura de la segunda carta del apóstol san Pablo a Timoteo 1, 1–8 (o bien: Tito 1, 1-5)

Te recomiendo que reavives el don de Dios que has recibido por la imposición de mis manos

1Pablo, Apóstol de Jesucristo, por la voluntad de Dios, para anunciar la promesa de Vida que está en Cristo Jesús, 2saluda a Timoteo, su hijo muy querido. Te deseo la gracia, la misericordia y la paz que proceden de Dios Padre y de nuestro Señor Jesucristo. 3Doy gracias a Dios, a quien sirvo con una conciencia pura al igual que mis antepasados, recordándote constantemente, de día y de noche, en mis oraciones. 4Al acordarme de tus lágrimas, siento un gran deseo de verte, para que mi felicidad sea completa. 5Porque tengo presente la sinceridad de tu fe, esa fe que tuvieron tu abuela Loide y tu madre Eunice, y estoy convencido de que tú también tienes. 6Por eso te recomiendo que reavives el don de Dios que has recibido por la imposición de mis manos. 7Porque el Espíritu que Dios nos ha dado no es un espíritu de temor, sino de fortaleza, de amor y de sobriedad. 8No te avergüences del testimonio de nuestro Señor, ni tampoco de mí, que soy su prisionero. Al contrario, comparte conmigo los sufrimientos que es necesario padecer por Evangelio, animado con la fortaleza de Dios.

Salmo Responsorial

Salmo 96 (95), 1-3. 7-8ª. 10

R. ¡Anuncien las maravillas del Señor entre los pueblos!

1Canten al Señor un canto nuevo, cante al Señor toda la tierra; 2canten al Señor, bendigan su Nombre. R.

2Día tras día, proclamen su victoria. 3Anuncien su gloria entre las naciones, y sus maravillas entre los pueblos. R.

7Aclamen al Señor, familias de los pueblos, aclamen la gloria y el poder del Señor; 8aclamen la gloria del nombre del Señor. R.

10Digan entre las naciones: "¡el Señor reina! El mundo está firme y no vacilará. El Señor juzgará a los pueblos con rectitud". R.

 

Aleluya: Lucas 4, 18

“Aleluya. Aleluya. El Señor me envió a evangelizar a los pobres, a anunciar la liberación a los cautivos. Aleluya”


Evangelio

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas 10, 1–9 (o bien de la feria: Marcos 3, 22-30)

La cosecha es abundante, pero los trabajadores son pocos

1Después de esto, el Señor designó a otros setenta y dos, y los envió de dos en dos para que lo precedieran en todas las ciudades y sitios adonde él debía ir. 2Y les dijo: "La cosecha es abundante, pero los trabajadores son pocos. Rueguen al dueño de los sembrados que envíe trabajadores para la cosecha. 3¡Vayan! Yo los envío como a ovejas en medio de lobos. 4No lleven dinero, ni alforja, ni calzado, y no se detengan a saludar a nadie por el camino. 5Al entrar en una casa, digan primero: "¡Que descienda la paz sobre esta casa!". 6Y si hay allí alguien digno de recibirla, esa paz reposará sobre él; de lo contrario, volverá a ustedes. 7Permanezcan en esa misma casa, comiendo y bebiendo de lo que haya, porque el que trabaja merece su salario. No vayan de casa en casa. 8En las ciudades donde entren y sean recibidos, coman lo que les sirvan; 9curen a sus enfermos y digan a la gente: "El Reino de Dios está cerca de ustedes".


Comentario:

Jesús amplía el número de sus enviados: ahora son setenta y dos los enviados. Para Jesús la “cosecha” es abundante, es decir, no se trata de sembrar, Él ya lo hizo en abundancia, se trata de “cosechar” lo sembrado por el Señor. Los envía como “ovejas en medio de lobos”, sabe las dificultades, los problemas que ser “cosechadores” en este mundo que va a contrapelo de la Palabra de Dios. Las instrucciones son muy simples y apuntan a hacer que las cosas salgan bien… lleven lo mínimo, no se detengan, no vayan de casa en casa. Lo que vemos es que Jesús les imprime su propio modelo: lo importante es predicar la buena noticia, no hacer sociales.


Meditemos:

  • ¿Tomo de manera urgente el pedido de Jesús de ir a evangelizar?
  • ¿De qué hablo cuando predico? ¿Qué es el Reino de los cielos para mí?

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domingo, 24 de enero de 2010

Lunes 25 – Fiesta: la conversión de San Pablo, Apóstol – Blanco / Misa: del propio. Gloria. Lecturas propias. Prefacio de los Apóstoles – Liturgia de las horas: del propio.

Primera lectura

Lectura del libro de los Hechos de los Apóstoles 22, 3–16

Levántate, recibe el bautismo que, por la invocación del nombre de Jesús, lavará tus pecados

En aquel tiempo, Pablo dijo a pueblo: 3"Yo soy judío, nacido en Tarso de Cilicia, pero me he criado en esta ciudad y he sido iniciado a los pies de Gamaliel en la estricta observancia de la Ley de nuestros padres. Estaba lleno de celo por Dios, como ustedes lo están ahora. 4Perseguí a muerte a los que seguían este Camino, llevando encadenados a la prisión a hombres y mujeres; 5el Sumo Sacerdote y el Consejo de los ancianos son testigos de esto. Ellos mismos me dieron cartas para los hermanos de Damasco, y yo me dirigí allá con el propósito de traer encadenados a Jerusalén a los que encontrara en esa ciudad, para que fueran castigados. 6En el camino y al acercarme a Damasco, hacia el mediodía, una intensa luz que venía del cielo brilló de pronto a mi alrededor. 7Caí en tierra y oí una voz que me decía: "Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues?". 8Le respondí: "¿Quién eres, Señor?", y la voz me dijo: "Yo soy Jesús de Nazaret, a quien tú persigues". 9Los que me acompañaban vieron la luz, pero no oyeron la voz del que me hablaba. 10Yo le pregunté: "¿Qué debo hacer, Señor?". El Señor me dijo: "Levántate y ve a Damasco donde se te dirá lo que debes hacer". 11Pero como yo no podía ver, a causa del resplandor de esa luz, los que acompañaban me llevaron de la mano hasta damasco. 12Un hombre llamado Ananías, fiel cumplidor de la Ley, que gozaba de gran prestigio entre los judíos del lugar, 13vino a verme y, acercándose a mí, me dijo: "Hermano Saulo, recobra la vista". Y en ese mismo instante, pude verlo. 14El siguió diciendo: "El Dios de nuestros padres te ha destinado para conocer su voluntad, para ver al Justo y escuchar su Palabra, 15porque tú darás testimonio ante todos los hombres de lo que has visto y oído. 16Y ahora, ¿qué esperas? Levántate, recibe el bautismo y purifícate de tus pecados, invocando su Nombre".

Palabra de Dios.

Salmo Responsorial

Salmo 117 (116), 1–2

R. ¡Vayan por todo el mundo y anuncien el Evangelio!

1¡Alaben al Señor, todas las naciones, glorifíquenlo, todos los pueblos! R.

2Porque es inquebrantable su amor por nosotros, y su fidelidad permanece para siempre. ¡Aleluya!. R.

 

Aleluya: Cfr. Juan 15, 16

“Aleluya. Aleluya. Dice el Señor: Yo los elegí del mundo, para que vayan y den fruto, y ese fruto sea duradero. Aleluya”


Evangelio

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Marcos 16, 15–18

Vayan al mundo entero y proclamen el evangelio

15Jesús dijo a sus apóstoles: "Vayan por todo el mundo, anuncien la Buena Noticia a toda la creación. 16El que crea y se bautice, se salvará. El que no crea, se condenará. 17Y estos prodigios acompañarán a los que crean: arrojarán a los demonios en mi Nombre y hablarán nuevas lenguas; 18podrán tomar a las serpientes con sus manos, y si beben un veneno mortal no les hará ningún daño; impondrán las manos sobre los enfermos y los curarán".

Comentario

Pablo, llamado Saulo en el uso y rigor judío, afirmaba con vehemencia que el Evangelio que predicaba no lo había aprendido o recibido de los hombres.

Perteneció a la casta de los fariseos. Había nacido en Tarso, ciudad que pertenecía al mundo grecorromano; quien nacía allí tenía la categoría de ciudadano romano y lo era tanto como el centurión, el procurador, el tribuno o magistrado. Necesariamente, por ser judío no le cupo más suerte en la niñez que andar disimulando su condición entre los demás del pueblo, ocultando su creencia, tenida como superstición por los paganos romanos. Es posible que esto le fuera encendiendo por dentro y le afirmara aún más en su fe, cuando iba creciendo en edad y tenía que defenderse marchando contra corriente.

Era más bien bajo, de espaldas anchas y cojeaba algo. Fuerte y macizo como un tronco. Un rictus tenía que le hacía fanático. Conocía los manuscritos viejos escritos con signos que a los griegos y a los romanos les parecían garabatos ininteligibles, pero que encerraban toda la sabiduría y la razón de ser de un pueblo. Listo como un sabio en las escuelas griegas de Tarso, familiarizado con los poetas y filósofos que habían pasado el tiempo escribiendo en tablillas o pensando. Para los griegos solo era un hebreo, miembro de aquellas familias que vivían en un islote social, aislado entre misterios inaccesibles a los de otra raza, uno de los que tenían prohibido el acceso a las clases cultas y dirigentes; era de esos que se hacían despreciables por su puritanismo, por sus rarezas ante los alimentos, su modo de divertirse, de casarse, de entender la vida, de no asistir a los templos ¡un ambiente nada claro!

A los dieciocho años se fue a Jerusalén para aprender cosas del judío verdadero, las de la Ley patria, la razón de las costumbres; ansiaba profundizar en la historia del pueblo y en su culto. Gamaliel lo informó bien por unos cuartos. Aprendió las cosas yendo a la raíz, no como las decía la gente poco culta del pueblo sencillo y llano. Supo más y mejor del poder del Dios único; aprendió a darle honra y alabanza en el mayor de los respetos y malamente soportaba con su pueblo el presente dominio del imponente invasor. Esto le ponía furioso. Los profetas daban pistas para un resurgimiento y los salmos cantaban la victoria de Dios sobre otros pueblos y culturas muy importantes que en otro tiempo subyugaron a los judíos y ya desaparecieron a pesar de su altivez; igual pasaría con los dominadores actuales. El Libertador no podría tardar. Mientras tanto, era preciso mantener la idiosincrasia del pueblo a cualquier costa y no ser como los herodianos, para que la esperanza hiciera posible su supervivencia como nación. No se podía dejar que un ápice lo apartara de la fidelidad a las costumbres patrias. Eso le hizo celoso.

Y mira por donde, aquella herejía estaba estropeando todo lo que necesitaba el pueblo. Locos estaban adorando a un hombre y crucificado. No se podía permitir que entre los suyos se ampliara el círculo de los disidentes. Había que hacer algo. No pasaban, sino que las noticias decían que estaban por todas partes como si se diera una metástasis generalizada de un cáncer nacional. Hacía años que ya estuvo, colaborando como pudo, en la lapidación de uno de aquellos visionarios listos, serviciales, piadosos y caritativos pero que hacían mucho daño al alto estamento oficial judío; fue cuando lo apedrearon por blasfemo a las afueras de Jerusalén, y lastimosamente él sólo pudo guardar los mantos de los que lo lapidaron. Hasta le parecía recordar aún su nombre: Esteban.

Su conversión fue en un día insospechado. Nada propiciaba aquel cambio. Precisamente llevaba cartas de recomendación de los judíos de Jerusalén para los de Damasco; quería poner entre rejas a los cristianos que encontrara. Hasta allí se extendía la autoridad de los sumos sacerdotes y principales fariseos; como eran costumbres de religión, los romanos las reconocían sin hacerles ascos. Saulo guiaba una comitiva no guerrera pero sí muy activa, casi furiosa, impaciente por cumplir bien una misión que suponían agradable a Dios y purga necesaria para la estabilidad de los judíos y para proteger la pureza de las tradiciones que recibieron los padres. Aquello parecía la avanzada de un ejército en orden de batalla, con el repiqueteo de las herraduras en las pezuñas de las monturas sobre el duro suelo de roca ante Damasco donde caracoleaban los caballos. Llevaban ya varios días de caminata; se daban por bien empleados si la gestión terminaba con éxito. Iba Saulo "respirando amenazas de muerte contra los discípulos del Señor". En su interior había buena dosis de saña.

"Y sucedió que, al llegar cerca de Damasco, de súbito le cercó una luz fulgurante venida del cielo, y cayendo por tierra oyó una voz que le decía: Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues? Dijo: ¿Quién eres, Señor? Y él: Yo soy Jesús, a quien tú persigues. Pero levántate, y entra en la ciudad y se te dirá lo que has de hacer. Y los hombres que le acompañaban se habían detenido, mudos de espanto, oyendo la voz, pero sin ver a nadie. Se levantó Saulo del suelo y , abiertos los ojos, nada veía. Y llevándole de la mano lo introdujeron en Damasco, y estuvo tres días sin ver, y no comió ni bebió" (Act. 9, 3-9).

Tres días para rumiar su derrota y hacerse cargo en su interior de lo que había pasado. Y luego, el bautismo. Un cambio de vida, cambio de obras, cambio de pensamiento, de ideales y proyectos. Su carácter apasionado tomará el rumbo ahora marcado sin trabas humanas posibles _su rendición fue sin condiciones_ y con el afán de llevar a su pueblo primero y al mundo entero luego la alegría del amor de Dios manifestado en Cristo.

El relato es del historiador Lucas, buen conocedor de su oficio. Se lo había oído veces y veces al mismo protagonista. No hay duda. Vio él mismo al resucitado; y lo dirá más veces, y muy en serio a los de Corinto. Por ello fue capaz de sufrir naufragios en el mar y persecuciones en la tierra, y azotes, y hambre y cárcel y humillaciones y críticas, y juicios y muerte de espada; por ello hizo viajes por todo el imperio, recorriéndolo de extremo a extremo. Y no creas que se lamentaba; le ilusionaba hacerlo porque sabía que en él era mandato más que ruego; el dolor y sufrimiento más bien los tuvo como credenciales y las heridas de su cuerpo las pensaba como garantía de la victoria final en fidelidad ansiada.

Entre tantas conversiones del santoral, la de Pablo es ejemplar, paradigmática. Más se palpa en ella la acción divina que el esfuerzo humano; además, enseña las insospechadas consecuencias que trae consigo una mudanza radical. Tomado de http://es.catholic.net/santoral/articulo.php?id=732.  

 

Meditemos:

  • ¿En qué cosas necesito convertirme y aceptar la Palabra de Dios?
  • ¿Estoy evangelizando a mis hermanos? ¿En qué se nota?

 


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sábado, 23 de enero de 2010

Domingo 24 – 3° DOMINGO DURANTE EL AÑO – Verde / Misa: del Propio. Gloria. Credo – Liturgia de las horas: del Propio. 3ra semana del salterio.

Primera Lectura

Lectura del libro del profeta Nehemías 8, 2–4ª. 5-6. 8-10

Te nombré profeta de los gentiles

En aquel tiempo: 2El sacerdote Esdras trajo la Ley ante la Asamblea, compuesto por los hombres, las mujeres y por todos los que podían entender lo que se leía. Era el primer día del séptimo mes. 3Luego, desde el alba hasta promediar el día, leyó el libro en la plaza que está ante la puerta del Agua, en presencia de los hombres, de las mujeres y de todos los que podían entender. Y todo el pueblo seguía con atención la lectura del libro de la Ley. 4Esdras, el escriba, estaba de pie sobre una tarima de madera que habían hecho para esa ocasión. 5Esdras abrió el libro a la vista de todo el pueblo -porque estaba más alto que todos- y cuando lo abrió, todo el pueblo se puso de pie. 6Esdras bendijo al Señor, el Dios grande y todo el pueblo, levantando las manos, respondió: "¡Amén! ¡Amén!". Luego se inclinaron y se postraron delante del Señor con el rostro en tierra. 8Ellos leían el libro de la Ley de Dios, con claridad, e interpretando el sentido, de manera que se comprendió la lectura. 9Entonces Nehemías, el gobernador, Esdras, el sacerdote escriba, y los levitas que instruían al pueblo, dijeron a todo el pueblo: "Este es un día consagrado al Señor, su Dios: no estén tristes ni lloren". Porque todo el pueblo lloraba al oír las palabras de la Ley. 10Después añadió: "Ya pueden retirarse; coman bien, beban un buen vino y manden una porción al que no tiene nada preparado, porque este es un día consagrado a nuestro Señor. No estén tristes, porque la alegría en el Señor es la fortaleza de ustedes".

Palabra de Dios

Salmo Responsorial

Salmo 19 (18), 8–10. 15

R¡Tus palabras, Señor, son Espíritu y Vida!

8La ley del Señor es perfecta, reconforta el alma; el testimonio del Señor es verdadero, da sabiduría al simple. R.

9Los preceptos del Señor son rectos, alegran el corazón; los mandamientos del Señor son claros, iluminan los ojos. R.

10La palabra del Señor es pura, permanece para siempre; los juicios del Señor son la verdad, enteramente justos. R.

15¡Ojalá sean de tu agrado las palabras de mi boca, y lleguen hasta ti mis pensamientos, Señor, mi Roca y mi redentor! R.


