sábado, 27 de febrero de 2010

Domingo 28 – 2° DOMINGO DE CUARESMA – Morado / Misa: del Propio. Credo – Liturgia de las horas: del Propio. 2da semana del salterio.

Primera Lectura

Lectura del libro del Génesis 15, 5–12. 17–18

Dios hace alianza con el fiel Abram

5Dios llevó afuera a Abram y continuó diciéndole: "Mira hacia el cielo y si puedes, cuenta las estrellas". Y añadió: "Así será tu descendencia". 6Abram creyó en el Señor, y el Señor se lo tuvo en cuenta para su justificación. 7Entonces el Señor le dijo: "Yo soy el Señor que te hice salir de Ur de los caldeos para darte en posesión esta tierra". 8"Señor, respondió Abram, ¿cómo sabré que la voy a poseer?". 9El Señor le respondió: "Tráeme una ternera, una cabra y un carnero, todos ellos de tres años, y también una tórtola y un pichón de paloma". 10El trajo todos estos animales, los cortó por la mitad y puso cada mitad una frente a otra, pero no dividió los pájaros. 11Las aves de rapiña se abalanzaron sobre los animales muertos, pero Abram los espantó. 12Al ponerse el sol, Abram cayó en un profundo sueño, y lo invadió un gran temor, una densa oscuridad. 17Cuando se puso el sol y estuvo completamente oscuro, un horno humeante y una antorcha encendida pasaron en medio de los animales descuartizados. 18Aquel día, el Señor hizo una alianza con Abram diciendo: "Yo he dado esta tierra a tu descendencia desde el Torrente de Egipto hasta el Gran Río, el río Eufrates.

Palabra de Dios

Salmo Responsorial

Salmo 27 (26), 1. 7–9. 13–14

R¡El Señor es mi luz y mi salvación!

1El Señor es mi luz y mi salvación, ¿a quién temeré? El Señor es el baluarte de mi vida, ¿ante quién temblaré? R.

7¡Escucha, Señor, yo te invoco en alta voz, apiádate de mí y respóndeme! 8Mi corazón sabe que dijiste: "Busquen mi rostro". R.

Yo busco tu rostro, Señor, 9no lo apartes de mí. No alejes con ira a tu servidor, tú, que eres mi ayuda; no me dejes ni me abandones, mi Dios y mi salvador. R.

13Yo creo que contemplaré la bondad del Señor en la tierra de los vivientes. 14Espera en el Señor y sé fuerte; ten valor y espera en el Señor. R.


Segunda Lectura

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Cristianos de Filipos 3, 17 – 4, 1

Cristo nos trasformará, según el modelo de su cuerpo glorioso

317Sigan mi ejemplo, hermanos, y observen atentamente a los que siguen el ejemplo que yo les he dado. 18Porque ya les advertí frecuentemente y ahora les repito llorando: hay muchos que se portan como enemigos de la cruz de Cristo. 19Su fin es la predicción, su dios es el vientre, su gloria está en aquello que los cubre de vergüenza, y no aprecian sino las cosas de la tierra. 20En cambio, nosotros somos ciudadanos del cielo, y esperamos ardientemente que venga de allí como Salvador el Señor Jesucristo. 21El transformará nuestro pobre cuerpo mortal, haciéndolo semejante a su cuerpo glorioso, con el poder que tiene para poner todas las cosas bajo su dominio. 41Por eso, hermanos míos muy queridos, a quienes tanto deseo ver, ustedes que son mi alegría y mi corona, amados míos, perseveren firmemente en el Señor.

Palabra de Dios.

Aclamación: Mateo 17, 5

“Desde la nube resplandeciente, se oyó la voz del padre: “Este es mi Hijo amado, escúchenlo””


Evangelio

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas 9, 28–36  

Mientras oraba, el aspecto de su rostro cambió

28Unos ocho días después de decir esto, Jesús tomó a Pedro, Juan y Santiago, y subió a la montaña para orar. 29Mientras oraba, su rostro cambió de aspecto y sus vestiduras se volvieron de una blancura deslumbrante. 30Y dos hombres conversaban con él: eran Moisés y Elías, 31que aparecían revestidos de gloria y hablaban de la partida de Jesús, que iba a cumplirse en Jerusalén. 32Pedro y sus compañeros tenían mucho sueño, pero permanecieron despiertos, y vieron la gloria de Jesús y a los dos hombres que estaban con él. 33Mientras estos se alejaban, Pedro dijo a Jesús: "¡Maestro, ¡qué bien estamos aquí! Hagamos tres carpas, una para ti, otra para Moisés y otra para Elías". El no sabía lo que decía. 34Mientras hablaba, una nube los cubrió con su sombra y al entrar en ella, los discípulos se llenaron de temor. 35Desde la nube se oyó entonces una voz que decía: "Este es mi Hijo, el Elegido, escúchenlo". 36Y cuando se oyó la voz, Jesús estaba solo. Los discípulos callaron y durante todo ese tiempo no dijeron a nadie lo que habían visto.

Palabra del Señor.

Comentario:

Transfigurados como Jesús

En el Evangelio de hoy se nos presenta la oportunidad de ver nuestro futuro. Eso es lo maravilloso que tiene la Fe, podemos ver más allá de lo que aparece, podemos vislumbrar las cosas no con los ojos del cuerpo, sino con los ojos del alma.

El punto de llegada de nuestra vida cristiana es ser como Jesús. Su radiante luz nos lleva a saber que ya sí, pero todavía no podemos llegar a ser como es Él. No son falsas ilusiones que nos hacemos, no es que nos han vendido un “buzón”, es la verdad más genuina: Él se hizo como nosotros para que nosotros seamos como Él.

En esto consiste también el tiempo de la cuaresma. Es un tiempo dedicado a la identificación con el maestro. Es el tiempo que Dios y la Iglesia eligieron para que nosotros –hijos de ambos–, con docilidad, nos dejemos transformar en “otros Cristo”. El iluminado nos ilumina y su luz resplandece de tal modo sobre nosotros que ninguna oscuridad puede ensombrecernos. Ser cristianos es ser iluminados, es estar blancos como nieve por la sangre del cordero. Es ser puros, no por méritos nuestros, sino por los méritos excelentísimos de Nuestro Señor Jesucristo.

 

Moisés y Elías

Desde tiempos inmemorables los Judíos han llamado a los libros del “Pentateuco” (Génesis, Éxodo, Levítico, Números, Deuteronomio) con el nombre de “Torá”, es decir “La Ley”. Nos dice la introducción al Pentateuco de “La Biblia, el Libro del Pueblo de Dios”:

Los cinco primeros libros de la Biblia contienen una parte narrativa, que comienza con la creación del mundo y concluye con la muerte de Moisés. Las narraciones sirven de marco a las leyes que dieron su impronta característica al pueblo de Israel, y por eso la tradición judía designa a este conjunto de Libros con el nombre de “Torá”, palabra hebrea que significa “LA LEY”.

De hecho, durante mucho tiempo se pensó que las grandes leyes de Israel habían contado como único legislador humano a Moisés, quién es figura de la ley de Dios para todo el pueblo de Israel.

Así como Moisés era el legislador por excelencia, Elías es el Profeta eminente de Israel. Tanto es así que los evangelios nos cuentan que se esperaba que volviera a vivir entre los hombres (p. ej. Mt 16, 14; 17, 10-13; 27, 47-49; Lc 9, 8; Jn 1, 21. 25) y confunden a Jesús con Elías.

La presencia de estas dos personalidades en la escena de la Transfiguración nos invita a reconocer a Jesús como la Nueva Ley de Dios y como La Palabra Profética por excelencia. Jesús es Moisés y Elías al mismo tiempo, en Él se resume lo que Dios quiere que hagamos y cómo quiere decírnoslo. Por eso cuando el evangelio de San Juan nos dice “...y la palabra de Dios se hizo carne”, nos está diciendo que, en Jesucristo, Dios nos habla en serio y definitivamente con todo su poder y su capacidad de persuasión.

 

Desinstalarnos y dejar hablar a Dios

El pobre de Pedro siempre va metiendo la pata. Los mismos evangelistas lo disculpan: “Él no sabía lo que decía”, nos cuenta Lucas. De hecho, Pedro queda arrobado por la belleza de lo que contempla. Está convencido de que todo va a ir como él cree, pero no sabe ver la realidad de las cosas.

En este tiempo de cuaresma la “transfiguración del Señor” nos señala un camino, una senda hacia donde ir. Se trata de saber que la blancura de la pureza celestial nos pertenece, pero no por mérito propio, sino porque Jesús derramó su sangre por nosotros. Estamos llamados a ser transfigurados en el Señor. Para que esto se lleve a cabo es necesario que aceptemos su LEY, que escuchemos su PALABRA, que nos dejemos iluminar por su presencia. Hay que desinstalarse, hay que salir de nuestros pensamientos y caminos, dejar de lado nuestras ambiciones y permitirle a Dios que nos hable con palabras de cariño. Todo esto no se realizará en un solo día. Ni siquiera en una sola cuaresma. Es cuestión de ir avanzando despacio por la senda de la Ley y la PALABRA de Jesús en nuestra vida. En esto de dejarse transfigurar, es siempre así, como dice la Iglesia: ya sí, pero todavía no.

 

Meditemos:

 

  • ¿Hacer las tres carpas significa instalarse, quedarse en lo gratificante del refugio de la oración sin atravesar el camino de la cruz y la muerte. Nosotros: ¿En qué estamos instalados que no nos deja crecer en nuestra vida cristiana?
  • ¿Cómo nos estamos preparando en esta cuaresma para ser totalmente transfigurados por Jesús? Cada uno cuenta su camino cuaresmal.
  • Jesús nos llama a la esperanza que nace de vivir plenamente la fe, somos aquellos que creen sin ver: ¿Cómo podemos ayudar a quienes viven a nuestro lado para que salgan de una vida cristiana fofa, acomodada, light, sin compromisos y lleguen a ser seguidores resplandecientes del Señor, que cargan su cruz de cada día?    

 


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viernes, 26 de febrero de 2010

Sábado 27 – Feria – Morado / Misa: del propio del tiempo – Liturgia de las horas: del propio del tiempo. 1ras Vísperas del 2° domingo de Cuaresma.


Primera lectura

Lectura del libro del Deuteronomio 26, 16-19

Será un pueblo consagrado al Señor, tu Dios

Moisés habló al pueblo diciendo: “16Hoy el Señor, tu Dios, te ordena practicar estos preceptos y estas leyes. Obsérvalas y practícalas y estas leyes. Obsérvalas y practícalas con todo tu corazón y con toda tu alma. 17Hoy tú le has hecho declarar al Señor que él será tu Dios, y que tú, por tu parte, seguirás sus caminos, observarás sus preceptos, sus mandamientos y sus leyes, y escucharás su voz. 18Y el Señor hoy te ha hecho declarar que tú serás el pueblo de su propiedad exclusiva, como él te lo ha prometido, y que tú observarás todos sus mandamientos; 19que te hará superior -en estima, en renombre y en gloria- a todas las naciones que hizo; y que serás un pueblo consagrado al Señor, como él te lo ha prometido”.

Palabra de Dios.

Salmo Responsorial

Salmo 119 (118), 1-2. 4-5. 7-8 (R.: cf. 1)

R¡Felices los que siguen la ley del Señor!

1Felices los que van por un camino intachable, los que siguen la ley del Señor, 2Felices los que cumplen sus prescripciones y lo buscan de todo corazón. R.

4Tú promulgaste tus mandamientos para que se cumplieran íntegramente. 5¡Ojalá yo me mantenga firme en la observancia de tus preceptos! R.

7Te alabaré con un corazón recto, cuando aprenda tus justas decisiones. 8Quiero cumplir fielmente tus preceptos: no me abandones del todo. R.

 

Versículo antes del Evangelio 2Cor 6, 2b

“Este es el tiempo favorable, éste es el día de la salvación”


Evangelio

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo 5, 43-48

Sean perfectos como es perfecto el Padre que está en el cielo

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: 43Ustedes han oído que se dijo: "Amarás a tu prójimo" y odiarás a tu enemigo. 44Pero yo les digo: Amen a sus enemigos, rueguen por sus perseguidores; 45así serán hijos del Padre que está en el cielo, porque él hace salir el sol sobre malos y buenos y hace caer la lluvia sobre justos e injustos. 46Si ustedes aman solamente a quienes los aman, ¿qué recompensa merecen? ¿No hacen lo mismo los publicanos? 47Y si saludan solamente a sus hermanos, ¿qué hacen de extraordinario? ¿No hacen lo mismo los paganos? 48Por lo tanto, sean perfectos como es perfecto el Padre que está en el cielo.

Palabra del Señor.

Comentario:

Así como la primera lectura del domingo 01 de marzo, nos invitaba a contemplar la alianza cósmica de Dios con toda la creación, hoy la semana termina con esta alianza positiva donde se nos pide, de parte de Dios, obrar según sus leyes. “Él será tu Dios, tu seguirás sus caminos observarás sus preceptos, sus mandamientos y sus leyes, y escucharás su voz” (v. 17). De parte de Dios está el compromiso de “que te hará superior -en estima, en renombre y en gloria- a todas las naciones que hizo; y que serás un pueblo consagrado al Señor” (v. 19). Lo cual marca la relación de alianza como exclusiva y pautada en ciertas normas que no se deben infligir. De aquí se sigue que “Dios no es un ser absoluto, lejano, inaccesible; Dios es comunión, es voluntad de salvación para el pueblo que él ha elegido” (LD 3, 103). Este Dios, cercano, quiere reglas claras con las cuales convivir con su pueblo.

Felices, nos dice el responsorio del Salmo 119, los que siguen la ley del Señor; bienaventurados, de buena estrella, suertudos, “les va bien en la vida”, podríamos parafrasear nosotros… Por el eso el salmista, admirado expresa: ¡Ojalá yo me mantenga firme en la observancia de tus preceptos! (v. 5) y se hace un plan de vida: alabar con corazón recto; aprender a obrar desde Dios; cumplir fielmente. Es un estilo de vida el que hay que aprender, el que hay que asumir. Saber para qué estamos y actuar consecuentemente a ello. Por eso, no esperemos que las cosas lluevan del cielo… hagamos nuestro plan de vida según el Señor y actuemos firmes y pacientes obedeciendo la ley del Señor.

La insistencia de Jesús por correr las fronteras, por ensanchar la caridad, por tener un horizonte más amplio, se vuelve una obsesión en él. Sabe, el divino Maestro, que no hay posibilidad de seguimiento certero y eficaz si no empezamos a ver a los demás como nos vemos a nosotros mismos. A lo largo de nuestra existencia se nos ha enseñado a “demonizar” a nuestros enemigos, dándoles apariencia y costumbres demoníacas e irracionales, siempre los “malos” están del otro lado de la frontera, afuera de la familia, del modo de pensar que nosotros tenemos, los malos son uno de los “otros” y no de los “nuestros”. Por eso Jesús invita a amar a los perseguidores, saludar a los que no nos quieren… es más que buenos modales, es hacerlos uno de los nuestros y asumirlos como hermanos, aunque nos dañen. El versículo final (48) marca el objetivo de Cristo, su gran deseo: “sean perfectos como es perfecto el Padre que está en el cielo”, la perfección no está en “hacer bien las cosas”, sino en romper los límites que dividen, deshacer las fronteras que separan, unirnos donde solo hay desunión…

Meditemos:

  • ¿Acepto las leyes de Dios en mi vida? ¿Las cumplo de acuerdo a cómo me lo enseña la Iglesia? ¿Qué normas me cuesta vivir plenamente en mi vida? ¿Por qué?
  • ¿Tengo un plan de vida? ¿Planifico lo que quiero, y cómo quiero, hacer? ¿Me puedo llamar a mi mismo FELIZ, o BIENAVENTURADO?
  • ¿En qué sosas he roto las fronteras de mi vida? ¿De qué modo he vencido la exclusión de los “malos”, los “distintos”, a mí? ¿Me exijo para ser cada día más abierto a los otros?   

 


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jueves, 25 de febrero de 2010

Viernes 26 – Feria – Morado / Misa: del propio del tiempo – Liturgia de las horas: del propio del tiempo. Día penitencial: Abstinencia

Primera lectura

Lectura del libro del profeta Ezequiel 18, 21-28

¿Acaso deseo yo la muerte del pecador y no que se convierta de su mala conducta y viva?

21Pero si el malvado se convierte de todos los pecados que ha cometido, observa todos mis preceptos y practica el derecho y la justicia, seguramente vivirá, y no morirá. 22Ninguna de las ofensas que haya cometido le será recordada: a causa de la justicia que ha practicado, vivirá. 23¿Acaso deseo yo la muerte del pecador -oráculo del Señor- y no que se convierta de su mala conducta y viva? 24Pero si el justo se aparta de su justicia y comete el mal, imitando todas las abominaciones que comete el malvado, ¿acaso vivirá? Ninguna de las obras justas que haya hecho será recordada: a causa de la infidelidad y de pecado que ha cometido, morirá. 25Ustedes dirán: "El proceder del Señor no es correcto". Escucha, casa de Israel: ¿Acaso no es el proceder de ustedes, y no el mío, el que no es correcto? 26Cuando el justo se aparta de su justicia, comete el mal y muere, muere por el mal que ha cometido. 27Y cuando el malvado se aparta del mal que ha cometido, para practicar el derecho y la justicia, él mismo preserva su vida. 28El ha abierto los ojos y se ha convertido de todas las ofensas que había cometido: por eso, seguramente vivirá, y no morirá.

Palabra de Dios.

Salmo Responsorial

Salmo 130 (129), 1-2. 3-4ab. 4c-6. 7-8 (R.: 3)

RSi tienes en cuenta las culpas, Señor, ¿quién podrá subsistir?

1Desde lo más profundo te invoco, Señor, 2¡Señor, oye mi voz! Estén tus oídos atentos al clamor de mi plegaria. R.

3Si tienes en cuenta las culpas, Señor, ¿quién podrá subsistir? 4Pero en ti se encuentra el perdón, para que seas temido. R.

5Mi alma espera en el Señor, y yo confío en su palabra. 6Mi alma espera al Señor, más que el centinela la aurora. R.

Como el centinela espera la aurora, 7espere Israel al Señor, porque en él se encuentra la misericordia y la redención en abundancia: 8él redimirá a Israel de todos sus pecados. R.

 

Versículo antes del Evangelio Ez 18, 31

“Dice el Señor: arrojen lejos de ustedes todas las rebeldías y háganse un corazón nuevo y un espíritu nuevo”


Evangelio

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo 5, 20-26

Ve a reconciliarte con tu hermano

20Les aseguro que si la justicia de ustedes no es superior a la de los escribas y fariseos, no entrarán en el Reino de los Cielos. 21Ustedes han oído que se dijo a los antepasados: "No matarás", y el que mata, debe ser llevado ante el tribunal. 22Pero yo les digo que todo aquel que se irrita contra su hermano, merece ser condenado por un tribunal. Y todo aquel que lo insulta, merece ser castigado por el Sanedrín. Y el que lo maldice, merece la Gehena de fuego. 23Por lo tanto, si al presentar tu ofrenda en el altar, te acuerdas de que tu hermano tiene alguna queja contra ti, 24deja tu ofrenda ante el altar, ve a reconciliarte con tu hermano, y sólo entonces vuelve a presentar tu ofrenda. 25Trata de llegar en seguida a un acuerdo con tu adversario, mientras vas caminando con él, no sea que el adversario te entregue al juez, y el juez al guardia, y te pongan preso. 26Te aseguro que no saldrás de allí hasta que hayas pagado el último centavo.

Palabra del Señor.

Comentario:

Ezequiel nos invita a comprender a Dios con este maravilloso texto nacido de su mano. La secuencia que el Señor propone para que el malvado viva es: conversión (lo que equivale a no obrar mal de nuevo), observar los preceptos divinos (es decir, adecuarse a lo que exige la ley del Señor), practicar el derecho y la justicia (vivir en armonía y respeto con el prójimo). Son los tres pasos a los cuáles se nos llama. Es decir, en tres pasos, la vida plena junto a Dios. La contracara es que el bueno puede pecar y morirá, no se le tiene en cuenta su pasado “glorioso” y “recto”, no acumula puntos para el viaje a la vida eterna. Para Dios no es así: lo que importa es vivir rectamente, no acumular puntos, o bonus, de entrada a la vida eterna. No se trata de si se es justo o no, no es algo legal… es un estilo de vida, es una actitud ante la vida y la comunidad. Es ser como Dios o solo simularlo…

El Salmo 130 nos invita a la oración suplicante de perdón y protección. El orante sabe que ha cometido pecado, por eso le insiste a Dios “Si tienes en cuenta las culpas, Señor, ¿quién podrá subsistir?” (v. 3). Pero también comprende, y con profundidad que en Dios se encuentran “la misericordia y la redención en abundancia” (v.7). Por eso, porque todos pecamos, y necesitamos la redención abundante, hoy la Iglesia nos lo propone como camino, itinerario, de oración en este tiempo de cuaresma. No es solo desear ser perdonado, es hacer lo necesario para que esto suceda: la súplica confiada es lo primero.

Jesús exagera, sin duda, sobre lo extremo que debe ser el cuidado de las relaciones interpersonales entre los cristianos. Pero esa exageración, como todo ideal, por otra parte, tiene algo de real: estimula el deseo de crecer como creyente, como perfección en el amor-servicio. Los términos usados por el Señor: irritación, insulto, maldición… expresan como un drama en tres actos de lo que la ira, la bronca, puede provocar, en esa escalada de violencia en nuestra vida familiar, laboral o de amigos. Casi sin darnos cuenta pasamos de la simple irritación o molestia, al insulto (no necesariamente verbalizado o expresado al que causa la irritación) y, por último, la maldición (o malos deseos hacia esa persona); la última, la maldición, ya expresa la posibilidad del la violación del mandamiento “no matarás”. Para Jesús no hay que llegar tan lejos como para darnos cuenta de que algo está mal en nuestra vida. Se tratará de “llegar a un acuerdo”, de arreglar, de ver las dos posturas, antes de que nos pongan presos (v. 25). La idea es concreta, práctica: no es la última acción, es la primera la que hay que corregir; como dicen los Alcohólicos Anónimos: no es la última copa la peligrosa, es la primera. Si se pierde el control al inicio, no se lo tendrá al final.

