jueves, 04 de febrero de 2010

Viernes 05 – Memoria Obligatoria: Santa Águeda, virgen y mártir – Rojo / Misa: de la memoria – Liturgia de las horas: de la memoria. Día penitencial.

Primera lectura

Lectura del libro del Eclesiástico 47, 2–11

De todo corazón amó David a su Creador, entonando salmos cada día

2Como se aparta la grasa del sacrificio de comunión, así fue elegido David entre los israelitas. 3El jugó con leones como si fueran cabritos y con osos como si fueran corderos. 4¿Acaso, siendo joven, no mató a un gigante y extirpo el oprobio del pueblo, cuando lanzó una piedra con la honda y abatió la arrogancia de Goliat? 5Porque él invocó al Señor, el Altísimo, que fortaleció su brazo para exterminar a un guerrero poderoso y mantener erguida la frente de su pueblo. 6Por eso, lo glorificaron por los diez mil, y lo alabaron por las bendiciones del Señor, ofreciéndole una diadema de gloria. 7Porque él destruyó a los enemigos de alrededor y aniquiló a sus adversarios, los filisteos, quebrando su poderío hasta el día de hoy. 8En todas sus obras rindió homenaje al Santo Altísimo, con palabras de gloria; cantó himnos de todo corazón, mostrando su amor por su Creador. 9Estableció cantores delante del altar, para que entonaran cantos melodiosos; 10dio esplendor a las fiestas, y ordenó perfectamente las solemnidades, haciendo que se alabara el santo nombre del Señor y que resonara el Santuario desde el alba. 11El Señor borró sus pecados y exaltó su poderío para siempre, le otorgó una alianza real y un trono de gloria en Israel.

Palabra de Dios.


Salmo Responsorial

Salmo 18 (17), 31. 47. 50–51

R¡Te alabaré entre las naciones, Señor!

31El camino de Dios es perfecto, la promesa del Señor es digna de confianza. El Señor es un escudo para los que se refugian en él. R.

47¡Viva el Señor! ¡Bendita sea mi Roca! ¡Glorificado sea el Dios de mi salvación! 50Por eso te alabaré entre las naciones y cantaré, Señor, en honor de tu Nombre. R.

51El concede grandes victorias a su rey y trata con fidelidad a su Ungido, a David y a su descendencia para siempre. R.

 

Aleluya: Cfr. Lucas 8, 15

“Aleluya. Aleluya. Felices los que retienen la palabra de Dios con un corazón bien dispuesto y dan fruto gracias a su constancia. Aleluya”

 

Evangelio

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Marcos 6, 14–29

Es Juan, a quien yo decapité, que ha resucitado

14El rey Herodes oyó hablar de Jesús, porque su fama se había extendido por todas partes. Algunos decían: “Juan el Bautista ha resucitado, y por eso se manifiestan en él poderes milagrosos”. 15Otros afirmaban: “Es Elías”. Y otros: “Es un profeta como los antiguos”. 16Pero Herodes, al oír todo esto, decía: “Este hombre es Juan, a quien yo mandé decapitar y que ha resucitado”. 17Herodes, en efecto, había hecho arrestar y encarcelar a Juan a causa de Herodías, la mujer de su hermano Felipe, con la que se había casado. 18Porque Juan decía a Herodes: “No te es lícito tener a la mujer de tu hermano”. 19Herodías odiaba a Juan e intentaba matarlo, pero no podía, 20porque Herodes lo respetaba, sabiendo que era un hombre justo y santo, y lo protegía. 21Un día se presentó la ocasión favorable. Herodes festejaba su cumpleaños, ofreciendo un banquete a sus dignatarios, a sus oficiales y a los notables de Galilea. 22La hija de Herodías salió a bailar, y agradó tanto a Herodes y a sus convidados, que el rey dijo a la joven: “Pídeme lo que quieras y te lo daré”. 23Y le aseguró bajo juramento: “Te daré cualquier cosa que me pidas, aunque sea la mitad de mi reino”. 24Ella fue a preguntar a su madre: “¿Qué debo pedirle?”. “La cabeza de Juan el Bautista”, respondió esta. 25La joven volvió rápidamente a donde estaba el rey y le hizo este pedido: “Quiero que me traigas ahora mismo, sobre una bandeja, la cabeza de Juan el Bautista”. 26El rey se entristeció mucho, pero a causa de su juramento, y por los convidados, no quiso contrariarla. 27En seguida mandó a un guardia que trajera la cabeza de Juan. 28El guardia fue a la cárcel y le cortó la cabeza. Después la trajo sobre una bandeja, la entregó a la joven y esta se la dio a su madre. 29Cuando los discípulos de Juan lo supieron, fueron a recoger el cadáver y lo sepultaron.

