Jueves 01 – Misa Crismal – Blanco / Misa: del Propio. Gloria. Prefacio Propio – Liturgia de las horas: del Propio.
Primera lectura
Lectura del libro del profeta Isaías 61, 1–3. 6. 8–9
El Señor me ha ungido, Él me envió a llevar la buena noticia a los pobres
1El espíritu del Señor está sobre mí, porque el Señor me ha ungido. El me envió a llevar la buena noticia a los pobres, a vender los corazones heridos, a proclamar la liberación a los cautivos y la libertad a los prisioneros, 2a proclamar un año de gracia del Señor, un día de venganza para nuestro Dios; a consolar a todos los que están de duelo 3a cambiar su ceniza por una corona, su ropa de luto por el óleo de la alegría, y su abatimiento por un canto de alabanza. Ellos serán llamados "Encinas de justicia". "Plantación del Señor, para su gloria". 6Y ustedes serán llamados "Sacerdotes del Señor", se les dirá "Ministros de nuestro Dios". Se alimentarán con las riquezas de las naciones, se enorgullecerán con su magnificencia. 8Porque yo, el Señor, amo el derecho y odio lo que se arrebata injustamente; les retribuiré con fidelidad y estableceré en favor de ellos una alianza eterna. 9Su descendencia será conocida entre las naciones, y sus vástagos, en medio de los pueblos: todos los que los vean, reconocerán que son la estirpe bendecida por el Señor.
Palabra de Dios
Salmo Responsorial
Salmo 89 (88), 21–22. 25. 27
R. Cantaré eternamente tu amor, Señor.
21Encontré a David, mi servidor, y lo ungí con el óleo sagrado, 22para que mi mano esté siempre con él y mi brazo lo haga poderoso. R.
25Mi fidelidad y mi amor lo acompañarán, su poder crecerá a causa de mi Nombre: 27El me dirá: "Tú eres mi padre, mi Dios, mi Roca salvadora". R.
Segunda lectura
Lectura del libro del Apocalipsis 1, 4–8
Hizo de nosotros un Reino sacerdotal para Dios, su Padre
4Yo, Juan, escribo a las siete Iglesias de Asia. Llegue a ustedes la gracia y la paz de parte de aquel que es, que era y que vendrá, y de los siete Espíritus que están delante de su trono, 5y de Jesucristo, el Testigo fiel, el Primero que resucitó de entre los muertos, el Rey de los reyes de la tierra. El nos amó y nos purificó de nuestros pecados, por medio de su sangre, 6e hizo de nosotros un Reino sacerdotal para Dios, su Padre. ¡A él sea la gloria y el poder por los siglos de los siglos! Amén. 7El vendrá entre las nubes y todos lo verán, aún aquellos que lo habían traspasado. Por él se golpearán el pecho todas las razas de la tierra. Sí, así será. Amén. 8Yo soy el Alfa y la Omega, dice el Señor Dios, el que es, el que era y el que vendrá, el Todopoderoso.
Palabra de Dios
Aclamación: Isaías 61, 1
“El Espíritu del Señor está sobre mí; Él me envió a llevar la Buena Noticia a los pobres”
Evangelio
Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas 4, 16–21
El Espíritu del Señor está sobre mí, porque me ha consagrado por la unción
16Jesús fue a Nazaret, donde se había criado; el sábado entró como de costumbre en la sinagoga y se levantó para hacer la lectura. 17Le presentaron el libro del profeta Isaías y, abriéndolo, encontró el pasaje donde estaba escrito: 18"El Espíritu del Señor está sobre mí, porque me ha consagrado por la unción. El me envió a llevar la Buena Noticia a los pobres, a anunciar la liberación a los cautivos y la vista a los ciegos, a dar la libertad a los oprimidos 19y proclamar un año de gracia del Señor". 20Jesús cerró el Libro, lo devolvió al ayudante y se sentó. Todos en la sinagoga tenían los ojos fijos en él. 21Entonces comenzó a decirles: "Hoy se ha cumplido este pasaje de la Escritura que acaban de oír".