Meditemos:

  • ¿En qué cosas he dejado de actuar mal? ¿De qué manera veo que me confío en las manos de Dios y obro como Él me lo pide? ¿Soy justo, armónico y respetuoso con los que están a mi lado?
  • ¿En qué cosas espero en el Señor? ¿De qué manera vi la misericordia y la redención en abundancia del Señor en mi vida?
  • ¿En qué situaciones me irrito con facilidad? ¿Cuáles son los insultos más frecuentes en mí? ¿Qué significan? ¿He maldecido a alguien? ¿Qué me hizo?

 


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miércoles, 24 de febrero de 2010

Jueves 25 – Feria – Morado / Misa: del Propio del tiempo – Liturgia de las horas: del Propio del tiempo.


Primera lectura

Lectura del libro de Ester (suplemento griego) 3, 6; 4, 12. 14-16. 23-25

Señor, no tengo otra ayuda fuera de ti

36El rey de Persia firmó un decreto, ordenando que todos los judíos fueran exterminados del país por la espada. Al enterarse todo Israel clamaba con todas sus fuerzas, porque veían que su muerte era inminente. 412La reina Ester, presa de una angustia mortal, también buscó refugio en el Señor. 14Luego oró al Señor, Dios de Israel, diciendo: “¡Señor mío, nuestro Rey, tú eres el Único! Ven a socorrerme, porque estoy sola, no tengo otra ayuda fuera de ti 15y estoy expuesta al peligro. 16Yo aprendí desde mi infancia, en mi familia paterna, que tú, Señor, elegiste a Israel entre todos los pueblos, y a nuestros padres entre todos sus antepasados, para que fueran tu herencia eternamente. ¡Y tú has hecho por ellos lo que habías prometido! 23¡Acuérdate, Señor, y manifiéstate en el momento de nuestra aflicción! Y a mí, dame valor, Rey de los dioses y Señor de todos los que tienen autoridad. 24Coloca en mis labios palabras armoniosas cuando me encuentre delante del león, y cámbiale el corazón para que deteste al que nos combate y acabe con él y con sus partidarios. 25¡Líbranos de ellos con tu mano y ven a socorrerme, porque estoy sola, y no tengo a nadie fuera de ti, Señor! Tú, que lo conoces todo”.

Palabra de Dios.

Salmo Responsorial

Salmo 138 (137), 1-2ª. 2bc-3. 7c-8 (R.: 3ª)

RMe respondiste cada vez que te invoqué, Señor.

1Te doy gracias, Señor, de todo corazón, te cantaré en presencia de los ángeles, y 2me postraré ante tu santo Templo. R.

Daré gracias a tu Nombre por tu amor y tu fidelidad, porque tu promesa ha superado tu renombre. 3Me respondiste cada vez que te invoqué y aumentaste la fuerza de mi alma. R.

7Tu derecha me salva. 8El Señor lo hará todo por mí. Señor, tu amor es eterno, ¡no abandones la obra de tus manos! R.

 

Versículo antes del Evangelio: Salmo 51 (50), 12ª. 14a

“Creo en mí, Dios mío, un corazón puro, y devuélveme la alegría de tu salvación”


Evangelio

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo 7, 7-12

El que pide recibe

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: “7Pidan y se les dará; busquen y encontrarán; llamen y se les abrirá. 8Porque todo el que pide, recibe; el que busca, encuentra; y al que llama, se le abrirá. 9¿Quién de ustedes, cuando su hijo le pide pan, le da una piedra? 10¿O si le pide un pez, le da una serpiente? 11Si ustedes, que son malos, saben dar cosas buenas a sus hijos, ¡cuánto más el Padre celestial dará cosas buenas a aquellos que se las pidan! 12Todos los que deseen que los demás hagan por ustedes, háganlo por ellos: en esto consiste la Ley y los Profetas”.

Palabra del Señor.


Comentario:

La súplica de Ester, reina, esposa del rey Jerjes I (486-465) –nombrado como Asuero en la Biblia-, es dramática… en ella vemos el dolor y el temor de esta mujer por la situación que se avecina: la destrucción de su gente, de su pueblo. Ella recurre en su oración al recuerdo de lo que le enseñaron en su infancia, a la memoria de la “elección” divina sobre el pueblo de Israel. Desde esa memoria Ester hace “acordar” a Dios que “su” pueblo sufre y le pide “valor” y “palabras armoniosas”. Esta súplica refiere a la situación del relato: Amán, hijo de Hamdatá, de Agag, es ascendido a “super-ministro” el único que no parece enterarse de que debe rendirle “honores” es Mardoqueo, el judío, lo cual provoca la ira del superministro, el cuál intenta, no solo eliminar a Mardoqueo, sino a todo su pueblo. Mardoqueo no se arrodilla ante otro que no sea Dios, su fe así se lo pide, no lo hará frente a un hombre, por más superministro que este sea… Amán sabe esto y quiere destruirlo: si por ser judío no se arrodilla, sus paisanos tampoco lo harán… todos deben ser destruidos. Ester no había dicho que era judía, ahora se va a animar a decirlo para salvar a su pueblo del decreto que dice que todo judío debe ser exterminado. Por eso pide VALOR y PALABRAS ARMONIOSAS. Termina su oración reconociendo su soledad y pidiendo a Dios que su MANO la socorra.

El salmo 138 invita a la alegría de saber que Dios siempre responde. La acción de gracias, la postración (signo de humildad ante el poder celestial), la acción de gracias por el amor y la fidelidad divinas invita a ver en el salmista un hombre feliz porque Dios no le abandonó y su derecha lo salvó (v. 7). La súplica final (¡no abandones la obra de tus manos!) del vers. 8 manifiesta que el orante sabe quién es (obra de Dios) y que necesita constantemente su ayuda.

El evangelio nos invita a la oración confiada, a la súplica constante. “Pidan, busquen, llamen” son los términos que usa el Señor para referirse a la oración. Presupone Jesús que hay alguien escuchando la oración del necesitado, que Dios tiene el oído atento, que ninguna súplica caerá en saco roto. Por eso la comparación de los vv. 9-11: Dios es padre bueno, Él da a sus “hijos”, nosotros, todo lo que necesitamos y aún más. Terminará Jesús en el v. 12 con la regla de oro: hacer a los otros lo que queremos que los otros hagan con nosotros. Casi como que en la comunidad se resuelve la paternidad divina y que somos nosotros los encargados de ejercer misericordia y amor, socorro y ternura, a los fieles del Señor. Si así lo hiciéramos, así lo harán con nosotros.


Meditemos:

  1. ¿En qué cosas necesito valor y palabras armoniosas? ¿Qué pido en mis oraciones a Dios?
  2. ¿Soy agradecido por los bienes y beneficios recibidos de lo alto? ¿De qué cosas debo agradecer a Dios?
  3. ¿De qué manera estoy: pidiendo, buscando y llamando? ¿Es Dios un Padre bueno para mí? ¿Hago con los demás lo que me gusta que hagan conmigo?

 

 


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martes, 23 de febrero de 2010

Miércoles 24 – Feria – Morado / Misa: del Propio del tiempo – Liturgia de las horas: del Propio del tiempo.

Primera lectura

Lectura de la profecía de Jonás 3, 1-10

Los ninivitas se convirtieron de su mala conducta

1La palabra del Señor fue dirigida por segunda vez a Jonás, en estos términos: 2"Parte ahora mismo para Nínive, la gran ciudad, y anúnciale el mensaje que yo te indicaré". 3Jonás partió para Nínive, conforme a la palabra del Señor. Nínive era una ciudad enormemente grande: se necesitaban tres días para recorrerla. 4Jonás comenzó a internarse en la ciudad y caminó durante todo un día, proclamando: "Dentro de cuarenta días, Nínive será destruida". 5Los ninivitas creyeron en Dios, decretaron un ayuno y se vistieron con ropa de penitencia, desde el más grande hasta el más pequeño. 6Cuando la noticia llegó al rey de Nínive, este se levantó de su trono, se quitó su vestidura real, se vistió con ropa de penitencia y se sentó sobre ceniza. 7Además, mandó proclamar en Nínive el siguiente anuncio: "Por decreto del rey y de sus funcionarios, ningún hombre ni animal, ni el ganado mayor ni el menor, deberán probar bocado: no pasten ni beban agua; 8vístanse con ropa de penitencia hombres y animales; clamen a Dios con todas sus fuerzas y conviértase cada uno de su mala conducta y de la violencia que hay en sus manos. 9Tal vez Dios se vuelva atrás y se arrepienta, y aplaque el ardor de su ira, de manera que no perezcamos". 10Al ver todo lo que los ninivitas hacían para convertirse de su mala conducta, Dios se arrepintió de las amenazas que les había hecho y no las cumplió.

Palabra de Dios.


Salmo Responsorial

Salmo 51 (50), 3-4. 12-13. 18-19 (R.: 19b)

RTú no desprecias el corazón contrito y humillado, Señor.

3¡Ten piedad de mí, oh Dios, por tu bondad, por tu gran compasión, borra mis faltas! 4¡Lávame totalmente de mi culpa y purifícame de mi pecado! R.

12Crea en mí, Dios mío, un corazón puro, y renueva la firmeza de mi espíritu. 13No me arrojes lejos de tu presencia ni retires de mí tu santo espíritu. R.

18Los sacrificios no te satisfacen; si ofrezco un holocausto, no lo aceptas: 19mi sacrificio es un espíritu contrito, tú no desprecias el corazón contrito y humillado. R.

 

Versículo antes del Evangelio: Joel 2, 12-13

“vuelvan a mí de todo corazón, porque soy es bondadoso y compasivo”


Evangelio

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas 11, 29-32

A esta generación no le será dado otro signo que el de Jonás

29Al ver Jesús que la multitud se apretujaba, comenzó a decir: "Esta es una generación malvada. Pide un signo y no le será dado otro que el de Jonás. 30Así como Jonás fue un signo para los ninivitas, también el Hijo del hombre lo será para esta generación. 31El día del Juicio, la Reina del Sur se levantará contra los hombres de esta generación y los condenará, porque ella vino de los confines de la tierra para escuchar la sabiduría de Salomón y aquí hay alguien que es más que Salomón. 32El día del Juicio, los hombres de Nínive se levantarán contra esta generación y la condenarán, porque ellos se convirtieron por la predicación de Jonás y aquí hay alguien que es más que Jonás.

Palabra del Señor.

Comentario:

El profeta Jonás debe predicar en Nínive, ciudad pagana, llamando a la conversión de la misma. La “maldad” de Nínive había llegado a los oídos de Yahvé (cap. 1) y Jonás es el encargado de anunciar que será destruida si no se convierte. Luego de intentar fugarse de la misión, el profeta llega a cumplir su destino en la ciudad pecadora. El autor del relato nos muestra cuán grande era la ciudad a donde Jonás debía predicar diciéndonos que: “era una ciudad enormemente grande: se necesitaban tres días para recorrerla” (v. 3), el número tres viene a significar no solo lo grande que era (una ciudad que se recorre en tres días, aún hoy es inmensa), sino también que el tiempo de Dios para esa ciudad había llegado (simbólicamente el tres representa a Dios –Trinidad-, y también su tiempo: Jesucristo demoró tres días para resucitar). Los Ninivitas “creyeron en Dios” y hacen lo necesario para que se les otorgue el perdón: ayunan, usan ropa de penitencia, incluido el rey que da el ejemplo y ordena no comer ni beber –incluso obliga a los animales a tal renunciamiento-; su expresión de deseo se ve expresada en estas palabras: “Tal vez Dios se vuelva atrás y se arrepienta, y aplaque el ardor de su ira, de manera que no perezcamos” (v. 9). Llama la atención que los ninivitas se convierten con la prédica de Jonás en un solo día (es decir, ellos se pasaron el mensaje que solo llegó al tercio de la población desde que Jonás empezó a predicar) y la rapidez con que entienden lo que deben hacer. El verso 10 nos dice que Dios mira con buenos ojos esta actitud: así de rápido se convierte, así de rápido Dios perdona.

El Salmo 51 (50) es un clásico de cómo pedir perdón ante la falta cometida. Hoy se nos rescatan estos versículos que nos invitan a fijarnos en la limpieza que viene de Dios (dejarle a él hacer la obra de la purificación); en la nueva creación que Dios quiere hacer en nosotros y el “sacrificio” agradable a Dios: un corazón contrito y humillado. Con lo cual se nos libera del error de creer que la conversión debe quedar en la expresión exterior (lo más fácil, por otro lado) y no llegar hasta el núcleo de nuestro ser (el corazón).

Los signos: milagros. Eso quería ver la gente. ¿Dónde está Dios? Donde hay milagros, responden la “generación malvada” de nuestra época. Corretean por milagros, buscan milagros por doquier… sin saber que el mayor milagro, único milagro, que muestra el verdadero rostro divino es LA CONVERSIÓN. Para Jesús la actitud fundamental de los ninivitas es el ejemplo a seguir (v. 22), ¿para qué llenarnos de milagros si nuestro corazón sigue siendo de piedra y está negro de pecados? La conversión es el único milagro que necesitamos, es el único signo donde se muestra el verdadero poder de Dios. Hasta que no nos convirtamos, por la gracia de Dios y nuestra docilidad, los “signos” seguirán presentes y no los veremos en nuestra vida.


Meditemos:

  1. ¿En qué cosas debo cambiar, convertirme? ¿De qué estoy ayunando en esta cuaresma? ¿Mi aceptación de la conversión es como la de los ninivitas o postergo el cambio?
  2. ¿Cómo está, en esta cuaresma, mi corazón? ¿Sigue altanero y sin ningún tipo de conciencia de mal?
  3. ¿Qué hice con el signo de Jonás para mi vida? ¿Escuché la predicación de Jesús y me convertí? ¿Sigo el camino de la gracia?

 

 


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lunes, 22 de febrero de 2010

Martes 23 – Feria – Morado  / Misa: del propio del tiempo – Liturgia de las horas: del propio del tiempo.

Primera lectura

Lectura del libro del profeta Isaías 55, 10-11

La palabra que sale de mi boca realiza todo lo que yo quiero

Así habla el Señor:

10Así como la lluvia y la nieve descienden del cielo y no vuelven a él sin haber empapado la tierra, sin haberla fecundado y hecho germinar, para que dé la semilla al sembrador y el pan al que come, 11así sucede con la palabra que sale de mi boca: ella no vuelve a mí estéril, sino que realiza todo lo que yo quiero y cumple la misión que yo le encomendé.

Palabra de Dios.

Salmo Responsorial

Salmo 34 (33), 4-5. 6-7. 16-27. 18-19 (R.: cf. 18b)

REl Señor libra a los justos de todas sus angustias.

4Glorifiquen conmigo al Señor, alabemos su Nombre todos juntos. 5Busqué al Señor: él me respondió y me libró de todos mis temores. R.

6Miren hacia él y quedarán resplandecientes, y sus rostros no se avergonzarán. 7Este pobre hombre invocó al Señor: él lo escuchó y los salvó de sus angustias. R.

16Los ojos del Señor miran al justo y sus oídos escuchan su clamor; 17pero el Señor rechaza a los que hacen el mal para borrar su recuerdo de la tierra. R.

18Cuando ellos claman, el Señor los escucha y los libra de todas sus angustias. 19El Señor está cerca del que sufre y salva a los que están abatidos. R.

Versículo antes del Evangelio Mt 4, 4b

“El hombre no vive solamente de pan, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios”


Evangelio

Evangelio de Nuestro Señor Jesucristo según san Mateo 6, 7-15

Ustedes oren de esta manera

7Cuando oren, no hablen mucho, como hacen los paganos: ellos creen que por mucho hablar serán escuchados. 8No hagan como ellos, porque el Padre que está en el cielo sabe bien qué es lo que les hace falta, antes de que se lo pidan. 9Ustedes oren de esta manera: Padre nuestro, que estás en el cielo, santificado sea tu Nombre, 10que venga tu Reino, que se haga tu voluntad en la tierra como en el cielo. 11Danos hoy nuestro pan de cada día. 12Perdona nuestras ofensas, como nosotros perdonamos a los que nos han ofendido. 13No nos dejes caer en la tentación, sino líbranos del mal. 14Si perdonan sus faltas a los demás, el Padre que está en el cielo también los perdonará a ustedes. 15Pero si no perdonan a los demás, tampoco el Padre los perdonará a ustedes.

Palabra del Señor.

Comentario:

La comparación que hace Isaías, no solo es gráfica, sino, al mismo tiempo, muy esperanzadora; ya que compara “la palabra que sale de mi boca” con el agua que todo lo humecta, que todo lo vuelve vida. El gran peligro de la Palabra de Dios es quedar “estéril”, ser infecunda, ser in-útil. Por eso el Señor Dios se encarga de mostrarnos que esa Palabra que sale de su boca, “realiza todo lo que yo quiero” y “cumple la misión que yo le encomendé”. Dios vuelve “real”, concreto, auténtico, verdadero; todo lo que toca con su palabra de vida. La misión de esta palabra, comparándola con el agua del v. 10, es germinar en el ser humano y convertirse en “pan” que se parte y reparte. Es decir, la palabra alimenta, la palabra da vida.

El Salmo 34 nos invita a ver a Dios como el que siempre está escuchando y socorriendo al ser humano. Al salmista le parece imposible que no nos hayamos dado cuenta de que “el Señor está cerca del que sufre y salva a los  que están abatidos” (v. 19). En vez de quejarnos tanto de que los demás son así o asá, de que las cosas que vivimos son de lo peor, o de llorar por nuestra tan “mala suerte”; podríamos, como el salmista, recurrir un poco más a la oración y suplicarle al Dios de la vida que nos ayude en nuestras necesidades ya que “el Señor libra a los justos de todas sus angustias” (v. 18).

La oración del Padre Nuestro es la plegaria por excelencia, no solo porque nos fue enseñada por el Salvador del mundo, sino porque de modo completo nos pone delante del creador, como hijos delante de su padre, y nos lleva suavemente a pedir lo que verdaderamente nos hace falta. El condicional del v. 12: “Perdona nuestras ofensas, como nosotros perdonamos a los que nos han ofendido”, invita a una seria reflexión sobre que estamos haciendo con esa hermosa herramienta espiritual para construir nuestras personas: EL PERDÓN. Los versículos 14-15 nos marcan lo que es esencial a los ojos de Cristo: perdonarnos mutuamente. Jesús no se anda con rodeos a la hora de mostrarnos en donde está la llave para abrir las puertas del perdón divino: si quieres que Dios se fije en tu oración, empieza a ser como es Él. Jesús incentiva el DESEO de ser como Dios, no se trata de creer que podremos llegar al 100 por cien de lo que es Dios, en este caso en el PERDÓN, se trata de llegar al 100 por cien de nuestra capacidad de hacer las cosas.

Meditemos:

  • ¿En qué cosas necesito la ayuda divina? ¿Cuál es mi modo de invocar al Señor? ¿Me ocupo de aprender nuevas formas de oración?
  • ¿Estoy dejando que esa palabra de Dios llegue a mi vida? ¿Le permito a la palabra divina germinar en mí y convertirse en pan que me alimenta (cuando lo parto) y alimenta a los demás (cuando lo reparto)?
  • Oremos varias veces al día con esta hermosa oración y dejemos que ella, como el agua de lluvia, empape nuestro ser de divinidad.
  • ¿Aprendí a perdonar? ¿A quiénes no perdono todavía?

 


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Lunes 22 – Fiesta: La Cátedra de san Pedro – Blanco / Misa: del propio. Gloria. Prefacio de los Apóstoles – Liturgia de las horas: del propio.

Primera lectura

Lectura de la primera carta del apóstol san Pedro 5, 1–4.

Presbítero como ellos y testigo de los sufrimientos de Cristo

1Exhorto a los presbíteros que están entre ustedes, siendo yo presbítero como ellos y testigo de los sufrimientos de Cristo y copartícipe de la gloria que va a ser revelada. 2Apacienten el Rebaño de Dios, que les ha sido confiado; velen por él, no forzada, sino espontáneamente, como lo quiere Dios; no por un interés mezquino, sino con abnegación; 3no pretendiendo dominar a los que les han sido encomendados, sino siendo de corazón ejemplo para el Rebaño. 4Y cuando llegue el Jefe de los pastores, recibirán la corona imperecedera de gloria.

Palabra de Dios.

Salmo Responsorial

Salmo 23 (22), 1–6.

R. ¡El Señor es mi Pastor, nada me puede faltar!

1El Señor es mi pastor, nada me puede faltar. 2El me hace descansar en verdes praderas, me conduce a las aguas tranquilas 3y repara mis fuerzas; me guía por el recto sendero, por amor de su Nombre. R.

4Aunque cruce por oscuras quebradas, no temeré ningún mal, porque tú estás conmigo: tu vara y tu bastón me infunden confianza. R.

5Tú preparas ante mí una mesa, frente a mis enemigos; unges con óleo mi cabeza y mi copa rebosa. R.

6Tu bondad y tu gracia me acompañan a lo largo de mi vida; y habitaré en la Casa del Señor, por muy largo tiempo. R.

 

Aleluya: Mateo 16, 18

“Aleluya. Aleluya. “Tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia, y el poder de la muerte no prevalecerá contra ella”. Aleluya”

Evangelio

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo 16, 13–19

Tú eres Pedro, y te daré las llaves del reino de los cielos

13Al llegar a la región de Cesarea de Filipo, Jesús preguntó a sus discípulos: "¿Qué dice la gente sobre el Hijo del hombre? ¿Quién dicen que es?". 14Ellos le respondieron: "Unos dicen que es Juan el Bautista; otros Elías; y otros, Jeremías o alguno de los profetas". 15"Y ustedes, les preguntó, ¿quién dicen que soy?". 16Tomando la palabra, Simón Pedro respondió: "Tú eres el Mesías, el Hijo de Dios vivo". 17Y Jesús le dijo: "Feliz de ti, Simón, hijo de Jonás, porque esto no te lo ha revelado ni la carne ni la sangre, sino mi Padre que está en el cielo. 18Y yo te digo: "Tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi iglesia, y el poder de la Muerte no prevalecerá contra ella. 19Yo te dará las llaves del Reino de los Cielos. Todo lo que ates en la tierra, quedará atado en el cielo, y todo lo que desates en la tierra, quedará desatado en el cielo".

Palabra del Señor.