Segunda Lectura

Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los Corintios 12, 12–30

Quedan la fe, la esperanza, el amor; pero lo más grande es el amor

Hermanos: 12Así como el cuerpo tiene muchos miembros, y sin embargo, es uno, y estos miembros, a pesar de ser muchos, no forman sino un solo cuerpo, así también sucede con Cristo. 13Porque todos hemos sido bautizados en un solo Espíritu para formar un solo Cuerpo -judíos y griegos, esclavos y hombres libres- y todos hemos bebido de un mismo Espíritu. 14El cuerpo no se compone de un solo miembro sino de muchos. 15Si el pie dijera: "Como no soy mano, no formo parte del cuerpo", ¿acaso por eso no seguiría siendo parte de él? 16Y si el oído dijera: "Ya que no soy ojo, no formo parte del cuerpo", ¿acaso dejaría de ser parte de él? 17Si todo el cuerpo fuera ojo, ¿dónde estaría el oído? Y si todo fuera oído, ¿dónde estaría el olfato? 18Pero Dios ha dispuesto a cada uno de los miembros en el cuerpo, según un plan establecido. 19Porque si todos fueran un solo miembro, ¿dónde estaría el cuerpo? 20De hecho, hay muchos miembros, pero el cuerpo es uno solo. 21El ojo no puede decir a la mano: "No te necesito", ni la cabeza, a los pies: "No tengo necesidad de ustedes". 22Más aún, los miembros del cuerpo que consideramos más débiles también son necesarios, 23y los que consideramos menos decorosos son los que tratamos más decorosamente. Así nuestros miembros menos dignos son tratados con mayor respeto, 24ya que los otros no necesitan ser tratados de esa manera. Pero Dios dispuso el cuerpo, dando mayor honor a los miembros que más lo necesitan, 25a fin de que no haya divisiones en el cuerpo, sino que todos los miembros sean mutuamente solidarios. 26¿Un miembro sufre? Todos los demás sufren con él. ¿Un miembro es enaltecido? Todos los demás participan de su alegría. 27Ustedes son el Cuerpo de Cristo, y cada uno en particular, miembros de ese Cuerpo. 28En la Iglesia, hay algunos que han sido establecidos por Dios, en primer lugar, como apóstoles; en segundo lugar, como profetas; en tercer lugar, como doctores. Después vienen los que han recibido el don de hacer milagros, el don de curar, el don de socorrer a los necesitados, el don de gobernar y el don de lenguas. 29¿Acaso todos son apóstoles? ¿Todos profetas? ¿Todos doctores? ¿Todos hacen milagros? 30¿Todos tienen el don de curar? ¿Todos tienen el don de lenguas o el don de interpretarlas?

Palabra de Dios.

Aleluya: Lucas 4, 18

“Aleluya. Aleluya. El Señor me envió a llevar la Buena Noticia a los pobres, a anunciar la liberación a los cautivos. Aleluya.”


Evangelio

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas 1, 1–4. 4, 14-21

Jesús, como Elías y Elíseo, no es enviado sólo a los judíos

11Muchos han tratado de relatar ordenadamente los acontecimientos que se cumplieron entre nosotros, 2tal como nos fueron transmitidos por aquellos que han sido desde el comienzo testigos oculares y servidores de la Palabra. 3Por eso, después de informarme cuidadosamente de todo desde los orígenes, yo también he decidido escribir para ti, excelentísimo Teófilo, un relato ordenado, 4a fin de que conozcas bien la solidez de las enseñanzas que has recibido. 414Jesús volvió a Galilea con el poder el Espíritu y su fama se extendió en toda la región. 15Enseñaba en las sinagogas y todos lo alababan. 16Jesús fue a Nazaret, donde se había criado; el sábado entró como de costumbre en la sinagoga y se levantó para hacer la lectura. 17Le presentaron el libro del profeta Isaías y, abriéndolo, encontró el pasaje donde estaba escrito: 18"El Espíritu del Señor está sobre mí, porque me ha consagrado por la unción. El me envió a llevar la Buena Noticia a los pobres, a anunciar la liberación a los cautivos y la vista a los ciegos, a dar la libertad a los oprimidos 19y proclamar un año de gracia del Señor". 20Jesús cerró el Libro, lo devolvió al ayudante y se sentó. Todos en la sinagoga tenían los ojos fijos en él. 21Entonces comenzó a decirles: "Hoy se ha cumplido este pasaje de la Escritura que acaban de oír".

Palabra del Señor.

Comentario:

Hoy.

Vivimos en un mundo de vanas promesas. Los que nos gobiernan patean la pelota para adelante y el que viene después, como no puede cumplir lo que el otro prometió, se conforma con echarle la culpa de todo lo que pasa y promete algo que él tampoco cumplirá. Palabras como siempre, nunca, jamás, es la última vez, etc., suenan a promesa incumplida, o lo que es peor, por incumplirse.

Las palabras del Señor, expresadas con tanta fuerza en el evangelio de hoy, nos llaman la atención sobre la cantidad, casi infinita, de promesas incumplidas (hacia nosotros y hacia los demás) que tenemos en nuestro haber. Es muy fácil, en un momento de emoción, arrepentimiento, valor o cobardía, prometer algo que, desde lo más profundo de nuestro corazón, queremos cumplir; pero que, con el tiempo, se va diluyendo.

Aprendamos que no se trata de tener buenas intenciones ni motivaciones exquisitas, sino que lo importante, no son las palabras, sino los hechos. El hoy es lo que cuenta, el hoy es el campo de batalla donde se desenvuelve el combate de la vida. De nada valen las promesas si no se las realiza. No nos mintamos más: ¡O hacemos hoy lo que pensamos o nunca se hará realidad! Hoy es el tiempo, no mañana.

Muchos viven frustrados por las oportunidades que perdieron o no se les dieron en la vida, se la pasan hablando de lo que hicieron o no hicieron en el pasado. El pasado ya está muerto, no existe. Si ayer fuiste una mala o excelente persona, eso no importa: ¡Lo importante es qué sos ahora! De recuerdos no se hace un presente.

Otros viven planificando para mañana, se sacrifican por un mundo tan irreal como el de las películas y, en realidad, proyectan sobre una pared blanca imágenes que a plena luz del hoy no existen. Viven soñando una realidad que nunca llegará. No porque no pueda existir, sino porque nunca se pasa de los sueños a la obra, de la promesa a los hechos, de la visión legítima a la concreción, en el hoy, de esa idea.

¡Vive el hoy! ¡Esfuérzate hoy por ser quien eres o quieres ser! ¡El ayer y el mañana no existen! ¡Sólo existe el hoy! Y eso es lo que somos. ¡Seamos hoy y seremos siempre!

Me ha consagrado por la unción

Nosotros también estamos consagrados por la unción. No una unción sólo de aceite, sino una unción del Espíritu Santo. ¡Tú, cristiano, eres un consagrado por la unción! El día de tu bautismo, el Señor te consagró por la unción. El día de tu confirmación, el Señor te consagró por la unción. Cada vez que recibes la Eucaristía, el Señor se te entrega a ti, consagrado por la unción. Al pedir perdón por tus pecados, renuevas la consagración que hay en ti por la unción. Todo bautizado es un ungido. Todo bautizado está consagrado en el Espíritu del Señor.

Pero no se trata de recibir la consagración por la unción del Espíritu del Señor para nada. No es un objeto que se cuelga en la casa. No es arte decorativo en la vida del creyente. La unción sirve para algo, no está de adorno, tiene un propósito definido: ENVIAR.

Él me envió

Como cristiano has sido enviado por Dios para hacer la tarea de Cristo Jesús hoy y aquí en la tierra (vea Gál 2, 20). ¿Cuántos de nosotros valoramos este envío? ¿Qué significa misionar para los católicos de hoy? Aparentemente, muy poco. Los bautizados, en su gran mayoría, tienen los tesoros guardados por Dios en su corazón, tirados en el sótano de su vida. Allí, en el cuartito de los objetos que no sirven para nada, hemos puesto la unción del Espíritu del Señor. En vez de estar llevando la buena noticia a los pobres, ni siquiera sabemos de qué se trata esa buena noticia. ¡Eh, la Biblia no muerde! Aunque sea un salmito por día podrías meditar, ¿no? En vez de anunciar la liberación a los cautivos, parece que nosotros somos los mejores prisioneros de Satán. Aunque la puerta esté abierta, a pocos se les ocurre dejar la esclavitud del pecado. Dar la vista a los ciegos, primer milagro en la vida de todo creyente, no pasa, para nosotros, de ser algo formal. En vez de andar por la vida con los ojos de la fe bien abiertos, parecemos ciegos guiando a otros ciegos. Estamos atados a las devociones de moda y donde aparece un nuevo “profeta” trasnochado, o alguna nueva “aparición de la Virgen”, allí están los ”ciegos” corriendo para ver... nada, sino solo su propia imaginación de que son iluminados. El prólogo de san Juan nos decía el segundo domingo de Navidad: “En ella (la Palabra) estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres” (Jn 1, 4). Busquemos en la Palabra de Dios la luz para nosotros los hombres. Dejemos el mundo de las tinieblas, que Dios nos ha llamado a ser iluminados y no ciegos.

Me animo a escribirles como lo hace San Juan: “Hijos míos, les he escrito estas cosas para que no pequen” (1 Jn 2, 1).

Dar la libertad a los oprimidos es algo que todos podemos, desde la unción del Espíritu Santo, hacer hoy en nuestra vida. No hace falta mucho. Mire cómo ocurren las cosas. Pregúntese: ¿Qué pasa si nos hemos perdido en el camino y sólo uno conoce cómo volver? ¿Qué hacemos? -Lo hacemos guía y lo seguimos –me responderá. Y es cierto. Si él encuentra el camino para sí, con sólo caminar, será seguido por todos. Usted puede liberar a los oprimidos con sólo liberarse a sí mismo. Si usted es capaz de seguir el camino de Señor, los demás también lo seguirán.

Proclamemos un año de gracia del Señor. Lo hagamos hoy, en nuestra vida. Que cada uno siga su camino espiritual y todos estaremos en la misma senda. No busquemos el cambio de los otros. Cambiemos nosotros y los demás nos seguirán. ¿Y si no me siguen? ¿Crees, acaso, que si no siguen tu ejemplo, seguirán tus palabras? Es hoy y soy yo el protagonista del cambio. Se trata de hoy, y no de mañana, se trata de mí, y no de los demás. Ojalá todos podamos decir como Jesús: “Hoy se ha cumplido (en mí) este pasaje de la Escritura que acaban de oír”.

 

Meditemos:

 

  • ¿Qué significa: “El Espíritu del Señor está sobre mí”? En tu vida: ¿Puedes decir lo mismo que Jesús?
  • ¿Qué es “llevar la Buena Noticia a los pobres”? ¿Hago eso?
  • Proclamar un año de gracia del Señor significaba alegrarse en la liberación y salvación que Dios daba a su pueblo (hasta se liberaban esclavos como gesto de imitación a la bondad de Dios). El pueblo entraba en estado de júbilo y glorificaba la presencia de Dios. Este 2010, ¿puede ser un año de júbilo para ti? ¿Cómo harías que se convirtiera en un año de gracia del Señor?

 


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viernes, 22 de enero de 2010

Sábado 23 – Feria (o Memoria Libre: Santa María en sábado – Blanco) – Verde / Misa: a elección – Liturgia de las horas: a elección. 1ras Vísperas del 3° domingo durante el año.

Primera lectura

Lectura del segundo libro de Samuel 1, 1–4. 11–12. 19. 23–27

¡Cómo han caído los héroes, cómo han perecido las armas del combate!

1Después de la muerte de Saúl, David volvió de derrotar a los amalecitas y permaneció dos días en Siquelag. 2Al tercer día, llegó un hombre del campamento de Saúl, con la ropa hecha jirones y la cabeza cubierta de polvo. Cuando se presentó ante David, cayó con el rostro en tierra y se postró. 3"¿De dónde vienes?", le preguntó David. Él le respondió: "Me he escapado del campamento de Israel". 4David añadió: "¿Qué ha sucedido? Cuéntame todo". Entonces él dijo: "La tropa huyó del campo de batalla y muchos del pueblo cayeron en el combate; también murieron Saúl y su hijo Jonatán".11Entonces David rasgó sus vestiduras, y lo mismo hicieron todos los hombres que estaban con él. 12Se lamentaron, lloraron y ayunaron hasta el atardecer por Saúl, por su hijo Jonatán, por el pueblo del Señor y por la casa de Israel, porque habían caído al filo de la espada. 19"¡Tu esplendor ha sucumbido, Israel, en las alturas de tus montañas! ¡Cómo han caído los héroes! 23¡Saúl y Jonatán, amigos tan queridos, inseparables en la vida y en la muerte! Eran más veloces que águilas, más fuertes que leones. 24Hijas de Israel, lloren por Saúl, el que las vestía de púrpura y de joyas y les prendía alhajas de oro en los vestidos. 25¡Cómo han caído los héroes en medio del combate! ¡Han sucumbido Jonatán en lo alto de tus montañas! 26¡Cuánto dolor siento por ti, Jonatán, hermano mío muy querido! Tu amistad era para mí más maravillosa que el amor de las mujeres. 27¡Cómo han caído los héroes, cómo han perecido las armas del combate!".

Palabra de Dios.

Salmo Responsorial

Salmo 80 (79), 2–3. 5–7

R. ¡Que brille tu rostro, Señor, y nos salve! 

2Escucha, Pastor de Israel, tú que guías a José como a un rebaño; tú que tienes el trono sobre los querubines, 3resplandece entre Efraím, Benjamín y Manasés. R.

Reafirma tu poder y ven a salvarnos. 5Señor, Dios de los ejércitos, ¿hasta cuándo durará tu enojo, a pesar de las súplicas de tu pueblo? R.

6Les diste de comer un pan de lágrimas, les hiciste beber lágrimas a raudales; 7nos entregaste a las disputas de nuestros vecinos, y nuestros enemigos se burlan de nosotros. R.

 

Aleluya: Cfr. Hechos 16, 14

“Aleluya. Aleluya. Señor, toca nuestro corazón, para que aceptemos las palabras de tu Hijo. Aleluya”


Evangelio

Evangelio de Nuestro Señor Jesucristo según San Marcos 3, 20–21

Sus parientes salieron para llevárselo, porque decían: "Es un exaltado"

20Jesús regresó a la casa, y de nuevo se juntó tanta gente que ni siquiera podían comer. 21Cuando sus parientes se enteraron, salieron para llevárselo, porque decían: "Es un exaltado".

Palabra del Señor.

Comentario:

Aun en la familia de Jesús, este no será entendido. A veces pasa que los más íntimos son los que más te dañan, los que menos confían en vos, los que piensan las peores cosas. El contraste es grande: “tanta gente” que sigue a Jesús, por un lado… y por el otro, su familia, que no lo valora. ¿A nosotros también nos pasa? Bueno, si está es la situación, con mucha oración de por medio, escuchemos el mandato divino y hagamos como Jesús, la voluntad de Dios.

 

Meditemos:

  • ¿Qué relación tengo con mi familia? ¿Los entiendo? ¿Me entienden?

 


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jueves, 21 de enero de 2010

Viernes 22 – Feria (o Memoria Libre: San Vicente, diácono y mártir – Rojo /Beata Laura Vicuña, virgen – Blanco) – Verde / Misa: a elección – Liturgia delas horas: a elección. Día penitencial.

Primera lectura

Lectura del primerlibro del profeta Samuel 24, 3–21

No extenderé la mano contra él, porque es el ungido del Señor

3Saúl reunió a tres mil hombres seleccionados entre todo Israel y partióen busca de David y sus hombres, hacia las Peñas de las Cabras salvajes. 4Alllegar a los corrales de ovejas que están junto al camino, donde había unacueva, Saúl entró a hacer sus necesidades. En el fondo de la cueva, estabansentados David y sus hombres. 5Ellos le dijeron: "Este es eldía en que el Señor te dice: "Yo pongo a tu enemigo en tus manos; tú lotratarás como mejor te parezca"". Entonces David se levantó y cortósigilosamente el borde del manto de Saúl. 6Pero después le remordióla conciencia, por haber cortado el borde del manto de Saúl, 7y dijoa sus hombres: "¡Dios me libre de hacer semejante cosa a mi señor, elungido del Señor! ¡No extenderé mi mano contra él, porque es el ungido delSeñor!". 8Con estas palabras, David retuvo a sus hombres y nodejó que se abalanzaran sobre Saúl. Así Saúl abandonó la cueva y siguió sucamino. 9Después de esto, David se levantó, salió de la cueva ygritó detrás de Saúl: "¡Mi señor, el rey!". Saúl miró hacia atrás.David, inclinándose con el rostro en tierra, se postró 10y le dijo:"¿Por qué haces caso a los rumores de la gente, cuando dicen que Davidbusca tu ruina? 11Hoy has visto con tus propios ojos que el Señor tepuso en mis manos dentro de la cueva. Aquí se habló de matarte, pero yo tuvecompasión de ti y dije: "No extenderé mi mano contra mi señor, porque esel ungido del Señor". 12¡Mira, padre mío, sí, mira en mi manoel borde de tu manto! Si yo corté el borde de tu manto y no te maté, tienes quecomprender que no hay en mí ni perfidia ni rebeldía, y que no he pecado contrati. ¡Eres tú el que me acechas para quitarme la vida! 13Que el Señorjuzgue entre tú y yo, y que él me vengue de ti. Pero mi mano no se alzarácontra ti. 14"La maldad engendra maldad", dice el viejorefrán. Pero yo no alzaré mi mano contra ti. 15¿Detrás de quién hasalido el rey de Israel? ¿A quién estás persiguiendo? ¡A un perro muerto! ¡Auna pulga! 16¡Que el Señor sea el árbitro y juzgue entre tú y yo;que él examine y defienda mi causa, y me haga justicia, librándome de tumano!". 17Cuando David terminó de dirigir estas palabras aSaúl, este exclamó: "¿No es esa tu voz, hijo mío, David?", yprorrumpió en sollozos. 18Luego dijo a David: "La justicia estáde tu parte, no de la mía. Porque tú me has tratado bien y yo te he tratadomal. 19Hoy sí que has demostrado tu bondad para conmigo, porque elSeñor me puso en tus manos y tú no me mataste. 20Cuando alguienencuentra a su enemigo, ¿lo deja seguir su camino tranquilamente? ¡Que el Señorte recompense por el bien que me has hecho hoy! 21Ahora sé muy bienque tú serás rey y que la realeza sobre Israel se mantendrá firme en tus manos.

