Miércoles 24 – Feria – Morado / Misa: del Propio del tiempo – Liturgia de las horas: del Propio del tiempo.
Primera lectura
Lectura de la profecía de Jonás 3, 1-10
Los ninivitas se convirtieron de su mala conducta
1La palabra del Señor fue dirigida por segunda vez a Jonás, en estos términos: 2"Parte ahora mismo para Nínive, la gran ciudad, y anúnciale el mensaje que yo te indicaré". 3Jonás partió para Nínive, conforme a la palabra del Señor. Nínive era una ciudad enormemente grande: se necesitaban tres días para recorrerla. 4Jonás comenzó a internarse en la ciudad y caminó durante todo un día, proclamando: "Dentro de cuarenta días, Nínive será destruida". 5Los ninivitas creyeron en Dios, decretaron un ayuno y se vistieron con ropa de penitencia, desde el más grande hasta el más pequeño. 6Cuando la noticia llegó al rey de Nínive, este se levantó de su trono, se quitó su vestidura real, se vistió con ropa de penitencia y se sentó sobre ceniza. 7Además, mandó proclamar en Nínive el siguiente anuncio: "Por decreto del rey y de sus funcionarios, ningún hombre ni animal, ni el ganado mayor ni el menor, deberán probar bocado: no pasten ni beban agua; 8vístanse con ropa de penitencia hombres y animales; clamen a Dios con todas sus fuerzas y conviértase cada uno de su mala conducta y de la violencia que hay en sus manos. 9Tal vez Dios se vuelva atrás y se arrepienta, y aplaque el ardor de su ira, de manera que no perezcamos". 10Al ver todo lo que los ninivitas hacían para convertirse de su mala conducta, Dios se arrepintió de las amenazas que les había hecho y no las cumplió.
Palabra de Dios.
Salmo Responsorial
Salmo 51 (50), 3-4. 12-13. 18-19 (R.: 19b)
R. Tú no desprecias el corazón contrito y humillado, Señor.
3¡Ten piedad de mí, oh Dios, por tu bondad, por tu gran compasión, borra mis faltas! 4¡Lávame totalmente de mi culpa y purifícame de mi pecado! R.
12Crea en mí, Dios mío, un corazón puro, y renueva la firmeza de mi espíritu. 13No me arrojes lejos de tu presencia ni retires de mí tu santo espíritu. R.
18Los sacrificios no te satisfacen; si ofrezco un holocausto, no lo aceptas: 19mi sacrificio es un espíritu contrito, tú no desprecias el corazón contrito y humillado. R.
Versículo antes del Evangelio: Joel 2, 12-13
“vuelvan a mí de todo corazón, porque soy es bondadoso y compasivo”
Evangelio
Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas 11, 29-32
A esta generación no le será dado otro signo que el de Jonás
29Al ver Jesús que la multitud se apretujaba, comenzó a decir: "Esta es una generación malvada. Pide un signo y no le será dado otro que el de Jonás. 30Así como Jonás fue un signo para los ninivitas, también el Hijo del hombre lo será para esta generación. 31El día del Juicio, la Reina del Sur se levantará contra los hombres de esta generación y los condenará, porque ella vino de los confines de la tierra para escuchar la sabiduría de Salomón y aquí hay alguien que es más que Salomón. 32El día del Juicio, los hombres de Nínive se levantarán contra esta generación y la condenarán, porque ellos se convirtieron por la predicación de Jonás y aquí hay alguien que es más que Jonás.
Palabra del Señor.
Comentario:
El profeta Jonás debe predicar en Nínive, ciudad pagana, llamando a la conversión de la misma. La “maldad” de Nínive había llegado a los oídos de Yahvé (cap. 1) y Jonás es el encargado de anunciar que será destruida si no se convierte. Luego de intentar fugarse de la misión, el profeta llega a cumplir su destino en la ciudad pecadora. El autor del relato nos muestra cuán grande era la ciudad a donde Jonás debía predicar diciéndonos que: “era una ciudad enormemente grande: se necesitaban tres días para recorrerla” (v. 3), el número tres viene a significar no solo lo grande que era (una ciudad que se recorre en tres días, aún hoy es inmensa), sino también que el tiempo de Dios para esa ciudad había llegado (simbólicamente el tres representa a Dios –Trinidad-, y también su tiempo: Jesucristo demoró tres días para resucitar). Los Ninivitas “creyeron en Dios” y hacen lo necesario para que se les otorgue el perdón: ayunan, usan ropa de penitencia, incluido el rey que da el ejemplo y ordena no comer ni beber –incluso obliga a los animales a tal renunciamiento-; su expresión de deseo se ve expresada en estas palabras: “Tal vez Dios se vuelva atrás y se arrepienta, y aplaque el ardor de su ira, de manera que no perezcamos” (v. 9). Llama la atención que los ninivitas se convierten con la prédica de Jonás en un solo día (es decir, ellos se pasaron el mensaje que solo llegó al tercio de la población desde que Jonás empezó a predicar) y la rapidez con que entienden lo que deben hacer. El verso 10 nos dice que Dios mira con buenos ojos esta actitud: así de rápido se convierte, así de rápido Dios perdona.
El Salmo 51 (50) es un clásico de cómo pedir perdón ante la falta cometida. Hoy se nos rescatan estos versículos que nos invitan a fijarnos en la limpieza que viene de Dios (dejarle a él hacer la obra de la purificación); en la nueva creación que Dios quiere hacer en nosotros y el “sacrificio” agradable a Dios: un corazón contrito y humillado. Con lo cual se nos libera del error de creer que la conversión debe quedar en la expresión exterior (lo más fácil, por otro lado) y no llegar hasta el núcleo de nuestro ser (el corazón).
Los signos: milagros. Eso quería ver la gente. ¿Dónde está Dios? Donde hay milagros, responden la “generación malvada” de nuestra época. Corretean por milagros, buscan milagros por doquier… sin saber que el mayor milagro, único milagro, que muestra el verdadero rostro divino es LA CONVERSIÓN. Para Jesús la actitud fundamental de los ninivitas es el ejemplo a seguir (v. 22), ¿para qué llenarnos de milagros si nuestro corazón sigue siendo de piedra y está negro de pecados? La conversión es el único milagro que necesitamos, es el único signo donde se muestra el verdadero poder de Dios. Hasta que no nos convirtamos, por la gracia de Dios y nuestra docilidad, los “signos” seguirán presentes y no los veremos en nuestra vida.
Meditemos:
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