Comentario:

La liturgia latina celebra hoy la fiesta de la cátedra del San Pedro. Se trata de una tradición muy antigua, testimoniada en Roma desde finales del siglo IV, con la que se da gracias a Dios por la misión confiada al apóstol Pedro y a sus sucesores. La “cátedra”, literalmente, quiere decir la sede fija del obispo, colocada en la iglesia madre de una diócesis, que por este motivo es llamada “catedral”, y es el símbolo de la autoridad del obispo y, en particular, de su “magisterio”, es decir, de la enseñanza evangélica que él, en cuanto sucesor de los apóstoles, está llamado a custodiar y transmitir a la comunidad cristiana. Cuando el obispo toma posesión de la Iglesia particular que le ha sido confiada, con la mitra y el báculo, se sienta en su cátedra. Desde esa sede guiará, como maestro y pastor, el camino de los fieles, en la fe, en la esperanza y en la caridad.

En las tres Cátedras de Pedro. ¿Cuál fue, entonces, la “cátedra” de san Pedro? Él, escogido por Cristo como “roca” sobre la cual edificar la Iglesia (Cf. Mateo 16, 18), comenzó su ministerio en Jerusalén, después de la Ascensión del Señor y de Pentecostés. La primera “sede” de la Iglesia fue el Cenáculo, y es probable que en aquella sala, donde también María, la Madre de Jesús, rezó junto a los discípulos, se reservara un puesto especial a Simón Pedro. Sucesivamente, la sede de Pedro fue Antioquía, ciudad situada en el río Oronte, en Siria, hoy en Turquía, en aquellos tiempos la tercera ciudad del imperio romano después de Roma y de Alejandría de Egipto. De aquella ciudad, evangelizada por Bernabé y Pablo, en la que “por primera vez, los discípulos recibieron el nombre de "cristianos"” (Hechos 11, 26), Pedro fue el primer obispo. De hecho, el Martirologio Romano, antes de la reforma del calendario, preveía también una celebración específica de la Cátedra de Pedro en Antioquía. Desde allí la Providencia llevó a Pedro a Roma. Por tanto, nos encontramos con el camino que va de Jerusalén, Iglesia naciente, a Antioquía, primer centro de la Iglesia, que agrupaba a paganos, y todavía unida también a la Iglesia proveniente de los judíos. Después, Pedro se dirigió a Roma, centro del Imperio, símbolo del “Orbis” –la “Urbs” que expresa el “Orbis”, la tierra– donde concluyó con el martirio su carrera al servicio del Evangelio. Por este motivo, la sede de Roma, que había recibido el mayor honor, recibió también la tarea confiada por Cristo a Pedro de estar al servicio de todas las Iglesias particulares para la edificación y la unidad de todo el Pueblo de Dios.

Para toda la Iglesias. La sede de Roma, después de estas migraciones de san Pedro, fue reconocida como la del sucesor de Pedro, y la “cátedra” de su obispo representó la del apóstol encargado por Cristo de apacentar a todo su rebaño. Lo atestiguan los más antiguos Padres de la Iglesia, como por ejemplo, san Ireneo, obispo de Lyón, pero que era originario de Asia Menor, quien en su tratado “Contra las herejías” describe a la Iglesia de Roma como la “más grande y más antigua conocida por todos;… fundada y constituida en Roma por los dos gloriosos apóstoles Pedro y Pablo” y añade: “Con esta Iglesia, por su eximia superioridad, debe estar en acuerdo la Iglesia universal, es decir, los fieles que están por doquier” (III, 3, 2-3). Poco después, Tertuliano, por su parte, afirma: “¡Esta Iglesia de Roma es bienaventurada! Los apóstoles le derramaron, con su sangre, toda la doctrina” (“Prescripciones contra todas las herejías”, 36). La cátedra del obispo de Roma representa, por tanto, no sólo su servicio a la comunidad romana, sino también su misión de guía de todo el Pueblo de Dios.

La Cátedra y la verdad. Celebrar la «cátedra» de Pedro, como hoy lo hacemos, significa, por tanto, atribuir a ésta un fuerte significado espiritual y reconocer en ella un signo privilegiado del amor de Dios, Pastor bueno y eterno, que quiere reunir a toda su Iglesia y guiarla por el camino de la salvación. Entre los numerosos testimonios de los Padres, quisiera ofrecer el de san Jerónimo, tomado de una carta suya escrita al obispo de Roma, particularmente interesante porque menciona explícitamente la “cátedra” de Pedro, presentándola como puerto seguro de verdad y de paz. Así escribe Jerónimo: “He decidido consultar a la cátedra de Pedro, donde se encuentra esa fe que la boca de un apóstol ha ensalzado; vengo ahora a pedir alimento para mi alma allí, donde recibí el vestido de Cristo. No sigo otro primado sino el de Cristo; por esto me pongo en comunión con tu beatitud, es decir, con la cátedra de Pedro. Sé que sobre esta piedra está edificada la Iglesia” (“Las cartas” I, 15, 1-2).

Rezar por el Papa. Queridos hermanos y hermanas, en el ábside de la basílica de san Pedro, como sabéis, se encuentra el monumento a la cátedra del apóstol, obra de Bernini en su madurez, realizada en forma de gran trono de bronce, sostenida por las estatuas de cuatro doctores de la Iglesia, dos de occidente, san Agustín y san Ambrosio, y dos de oriente, san Juan Crisóstomo y san Atanasio. Os invito a deteneros ante esta obra sugerente, que hoy es posible admirar, adornada con velas, y a rezar particularmente por el ministerio que Dios me ha confiado. Al elevar la mirada ante el vitral de alabastro que se encuentra precisamente ante la cátedra, invocad al Espíritu Santo para que sostenga siempre con su luz y su fuerza mi servicio cotidiano a toda la Iglesia. Por esto y por vuestra deferente atención, os doy las gracias de corazón.  

Benedicto XVI en la audiencia general de la fiesta de la cátedra de San Pedro. Ciudad del Vaticano, 22 febrero 2006, tomado de http://www.fluvium.org/textos/lectura/lectura890.htm.

 

Meditemos:

  • ¿Me dejo guiar por las enseñanzas de la Iglesia? ¿Por qué?
  • ¿Elevo mi plegaria al Padre Dios por el Papa? ¿Imploro al Espíritu Santo que lo sostenga y lo convierta en servicial para toda la humanidad?

 


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sábado, 20 de febrero de 2010

Domingo 21 – 1° DOMINGO DE CUARESMA – Morado / Misa: del Propio. Credo – Liturgia de las horas: del Propio. 1ra semana del salterio.


Primera Lectura

Lectura del libro del Deuteronomio 26, 1–2. 4–10

Profesión de fe del pueblo escogido

Moisés habló al pueblo diciendo: 1Cuando entres en la tierra que el Señor, tu Dios, te da en herencia, cuando tomes posesión de ella y te establezcas allí, 2 recogerás las primicias de todos los frutos que extraigas de la tierra que te da el Señor, tu Dios, las pondrás en una canasta, y las llevarás al lugar elegido por el Señor, tu Dios, para constituirlo morada de su Nombre. 4El sacerdote tomará la canasta que tú le entregues, la depositará ante el altar, 5y tú pronunciarás estas palabras en presencia del Señor, tu Dios. "Mi padre era un arameo errante que bajó a Egipto y se refugió allí con unos pocos hombres, pero luego se convirtió en una nación grande, fuerte y numerosa. 6Los egipcios nos maltrataron, nos oprimieron y nos impusieron una dura servidumbre. 7Entonces pedimos auxilio al Señor, el Dios de nuestros padres, y él escuchó nuestra voz. El vio nuestra miseria. nuestro cansancio y nuestra opresión. 8y nos hizo salir de Egipto con el poder de su mano y la fuerza de su brazo, en medio de un gran terror, de signos y prodigios. 9El nos trajo a este lugar y nos dio esta tierra que mana leche y miel. 10Por eso ofrezco ahora las primicias de los frutos del suelo que tú, Señor, me diste". Tú depositarás las primicias ante el Señor, tu Dios, y te postrarás ante el Señor, tu Dios, y te postrarás delante de él.

Palabra de Dios

Salmo Responsorial

Salmo 91 (90), 1–2. 10–15

R¡En el peligro, Señor, estás conmigo!

1Tú que vives al amparo del Altísimo y resides a la sombra del Todopoderoso, 2di al Señor: “Mi refugio y mi baluarte, mi Dios, en quien confío”. R.

10No te alcanzará ningún mal, ninguna plaga se acercará a tu carpa, 11  porque Él te encomendó a sus ángeles para que te cuiden en todos tus caminos. R.

12Ellos te llevarán en sus manos para que no tropieces contra ninguna piedra; 13caminarás sobre leones y víboras, pisotearás cachorros de león y serpientes. R.

14“El se entregó a mí, por eso, yo lo glorificaré; lo protegeré, porque conoce mi Nombre; 15me invocará, y yo le responderé. Estaré con él en el peligro, lo defenderé y lo glorificaré”. R.


Segunda Lectura

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Cristianos de Roma 10, 5–13

Profesión de fe del que cree en Jesucristo

Hermanos: 5Moisés escribe acerca de la justicia que proviene de la Ley: “El hombre que la practique vivirá por ella”. 6En cambio, la justicia que proviene de la fe habla así: No digas en tu corazón: ¿Quién subirá al cielo?, esto es, para hacer descender a Cristo. 7O bien: ¿Quién descenderá al Abismo?, esto es, para hacer subir a Cristo de entre los muertos. 8¿Pero qué es lo que dice la justicia?: La palabra está cerca de ti, en tu boca y en tu corazón, es decir la palabra de la fe que nosotros predicamos. 9Porque si confiesas con tu boca que Jesús es el Señor y crees en tu corazón que Dios lo resucitó de entre los muertos, serás salvado. 10Con el corazón se cree para alcanzar la justicia, y con la boca se confiesa para obtener la salvación. 11Así lo afirma la Escritura: “El que cree en él, no quedará confundido”. 12Porque no hay distinción entre judíos y los que no lo son: todos tienen el mismo Señor, que colma de bienes a quienes lo invocan. 13Ya que todo el que invoque el nombre del Señor se salvará.

Palabra de Dios.

Aclamación: Mateo 4, 4

“El hombre no vive solamente de pan, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios”


Evangelio

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas 4, 1–13  

El Espíritu le iba llevando por el desierto. Y era tentado

1Jesús, lleno del Espíritu Santo, regresó de las orillas del Jordán y fue conducido por el Espíritu al desierto, 2donde fue tentado por el demonio durante cuarenta días. No comió nada durante esos días, y al cabo de ellos tuvo hambre. 3El demonio le dijo entonces: "Si tú eres Hijo de Dios, manda a esta piedra que se convierta en pan". 4Pero Jesús le respondió: "Dice la Escritura: "El hombre no vive solamente de pan"". 5Luego el demonio lo llevó a un lugar más alto, le mostró en un instante todos los reinos de la tierra 6y le dijo: "Te daré todo este poder y esplendor de estos reinos, porque me han sido entregados, y yo los doy a quien quiero. 7Si tú te postras delante de mí, todo eso te pertenecerá". 8Pero Jesús le respondió: "Está escrito: "Adorarás al Señor, tu Dios, y a él solo rendirás culto"". 9Después el demonio lo condujo a Jerusalén, lo puso en la parte más alta del Templo y le dijo: "Si tú eres Hijo de Dios, tírate de aquí abajo, 10porque está escrito: "El dará órdenes a sus ángeles para que ellos te cuiden". 11Y también: "Ellos te llevarán en sus manos para que tu pie no tropiece con ninguna piedra"". 12Pero Jesús le respondió: "Está escrito: "No tentarás al Señor, tu Dios"". 13Una vez agotadas todas las formas de tentación, el demonio se alejó de él, hasta el momento oportuno.

Palabra del Señor.

Comentario:

Aunque Jesús fue tentado durante cuarenta días en el desierto, Lucas sólo nos cuenta el contenido de las tres últimas tentaciones del Señor.

Primera tentación

La primera tentación de Satanás quiere apartar a Jesús del camino del sufrimiento. Es como decirle al Señor: sé el “Mesías providente”, o también decir: “¿Para qué vas a morir en la cruz, si sólo con llenar la panza de la gente basta para que te aclamen como Rey?”. Alguien que es capaz de convertir piedras en panes, puede llegar a conquistar al mundo entero.

A ninguno de nosotros nos extraña que las piedras de hoy que se convierten en panes para ganar los corazones de las personas son los “billetes”. “Poderoso caballero, es don dinero”. Ante tanta corrupción, tanto voto entregado por unas cuantas monedas, un colchón, o una caja de mercadería, no nos extraña que el Señor haya dicho que “¡no!”. Jesús es consciente que en Él se realiza la nueva humanidad, el hombre no vive solamente de pan, el hambre del pueblo no se calma con demagogia, con mercadería antes de una elección de autoridades, con piedras convertidas en pan; el hambre del pueblo se sacia viviendo la Palabra de Dios, haciendo lo que se debe hacer y no lo que me conviene, obrando con honestidad, con responsabilidad y no aprovechándose de la debilidad ajena para conseguir una vil ganancia. Jesús es el hombre honrado y obediente a la ley de Dios que todos nosotros, por más hambre de cualquier cosa que tengamos, debiéramos ser. Jesús tiene dominio de sí, Él tiene poder y control sobre sus decisiones, a pesar de las circunstancias. Ni esclavo, ni amo, ¡dueño de sí!

Segunda tentación

Y hablando de poder, la tentación de Satanás, apunta a eso. Si la primera tentación apuntaba a aprovecharse de las debilidades propias de Jesús, la segunda tentación busca aprovechar la debilidad y necesidades propias de los otros. Dos caras de la misma moneda. Todo esto está relacionado con eso de que: “el fin justifica los medios”. Muchas veces nos cansamos de ir por el camino correcto y pareciera que la senda del autoritarismo, del control sobre los demás, de la brutalidad o el maltrato, como modo de gobierno, nos sedujera, de tal manera, que caemos en él. Aceptar la tentación de seguir el camino de los violentos y los poderosos, de los que no ven el sufrimiento que provocan, de los que creen que las personas son números, de los que piensan que los demás son piezas de ajedrez, peones sacrificables, es aceptar la tentación de postrarse delante de Satanás y no de Dios.

El mundo de hoy tiene cada vez más concentración de poder, riquezas y esplendor en unos pocos, y, mientras pocos tienen mucho, muchos tienen poco. La mala distribución de la riqueza, la mala distribución del poder, lleva al sufrimiento a innumerable cantidad de personas que no sólo son llevados a la esclavitud económica, sino también sometidos a la esclavitud cultural. Una pobreza trae la otra. Mientras unos pocos comen de más y reciben una formación esmerada, muchos no tienen con qué alimentarse y, al mismo tiempo, se ven privados de la formación y la información que les servirían para mejorar la calidad de su vida y la de los suyos. Es el monopolio del poder, el esplendor y las riquezas, y la globalización del abandono, la marginación, la miseria, el sufrimiento y la muerte. Ante eso, Jesús, nueva humanidad, da culto a Dios entregando su vida para que aquellos que somos “imagen y semejanza” del Creador, vivamos como hermanos en paz, armonía y justicia. Ni esclavo, ni amo, ¡dueño de sí!

Tercera tentación

En esta tentación, la inmensa ternura del corazón de Jesús, es puesta a prueba. Muchas personas han caído en ella, perdieron su alegría por ella, han muerto por ella. Es la gran tentación de toda la humanidad. La magia, la superstición, el ocultismo, los hechizos, apuntan a eso. Esta tentación golpea directamente a nuestra confianza en Dios. Cuando vienen los problemas, cuando la situación se vuelve difícil y las cosas no nos salen como queremos, nos quejamos de Dios.

Hay muchas formas de tentar a Dios, quizás la peor de todas sea la de querer ocupar su lugar. Y es lo que precisamente muchos creen que estar haciendo hoy. Desde los más “burdos”, aquellos que recurren a la magia, la superstición, el ocultismo, los hechizos, etc., hasta los más “refinados”, aquellos que recurren a la ciencia todopoderosa, a la inteligencia omnipotente, a la razón infalible, a la técnica que todo lo alcanza, etc. Todos tientan a Dios. Quizás partimos del presupuesto de “¿Por qué a mí?”, como si fuera que Dios tiene que andar siempre a mi lado para que nada me pase. Y si Dios no lo hace, desilusionado, recurro a lo “burdo” o a lo “refinado”.

Jesús decía “No tentarás al Señor, tu Dios”. Al final de su vida lo repitió, aunque de otro modo: “Que no se haga mi voluntad, sino la tuya”. No se trata de dejarnos estar, de resignarnos, de bajar los brazos. Se trata de movernos, de intentar mejorar la situación con la razón y la fe, pero libres del pecado de presunción, de la tentación de la soberbia, del orgullo y la autonomía, como dice el salmo 19, versículo 14: Presérvame, además, del orgullo, para que no me domine: entonces seré irreprochable y me veré libre de ese gran pecado.

 

Jesús eligió el camino largo y difícil de la entrega generosa de su vida, del servicio a los hermanos, y de la muerte para que todos vivieran. Él es la nueva humanidad. Ni esclavo, ni amo, ¡dueño de sí!


Meditemos:

 

  • ¿Quién conduce a Jesús al desierto? ¿Cuánto tiempo estuvo allí? ¿Qué le pasó durante ese tiempo?
  • ¿De qué se trata la primera tentación? ¿Qué significa la respuesta de Jesús? ¿Cómo reaccionamos ante el hambre, la gula, la pobreza, la riqueza, el dinero, el tener, el sufrimiento en la vida?
  • ¿De qué se trata la segunda tentación? ¿Qué significa la respuesta de Jesús? ¿Cómo reaccionamos ante el poder político, el liderazgo en una comunidad, el ser más importante que los demás, la soberbia, la manipulación?
  • ¿De qué se trata la tercera tentación? ¿Qué significa la respuesta de Jesús? ¿Cómo reaccionamos ante la providencia, nuestras oraciones no escuchadas, la ayuda de Dios que parece tardar en llegar, los milagros, el tener que vivir sólo de fe, la pretensión de que Dios siempre me tiene que ayudar?

 


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miércoles, 17 de febrero de 2010

Jueves 18 – Morado / Misa: del Propio del tiempo – Liturgia de las horas: del Propio del tiempo.

Primera lectura

Lectura del libro del Deuteronomio 30, 15-20

Yo he puesto delante de ti la bendición y la maldición

15Hoy pongo delante de ti la vida y la felicidad, la muerte y la desdicha. 16Si escuchas los mandamientos del Señor, tu Dios, que hoy te prescribo, si amas al Señor, tu Dios, y cumples sus mandamientos, sus leyes y sus preceptos, entonces vivirás, te multiplicarás, y el Señor, tu Dios, te bendecirá en la tierra donde ahora vas a entrar para tomar posesión de ella. 17Pero si tu corazón se desvía y no escuchas, si te dejas arrastrar y vas a postrarte ante otros dioses para servirlo. 18yo les anuncio hoy que ustedes se perderán irremediablemente, y no vivirán mucho tiempo en la tierra que vas a poseer después de cruzar el Jordán. 19Hoy tomo por testigos contra ustedes al cielo y a la tierra; yo he puesto delante de ti la vida y la muerte, la bendición y la maldición. Elige la vida, y vivirás, tú y tus descendientes, 20con tal que ames al Señor, tu Dios, escuches su voz y le seas fiel. Porque de ello depende tu vida y tú larga permanencia en la tierra que el Señor juró dar a tus padres, a Abraham, a Isaac y a Jacob.

Palabra de Dios.

Salmo Responsorial

Salmo 1, 1–4. 6

R¡Feliz el que pone en el Señor toda su confianza!

1¡Feliz el hombre que no sigue el consejo de los malvados, ni se detiene en el camino de los pecadores, ni se sienta en la reunión de los impíos, 2sino que se complace en la ley del Señor y la medita de día y de noche! R.

3El es como un árbol plantado al borde de las aguas, que produce fruto a su debido tiempo, y cuyas hojas nunca se marchitan: todo lo que haga le saldrá bien. R.

4No sucede así con los malvados: ellos son como paja que se lleva el viento. 6porque el Señor cuida el camino de los justos, pero el camino de los malvados termina mal. R.

Evangelio

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas 9, 22-25

El que pierda su vida por mí la salvará

22"El hijo del hombre, les dijo, debe sufrir mucho, ser rechazado por los ancianos, los sumos sacerdotes y los escribas, ser condenado a muerte y resucitar al tercer día". 23Después dijo a todos: "El que quiera venir detrás de mí, que renuncie a sí mismo, que cargue con su cruz cada día y me siga. 24Porque el que quiera salvar su vida, la perderá y el que pierda su vida por mí, la salvará. 25¿De qué le servirá la hombre ganar el mundo entero, si pierde y arruina su vida?

Palabra del Señor.

Comentario

La vida es tomar decisiones, es optar por esto o aquello. En las cosas del espíritu también es igual: se debe elegir entre la vida feliz y la desdicha (muerte). El Señor es sencillo y práctico: haciendo esto, va a pasar esto otro. Quien sigue los caminos de Dios, llega a la vida feliz, llega a “completar” su vida, a hacerla plena. Lo más fuerte del relato de Deuteronomio es que “elige la vida, y vivirás, tú y tus descendientes” (v. 19); es decir, nuestras decisiones las tomamos nosotros, pero también afectan a los demás, y sobre todo afectan a los que más amamos. Hay que decidir bien, esto está asegurado “con tal que ames al Señor, tu Dios, escuches su voz y le seas fiel” (v. 20). Bueno, hay que hacerlo.

El Salmo 1 remarca lo expresado en la primera lectura: ser feliz es elegir bien. Esta buena elección se caracteriza por “complacerse en la ley del Señor y meditarla de día y de noche” (v. 2); estar plantado al “borde de las aguas”, al borde del cauce divino, en las “orillas” del río de la vida, al “costado” de Dios (v. 3), y dejar a Dios “cuidarnos” siempre (v. 6).

La vida: tema central del día de hoy. La vida feliz, consecuencia de buenas decisiones. La vida en el Señor, seguirlo, entregar la vida, garantía de resurrección, de vida para siempre y felicidad perpetua. La manera de hacer esto posible es elegir adecuadamente el camino del Señor y, como dice Mateo 4, 17 convertirnos, “porque el Reino del los Cielos está cerca”. Este es el tiempo de la conversión, de volver a empezar, de aprovechar la vida que nos queda para ser felices en el Señor.