Salmo Responsorial

Salmo 57 (56), 2–4.6. 11

R¡Ten piedad de mí, Dios mío, ten piedad!

2Ten piedad de mí, Dios mío, tenpiedad, porque mi alma se refugia en ti; yo me refugio a la sombra de tus alashasta que pase la desgracia. R.

3Invocaré a Dios, el Altísimo, alDios que lo hace todo por mí: 4Él me enviará la salvación desde elcielo y humillará a los que me atacan. ¡Que Dios envíe su amor y su fidelidad! R.

6¡Levántate, Dios, por encima delcielo, y que tu gloria cubra toda la tierra! 11Porque tumisericordia se eleva hasta el cielo, y tu fidelidad hasta las nubes. R.

 

Aleluya: 2° Corintios 5, 19

“Aleluya. Aleluya. Nuestro diosestaba en Cristo reconciliando al mundo consigo, confiándonos la palabra de lareconciliación. Aleluya”

 

Evangelio

Evangelio denuestro Señor Jesucristo según san Marcos 3, 13–19

Jesús instituyó a doce para que estuvieran con él, y para enviarlos a predicarcon el poder de expulsar a los demonios

13Después subió a la montaña y llamó a su lado alos que quiso. Ellos fueron hacia él, 14y Jesús instituyó a docepara que estuvieran con él, y para enviarlos a predicar 15con elpoder de expulsar a los demonios. 16Así instituyó a los Doce: Simón,al que puso el sobrenombre de Pedro; 17Santiago, hijo de Zebedeo, yJuan, hermano de Santiago, a los que dio el nombre de Boanerges, es decir,hijos del trueno; 18luego, Andrés, Felipe, Bartolomé, Mateo, Tomás,Santiago, hijo de Alfeo, Tadeo, Simón, el Cananeo, 19y JudasIscariote, el mismo que lo entregó.

Palabra del Señor.

Comentario:

Aquí están los amigos del Señor. Estos son los elegidos, losconsagrados por Jesús para ser los que estén con Él, los que envía a predicar ylos que expulsan demonios. Hoy también Jesús necesita personas así, hombres ymujeres, que se animen a “estar” con él, a compartir con Jesús su vida, a“gastar” tiempo en la oración, en la contemplación. Hoy hacen falta muchos ysantos predicadores, buenos predicadores, de esos que te hacen entender deverdad las palabras santas, de esos que se nota que escrutan las palabras de labiblia para enseñárnoslas, de esos que hacen “arder” nuestros corazones.Necesitamos elegidos que expulsen demonios, que sean luz, que irradien amor ypaz divinas, que muestren constantemente el rostro amado de Jesús en suspalabras y gestos personales. Es tiempo de decir que sí, es tiempo de animarnosa ser del grupo de los Doce.

 

Meditemos:

  • ¿Nos experimentamos llamados, convocados, por Dios? ¿A qué?
  • ¿A qué cosas le digo sí, con la vida al Señor?

 


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miércoles, 20 de enero de 2010

Jueves 21 – Santa Inés, virgen y mártir – memoria obligatoria  – Rojo / Misa: de la memoria. – Liturgia de las horas: de la memoria.


Primera lectura

Lectura del primer libro del profeta Samuel 18, 6–9; 19, 1–7

Mi padre Saúl intenta matarte

186A su regreso, después que David derrotó al filisteo, las mujeres de todas las ciudades de Israel salían a recibir al rey Saúl, cantando y bailando, al son jubiloso de tamboriles y triángulos. 7Y mientras danzaban, las mujeres cantaban a coro: "Saúl ha matado a miles y David a decenas de miles". 8Saúl se puso furioso y muy disgustado por todo aquello, pensó: "A David le atribuyen los diez mil, y a mí tan sólo los mil. ¡Ya no le falta más que la realeza!". 9Y a partir de ese día, Saúl miró con malos ojos a David. 191Saúl habló a su hijo Jonatán y a todos sus servidores de su proyecto de matar a David. Pero Jonatán, hijo de Saúl, quería mucho a David, 2y lo puso sobre aviso, diciéndole: "Mi padre Saúl intenta matarte. Ten mucho cuidado mañana por la mañana; retírate a un lugar oculto y no te dejes ver. 3Yo saldré y me quedaré junto con mi padre en el campo donde tú estés; le hablaré de ti, veré que pasa y te lo comunicaré". 4Jonatán habló a su padre Saúl en favor de David, y le dijo: "Que el rey no peque contra su servidor David, ya que él no ha pecado contra ti. Al contrario, sus acciones te reportan grandes beneficios. 5El se jugó la vida cuando derrotó al filisteo, y el Señor dio una gran victoria a todo Israel. Si tanto te alegraste al verlo, ¿por qué vas a pecar con sangre inocente, matando a David sin motivo?". 6Saúl hizo caso a Jonatán y pronunció este juramento: "¡Por la vida del Señor, no morirá!". 7Jonatán llamó a David y lo puso al tanto de todo. Luego lo llevó a la presencia de Saúl, y David quedó a su servicio como antes.

Palabra de Dios

 

Salmo Responsorial

Salmo 56 (55), 2–3. 9–13.

R¡En Dios confío y no temo!

2Ten piedad de mí, Señor, porque me asedian, todo el día me combaten y me oprimen: 3mis enemigos me asedian sin cesar, son muchos los que combaten contra mí. R.

9Tú has anotado los pasos de mi destierro; recoge mis lágrimas en tu odre: ¿acaso no está todo registrado en tu Libro? 10Mis enemigos retrocederán cuando te invoque. R.

Yo sé muy bien que Dios está de mi parte; 11confío en Dios y alabo su palabra; 12confío en él y ya no temo: ¿qué pueden hacerme los hombres? R.

13Debo cumplir, Dios mío, los votos que te hice: te ofreceré sacrificios de alabanza. R.

 

Aleluya: Cfr. 2 Timoteo 1, 10

“Aleluya. Aleluya. Nuestro Salvador Jesucristo destruyó la muerte e hizo brillar la vida, mediante la Buena Notivia. Aleluya”

Evangelio

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Marcos 3, 1–6

Los espíritus impuros se tiraban a sus pies, gritando: "¡Tú eres el Hijo de Dios!". Pero Jesús les ordenaba terminantemente que no lo pusieran de manifiesto

7Jesús se retiró con sus discípulos a la orilla del mar, y lo siguió mucha gente de Galilea. 8Al enterarse de lo que hacía, también fue a su encuentro una gran multitud de Judea, de Jerusalén, de Idumea, de la Transjordania y de la región de Tiro y Sidón. 9Entonces mandó a sus discípulos que le prepararan una barca, para que la muchedumbre no lo apretujara. 10Porque, como curaba a muchos, todos los que padecían algún mal se arrojaban sobre él para tocarlo. 11Y los espíritus impuros, apenas lo veían, se tiraban a sus pies, gritando: "¡Tú eres el Hijo de Dios!". 12Pero Jesús les ordenaba terminantemente que no lo pusieran de manifiesto.

Palabra del Señor.

Comentario:

Jesús, en San Marcos, tiene mucha calma, pero vive un mundo agitado. Marcos lo lleva aceleradamente de un lado para el otro, haciendo milagros, liberando gente, discutiendo, enseñando. Encima tiene que hacer callar a los demonios para que no hablen de Él. El famoso secreto mesiánico está presente. Pero también es importante recalcar que Jesús no quiere que el “enemigo” sea quien predique su nombre, para eso están los “amigos”, los discípulos.

 

Meditemos:

  • ¿Soy “amigo” de Jesús? ¿En qué se nota?
  • ¿De qué manera predico su Nombre a las Naciones?

 


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martes, 19 de enero de 2010

Miércoles 20 – Feria (Memoria Libre: San Fabián, papa, y San Sebastián, mártires – Rojo) – Verde / Misa: a elección – Liturgia de las horas: a elección.

Primera lectura

Lectura del primer libro del profeta Samuel 17, 1–2. 4. 8. 32–33. 37. 40–51

Venció David al filisteo con la honda y una piedra

1Los filisteos reunieron sus fuerzas para el combate. Se concentraron en Socó de Judá y acamparon entre Socó y Azecá, en Efes Damím. 2También Saúl y los hombres de Israel se reunieron y acamparon en el valle del Terebinto, y se dispusieron en orden de batalla frente a los filisteos. 4Entonces salió del campo filisteo un luchador llamado Goliat, de Gat, que medía casi tres metros de altura. 8El filisteo se detuvo y gritó a las filas de Israel: "¿Para qué salen a presentar batalla? ¿No soy yo el filisteo y ustedes los esclavos de Saúl? Elijan a un hombre, y que baje a enfrentarme. 32David dijo a Saúl: "No hay que desanimarse a causa de ese; tu servidor irá a luchar contra el filisteo". 33Pero Saúl respondió a David: "Tú no puedes batirte con ese filisteo, porque no eres más que un muchacho, y él es un hombre de guerra desde su juventud". 37Y David añadió: "El Señor, que me ha librado de las garras del león y del oso, también me librará de la mano de ese filisteo". Entonces Saúl dijo a David: "Ve, y que el Señor esté contigo". 40Luego tomó en la mano su bastón, eligió en el torrente cinco piedras bien lisas, las puso en su bolsa de pastor, en la mochila, y con la honda en la mano avanzó hacia el filisteo. 41El filisteo se fue acercando poco a poco a David, precedido de su escudero. 42Y al fijar sus ojos en David, el filisteo lo despreció, porque vio que era apenas un muchacho, de tez clara y de buena presencia. 43Entonces dijo a David: "¿Soy yo un perro para que vengas a mí armado de palos?". Y maldijo a David invocando a sus dioses. 44Luego le dijo: "Ven aquí, y daré tu carne a los pájaros del cielo y a los animales del campo". 45David replicó al filisteo: "Tú avanzas contra mí armado de espada, lanza y jabalina, pero yo voy hacia ti en el nombre del Señor de los ejércitos, el Dios de las huestes de Israel, a quien tú has desafiado. 46Hoy mismo el Señor te entregará en mis manos; yo te derrotaré, te cortaré la cabeza, y daré tu cadáver y los cadáveres del ejército filisteo a los pájaros del cielo y a los animales del campo. Así toda la tierra sabrá que hay un Dios para Israel. 47Y toda esta asamblea reconocerá que el Señor da la victoria sin espada ni lanza. Porque esta es una guerra del Señor, y él los entregará en nuestras manos". 48Cuando el filisteo se puso en movimiento y se acercó cada vez más para enfrentar a David, este enfiló velozmente en dirección al filisteo. 49En seguida se metió la mano en su bolsa, sacó de ella una piedra y la arrojó con la honda, hiriendo al filisteo en la frente. La piedra se le clavó en la frente, y él cayó de bruces contra el suelo. 50Así venció David al filisteo con la honda y una piedra; le asestó un golpe mortal, sin tener una espada en su mano. 51David fue corriendo y se paró junto al filisteo; le agarró la espada, se la sacó de la vaina y lo mató, cortándole la cabeza. Al ver que su héroe estaba muerto, los filisteos huyeron.

Palabra de Dios

 

Salmo Responsorial

Salmo 144 (143), 1–2. 9–10

R¡Bendito sea el Señor, mi Roca!

1Bendito sea el Señor, mi Roca, el que adiestra mis brazos para el combate y mis manos para la lucha. R.

2El es mi bienhechor y mi fortaleza, mi baluarte y mi libertador; él es el escudo con que me resguardo, y el que somete los pueblos a mis pies. R.

9Dios mío, yo quiero cantarte un canto nuevo y tocar para ti con el arpa de diez cuerdas, 10porque tú das la victoria a los reyes y libras a David, tu servidor. Líbrame de la espada maligna. R.

 

Aleluya: Cfr. Mateo 4, 23

“Aleluya. Aleluya. Jesús proclamaba la Buena Noticia del Reino y sanaba todas las dolencias de la gente. Aleluya”


Evangelio

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Marcos 3, 1–6

¿Está permitido en sábado hacer el bien o el mal, salvar una vida o perderla?

1Jesús entró nuevamente en una sinagoga, y había allí un hombre que tenía una mano paralizada. 2Los fariseos observaban atentamente a Jesús para ver si lo curaba en sábado, con el fin de acusarlo. 3Jesús dijo al hombre de la mano paralizada: "Ven y colócate aquí delante". 4Y les dijo: "¿Está permitido en sábado hacer el bien o el mal, salvar una vida o perderla?". Pero ellos callaron. 5Entonces, dirigiendo sobre ellos una mirada llena de indignación y apenado por la dureza de sus corazones, dijo al hombre: "Extiende tu mano". El la extendió y su mano quedó curada. 6Los fariseos salieron y se confabularon con los herodianos para buscar la forma de acabar con él.

Palabra del Señor.

Comentario:

Continuación de la disputa anterior: cumplir la ley fanáticamente, es el objetivo de los fariseos… cumplir la ley para bendecir y ayudar, enaltecer a los demás, es el objetivo de Jesús. Estamos ante un reformador social, la actitud hueca de los creyentes de la época de Cristo, que se quedan con la cáscara de la ley y no con su contenido, hacen que Jesús los enfrente e intente razonar con ellos. No le será fácil, es más, casi será imposible, la terquedad vencerá aún la paciencia divina, pero ese es otro tema.

 

Meditemos:

  • ¿Cómo cumplo la Ley? ¿Soy laxo o fanático? ¿En qué se nota?
  • ¿Por qué está mal que nos quedemos con la cáscara de la Ley y no con su contenido? ¿Yo lo hago?

 


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lunes, 18 de enero de 2010

Martes 19 – Feria – Blanco / Misa: a elección – Liturgia de las horas: de la feria.

Primera lectura

Lectura del primer libro del profeta Samuel 16, 1–13

Ungió Samuel a David en medio de sus hermanos, y en aquel momento lo invadió el espíritu del Señor

1El Señor dijo a Samuel: "¿Hasta cuándo vas a estar lamentándote por Saúl, si yo lo he rechazado para que no reine más sobre Israel? ¡Llena tu frasco de aceite y parte! Yo te envío a Jesé, el de Belén, porque he visto entre sus hijos al que quiero como rey". 2Samuel respondió" "¿Cómo voy a ir? Si se entera Saúl, me matará". Pero el Señor replicó: "Llevarás contigo una ternera y dirás: "Vengo a ofrecer un sacrificio al Señor". 3Invitarás a Jesé al sacrificio, y yo te indicaré lo que debes hacer: tú me ungirás al que yo te diga". 4Samuel hizo lo que el Señor le había dicho. Cuando llegó a Belén, los ancianos de la ciudad salieron a su encuentro muy atemorizados, y le dijeron: "¿Vienes en son de paz, vidente?". 5Sí, respondió él; vengo a ofrecer un sacrificio al Señor. Purifíquense y vengan conmigo al sacrificio". Luego purificó a Jesé y a sus hijos y los invitó al sacrificio. 6Cuando ellos se presentaron, Samuel vio a Eliab y pensó: "Seguro que el Señor tiene ante él a su ungido". 7Pero el Señor dijo a Samuel: "No te fijes en su aspecto ni en lo elevado de su estatura, porque yo lo he descartado. Dios no mira como mira el hombre; porque el hombre ve las apariencias, pero Dios ve el corazón". 8Jesé llamó a Abinadab y lo hizo pasar delante de Samuel, el cual dijo: "Tampoco a este ha elegido el Señor". 9Luego hizo pasar a Sammá; pero Samuel dijo: "Tampoco a este ha elegido el Señor". 10Así Jesé hizo pasar ante Samuel a siete de sus hijos, pero Samuel dijo a Jesé: "El Señor no ha elegido a ninguno de estos". 11Entonces Samuel preguntó a Jesé: "¿Están aquí todos los muchachos?". El respondió: "Queda todavía el más joven, que ahora está apacentando el rebaño". Samuel dijo a Jesé: "Manda a buscarlos, porque no nos sentaremos a la mesa hasta que llegue aquí". 12Jesé lo hizo venir: era de tez clara, de hermosos ojos y buena presencia. Entonces el Señor dijo a Samuel: "Levántate y úngelo, porque es este". 13Samuel tomó el frasco de óleo y lo ungió en presencia de sus hermanos. Y desde aquel día, el espíritu del Señor descendió sobre David. Samuel, por su parte, partió y se fue a Ramá.


Salmo Responsorial

Salmo 89 (88) 20–22. 27–28

R¡Encontré a David, mi servidor!

20Tú hablaste una vez en una visión y dijiste a tus amigos: "Impuse la corona a un valiente, exalté a un guerrero del pueblo. R.

21Encontré a David, mi servidor, y lo ungí con el óleo sagrado, 22para que mi mano esté siempre con él y mi brazo lo haga poderoso. R.

27El me dirá: "Tú eres mi padre, mi Dios, mi Roca salvadora". 28Yo lo constituiré mi primogénito, el más alto de los reyes de la tierra. R.

