Miércoles 03 – Feria – Morado /Misa: del Propio del tiempo – Liturgia de las horas: del Propio del tiempo.
Primera lectura
Lectura de laprofecía de Jeremías 18, 18-20
Vengan, inventemos algún cargo contra él
18Ellos dijeron: “¡Vengan, tramemos un plan contra Jeremías, porque no lefaltará la instrucción al sacerdote, ni el consejo al sabio, ni la palabra alprofeta! Vengan, inventemos algún cargo contra él, y no prestemos atención asus palabras”. 19¡Préstame atención, Señor, y oye la voz de los queme acusan! 20¿Acaso se devuelve mal por bien para que me hayancavado una fosa? Recuerda que yo me presenté delante de ti para hablar en favorde ellos, para apartar de ellos tu furor.
Palabra de Dios
Salmo Responsorial
Salmo 31 (30), 5-6.14-16 (R.: 17b)
R. Sálvame, Señor, por tu misericordia.
5Sácame de la red que me hantendido, porque tú eres mi refugio. 6Yo pongo mi vida en tus manos:tú me rescatarás, Señor, Dios fiel. R.
14Oigo los rumores de la gente y amenazas por todaspartes, mientras se confabulan contra mí y traman quitarme la vida. R.
15Pero yo confío en ti, Señor, y te digo: “Tú eres miDios, 16mi destino está en tus manos”. Líbrame del poder de misenemigos y de aquellos que me persiguen. R.
Versículo antes delEvangelio: Juan 8, 12
“Dice el Señor: Yosoy la luz del mundo; el que me sigue tendrá la luz de la vida”
Evangelio
Evangelio denuestro Señor Jesucristo según san Mateo 20, 17-28
Lo condenarán a muerte
17Cuando Jesús se dispuso a subir a Jerusalén,llevó consigo sólo a los Doce, y en el camino les dijo: 18“Ahorasubimos a Jerusalén, donde el Hijo del hombre va a ser entregado a los sumossacerdotes y a los escribas. Ellos lo condenarán a muerte 19y loentregarán a los paganos para que sea maltratado, azotado y crucificado, peroal tercer día resucitará”. 20Entonces la madre de los hijos deZebedeo se acercó a Jesús, junto con sus hijos, y se postró ante él parapedirle algo. 21“¿Qué quieres?”, le preguntó Jesús. Ella le dijo: “Mandaque mis dos hijos se sienten en tu Reino, uno a tu derecha y el otro a tuizquierda”. 22“No saben lo que piden”, respondió Jesús. “¿Puedenbeber el cáliz que yo beberé?”. “Podemos”, le respondieron. 23“Estábien, les dijo Jesús, ustedes beberán mi cáliz. En cuanto a sentarse a miderecha o a mi izquierda, no me toca a mí concederlo, sino que esos puestos sonpara quienes se los ha destinado mi Padre”. 24Al oír esto, los otrosdiez se indignaron contra los dos hermanos. 25Pero Jesús los llamó yles dijo: “Ustedes saben que los jefes de las naciones dominan sobre ellas ylos poderosos les hacen sentir su autoridad. 26Entre ustedes no debesuceder así. Al contrario, el que quiera ser grande, que se haga servidor deustedes; 27y el que quiera ser el primero que se haga su esclavo: 28comoel Hijo del hombre, que no vino para ser servido, sino para servir y dar suvida en rescate por una multitud”.
Palabra del Señor.
Comentario:
Primera lectura: Jeremías es el hombre perseguido,¿por qué? porque se anima a ir contra la corriente, a avisar que el camino quese ha tomado está equivocado, que las decisiones erradas llevan a situacionesde dolor. En el v. 18 dicen sus enemigos “vengan, inventemos algún cargo contraél, y no prestemos atención a sus palabras”, obviamente su intención no escambiar de parecer, como empiezan a ver que las palabras de Jeremías son clarasy contundentes, es decir, tiene razón… buscan inventar algo contra él. Notienen argumentos, tienen mentiras. No tienen capacidad de convencer, tienen capacidadde engañar. La búsqueda final es cerrar los ojos y seguir adelante como si todofuera bien y acertado hasta el objetivo que se quiere. Si aceptaran laspalabras del profeta se salvarían del desastre, pero son soberbios y no quierenque otro tenga la razón, mienten, inventan cosas, con tal de seguir el mismocamino. Mágicamente creen que porque ellos lo dicen, las cosas van a salir así.La realidad será otra, y traerá dolor y angustia al pueblo.
Jeremías sabe queno puede nada contra ellos y recurre al único que puede salvarlo, Dios. Suoración involucra el pedido del v. 19 “préstame atención” y la queja del v. 20“¿acaso se devuelve mal por bien?”. De que le cavaron una fosa, es verdad,literalmente, ya que lo tiraron en un pozo, como a José sus hermanos. La quejaes significativamente dolorosa: el profeta había intercedido ante Dios paraevitar el castigo del pueblo, tomando por nada esto, el pueblo (en susdirigentes) quiere matarlo.