Meditemos:

  • ¿Cómo he buscado la felicidad hasta ahora? ¿Por los caminos de Dios o por otros? ¿Qué estoy esperando para “amar a Dios y escuchar su voz y serle fiel”?
  • ¿Leo la Palabra de Dios y la medito diariamente? ¿Estoy tan cerca de Dios que me parezco al árbol del Salmo? ¿En qué se nota? ¿Me dijo cuidar por Dios?
  • ¿A qué renuncio –o renuncié- por seguir a Jesús? ¿En qué cosas estoy “perdiendo” la vida, para ganarla en Cristo?

 


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martes, 16 de febrero de 2010

Miércoles 25 – DE CENIZA – Morado / Misa: del Propio del tiempo. Prefacio IV de Cuaresma. – Liturgia de las horas: del Propio del tiempo. 4° Semana del Salterio (En Laudes la salmodia puede tomarse del viernes de la 3° semana por su carácter penitencial) AYUNO Y ABSTINENCIA DE CARNE

Primera lectura

Lectura del libro del profeta Joel 2, 12-18

Desgarren su corazón y no sus vestiduras

12Ahora –dice el Señor– vuelvan a mí de todo corazón, con ayuno, llantos y lamentos. 13Desgarren su corazón y no sus vestiduras, y vuelvan al Señor, su Dios, porque él es bondadoso y compasivo, lento para la ira y rico en fidelidad, y se arrepiente de tus amenazas. 14¡Quién sabe si él no se volverá atrás y se arrepentirá, y dejará detrás de sí una bendición: la ofrenda y la libación para el Señor, su Dios! 15¡Toquen la trompeta en Sión, prescriban un ayuno, convoquen a una reunión solemne, 16reúnan al pueblo, convoquen a la asamblea, congreguen a los ancianos, reúnan a los pequeños y a los niños de pecho! ¡Que el recién casado salga de su alcoba y la recién casada de su lecho nupcial! 17Entre el vestíbulo y el altar lloren los sacerdotes, los ministros del Señor, y digan: “¡Perdona, Señor, a tu pueblo, no entregues tu herencia al oprobio, y que las naciones no se burlen de ella! ¿Por qué se ha de decir entre los pueblos: Dónde está su Dios?”. 18El Señor se llenó de celos por su tierra y se compadeció de su pueblo.

Palabra de Dios.

Salmo Responsorial

Salmo 51 (50), 3–6ª. 12–14. 17

R¡Ten piedad, Señor, porque hemos pecado!

3¡Ten piedad de mí, oh Dios, por tu bondad, por tu gran compasión, borra mis faltas! 4¡Lávame totalmente de mi culpa y purifícame de mi pecado! R.

5Porque yo reconozco mis faltas y mi pecado está siempre ante mí. 6Contra ti, contra ti solo pequé e hice lo que es malo a tus ojos. R.

12Crea en mí, Dios mío, un corazón puro, y renueva la firmeza de mi espíritu. 13No me arrojes lejos de tu presencia ni retires de mí tu santo espíritu. R.

14Devuélveme la alegría de tu salvación, que tu espíritu generoso me sostenga: 17Abre mis labios, Señor, y mi boca proclamará tu alabanza. R.


Segunda lectura

Lectura de la segunda carta del Apóstol San Pablo a los cristianos de Corintios 5, 20–6, 2

Déjense reconciliar con Dios. Este es el tiempo favorable

20Nosotros somos, entonces, embajadores de Cristo, y es Dios el que exhorta a los hombres por intermedio nuestro. Por eso, les suplicamos en nombre de Cristo: Déjense reconciliar con Dios. 21A aquel que no conoció el pecado, Dios lo identificó con el pecado en favor nuestro, a fin de que nosotros seamos justificados por él. 61Y porque somos sus colaboradores, los exhortamos a no recibir en vano la gracia de Dios. 2Porque él nos dice en la Escritura: En el momento favorable te escuché, y en el día de la salvación te socorrí. Este es el tiempo favorable, este es el día de la salvación.


Evangelio

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo 6, 1–6. 16–18

Tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará

Jesús dijo a sus discípulos: 1Tengan cuidado de no practicar su justicia delante de los hombres para ser vistos por ellos: de lo contrario, no recibirán ninguna recompensa del Padre que está en el cielo. 2Por lo tanto, cuando des limosna, no lo vayas pregonando delante de ti, como hacen los hipócritas en las sinagogas y en las calles, para ser honrados por los hombres. Les aseguro que ellos ya tienen su recompensa. 3Cuando tú des limosna, que tu mano izquierda ignore lo que hace la derecha, 4para que tu limosna quede en secreto; y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará. 5Cuando ustedes oren, no hagan como los hipócritas: a ellos les gusta orar de pie en las sinagogas y en las esquinas de las calles, para ser vistos. Les aseguro que ellos ya tienen su recompensa. 6Tú, en cambio, cuando ores, retírate a tu habitación, cierra la puerta y ora a tu Padre que está en lo secreto; y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará. 16Cuando ustedes ayunen, no pongan cara triste, como hacen los hipócritas, que desfiguran su rostro para que se note que ayunan. Les aseguro que con eso, ya han recibido su recompensa. 17Tú, en cambio, cuando ayunes, perfuma tu cabeza y lava tu rostro, 18para que tu ayuno no sea conocido por los hombres, sino por tu Padre que está en lo secreto; y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará.

Comentario:

En las palabras de Joel vemos que la verdadera conversión no se manifiesta solamente en los gestos, es algo interior, es el “desgarrar” el corazón. Joel nos invita a volver al Señor, a reencontrar el camino perdido, a volver sobre nuestros pasos y, en el cruce de los caminos, elegir el correcto, el que lleva a Dios. El ayuno (como privación voluntaria de todo alimento, salvo la Palabra de Dios) y la reunión en asamblea (congregación del pueblo para pedir perdón y compasión a Dios) son los medios exteriores de la realidad interior: Queremos volver a Dios.

El Salmo 51 (50) desgrana pacientemente la intención del orante. Pide misericordia ante la falta propia y la bondad divina (v. 3-4); reconoce el mal cometido y sabe bien a quién dañó (v. 5-6); pide una renovación –o nueva creación- y la cercanía divina –que es la fuente de la “firmeza de mi espíritu”- (v. 12-13); suplica el cuidado divino y el don de la predicación o testimonio (v. 14 y 17). Con lo cual vemos, no solo un excelente examen de conciencia, sino también, sobre todo, un programa de vida, donde no soy “solo” yo, sino que soy “con y desde” Dios.

La invitación de Pablo a la reconciliación marca la convicción del apóstol de que solo se debe dejar en manos de Dios nuestro pecado, es un acto de entrega. Jesús nos ha justificado, él fue identificado con el pecado para que nosotros nos identifiquemos con la gracia. Por eso es necesario que, recibiendo la gracia, no lo hagamos en vano, en balde, al vicio; hay tiempos favorables y días de salvación… hoy es uno de ellos.

La enseñanza de Jesús, en este miércoles de ceniza, marca los tres puntos importantes de la cuaresma: limosna, oración y ayuno. Para Jesús deben hacerse en secreto, en silencio, solo conocidos por Dios. Esta orden del Señor quiere preservarnos del  riesgo de buscar agradar a los hombres y no a Dios. Que la recompensa la dé el Señor Dios y no los aplausos humanos, que no solo es lo adecuado, sino lo más conveniente para nosotros: Dios recompensa con abundancia extraordinaria.

“El miércoles de ceniza, primer día de la Cuaresma, los cristianos se reúnen para comenzar juntos la Cuaresma, el tiempo de preparación de la Semana Santa y la Pascua. Con un poco de ceniza, el sacerdote traza una cruz sobre la frente (o a veces, sobre la mano) de cada cristiano, mientras dice: "Conviértanse y crean en el Evangelio". La ceniza es signo de penitencia, del arrepentimiento por nuestros pecados. Imponer ceniza sobre la cabeza es un gesto muy antiguo. El que lo hace muestra que quiere ser de nuevo amigo de Dios.

Cuaresma proviene de la palabra latina "quadragésima", que significa cuarentena, período de cuarenta días. Los hebreos, por su parte, pasaron cuarenta años en el desierto. Huían del país de Egipto donde estaban esclavizados, conducidos por Moisés, marcharon hacia la tierra de libertad que Dios les había prometido.

Los cuarenta días de la cuaresma recuerdan los cuarenta días que Jesús pasó en el desierto. La cuaresma es tiempo de conversión y de reencuentro. Allí Jesús rogó a Dios y practicó el ayuno. También sufrió la tentación de olvidar a Dios y de sacar ventaja del poder y de las riquezas. Pero Jesús ha resistido: eligió poner el amor de Dios, en primer lugar, en su vida. Durante la cuaresma, los cristianos hacen como Jesús: buscan liberarse d cuanto los retiene lejos de Dios”. (Información dada por el arzobispado de Salta, Argentina: http://www.arquidiocesissalta.org.ar).

Meditemos:

  1. ¿Cuánto hace que no me reconcilio con Dios? ¿Cuánto hace que no me congrego a bendecir su nombre?
  2. ¿Estoy buscando a Dios para pedirle perdón por mi pecado y encontrar firmeza en su presencia?
  3. ¿Dejo a Dios reconciliarme? La gracia divina que Jesús me da: ¿La aprovecho o la mantengo en vano?
  4. ¿A quién estoy ayudando en sus necesidades con mi “limosna”? ¿Frecuento la oración personal y comunitaria? ¿De qué voy a ayunar en esta cuaresma (no solo de comida, también puede ser de malas acciones, de vicios, etc.)?

 


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Martes 16 – Feria – Verde / Misa: a elección – Liturgia de las horas: de la feria.

Primera lectura

Lectura de la carta del Apóstol Santiago 1, 12–18

Dios no tienta a nadie

12Feliz el hombre que soporta la prueba, porque después de haberla superado, recibirá la corona de Vida que el Señor prometió a los que lo aman. 13Nadie, al ser tentado, diga que Dios lo tienta: Dios no puede ser tentado por el mal, ni tienta a nadie, 14sino que cada uno es tentado por su propia concupiscencia, que lo atrae y lo seduce. 15La concupiscencia es madre del pecado, y este, una vez cometido, engendra la muerte. 16No se engañen, queridos hermanos. 17Todo lo que es bueno y perfecto es un don de lo alto y desciende del Padre de los astros luminosos, en quien no hay cambio ni sombra de declinación. 18El ha querido engendrarnos por su Palabra de verdad, para que seamos como las primicias de su creación.

Palabra de Dios.

 

Salmo Responsorial

Salmo 94 (93), 12–13a. 14–15. 18–19

R¡Feliz el que es educado por ti, Señor!

12Feliz el que es educado por ti, Señor, aquel a quien instruyes con tu ley, 13para darle un descanso después de la adversidad, mientras se cava una fosa para el malvado. R.

14Porque el Señor no abandona a su pueblo ni deja desamparada a su herencia: 15la justicia volverá a los tribunales y los rectos de corazón la seguirán. R.

18Cuando pienso que voy a resbalar, tu misericordia, Señor, me sostiene; 19cuando estoy cargado de preocupaciones, tus consuelos me llenan de alegría. R.


Aleluya: Juan 14, 23

Aleluya. Aleluya. “El que me ama será fiel a mi palabra, y mi Padre lo amará; e iremos a él”, dice el Señor. Aleluya


Evangelio

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Marcos 8, 13–21

Cuídense de la levadura de los fariseos

En aquel tiempo, Jesús, 13volvió a embarcarse hacia la otra orilla. 14Los discípulos se habían olvidado de llevar pan y no tenían más que un pan en la barca. 15Jesús les hacía esta recomendación: “Estén atentos, cuídense de la levadura de los fariseos y de la levadura de Herodes”. 16Ellos discutían entre sí, porque no habían traído pan. 17Jesús se dio cuenta y les dijo: “¿A qué viene esa discusión porque no tienen pan? ¿Todavía no comprenden ni entienden? Ustedes tienen la mente enceguecida. 18Tienen ojos y no ven, oídos y no oyen. ¿No recuerdan 19cuántas canastas llenas de sobras recogieron, cuando repartí cinco panes entre cinco mil personas?”. Ellos le respondieron: “Doce”. 20“Y cuando repartí siete panes entre cuatro mil personas, ¿cuántas canastas llenas de trozos recogieron?”. Ellos le respondieron: “Siete”. 21Entonces Jesús les dijo: “¿Todavía no comprenden?”.

Palabra del Señor.

 

Comentario:

El relato de hoy está lleno de simbolismos: un solo pan, la levadura de los fariseos y Herodes. Jesús aprovecha la oportunidad para aleccionar “políticamente” a sus discípulos. Hay que cuidarse (v. 15) de las adulaciones (levadura) de aquellos, que como dice el Salmo 5, en el versículo 10: “En su boca no hay sinceridad, su corazón es perverso; su garganta es un sepulcro abierto, aunque adulan con la lengua”. La levadura infla el pan, lo hace levantar. Jesús ha quedado pensando en lo que habló con los fariseos en Marcos 8, 11-13, y lo dice a propósito del “olvido” de los discípulos del pan. Cuando el Señor se dio cuenta de que no entendían lo que decía porque estaban más preocupados echándose culpas por el “olvido” del pan, empieza a hablarles duramente (vv. 17-18): mente enceguecida, ojos ciegos y oídos sordos, son los términos que usa para expresar su opinión. La situación es terrible ya que, desde la perspectiva de Cristo, se ve acosado por dos frentes: la violencia y agresión de los fariseos y herodianos (que se habían unido para combatirlo en 3,6: por eso la imagen de la levadura, que expresa la influencia perniciosa que pueden causar sobre los discípulos, si estos se descuidan) y la incomprensión, cercana al desinterés, de parte de su propia gente: los discípulos. Por eso les da una ayuda-memoria, en los versículos 19-21: “¿Todavía no comprenden?”, será la pregunta final del Salvador.

El símbolo del pan único parece reflejar la concepción de Marcos sobre Jesús: si lo tenemos a Él, Pan único de Dios, partido y repartido a todo su pueblo creyente, no nos hace falta preocuparnos, ni culpabilizar a nadie, por la carencia de pan en la barca de nuestra vida. Marcos nos invita a apuntar a lo esencial para la vida: reconocer el misterio de quién está aquí entre nosotros… el Pan bendito de Dios para su pueblo tienen nombre y se llama Jesús. Será cuestión de abrir los ojos del alma y ver al Señor de la Vida en nuestra existencia.


Meditemos:

  • ¿Nos cuidamos de la “levadura”? ¿Cómo andamos con el tema de la soberbia?
  • ¿Recibo frecuentemente el Pan Vivo que es Jesús? ¿Eso cambia mi vida?

 


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lunes, 15 de febrero de 2010

Lunes 15 – Feria – Verde / Misa: a elección – Liturgia de las horas: de la feria.

Primera lectura

Lectura del segundo libro del profeta Samuel 15, 13–14. 30; 16, 5–13

La fe, al ser probada, produce la paciencia

1Santiago, servidor de Dios y del Señor Jesucristo, saluda a las doce tribus de la Dispersión. 2Hermanos, alégrense profundamente cuando se vean sometidos a cualquier clase de pruebas, 3sabiendo que la fe, al ser probada, produce la paciencia. 4Y la paciencia debe ir acompañada de obras perfectas, a fin de que ustedes lleguen a la perfección y a la madurez, sin que les falte nada. 5Si a alguno de ustedes le falta sabiduría, que la pida a Dios, y la recibirá, porque él la da a todos generosamente, sin exigir nada en cambio. 6Pero que pida con fe, sin vacilar, porque el que vacila se parece a las olas del mar levantadas y agitadas por el viento. 7El que es así no espere recibir nada del Señor, 8ya que es un hombre interiormente dividido e inconstante en su manera de proceder. 9Que el hermano de condición humilde se gloríe cuando es exaltado, 10y el rico se alegre cuando es humillado, porque pasará como una flor del campo: 11apenas sale el sol y calienta con fuerza, la hierba se seca, su flor se marchita y desaparece su hermosura. Lo mismo sucederá con el rico en sus empresas.

Palabra de Dios.

Salmo Responsorial

Salmo 119 (118), 67–68. 71–72. 75–76

R. ¡Llegue hasta mí tu misericordia, Señor!

67Antes de ser afligido, estaba descarriado; pero ahora cumplo tu palabra. 68Tú eres bueno y haces el bien: enséñame tus mandamientos. R.

71Me hizo bien sufrir la humillación, porque así aprendí tus preceptos. 72Para mí vale más la ley de tus labios que todo el oro y la plata. R.

75Yo sé que tus juicios son justos, Señor, y que me has humillado con razón. 76Que tu misericordia me consuele, de acuerdo con la promesa que me hiciste. R.

 

Aleluya: Juan 14, 6

“Aleluya. Aleluya. “Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida. Nadie va al Padre, sino por mí”, dice el Señor. Aleluya”


Evangelio

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Marcos 5, 1–20

¿Por qué esta generación pide un signo?

10En seguida subió a la barca con sus discípulos y fue a la región de Dalmanuta. 11Entonces llegaron los fariseos, que comenzaron a discutir con él; y, para ponerlo a prueba, le pedían un signo del cielo. 12Jesús, suspirando profundamente, dijo: “¿Por qué esta generación pide un signo? Les aseguro que no se le dará ningún signo”. 13Y dejándolos, volvió a embarcarse hacia la otra orilla.

Palabra del Señor.

Comentario:

Los fariseos son los adversarios de Jesús en este pequeño relato de Marcos, ellos asumen la misma actitud de Satanás en Mc 1, 13 (“para ponerlo a prueba”), son la “tentación” de demostrar quién se es, la “tentación” de terminar el largo camino de servicio y, con un milagro portentoso, “un signo del cielo”, convertir a todos y finalizar la tarea. Todo esto es solo engaño, todo esto solo servirá para alimentar las búsquedas de poder de los fariseos y no convertirá a nadie. Jesús se niega a hacer una demostración de poder divino, no quiere que lo confundan con un mesías terrenal, ni tampoco quiere hacer milagros por hacerlos, como si fuera un mago o prestidigitador al servicio de este público ingrato conformado por los fariseos. No dará signos, él sabe que sus milagros solo serán valorados por los que los necesitan, “no tirará perlas a los cerdos” (ver Mateo 7, 6).

El cristiano de hoy también puede verse exigido a “mostrar” con “signos” que es de Cristo. Los pastores electrónicos, que inundan la televisión de “milagros” han caído bajo esa exigencia. Hay que demostrar que Cristo vive en mi comunidad con portentos, con manifestaciones de poder. ¿A quién engañamos? ¿Ante quién cedemos? Dice SAN JUAN CRISOSTOMO, (ver Homilías sobre el Ev. de Mateo, 53,2-3):

¿Qué signo del cielo le pedían? Sin duda que parara el sol, o que pusiera freno a la luna, o que hiciera bajar rayos del cielo o que trastornara la atmósfera, u otros por el estilo... Y si sus enemigos podían alegar las señales que hubo en tiempo del Faraón (Cf. Éx 3-15), se les puede responder que entonces se trataba de librarse de un enemigo y con razón se dieron aquellas señales; pero el que venía como amigo a sus amigos, no tenía necesidad de ellas.

Para este santo “el sello de la comunicación de Jesús era la capacidad de apertura, sin engaños de ningún tipo; esto es lo que sucede entre amigos, que hablan entre sí, y donde no se requiere ningún tipo de precaución”. Los amigos no necesitan demostración de fuerza y poder, no necesitan grandes signos para saber quién es el otro, no les hace falta que a cada momento se les refrende la amistad… Los signos se pueden, o se querrán, VER con los OJOS… pero al Señor amigo nuestro y santo de Dios se lo MIRA con el ALMA.  

Meditemos:

  • ¿Soy de los que buscan intensamente milagros? ¿O soy de los que escuchan la Palabra de Dios y la practican?

 


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viernes, 12 de febrero de 2010

Sábado 13 – Feria – Verde / Misa: a elección – Liturgia de las horas: de la feria. 1ras Vísperas del 6° domingo durante el año.

Primera lectura

Lectura del primer libro de los Reyes 12, 26–32; 13, 34

Jeroboán hizo dos becerros de oro

En aquel tiempo: 1226Jeroboam pensó: “Tal como se presentan las cosas, el reino podría volver a la casa de David. 27Si este pueblo sube a ofrecer sacrificios a la Casa de Dios en Jerusalén, terminarán por ponerse de parte de Roboam, rey de Judá, su señor; entonces me matarán a mí y se volverán a Roboam, rey de Judá”. 28Y después de haber reflexionado, el rey fabricó dos terneros de oro y dijo al pueblo: “¡Basta ya de subir a Jerusalén! Aquí está tu Dios, Israel, el que te hizo subir del país de Egipto”. 29Luego puso un ternero en Betel y el otro en Dan. 30Aquello fue una ocasión de pecado, y el pueblo iba delante de uno de ellos hasta Dan. 31Jeroboam erigió templetes en los lugares altos, e instituyó sacerdotes de entre el común de la gente, que no eran hijos de Leví. 32Además, celebró una fiesta el día quince del octavo mes, como la fiesta que se celebraba en Judá, y subió al altar. Esto lo hizo en Betel, donde ofreció sacrificios a los terneros que había fabricado. En Betel estableció a los sacerdotes de los lugares altos que había erigido. 1334Esto fue una ocasión de pecado para la casa de Jeroboam, y provocó su destrucción y su exterminio de la faz de la tierra.

Palabra de Dios.

Salmo Responsorial

Salmo 106 (105), 6–7. 19–22

R. ¡Acuérdate, Señor, de tu misericordia! 

6Hemos pecado, igual que nuestros padres; somos culpables, hicimos el mal: 7nuestros padres, cuando estaban en Egipto, no comprendieron tus maravillas. R.

19En Horeb se fabricaron un ternero, adoraron una estatua de metal fundido: 20así cambiaron su Gloria por la imagen de un toro que come pasto. R.

21Olvidaron a Dios, que los había salvado y había hecho prodigios en Egipto, 22maravillas en la tierra de Cam y portentos junto al Mar Rojo. R.