 

Aleluya: Cfr. Efesios 1, 17­­–18

“Aleluya. Aleluya. EL Padre de nuestro Señor Jesucristo ilumine nuestros corazones, para que podamos valorar la esperanza a la que hemos sido llamados. Aleluya”

Evangelio

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Marcos 2, 23–28

El sábado ha sido hecho para el hombre, y no el hombre para el sábado

23Un sábado en que Jesús atravesaba unos sembrados, sus discípulos comenzaron a arrancar espigas al pasar. 24Entonces los fariseos le dijeron: "¡Mira! ¿Por qué hacen en sábado lo que no está permitido?". 25El les respondió: "¿Ustedes no han leído nunca lo que hizo David, cuando él y sus compañeros se vieron obligados por el hambre, 26cómo entró en la Casa de Dios, en el tiempo del Sumo Sacerdote Abiatar, y comió y dio a sus compañeros los panes de la ofrenda, que sólo pueden comer los sacerdotes?". 27Y agregó: "El sábado ha sido hecho para el hombre, y no el hombre para el sábado. 28De manera que el Hijo del hombre es dueño también del sábado".

Comentario:

He aquí una disputa sobre la gran diferencia entre el “cumplir” con el sábado y “el volver al sábado importante para la vida”. Para Jesús es importante tener criterio y saber discernir: el sábado no puede convertirse, por la observancia irrestricta y fanática, en una pesada carga para el creyente, en un agobio… tiene que ser una liberación, un día de fiesta y regocijo. Las leyes, cuando son asumidas estrictamente desde el fanatismo, en vez de ayudar y hacer crecer, desmoronan a los que las cumplen y los vuelven personas sin criterios de vida. Es bueno tener valores y principios de vida, pero mejor y más buenos es saber usar de esos valores y principios con inteligencia y misericordia. Sentido común, le dicen, “el menos común de los sentidos”, para Descartes.

Meditemos:

  • ¿Soy de los que hacen las cosas por “cumplimiento” o porque son importantes para la vida?
  • ¿Qué son las leyes para mí y cómo las asumo en mi vida?

 


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domingo, 17 de enero de 2010

Lunes 18 – Feria – Verde / Misa: a elección – Liturgia de las horas: de la feria.

Primera lectura

Lectura del primer libro del profeta Samuel 15, 16–23

Obedecer vale más que un sacrificio. El Señor te rechaza hoy como rey

16Entonces Samuel dijo a Saúl: "¡Basta! Voy a anunciarte lo que el Señor me dijo anoche". "Habla", replicó él. 17Samuel añadió: "Aunque tú mismo te consideres poca cosa, ¿no estás al frente de las tribus de Israel? El Señor te ha ungido rey de Israel. 18El te mandó hacer una expedición y le dijo: Ve y consagra al exterminio a esos pecadores, los amalecitas; combátelos hasta acabar con ellos. 19¿Por qué entonces no has escuchado la voz del Señor? ¿Por qué te has lanzado sobre el botín y has hecho lo malo a los ojos del Señor?". 20Saúl le replicó: "¡Yo escuché la voz del Señor! Hice la expedición que él me había encomendado; traje a Agad, rey de Amalec, consagré al exterminio a los amalecitas, 21y el pueblo tomó del botín ovejas y vacas, lo mejor de lo destinado al exterminio, para ofrecer sacrificios al Señor, tu Dios, en Guilgal". 22Samuel respondió: "¿Quiere el Señor holocaustos y sacrificios o quiere que se obedezca su voz? La obediencia vale más que el sacrificio; la docilidad, más que la grasa de carneros. 23Como pecado de hechicería es la rebeldía; como crimen de idolatría es la contumacia. Porque tú has rechazado la palabra del Señor, él te ha rechazado a ti para que no seas rey".

Palabra de Dios.

Salmo Responsorial

Salmo 50 (49), 8–9. 16b–17. 21. 23

R. ¡Escucha, pueblo mío, yo te hablo!

8No te acuso por tus sacrificios: ¡tus holocaustos están siempre en mi presencia! 9Pero yo no necesito los novillos de tu casa ni los cabritos de tus corrales. R.

16¿Cómo te atreves a pregonar mis mandamientos y a mencionar mi alianza con tu boca, 17tú, que aborreces toda enseñanza y te despreocupas de mis palabras? R.

21Haces esto, ¿y yo me voy a callar? ¿Piensas acaso que soy como tú? Te acusaré y te argüiré cara a cara, 23El que ofrece sacrificios de alabanza me honra de verdad. R.

Al que va por el buen camino le haré gustar la salvación de Dios. R.

 

Aleluya: Hebreos 4, 12

“Aleluya. Aleluya. La Palabra de Dios es viva y eficaz; discierne los pensamientos y las intenciones del corazón. Aleluya”

Evangelio

Marcos 2, 18–22

El novio está con ellos

18Un día en que los discípulos de Juan y los fariseos, fueron a decirle a Jesús: "¿Por qué tus discípulos no ayunan, como lo hacen los discípulos de Juan y los discípulos de los fariseos?". 19Jesús les respondió: "¿Acaso los amigos del esposo pueden ayunar cuando el esposo está con ellos? Es natural que no ayunen, mientras tienen consigo al esposo. 20Llegará el momento en que el esposo les será quitado, y entonces ayunarán. 21Nadie usa un pedazo de género nuevo para remendar un vestido viejo, porque el pedazo añadido tira del vestido viejo y la rotura se hace más grande. 22Tampoco se pone vino nuevo en odres viejos, porque hará reventar los odres, y ya no servirán más ni el vino ni los odres. ¡A vino nuevo, odres nuevos!".

Comentario

Cuando la mentalidad de las personas es conservadora, todo cambio, toda transformación es resistida. Lo ideal para esas personas es permanecer como antes. La realidad actual se mira desde la nostalgia, o tristeza, de los tiempos pasados. Una persona dueña de su tiempo, de su presente y futuro, usará el pasado, no para volver sobre él con nostalgia, sino para aprender de él y relacionarse con el presente nuevo y actual. Por eso Jesús invita a todos los cristianos a transformar la realidad vivida en algo nuevo, a no remendar un vestido viejo, sino a hacer uno nuevo. “¡A vino nuevo, odres nuevos!”, nos dice hoy. Animarnos a salir de los caminos transitados, acceder al “asombro” por las cosas bellas que el Señor pone ante nosotros, vincularnos con un mundo que cambia y pide a gritos ser evangelizado (no vuelto al pasado) es el gran desafío para la Iglesia, esposa de Cristo.

Meditemos:

  • ¿En qué cosas prefiero seguir añorando el pasado?
  • ¿De qué manera enfrento los desafíos de este mundo nuevo?

 


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sábado, 16 de enero de 2010

Domingo 17 – 2° DOMINGO DURANTE EL AÑO – Verde / Misa: del Propio. Gloria. Credo – Liturgia de las horas: del Propio. 2ra semana del salterio.

Primera Lectura

Lectura del libro del profeta Isaías 62, 1–5

El marido se alegrará con su esposa

1Por amor a Sión no me callaré, por amor a Jerusalén no descansaré, hasta que irrumpa su justicia como una luz radiante y su salvación, como una antorcha encendida. 2Las naciones contemplarán tu justicia y todos los reyes verán tu gloria; y tú serás llamada con un nombre nuevo, puesto por la boca del Señor. 3Serás una espléndida corona en la mano del Señor, una diadema real en las palmas de tu Dios. 4No te dirán más "¡Abandonada!", sino que te llamarán "Mi deleite", y a tu tierra "Desposada". Porque el Señor pone en ti su deleite y tu tierra tendrá un esposo. 5Como un joven se casa con una virgen, así te desposará el que te reconstruye; y como la esposa es la alegría de su esposo, así serás tú la alegría de tu Dios.

Palabra de Dios

Salmo Responsorial

Salmo 96 (95), 1–3. 7–10ac

R¡Anuncien las maravillas del Señor por todos los pueblos!

1Canten al Señor un canto nuevo, cante al Señor toda la tierra; 2canten al Señor, bendigan su Nombre. R.

Día tras día, proclamen su victoria. 3Anuncien su gloria entre las naciones, y sus maravillas entre los pueblos. R.

7Aclamen al Señor, familias de los pueblos, aclamen la gloria y el poder del Señor; 8aclamen la gloria del nombre del Señor. R.

Entren en sus atrios trayendo una ofrenda. 9Adoren al Señor al manifestarse su santidad: ¡que toda la tierra tiemble ante él! R.

10Digan entre las naciones: "¡el Señor reina! El Señor juzgará a los pueblos con rectitud". R.


Segunda Lectura

Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los Corintios 12, 4–11

El mismo y único espíritu reparte a cada uno, como a él le parece

4Ciertamente, hay diversidad de dones, pero todos proceden del mismo Espíritu. 5Hay diversidad de ministerios, pero un solo Señor. 6Hay diversidad de actividades, pero es el mismo Dios el que realiza todo en todos. 7En cada uno, el Espíritu se manifiesta para el bien común. 8El Espíritu da a uno la sabiduría para hablar; a otro, la ciencia para enseñar, según el mismo Espíritu; 9a otro, la fe, también el mismo Espíritu. A este se le da el don de curar, siempre en ese único Espíritu; 10a aquel, el don de hacer milagros; a uno, el don de profecía; a otro, el don de juzgar sobre el valor de los dones del Espíritu; a este, el don de lenguas; a aquel, el don de interpretarlas. 11Pero en todo esto, es el mismo y único Espíritu el que actúa, distribuyendo sus ones a cada uno en particular como él quiere..

Palabra de Dios.

Aleluya: Cfr. 2 Tesalonicenses 2, 14

“Aleluya. Aleluya. Dios nos llamó por medio del Evangelio para poseer la gloria de nuestro Señor Jesucristo. Aleluya.”


Evangelio

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Juan 2, 1–11

En Caná de Galilea Jesús comenzó sus signos

1Tres días después se celebraron unas bodas en Caná de Galilea, y la madre de Jesús estaba allí. 2Jesús también fue invitado con sus discípulos. 3Y como faltaba vino, la madre de Jesús le dijo: "No tienen vino". 4Jesús le respondió: "Mujer, ¿qué tenemos que ver nosotros? Mi hora no ha llegado todavía". 5Pero su madre dijo a los sirvientes: "Hagan todo lo que él les diga". 6Había allí seis tinajas de piedra destinadas a los ritos de purificación de los judíos, que contenían unos cien litros cada una. 7Jesús dijo a los sirvientes: "Llenen de agua estas tinajas". Y las llenaron hasta el borde. 8"Saquen ahora, agregó Jesús, y lleven al encargado del banquete". Así lo hicieron. 9El encargado probó el agua cambiada en vino y como ignoraba su o rigen, aunque lo sabían los sirvientes que habían sacado el agua, llamó al esposo 10y les dijo: "Siempre se sirve primero el buen vino y cuando todos han bebido bien, se trae el de inferior calidad. Tú, en cambio, has guardado el buen vino hasta este momento". 11Este fue el primero de los signos de Jesús, y lo hizo en Caná de Galilea. Así manifestó su gloria, y sus discípulos creyeron en él.

Palabra del Señor.

Comentario:

A leer relatos como este, nos quedamos admirados de lo poco que creemos en la Palabra de Dios. Jesús nos dice: “pidan y se les dará, busquen y encontrarán, llamen y se les abrirá” (Lc 11, 9). La invitación del Señor es clara, hay que orar para que Dios nos escuche.

Hoy se nos revela un gran milagro de Jesús. El primer milagro, o “signo”, nos dice san Juan. Y todo esto nace de la capacidad de observación que tiene su madre.

María, “como faltaba vino” nos dice San Juan, le dice a su hijo: “No tienen vino”. ¡Nada más! No hizo falta un gran discurso teológico de María sobre el poder sobrenatural de Jesús. ¡Sólo con decir: “No tienen vino”, basta y sobra! Es que en este asunto de la oración no importan las palabras sino la actitud que tengamos. Veamos: María es consciente de que tiene a su hijo delante de ella. No es cualquier hijo, es el Hijo de Dios que ha sido engendrado en ella para la salvación de todos. Pero María se dirige a Él con palabras confiadas. Con palabras tan simples y sencillas como la misma realidad: no tienen vino.

“A buen entendedor, pocas palabras”; nos dice el popular refrán. Dios entiende bien lo que necesitamos. No le hacen falta a Dios oraciones bonitas, ni muy extensas, ni tan repetidas, ni tan inteligente. Eso es lo bueno de Dios para con nosotros, está ahí atento a nuestras necesidades. Esperando que de nuestros labios salgan las sinceras palabras que digan aquello que, sencillamente, necesitamos. A veces somos tan rebuscados en nuestra relación con Dios, la hemos estructurado tanto que necesitamos de complicados rituales, casi mágicos, para establecer relación con Él y nos olvidamos que somos sus hijos muy amados. Un hijo no necesita grandes discursos delante de sus padres para que estos le ayuden. Un hijo no necesita complicados rituales para que su Padre lo escuche en sus necesidades. Lo único que necesita un hijo es confiar en que tiene delante a un Padre atento que con sólo escuchar su necesidad lo va a ayudar. Lo que nos hace falta es FE y no grandes oraciones.

La respuesta de Jesús es desilusionante: “Mi hora no ha llegado todavía”. Muchos de nosotros hemos experimentado en algún momento de nuestra vida el silencio de Dios. ¡¿Por qué Dios no me escucha?! Es una pregunta que refleja esta situación.

Los tiempos de Dios no son los tiempos de los hombres, decimos. Y la Biblia nos muestra que no es verdad. A las palabras de Jesús, María hace como si no escuchara esa respuesta de que todavía no habría milagros. Muchos ante una situación semejante prefieren buscar alguien que ore por ellos, o cambiar de religión, o cambiar de oraciones, o alguna respuesta mágica. Cuando la puerta del cielo parece estar cerrada, cuando el silencio de Dios es el que nos contesta, la actitud correcta no es cualquiera de las anteriores. La actitud correcta es responder con FE. María confió en Dios, confió en su Hijo. Ella sabía la respuesta aparente, pero perseveró en su actitud confiada, llena de FE, y el milagro se produjo.

No quiero imaginarme a María pidiendo ayuda a los discípulos del Señor, tampoco la veo trayendo a los novios para que Jesús se enterneciera y cambiara de actitud. No, María cumple en su vida las palabras que Jesús dirá algún tiempo después:

“Cuando pidan algo en la oración crean que ya lo tienen y lo conseguirán” (Mc 11, 24). Palabra de Dios. Diga Amén  y dígalo con su vida.

Cuando María le dice a los sirvientes: “Hagan todo lo que él les diga”, está mostrando que su FE es grande como una casa, es FE fuerte como un roble. Esta mujer no duda, no tiembla, es segura y confiada en lo que pide. POCAS PALABRAS, MUCHA FE. Parece ser la relación correcta para conseguir lo que necesitamos para la vida de todos los días. Dios no es sordo, sólo hay que saber pedir. La sabiduría de los orantes no está en las palabras que se escogen o en la duración de la oración ni en la intensidad emocional con que se la haga: la verdadera sabiduría de los orantes está en la ACTITUD, está en la FE.

Meditemos:

  • ¿Qué es lo que más importa en el accionar de María? Leamos Mc 11, 24. ¿Qué conclusiones sacamos?
  • Consideremos que cada tinaja tenía capacidad para 100 litros de agua: ¿Cuántos litros de vino hizo Jesús? ¿Qué significa esto? ¿Qué se logra con este milagro?
  • Contemos hechos milagrosos que Dios haya obrado en nuestra vida. ¿Aumentó nuestra fe en Él?

 


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viernes, 15 de enero de 2010

Sábado16 – Feria (o Memoria Libre: Santa María en sábado – Blanco) – Verde / Misa: aelección – Liturgia de las horas: a elección. 1ras Vísperas del 2° domingodurante el año.

Primera lectura

Lectura del primer libro de Samuel 9, 1–6. 10. 17–19; 10, 1a

Ese es el hombre de quien habló el Señor; Saúlregirá a su pueblo

91Había un hombre de Benjamín llamadoQuis, hijo de Abiel, hijo de Seror, hijo de Becorat, hijo de Afiaj, hijo de unbenjaminita. El hombre estaba en muy buena posición, 2y tenía unhijo llamado Saúl, que era joven y apuesto. No había entre los israelitas otromás apuesto que él; de los hombros para arriba, sobresalía por encima de todoslos demás. 3Una vez, se le extraviaron las asnas a Quis, el padre deSaúl. Quis dijo entonces a su hijo Saúl: "Lleva contigo a uno de losservidores y ve a buscar las asnas". 4Ellos recorrieron lasmontañas de Efraím y atravesaron la región de Salisá, sin encontrar nada.Cruzaron por la región de Saalém, pero no estaban allí. Recorrieron elterritorio de Benjamín, y tampoco las hallaron. 5Cuando llegaron ala región de Suf, Saúl dijo al servidor que lo acompañaba: "Volvámonos, nosea que mi padre ya no piense más en las asnas y esté inquieto pornosotros". 6Pero el servidor le respondió: "En esta ciudadhay un hombre de Dios. Es un hombre muy respetado: todo lo que él dice sucedeinfaliblemente. Vamos allá; a lo mejor él nos indica el camino que debemostomar". 10Saúl dijo a su servidor: "Está bien,vamos". Y se fueron a la ciudad donde estaba el hombre de Dios. 17CuandoSamuel divisó a Saúl, el Señor le advirtió: "Este es el hombre de quien tedije que regirá a mi pueblo". 18Saúl se acercó a Samuel enmedio de la puerta de la ciudad, y le dijo: "Por favor, indícame dóndeestá la casa del vidente". 19"El vidente soy yo, respondióSamuel a Saúl; sube delante de mí al lugar alto. Hoy ustedes comerán conmigo.Mañana temprano te dejaré partir y responderé a todo lo que te preocupa. 101Samuel tomó el frasco deaceite y lo derramó sobre la cabeza de Saúl.