Salmo: Este salmo 30 nos invita a suplicar a Dios nuestra salvación. El v. 5ve, gráficamente, la persecución ajena como una red, casi podríamos decir, unatelaraña. El salmista se pone en presencia de Dios: “tú eres mi refugio” “pongomi vida en tus manos” “tú me rescatarás” (v. 9) son las palabras usadas paramostrar la confianza en Dios. El v. 14 volverá a lo mismo: la maldad ajena hacepeligrar la vida del creyente. En v. 15-16 la confianza en Dios resuelve todaslas dudas y pone tranquilidad en el corazón del orante: “mi destino está en tusmanos”.
Evangelio: Estamos frente al tercer anuncio de la pasión expresados por Jesús. Es elmás claro de todos (comparar con 16, 21; 17, 22-23), con el “el evangelio queda totalmente orientadohacia la Pascua de Jesús y a su victoria sobre la muerte” (CBL III, 368).Pero, lamentablemente para Jesús, los que lo acompañan están “orientados” haciaotra parte. Es la madre de los hijos de Zebedeo (Santiago y Juan) la queaparece en escena para “pedir” “que mis dos hijos se sienten en tu Reino, uno atu derecha y el otro a tu izquierda” (v. 21). Que no nos sorprenda la peticiónde la madre de estos muchachos. ¿No nos imaginábamos distinta a la mamá deJuan? El relato de hoy la presenta buscando el poder para sus hijos, quieresentarlos al lado del Dios todopoderoso. De todos modos este lado oscuro de lafamilia de Juan (tal vez también él quería lo mismo, como señala el evangeliode Marcos cuando cuenta la misma escena en Mc 10, 35-45) no debe atraparnosdesprevenidos, porque ¿a quién de nosotros no le seduce el poder? ¿Quién denosotros puede decir: a mí no me interesa mandar? Esta es la parte negativa deJuan y su hermano, el Señor se encarga de ayudarles para que puedan sanarla,porque se trata de eso: una enfermedad. Son personas enfermas que buscan lagloria, la fama, el poder, porque no pueden aceptar ser, tan sólo, sereshumanos como los demás. Cuando Jesús llegue a la Cruz, Juan estará listo paraservir y no, como ahora, querer mandar. ¿Pueden beber el cáliz que yo beberé?Jesús está hablando de su propia muerte. Ya había anunciado por tercera vez supasión. San Juan Crisóstomo nos dice: “Élllama aquí cáliz y bautismo a su cruz y a su muerte; cáliz porque se dirigehacia la cruz con ganas, y bautismo, porque, con su muerte, purificaba latierra entera” (Homilía sobre la incomprensibilidad de Dios, 8. 5). En estesentido leamos la hermosa oración de San Policarpo de Esmirna al momento deentregar su vida al Señor por medio del martirio (Martirio de Policarpo, 14,1-3):
Señor, Dios todopoderoso,
Padre de tu amado y bendito siervo Jesucristo,
Por el que te hemos conocido,
Dios de los ángeles, de las potencias, de todala creación
Y de todo el pueblo de los justos que viven entu presencia.
Te bendigo porque me has juzgado digno de estedía y de esta hora,
De tomar parte en el número de los mártires,
En el cáliz de tu Cristo,
Para la resurrección de la vida eterna en almay cuerpo,
En la incorruptibilidad del Espíritu Santo.
Que hoy sea yo recibido con ellos en tupresencia,
En sacrificio generoso y grato,
Tal como Tú, el Dios verdadero que no engaña,
Lo has preparado de antemano,
Lo anunciaste y lo has cumplido.
Por ello y por encima de todas las cosas tealabo,
Te bendigo, te glorifico,
Por medio de Jesucristo,
Sumo Sacerdote eterno y celeste,
Tu amado siervo,
Por el cual la gloria a Ti junto a Él y alEspíritu Santo,
Ahora y en los siglos venideros. Amén.
Estaoración tan bonita puede servirnos a nosotros mismos para entregar, cadamañana, nuestra vida en ofrenda al Señor. Es una oración de martirio. Detestimonio de vida entregada hasta las últimas consecuencias, aunque estas seanmortales. Nosotros también, al igual que Juan, Santiago y Policarpo podemosbeber el cáliz del Señor.
“El quequiera ser grande, que se haga servidor de ustedes, y el que quiera ser elprimero, que se haga servidor de todos” (v. 26-27). La situación es simple, lagrandeza y la primogenitura espiritual viene tomadas de la mano del servicio.En la Iglesia los verdaderamente grandes, sirven. Jesús dio el ejemplo,nosotros nos hemos habituado al mundo donde los grandes mandan. En la Iglesialos grandes sirven. Nunca nos cansemos de repetirlo: en la Iglesia los grandessirven. Una Iglesia grande se construye con la grandeza de cada uno de susmiembros. ¿Cómo va a crecer la Iglesia si sus miembros seguimos anoréxicos degrandeza espiritual? El único camino posible para la grandeza cristiana es elservicio. Si no lo hacemos así estamos perdiendo el tiempo. En vez de cargar lacruz y entregar la vida en martirio, somos un martirio para los demás que cargancon la pesada cruz de nuestra pequeñez de espíritu.
Meditemos:
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