 

Aleluya: Mateo 4, 4

“Aleluya. Aleluya. El hombre no vive solamente de pan, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios. Aleluya”


Evangelio

Evangelio de Nuestro Señor Jesucristo según San Marcos 8, 1–10

Comieron hasta saciarse

1En esos días, volvió a reunirse una gran multitud, y como no tenían qué comer, Jesús llamó a sus discípulos y les dijo: 2“Me da pena esta multitud, porque hace tres días que están conmigo y no tienen qué comer. 3Si los mando en ayunas a sus casas, van a desfallecer en el camino, y algunos han venido de lejos”. 4Los discípulos le preguntaron: “¿Cómo se podría conseguir pan en este lugar desierto para darles de comer?”. 5el les dijo: “¿Cuántos panes tienen ustedes?”. Ellos respondieron: “Siete”. 6Entonces él ordenó a la multitud que se sentara en el suelo, después tomó los siete panes, dio gracias, los partió y los fue entregando a sus discípulos para que los distribuyeran. Ellos los repartieron entre la multitud. 7Tenían, además, unos cuantos pescados pequeños, y después de pronunciar la bendición sobre ellos, mandó que también los repartieran. 8Comieron hasta saciarse y todavía se recogieron siete canastas con lo que había sobrado. 9Eran unas cuatro mil personas. Luego Jesús los despidió. 10En seguida subió a la barca con sus discípulos y fue a la región de Dalmanuta.

Palabra del Señor.

Comentario:

Es importante situar la acción en donde se desarrolla: están en tierra pagana. Porque correríamos el riesgo de no entender a qué se debe que Marcos nos regale dos relatos similares de la multiplicación de los panes (por otra parte, Lucas ha preferido eliminar uno de los relatos para mantener su propia narración sin repeticiones). En primer lugar tenemos que recordar que el evangelio de Marcos está dirigido a convertidos del paganismo, por eso explica las costumbres judías y algunos términos propios de la misma. En segundo lugar a Marcos, como es lógico, le interesa que las personas que leen su “evangelio” experimenten que todo lo que se dice allí también es para ellos, y que los milagros que reciben esas personas, también pueden recibirlos ellos; por eso tanto interés, aunque se repita el texto, en contarnos este milagro que sucedió en tierra extranjera a Israel: es un milagro para los creyentes de origen pagano que siguieron a Jesús, del mismo modo que los creyentes de origen judío.

Al decir “volvió a reunirse una gran multitud” (v. 1), Marcos, está relacionando este milagro con el ocurrido en 6, 34ss donde “las cifras están más relacionadas con los símbolos judíos (los 5.000 son una referencia simbólica al número de la Torá: 5 multiplicado por mil que expresa la totalidad; y el número 12 evoca las doce tribus y el nuevo Israel). En este segundo relato, los signos expresan universalidad: siete panes y siete canastos son el número de la perfección; 4.000 (4 por mil) sugiere la idea de lo universal” (Sergio Briglia). Es decir: este milagro es para todos los que creyeron en Jesús fuera de los límites de Israel, fuera de las fronteras espirituales de la fe judía.

En el relato vemos que Jesús actúa sobre los alimentos: una acción de gracias (eujaristesas) por los panes –expresión semítica-; la bendición (eulogesas) a los pescados –expresión helenista o griega–. Esta “acción de gracias” sobre los panes es prefigurativa de la que en 14, 22 hará en la última cena, en esta última se confecciona el sacramento de la eucaristía, el auténtico banquete mesiánico.

Como vemos, el banquete reparador a los peregrinos paganos de Jesús expresa todo un contenido prefigurativo y también formativo para la fe incipiente de los nuevos creyentes en el Señor. Ellos, los paganos, de los cuales nosotros –en general– descendemos, también son elegidos por Dios para ser su comunidad y tienen la capacidad de celebrar en la eucaristía el gran banquete que el Hijo de Dios legó a toda la humanidad, como señal de providencia y misericordia divina (v. 2).


Meditemos:

  • ¿De qué manera ayudo a los que tienen hambre?
  • ¿Doy mis siete panes para que el Señor los multiplique en servicio de los necesitados?

 


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jueves, 11 de febrero de 2010

Viernes 12 – Feria – Verde / Misa: a elección – Liturgia de las horas: de la feria. Día penitencial.

Primera lectura

Lectura del primer libro de los Reyes 11, 29–32.; 12, 19

Se independizó Israel de la casa de David

1129En cierta ocasión, Jeroboam salió de Jerusalén y lo encontró en el camino el profeta Ajías, de Silo; este iba cubierto con un manto nuevo, y los dos estaban solos en el campo. 30Ajías tomó el manto que llevaba encima y lo desgarró en doce pedazos. 31Luego dijo a Jeroboam: “Toma para di diez pedazos, porque sí habla el Señor, el Dios de Israel: Yo voy a desgarrar el reino que Salomón tiene en su mano, y te daré las diez tribus. 32Una sola tribu será para él, por consideración a mi servidor David y a Jerusalén, la ciudad que yo elegí entre todas las tribus de Israel. 1219Fue así como Israel se rebeló contra la casa de David hasta el día de hoy.

 

Palabra de Dios.


Salmo Responsorial

Salmo 81 (80), 10–11. 12–15

R¡Escuchemos la voz del Señor!

10No tendrás ningún Dios extraño, no adorarás a ningún dios extranjero: 11yo, el Señor, soy tu Dios, que te hice subir de la tierra de Egipto. R.

12Pero mi pueblo no escuchó mi voz, Israel no me quiso obedecer; 13por eso los entregué a su obstinación, para que se dejaran llevar por sus caprichos. R.

14¡Ojalá mi pueblo me escuchara, e Israel siguiera mis caminos! 15Yo sometería a sus adversarios en un instante, y volvería mi mano contra sus opresores. R.

 

Aleluya: Cfr. Hebreos 16, 14

“Aleluya. Aleluya. Señor, abre nuestro corazón, para que aceptemos las palabras de tu Hijo. Aleluya”

 

Evangelio

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Marcos 7, 31–37

Hace oír a los sordos y hablar a los mudos

31Cuando Jesús volvía de la región de Tiro, pasó por Sidón y fue hacia el mar de Galilea, atravesando el territorio de la Decápolis. 32Entonces le presentaron a un sordomudo y le pidieron que le impusiera las manos. 33Jesús lo separó de la multitud y, llevándolo aparte, le puso los dedos en las orejas y con su saliva le tocó la lengua. 34Después, levantando los ojos al cielo, suspiró y dijo: “Efatá”, que significa: “Ábrete”. 35Y enseguida se abrieron sus oídos, se le soltó la lengua y comenzó a hablar normalmente. 36Jesús les mandó insistentemente que no dijeran nada a nadie, pero cuanto más insistía, ellos más lo proclamaban 37y, en el colmo de la admiración, decían: “Todo lo ha hecho bien: hace oír a los sordos y hablar a los mudos”.

Palabra del Señor.

 

Comentario:

Seguimos en tierra pagana. Esto hombre sordomudo es el símbolo de todos los paganos que no pueden escuchar la Palabra de Dios, el símbolo de todos aquellos que también están llamados a predicarla una vez que la oyeron (el v. 35 es muy gráfico para decirnos eso: “comenzó a hablar normalmente”).

A Jesús le piden algo puntual, “le impusiera las manos” (v. 32), pero él hará algo más explicativo. Imponer las manos expresa contacto creacional de Dios sobre el hombre, es cercanía, es hacer y provocar la sanación. Pero llevarlo aparte, poner sus dedos en las orejas y, con su saliva, tocarle la lengua implica otro horizonte que el de hacerlo capaz de escuchar.

Para mí, al llevarlo aparte, se nos hace ver notoriamente el contraste entre la soledad del que no puede comunicarse porque no oye y no habla y la comunicación personal, y personalizante, donde el otro (en este caso el enfermo) es lo único que interesa, sin testigos, sin público, sólo con el interesado. Es casi como volver al libro del Génesis con Dios creando a Adán, concentrándose solamente en él. El gesto de meter su dedo en el oído y poner su propia saliva en la boca del otro expresa ese deseo manifestado por Jesús en el “effetá” (v. 34). El ser humano se abre a escuchar la palabra de Dios que penetra sus oídos y se dispone a servir al Dios de la vida (como dice el Salmo 40, 7-9: “Tú no quisiste víctima ni oblación; pero me diste un oído atento; no pediste holocaustos ni sacrificios, entonces dije: Aquí estoy. En el libro de la Ley está escrito lo que tengo que hacer: yo amo. Dios mío, tu voluntad, y tu ley está en mi corazón”).

Ahora el ex-sordomudo podrá como las multitudes de Mateo 22, 33, maravillarse de las enseñanzas de Cristo. Pero el poner la saliva en su lengua, también en Marcos 8, 23 y en Juan 9, 6. 34 sucede lo mismo, representará a la palabra de Dios en Jesús. Es como darle su lengua al ser humano que está sanando. Jesús pondrá sus palabras en boca del que ahora tiene oídos de discípulo, para que tenga palabras de predicador, para que enseñe con las mismas palabras de Cristo la revelación que Dios le hace al mundo.

Las palabras de la multitud (v. 37) expresan adecuadamente quién es Jesús: “Todo lo ha hecho bien (ver Génesis 1, 31: ahora sale una nueva creación desde Jesucristo en el pueblo pagano): hace oír a los sordos y hablar a los mudos (Isaías 35, 5-6: el futuro glorioso de Israel ha llegado en Jesucristo; la Iglesia, nuevo pueblo elegido, es llamada a escuchar y predicar la Palabra divina a toda la creación)”. Dios, en Jesús, hace nuevas todas las cosas.

 

Meditemos:

  • ¿Soy un buen oyente de la Palabra? ¿La predico “normalmente”?
  • ¿Dejo hacer a Jesús “nuevas todas las cosas” en mí?

 


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miércoles, 10 de febrero de 2010

Jueves 11 – Feria (o memoria libre: Nuestra Señora de Lourdes – Blanco) – Verde / Misa: a elección – Liturgia de las horas: a elección.

Primera lectura

Lectura del primer libro de los Reyes 11, 4–13

Por haber sido infiel al pacto, te voy a arrancar el reino de las manos; pero dejaré a tu hijo una tribu, en consideración a David

4En la vejez de Salomón, sus mujeres les desviaron el corazón hacia otros dioses, y su corazón ya no perteneció íntegramente al Señor, su Dios, como el de su padre David. 5Salomón fue detrás de Astarté, la diosa de los sidonios, y detrás de Milcóm, el abominable ídolo de los amonitas. 6El hizo lo que es malo a los ojos del Señor, y no siguió plenamente al Señor, como lo había hecho su padre David. 7Fue entonces cuando Salomón erigió, sobre la montaña que está al este de Jerusalén, un lugar alto dedicado a Quemós, el abominable ídolo de Moab, y a Milcóm, el ídolo de los amonitas. 8Y lo mismo hizo para todas sus mujeres extranjeras, que quemaban incienso y ofrecían sacrificios a sus dioses. 9El Señor se indignó contra Salomón, porque su corazón se había apartado de él, el Dios de Israel, que se le había aparecido dos veces 10y le había prohibido ir detrás de otros dioses. Pero Salomón no observó lo que le había mandado el Señor. 11Entonces el Señor dijo a Salomón: “Porque has obrado así y no has observado mi alianza ni los preceptos que yo te prescribí, voy a arrancarte el reino y se lo daré a uno de tus servidores. 12Sin embargo, no lo haré mientras tú vivas, por consideración a tu padre David: se lo arrancaré de las manos a tu hijo. 13Pero no le arrancaré todo el reino, sino que le daré a tu hijo una tribu, por consideración a mi servidor David y a Jerusalén, la que yo elegí”.

Palabra de Dios.

 

Salmo Responsorial

Salmo: 106 (105), 3–4. 35–37. 40

R¡Acuérdate de mí, Señor!

3¡Felices los que proceden con rectitud, los que practican la justicia en todo tiempo! 4Acuérdate de mí, Señor, por el amor que tienes a tu pueblo; visítame con tu salvación. R.

35Se mezclaron con los paganos e imitaron sus costumbres; 36rindieron culto a sus ídolos, que fueron para ellos una trampa. R.

Sal 106:37  Sacrificaron en honor de los demonios a sus hijos y a sus hijas; 40por eso el Señor se indignó contra su pueblo y abominó de su herencia. R.

 

Aleluya: Santiago 1, 21

“Aleluya. Aleluya. Reciban con docilidad la Palabra sembrada en ustedes, que es capaz de salvarlos. Aleluya”


Evangelio

Evangelio de Nuestro señor Jesucristo según Marcos 7, 24–30

Los cachorros, debajo de la mesa, comen las migajas que dejan caer los hijos

24Después Jesús partió de allí y fue a la región de Tiro. Entró en una casa y no quiso que nadie lo supiera, pero no pudo permanecer oculto. 25En seguida una mujer cuya hija estaba poseída por un espíritu impuro, oyó hablar de él y fue a postrarse a sus pies. 26Esta mujer, que era pagana y de origen sirofenicio, le pidió que expulsara de su hija al demonio. 27El le respondió: "Deja que antes se sacien los hijos; no está bien tomar el pan de los hijos para tirárselo a los cachorros". 28Pero ella le respondió: "Es verdad, Señor, pero los cachorros, debajo de la mesa, comen las migajas que dejan caer los hijos". 29Entonces él le dijo: "A causa de lo que has dicho, puedes irte: el demonio ha salido de tu hija". 30Ella regresó a su casa y encontró a la niña acostada en la cama y liberada del demonio. 

Palabra del Señor.

Comentario:

El Señor está ahora en tierra pagana, sale de su patria y anda en tierra de otros dioses. Podemos ver  de nuevo el esquema de “milagro” de este relato evangélico:

  1. La enferma y su mal. (v. 25)
  2. Los que peticionan la curación. (v. 26)
  3. Gesto sanador de Jesucristo. (v. 29)
  4. Constatación de la sanación. (v. 30)

Marcos utiliza generalmente este esquema para facilitarnos la comprensión de lo que ha sucedido y porque es el modo de “contar” las cosas de esa época. Podríamos decir que entre el 2 y 3 punto tendríamos que agregar un subtítulo: “negativa y discusión de Jesús y la mujer”, porque de eso se trata. Hay una verdadera discusión y se impone el razonamiento de la mujer frente a las ideas (xenófobas) de Jesús. Quiero recalcar lo que la mujer hace en el v. 25: “…fue a postrarse a sus pies”, lo cual marca directamente actitud de discípula (ver Lucas 10, 39-42) y orante (ver Juan 11, 32); con lo anterior el relato nos marca la ACTITUD que hay que tener en el diálogo con Cristo: ¡a sus pies pero con firmeza!

La mujer sirofenicia es un modelo de creyente porque se manifiesta orante, discípula e insistente. Es alguien de una extraordinaria inteligencia y que sabe usar la misma. Deja a Jesús perplejo y sin palabras, solo conceder el milagro de la sanación es el camino correcto. Fijémonos en que la mujer no recurre a la agresión para responder; no, ella utiliza en la discusión las mismas palabras de Cristo, y sin contradecirlo, extiende la distribución de los bienes espirituales a su propia carne. En ella se cumple lo que Jesús veía como virtud en la oración: La insistencia –por ejemplo: Lucas 11, 9: “También les aseguro: pidan y se les dará, busquen y encontrarán, llamen y se les abrirá” y Lucas 18,1-7: la viuda insistente–. Pareciera que esta mujer ayudó a Jesús a darse cuenta que había que acelerar los tiempos de la predicación a los paganos, porque ellos ya lo estaban esperando llenos de fe. Serán los hijos e hijas de estos mismos paganos, representados en la hija liberada, los que se beneficien de la gran predicación de los misioneros cristianos después de la resurrección del Salvador del mundo.

Meditemos:

  • ¿En qué cosas soy como la sirofenicia? ¿Me muestro ante Dios orante, discípulo/a e insistente?
  • ¿Mi fe es tan grande como la de esta mujer? ¿En qué se nota?

 


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Miércoles 10 – Memoria Obligatoria: Santa Escolástica, virgen – Blanco / Misa: de la memoria – Liturgia de las horas: de la memoria.

Primera lectura

Lectura del primer libro de los Reyes 10, 1–10

La reina de Sabá vio la sabiduría de Salomón

1La reina de Sabá oyó hablar de la fama de Salomón, y fue a ponerlo a prueba, proponiéndole unos enigmas. 2Llegó a Jerusalén con un séquito imponente, con camellos cargados de perfumes, de muchísimo oro y de piedras preciosas. Cuando se presentó ante Salomón, le expuso todo lo que tenía pensando decirle. 3Salomón respondió a todas sus preguntas: no hubo para el rey ninguna cuestión tan oscura que no se la pudiera explicar. 4Cuando la reina de Sabá vio toda la sabiduría de Salomón, la casa que había construido, 5los manjares de su mesa, los aposentos de sus servidores, el porte y las libreas de sus camareros, sus coperos y los holocaustos que ofrecía en la Casa del Señor, se quedó sin aliento 6y dijo al rey: “¡Realmente era verdad lo que había oído decir en mi país acerca de ti y de tu sabiduría! 7Yo no lo quería creer, sin venir antes a verlo con mis propios ojos. Pero ahora compruebo que no me habían contado ni siquiera la mitad: tu sabiduría y tus riquezas superan la fama que llegó a mis oídos. 8¡Felices tus mujeres, felices también estos servidores tuyos, que están constantemente delante de ti, escuchando tu sabiduría! 9¡Y bendito sea el Señor, tu Dios, que te ha mostrado su favor poniéndote sobre el trono de Israel! Sí, por su amor eterno a Israel, el Señor te estableció como rey para que ejercieras el derecho y la justicia”. 10La reina regaló al rey ciento veinte talentos de oro, una enorme cantidad de perfumes y piedras preciosas; nunca más se recibieron tantos perfumes como los que la reina de Sabá dio al rey Salomón.

Palabra de Dios

 

Salmo Responsorial

Salmo 37 (36), 5–6. 30–31. 39–40

RLa boca del justo expresa sabiduría.

5Encomienda tu suerte al Señor, confía en él, y él hará su obra; 6hará brillar tu justicia como el sol y tu derecho, como la luz del mediodía. R.

30La boca del justo expresa sabiduría y su lengua dice lo que es recto: 31la ley de Dios está en su corazón y sus pasos no vacilan. R.

39La salvación de los justos viene del Señor, él es su refugio en el momento del peligro; 40el Señor los ayuda y los libera, los salva porque confiaron en él. R.

 

Aleluya: Cfr. Juan 17, 17

“Aleluya. Aleluya. Tu palabra, Señor, es la verdad; conságranos en la verdad. Aleluya”


Evangelio

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Marcos 7, 14–23

Lo que sale del hombre es lo que lo hace impuro

En aquel tiempo: 14Jesús, llamando otra vez a la gente, les dijo: "Escúchenme todos y entiéndanlo bien. 15Ninguna cosa externa que entra en el hombre puede mancharlo; lo que lo hace impuro es aquello que sale del hombre. 16¡Si alguien tiene oídos para oír, que oiga!". 17Cuando se apartó de la multitud y entró en la casa, sus discípulos le preguntaron por el sentido de esa parábola. 18El les dijo: "¿Ni siquiera ustedes son capaces de comprender? ¿No saben que nada de lo que entra de afuera en el hombre puede mancharlo, 19porque eso no va al corazón sino al vientre, y después se elimina en lugares retirados?". Así Jesús declaraba que eran puros todos los alimentos. 20Luego agregó: "Lo que sale del hombre es lo que lo hace impuro. 21Porque es del interior, del corazón de los hombres, de donde provienen las malas intenciones, las fornicaciones, los robos, los homicidios, 22los adulterios, la avaricia, la maldad, los engaños, las deshonestidades, la envidia, la difamación, el orgullo, el desatino. 23Todas estas cosas malas proceden del interior y son las que manchan al hombre".

Palabra del Señor.

Comentario:

No se conforma el Señor con luchar contra los fariseos y escribas, ahora empieza a “educar al soberano”, a enseñar a su pueblo cuáles cosas son importantes y cuáles no. Para Jesús lo más importante es el interior del hombre, su corazón. La utilización de un mashal (sentencia, proverbio, refrán que obligaba al oyente a pensar, a reflexionar, en lo que se dice): “Ninguna cosa externa que entra en el hombre puede mancharlo; lo que lo hace impuro es aquello que sale del hombre” (v. 15), cerrada con la llamada de atención: “¡Si alguien tiene oídos para oír, que oiga!” (v. 16), será explicada después a sus discípulos en privado (vv. 18-22).

El centro de atención para Jesús no es el cumplimiento estricto de la ley, y menos las tradiciones humanas que pretenden ampliar o explicar la misma, sino la ACTITUD con la cual se hacen las cosas de la vida. La impureza ritual es duramente cuestionada por Cristo, e inclusive, de modo irónico, en la explicación privada (v.19) se compara lo que entra –desde afuera- al hombre, que se convierte en deshecho (excrementos), con la pureza ritual, que también, siguiendo la comparación, tendría el mismo destino. Jesús también hace algo que para muchos es incomprensible en él: le saca al mundo connotaciones de sagrado/profano, puro/impuro, pecaminoso/provocador de santidad; para el Señor el mundo es una realidad neutra que se vuelve mala o buena depende del corazón del hombre. Por eso, sacando de esquemas ritualistas que ordenan y clasifican la santidad (cosificándola, cuantificándola) según lo que hagas… Jesús le devuelve su cauce de realidad inasible al sentarla en el trono de la conciencia personal: no es cuanto o qué hagás… es cómo lo hagas, con qué ACTITUD, de qué manera experimenta tu corazón. Por eso hace esa lista (muy propia, por otro lado, del mundo mediterráneo de la época) de pecados que proceden del interior del hombre (vv. 21-23).

Para expresar el “interior” Jesús usa la palabra “corazón”. En labios de Jesús es palabra significa más que afectos, emociones; corazón para el hombre bíblico implica pensamientos, decisiones, voluntad, aprendizaje de conducta. Es el “corazón”, no el “estómago” el que se contamina. Es lo que sale del hombre (del corazón, de su interior, de su pensamiento –que devendrá en acciones concretas: dañinas o saludables) lo bueno o lo malo, lo puro o lo impuro; no la comida o los objetos que se usan en el diario vivir (el estómago representa todo eso). La gente mala actuará malamente aunque cumpla todos los requisitos rituales que la ley exija; la gente buena actuará con bondad aunque los requisitos rituales sean vulnerados en su modo de hacer.

 

Meditemos:

  • ¿Con qué actitud hago las cosas de mi vida?
  • ¿Qué hay en mi corazón?