Palabra del Señor.
Comentario:
La Misa Crismal que celebra el obispo con todos los presbíteros de la diócesis, es una de las principales manifestaciones de la plenitud sacerdotal del Obispo y como signo de la unión estrecha de los presbíteros con él. En ella se consagra el Santo Crisma y se bendicen los óleos de los catecúmenos y de los enfermos.
El Santo Crisma, es decir el óleo perfumado que representa al mismo Espíritu Santo, nos es dado junto con sus carismas el día de nuestro bautizo y de nuestra confirmación y en la ordenación de los diáconos, sacerdotes y obispos.
La palabra crisma proviene de latín: chrisma, que significa unción. Así se llama ahora al aceite y bálsamo mezclados que el obispo consagra este Jueves Santo por la mañana para ungir a los nuevos bautizados y signar a los confirmados. También son ungidos los Obispos y los sacerdotes en el día de su ordenación sacramental.
La liturgia cristiana ha aceptado el uso del Antiguo Testamento, en el que eran ungidos con el óleo de la consagración, los reyes, sacerdotes y profetas, ya que ellos prefiguraban a Cristo, cuyo nombre significa "el ungido del Señor". El crisma se hace con aceite y aromas o materia olorosa para significar "el buen olor de Cristo" que deben despedir los bautizados.
Con el óleo de los catecúmenos se extiende el efecto de los exorcismos, pues los bautizados se vigorizan, reciben la fuerza divina del Espíritu Santo, para que puedan renunciar al mal, antes de que renazcan de la fuente de la vida en el bautizo. Este aceite es un jugo untuoso de color verde amarillento que se extrae del olivo o de otras plantas.
El óleo de los enfermos, cuyo uso atestigua el apóstol Santiago, remedia las dolencias de alma y cuerpo de los enfermos, para que puedan soportar y vencer con fortaleza el mal y conseguir el perdón de los pecados. El aceite simboliza el vigor y la fuerza del Espíritu Santo. Con este óleo el Espíritu Santo vivifica y transforma nuestra enfermedad y nuestra muerte en sacrificio salvador como el de Jesús.
Por lo general antes de comenzar la celebración de la Cena del Señor se reciben solemnemente estos Santo Óleos consagrados en la Misa Crismal celebrada en la mañana por el Obispo reunido con el presbiterio. En una procesión solemne los óleos son llevados en tres ánforas preciosas que se guardan en un lugar previamente destinado dentro de la Iglesia..
Tags: lectura diaria, misa, liturgia, leccionario, biblia, evangelio
Miércoles 31 – Feria – Morado / Misa: del Propio del tiempo. Prefacio de la Pasión II – Liturgia de las horas: del Propio del tiempo.
Primera lectura
Lectura del libro del profeta Isaías 50, 4-9a
No me tapé el rostro ante los ultrajes
4El mismo Señor me ha dado una lengua de discípulo, para que yo sepa reconfortar al fatigado con una palabra de aliento. Cada mañana, él despierta mi oído para que yo escuche como un discípulo. 5El Señor abrió mi oído y yo no me resistí ni me volví atrás. 6Ofrecí mi espalda a los que golpeaban y mis mejillas, a los que me arrancaban la barba; no retiré mi rostro cuando me ultrajaban y escupían. 7Pero el Señor viene en mi ayuda: por eso, no quedé confundido; por eso, endurecí mi rostro como el pedernal, y sé muy bien que no seré defraudado. 8Está cerca el que me hace justicia: ¿quién me va a procesar? ¡Comparezcamos todos juntos! ¿Quién será mi adversario en el juicio? ¡Que se acerque hasta mí! 9Sí, el Señor viene en mi ayuda: ¿quién me va a condenar?.