Palabra del Señor.

Comentario:

Según el diccionario Bíblico CERTEZA: “Herodes el tetrarca (Lc. 3, 19, etc.), que llevaba el nombre distintivo de Antipas, era el hijo menor de Herodes y Maltace, y heredó las porciones del reino de su padre correspondientes a Galilea y Perea. En los evangelios ocupa un lugar prominente, principalmente por su participación en el encarcelamiento y la ejecución de Juan el Bautista (Mc 6, 14–28), y por su breve encuentro con Jesús cuando éste le fue enviado por Pilatos para ser juzgado (Lc 23, 7ss). El relato dice que Jesús lo describió una vez como aquella zorra (Lc 13, 31s). Era el más capaz de los hijos de Herodes, y un gran edificador, como su padre; la ciudad de Tiberias en el lago de Galilea fue edificada por él (22 d.C.), y le dio ese nombre en honor al emperador Tiberio. Se casó con la hija del rey nabateo Aretas IV, pero se divorció de ella con el fin de casarse con Herodías, la mujer de su medio hermano Herodes Felipe. Según los evangelios sinópticos, Juan el Bautista atrajo sobre si la ira de Herodes Antipas porque denunció su segundo matrimonio como ilegal; dice Josefo (Antigüedades de los judíos 18, 118) que Herodes Antipas temía que la gran multitud de pueblo que seguía a Juan pudiera transformarse en una revuelta. Naturalmente que Aretas se resintió ante el insulto que significaba para su hija, y aprovechó la oportunidad pocos años después para hacerle guerra a Herodes Antipas (36 d.C.). Las fuerzas de Herodes Antipas sufrieron una seria derrota, y Josefo dice que mucha gente consideraba que la derrota era la retribución divina por la muerte de Juan el Bautista. En el 39 d.C. Herodes Antipas fue denunciado ante el emperador Cayo por su sobrino Agripa como conspirador; fue depuesto de su tetrarquía y terminó sus días en el exilio.

"Marcos refiere la ejecución de Juan Bautista con el fin de poner término a los rumores que corrían sobre la resurrección de Juan en la persona de Jesús. Unos rumores a los que el mismo Herodes, en sus remordimientos, no permanecía insensible. Pero no se trata de una resurrección: Juan está muerto, y los testigos conocen el lugar de su sepultura. Aparte de esa finalidad de prevenir toda confusión entre Juan y Jesús, Marcos se complace en proporcionar numerosos detalles, la mayoría de ellos originales, sobre el martirio de Juan Bautista. La gente se pregunta acerca de Jesús, valorándolo cada cual según sus ideales y expectativas. Pero todos lo ven desde categorías puramente humanas que no son las acertadas para definirlo. Con la enumeración de tales opiniones, el evangelista prepara la pregunta que Jesús mismo hará finalmente a los suyos: “Y ustedes, quién dicen que soy yo?” (Mc 8,29). La muerte violenta del precursor se convierte en signo premonitorio de la suerte que espera a Jesús, así como de la reservada a los discípulos. Es la suerte del profetismo que incomoda, denuncia, enrostra y desenmascara el mal. ¿Es el nuestro de esta forma, o más bien anodino, condescendiente y tímido?". Tomado de http://servicioskoinonia.org/biblico/090201.htm#VIE.

 

Meditemos:

  • ¿Qué clase de profeta soy? ¿De los que se juegan la vida, como Juan? ¿De los tímidos y mediocres?

 


Tags: lectura diaria, misa, liturgia, leccionario, biblia, evangelio

Publicado por Desconocido @ 17:00
Comentarios (0)  | Enviar
Comentarios