 


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martes, 09 de febrero de 2010

Martes 09 – Feria – Verde / Misa: a elección – Liturgia de las horas: de la feria.

Primera lectura

Lectura del primer libro de los Reyes 8, 22–23. 27–30

Sobre este templo quisiste que residiera tu nombre. Escucha la súplica de tu pueblo Israel

22Salomón se puso ante el altar del Señor, frente a toda la asamblea de Israel, extendió sus manos hacia el cielo 23y dijo: "Señor, Dios de Israel, ni arriba en el cielo ni abajo en la tierra hay un Dios como tú, que mantienes la Alianza y eres fiel con tus servidores, cuando caminan delante de ti de todo corazón. 27Pero ¿es posible que Dios habite realmente en la tierra? Si el cielo y lo más alto del cielo no pueden contenerte, ¡cuánto menos esta Casa que yo he construido! 28No obstante, Señor, Dios mío, vuelve tu rostro hacia la oración y la súplica de tu servidor, y escucha el clamor y la oración que te dirige hoy tu servidor. 29Que tus ojos estén abiertos día y noche sobre esta Casa, sobre el lugar del que tú dijiste: "Allí residirá mi Nombre". ¡Escucha la oración que tu servidor dirige hacia este lugar! 30¡Escucha la súplica y la oración que tu servidor y tu pueblo Israel dirijan hacia este lugar! ¡Escucha desde tu morada en el cielo, escucha y perdona!

Palabra de Dios.

 

Salmo Responsorial

Salmo 84 (83), 3–5. 10–11

R¡Qué amable es tu casa, Señor del universo!

3Mi alma se consume de deseos por los atrios del Señor; mi corazón y mi carne claman ansiosos por el Dios viviente. R.

4Hasta el gorrión encontró una casa, y la golondrina tiene un nido donde poner sus pichones, junto a tus altares, Señor del universo, mi Rey y mi Dios. R.

5¡Felices los que habitan en tu Casa y te alaban sin cesar! 10 Protege, Dios, a nuestro Escudo y mira el rostro de tu Ungido. R.

11Vale más un día en tus atrios que mil en otra parte; yo prefiero el umbral de la Casa de mi Dios antes que vivir entre malvados. R.

Aleluya: Salmo 119 (118), 36. 29b

“Aleluya. Aleluya. Inclina mi corazón hacia tus prescripciones y dame la gracia de conocer tu Ley. Aleluya”

Evangelio

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Marcos 7, 1–13

Ustedes dejan de lado el mandamiento de Dios, por seguir la tradición de los hombres

1Los fariseos con algunos escribas llegados de Jerusalén se acercaron a Jesús, 2y vieron que algunos de sus discípulos comían con las manos impuras, es decir, sin lavar. 3Los fariseos, en efecto, y los judíos en general, no comen sin lavarse antes cuidadosamente las manos, siguiendo la tradición de sus antepasados; 4y al volver del mercado, no comen sin hacer primero las abluciones. Además, hay muchas otras prácticas, a las que están aferrados por tradición, como el lavado de los vasos, de las jarras y de la vajilla de bronce. 5Entonces los fariseos y los escribas preguntaron a Jesús: "¿Por qué tus discípulos no proceden de acuerdo con la tradición de nuestros antepasados, sino que comen con las manos impuras?". 6El les respondió: "¡Hipócritas! Bien profetizó de ustedes Isaías, en el pasaje de la Escritura que dice: Este pueblo me honra con los labios, pero su corazón está lejos de mí. 7En vano me rinde culto: las doctrinas que enseñan no son sino preceptos humanos. 8Ustedes dejan de lado el mandamiento de Dios, por seguir la tradición de los hombres". 9Y les decía: "Por mantenerse fieles a su tradición, ustedes descartan tranquilamente el mandamiento de Dios. 10Porque Moisés dijo: Honra a tu padre y a tu madre, y además: El que maldice a su padre y a su madre será condenado a muerte. 11En cambio, ustedes afirman: "Si alguien dice a su padre o a su madre: Declaro "corbán" -es decir, ofrenda sagrada- todo aquello con lo que podría ayudarte..." 12En ese caso, le permiten no hacer más nada por su padre o por su madre. 13Así anulan la palabra de Dios por la tradición que ustedes mismos se han transmitido. ¡Y como estas, hacen muchas otras cosas!".

Palabra del Señor.

Comentario:

Jesús se enfrenta a los escribas en una discusión sobre la pureza ritual. Esa pureza ritual nace de las leyes compiladas en el libro del Levítico y son relativas al estado de pureza requerido para participar en el culto divino. Muchos de estos “preceptos” rituales apuntaban a los sacerdotes y levitas, pero los fariseos las ampliaban a todo el pueblo de modo muy escrupuloso, aplicando no solo las leyes de Levítico, sino también otras que se transmitían de modo oral. El problema es que para esos lavados rituales se necesitaba agua en cantidad y los más pobres no contaban, en un lugar tan seco como donde vivían, más que de agua para sobrevivir o para cultivar, lo que los hacía “impuros” por no practicar la pureza ritual.

Jesús considera que estás tradiciones no son queridas por Dios, y menos mandadas por Él, y ve a quienes cumplen escrupulosamente los rituales de purificación, pero no viven como verdaderos creyentes, como “hipócritas” (del griego hypokritês, que se utilizaba para referirse al actor de teatro que se cubría el rostro con un máscara asumiendo un personaje de ficción, con el tiempo asumió la connotación de “falso” o “doble cara”).

 Para el Señor, siguiendo a Isaías 29, 13, que dice: “Este pueblo se acerca a mí con la boca y me honra con los labios, pero su corazón está lejos de mí, y el temor que me tiene no es más que un precepto humano, aprendido por rutina”, los gestos externos son irrelevantes si no van unidos a un corazón cercano al Creador… todo será rutina, precepto humano, sin relación con lo divino.

Lo peor de todo es que estos hombres, en vez de usar la “tradición” para el bien de las personas, la siguen -abusando de ella- para el bien propio y su egoísmo. El caso propuesto como ejemplo por Jesús en los vv. 8-13 manifiesta claramente cuál es su pensamiento sobre el cumplimiento de la ley. Cuando la ley protege a los más débiles, cuando la ley beneficia a los marginados, haciéndonos responsables unos de otros, la ley es adecuada… pero si la ley solo beneficia a los impulsos vengativos o egoístas de las personas es contraria al pensamiento y el deseo de quién la legisla y su interpretación (eso es: la tradición) debe ser cambiada.

En el caso concreto que plantea el Señor, declarar corbán una ofrenda hecha al templo, por la cual las personas “ofrendaban” alguna cosa, algún bien, al templo, con lo cual ya no se podía usar ese bien para que le sirviera a alguien en especial (por ejemplo a los padres ancianos), pero no era obligatorio llevarlo al templo, o sea, podía estar en la propia casa, con lo cual esa aparente conducta piadosa de ofrendar bienes a Dios es en realidad una maldición, venganza, o abandono explícito a los padres ancianos a quienes se les impide el uso del bien en cuestión (podía ser dinero, también) sumiéndolos en la pobreza… aquí la Ley Divina (cuarto mandamiento) es vulnerada por la ley humana (tradición del corbán) y la decisión de Dios, que los padres sean cuidados y preservados en su ancianidad, no se cumple. Así se burla el cumplimiento de la Ley divina y tanto los padres  como Dios son despreciados por el egoísmo humano. Algunas razones para hacer esto se podrían entender por deseos de venganza a los progenitores o por “aparentar” una actitud piadosa; lo cual llevaría, al costo del sufrimiento de sus padres, a la persona que eso hiciera “a sumar puntos” sociales.

Esta discusión se da en el contexto de una extensión de las obligaciones de la clase sacerdotal a todo el pueblo de Israel, que de ese modo, en la mente de los fariseos, se vería como un pueblo verdaderamente sacerdotal. Lo único que trae esa concepción es una ley pesada e imposible de cumplir. Jesús reacciona duramente frente a esa concepción y lo hace con ejemplos concretos. Pablo seguirá la misma línea e insistirá que la ley solo sirve para tomar conciencia del pecado, la salvación es obra de la fe (ver Romanos 4, 14; Romanos 5, 20).

Tal vez esta discusión de Jesús con los escribas nos ayude a entender que tampoco en la Iglesia actual (en sus normativas concretas para la vida de los creyentes) es válido mirar la vida solo desde un lugar, llamémosle así, “clerical”, sino que será necesario que el pueblo “sacerdotal” viva de acuerdo a las reglas del amor que Cristo se empeñó en enseñar aunque no cumpla con la “pureza ritual” que, no solo es hartamente difícil e imposible practicar por la mayoría, sino que también puede llegar a estar violando el deseo de Dios, exagerando la aplicación humana de la misma. En esta cuestión sería necesario revalorizar la orientación que Dios quiere que tengamos, sin “atarnos” a  nuestras tradiciones, por más bellas y antiguas que sean.

Meditemos:

  • ¿Se ver la novedad de la vida o solo me llevo por mis “tradiciones”?
  • ¿En qué cosas soy un/a “hipócrita”?

 


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sábado, 06 de febrero de 2010

Domingo 07 – 5° DOMINGO DURANTE EL AÑO – Verde/ Misa: del Propio. Gloria. Credo – Liturgia de las horas: del Propio. 1rasemana del salterio.

Primera Lectura

Lectura del librodel profeta Isaías 6, 1-2a. 3-8

Aquí estoy, mándame

1El año de la muerte del rey Ozías, yo vi al Señor sentado en un tronoelevado y excelso, y las orlas de su manto llenaban el Templo. 2Unosserafines estaban de pie por encima de él. 3Y uno gritaba hacia elotro: “¡Santo, santo, santo es el Señor de los ejércitos! Toda la tierra estállena de su gloria”. 4Los fundamentos de los umbrales temblaron alclamor de su voz, y la Casa se llenó de humo. 5Yo dije: “¡Ay de mí,estoy perdido! Porque soy un hombre de labios impuros, y habito en medio de unpueblo de labios impuros; ¡y mis ojos han visto al Rey, el Señor de losejércitos!”. 6Uno de los serafines voló hacia mí, llevando en sumano una brasa que había tomado con unas tenazas de encima del altar. 7Elle hizo tocar mi boca, y dijo: “Mira: esto ha tocado tus labios; tu culpa hasido borrada y tu pecado ha sido expiado”. 8Yo oí la voz del Señorque decía: “¿A quién enviaré y quién irá por nosotros?”. Yo respondí: “¡Aquíestoy: envíame!”.

Palabra de Dios

Salmo Responsorial

Salmo 138 (137), 1–5.7–8

R¡Te cantaré, Señor, en presencia de losángeles!

1Te doy gracias, Señor, de todo corazón, te cantaréen presencia de los ángeles. 2Me postraré ante tu santo Templo. R.

Daré gracias a tu Nombrepor tu amor y tu fidelidad. 3Me respondiste cada vez que te invoquéy aumentaste la fuerza de mi alma. R.

4Que los reyes de la tierra te bendigan al oír laspalabras de tu boca, 5y canten los designios del Señor, porque lagloria del Señor es grande. R.

7Si camino entre peligros, me conservas la vida,extiendes tu mano contra el furor de mi enemigo, y tu derecha me salva. 8ElSeñor lo hará todo por mí. Señor, tu amor es eterno, ¡no abandones la obra detus manos! R.


Segunda Lectura

Lectura de la primeracarta del apóstol san Pablo a los Corintios 15, 1–11

Esto es lo quepredicamos; esto es lo que han creído

1Hermanos, les recuerdo la Buena Noticia que yo les he predicado, queustedes han recibido y a la cual permanecen fieles. 2Por ella sonsalvados, si la conservan tal como yo se la anuncié; de lo contrario, habráncreído en vano. 3Les he trasmitido en primer lugar, lo que yo mismorecibí: Cristo murió por nuestros pecados, conforme a la Escritura. 4Fuesepultado y resucitó al tercer día, de acuerdo con la Escritura. 5Seapareció a Pedro y después a los Doce. 6Luego se apareció a más dequinientos hermanos al mismo tiempo, la mayor parte de los cuales vive aún, yalgunos han muerto. 7Además, se apareció a Santiago y de nuevo atodos los Apóstoles. 8Por último, se me apareció también a mí, quesoy como el fruto de un aborto. 9Porque yo soy el último de losApóstoles, y ni siquiera merezco ser llamado Apóstol, ya que he perseguido a laIglesia de Dios. 10Pero por la gracia de Dios soy lo que soy, y sugracia no fue estéril en mí, sino que yo he trabajado más que todos ellos,aunque no he sido yo, sino la gracia de Dios que está conmigo. 11Enresumen, tanto ellos como yo, predicamos lo mismo, y esto es lo que ustedes hancreído.

Palabra de Dios.

Aleluya: Mateo 4, 19

“Aleluya. Aleluya. “Síganme, y Yolos haré pescadores de hombres”, dice el Señor. Aleluya.”


Evangelio

Evangelio denuestro Señor Jesucristo según san Lucas 5, 1–11  

Dejándolo todo, lo siguieron

1En una oportunidad, la multitud se amontonabaalrededor de Jesús para escuchar la Palabra de Dios, y él estaba de pie a laorilla del lago de Genesaret. 2Desde allí vio dos barcas junto a laorilla del lago; los pescadores habían bajado y estaban limpiando las redes. 3Jesússubió a una de las barcas, que era de Simón, y le pidió que se apartara un pocode la orilla; después se sentó, y enseñaba a la multitud desde la barca. 4Cuandoterminó de hablar, dijo a Simón: "Navega mar adentro, y echen lasredes". 5Simón le respondió: "Maestro, hemos trabajado lanoche entera y no hemos sacado nada, pero si tú lo dices, echaré lasredes". 6Así lo hicieron, y sacaron tal cantidad de peces, quelas redes estaban a punto de romperse. 7Entonces hicieron señas alos compañeros de la otra barca para que fueran a ayudarlos. Ellos acudieron, yllenaron tanto las dos barcas, que casi se hundían. 8Al ver esto,Simón Pedro se echó a los pies de Jesús y le dijo: "Aléjate de mí, Señor,porque soy un pecador". 9El temor se había apoderado de él y delos que lo acompañaban, por la cantidad de peces que habían recogido; 10ylo mismo les pasaba a Santiago y a Juan, hijos de Zebedeo, compañeros de Simón.Pero Jesús dijo a Simón: "No temas, de ahora en adelante serás pescador dehombres". 11Ellos atracaron las barcas a la orilla y,abandonándolo todo, lo siguieron.

Palabradel Señor.

Comentario:

Jesús predica al pueblo.

El evangelio de hoy es un hermoso relato de conversión y seguimiento.Todo comienza con una  predicación.Imaginemos: un gran predicador, que al mismo tiempo hace grandesmilagros, rodeado de una gran cantidad de gente... Conclusión:amontonamientos, apretujamientos, incomodidad, sobre todo para el predicadorque necesita apartarse un poco de esa “multitud” para que su objetivo, el depredicar la Palabra de Dios, se cumpla. Cada cual de los que estaría allí, debede haber llevado su propia carga, su propia necesidad, su propia carencia. Noes difícil de imaginarse que en medio del apretujamiento todos buscaran tocar oser tocados por el milagroso rabino: Jesús de Nazaret. Pero el predicador sabemuy bien que si no enseña la fe se convierte en superstición, los ritossagrados caen en el precipicio de la magia y las multitudes necesitadas seconvierten en apretujamientos caóticos. Necesita un poco de distancia para quenadie lo toque y pueda seguir con su enseñanza que lleva a la verdadera fe yposibilita la sanación, no de algunos afortunados, sino de todos los que secrucen con Él. El v. 2 nos dice: Desde allí vio dos barcas junto a  la orilla del lago, y en el 3: Jesússubió a una de las barcas, que era de Simón, y le pidió que se apartase un pocode la orilla; después se sentó, y enseñaba a la multitud desde la barca. Hastaaquí parece que todo se orienta a la multitud, y que el tal Simón, es sóloalguien que casualmente se encuentra allí. En el reino de Dios nunca, nunca,existen las casualidades. Dios no da puntada sin hilo.

Jesús, el súper pescador.

Navega mar adentro, y echen las redes”. Nos escribe Lucas en elv. 4, como palabras de Jesús. Ya la predicación había terminado, ya la multitudhabía desaparecido, la tranquilidad había vuelto, tal vez, sólo por ahora. Lasórdenes del Señor a veces son insólitas, inclusive van en contra de la razónhumana. Las palabras de Simón Pedro: “Maestro, hemos trabajado la nocheentera y no hemos sacado nada”, así lo expresan. En nuestro corazón tambiéntenemos acumuladas miles de razones para darle a Dios, cuando no entendemos porqué las cosas suceden de manera tan “irracional”. Nuestros por qué a mí, yohago todo bien y todo me sale mal, Dios no se acuerda de mí, son un ejemplo deesa batería de respuestas disconformes ante una realidad que parece adversa. Eneso somos iguales a Simón, aunque no tan iguales...

La gran diferencia de Simón con nosotros no está en que él vea claramente la intención de Jesús. No, él noentiende nada. La diferencia está en las palabras que siguen: “Pero si tú lodices, echaré las redes”. El hombre y la mujer de fe son como cualquierhombre y mujer común. Muchas veces no entienden lo que Dios quiere de ellos ypara ellos. Su seguridad no está en entender, en comprender, los caminos delSeñor. Su seguridad no es la sabiduría, es la fe. Esas palabritas tan sencillasy tan humildes, pero tan cargadas de sentido que dice Simón son las que valenpara todos nosotros. Y lo más hermoso de todo es que cualquier persona, encualquier momento, puede decir al igual que Simón, hace casi dos mil años: “Perosi tú lo dices”.

La verdad sea dicha, no creemos en Dios porque entendemos lo que Élhace, creemos en Dios y le creemos a Dios, porque Él lo dice. Qué hermoso parala persona de fe poder decir: No te entiendo, Señor, pero, si tú lo dices,haré la tarea. Qué fe potente la de aquel que con convicción repite laspalabras de Simón aunque no entienda ni un ápice de lo que Dios intenta hacercon ello. Es que en los momentos en donde todo razonamiento termina, todacapacidad es impotente, lo “humanamente posible” ya se ha realizado..., la feviene a llenar el espacio vacío que la razón, o cualquier virtud humana, nisiquiera puede, inflándose lo más posible, ocupar.

Jesús pescó un pescador.

La historia ya sabemos cómo termina. Entre temores y confesión públicade pecados, Jesús llama a Simón a hacer su tarea. En esto también Diossorprende a nuestra inteligencia. Lo inaudito no es tan sólo que Jesús ya sabíaque este hombre era muy débil y que lo iba a traicionar, sino que su propionombre significa “Dios ha escuchado”. El nombre de este buen hombre es Simón,es la respuesta de Dios a su pueblo, es el acuse de recibo de Dios a lasplegarias de los elegidos. Por eso Jesús vocaciona a Simón, Dios haescuchado, como pescador de hombres.

Muchosse preguntan por qué Dios eligió pescadores. Convengamos que, como “materialhumano”, otros estaban más capacitados para predicar la Palabra (¿tal vezNicodemo?). Algunos responden que el pescador no tiene senderos que seguir,caminos ya hechos, el mar no tiene rutas, no tiene señales, se puede andarlibremente por él. El pescador es un hombre acostumbrado a los cambios, y puedefácilmente dejar sus convicciones de lado cuando el Señor lo toca. La docilidady la apertura parecieran ser moneda corriente para él. Otros prefieren pensarque el mar, simbólicamente es el lugar donde están las potencias contrarias aDios (recordemos la piara de cerdos que endemoniada se arroja al mar en Mc5,13; o también cómo del mar surge ese gran monstruo de siete cabezas y diezcuernos en Ap 13, 1, que puede simbolizar cualquier potencia humana que selevante contra Dios), es el lugar de donde hay que rescatar a los peces-hombresque necesitan salvación. Simón es pescador de hombres elegido por Dios para esamisión en docilidad y apertura para rescatar a los hombres de todo aquello quese opone a Dios. Viéndolo así el nombre de Simón suena bastante dulce anuestros oídos, en Jesús, en Simón y en todos los demás, Dios ha escuchado.


Meditemos:

 

  • ¿A quénos llama el Señor? ¿Hemos dejado todo para seguirlo? ¿En qué se nota?

 

  • ¿Pescamosen nuestra familia a los que están perdidos? ¿Qué importancia tiene paranosotros el “mar” de nuestra casa? ¿Cuántos pescados hemos sacado, con amor ypaciencia, entre nuestros seres queridos? ¿Qué es lo que más nos cuesta de eso?

 


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viernes, 05 de febrero de 2010

Sábado 06 –Memoria Obligatoria: San Pablo Miki, presbítero, y compañeros, mártires – Rojo / Misa: de la memoria – Liturgia de las horas: de la memoria. 1ras Vísperas del 5° domingo durante el año.

Primera lectura

Lectura del primer libro de los Reyes 3, 4–13

Da a tu siervo un corazón dócil para gobernar a tu pueblo

4El rey fue a Gabaón para ofrecer sacrificios allí, porque ese era el principal lugar alto. Sobre ese altar, Salomón ofreció mil holocaustos. 5En Gabaón, el Señor se apareció a Salomón en un sueño, durante la noche. Dios le dijo: “Pídeme lo que quieras”. 6Salomón respondió: “Tú has tratado a tu servidor, David, mi padre, con gran fidelidad, porque él caminó en tu presencia con lealtad, con justicia y rectitud de corazón; tú le has atestiguado esta gran fidelidad, dándole un hijo que hoy está sentado en su trono. 7Y ahora, Señor, Dios mío, has hecho reinar a tu servidor en lugar de mi padre David, a mí, que soy apenas un muchacho y no sé valerme por mí mismo. 8Tu servidor está en medio de tu pueblo, el que tú has elegido, un pueblo tan numeroso que no se puede contar ni calcular. 9Concede entonces a tu servidor un corazón comprensivo, para juzgar a tu pueblo, para discernir entre el bien y el mal. De lo contrario, ¿quién sería capaz de juzgar a un pueblo tan grande como el tuyo?”. 10Al Señor le agradó que Salomón le hiciera este pedido, 11y Dios le dijo: “Porque tú has pedido esto, y no has pedido para ti una larga vida, ni riqueza, ni la vida de tus enemigos, sino que has pedido el discernimiento necesario para juzgar con rectitud, 12yo voy a obrar conforme a lo que dices: Te doy un corazón sabio y prudente, de manera que no ha habido nadie como tú antes de ti, ni habrá nadie como tú después de ti. 13Y también te doy aquello que no has pedido: tanta riqueza y gloria que no habrá nadie como tú entre los reyes, durante toda tu vida”.

