lunes, 15 de febrero de 2010

Lunes 15 – Feria – Verde / Misa: a elección – Liturgia de las horas: de la feria.

Primera lectura

Lectura del segundo libro del profeta Samuel 15, 13–14. 30; 16, 5–13

La fe, al ser probada, produce la paciencia

1Santiago, servidor de Dios y del Señor Jesucristo, saluda a las doce tribus de la Dispersión. 2Hermanos, alégrense profundamente cuando se vean sometidos a cualquier clase de pruebas, 3sabiendo que la fe, al ser probada, produce la paciencia. 4Y la paciencia debe ir acompañada de obras perfectas, a fin de que ustedes lleguen a la perfección y a la madurez, sin que les falte nada. 5Si a alguno de ustedes le falta sabiduría, que la pida a Dios, y la recibirá, porque él la da a todos generosamente, sin exigir nada en cambio. 6Pero que pida con fe, sin vacilar, porque el que vacila se parece a las olas del mar levantadas y agitadas por el viento. 7El que es así no espere recibir nada del Señor, 8ya que es un hombre interiormente dividido e inconstante en su manera de proceder. 9Que el hermano de condición humilde se gloríe cuando es exaltado, 10y el rico se alegre cuando es humillado, porque pasará como una flor del campo: 11apenas sale el sol y calienta con fuerza, la hierba se seca, su flor se marchita y desaparece su hermosura. Lo mismo sucederá con el rico en sus empresas.

Palabra de Dios.

Salmo Responsorial

Salmo 119 (118), 67–68. 71–72. 75–76

R. ¡Llegue hasta mí tu misericordia, Señor!

67Antes de ser afligido, estaba descarriado; pero ahora cumplo tu palabra. 68Tú eres bueno y haces el bien: enséñame tus mandamientos. R.

71Me hizo bien sufrir la humillación, porque así aprendí tus preceptos. 72Para mí vale más la ley de tus labios que todo el oro y la plata. R.

75Yo sé que tus juicios son justos, Señor, y que me has humillado con razón. 76Que tu misericordia me consuele, de acuerdo con la promesa que me hiciste. R.

 

Aleluya: Juan 14, 6

“Aleluya. Aleluya. “Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida. Nadie va al Padre, sino por mí”, dice el Señor. Aleluya”


Evangelio

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Marcos 5, 1–20

¿Por qué esta generación pide un signo?

10En seguida subió a la barca con sus discípulos y fue a la región de Dalmanuta. 11Entonces llegaron los fariseos, que comenzaron a discutir con él; y, para ponerlo a prueba, le pedían un signo del cielo. 12Jesús, suspirando profundamente, dijo: “¿Por qué esta generación pide un signo? Les aseguro que no se le dará ningún signo”. 13Y dejándolos, volvió a embarcarse hacia la otra orilla.

Palabra del Señor.

Comentario:

Los fariseos son los adversarios de Jesús en este pequeño relato de Marcos, ellos asumen la misma actitud de Satanás en Mc 1, 13 (“para ponerlo a prueba”), son la “tentación” de demostrar quién se es, la “tentación” de terminar el largo camino de servicio y, con un milagro portentoso, “un signo del cielo”, convertir a todos y finalizar la tarea. Todo esto es solo engaño, todo esto solo servirá para alimentar las búsquedas de poder de los fariseos y no convertirá a nadie. Jesús se niega a hacer una demostración de poder divino, no quiere que lo confundan con un mesías terrenal, ni tampoco quiere hacer milagros por hacerlos, como si fuera un mago o prestidigitador al servicio de este público ingrato conformado por los fariseos. No dará signos, él sabe que sus milagros solo serán valorados por los que los necesitan, “no tirará perlas a los cerdos” (ver Mateo 7, 6).

El cristiano de hoy también puede verse exigido a “mostrar” con “signos” que es de Cristo. Los pastores electrónicos, que inundan la televisión de “milagros” han caído bajo esa exigencia. Hay que demostrar que Cristo vive en mi comunidad con portentos, con manifestaciones de poder. ¿A quién engañamos? ¿Ante quién cedemos? Dice SAN JUAN CRISOSTOMO, (ver Homilías sobre el Ev. de Mateo, 53,2-3):

¿Qué signo del cielo le pedían? Sin duda que parara el sol, o que pusiera freno a la luna, o que hiciera bajar rayos del cielo o que trastornara la atmósfera, u otros por el estilo... Y si sus enemigos podían alegar las señales que hubo en tiempo del Faraón (Cf. Éx 3-15), se les puede responder que entonces se trataba de librarse de un enemigo y con razón se dieron aquellas señales; pero el que venía como amigo a sus amigos, no tenía necesidad de ellas.

Para este santo “el sello de la comunicación de Jesús era la capacidad de apertura, sin engaños de ningún tipo; esto es lo que sucede entre amigos, que hablan entre sí, y donde no se requiere ningún tipo de precaución”. Los amigos no necesitan demostración de fuerza y poder, no necesitan grandes signos para saber quién es el otro, no les hace falta que a cada momento se les refrende la amistad… Los signos se pueden, o se querrán, VER con los OJOS… pero al Señor amigo nuestro y santo de Dios se lo MIRA con el ALMA.  

Meditemos:

  • ¿Soy de los que buscan intensamente milagros? ¿O soy de los que escuchan la Palabra de Dios y la practican?

 


Tags: lectura diaria, misa, liturgia, leccionario, biblia, evangelio

Publicado por Desconocido @ 11:31
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