viernes, 12 de febrero de 2010

Sábado 13 – Feria – Verde / Misa: a elección – Liturgia de las horas: de la feria. 1ras Vísperas del 6° domingo durante el año.

Primera lectura

Lectura del primer libro de los Reyes 12, 26–32; 13, 34

Jeroboán hizo dos becerros de oro

En aquel tiempo: 1226Jeroboam pensó: “Tal como se presentan las cosas, el reino podría volver a la casa de David. 27Si este pueblo sube a ofrecer sacrificios a la Casa de Dios en Jerusalén, terminarán por ponerse de parte de Roboam, rey de Judá, su señor; entonces me matarán a mí y se volverán a Roboam, rey de Judá”. 28Y después de haber reflexionado, el rey fabricó dos terneros de oro y dijo al pueblo: “¡Basta ya de subir a Jerusalén! Aquí está tu Dios, Israel, el que te hizo subir del país de Egipto”. 29Luego puso un ternero en Betel y el otro en Dan. 30Aquello fue una ocasión de pecado, y el pueblo iba delante de uno de ellos hasta Dan. 31Jeroboam erigió templetes en los lugares altos, e instituyó sacerdotes de entre el común de la gente, que no eran hijos de Leví. 32Además, celebró una fiesta el día quince del octavo mes, como la fiesta que se celebraba en Judá, y subió al altar. Esto lo hizo en Betel, donde ofreció sacrificios a los terneros que había fabricado. En Betel estableció a los sacerdotes de los lugares altos que había erigido. 1334Esto fue una ocasión de pecado para la casa de Jeroboam, y provocó su destrucción y su exterminio de la faz de la tierra.

Palabra de Dios.

Salmo Responsorial

Salmo 106 (105), 6–7. 19–22

R. ¡Acuérdate, Señor, de tu misericordia! 

6Hemos pecado, igual que nuestros padres; somos culpables, hicimos el mal: 7nuestros padres, cuando estaban en Egipto, no comprendieron tus maravillas. R.

19En Horeb se fabricaron un ternero, adoraron una estatua de metal fundido: 20así cambiaron su Gloria por la imagen de un toro que come pasto. R.

21Olvidaron a Dios, que los había salvado y había hecho prodigios en Egipto, 22maravillas en la tierra de Cam y portentos junto al Mar Rojo. R.

 

Aleluya: Mateo 4, 4

“Aleluya. Aleluya. El hombre no vive solamente de pan, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios. Aleluya”


Evangelio

Evangelio de Nuestro Señor Jesucristo según San Marcos 8, 1–10

Comieron hasta saciarse

1En esos días, volvió a reunirse una gran multitud, y como no tenían qué comer, Jesús llamó a sus discípulos y les dijo: 2“Me da pena esta multitud, porque hace tres días que están conmigo y no tienen qué comer. 3Si los mando en ayunas a sus casas, van a desfallecer en el camino, y algunos han venido de lejos”. 4Los discípulos le preguntaron: “¿Cómo se podría conseguir pan en este lugar desierto para darles de comer?”. 5el les dijo: “¿Cuántos panes tienen ustedes?”. Ellos respondieron: “Siete”. 6Entonces él ordenó a la multitud que se sentara en el suelo, después tomó los siete panes, dio gracias, los partió y los fue entregando a sus discípulos para que los distribuyeran. Ellos los repartieron entre la multitud. 7Tenían, además, unos cuantos pescados pequeños, y después de pronunciar la bendición sobre ellos, mandó que también los repartieran. 8Comieron hasta saciarse y todavía se recogieron siete canastas con lo que había sobrado. 9Eran unas cuatro mil personas. Luego Jesús los despidió. 10En seguida subió a la barca con sus discípulos y fue a la región de Dalmanuta.

Palabra del Señor.

Comentario:

Es importante situar la acción en donde se desarrolla: están en tierra pagana. Porque correríamos el riesgo de no entender a qué se debe que Marcos nos regale dos relatos similares de la multiplicación de los panes (por otra parte, Lucas ha preferido eliminar uno de los relatos para mantener su propia narración sin repeticiones). En primer lugar tenemos que recordar que el evangelio de Marcos está dirigido a convertidos del paganismo, por eso explica las costumbres judías y algunos términos propios de la misma. En segundo lugar a Marcos, como es lógico, le interesa que las personas que leen su “evangelio” experimenten que todo lo que se dice allí también es para ellos, y que los milagros que reciben esas personas, también pueden recibirlos ellos; por eso tanto interés, aunque se repita el texto, en contarnos este milagro que sucedió en tierra extranjera a Israel: es un milagro para los creyentes de origen pagano que siguieron a Jesús, del mismo modo que los creyentes de origen judío.

Al decir “volvió a reunirse una gran multitud” (v. 1), Marcos, está relacionando este milagro con el ocurrido en 6, 34ss donde “las cifras están más relacionadas con los símbolos judíos (los 5.000 son una referencia simbólica al número de la Torá: 5 multiplicado por mil que expresa la totalidad; y el número 12 evoca las doce tribus y el nuevo Israel). En este segundo relato, los signos expresan universalidad: siete panes y siete canastos son el número de la perfección; 4.000 (4 por mil) sugiere la idea de lo universal” (Sergio Briglia). Es decir: este milagro es para todos los que creyeron en Jesús fuera de los límites de Israel, fuera de las fronteras espirituales de la fe judía.

En el relato vemos que Jesús actúa sobre los alimentos: una acción de gracias (eujaristesas) por los panes –expresión semítica-; la bendición (eulogesas) a los pescados –expresión helenista o griega–. Esta “acción de gracias” sobre los panes es prefigurativa de la que en 14, 22 hará en la última cena, en esta última se confecciona el sacramento de la eucaristía, el auténtico banquete mesiánico.

Como vemos, el banquete reparador a los peregrinos paganos de Jesús expresa todo un contenido prefigurativo y también formativo para la fe incipiente de los nuevos creyentes en el Señor. Ellos, los paganos, de los cuales nosotros –en general– descendemos, también son elegidos por Dios para ser su comunidad y tienen la capacidad de celebrar en la eucaristía el gran banquete que el Hijo de Dios legó a toda la humanidad, como señal de providencia y misericordia divina (v. 2).


Meditemos:

  • ¿De qué manera ayudo a los que tienen hambre?
  • ¿Doy mis siete panes para que el Señor los multiplique en servicio de los necesitados?

 


Tags: lectura diaria, misa, liturgia, leccionario, biblia, evangelio

Publicado por Desconocido @ 17:00
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