martes, 16 de febrero de 2010

Martes 16 – Feria – Verde / Misa: a elección – Liturgia de las horas: de la feria.

Primera lectura

Lectura de la carta del Apóstol Santiago 1, 12–18

Dios no tienta a nadie

12Feliz el hombre que soporta la prueba, porque después de haberla superado, recibirá la corona de Vida que el Señor prometió a los que lo aman. 13Nadie, al ser tentado, diga que Dios lo tienta: Dios no puede ser tentado por el mal, ni tienta a nadie, 14sino que cada uno es tentado por su propia concupiscencia, que lo atrae y lo seduce. 15La concupiscencia es madre del pecado, y este, una vez cometido, engendra la muerte. 16No se engañen, queridos hermanos. 17Todo lo que es bueno y perfecto es un don de lo alto y desciende del Padre de los astros luminosos, en quien no hay cambio ni sombra de declinación. 18El ha querido engendrarnos por su Palabra de verdad, para que seamos como las primicias de su creación.

Palabra de Dios.

 

Salmo Responsorial

Salmo 94 (93), 12–13a. 14–15. 18–19

R¡Feliz el que es educado por ti, Señor!

12Feliz el que es educado por ti, Señor, aquel a quien instruyes con tu ley, 13para darle un descanso después de la adversidad, mientras se cava una fosa para el malvado. R.

14Porque el Señor no abandona a su pueblo ni deja desamparada a su herencia: 15la justicia volverá a los tribunales y los rectos de corazón la seguirán. R.

18Cuando pienso que voy a resbalar, tu misericordia, Señor, me sostiene; 19cuando estoy cargado de preocupaciones, tus consuelos me llenan de alegría. R.


Aleluya: Juan 14, 23

Aleluya. Aleluya. “El que me ama será fiel a mi palabra, y mi Padre lo amará; e iremos a él”, dice el Señor. Aleluya


Evangelio

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Marcos 8, 13–21

Cuídense de la levadura de los fariseos

En aquel tiempo, Jesús, 13volvió a embarcarse hacia la otra orilla. 14Los discípulos se habían olvidado de llevar pan y no tenían más que un pan en la barca. 15Jesús les hacía esta recomendación: “Estén atentos, cuídense de la levadura de los fariseos y de la levadura de Herodes”. 16Ellos discutían entre sí, porque no habían traído pan. 17Jesús se dio cuenta y les dijo: “¿A qué viene esa discusión porque no tienen pan? ¿Todavía no comprenden ni entienden? Ustedes tienen la mente enceguecida. 18Tienen ojos y no ven, oídos y no oyen. ¿No recuerdan 19cuántas canastas llenas de sobras recogieron, cuando repartí cinco panes entre cinco mil personas?”. Ellos le respondieron: “Doce”. 20“Y cuando repartí siete panes entre cuatro mil personas, ¿cuántas canastas llenas de trozos recogieron?”. Ellos le respondieron: “Siete”. 21Entonces Jesús les dijo: “¿Todavía no comprenden?”.

Palabra del Señor.

 

Comentario:

El relato de hoy está lleno de simbolismos: un solo pan, la levadura de los fariseos y Herodes. Jesús aprovecha la oportunidad para aleccionar “políticamente” a sus discípulos. Hay que cuidarse (v. 15) de las adulaciones (levadura) de aquellos, que como dice el Salmo 5, en el versículo 10: “En su boca no hay sinceridad, su corazón es perverso; su garganta es un sepulcro abierto, aunque adulan con la lengua”. La levadura infla el pan, lo hace levantar. Jesús ha quedado pensando en lo que habló con los fariseos en Marcos 8, 11-13, y lo dice a propósito del “olvido” de los discípulos del pan. Cuando el Señor se dio cuenta de que no entendían lo que decía porque estaban más preocupados echándose culpas por el “olvido” del pan, empieza a hablarles duramente (vv. 17-18): mente enceguecida, ojos ciegos y oídos sordos, son los términos que usa para expresar su opinión. La situación es terrible ya que, desde la perspectiva de Cristo, se ve acosado por dos frentes: la violencia y agresión de los fariseos y herodianos (que se habían unido para combatirlo en 3,6: por eso la imagen de la levadura, que expresa la influencia perniciosa que pueden causar sobre los discípulos, si estos se descuidan) y la incomprensión, cercana al desinterés, de parte de su propia gente: los discípulos. Por eso les da una ayuda-memoria, en los versículos 19-21: “¿Todavía no comprenden?”, será la pregunta final del Salvador.

El símbolo del pan único parece reflejar la concepción de Marcos sobre Jesús: si lo tenemos a Él, Pan único de Dios, partido y repartido a todo su pueblo creyente, no nos hace falta preocuparnos, ni culpabilizar a nadie, por la carencia de pan en la barca de nuestra vida. Marcos nos invita a apuntar a lo esencial para la vida: reconocer el misterio de quién está aquí entre nosotros… el Pan bendito de Dios para su pueblo tienen nombre y se llama Jesús. Será cuestión de abrir los ojos del alma y ver al Señor de la Vida en nuestra existencia.


Meditemos:

  • ¿Nos cuidamos de la “levadura”? ¿Cómo andamos con el tema de la soberbia?
  • ¿Recibo frecuentemente el Pan Vivo que es Jesús? ¿Eso cambia mi vida?

 


Tags: lectura diaria, misa, liturgia, leccionario, biblia, evangelio

Publicado por Desconocido @ 10:23
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