Salmo Responsorial

Salmo 21 (20), 2–7

R. ¡Elrey se regocija por tu fuerza, Señor! 

2Señor, el rey se regocija por tu fuerza ¡y cuánto se alegra por tuvictoria! 3Tú has colmado los deseos de su corazón, no le has negadolo que pedían sus labios.R.

4Porque te anticipas a bendecirlo con el éxito y pones en su cabeza unacorona de oro puro. 5Te pidió larga vida y se la diste: días que seprolongan para siempre.R.

6Su gloria se acrecentó por tu triunfo, tú lo revistes de esplendor ymajestad; 7le concedes incesantes bendiciones, lo colmas de alegríaen tu presencia.R.

Aleluya:Lucas 4, 18

“Aleluya.Aleluya. El Señor me envió a llevar la Buena Noticia a los pobres, a anunciarla liberación a los cautivos. Aleluya”


Evangelio

Marcos 2, 13–17

No he venido a llamar a los justos, sino a lospecadores

13Jesús salió nuevamente a la orilla del mar;toda la gente acudía allí, y él les enseñaba. 14Al pasar vio a Leví,hijo de Alfeo, sentado a la mesa de recaudación de impuestos, y le dijo:"Sígueme". El se levantó y lo siguió. 15Mientras Jesúsestaba comiendo en su casa, muchos publicanos y pecadores se sentaron a comercon él y sus discípulos; 16Los escribas del grupo de los fariseos,al ver que comía con pecadores y publicanos, decían a los discípulos:"¿Por qué come con publicanos y pecadores?". 17Jesús, quehabía oído, les dijo: "No son los sanos los que tienen necesidad delmédico, sino los enfermos. Yo no he venido a llamar a los justos, sino a lospecadores".

Comentario

Elllamamiento de Leví y de los pecadores les es dirigido hoy a los cristianos,invitados a hacer la experiencia de la misericordia para con ellos. Como todoslos seres humanos, son pecadores, pero descubren que el amor de Dios les buscahasta en su mismo pecado. El tomar en cuenta a un publicano para que lesiguiera era motivo de escándalo para la gente, y de manera especial para losletrados. ¿Cómo es posible que éste, que se hace llamar Maestro, coma conpublicanos y con pecadores? Para Jesús lo importante es la persona, y no tantosu condición de pecador; aunque, obviamente, lo invita al cambio de vida, porsu propio bien y el de todos. El pecador sólo descubre la misericordia de Diossi ésta constituye para él un llamamiento a la conversión y al cambio de viday, más aun, una misión apostólica, ser testimonio en el mundo. Los pecadores, aquienes tradicionalmente se ha contrapuesto a los justos tan sólo para condenarlos,son en este pasaje testigos de una cualidad religiosa esencial: la humildadpuesta al servicio del llamamiento, contrapuesta al orgulloso rechazo de labuena conciencia de los fariseos. (Tomado de http://servicioskoinonia.org).


Meditemos:

  • ¿Qué actitud tengo frente a la misericordia de Dios en mi vida?
  • Conversión implica cambio de vida: ¿Qué cosas estoy cambiando?

 


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jueves, 14 de enero de 2010

Viernes  15 – Feria – Verde / Misa: a elección – Liturgia de las horas: de la feria.

Primera lectura

Lectura del primer libro del profeta Samuel 8, 4–7. 10–22a

Gritarán contra el rey, pero el rey no les responderá

4Entonces se reunieron todos los ancianos de Israel y acudieron a Samuel en Ramá. 5“Tú ya eres viejo, le dijeron, y tus hijos no siguen tus pasos. Ahora danos un rey para que nos gobierne, como lo tienen todas las naciones”. 6A Samuel le disgustó que le dijeran: “Danos un rey para que nos gobierne”, y oró al Señor. 7El Señor dijo a Samuel: Escucha al pueblo en todo lo que ellos digan, porque no es a ti a quien rechazan: me rechazan a mí, para que no reine más sobre ellos. 10Samuel comunicó todas las palabras del Señor al pueblo que le pedía un rey, 11diciendo: "Este será el derecho del rey que reinará sobre ustedes, los destinará a sus carros de guerra y a su caballería, y ellos correrán delante de su carro. 12Los empleará como jefes de mil y de cincuenta hombres, y les hará cultivar sus campos, recoger sus cosechas, y fabricar sus armas de guerra y los arneses de sus carros. 13Tomará a las hijas de ustedes como perfumistas, cocineras y panaderas. 14Les quitará a ustedes los mejores campos, viñedos y olivares, para dárselos a sus servidores. 15Exigirá el diezmo de los sembrados y las viñas, para entregarlo a sus eunucos y a sus servidores. 16Les quitará sus mejores esclavos, sus bueyes y sus asnos, para emplearlos en sus propios trabajos. 17Exigirá el diezmo de los rebaños, y ustedes mismos serán sus esclavos. 18Entonces, ustedes clamarán a causa del rey que se han elegido, pero aquel día el Señor no les responderá". 19El pueblo se negó a escuchar la voz de Samuel, e insistió: "¡No! Habrá un rey sobre nosotros, 20y así seremos como todas las naciones. Nuestro rey nos juzgará, saldrá al frente de nosotros y combatirá en nuestros combates". 21Samuel escuchó todas las palabras del pueblo y las repitió en presencia del Señor. 22El Señor dijo a Samuel: "Escúchalos y dales un rey".

Salmo Responsorial

Salmo 89 (88), 16–19

R. ¡Cantaré eternamente tu misericordia, Señor!

16¡Feliz el pueblo que sabe aclamarte! Ellos caminarán a la luz de tu rostro; 17se alegrarán sin cesar en tu Nombre, serán exaltados a causa de tu justicia. R.

18Porque tú eres su gloria y su fuerza; con tu favor, acrecientas nuestro poder. 19Sí, el Señor es nuestro escudo, el Santo de Israel es realmente nuestro rey. R.

Evangelio

Marcos 2, 1–12

El Hijo de hombre tiene sobre la tierra el poder de perdonar los pecados

1Unos días después, Jesús volvió a Cafarnaúm y se difundió la noticia de que estaba en la casa. 2Se reunió tanta gente, que no había más lugar ni siguiera delante de la puerta, y él les anunciaba la Palabra. 3Le trajeron entonces a un paralítico, llevándolo entre cuatro hombres. 4Y como no podían acercarlo a él, a causa de la multitud, levantaron el techo sobre el lugar donde Jesús estaba, y haciendo un agujero descolgaron la camilla con el paralítico. 5Al ver la fe de esos hombres, Jesús dijo al paralítico: "Hijo, tus pecados te son perdonados". 6Unos escribas que estaban sentados allí pensaban en su interior: 7"¿Qué está diciendo este hombre? ¡Está blasfemando! ¿Quién puede perdonar los pecados, sino sólo Dios? 8Jesús, advirtiendo en seguida que pensaban así, les dijo: "¿Qué están pensando? 9¿Qué es más fácil, decir al paralítico: "Tus pecados te son perdonados", o "Levántate, toma tu camilla y camina"? 10Para que ustedes sepan que el Hijo de hombre tiene sobre la tierra el poder de perdonar los pecados 11-dijo al paralítico- yo te lo mando, levántate, toma tu camilla y vete a tu casa". 12El se levantó en seguida, tomó su camilla y salió a la vista de todos. La gente quedó asombrada y glorificaba a Dios, diciendo: "Nunca hemos visto nada igual".

Comentario:

La fe de los amigos, el poder de la “intercesión”. Esa es la realidad que se nos presenta cuando san Marcos dice “Al ver la fe de esos hombres, Jesús dijo al paralítico: "Hijo, tus pecados te son perdonados"” (v. 5). Qué cosa maravillosa es la fe, no solo ayuda al que la tiene, sino también le sirve al que es “amado” por la persona de fe. El poder de la oración, de la intercesión, del “hacer por el otro” es algo que no debemos despreciar. Jesús nos insiste en ello al actuar tan naturalmente frente a la manifestación de fe de los cuatro amigos: sana al enfermo. Para Jesús “perdonar” es igual a “sanar”, ese es otro punto que tendríamos que tener en cuenta: la sanación por medio del perdón es la puerta que se abre a la felicidad: nuestra y de los demás.

 

Meditemos:

  • ¿Cómo es de fuerte mi fe?
  • ¿Me juego por aquellos que necesitan de mi fe? ¿En qué se nota?

 


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miércoles, 13 de enero de 2010

Jueves  14 – Feria – Verde / Misa: a elección – Liturgia de las horas: de la feria.

Primera lectura

Lectura del primer libro del profeta Samuel 3, 3b–10. 19

Derrotaron a los israelitas y el Arca de Dios fue capturada

1bLos filisteos se reunieron para combatir contra Israel. Israel les salió al encuentro para el combate, y acamparon en Eben Ezer, mientras los filisteos acampaban en Afec. 2Los filisteos se alinearon en orden de batalla frente a Israel, y se entabló un duro combate. Israel cayó derrotado delante de los filisteos, y unos cuatro mil hombres fueron muertos en el frente de batalla, en campo abierto. 3Cuando el pueblo regresó al campamento, los ancianos de Israel dijeron: "¿Por qué el Señor nos ha derrotado hoy delante de los filisteos? Vayamos a buscar a Silo el Arca de la Alianza del Señor: que ella esté presente en medio de nosotros y nos salve de la mano de nuestros enemigos". 4El pueblo envió unos hombres a Silo, y trajeron de allí el Arca de la Alianza del Señor de los ejércitos, que tiene su trono sobre los querubines. Jofní y Pinjás, los dos hijos de Elí, acompañaban el Arca. 5Cuando el Arca de la Alianza del Señor llegó al campamento, todos los israelitas lanzaron una gran ovación y tembló la tierra. 6Los filisteos oyeron el estruendo de la ovación y dijeron: "¿Qué significa esa estruendosa ovación en el campamento de los hebreos?". Al saber que el Arca del Señor había llegado al campamento, 7los filisteos sintieron temor, porque decían: "Un dios ha llegado al campamento". Y exclamaron: "¡Ay de nosotros, porque nada de esto había sucedido antes! 8¡Ay de nosotros! ¿Quién nos librará de este dios poderoso? Este es el dios que castigó a los egipcios con toda clase de plagas en el desierto. 9¡Tengan valor y sean hombres, filisteos, para no ser esclavizados por los hebreos, como ellos lo fueron por ustedes! ¡Sean hombres y luchen!" 10Los filisteos libraron batalla. Israel fue derrotado y cada uno huyó a sus campamentos. La derrota fue muy grande, y cayeron entre los israelitas treinta mil hombres de a pie.

Salmo Responsorial

Salmo 44 (43), 10–11. 14–15. 24–25

R. ¡Líbranos, Señor, por tu misericordia!

10Ahora, Señor,  nos rechazaste y humillaste: dejaste de salir con nuestro ejército, 11nos hiciste retroceder ante el enemigo y nuestros adversarios nos saquearon. R.

14Nos expusiste a la burla de nuestros vecinos, a la risa y al escarnio de los que nos rodean; 15hiciste proverbial nuestra desgracia y los pueblos nos hacen gestos de sarcasmo. R.

24¡Despierta, Señor! ¿Por qué duermes? ¡Levántate, no nos rechaces para siempre! 25¿Por qué ocultas tu rostro y te olvidas de nuestra desgracia y opresión? R.

Evangelio

Marcos 1, 40–45

En seguida la lepra desapareció y quedó purificado

40Entonces se le acercó un leproso para pedirle ayuda y, cayendo de rodillas, le dijo: "Si quieres, puedes purificarme". 41Jesús, conmovido, extendió la mano y lo tocó, diciendo: "Lo quiero, queda purificado". 42En seguida la lepra desapareció y quedó purificado. 43Jesús lo despidió, advirtiéndole severamente: 44"No le digas nada a nadie, pero ve a presentarte al sacerdote y entrega por tu purificación la ofrenda que ordenó Moisés, para que les sirva de testimonio". 45Sin embargo, apenas se fue, empezó a proclamarlo a todo el mundo, divulgando lo sucedido, de tal manera que Jesús ya no podía entrar públicamente en ninguna ciudad, sino que debía quedarse afuera, en lugares desiertos, Y acudían a él de todas partes.

Comentario:

Pareciera contradictorio que alguien que quiere salvar a todo el mundo no desee que se diga que tiene poder para curar (v. 44). Los comentarista a los evangelios lo  denominan “secreto mesiánico”: es el deseo de Jesús de que no se lo identifique con un poderoso Señor que viene a darlo todo para esta vida, a eliminar a los enemigos (sean espirituales, como los demonios, o tan humanos como nosotros… los romanos, por ejemplo), a sanar a los enfermos, a dar bendición económica y material… sino que se lo vea como lo que es: el Hijo de Dios. Por eso Jesús pide silencio, para que la “realidad” no se confunda en el “deseo”; para que las “expectativas” no tapen a la “bendición” que Dios da. Aún para los más creyentes, es difícil vivir una fe pura y espiritual, una fe basada en las verdaderas promesas de Dios y no en los deseos “egocéntricos” que nacen de nuestro corazón. Por eso Jesús pide un poco de “prudencia” a quienes ayuda

Meditemos:

  • ¿De qué cosas necesito que Jesús me purifique?
  • ¿De qué modo predico la Palabra de Jesús?

 


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domingo, 10 de enero de 2010

Lunes 11 – Feria – Verde / Misa: a elección – Liturgia de las horas: de la feria. 1° semana para el Salterio.

Primera lectura

Lectura del primer libro del profeta Samuel 1, 1–8

A Ana el Señor la había hecho estéril

1Había un hombre de Ramataim, un sufita de la montaña de Efraím, que se llamaba Elcaná, hijo de Ierojam, hijo de Eliú, hijo de Toju, hijo de Suf, efraimita. 2El tenía dos mujeres: una se llamaba Ana y la otra Peniná. Peniná tenía hijos, pero Ana no tenía ninguno. 3Este hombre subía cada año desde su ciudad, para adorar y ofrecer sacrificios al Señor en Silo. Allí eran sacerdotes del Señor, Jofni y Pinjás, los dos hijos de Elí. 4El día en que Elcaná ofrecía su sacrificio, daba a su esposa Peniná, y a todos sus hijos e hijas, porciones de la víctima. 5Pero a Ana le daba una porción especial, porque la amaba, aunque el Señor la había hecho estéril. 6Su rival la afligía constantemente para humillarla, por el Señor la había hecho estéril. 7Así sucedía año tras año cada vez que ella subía a la Casa del Señor, la otra la afligía de la misma manera. Entonces Ana se ponía a llorar y no quería comer. 8Pero Elcaná, su marido, le dijo: “Ana, ¿por qué lloras y no quieres comer? ¿Por qué estas triste? ¿No valgo yo para ti más que diez hijos?”.

Palabra de Dios.

Salmo Responsorial

Salmo 116 (115), 12–14. 17–19

R. ¡Te ofreceré, Señor, un sacrificio de alabanza!

12¿Con qué pagaré al Señor todo el bien que me hizo? 13Alzaré la copa de la salvación e invocaré el nombre del Señor. R.

14Cumpliré mis votos al Señor, en presencia de todo su pueblo. 17Te ofreceré un sacrificio de alabanza, e invocaré el nombre del Señor. R.

18Cumpliré mis votos al Señor, en presencia de todo su pueblo, 19en los atrios de la Casa del Señor, en medio de ti, Jerusalén. R.

 

Aleluya: Marcos 1, 14–20

“Aleluya. Aleluya. EL Reino de Dios está cerca. Conviértanse y crean en la Buena Noticia. Aleluya”


Evangelio

Marcos 1, 14–20

Conviértanse y crean en la Buena Noticia

14Después que Juan fue arrestado, Jesús se dirigió a Galilea. Allí proclamaba la Buena Noticia de Dios, diciendo: 15"El tiempo se ha cumplido: el Reino de Dios está cerca. Conviértanse y crean en la Buena Noticia". Los primeros discípulos 16Mientras iba por la orilla del mar de Galilea, vio a Simón y a su hermano Andrés, que echaban las redes en el agua, porque eran pescadores. 17Jesús les dijo: "Síganme, y yo los haré pescadores de hombres". 18Inmediatamente, ellos dejaron sus redes y lo siguieron. 19Y avanzando un poco, vio a Santiago, hijo de Zebedeo, y a su hermano Juan, que estaban también en su barca arreglando las redes. En seguida los llamó, 20y con ellos, dejando en la barca a su padre Zebedeo con los jornaleros, lo siguieron.

Comentario

Un relato vocacional, donde el predicador busca predicadores que lo ayuden en la gran y basta tarea que tiene. ¿El mensaje a predicar?: "El tiempo se ha cumplido: el Reino de Dios está cerca. Conviértanse y crean en la Buena Noticia" (v. 15). ¿La tarea a realizar?: “los haré pescadores de hombres” (v. 17). ¿Quiénes?: a los que Él llame: vv. 17 y 18. ¿Condiciones?: Dejarlo todo y seguirlo (v. 18 y 20). Oremos por los que el Señor llama, en todas las tareas eclesiales, para que, con el mismo ánimo que los primeros apóstoles, también lo sigan con gran espíritu de servicio a “pescar” hombres.

Meditemos:

  • ¿De qué manera recibo el Reino que está cerca?
  • ¿escucho el “llamado” que Jesús me hace de ser su discípulo?

 


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sábado, 09 de enero de 2010

Domingo 10 – Fiesta: EL BAUTISMO DEL SEÑOR – Blanco / Misa: del Propio. Gloria. Credo. Prefacio propio – Liturgia de las horas: del Propio. Termina el tiempo de Navidad.