Palabra de Dios.

Salmo Responsorial

Salmo 119 (118), 9–14

R. ¡Enséñame, Señor, tus preceptos! 

9¿Cómo un joven llevará una vida honesta? Cumpliendo tus palabras. 10Yo te busco de todo corazón: no permitas que me aparte de tus mandamientos. R.

11Conservo tu palabra en mi corazón, para no pecar contra ti. 12Tú eres bendito, Señor: enséñame tus preceptos. R.

13Yo proclamo con mis labios todos los juicios de tu boca. 14Me alegro de cumplir tus prescripciones, más que de todas las riquezas. R.

 

Aleluya: Juan 10, 27

“Aleluya. Aleluya. “Mis ovejas escuchan mi voz, Yo las conozco y ellas me siguen”, dice el Señor. Aleluya”


Evangelio

Evangelio de Nuestro Señor Jesucristo según San Marcos 6, 30-34

Eran como ovejas sin pastor

30Los Apóstoles se reunieron con Jesús y le contaron todo lo que habían hecho y enseñado. 31El les dijo: “Vengan ustedes solos a un lugar desierto, para descansar un poco”. Porque era tanta la gente que iba y venía, que no tenían tiempo ni para comer. 32Entonces se fueron solos en la barca a un lugar desierto. 33Al verlos partir, muchos los reconocieron, y de todas las ciudades acudieron por tierra a aquel lugar y llegaron antes que ellos. 34Al desembarcar, Jesús vio una gran muchedumbre y se compadeció de ella, porque eran como ovejas sin pastor, y estuvo enseñándoles largo rato.

Palabra del Señor.

 

Comentario:

V. 30: La vuelta al maestro después de concluir el trabajo encomendado motiva la conversación sobre los pormenores de la tarea. Obsérvese que los discípulos “le contaron” a Jesús “todo lo que habían hecho y enseñado” es decir “palabras y obras”. No se puede solo hablar o enseñar la verdad de la Palabra de Dios, también se tiene que predicarla con las obras, con los hechos que nacen de la gracia que Dios regala al discípulo predicador: para cada acto concreto de amor, Dios regala la gracia necesaria para hacerlo. Pablo es consciente de eso cuando nos dice: “8Tres veces pedí al Señor que me librara, 9pero él me respondió: "Te basta mi gracia, porque mi poder triunfa en la debilidad". Más bien, me gloriaré de todo corazón en mi debilidad, para que resida en mí el poder de Cristo” (2Cor 12, 8-9). O también cuando dice: “Yo lo puedo todo en aquel que me conforta” (Fil 4, 13).

Vv. 31-32: La intención de Jesús es clara: apartarse de la multitud. No nos debe sorprender que así sea, si bien el divino maestro vino para salvar, justamente, a esa multitud; es necesario que se aparte un poco de ella para prestarle un mejor servicio. En el corazón de Jesús, estos doce multiplican su predicación y su obra, por eso quiere estar “a solas” con ellos, para conversar sobre lo que hicieron, para aconsejarlos y orientarlos adecuadamente en su tarea. Cuando Marcos dice “no tenían tiempo ni para comer” marca lo urgente y necesario que es preparar mas misioneros, más cosechadores de la mies (ver también Mt 9, 38-39 y Lc 10, 2).

Vv. 33-34: Se conjugan dos actitudes: la gente busca a Jesús (v. 33) y Jesús se compadece de las personas que lo están buscando (v. 34). El ver de Jesús le lleva a la compasión, a la misericordia, y desde allí pasará a la acción de enseñarles largo rato. Por eso, como nos dice Sergio Brilla, en el Comentario Bíblico Latinoamericano NT, (p. 429), “Jesús descubre que la gente está “como ovejas sin pastor”, y él es el Buen Pastor anunciado por los profetas, que debía venir a curar a las ovejas flacas y enfermas (Jr 23, 2-6; Sal 23, 1-6; Ez 34, 1ss; etc.). Jesús viene a dar vida en abundancia, a conocer las ovejas, a guiarlas a los pastos que dan vida, a conducirlas hasta el corral de las ovejas donde nada les faltará”.


Meditemos:

  • ¿Aprovecho los tiempos de descanso que tengo? ¿Cómo?
  • ¿De qué manera vivo – o viví – las vacaciones?

 


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jueves, 04 de febrero de 2010

Viernes 05 – Memoria Obligatoria: Santa Águeda, virgen y mártir – Rojo / Misa: de la memoria – Liturgia de las horas: de la memoria. Día penitencial.

Primera lectura

Lectura del libro del Eclesiástico 47, 2–11

De todo corazón amó David a su Creador, entonando salmos cada día

2Como se aparta la grasa del sacrificio de comunión, así fue elegido David entre los israelitas. 3El jugó con leones como si fueran cabritos y con osos como si fueran corderos. 4¿Acaso, siendo joven, no mató a un gigante y extirpo el oprobio del pueblo, cuando lanzó una piedra con la honda y abatió la arrogancia de Goliat? 5Porque él invocó al Señor, el Altísimo, que fortaleció su brazo para exterminar a un guerrero poderoso y mantener erguida la frente de su pueblo. 6Por eso, lo glorificaron por los diez mil, y lo alabaron por las bendiciones del Señor, ofreciéndole una diadema de gloria. 7Porque él destruyó a los enemigos de alrededor y aniquiló a sus adversarios, los filisteos, quebrando su poderío hasta el día de hoy. 8En todas sus obras rindió homenaje al Santo Altísimo, con palabras de gloria; cantó himnos de todo corazón, mostrando su amor por su Creador. 9Estableció cantores delante del altar, para que entonaran cantos melodiosos; 10dio esplendor a las fiestas, y ordenó perfectamente las solemnidades, haciendo que se alabara el santo nombre del Señor y que resonara el Santuario desde el alba. 11El Señor borró sus pecados y exaltó su poderío para siempre, le otorgó una alianza real y un trono de gloria en Israel.

Palabra de Dios.


Salmo Responsorial

Salmo 18 (17), 31. 47. 50–51

R¡Te alabaré entre las naciones, Señor!

31El camino de Dios es perfecto, la promesa del Señor es digna de confianza. El Señor es un escudo para los que se refugian en él. R.

47¡Viva el Señor! ¡Bendita sea mi Roca! ¡Glorificado sea el Dios de mi salvación! 50Por eso te alabaré entre las naciones y cantaré, Señor, en honor de tu Nombre. R.

51El concede grandes victorias a su rey y trata con fidelidad a su Ungido, a David y a su descendencia para siempre. R.

 

Aleluya: Cfr. Lucas 8, 15

“Aleluya. Aleluya. Felices los que retienen la palabra de Dios con un corazón bien dispuesto y dan fruto gracias a su constancia. Aleluya”

 

Evangelio

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Marcos 6, 14–29

Es Juan, a quien yo decapité, que ha resucitado

14El rey Herodes oyó hablar de Jesús, porque su fama se había extendido por todas partes. Algunos decían: “Juan el Bautista ha resucitado, y por eso se manifiestan en él poderes milagrosos”. 15Otros afirmaban: “Es Elías”. Y otros: “Es un profeta como los antiguos”. 16Pero Herodes, al oír todo esto, decía: “Este hombre es Juan, a quien yo mandé decapitar y que ha resucitado”. 17Herodes, en efecto, había hecho arrestar y encarcelar a Juan a causa de Herodías, la mujer de su hermano Felipe, con la que se había casado. 18Porque Juan decía a Herodes: “No te es lícito tener a la mujer de tu hermano”. 19Herodías odiaba a Juan e intentaba matarlo, pero no podía, 20porque Herodes lo respetaba, sabiendo que era un hombre justo y santo, y lo protegía. 21Un día se presentó la ocasión favorable. Herodes festejaba su cumpleaños, ofreciendo un banquete a sus dignatarios, a sus oficiales y a los notables de Galilea. 22La hija de Herodías salió a bailar, y agradó tanto a Herodes y a sus convidados, que el rey dijo a la joven: “Pídeme lo que quieras y te lo daré”. 23Y le aseguró bajo juramento: “Te daré cualquier cosa que me pidas, aunque sea la mitad de mi reino”. 24Ella fue a preguntar a su madre: “¿Qué debo pedirle?”. “La cabeza de Juan el Bautista”, respondió esta. 25La joven volvió rápidamente a donde estaba el rey y le hizo este pedido: “Quiero que me traigas ahora mismo, sobre una bandeja, la cabeza de Juan el Bautista”. 26El rey se entristeció mucho, pero a causa de su juramento, y por los convidados, no quiso contrariarla. 27En seguida mandó a un guardia que trajera la cabeza de Juan. 28El guardia fue a la cárcel y le cortó la cabeza. Después la trajo sobre una bandeja, la entregó a la joven y esta se la dio a su madre. 29Cuando los discípulos de Juan lo supieron, fueron a recoger el cadáver y lo sepultaron.

Palabra del Señor.

Comentario:

Según el diccionario Bíblico CERTEZA: “Herodes el tetrarca (Lc. 3, 19, etc.), que llevaba el nombre distintivo de Antipas, era el hijo menor de Herodes y Maltace, y heredó las porciones del reino de su padre correspondientes a Galilea y Perea. En los evangelios ocupa un lugar prominente, principalmente por su participación en el encarcelamiento y la ejecución de Juan el Bautista (Mc 6, 14–28), y por su breve encuentro con Jesús cuando éste le fue enviado por Pilatos para ser juzgado (Lc 23, 7ss). El relato dice que Jesús lo describió una vez como aquella zorra (Lc 13, 31s). Era el más capaz de los hijos de Herodes, y un gran edificador, como su padre; la ciudad de Tiberias en el lago de Galilea fue edificada por él (22 d.C.), y le dio ese nombre en honor al emperador Tiberio. Se casó con la hija del rey nabateo Aretas IV, pero se divorció de ella con el fin de casarse con Herodías, la mujer de su medio hermano Herodes Felipe. Según los evangelios sinópticos, Juan el Bautista atrajo sobre si la ira de Herodes Antipas porque denunció su segundo matrimonio como ilegal; dice Josefo (Antigüedades de los judíos 18, 118) que Herodes Antipas temía que la gran multitud de pueblo que seguía a Juan pudiera transformarse en una revuelta. Naturalmente que Aretas se resintió ante el insulto que significaba para su hija, y aprovechó la oportunidad pocos años después para hacerle guerra a Herodes Antipas (36 d.C.). Las fuerzas de Herodes Antipas sufrieron una seria derrota, y Josefo dice que mucha gente consideraba que la derrota era la retribución divina por la muerte de Juan el Bautista. En el 39 d.C. Herodes Antipas fue denunciado ante el emperador Cayo por su sobrino Agripa como conspirador; fue depuesto de su tetrarquía y terminó sus días en el exilio.

"Marcos refiere la ejecución de Juan Bautista con el fin de poner término a los rumores que corrían sobre la resurrección de Juan en la persona de Jesús. Unos rumores a los que el mismo Herodes, en sus remordimientos, no permanecía insensible. Pero no se trata de una resurrección: Juan está muerto, y los testigos conocen el lugar de su sepultura. Aparte de esa finalidad de prevenir toda confusión entre Juan y Jesús, Marcos se complace en proporcionar numerosos detalles, la mayoría de ellos originales, sobre el martirio de Juan Bautista. La gente se pregunta acerca de Jesús, valorándolo cada cual según sus ideales y expectativas. Pero todos lo ven desde categorías puramente humanas que no son las acertadas para definirlo. Con la enumeración de tales opiniones, el evangelista prepara la pregunta que Jesús mismo hará finalmente a los suyos: “Y ustedes, quién dicen que soy yo?” (Mc 8,29). La muerte violenta del precursor se convierte en signo premonitorio de la suerte que espera a Jesús, así como de la reservada a los discípulos. Es la suerte del profetismo que incomoda, denuncia, enrostra y desenmascara el mal. ¿Es el nuestro de esta forma, o más bien anodino, condescendiente y tímido?". Tomado de http://servicioskoinonia.org/biblico/090201.htm#VIE.

 

Meditemos:

  • ¿Qué clase de profeta soy? ¿De los que se juegan la vida, como Juan? ¿De los tímidos y mediocres?

 


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miércoles, 03 de febrero de 2010

Jueves 04 – Feria –Verde / Misa: a elección – Liturgia de las horas: de la feria.


Primera lectura

Lectura del primerlibro de los Reyes 2, 1–4. 10–12

Yo emprendo el viaje detodos. ¡Animo, Salomón, sé un hombre!

1Estando ya próximo a su muerte, David hizo estas recomendaciones a suhijo Salomón: 2Yo me voy por el camino de todo el mundo. Sé fuerte ycompórtate como un hombre. 3Observa las prescripciones del Señor, tuDios, siguiendo sus caminos, observando sus preceptos, sus mandamientos, susleyes y sus instrucciones, según lo que está escrito en la Ley de Moisés. Asíprosperarás en todo lo que hagas y en todo lo que emprendas, 4y elSeñor mantendrá esta palabra que me ha dicho: Si tus hijos vigilan su conducta,caminando delante de mí con fidelidad, de todo corazón y con toda su alma,nunca te faltará un descendiente en el trono de Israel. 10David sefue a descansar con sus padres, y lo enterraron en la Ciudad de David. 11Cuarentaaños duró su reinado sobre Israel: reinó siete años en Hebrón y treinta y tresen Jerusalén. 12Salomón se sentó en el trono de su padre David, y surealeza quedó firmemente afianzada.

Palabra de Dios.

 

Salmo Responsorial

Salmo Responsorial:1° Crónicas 29, 10–11b. 11d–12

R¡Bendito sea el Señor, nuestro Dios!

10Después David bendijo al Señor en presencia de todala asamblea, diciendo: ¡Bendito seas, Señor, Dios de nuestro padre Israel,desde siempre y para siempre! R.

11Tuya, Señor, es la grandeza, la fuerza, la gloria,el esplendor y la majestad; porque a ti pertenece todo lo que hay en el cielo yen la tierra. R.

Tuyo, Señor, es el reino;tú te elevas por encima de todo. 12De ti proceden la riqueza y lagloria. R.

Tú lo gobiernas todo, entu mano están el poder y la fuerza, es tu mano la que engrandece y afianzatodas las cosas. R.

 

Aleluya: Marcos 1, 15

“Aleluya. Aleluya. El Reino deDios está cerca. Crean en la Buena Noticia. Aleluya”


Evangelio

Evangelio deNuestro señor Jesucristo según Marcos 6, 7-13

Los envió

En aqueltiempo: Jesús 7llamó a los Doce y los envió de dos en dos, dándolespoder sobre los espíritus impuros. 8Y les ordenó que no llevaranpara el camino más que un bastón; ni pan, ni alforja, ni dinero; 9quefueran calzados con sandalias y que no tuvieran dos túnicas. 10Lesdijo: "Permanezcan en la casa donde les den alojamiento hasta el momentode partir. 11Si no los reciben en un lugar y la gente no losescucha, al salir de allí, sacudan hasta el polvo de sus pies, en testimoniocontra ellos". 12Entonces fueron a predicar, exhortando a laconversión; 13expulsaron a muchos demonios y curaron a numerososenfermos, ungiéndolos con óleo.

Palabra del Señor.

Comentario:

Llamó a los doce y los envió de dos en dos,dándoles poder sobre los espíritus impuros. Por todos es conocidoel relato que, en el libro del Génesis, nos cuenta el asesinato de Abel por suhermano Caín. La actitud egoísta y egocéntrica de Caín es la culminación delproceso de corrupción que generaron sus padres, Adán y Eva, al oponerse alproyecto de amor de Dios. Adán y Eva se dejan seducir por el espíritu impuro,es él quien los instiga a obrar el mal, a desobedecer el camino del Señor.Ahora deben ganarse el sustento diario con el sudor de su frente y perder lavida en el intento, destinado al fracaso, de una felicidad que no se acaba.Caín y Abel heredan esto, si bien no heredan el pecado de sus padres, síheredan las consecuencias. Abel rompe ataduras con las consecuencias del pecadoy decide obedecer la voluntad de Dios consagrando su vida y sus bienes a Él.Caín se deja absorber, atar, manipular por las consecuencias del pecado y,siguiendo casi una tendencia genética heredada de sus padres, cae en elegoísmo, la envidia, la maldad. Él mata a su hermano y, así como Adán y Evarompieron los lazos de unidad entre Dios y la humanidad, Caín, con ese actohorroroso de matar a su hermano, rompe los lazos de los hombres entre sí. Ya nosomos hermanos unidos por la sangre, somos enemigos divididos por el odio y laenvidia.

Jesús sabe bien esto. Poreso envía a sus discípulos de dos en dos. Los doce son símbolo de toda lacomunidad, de todo el pueblo elegido, doce tribus de Israel, doce discípulos.De dos en dos, significa que Caín y Abel están de nuevo hermanados, ya no porla sangre, sino por el amor al Dios verdadero que viene a salvarnos a todos. Laprimera cadena se ha roto, la cadena de la desunión entre semejantes, entreiguales, ya no tiene poder para atarnos al mal.

Al darles poder sobre losespíritus impuros, Jesús rompe las ataduras. Lo que Adán y Eva, como arquetipode la humanidad, varón y mujer, no supieron defender, desde el poder de Jesús,los discípulos sí sabrán hacerlo. Tener poder sobre los espíritus impuros estener poder sobre la muerte, nacida del pecado; es tener poder sobre la división,nacida del egoísmo; es tener poder sobre la enfermedad, nacida de la separaciónde Dios.

Ni pan, ni provisiones, ni dinero. Enotro pasaje dice Jesús, no se puede tener dos señores, o amas a Dios o amas eldinero. El dinero sirve para intercambiar bienes, hemos suplantado el truequepor el manejo de dinero, hasta inclusive se compra dinero (los famososarbolitos que “venden” dólares). El dinero se ha convertido en signo de poder,de dominación sobre los demás. Muchos, por amor al dinero y al poder, cambiaronsus nombres personales por el genérico de Caín, se volvieron asesinos de sushermanos. Por dinero, asesinamos de hambre a gran parte de nuestra población.Por dinero, asesinamos conciencias. Inclusive, por dinero, se matan familiasenteras al pelearse por la herencia de los padres que sólo querían que sushijos vivieran bien y felices. ¡Maldito dinero! Pareciera que hablar deprovisiones es un nexo, porque lo importante ni siquiera es llevar lo mínimopara la supervivencia: el pan. El discípulo debe confiar plenamente en Dios,entregarse totalmente a Él, pues, lo que está por hacer es totalmente paraDios. Nosotros, desde el Evangelio de Mateo y Lucas, hemos aprendido en el“Padrenuestro” a decir “danos nuestro pan de cada día”. Asegurándonos así no caeren la tentación de llevar para el camino pan, provisiones o dinero. ¡Es laconfianza en la Providencia!

Entonces fueron a predicar, exhortando a laconversión. Sí,leyó bien, eso es lo que predicaban, exhortaban a la conversión. Nuestrapredicación, debe ser siempre una exhortación, una llamada fuerte de atenciónpara que las personas se conviertan al Dios de la vida. Llamar, invitar,exhortar, casi obligar a la conversión es lo que cada uno de nosotros y laiglesia toda debe predicar siempre.

Expulsaron a muchos demonios y sanaron a numerososenfermos, ungiéndolos con óleo. Si no lo hubiésemos leído tanto, si no oyéramossin escuchar, si meditáramos lo que leemos, nos daríamos cuenta qué rara esesta conclusión: La predicación expulsa demonios, la predicación sana a losenfermos. No sólo se vence la división del hombre con el hombre, del hombre conDios, sino también se logra la unión de la vida con la eternidad, de la graciacon la felicidad. Un hombre sano, no puede morir, un hombre sano, es feliz. Elpoder de Dios lleva a la vida eterna, que el poder del mal había troncado. Elpoder de Dios con su gracia lleva a la felicidad, que el poder del mal habíaenfermado suplantándola por la tristeza y la depresión. En todo enfermo siemprehay una gran cuota de tristeza. No nos fijemos en el final, lo que tiene quepasar, fijémonos en nuestra tarea, lo que hay que hacer. Usted predique einsista en esa predicación, “con ocasión o sin ella” (2Tim 4, 2), si loescuchan o no…, las sanaciones y las liberaciones vendrán por obra del Señor.Si hacemos bien nuestra tarea, las cosas terminan como las dice Jesús.

Seamos nosotros, de dos en dos, en comunidad,artífices de esta predicación, protagonistas conscientes del movimiento deJesús que lleva a la hermandad entre todos y a la unidad perfecta de lascriaturas con el Creador. Prediquemos la conversión, vayamos confiados en laprovidencia y expulsemos los demonios de la división y la enfermedad sanando atodos con el óleo del arrepentimiento, con el óleo de la fraternidad nacida delpoder de Jesús en nuestros corazones. Amén.

 

Meditemos:

  • Jesús nos envía a nosotros a evangelizar: ¿Estamos preparados y dispuestos?
  • ¿Somos conscientes del poder que Dios nos da al enviarnos?

 


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martes, 02 de febrero de 2010

Miércoles 03 – Feria (o memoria libre: San Blas, obispo y mártir – Rojo / San Oscar, obispo – Blanco) – Verde / Misa: a elección – Liturgia de las horas: a elección


Primera lectura

Lectura del segundo libro del profeta Samuel 24, 2. 9–17

Soy yo el que he pecado, haciendo el censo de la población. ¿Qué han hecho estas ovejas?