Palabra de Dios
Salmo Responsorial
Salmo 69 (68), 8-10. 21-22. 31. 33-34 (Rta: 14 c y b)
R. ¡Señor, Dios mío, por tu gran amor, respóndeme!
8Por ti he soportado afrentas y la vergüenza cubrió mi rostro; 9me convertí en un extraño para mis hermanos, fui un extranjero para los hijos de mi madre: 10 porque el celo de tu Casa me devora, y caen sobre mí los ultrajes de los que te agravian. R.
21La vergüenza me destroza el corazón, y no tengo remedio. Espero compasión y no la encuentro, en vano busco un consuelo: 22pusieron veneno en mi comida, y cuando tuve sed me dieron vinagre. R.
33Que lo vean los humildes y se alegren, que vivan los que buscan a Dios: 34porque el Señor escucha a los pobres y no desprecia a sus cautivos. R.
Aclamación:
“Salve, Rey nuestro, solamente tú te has compadecido de nuestros errores”
Evangelio
Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo 26, 14-25
El Hijo del hombre se va, como está escrito; pero, ¡ay del que va a entregarlo!
14Entonces uno de los Doce, llamado Judas Iscariote, fue a ver a los sumos sacerdotes 15y les dijo: "¿Cuánto me darán si se lo entrego?". Y resolvieron darle treinta monedas de plata. 16Desde ese momento, Judas buscaba una ocasión favorable para entregarlo. 17El primer día de los Ácimos, los discípulos fueron a preguntar a Jesús: "¿Dónde quieres que te preparemos la comida pascual?". 18El respondió: "Vayan a la ciudad, a la casa de tal persona, y díganle: "El Maestro dice: Se acerca mi hora, voy a celebrar la Pascua en tu casa con mis discípulos". 19Ellos hicieron como Jesús les había ordenado y prepararon la Pascua. 20Al atardecer, estaba a la mesa con los Doce 21y, mientras comían, Jesús les dijo: "Les aseguro que uno de ustedes me entregará". 22Profundamente apenados, ellos empezaron a preguntarle uno por uno: "¿Seré yo, Señor?". 23El respondió: "El que acaba de servirse de la misma fuente que yo, ese me va a entregar. 24El Hijo del hombre se va, como está escrito de él, pero ¡ay de aquel por quien el Hijo del hombre será entregado: más le valdría no haber nacido!". 25Judas, el que lo iba a entregar, le preguntó: "¿Seré yo, Maestro?". "Tú lo has dicho", le respondió Jesús.
Palabra del Señor.
Comentario:
El poema de la primera lectura es “el poema por excelencia de la Pasión; hasta tal punto y casi en sus detalles describe la Pasión del Señor. La respuesta (salmo 69) canta a Cristo que aguantó el insulto y cuyo rostro cubre la vergüenza, pero todo esto lo soporta en orden a la alabanza. Por comida le dieron hiel y en su sed, vinagre. Pero el Señor lo escucha”. (Adrien Nocent)
El evangelio es repetición del proclamado ayer. La insistencia recae en la traición y su maldición. Judas “es la presencia del enemigo entre los amigos, del que golpea en el momento y lugar en que se precisa la confianza, porque nadie puede ya defenderse con ninguno. Los doce tratan de descubrir quién es el que de ellos miente: y en esta tentativa sucumben y caen en la antigua ley de la sospecha recíproca generalizada, de la acusación, de la división. De aquí nace siempre la crisis de la relación fraterna y de comunión: del temor de ser traicionados, del temor de que otro se aproveche, de la pretensión imposible de poner a prueba y verificar las intenciones del otro. No existe otra manera de vencer al traidor que entregarse en sus manos y poner en manos de Dios la propia causa. Pensemos en cuántas desavenencias, cuántas ofensas, cuántas prepotencias, se esconden en nuestra vida con la sospecha. Para sentarse en torno a la mesa de Jesús es preciso fiarse uno del otro sin pensar en el precio que pueda costar esta confianza” (Giuseppe Angelini)
Meditemos:
Tags: lectura diaria, misa, liturgia, leccionario, biblia, evangelio
Martes 30 – Feria – Morado / Misa: del Propio del Tiempo. Prefacio de la Pasión II – Liturgia de las horas: del Propio del Tiempo.