Primera Lectura

Lectura del libro del profeta Isaías 40, 1–5. 9–11

Ya llega el Señor con poder y su brazo le asegura el dominio

1¡Consuelen, consuelen a mi pueblo, dice su Dios! 2Hablen al corazón de Jerusalén y anúncienle que su tiempo de servicio se ha cumplido, que su culpa está paga, que ha recibido de la mano del Señor doble castigo por todos sus pecados. 3Una voz proclama: ¡Preparen en el desierto el camino del Señor, tracen en la estepa un sendero para nuestro Dios! 4¡Que se rellenen todos los valles y se aplanen todas las montañas y colinas; que las quebradas se conviertan en llanuras y los terrenos escarpados, en planicies! 5Entonces se revelará la gloria del Señor y todos los hombres la verán juntamente, porque ha hablado la boca del Señor. 9Súbete a una montaña elevada, tú que llevas la buena noticia a Sión; levanta con fuerza tu voz, tú que llevas la buena noticia a Jerusalén. Levántala sin temor, di a las ciudades de Judá: "¡Aquí está tu Dios!". 10Ya llega el Señor con poder y su brazo le asegura el dominio: el premio de su victoria lo acompaña y su recompensa lo precede. 11Como un pastor, él apacienta su rebaño, lo reúne con su brazo; lleva sobre su pecho a los corderos y guía con cuidado a las que han dado a luz.

Palabra de Dios

Salmo Responsorial

Salmo 104 (103), 1b–4. 24–25. 27–30

R¡Bendice al Señor, alma mía!

1¡Señor, Dios mío, qué grande eres! Estás vestido de esplendor y majestad 2y te envuelves con un manto de luz. Tú extendiste el cielo como un toldo. R.

3Construiste tu mansión sobre las aguas. Las nubes te sirven de carruaje y avanzas en alas del viento. 4Usas como mensajeros a los vientos, y a los relámpagos, como ministros. R.

24¡Qué variadas son tus obras, Señor! ¡Todo lo hiciste con sabiduría, la tierra está llena de tus criaturas! 25Allí está el mar, grande y dilatado, donde se agitan, en número incontable, animales grandes y pequeños. R.

27Todos esperan de ti que les des la comida a su tiempo: 28se la das, y ellos la recogen; abres tu mano, y quedan saciados. R.

29Si escondes tu rostro, se espantan; si les quitas el aliento, expiran y vuelven al polvo. 30Si envías tu aliento, son creados, y renuevas la superficie de la tierra. R.

Segunda Lectura

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a Tito 2, 11–14; 3, 4–7

El Señor, derramó abundantemente ese Espíritu sobre nosotros por medio de Jesucristo

211Porque la gracia de Dios, que es fuente de salvación para todos los hombres, se ha manifestado. 12Ella nos enseña a rechazar la impiedad y las concupiscencias del mundo, para vivir en la vida presente con sobriedad, justicia y piedad, 13mientras aguardamos la feliz esperanza y la Manifestación de la gloria de nuestro gran Dios y Salvador, Cristo Jesús. 14El se entregó por nosotros, a fin de librarnos de toda iniquidad, purificarnos y crear para sí un Pueblo elegido y lleno en la práctica del bien. 34Pero cuando se manifestó la bondad de Dios, nuestro Salvador, y su amor a los hombres, 5no por las obras de justicia que habíamos realizado, sino solamente por su misericordia, él nos salvó, haciéndonos renacer por el bautismo y renovándonos por el Espíritu Santo. 6Y derramó abundantemente ese Espíritu sobre nosotros por medio de Jesucristo, nuestro Salvador, 7a fin de que, justificados por su gracia, seamos en esperanza herederos de la Vida eterna.

Palabra de Dios.

Aleluya: Lucas 3, 16

“Aleluya. Aleluya. “Viene uno que es más poderoso que yo”, dijo Juan Bautista; “él los bautizará en el Espíritu Santo y en el fuego”. Aleluya.”


Evangelio

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas 3, 15–16. 21–22

Tú eres mi Hijo muy querido, en quien tengo puesta toda mi predilección

15Como el pueblo estaba a la expectativa y todos se preguntaban si Juan no sería el Mesías, 16él tomó la palabra y les dijo: "Yo los bautizo con agua, pero viene uno que es más poderoso que yo, y yo ni siquiera soy digno de desatar la correa de sus sandalias; él los bautizará en el Espíritu Santo y en el fuego. 21Todo el pueblo se hacía bautizar, y también fue bautizado Jesús. Y mientras estaba orando, se abrió el cielo. 22y el Espíritu Santo descendió sobre él en forma corporal, como una paloma. Se oyó entonces una voz del cielo: "Tú eres mi Hijo muy querido, en quien tengo puesta toda mi predilección".

Palabra del Señor.

Comentario:

Las sandalias

En el libro del Deuteronomio (25, 5-10) se regula una ley que, para nosotros, es por lo menos rara. Supongamos que una mujer queda viuda sin poder tener hijos (v. 5), según la ley deuteronómica ella debía casarse con el hermano de su esposo difunto (para el caso puede verse el ejemplo de Tamar en Gén 38), el hijo primogénito que naciera de esa unión heredaba el nombre del hermano muerto para que este no se perdiera (v. 6). ¿Pero qué pasaba si el hermano del difunto se negaba a tomarla por esposa? Los versículos 7-10 nos explican qué hay que hacer. De hecho en el 9 nos dice: Su cuñada se acercará a él en presencia de los ancianos, le quitará la sandalia del pie, lo escupirá en la cara y le dirá: “Así se debe obrar con el hombre que no edifica la casa de su hermano”. Por esta ley se consideraba entonces “hijo y heredero” del difunto al primer hijo de la unión de la viuda con el hermano del difunto.

En el libro de Rut se da una situación semejante (Rut 4, 1-7). Pero ahora no es Rut quien va a encontrarse con el pariente que tiene que cumplir la ley del levirato. Es Booz quien se ha enamorado de ella y va a negociar con este hombre para que él decida si quiere o no cumplir la ley en cuestión. Este no acepta y le pide a Booz que él se haga cargo de cumplir la ley a lo que el vers. 7 nos dice: “En Israel existía antiguamente la costumbre de quitarse la sandalia y dársela a otro para convalidar los convenios de rescate o de intercambio. Esta era la manera de testificar en Israel”.

Cuando Juan el bautista dice: “ni siquiera merezco desatarle la correa de sus sandalias” está haciendo alusión a esta ley. Es como si nos dijera “yo no soy el esposo”. Juan no quiere ocupar el lugar de Jesús solo servirlo, ser su esclavo (como comentan algunos exegetas que dicen: Desatar la correa de las sandalias a alguien era un servicio humilde, propio del esclavo), Juan es consciente que el esposo que viene a redimir es Jesús, él sólo tiene la tarea de precursor y a esa tarea se circunscribe.

Esta enseñanza de Juan nos ayuda a situarnos en el lugar que nos corresponde con respecto a las cosas de Dios. Hay mucha gente en la Iglesia y en nuestras comunidades que consideran que ellos son los salvadores, ocupan el lugar del “esposo”. Hay que ser consciente de esto: ¡Quien viene a salvar es Cristo, no yo! ¡Quién es el dueño de la Iglesia es Cristo, no yo! ¡Quien tiene que ponerse la sandalia, es el Señor y no yo! Hasta que no entendamos esto la Iglesia será casa de hombre y no de Dios.

La paloma

La escena presentada por Lucas sobre el bautismo del Señor nos invita a ver una acción trinitaria. Es el Espíritu Santo quien desciende como paloma, es el Padre quien pronuncia la Palabra y es la palabra hecha carne quien recibe la confirmación de la Misión y la certificación del amor que el Padre le tiene. El simbolismo del Espíritu santo como una paloma puede sugerirnos muchas ideas: en Gén 1, 2: “la tierra era algo informe y vacío, las tinieblas cubrían el abismo, y el soplo de Dios aleteaba sobre las aguas”. En Gén 8, 8-12, Noé suelta una paloma para ver si las aguas han bajado... primero no encuentra donde posarse y vuelve al arca, siete días después ella vuelve con una rama de olivo y siete días después la suelta nuevamente y la paloma ya no vuelve. Los ejemplos bíblicos citados están en orden a una nueva creación. Los rabinos judíos interpretaban que ese soplo de Dios tenía una forma de paloma, la simbología de los siete días (relato sacerdotal de la creación) nos indica una nueva creación sobre la destrucción causada por el diluvio. La forma de paloma que el Espíritu Santo toma para el bautismo de Jesús invita a ver una nueva creación, no ya en el universo (Génesis 1), o la tierra (Génesis 8), sino en el hombre ahora redimido por Jesús. 

El bautismo

Es bien sabido que los israelitas conocían el baño de agua como medio legal de purificación para personas impuras (Lev 14, 8; 15, 16. 18; Núm 19, 19). En un principio, estas prescripciones de baños y lavatorios, tenían por fin una purificación legal y no revestían carácter moral directo. Con el tiempo adquirió significancia para los prosélitos (recién convertidos del mundo pagano) como rito de iniciación en la fe judaica (era importante purificarlos ya que el mundo pagano era “impuro” a los ojos israelitas) y llegó a equipararse a la circuncisión.

El bautismo de Juan supera al bautismo judío por la implicancia moral y de conversión que demanda. Juan se instala en la línea de los profetas, cuando estos toman el agua como símbolo de purificación moral interna (Is 1, 16; Ez 36, 25; Zac 13, 1; Sal 51, 9). Pero Juan es consciente que su bautismo no es el definitivo, faltará que el Espíritu Santo con fuego penetre la vida de cada uno de los creyentes y les dé una presencia divina más fuerte y definitiva. Como dice el comentario bíblico latinoamericano (Pág. 490):

En la Escritura, el fuego indica con frecuencia la presencia del Dios salvador (Lev, 1, 7ss; 6, 2. 6)... Dios aparece rodeado de fuego (Gén 15, 17; Éx 3, 1ss; 13, 21s; Núm 14, 14; Is 6; Ez 1, 4ss; Jl 3, 3)

El bautismo cristiano es inmensamente superior a cualquier rito de purificación exterior (judío) o interior (Juan el Bautista) ya que no sólo purifica sino que plenifica con la presencia de la divinidad la vida del que, por la fe, acepta ese bautismo. Como diría la teología católica, el  bautismo nos convierte en Hijos de Dios y miembros de la Iglesia.

Meditemos:

  • Juan el Bautista fue el precursor y supo hacerse a un lado a tiempo dejando que el esposo ocupara su lugar. Nosotros: ¿sabemos hacer nuestra tarea sin adueñarnos de las cosas que hacemos? ¿Somos capaces de apartarnos a tiempo o sofocamos la vida de los demás? ¿Actuamos como madres sobre protectoras o, como Juan, damos lugar a la libertad del otro?
  • Jesús estaba en oración cuando Juan lo bautizó. Nosotros: ¿Oramos frecuentemente o antes de hacer las cosas? ¿Cómo es mi oración?
  • En mi vida de bautizado: ¿Experimento que soy hijo muy querido de Dios? ¿En qué se nota?
  • Hemos sido bautizados en el Espíritu Santo: ¿Se puede ver esa presencia en nosotros? ¿De qué modo?
 

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viernes, 08 de enero de 2010

Sábado 09 – Feria – Blanco / Misa: del Propio del tiempo. Prefacio de Epifanía – Liturgia de las horas: del Propio del tiempo.

Primera lectura

1 Juan 4, 11–18

Si nos amamos los unos a los otros, Dios permanece en nosotros

11Queridos míos, si Dios nos amó tanto, también nosotros debemos amarnos los unos a los otros. 12Nadie ha visto nunca a Dios: si nos amamos los unos a los otros, Dios permanece en nosotros y el amor de Dios ha llegado a su plenitud en nosotros. 13La señal de que permanecemos en él y él permanece en nosotros, es que nos ha comunicado su Espíritu. 14Y nosotros hemos visto y atestiguamos que el Padre envió al Hijo como Salvador del mundo. 15El que confiesa que Jesús es el Hijo de Dios, permanece en Dios, y Dios permanece en él. 16Nosotros hemos conocido el amor que Dios nos tiene y hemos creído en él. Dios es amor, y el que permanece en el amor permanece en Dios, y Dios permanece en él. 17La señal de que el amor ha llegado a su plenitud en nosotros, está en que tenemos plena confianza ante el día del Juicio, porque ya en este mundo somos semejantes a él. 18En el amor no hay lugar para el temor: al contrario, el amor perfecto elimina el temor, porque el temor supone un castigo, y el que teme no ha llegado a la plenitud del amor.

Salmo Responsorial

Salmo 72 (71), 1–2. 10–13

R. ¡Que se postren ante ti, Señor, todos los pueblos de la tierra! 

1Oh Dios, concede tu justicia al rey y tu rectitud al descendiente de reyes, 2para que gobierne a tu pueblo con justicia y a tus pobres con rectitud. R.

10Que los reyes de Tarsis y de las costas lejanas le paguen tributo. Que los reyes de Arabia y de Sebá le traigan regalos; 11que todos los reyes le rindan homenaje y lo sirvan todas las naciones. R.

12Porque él librará al pobre que suplica y al humilde que está desamparado. 13Tendrá compasión del débil y del pobre, y salvará la vida de los indigentes. R.

 

Aleluya: Cfr. 1° Timoteo 3, 16

“Aleluya. Aleluya. Gloria a ti, Cristo, proclamado a los paganos; gloria a ti, Cristo, creído en el mundo. Aleluya”


Evangelio

Marcos 6, 45–52

Fue hacia ellos caminando sobre el mar

45En seguida, Jesús obligó a sus discípulos a que subieran a la barca y lo precedieran en la otra orilla, hacia Betsaida, mientras él despedía a la multitud. 46Una vez que los despidió, se retiró a la montaña para orar. 47Al caer la tarde, la barca estaba en medio del mar y él permanecía solo en tierra. 48Al ver que remaban muy penosamente, porque tenían viento en contra, cerca de la madrugada fue hacia ellos caminando sobre el mar, e hizo como si pasara de largo. 49Ellos, al verlo caminar sobre el mar, pensaron que era un fantasma y se pusieron a gritar, 50porque todos lo habían visto y estaban sobresaltados. Pero él les habló enseguida y les dijo: "Tranquilícense, soy yo; no teman". 51Luego subió a la barca con ellos y el viento se calmó. Así llegaron al colmo de su estupor, 52porque no habían comprendido el milagro de los panes y su mente estaba enceguecida.


Comentario:

Tres elementos contiene este pasaje del evangelio: Jesús necesita intimidad con el Padre Dios; deja a los discípulos solos (casi obligadamente solos: v. 45) y, para ellos, comienzan las dificultades; por último, camina sobre las aguas y calma la tempestad: Jesús tiene poder sobre las fuerzas naturales.

Si uno se pregunta de dónde le viene ese poder, la respuesta parece lógica: de la oración. Del contacto fluido con Dios. No nos extrañe que nuestra vida esté llena de dificultades sin resolver, dificultades que nos abruman y hunden en el gran océano de la vida… si no tenemos vida de oración, nunca vendrá Jesús sobre las aguas a decirnos: “Tranquilícense, soy yo; no teman” (v. 50). Orar, dejar a Jesús acercarse, es el modo de que la barca sigua su buen camino hacia la orilla.

Meditemos:

  • ¿Qué reacción tengo ante las “tempestades” de la vida?
  • ¿Cómo va mi vida de oración?

 


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jueves, 07 de enero de 2010

Viernes 08 – Feria – Blanco / Misa: del Propio del tiempo. Prefacio de Epifanía – Liturgia de las horas: del Propio del tiempo.

Primera lectura

1 Juan 4, 7–10

Dios es amor

7Queridos míos, amémonos los unos a los otros, porque el amor procede de Dios, y el que ama ha nacido de Dios y conoce a Dios. 8El que no ama no ha conocido a Dios, porque Dios es amor. 9Así Dios nos manifestó su amor: envió a su Hijo único al mundo, para que tuviéramos Vida por medio de él. 10Y este amor no consiste en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que él nos amó primero, y envió a su Hijo como víctima propiciatoria por nuestros pecados.

Salmo Responsorial

Salmo 72 (71), 1–4b. 7–8

R. ¡Pueblos de la tierra alaben al Señor! 

1Oh Dios, concede tu justicia al rey y tu rectitud al descendiente de reyes, 2para que gobierne a tu pueblo con justicia y a tus pobres con rectitud. R.

3Que las montañas traigan al pueblo la paz, y las colinas, la justicia; 4que él defienda a los humildes del pueblo, socorra a los hijos de los pobres. R.

7Que en sus días florezca la justicia y abunde la paz, mientras dure la luna; 8que domine de un mar hasta el otro, y desde el Río hasta los confines de la tierra. R.

 

Aleluya: Lucas 4, 18

“Aleluya. Aleluya. El Señor me envió a llevar la Buena Noticia a los pobres, a anunciar la liberación a los cautivos. Aleluya”


Evangelio

Marcos 6, 34–44

Todos comieron hasta saciarse, y se recogieron doce canastas llenas de sobras de pan y de restos de pescado

34Al desembarcar, Jesús vio una gran muchedumbre y se compadeció de ella, porque eran como ovejas sin pastor, y estuvo enseñándoles largo rato. 35Como se había hecho tarde, sus discípulos se acercaron y le dijeron: “Este es un lugar desierto, y ya es muy tarde. 36Despide a la gente, para que vaya a las poblaciones cercanas a comprar algo para comer”. 37El respondió: “Denles de comer ustedes mismos”. Ellos le dijeron: “Habría que comprar pan por valor de doscientos denarios para dar de comer a todos”. 38Jesús preguntó: “¿Cuántos panes tienen ustedes? Vayan a ver”. Después de averiguarlo, dijeron: “Cinco panes y dos pescados”. 39El les ordenó que hicieran sentar a todos en grupos, sobre la hierba verde, 40y la gente se sentó en grupos de cien y de cincuenta. 41Entonces él tomó los cinco panes y los dos pescados, y levantando los ojos al cielo, pronunció la bendición, partió los panes y los fue entregando a sus discípulos para que los distribuyeran. También repartió los dos pescados entre la gente. 42Todos comieron hasta saciarse, 43y se recogieron doce canastas llenas de sobras de pan y de restos de pescado. 44Los que comieron eran cinco mil hombres.

