Sábado 06 –Memoria Obligatoria: San Pablo Miki, presbítero, y compañeros, mártires – Rojo / Misa: de la memoria – Liturgia de las horas: de la memoria. 1ras Vísperas del 5° domingo durante el año.
Primera lectura
Lectura del primer libro de los Reyes 3, 4–13
Da a tu siervo un corazón dócil para gobernar a tu pueblo
4El rey fue a Gabaón para ofrecer sacrificios allí, porque ese era el principal lugar alto. Sobre ese altar, Salomón ofreció mil holocaustos. 5En Gabaón, el Señor se apareció a Salomón en un sueño, durante la noche. Dios le dijo: “Pídeme lo que quieras”. 6Salomón respondió: “Tú has tratado a tu servidor, David, mi padre, con gran fidelidad, porque él caminó en tu presencia con lealtad, con justicia y rectitud de corazón; tú le has atestiguado esta gran fidelidad, dándole un hijo que hoy está sentado en su trono. 7Y ahora, Señor, Dios mío, has hecho reinar a tu servidor en lugar de mi padre David, a mí, que soy apenas un muchacho y no sé valerme por mí mismo. 8Tu servidor está en medio de tu pueblo, el que tú has elegido, un pueblo tan numeroso que no se puede contar ni calcular. 9Concede entonces a tu servidor un corazón comprensivo, para juzgar a tu pueblo, para discernir entre el bien y el mal. De lo contrario, ¿quién sería capaz de juzgar a un pueblo tan grande como el tuyo?”. 10Al Señor le agradó que Salomón le hiciera este pedido, 11y Dios le dijo: “Porque tú has pedido esto, y no has pedido para ti una larga vida, ni riqueza, ni la vida de tus enemigos, sino que has pedido el discernimiento necesario para juzgar con rectitud, 12yo voy a obrar conforme a lo que dices: Te doy un corazón sabio y prudente, de manera que no ha habido nadie como tú antes de ti, ni habrá nadie como tú después de ti. 13Y también te doy aquello que no has pedido: tanta riqueza y gloria que no habrá nadie como tú entre los reyes, durante toda tu vida”.
Palabra de Dios.
Salmo Responsorial
Salmo 119 (118), 9–14
R. ¡Enséñame, Señor, tus preceptos!
9¿Cómo un joven llevará una vida honesta? Cumpliendo tus palabras. 10Yo te busco de todo corazón: no permitas que me aparte de tus mandamientos. R.
11Conservo tu palabra en mi corazón, para no pecar contra ti. 12Tú eres bendito, Señor: enséñame tus preceptos. R.
13Yo proclamo con mis labios todos los juicios de tu boca. 14Me alegro de cumplir tus prescripciones, más que de todas las riquezas. R.
Aleluya: Juan 10, 27
“Aleluya. Aleluya. “Mis ovejas escuchan mi voz, Yo las conozco y ellas me siguen”, dice el Señor. Aleluya”
Evangelio
Evangelio de Nuestro Señor Jesucristo según San Marcos 6, 30-34
Eran como ovejas sin pastor
30Los Apóstoles se reunieron con Jesús y le contaron todo lo que habían hecho y enseñado. 31El les dijo: “Vengan ustedes solos a un lugar desierto, para descansar un poco”. Porque era tanta la gente que iba y venía, que no tenían tiempo ni para comer. 32Entonces se fueron solos en la barca a un lugar desierto. 33Al verlos partir, muchos los reconocieron, y de todas las ciudades acudieron por tierra a aquel lugar y llegaron antes que ellos. 34Al desembarcar, Jesús vio una gran muchedumbre y se compadeció de ella, porque eran como ovejas sin pastor, y estuvo enseñándoles largo rato.
Palabra del Señor.
Comentario:
V. 30: La vuelta al maestro después de concluir el trabajo encomendado motiva la conversación sobre los pormenores de la tarea. Obsérvese que los discípulos “le contaron” a Jesús “todo lo que habían hecho y enseñado” es decir “palabras y obras”. No se puede solo hablar o enseñar la verdad de la Palabra de Dios, también se tiene que predicarla con las obras, con los hechos que nacen de la gracia que Dios regala al discípulo predicador: para cada acto concreto de amor, Dios regala la gracia necesaria para hacerlo. Pablo es consciente de eso cuando nos dice: “8Tres veces pedí al Señor que me librara, 9pero él me respondió: "Te basta mi gracia, porque mi poder triunfa en la debilidad". Más bien, me gloriaré de todo corazón en mi debilidad, para que resida en mí el poder de Cristo” (2Cor 12, 8-9). O también cuando dice: “Yo lo puedo todo en aquel que me conforta” (Fil 4, 13).
Vv. 31-32: La intención de Jesús es clara: apartarse de la multitud. No nos debe sorprender que así sea, si bien el divino maestro vino para salvar, justamente, a esa multitud; es necesario que se aparte un poco de ella para prestarle un mejor servicio. En el corazón de Jesús, estos doce multiplican su predicación y su obra, por eso quiere estar “a solas” con ellos, para conversar sobre lo que hicieron, para aconsejarlos y orientarlos adecuadamente en su tarea. Cuando Marcos dice “no tenían tiempo ni para comer” marca lo urgente y necesario que es preparar mas misioneros, más cosechadores de la mies (ver también Mt 9, 38-39 y Lc 10, 2).
Vv. 33-34: Se conjugan dos actitudes: la gente busca a Jesús (v. 33) y Jesús se compadece de las personas que lo están buscando (v. 34). El ver de Jesús le lleva a la compasión, a la misericordia, y desde allí pasará a la acción de enseñarles largo rato. Por eso, como nos dice Sergio Brilla, en el Comentario Bíblico Latinoamericano NT, (p. 429), “Jesús descubre que la gente está “como ovejas sin pastor”, y él es el Buen Pastor anunciado por los profetas, que debía venir a curar a las ovejas flacas y enfermas (Jr 23, 2-6; Sal 23, 1-6; Ez 34, 1ss; etc.). Jesús viene a dar vida en abundancia, a conocer las ovejas, a guiarlas a los pastos que dan vida, a conducirlas hasta el corral de las ovejas donde nada les faltará”.
Meditemos:
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