Jueves 11 – Feria (o memoria libre: Nuestra Señora de Lourdes – Blanco) – Verde / Misa: a elección – Liturgia de las horas: a elección.
Primera lectura
Lectura del primer libro de los Reyes 11, 4–13
Por haber sido infiel al pacto, te voy a arrancar el reino de las manos; pero dejaré a tu hijo una tribu, en consideración a David
4En la vejez de Salomón, sus mujeres les desviaron el corazón hacia otros dioses, y su corazón ya no perteneció íntegramente al Señor, su Dios, como el de su padre David. 5Salomón fue detrás de Astarté, la diosa de los sidonios, y detrás de Milcóm, el abominable ídolo de los amonitas. 6El hizo lo que es malo a los ojos del Señor, y no siguió plenamente al Señor, como lo había hecho su padre David. 7Fue entonces cuando Salomón erigió, sobre la montaña que está al este de Jerusalén, un lugar alto dedicado a Quemós, el abominable ídolo de Moab, y a Milcóm, el ídolo de los amonitas. 8Y lo mismo hizo para todas sus mujeres extranjeras, que quemaban incienso y ofrecían sacrificios a sus dioses. 9El Señor se indignó contra Salomón, porque su corazón se había apartado de él, el Dios de Israel, que se le había aparecido dos veces 10y le había prohibido ir detrás de otros dioses. Pero Salomón no observó lo que le había mandado el Señor. 11Entonces el Señor dijo a Salomón: “Porque has obrado así y no has observado mi alianza ni los preceptos que yo te prescribí, voy a arrancarte el reino y se lo daré a uno de tus servidores. 12Sin embargo, no lo haré mientras tú vivas, por consideración a tu padre David: se lo arrancaré de las manos a tu hijo. 13Pero no le arrancaré todo el reino, sino que le daré a tu hijo una tribu, por consideración a mi servidor David y a Jerusalén, la que yo elegí”.
Palabra de Dios.
Salmo Responsorial
Salmo: 106 (105), 3–4. 35–37. 40
R. ¡Acuérdate de mí, Señor!
3¡Felices los que proceden con rectitud, los que practican la justicia en todo tiempo! 4Acuérdate de mí, Señor, por el amor que tienes a tu pueblo; visítame con tu salvación. R.
35Se mezclaron con los paganos e imitaron sus costumbres; 36rindieron culto a sus ídolos, que fueron para ellos una trampa. R.
Sal 106:37 Sacrificaron en honor de los demonios a sus hijos y a sus hijas; 40por eso el Señor se indignó contra su pueblo y abominó de su herencia. R.
Aleluya: Santiago 1, 21
“Aleluya. Aleluya. Reciban con docilidad la Palabra sembrada en ustedes, que es capaz de salvarlos. Aleluya”
Evangelio
Evangelio de Nuestro señor Jesucristo según Marcos 7, 24–30
Los cachorros, debajo de la mesa, comen las migajas que dejan caer los hijos
24Después Jesús partió de allí y fue a la región de Tiro. Entró en una casa y no quiso que nadie lo supiera, pero no pudo permanecer oculto. 25En seguida una mujer cuya hija estaba poseída por un espíritu impuro, oyó hablar de él y fue a postrarse a sus pies. 26Esta mujer, que era pagana y de origen sirofenicio, le pidió que expulsara de su hija al demonio. 27El le respondió: "Deja que antes se sacien los hijos; no está bien tomar el pan de los hijos para tirárselo a los cachorros". 28Pero ella le respondió: "Es verdad, Señor, pero los cachorros, debajo de la mesa, comen las migajas que dejan caer los hijos". 29Entonces él le dijo: "A causa de lo que has dicho, puedes irte: el demonio ha salido de tu hija". 30Ella regresó a su casa y encontró a la niña acostada en la cama y liberada del demonio.
Palabra del Señor.
Comentario:
El Señor está ahora en tierra pagana, sale de su patria y anda en tierra de otros dioses. Podemos ver de nuevo el esquema de “milagro” de este relato evangélico:
Marcos utiliza generalmente este esquema para facilitarnos la comprensión de lo que ha sucedido y porque es el modo de “contar” las cosas de esa época. Podríamos decir que entre el 2 y 3 punto tendríamos que agregar un subtítulo: “negativa y discusión de Jesús y la mujer”, porque de eso se trata. Hay una verdadera discusión y se impone el razonamiento de la mujer frente a las ideas (xenófobas) de Jesús. Quiero recalcar lo que la mujer hace en el v. 25: “…fue a postrarse a sus pies”, lo cual marca directamente actitud de discípula (ver Lucas 10, 39-42) y orante (ver Juan 11, 32); con lo anterior el relato nos marca la ACTITUD que hay que tener en el diálogo con Cristo: ¡a sus pies pero con firmeza!
La mujer sirofenicia es un modelo de creyente porque se manifiesta orante, discípula e insistente. Es alguien de una extraordinaria inteligencia y que sabe usar la misma. Deja a Jesús perplejo y sin palabras, solo conceder el milagro de la sanación es el camino correcto. Fijémonos en que la mujer no recurre a la agresión para responder; no, ella utiliza en la discusión las mismas palabras de Cristo, y sin contradecirlo, extiende la distribución de los bienes espirituales a su propia carne. En ella se cumple lo que Jesús veía como virtud en la oración: La insistencia –por ejemplo: Lucas 11, 9: “También les aseguro: pidan y se les dará, busquen y encontrarán, llamen y se les abrirá” y Lucas 18,1-7: la viuda insistente–. Pareciera que esta mujer ayudó a Jesús a darse cuenta que había que acelerar los tiempos de la predicación a los paganos, porque ellos ya lo estaban esperando llenos de fe. Serán los hijos e hijas de estos mismos paganos, representados en la hija liberada, los que se beneficien de la gran predicación de los misioneros cristianos después de la resurrección del Salvador del mundo.
Meditemos:
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