Comentario:

“Cinco panes y dos pescados”, no es mucho si se compara con lo que se necesita… pero lo es todo en las manos de Dios. Es que Dios lo pide así, aunque sea poco, aunque aparentemente nada valga, si lo damos todo, si no nos reservamos nada… serán “cinco panes y dos pescados” que alimentarán una multitud. Por eso, como dicen en la Renovación Carismática, “Dios no quiere tu servicio, no quiere tu dinero, no quiere tu trabajo… etc. Dios te quiere a TI”.

Exactamente eso quiere, que le demos “toda” nuestra vida, aunque sea poco lo que damos, que Él la convertirá en una vida que servirá a muchos y alimentará una multitud.

 

Meditemos:

  • ¿Qué dones estoy entregando al Señor?
  • ¿Le doy mi vida entera? ¿En qué se nota?

 


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miércoles, 06 de enero de 2010

Jueves 07 – Feria (o memoria libre: San Raimundo de Peñafort) – Blanco / Misa: a elección - Liturgia de las horas: a elección. Primer jueves.

Primera lectura

1 Juan 3, 22 – 4, 6

No crean a cualquiera que se considere inspirado: pongan a prueba su inspiración, para ver si procede de Dios

322Él nos concederá todo cuanto le pidamos, porque cumplimos sus mandamientos y hacemos lo que le agrada. 23Su mandamiento es este: que creamos en el nombre de su Hijo Jesucristo, y nos amemos los unos a los otros como él nos ordenó. 24El que cumple sus mandamientos permanece en Dios, y Dios permanece en él; y sabemos que él permanece en nosotros, por el Espíritu que nos ha dado. 41Queridos míos, no crean a cualquiera que se considere inspirado: pongan a prueba su inspiración, para ver si procede de Dios, porque han aparecido en el mundo muchos falsos profetas. 2En esto reconocerán al que está inspirado por Dios: todo el que confiesa a Jesucristo manifestado en la carne, procede de Dios. 3Y todo el que niega a Jesús, no procede de Dios, sino que está inspirado por el Anticristo, por el que ustedes oyeron decir que vendría y ya está en el mundo. 4Hijos míos, ustedes son de Dios y han vencido a esos falsos profetas, porque aquel que está en ustedes es más grande que el que está en el mundo. 5Ellos son del mundo, por eso hablan el lenguaje del mundo y el mundo los escucha. 6Nosotros, en cambio, somos de Dios. El que conoce a Dios nos escucha, pero el que no es de Dios no nos escucha. Y en esto distinguiremos la verdadera de la falsa inspiración.

Salmo Responsorial

Salmo 2, 7–8. 10–12a

R. ¡Te daré las naciones como herencia! 

7Voy a proclamar el decreto del Señor: El me ha dicho: "Tú eres mi hijo, yo te he engendrado hoy 8Pídeme, y te daré las naciones como herencia, y como propiedad, los confines de la tierra. R.

10Por eso, reyes, sean prudentes; aprendan, gobernantes de la tierra. 11Sirvan al Señor con temor; 12temblando, ríndanle homenaje. R.

 

Aleluya: Mateo 4, 23

“Aleluya. Aleluya. Jesús proclamaba la Buena Noticia del Reino, sanaba todas las enfermedades de la gente. Aleluya”


Evangelio

Mateo 4, 12–17. 23–25

Conviértanse, porque el Reino de los Cielos está cerca

12Cuando Jesús se enteró de que Juan había sido arrestado, se retiró a Galilea. 13Y, dejando Nazaret, se estableció en Cafarnaúm, a orillas del lago, en los confines de Zabulón y Neftalí, 14para que se cumpliera lo que había sido anunciado por el profeta Isaías: 15"¡Tierra de Zabulón, tierra de Neftalí, camino del mar, país de la Transjordania, Galilea de las naciones! 16El pueblo que se hallaba en tinieblas vio una gran luz; sobre los que vivían en las oscuras regiones de la muerte, se levantó una luz." 17A partir de ese momento, Jesús comenzó a proclamar: "Conviértanse, porque el Reino de los Cielos está cerca". 23Jesús recorría toda la Galilea, enseñando en las sinagogas, proclamando la Buena Noticia del reino y curando todas las enfermedades y dolencias de la gente. 24Su fama se extendió por toda la Siria, y le llevaban a todos los enfermos, afligidos por diversas enfermedades y sufrimientos: endemoniados, epilépticos y paralíticos, y él los curaba. 25Lo seguían grandes multitudes que llegaban a Galilea, de la Decápolis, de Jerusalén, de Judea y de la Transjordania.


Comentario:

Jesús espera que el tiempo de predicación de Juan el Bautista se termine y, cumpliendo las Sagradas Escrituras, sale a predicar Él mismo con la palabra definitiva del Padre Dios a este mundo. La imagen de la LUZ que propone Mt 4, 16, invita a ver que Dios lo quiere todo claro y sin sombras… no viene a ocultar, a engañar, viene a mostrar la presencia de Dios en todo su esplendor, en toda su verdad. Por eso, y en continuidad con Juan el Bautista, su prédica llama a la “conversión”, como actitud fundamental: estar atentos a lo que se nos dice y dispuestos al cambio profundo de nuestra conducta por el Reino de los Cielos. Jesús, andariego, caminante y peregrino, va por las sendas y calles de su pueblo predicando y consolando, curando y fortaleciendo a los que necesitan de Dios. Hoy, donde grandes multitudes se alejan de Dios, y de la felicidad que su encuentro produce, nosotros tenemos la tarea de mostrar a Jesús que sigue predicando, sigue invitando a la conversión, sigue sanando y fortaleciendo a los necesitados.

 

Meditemos:

  • ¿Qué caminos de conversión asumo para este año que comienza?
  • ¿Predico el llamado de Dios a la “vuelta a casa”?

 


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martes, 05 de enero de 2010

Miércoles 06 – EPIFANÍA DEL SEÑOR – Solemnidad –Blanco / Misa: del Propio. Gloria. Credo. Prefacio propio. Bendición solemne facultativa – Liturgia de las horas: del Propio.

Primera lectura

Isaías 60, 1–6

La gloria del Señor amanece sobre ti

1¡Levántate, resplandece, porque llega tu luz y la gloria del Señor brilla sobre ti! 2Porque las tinieblas cubren la tierra y una densa oscuridad, a las naciones, pero sobre ti brillará el Señor y su gloria aparecerá sobre ti. 3Las naciones caminarán a tu luz y los reyes, al esplendor de tu aurora. 4Mira a tu alrededor y observa: todos se han reunido y vienen hacia ti; tus hijos llegan desde lejos y tus hijas son llevadas en brazos. 5Al ver esto, estarás radiante, palpitará y se ensanchará tu corazón, porque se volcarán sobre ti los tesoros del mar y las riquezas de las naciones llegarán hasta ti. 6Te cubrirá una multitud de camellos, de dromedarios de Madián y de Efá. Todos ellos vendrán desde Sabá, trayendo oro e incienso, y pregonarán las alabanzas del Señor.

Salmo Responsorial

Salmo 72 (71), 1–2. 7–8. 10–13

R¡Pueblos de la tierra, alaben al Señor!

1Oh Dios, concede tu justicia al rey y tu rectitud al descendiente de reyes, 2para que gobierne a tu pueblo con justicia y a tus pobres con rectitud. R.

7Que en sus días florezca la justicia y abunde la paz, mientras dure la luna; 8que domine de un mar hasta el otro, y desde el Río hasta los confines de la tierra. R.

10Que los reyes de Tarsis y de las costas lejanas le paguen tributo. Que los reyes de Arabia y de Sebá le traigan regalos; 11que todos los reyes le rindan homenaje y lo sirvan todas las naciones. R.

12Porque él librará al pobre que suplica y al humilde que está desamparado. 13Tendrá compasión del débil y del pobre, y salvará la vida de los indigentes. R.

2° Lectura

Efesios 3, 2–6

Ahora ha sido revelado que también los gentiles participan de una misma herencia

2Porque seguramente habrán oído hablar de la gracia de Dios, que me ha sido dispensada en beneficio de ustedes. 3Fue por medio de una revelación como se me dio a conocer este misterio, tal como acabo de exponérselo en pocas palabras. 4Al leerlas, se darán cuenta de la comprensión que tengo del misterio de Cristo, 5que no fue manifestado a las generaciones pasadas, pero que ahora ha sido revelado por medio del Espíritu a sus santos apóstoles y profetas. 6Este misterio consiste en que también los paganos participan de una misma herencia, son miembros de un mismo Cuerpo y beneficiarios de la misma promesa en Cristo Jesús, por medio del Evangelio.

 

Aleluya:

“Aleluya. Aleluya. Vimos su estrella en oriente y hemos venido a adorar al Señor. Aleluya”


Evangelio

Mateo 2, 1–12

Vimos su estrella en Oriente y hemos venido a adorarlo

1Cuando nació Jesús, en Belén de Judea, bajo el reinado de Herodes, unos magos de Oriente se presentaron en Jerusalén 2y preguntaron: "¿Dónde está el rey de los judíos que acaba de nacer? Porque vimos su estrella en Oriente y hemos venido a adorarlo". 3Al enterarse, el rey Herodes quedó desconcertado y con él toda Jerusalén. 4Entonces reunió a todos los sumos sacerdotes y a los escribas del pueblo, para preguntarles en qué lugar debía nacer el Mesías. 5“En Belén de Judea, -le respondieron-, porque así está escrito por el Profeta: 6"Y tú, Belén, tierra de Judá, ciertamente no eres la menor entre las principales ciudades de Judá, porque de ti surgirá un jefe que será el Pastor de mi pueblo, Israel"”. 7Herodes mandó llamar secretamente a los magos y después de averiguar con precisión la fecha en que había aparecido la estrella, 8los envió a Belén, diciéndoles: "Vayan e infórmense cuidadosamente acerca del niño, y cuando lo hayan encontrado, avísenme para que yo también vaya a rendirle homenaje". 9Después de oír al rey, ellos partieron. La estrella que habían visto en Oriente los precedía, hasta que se detuvo en el lugar donde estaba el niño. 10Cuando vieron la estrella se llenaron de alegría, 11y al entrar en la casa, encontraron al niño con María, su madre, y postrándose, le rindieron homenaje. Luego, abriendo sus cofres, le ofrecieron dones, oro, incienso y mirra. 12Y como recibieron en sueños la advertencia de no regresar al palacio de Herodes, volvieron a su tierra por otro camino.

Comentario:

“Los relatos del nacimiento del Mesías, en los dos primeros capítulos de su evangelio, presentan el misterio de Jesús en la visión peculiar de Mateo como cumplimiento de las promesas del Primer Testamento: en Jesús podemos cifrar nosotros el hijo de David, el hijo de Abrahán, como leemos en su genealogía, es decir, un Mesías, y la bendición para todos los pueblos. Él sería de algún modo «el anunciado por los profetas» (cfr. las cinco citas proféticas de cumplimiento en 1,22-23; 2,5-6. 15. 17-18. 23). Él sería un «nuevo Moisés», cuyo nacimiento anunció un astro resplandeciente, perseguido por el faraón de Egipto que mandó matar a los niños hebreos, como también leemos en el libro del Éxodo y en sus comentarios judíos (los midrashim). De esta manera, en el Segundo Testamento Jesús personifica al verdadero Israel, hijo de Dios, "llamado" desde Egipto, es decir: liberado, traído de la mano de Dios. También, para Mateo -y para el sentido clásico de esta liturgia de la Epifanía- la venida de los magos a visitar al niño Jesús sería un símbolo del destino universal de todos los pueblos de incorporarse un día, en el futuro, al cristianismo... Por eso la fiesta de la Epifanía era una fiesta «misionera», universalista, supracristiana” (tomado de http://servicioskoinonia.org).

“Los Reyes Magos, también conocidos como los Magos de Oriente, son personajes procedentes de la cultura popular cristiana. En la actualidad la religiosidad popular les ha asignado en algunos países una función, la cual es principalmente la de permitir afirmar a los niños que están siendo vigilados en su comportamiento por estos seres y que dependiendo del mismo, los magos les traerán regalos una vez al año, en la fiesta de la Epifanía. El nombre de magos proviene del latín "Magi" y este del griego "μάγοι". Este término, sin tener el mismo significado que el actual, era un título que se le daba a las castas sacerdotales del zoroastrismo. Como parte de su religión, estos sacerdotes tomaban una especial atención a las estrellas, y ganaron una reputación internacional por la astrología. La figura de los Reyes Magos tiene su origen en los relatos del nacimiento de Jesús, algunos de dichos relatos fueron integrados de los evangelios canónicos que hoy conforman el Nuevo Testamento de la Biblia. Concretamente el Evangelio de Mateo es la única fuente bíblica que menciona a unos magos (que ni eran tres, ni eran reyes) quienes, tras seguir una estrella, buscan al «Rey de los Judíos que ha nacido» en Jerusalén, al que terminarán encontrando sólo en la figura de Jesús nacido en Belén, y a quien ofrecen ofrendas de oro, incienso y mirra. Las tradiciones antiguas que no fueron recogidas en la Biblia, sin embargo, les asignan nombre: Melchor, Gaspar y Baltasar, posiblemente sacerdotes zoroastristas provenientes de Persia. Los nombres son además diferentes según la tradición siriaca. Según posteriores interpretaciones los Magos fueron considerados originarios de África, Europa, y de Asia respectivamente” (Tomado de http://es.wikipedia.org).

 

Meditemos:

  • ¿De qué manera se manifiesta hoy el Señor Jesús en mi vida?
  • ¿Qué hago para que todos los pueblos se incorporen al Cuerpo de Cristo?

 


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lunes, 04 de enero de 2010

Martes 05 – Feria – Blanco / Misa: del Propio del tiempo. Prefacio de Navidad – Liturgia de las horas: del Propio del tiempo.

Primera lectura

1° Juan 3, 11–20

No amemos solamente con la lengua y de palabra, sino con obras y de verdad

11La noticia que oyeron desde el principio es esta: que nos amemos los unos a los otros. 12No hagamos como Caín, que era del Maligno y mató a su hermano. ¿Y por qué lo mató? Porque sus obras eran malas, y las de su hermano, en cambio, eran justas. 13No se extrañen, hermanos, si el mundo los aborrece. 14Nosotros sabemos que hemos pasado de la muerte a la Vida, porque amamos a nuestros hermanos. El que no ama permanece en la muerte. 15El que odia a su hermano es un homicida, y ustedes saben que ningún homicida posee la Vida eterna. 16En esto hemos conocido el amor: en que él entregó su vida por nosotros. Por eso, también nosotros debemos dar la vida por nuestros hermanos. 17Si alguien vive en la abundancia, y viendo a su hermano en la necesidad, le cierra su corazón, ¿cómo permanecerá en él el amor de Dios? 18Hijitos míos, no amemos solamente con la lengua y de palabra, sino con obras y de verdad. 19En esto conoceremos que somos de la verdad, y estaremos tranquilos delante de Dios 20aunque nuestra conciencia nos reproche algo, porque Dios es más grande que nuestra conciencia y conoce todas las cosas.

Salmo Responsorial

Salmo 100 (99), 1–5

R¡Aclame al Señor toda la tierra!

1Aclame al Señor toda la tierra, 2sirvan al Señor con alegría, lleguen hasta él con cantos jubilosos. R.

3Reconozcan que el Señor es Dios: él nos hizo y a él pertenecemos; somos su pueblo y ovejas de su rebaño. R.

4Entren por sus puertas dando gracias, entren en sus atrios con himnos de alabanza, alaben al Señor y bendigan su Nombre. R.

5¡Qué bueno es el Señor! Su misericordia permanece para siempre, y su fidelidad por todas las generaciones. R.

 

Aleluya:

“Aleluya. Aleluya. Nos ha amanecido n día sagrado; vengan, naciones, adoren al Señor, porque hoy una gran luz ha bajado a la tierra. Aleluya”

Evangelio

Juan 1, 43–51

Maestro, tú eres el hijo de Dios, tú eres el Rey de Israel

43Al día siguiente, Jesús resolvió partir hacia Galilea. Encontró a Felipe y le dijo: "Sígueme". 44Felipe era de Betsaida, la ciudad de Andrés y de Pedro. 45Felipe encontró a Natanael y le dijo: "Hemos hallado a aquel de quien se habla en la Ley de Moisés y en los Profetas. Es Jesús, el hijo de José de Nazaret". 46Natanael le preguntó: "¿Acaso puede salir algo bueno de Nazaret?". "Ven y verás", le dijo Felipe. 47Al ver llegar a Natanael, Jesús dijo: "Este es un verdadero israelita, un hombre sin doblez". 48"¿De dónde me conoces?", le preguntó Natanael. Jesús le respondió: "Yo te vi antes que Felipe te llamara, cuando estabas debajo de la higuera". 49Natanael le respondió: "Maestro, tú eres el hijo de Dios, tú eres el Rey de Israel". 50Jesús continuó: "Porque te dije: "Te vi debajo de la higuera", crees. Verás cosas más grandes todavía". 51Y agregó: "Les aseguro que verán el cielo abierto, y a los ángeles de Dios subir y bajar sobre el Hijo del hombre".