2El rey dijo a Joab, el jefe del ejército, que estaba con él: “Recorre todas las tribus de Israel, desde Dan hasta Berseba y hagan el censo del pueblo, para que yo sepa el número de la población”. 9Joab presentó al rey las cifras del censo de la población, y resultó que en Israel había ochocientos mil hombres aptos para el servicio militar, y en Judá quinientos mil. 10Pero, después de esto, David sintió remordimiento de haber hecho el recuento de la población, y dijo al Señor: “He pecado gravemente al obrar así. Dígnate ahora, Señor, borrar la falta de tu servidor, porque me he comportado como un necio”. 11A la mañana siguiente, cuando David se levantó, la palabra del Señor había llegado al profeta Gad, el vidente de David, en estos términos: 12“Ve a decir a David: Así habla el Señor: Te propongo tres cosas. Elige una, y yo la llevaré a cabo”. 13Gad se presentó a David y le llevó la noticia, diciendo: “¿Qué prefieres: soportar tres años de hambre en tu país, o huir tres meses ante la persecución de tu enemigo, o que haya tres días de peste en tu territorio? Piensa y mira bien ahora lo que debo responder al que me envió”. 14David dijo a Gad: “¡Estoy en un grave aprieto! Caigamos más bien en manos del Señor, porque es muy grande su misericordia, antes que caer en manos de los hombres”. 15Entonces el Señor envió la peste a Israel, desde esa mañana hasta el tiempo señalado, y murieron setenta mil hombres del pueblo, desde Dan hasta Berseba. 16El Ángel extendió la mano hacia Jerusalén para exterminarla, pero el Señor se arrepintió del mal que le infligía y dijo al Ángel que exterminaba al pueblo: “¡Basta ya! ¡Retira tu mano!”. El Ángel del Señor estaba junto a la era de Arauná, el jebuseo. 17Y al ver al Ángel que castigaba al pueblo, David dijo al Señor: “¡Yo soy el que he pecado! ¡Soy yo el culpable! Pero estos, las ovejas, ¿qué han hecho? ¡Descarga tu mano sobre mí y sobre la casa de mi padre!”.

Palabra de Dios

 

Salmo Responsorial

Salmo 32 (31), 1–2. 5–7

R¡Perdona, Señor, mi culpa y mi pecado!

1¡Feliz el que ha sido absuelto de su pecado y liberado de su falta! 2¡Feliz el hombre a quien el Señor no le tiene en cuenta las culpas, y en cuyo espíritu no hay doblez! R.

5Pero yo reconocí mi pecado, no te escondí mi culpa, pensando: "Confesaré mis faltas al Señor". ¡Y tú perdonaste mi culpa y mi pecado! R.

6Por eso, que todos tus fieles te supliquen en el momento de la angustia; y cuando irrumpan las aguas caudalosas no llegarán hasta ellos. R.

7Tú eres mi refugio, tú me libras de los peligros y me colmas con la alegría de la salvación. R.

 

Aleluya: Juan 10, 27

“Aleluya. Aleluya. “Mis ovejas escuchan mi voz, yo las conozco, y ellas me siguen”, dice el Señor. Aleluya”


Evangelio

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Marcos 6, 1–6

No desprecian a un profeta más que en su tierra

1Jesús salió de allí y se dirigió a su pueblo, seguido de sus discípulos. 2Cuando llegó el sábado, comenzó a enseñar en la sinagoga, y la multitud que lo escuchaba estaba asombrada y decía: “¿De dónde saca todo esto? ¿Qué sabiduría es esa que le ha sido dada y esos grandes milagros que se realizan por sus manos? 3¿No es acaso el carpintero, el hijo de María, hermano de Santiago, de José, de Judas y de Simón? ¿Y sus hermanos no viven aquí entre nosotros?”. Y Jesús era para ellos un motivo de escándalo. 4Por eso les dijo: “Un profeta es despreciado solamente en su pueblo, en su familia y en su casa”. 5Y no pudo hacer allí ningún milagro, fuera de curar a unos pocos enfermos, imponiéndoles las manos. 6Y él se asombraba de su falta de fe. Jesús recorría las poblaciones de los alrededores, enseñando a la gente.

Palabra del Señor.

Comentario:

La gente que escucha a Jesús queda maravillada por sus palabras, cuando lo ven actuar el asombro es más grande. Ahí empiezan los problemas: se remiten a la historia de Jesús para sacar conclusiones. El pasado inunda a esas personas, llenando de contradicción sus opiniones.

Muchas veces en la vida nos pasa eso, preguntándonos el “por qué” de las cosas nos remitimos irremediablemente al pasado. Entonces escarbamos nuestra historia, o la de los demás, y no tomamos vuelo por encima de lo que fuimos. Vivir no es mirar el pasado, sino con la esperanza en un futuro mejor, para nosotros y los que amamos, lanzarnos al presente con entusiasmo, viviéndolo con plenitud, haciendo de ese presente una realidad hermosa.

Jesús hizo eso, se lanzó a dar, en el presente, todo aquello que sus contemporáneos necesitaban, con palabras y milagros les cambió la vida. Él no se fija en el pasado de nadie, ve sólo su hoy, y desde ahí, se entrega en plenitud para ayudar a quienes lo necesitan.

Lo que no alcanzaron a discernir los “escarbadores” de pasado es que esa “sabiduría” y esos “milagros” (v. 2) le venían no de sus parientes, sino de Dios. Aún en su investigación “histórica” les falló la comprensión profunda, claro está: quien analiza superficialmente los hechos solo se queda en la superficie de las cosas, nunca alcanza a comprender su profundidad.

El rechazo que experimenta Jesús, claramente no lo daña a Él, prolonga el sufrimiento de aquellos enfermos que, por falta de fe, no pueden ser sanados. ¡Que Dios tan humilde! No “puede” sanar a quien que cree que pueda ser sanado. San Agustín lo decía: el Dios que te creó sin ti, no te salvará sin ti. Parece que la fe sincera es el único camino.

 

Meditemos:

  • ¿En qué cosas soy superficial y me cierro a ver con profundidad las cosas?
  • ¿Tengo una fe fuerte como para que Dios sane mi vida?

 


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lunes, 01 de febrero de 2010

 Martes 02 – Fiesta: LA PRESENTACIÓN DEL SEÑOR – Blanco / Misa: del propio. Gloria. Lecturas propias. Prefacio propio – Liturgia de las horas: de la memoria.

Primera lectura

Lectura del libro del profetas Malaquías 3, 1-4

Entrará en su Templo el Señor que ustedes buscan

Así habla el Señor Dios: 1Yo envío a mi mensajero, para que prepare el camino delante de mí. Y en seguida entrará en su Templo el Señor que ustedes buscan; y el Ángel de la alianza que ustedes desean ya viene, dice el Señor de los ejércitos. 2¿Quién podrá soportar el Día de su venida? ¿Quién permanecerá de pie cuando aparezca? Porque él es como el fuego del fundidor y como la lejía de los lavanderos. 3El se sentará para fundir y purificar: purificará a los hijos de Leví y los depurará como al oro y la plata; y ellos serán para el Señor los que presentan la ofrenda conforme a la justicia. 4La ofrenda de Judá y de Jerusalén será agradable al Señor, como en los tiempos pasados, como en los primeros años.

Palabra de Dios.

 

Salmo Responsorial

Salmo 24 (23), 7-10.

R¡El Rey de la gloria es el Señor de los ejércitos!

7¡Puertas, levanten sus dinteles, levántense, puertas eternas, para que entre el Rey de la gloria! R.

8¡Y quién es ese Rey de la gloria? Es el Señor, el fuerte, el poderoso, el Señor poderoso no los combates. R.

9¡Puertas, levanten sus dinteles, levántense, puertas eternas, para que entre el Rey de la gloria! R.

10¿Y quién es ese Rey de la gloria? El Rey de la gloria es el Señor de los ejércitos. R.


Segunda Lectura

Lectura de la carta a los Hebreos 2, 14-18

Tenía que parecerse en todo a sus hermanos

Hermanos: 14Y ya que los hijos tienen una misma sangre y una misma carne, él también debía participar de esa condición, para reducir a la impotencia, mediante su muerte, a aquel que tenía el dominio de la muerte, es decir, al demonio, 15y liberar de este modo a todos los que vivían completamente esclavizados por el temor de la muerte. 16Porque él no vino para socorrer a los ángeles, sino a los descendientes de Abraham. 17En consecuencia, debió hacerse semejante en todo a sus hermanos, para llegar a ser un Sumo Sacerdote misericordioso y fiel en el servicio de Dios, a fin de expiar los pecados del pueblo. 18Y por haber experimentado personalmente la prueba y el sufrimiento, él puede ayudar a aquellos que están sometidos a la prueba.

Palabra de Dios.

 

Aleluya: Lucas 2, 32

“Aleluya. Aleluya. Luz para iluminar a las naciones paganas y gloria de tu pueblo Israel. Aleluya”


Evangelio

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas 2, 22-40

Mis ojos han visto la salvación

En aquel tiempo: 22Cuando llegó el día fijado por la Ley de Moisés para la purificación, llevaron al niño a Jerusalén para presentarlo al Señor, 23como está escrito en la Ley: "Todo varón primogénito será consagrado al Señor". 24También debían ofrecer un sacrificio un par de tórtolas o de pichones de paloma, como ordena la Ley del Señor. 25Vivía entonces en Jerusalén un hombre llamado Simeón, que era justo y piadoso, y esperaba el consuelo de Israel. El Espíritu Santo estaba en él 26y le había revelado que no moriría antes de ver al Mesías del Señor. 27Conducido por el mismo Espíritu, fue al Templo, y cuando los padres de Jesús llevaron al niño para cumplir con él las prescripciones de la Ley, 28Ángel lo tomó en sus brazos y alabó a Dios, diciendo: 29"Ahora, Señor, puedes dejar que tu servidor muera en paz, como lo has prometido, 30porque mis ojos han visto la salvación 31que preparaste delante de todos los pueblos: 32luz para iluminar a las naciones paganas y gloria de tu pueblo Israel". 33Su padre y su madre estaban admirados por lo que oían decir de él. 34Simeón, después de bendecirlos, dijo a María, la madre: "Este niño será causa de caída y de elevación para muchos en Israel; será signo de contradicción, 35y a ti misma una espada te atravesará el corazón. Así se manifestarán claramente los pensamientos íntimos de muchos". 36Había también allí una profetisa llamada Ana, hija de Fanuel, de la familia de Aser, mujer ya entrada en años, que, casa en su juventud, había vivido siete años con su marido. 37Desde entonces había permanecido viuda, y tenía ochenta y cuatro años. No se apartaba del Templo, sirviendo a Dios noche y día con ayunos y oraciones. 38Se presentó en ese mismo momento y se puso a dar gracias a Dios. Y hablaba acerca del niño a todos los que esperaban la redención de Jerusalén. 39Después de cumplir todo lo que ordenaba la Ley del Señor, volvieron a su ciudad de Nazaret, en Galilea. 40El niño iba creciendo y se fortalecía, lleno de sabiduría, y la gracia de Dios estaba con él.

Palabra del Señor.

Comentario:

El día 2 de febrero es también una fiesta de Nuestra Señora. Pasa suavemente Ella con una Candela en las manos y Dios en el corazón. Santa María es la que lleva la Luz del mundo al templo de Jerusalén. No hay esplendor más grande en aquella suntuosidad de la morada de Dios que el Niño que llevan los brazos de María. Santa María es la que ofrece a Dios Padre lo mejor que Ella tiene para gloria de Dios y la salvación de los hombres. Santa María es la que recibe la iluminación de Dios por boca del santo anciano Simeón que le hace saber que su Hijo será un signo de contradicción y que una espada le atravesará el alma. Podría parecer que este anunció habría de hundir el ánimo de la Señora. A Ella no la aplasta el sufrimiento jamás. Hace algunos años a un poeta chileno le enviaron unos libros unos amigos de España. "Pero, ¿cómo se pueden traer nos libros tan gordos a un amigo?", replicó el poeta. - "Es que son libros de España", le dijeron. - "¡Ah! ¡Si son de España, no pesan!", fueron sus palabras. Las cosas de Dios no pesan en el corazón de Santa María. Porque el Señor está con Ella. Y entonces su yugo es llevadero y su carga ligera. Esta fiesta de la Presentación del Señor ha sido elegida en Roma, en los últimos años, como marco para una simbólica renovación por parte de los religiosos -con luces y velas en las manos- de su ofrenda y consagración a Dios. ¿Por qué no elegirla todos los creyentes para colocar nuestra luz en lo más alto de nuestro corazón y ganar claridades para los hombres y mujeres de nuestro tiempo a la vez que se alumbra un poco nuestro propio corazón. Tomado de http://www.ciudadredonda.org/subsecc_ma_d.php?sscd=98&scd=3&id=192.

 

SIGNIFICADO DE LOS RITOS

Esta fiesta del 2 de febrero, recuerda el pasaje bíblico del capítulo 2 de Lucas, en el cual María va a Jerusalén para el cumplimiento de la Ley Mosaica, que tenía lugar cuarenta días después del nacimiento del primer varón, según la cual las madres en el templo debían ofrecer en sacrificio de purificación un cordero o, sino podían, dos tórtolas o dos pichones, y de esa manera se consagraba el niño a Dios.

Antes de la misa, tanto de una forma del rito romano como de otra, se bendicen las velas y se inicia la procesión.

LA LUZ DE VELAS: “Luz para iluminar a los gentiles”, dijo Simeón al ver a Jesús: de esa manera se profetizaba que Jesús mostraría su gloria en las bodas de Caná e irradiaría la luz de su doctrina a los pueblos. La luz de las velas, en fin, simboliza la luz de la fe; la fe en la divinidad y el poder de Dios.

LAS VELAS: Dice San Anselmo que “la cera de las velas significa la carne virginal del Niño Dios (su humanidad), la mecha su alma y la llama su divinidad”.

LA PROCESION: La procesión de las velas recuerda el viaje que María y José hicieron para presentar al Niño Jesús en el templo.

USO DE LA VELA BENDITA: La vela puede ser encendida en momentos o tiempos de peligro, en catástrofes como así en los últimos momentos de una persona; también se pueden encender en estas situaciones a algún santo. En estas ocasiones se puede rezar la invocación  “Del rayo y de la tempestad, líbranos Señor” (A fúlgure et tempestate, líbera nos, Dómine) e invocar a la virgen como Auxilium Christianorum (“Auxilio de los Cristianos”).

Como se trata de una vela bendita, se la puede envolver en una tela (en lo posible de material bueno) y sobre todo guardarla en un lugar cerrado o una caja. Una vez derretida no se tira, se entierra. Tomado de http://unavocecba.wordpress.com/2009/02/03/fiesta-de-la-presentacion-del-senor-significado-de-los-ritos/.


Meditemos:

  • ¿Qué sentido tiene esta fiesta para mi vida hoy? ¿Por qué?
  • ¿En qué cosas me ayuda a ser mejor persona esta celebración?

 


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Lunes 01 – Feria – Verde / Misa: a elección – Liturgia de las horas: de la feria.

Primera lectura

Lectura del segundo libro del profeta Samuel 15, 13–14. 30; 16, 5–13

Huyamos de Absalón. Dejen a Simei que me maldiga, porque se lo ha mandado el Señor

1513Cuando David recibió esta noticia: “Todos los hombres de Israel están de parte de Absalón”, 14dijo a todos sus servidores que estaban con él en Jerusalén: “¡Rápido huyamos! Si Absalón se nos pone delante, no tendremos escapatoria. ¡Apúrense a partir, no sea que él nos sorprenda, que precipite la desgracia sobre nosotros y pase la ciudad al filo de la espada!”. 30David subía la cuesta de los Olivos; iba llorando, con la cabeza cubierta y los pies descalzos. Todo el pueblo que lo acompañaba también llevaba la cabeza cubierta, y lloraba mientras subía. 165Cuando el rey llegaba a Bajurím salió de allí un hombre del mismo clan que la casa de Saúl, llamado Simei, hijo de Guerá. Mientras salía, iba lanzando maldiciones, 6y arrojaba piedras contra David y contra sus servidores, a pesar de que todo el pueblo y todos los guerreros marchaban a la derecha y a la izquierda del rey. 7Y al maldecirlo, decía: “¡Fuera, fuera, hombre sanguinario y canalla! 8El Señor hace recaer sobre ti toda la sangre de la casa de Saúl, a quien tú has usurpado el reino. ¡El Señor ha puesto la realeza en manos de tu hijo Absalón, mientras que tú has caído en desgracia, porque eres un sanguinario!”. 9Abisai, hijo de Seruiá, dijo al rey: “¿Cómo ese perro muerto va a maldecir a mi señor, el rey? ¡Deja que me cruce y le cortaré la cabeza!”. 10Pero el rey replicó: “¿Qué tengo que ver yo con ustedes, hijos de Seruiá? Si él maldice, es porque el Señor le ha dicho: “¡Maldice a David!”. ¿Quién podrá entonces reprochárselo?”. 11Luego David dijo a Abisai y a todos sus servidores: “Si un hijo mío, nacido de mis entrañas, quiere quitarme la vida, ¡cuánto más este benjaminita! Déjenlo que maldiga, si así se lo ha dicho el Señor. 12Quizá el Señor mire con humillación y me devuelve la felicidad, a cambio de esta maldición que hoy recibo de él”. 13David siguió con sus hombres por el camino, mientras Simei iba por la ladera de la montaña, al costo de él; y a medida que avanzaba, profería maldiciones, arrojaba piedras y levantaba polvo.

Palabra de Dios.

Salmo Responsorial

Salmo 3, 2–8a

R. ¡Levántate, Señor, sálvame!

2Señor, ¡qué numerosos son mis adversarios, cuántos los que se levantan contra mí! 3¡Cuántos son los que dicen de mí: “Dios ya no quiere salvarlo”! R.

4Pero Tú eres mi escudo protector y mi gloria, tú mantienes erguida mi cabeza. 5Invoco al Señor en alta voz, y él me responde desde su santa Montaña. R.

6Yo me acuesto y me duermo, y me despierto tranquilo porque el Señor me sostiene. 7No temo a la multitud innumerable, apostada contra mí por todas partes. 8¡Levántate, Señor! ¡Sálvame, Dios mío! R.

 

Aleluya: Lucas 7, 16

“Aleluya. Aleluya. Un gran profeta ha aparecido en medio de nosotros, y Dios ha visitado a su pueblo. Aleluya”


Evangelio

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Marcos 5, 1–20

Espíritu inmundo, sal de este hombre

En aquel tiempo, Jesús y sus discípulos, 1llegaron a la otra orilla del mar, a la región de los gerasenos. 2Apenas Jesús desembarcó, le salió al encuentro desde el cementerio un hombre poseído por un espíritu impuro. 3El habitaba en los sepulcros, y nadie podía sujetarlo, ni siquiera con cadenas. 4Muchas veces lo habían atado con grillos y cadenas pero el había roto las cadenas y destrozado los grillos, y nadie podía dominarlo. 5Día y noche, vagaba entre los sepulcros y por la montaña, dando alaridos e hiriéndose con piedras. 6Al ver de lejos a Jesús, vino corriendo a postrarse ante él, 7gritando con fuerza: “¿Qué quieres de mí, Jesús, Hijo de Dios, el Altísimo? ¡Te conjuro por Dios, no me atormentes!”. 8Porque Jesús le había dicho: “¡Sal de este hombre, espíritu impuro!”. 9Después le preguntó: “¿Cuál es tu nombre?”. El respondió: “Mi nombre es Legión, porque somos muchos”. 10Y le rogaba con insistencia que no lo expulsara de aquella región. 11Había allí una gran piara de cerdos que estaba paciendo en la montaña. 12Los espíritus impuros suplicaron a Jesús: “Envíanos a los cerdos, para que entremos en ellos”. 13El se lo permitió. Entonces los espíritus impuros salieron de aquel hombre, entraron en los cerdos, y desde lo alto del acantilado, toda la piara –unos dos mil animales– se precipitó al mar y se ahogó. 14Los cuidadores huyeron y difundieron la noticia en la ciudad y en los poblados. La gente fue a ver qué había sucedido. 15Cuando llegaron a donde estaba Jesús, vieron sentado, vestido y en su sano juicio, al que había estado poseído por aquella Legión, y se llenaron de temor. 16Los testigos del hecho les contaron lo que había sucedido con el endemoniado y con los cerdos. 17Entonces empezaron a pedir a Jesús que se alejara de su territorio. 18En el momento de embarcarse, el hombre que había estado endemoniado le pidió que lo dejara quedarse con él. 19Jesús no se lo permitió, sino que le dijo: “Vete a tu casa con tu familia, y anúnciales todo lo que el Señor hizo contigo al compadecerse de ti”. 20El hombre se fue y comenzó a proclamar por la región de la Decápolis lo que Jesús había hecho por él, y todos quedaban admirados.

Palabra del Señor.

Comentario

La situación del “hombre poseído” marca mucho más que el endemoniamiento, es un hombre que no es “dueño de sí”. Si nos fijamos en los detalles de este hombre, encontramos características, o aspectos, propios de muchas personas que sufren en nuestro tiempo. Eso no quiere decir que estén endemoniadas, sino, más bien, el alto grado de enfermedad espiritual que sufren. El “hombre poseído” habita en los sepulcros, es decir, en el cementerio; signo poderoso de aquel que vive en recuerdos, en el pasado, en el mundo de los muertos, como signo de aquello que ya no es. Por otro lado, tiene un costado violento y salvaje: no se lo puede dominar, rompe las ataduras con violencia. Se autodaña, vaga de aquí para allá, va desde los sepulcros (lo profundo) a las montañas (lo alto). Con un poco e imaginación podemos discernir allí, una persona que, ciclotímicamente, vive entre la depresión y la exaltación, una persona que pasa de la muerte de todas sus emociones, a la actividad más frenética.

Sin duda estamos ante alguien que no encuentra ayuda en ninguna persona… salvo en Jesús. La primera reacción es el rechazo a la sanación / salvación, pro la segunda actitud es la de dialogo y convivencia. Los “demonios” aceptan conversar con Cristo. Que los traspase a los cerdos es un signo de liberación progresiva, el que los cerdos se ahoguen en el mar invita a ver adonde le llevaba toda esa situación a este hombre: a la muerte.

Muchas personas hay que viven como este endemoniado, su situación de vida les empuja a vivir en el pasado, a hundirse en los problemas, a tener “picos” de excitación y actividad frenética que no se pueden mantener en el tiempo y conllevan la sensación de fracaso que lo hunde cada día más. ¿Qué hacer? Presentarles a Jesús. Él es la salvación definitiva, él la sanación profunda de su alma. En Jesús vencemos el mal que provoca sufrimiento.

El ex endemoniado quiere ir con Cristo, pero Jesús lo manda a transformar la vida de su familia, a llevarles el mensaje de Vida que el Señor les da. No se trata de dejarlo todo, a veces, sino de llevarlo todo a los que amamos.


Meditemos:

  • ¿En qué cosas experimentamos que el Señor nos ha liberado?
  • ¿Hay alguien que necesite la “sanación” de Cristo en nuestra familia?

 


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