viernes, 26 de febrero de 2010

Sábado 27 – Feria – Morado / Misa: del propio del tiempo – Liturgia de las horas: del propio del tiempo. 1ras Vísperas del 2° domingo de Cuaresma.


Primera lectura

Lectura del libro del Deuteronomio 26, 16-19

Será un pueblo consagrado al Señor, tu Dios

Moisés habló al pueblo diciendo: “16Hoy el Señor, tu Dios, te ordena practicar estos preceptos y estas leyes. Obsérvalas y practícalas y estas leyes. Obsérvalas y practícalas con todo tu corazón y con toda tu alma. 17Hoy tú le has hecho declarar al Señor que él será tu Dios, y que tú, por tu parte, seguirás sus caminos, observarás sus preceptos, sus mandamientos y sus leyes, y escucharás su voz. 18Y el Señor hoy te ha hecho declarar que tú serás el pueblo de su propiedad exclusiva, como él te lo ha prometido, y que tú observarás todos sus mandamientos; 19que te hará superior -en estima, en renombre y en gloria- a todas las naciones que hizo; y que serás un pueblo consagrado al Señor, como él te lo ha prometido”.

Palabra de Dios.

Salmo Responsorial

Salmo 119 (118), 1-2. 4-5. 7-8 (R.: cf. 1)

R¡Felices los que siguen la ley del Señor!

1Felices los que van por un camino intachable, los que siguen la ley del Señor, 2Felices los que cumplen sus prescripciones y lo buscan de todo corazón. R.

4Tú promulgaste tus mandamientos para que se cumplieran íntegramente. 5¡Ojalá yo me mantenga firme en la observancia de tus preceptos! R.

7Te alabaré con un corazón recto, cuando aprenda tus justas decisiones. 8Quiero cumplir fielmente tus preceptos: no me abandones del todo. R.

 

Versículo antes del Evangelio 2Cor 6, 2b

“Este es el tiempo favorable, éste es el día de la salvación”


Evangelio

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo 5, 43-48

Sean perfectos como es perfecto el Padre que está en el cielo

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: 43Ustedes han oído que se dijo: "Amarás a tu prójimo" y odiarás a tu enemigo. 44Pero yo les digo: Amen a sus enemigos, rueguen por sus perseguidores; 45así serán hijos del Padre que está en el cielo, porque él hace salir el sol sobre malos y buenos y hace caer la lluvia sobre justos e injustos. 46Si ustedes aman solamente a quienes los aman, ¿qué recompensa merecen? ¿No hacen lo mismo los publicanos? 47Y si saludan solamente a sus hermanos, ¿qué hacen de extraordinario? ¿No hacen lo mismo los paganos? 48Por lo tanto, sean perfectos como es perfecto el Padre que está en el cielo.

Palabra del Señor.

Comentario:

Así como la primera lectura del domingo 01 de marzo, nos invitaba a contemplar la alianza cósmica de Dios con toda la creación, hoy la semana termina con esta alianza positiva donde se nos pide, de parte de Dios, obrar según sus leyes. “Él será tu Dios, tu seguirás sus caminos observarás sus preceptos, sus mandamientos y sus leyes, y escucharás su voz” (v. 17). De parte de Dios está el compromiso de “que te hará superior -en estima, en renombre y en gloria- a todas las naciones que hizo; y que serás un pueblo consagrado al Señor” (v. 19). Lo cual marca la relación de alianza como exclusiva y pautada en ciertas normas que no se deben infligir. De aquí se sigue que “Dios no es un ser absoluto, lejano, inaccesible; Dios es comunión, es voluntad de salvación para el pueblo que él ha elegido” (LD 3, 103). Este Dios, cercano, quiere reglas claras con las cuales convivir con su pueblo.

Felices, nos dice el responsorio del Salmo 119, los que siguen la ley del Señor; bienaventurados, de buena estrella, suertudos, “les va bien en la vida”, podríamos parafrasear nosotros… Por el eso el salmista, admirado expresa: ¡Ojalá yo me mantenga firme en la observancia de tus preceptos! (v. 5) y se hace un plan de vida: alabar con corazón recto; aprender a obrar desde Dios; cumplir fielmente. Es un estilo de vida el que hay que aprender, el que hay que asumir. Saber para qué estamos y actuar consecuentemente a ello. Por eso, no esperemos que las cosas lluevan del cielo… hagamos nuestro plan de vida según el Señor y actuemos firmes y pacientes obedeciendo la ley del Señor.

La insistencia de Jesús por correr las fronteras, por ensanchar la caridad, por tener un horizonte más amplio, se vuelve una obsesión en él. Sabe, el divino Maestro, que no hay posibilidad de seguimiento certero y eficaz si no empezamos a ver a los demás como nos vemos a nosotros mismos. A lo largo de nuestra existencia se nos ha enseñado a “demonizar” a nuestros enemigos, dándoles apariencia y costumbres demoníacas e irracionales, siempre los “malos” están del otro lado de la frontera, afuera de la familia, del modo de pensar que nosotros tenemos, los malos son uno de los “otros” y no de los “nuestros”. Por eso Jesús invita a amar a los perseguidores, saludar a los que no nos quieren… es más que buenos modales, es hacerlos uno de los nuestros y asumirlos como hermanos, aunque nos dañen. El versículo final (48) marca el objetivo de Cristo, su gran deseo: “sean perfectos como es perfecto el Padre que está en el cielo”, la perfección no está en “hacer bien las cosas”, sino en romper los límites que dividen, deshacer las fronteras que separan, unirnos donde solo hay desunión…

Meditemos:

  • ¿Acepto las leyes de Dios en mi vida? ¿Las cumplo de acuerdo a cómo me lo enseña la Iglesia? ¿Qué normas me cuesta vivir plenamente en mi vida? ¿Por qué?
  • ¿Tengo un plan de vida? ¿Planifico lo que quiero, y cómo quiero, hacer? ¿Me puedo llamar a mi mismo FELIZ, o BIENAVENTURADO?
  • ¿En qué sosas he roto las fronteras de mi vida? ¿De qué modo he vencido la exclusión de los “malos”, los “distintos”, a mí? ¿Me exijo para ser cada día más abierto a los otros?   

 


Tags: lectura diaria, misa, liturgia, leccionario, biblia, evangelio

Publicado por Desconocido @ 17:00
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