Comentario:

“JUAN Y LOS SAMARITANOS: He aquí a un verdadero israelita. Cuando el Evangelio habla del Mesías, recurre habitualmente, no al vocabulario común de los judíos, sino al de los samaritanos, herederos lejanos del reino de Israel y de las tribus del norte. Habló de Elías, el gran profeta de Israel, del Profeta mencionado por el Deuteronomio 18,15, uno de los libros que figuraban igualmente en la Biblia de los samaritanos; en el versículo 45 la frase está torcida y todo el acento está puesto: del cual habló Moisés en la Ley, porque los Samaritanos reivindicaban a Moisés, pero no a los profetas casi todos judíos; Jesús es el hijo de José, un nombre querido por la gente del norte por que era el territorio de las tribus de José; y Natanael responde: Tú eres el Rey de Israel. Jesús reprende evocando el sueño de Jacob en Betel, un hombre y un lugar que son todavía típicamente samaritanos.

Todo eso nos lleva a pensar que algunas partes por lo menos del evangelio de Juan fueron escritas para los samaritanos o, más precisamente, para comunidades cristianas del otro lado del Jordán donde se sentían más cerca de los samaritanos que de los judíos. En el capítulo 4 la conversación excepcionalmente larga con la samaritana mostrará las mismas características, hasta la réplica del v. 42, porque la expresión Salvador del mundo parece haber nacido por esa época en la provincia de Samaría. En los capítulos siguientes Juan escribirá muchas veces: los judíos, como si hablara de un grupo extranjero. El descubrimiento en China de documentos importantes provenientes de cristianos llamados nestorianos que llevaron allá el Evangelio en el siglo sexto ha arrojado alguna luz sobre sus tradiciones antiguas. Provenían de países situados al este del Jordán y se consideraban como los herederos de Juan; en cambio sus tradiciones miraban con desconfianza a los judíos de Judea” (Comentario a este pasaje de la Biblia Latinoamericana, 1995).

Meditemos:

  • ¿Se puede decir de mí que soy un verdadero “Israelita”? ¿Una persona sin doblez?
  • ¿Somos prejuiciosos? ¿Por qué?

 


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domingo, 03 de enero de 2010

Lunes 04 – Feria – Blanco / Misa: del Propio del tiempo. Prefacio deNavidad – Liturgia de las horas: del Propio del tiempo.

Primera lectura

Lectura de laprimera carta del Apóstol San Juan 3, 7–10

El que ha nacido de Dios no peca, porque el germen de Dios permanece enél

7Hijos míos, que nadie los engañe: el que practica la justicia es justo,como él mismo es justo. 8Pero el que peca procede del demonio,porque el demonio es pecador desde el principio. Y el Hijo de Dios se manifestópara destruir las obras del demonio. 9El que ha nacido de Dios nopeca, porque el germen de Dios permanece en él; y no puede pecar, porque hanacido de Dios. 10Los hijos de Dios y los hijos del demonio semanifiestan en esto: el que no practica la justicia no es de Dios, ni tampocoel que no ama a su hermano.

Palabra de Dios.

Salmo Responsorial

Salmo 98 (97), 1. 7–9

R. ¡EL Señor manifestó su victoria!

1Canten al Señor un canto nuevo, porque él hizomaravillas: su mano derecha y su santo brazo le obtuvieron la victoria. R.

7Resuene el mar y todo lo que hay en él, el mundo ytodos sus habitantes; 8aplaudan las corrientes del océano, griten degozo las montañas al unísono. R.

9Griten de gozo delante del Señor, porque él viene agobernar la tierra; él gobernará al mundo con justicia, y a los pueblos conrectitud. R.

 

Aleluya: Hebreos 1, 1–2

“Aleluya. Aleluya. Después dehaber hablado a nuestros padres por medio de los profetas, en este tiempofinal, Dios nos habló por medio de su Hijo. Aleluya”


Evangelio

Evangelio denuestro Señor Jesucristo según San Juan 1, 35–42

Hemos encontrado al Mesías

35Al día siguiente, estaba Juan otra vez allícon dos de sus discípulos 36y, mirando a Jesús que pasaba, dijo:"Este es el Cordero de Dios". 37Los dos discípulos, al oírlohablar así, siguieron a Jesús. 38El se dio vuelta y, viendo que loseguían, les preguntó: “¿Qué quieren?”. Ellos le respondieron: “Rabbí -quetraducido significa Maestro- ¿dónde vives?”. 39“Vengan y lo verán”,les dijo. Fueron, vieron dónde vivía y se quedaron con él ese día. Eraalrededor de las cuatro de la tarde. 40Uno de los dos que oyeron laspalabras de Juan y siguieron a Jesús era Andrés, el hermano de Simón Pedro. 41Alprimero que encontró fue a su propio hermano Simón, y le dijo “Hemos encontradoal Mesías”, que traducido significa Cristo. 42Entonces lo llevó adonde estaba Jesús. Jesús lo miró y le dijo: “Tú eres Simón, el hijo de Juan:tú te llamarás Cefas”, que traducido significa Pedro.

Palabradel Señor.

Comentario:

Juan marca el camino, invita al seguimiento del Mesías, del Salvador, delCordero de Dios. Los discípulos de Juan siguen a Jesús, pero, podríamos decir,de modo anónimo, lejano, sin saber a quién siguen, o adónde lo siguen. Esa esla manera, anónima, de muchas personas de seguir a Jesús: anónimamente. Son bautizados,o se llaman a sí mismos “cristianos”. Pero siguen a Jesús de lejos, sin darse aconocer, sin saber, en profundidad lo que implica ese seguimiento: el adóndeles lleva.

La pregunta de Jesús exige una respuesta clara: “¿Qué quieren?”. Ese esel planteo fundamental que cualquier ser humano debe resolver de su propia vida:“¿Qué quiero?”. El saber que quiero llevará a concentrarme en lo que deseo, enlo que busco, en el sentido de mi propia existencia.

La respuesta discipular es “¿dónde vives?”. Esa respuesta expresa eldeseo de encuentro profundo y prolongado. “queremos que nos lleves a tu casa”… ahívemos el deseo de los discípulos: estar para siempre con el Señor. Esa respuestatraerá la de Jesús “vengan y lo verán”. No es Dios quien viene a mí, la llamadainvita a ponernos en movimiento y conquistar, por decirlo así, la “morada”celestial. “Vengan”, recorre el camino del seguimiento. “vengan”, decide tuvida desde la Vida del Otro, que es Dios.

Meditemos:

  • ¿De qué manera esto siguiendo a Jesús?
  • ¿Cómo resuena, vocacionalmente, en mí las palabras de Jesús: “vengan y lo verán”?

 


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sábado, 02 de enero de 2010

Domingo 03 – 2° DESPUÉS DE NAVIDAD – Blanco / Misa: del Propio. Gloria. Credo. Prefacio de Navidad – Liturgia de las horas: del Propio. 2° semana para el salterio.

Primera Lectura

Lectura del libro del Eclesiástico 24, 1–2. 8–12

Levanta tu carpa en Jacob y fija tu herencia en Israel

1La sabiduría hace el elogio de sí misma y se gloría en medio de su pueblo, 2abra la boca en la asamblea del Altísimo y se gloría delante de su Poder. 8Entonces, el Creador de todas las cosas me dio una orden, el que me creó me hizo instalar mi carpa, él me dijo: “Levanta tu carpa en Jacob y fija tu herencia en Israel”. 9El me creó antes de los siglos, desde el principio, y por todos los siglos no dejaré de existir. 10Ante él, ejercí el ministerio en la Morada santa, y así me he establecido en Sión; 11él me hizo reposar asimismo en la Ciudad predilecta, y en Jerusalén se ejerce mi autoridad. 12Yo eché raíces en un Pueblo glorioso, en la porción del Señor, en su herencia.

Palabra de Dios

Salmo Responsorial

Salmo 147, 12–15. 19–20

R¡La Palabra se hizo carne y habitó entre nosotros!

12¡Glorifica al Señor, Jerusalén, alaba a tu Dios, Sión! 13El reforzó los cerrojos de tus puertas y bendijo a tus hijos dentro de ti. R.

14Él asegura la paz en tus fronteras y te sacia con lo mejor del trigo. 15Envía su mensaje a la tierra, su palabra corre velozmente. R.

19Revela su palabra a Jacob, sus preceptos y mandatos a Israel: 20a ningún otro pueblo trató así ni le dio a conocer sus mandamientos. ¡Aleluya! R.

Segunda Lectura

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los cristianos de Éfeso 1, 3–6. 15–18

Que Dios ilumine sus corazones, para que ustedes puedan valorar la esperanza a la que han sido llamados

3Bendito sea Dios, el Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos ha bendecido en Cristo con toda clase de bienes espirituales en el cielo, 4y nos ha elegido en él, antes de la creación del mundo, para que fuéramos santos e irreprochables en su presencia, por el amor. 5El nos predestinó a ser sus hijos adoptivos por medio de Jesucristo, conforme al beneplácito de su voluntad, 6para alabanza de la gloria de su gracia, que nos dio en su Hijo muy querido. 15Por eso, habiéndome enterado de la fe que ustedes tienen en el Señor Jesús y del amor que demuestran por todos los hermanos, 16doy gracias sin cesar por ustedes recordándoles siempre en mis oraciones 17Que el Dios de nuestro Señor Jesucristo, el Padre de la gloria, les conceda un espíritu de sabiduría y de revelación que les permita conocerlo verdaderamente. 18Que él ilumine sus corazones, para que ustedes puedan valorar la esperanza a la que han sido llamados, los tesoros de gloria que encierra su herencia entre los santos.

Palabra de Dios.

Aleluya: 1° Timoteo 3, 16

“Aleluya. Aleluya. Gloria a ti, Cristo, proclamado a los paganos; gloria a ti, Cristo, creído en el mundo. Aleluya.”

Evangelio

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Juan 1, 1–18

La Palabra se hizo carne y acampó entre nosotros

1Al principio existía la Palabra, y la Palabra estaba junto a Dios, y la Palabra era Dios. 2Al principio estaba junto a Dios. 3Todas las cosas fueron hechas por medio de la Palabra y sin ella no se hizo nada de todo lo que existe. 4En ella estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres. 5La luz brilla en las tinieblas, y las tinieblas no la percibieron. 6Apareció un hombre enviado por Dios, que se llamaba Juan. 7Vino como testigo, para dar testimonio de la luz, para que todos creyeran por medio de él. 8El no era luz, sino el testigo de la luz. 9La Palabra era la luz verdadera que, al venir a este mundo, ilumina a todo hombre. 10Ella estaba en el mundo, y el mundo fue hecho por medio de ella, y el mundo no la conoció. 11Vino a los suyos, y los suyos no la recibieron. 12Pero a todos los que la recibieron, a los que creen en su Nombre, les dio el poder de llegar a ser hijos de Dios. 13Ellos no nacieron de la sangre, ni por obra de la carne, ni de la voluntad del hombre, sino que fueron engendrados por Dios. 14Y la Palabra se hizo carne y habitó entre nosotros. Y nosotros hemos visto su gloria, la gloria que recibe del Padre como Hijo único, lleno de gracia y de verdad. 15Juan da testimonio de él, al declarar: "Este es aquel del que yo dije: El que viene después de mí me ha precedido, porque existía antes que yo". 16De su plenitud, todos nosotros hemos participado y hemos recibido gracia sobre gracia: 17porque la Ley fue dada por medio de Moisés, pero la gracia y la verdad nos han llegado por Jesucristo. 18Nadie ha visto jamás a Dios; el que lo ha revelado es el Hijo único, que está en el seno del Padre.

Palabra del Señor.

Comentario:

La oración colecta nos dice “Dios todopoderoso y eterno, luz de los creyentes, llena la tierra de tu gloria y manifiéstate a todas las naciones por la claridad de esa luz”.

“Este domingo, dentro del encuadramiento de la Navidad, nos presenta una faceta muy hermosa del misterio de Cristo, una faceta que no tiene nada de abstracto ni de ideológico: Dios Padre creador de todo, ha entrado en la historia concreta de los hombres por medio de la persona de su Hijo…” (Julián López Martín). En la 1° Lectura veíamos como la sabiduría de Dios habita entre nosotros, por eso hoy respondemos al Salmo diciendo gozosamente: “¡La Palabra se hizo carne y habitó entre nosotros!”. En la 2° Lectura se nos hace evidente que Dios quiere compartirlo todo con nosotros: su vida, su plan de salvación, y confía en nosotros (haciéndose uno como nosotros) para llevarlo a cabo. El evangelio muestra claramente que Dios está entre nosotros… para que nosotros estemos en Él, solo hay que reconocerlo. Por eso la oración de la asamblea pide a la luz de los creyentes que se manifieste a todas las naciones por la claridad de esa luz. EL mensaje parece claro: Dios viene a nosotros, nos ilumina y quiere compartir la vida a nuestro lado… nosotros debemos valorar eso y saber reconocerlo en nuestras vidas.

Meditemos:

  • ¿De qué manera dejo que Dios venga a mí, me ilumine y comparta mi vida?
  • Dios se hace hombre en el mundo: ¿Lo dejo vivir en mi corazón? ¿Cómo se nota eso?

 


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viernes, 01 de enero de 2010

Sábado 02 – Santos Basilio Magno y Gregorio de Nacianzo, obispos y doctores de la Iglesia – Memoria Obligatoria – Blanco / Misa: de la memoria – Liturgia de las horas: de la memoria.

Primera lectura

1° Juan 2, 22-28

Permanezcan fieles a lo que oyeron desde el principio

22¿Quién es el mentiroso, sino el que niega que Jesús es el Cristo? Ese es el Anticristo: el que niega al Padre y al Hijo. 23El que niega al Hijo no está unido al Padre; el que reconoce al Hijo también está unido al Padre. 24En cuanto a ustedes, permanezcan fieles a lo que oyeron desde el principio: de esa manera, permanecerán también en el Hijo y en el Padre. 25La promesa que él nos hizo es esta: la Vida eterna. 26Esto es lo que quería escribirles acerca de los que intentan engañarlos. 27Pero la unción que recibieron de él permanece en ustedes, y no necesitan que nadie les enseñe. Y ya que esa unción los instruye en todo y ella es verdadera y no miente, permanezcan en él, como ella les ha enseñado. 28Sí, permanezcan en él, hijos míos, para que cuando él se manifieste, tengamos plena confianza, y no sintamos vergüenza ante él en el Día de su Venida.

Salmo Responsorial

Salmo 98 (97), 1-4.

R. ¡El Señor manifestó su victoria!

1Canten al Señor un canto nuevo, porque él hizo maravillas: su mano derecha y su santo brazo le obtuvieron la victoria. R.

2El Señor manifestó su victoria, reveló su justicia a los ojos de las naciones: 3se acordó de su amor y su fidelidad en favor del pueblo de Israel. R.

Los confines de la tierra han contemplado el triunfo de nuestro Dios. 4Aclame al Señor toda la tierra, prorrumpan en cantos jubilosos. R.

 

Aleluya: Hebreos 1, 1–2

“Aleluya. Aleluya. Después de haber hablado a nuestros padres por medio de los profetas, en este tiempo final, Dios nos habló por medio de su Hijo. Aleluya.”

Evangelio

Juan 1, 19-28

En medio de ustedes hay alguien al que ustedes no conocen

19Este es el testimonio que dio Juan, cuando los judíos enviaron sacerdotes y levitas desde Jerusalén, para preguntarle: "¿Quién eres tú?". 20El confesó y no lo ocultó, sino que dijo claramente: "Yo no soy el Mesías". 21"¿Quién eres, entonces?", le preguntaron: "¿Eres Elías?". Juan dijo: "No". "¿Eres el Profeta?". "Tampoco", respondió. 22Ellos insistieron: "¿Quién eres, para que podamos dar una respuesta a los que nos han enviado? ¿Qué dices de ti mismo?" 23Y él les dijo: "Yo soy una voz que grita en el desierto: Allanen el camino del Señor, como dijo el profeta Isaías". 24Algunos de los enviados eran fariseos, 25y volvieron a preguntarle: "¿Por qué bautizas, entonces, si tú no eres el Mesías, ni Elías, ni el Profeta?". 26Juan respondió: "Yo bautizo con agua, pero en medio de ustedes hay alguien al que ustedes no conocen: 27él viene después de mí, y yo no soy digno de desatar la correa de su sandalia". 28Todo esto sucedió en Betania, al otro lado del Jordán donde Juan bautizaba.


Comentario:

Juan el Bautista, acosado por las preguntas de los fariseos, responde sobre lo que “no es” y lo que “es”. El “no” es el Mesías, ni ninguno de los profetas, el es “una voz que grita en el desierto: Allanen el camino del Señor, como dijo el profeta Isaías” (Is 40, 3). Su llamada vocacional consiste el “allanar”, en facilitar la llegada del Mesías prometido. No viene a quitarle el lugar a Jesús (v. 27), viene a provocar el encuentro entre Dios y su pueblo. Podemos entender la frase de Juan el Bautista en un doble sentido: El no es el “esposo” de la humanidad, por eso “yo no soy digno de desatar la correa de su sandalia”. Cfr. La ley del levirato, Deut 25, 5-6 y Rut 4, 1-10, donde juega importante papel el tema de la “sandalia”. O, también, se puede entender como señal de respeto o súplica por el que viene (1Sam 25, 24; 2Reyes 4, 27), o de discipulado (Hechos 22, 3). La necesidad de lavar los pies, para comodidad e higiene, surgió de los caminos polvorientos, y el lavado de los pies era signo de hospitalidad, generalmente realizado por el más bajo de los esclavos (1Sam 25, 41; Lc 7, 44; Jn 13, 5ss); Juan ni se considera digno de ser su esclavo.


Meditemos:

  • ¿Doy testimonio de Jesús el Mesías de Dios?
  • ¿Qué soy y qué no soy?

 


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