Primera lectura
Lectura del libro del profeta Isaías 49, 1-6.
Te hago luz de las naciones, para que mi salvación alcance hasta el confín de la tierra
1¡Escúchenme, costas lejanas, presten atención, pueblos remotos! El Señor me llamó desde el seno materno, desde el vientre de mi madre pronunció mi nombre. 2El hizo de mi boca una espada afilada, me ocultó a la sombra de su mano; hizo de mí una flecha punzante, me escondió en su aljaba. 3El me dijo: "Tú eres mi Servidor, Israel, por ti yo me glorificaré". 4Pero yo dije: "En vano me fatigué, para nada, inútilmente, he gastado mi fuerza". Sin embargo, mi derecho está junto al Señor y mi retribución, junto a mi Dios. 5Y ahora, ha hablado el Señor, el que me formó desde el seno materno para que yo sea su Servidor, para hacer que Jacob vuelva a él y se le reúna Israel. Yo soy valioso a los ojos del Señor y mi Dios ha sido mi fortaleza. 6El dice: "Es demasiado poco que seas mi Servidor para restaurar a las tribus de Jacob y hacer volver a los sobrevivientes de Israel; yo te destino a ser la luz de las naciones, para que llegue mi salvación hasta los confines de la tierra".
Palabra de Dios.
Salmo Responsorial
Salmo 71 (70), 1-4a. 5-6ab. 15. 17 (R.: cf. 15)
R. Mi boca anunciará tu salvación, Señor.
1Yo me refugio en ti, Señor, ¡que nunca tenga que avergonzarme! 2Por tu justicia, líbrame y rescátame, inclina tu oído hacia mí, y sálvame. R.
3Sé para mí una roca protectora, tú que decidiste venir siempre en mi ayuda, porque tú eres mi Roca y mi fortaleza. 4¡Líbrame, Dios mío, de las manos del impío! R.
5Porque tú, Señor, eres mi esperanza y mi seguridad desde mi juventud. 6En ti me apoyé desde las entrañas de mi madre; desde el seno materno fuiste mi protector. R.
15Mi boca anunciará incesantemente tus actos de justicia y salvación, aunque ni siquiera soy capaz de enumerarlos. 17Dios mío, tú me enseñaste desde mi juventud, y hasta hoy he narrado tus maravillas. R.
Aclamación:
“Salve, Rey nuestro, obediente al Padre; fuiste llevado a la crucifixión, como manso cordero a la matanza”
Evangelio
Evangelio de Nuestro Señor Jesucristo según san Juan 13, 21-33. 36-38
Uno de ustedes me va a entregar... No cantará el gallo antes que me hayas negado tres veces
21Después de decir esto, Jesús se estremeció y manifestó claramente: "Les aseguro que uno de ustedes me entregará: 22Los discípulos se miraban unos a otros, no sabiendo a quién se refería. 23Uno de ellos -el discípulo al que Jesús amaba- estaba reclinado muy cerca de Jesús. 24Simón Pedro le hizo una seña y le dijo: "Pregúntale a quién se refiere". 25El se reclinó sobre Jesús y le preguntó: "Señor, ¿quién es?". 26Jesús le respondió: "Es aquel al que daré el bocado que voy a mojar en el plato". Y mojando un bocado, se lo dio a Judas, hijo de Simón Iscariote. 27En cuanto recibió el bocado, Satanás entró en él. Jesús le dijo entonces: "Realiza pronto lo que tienes que hacer". 28Pero ninguno de los comensales comprendió por qué le decía esto. 29Como Judas estaba encargado de la bolsa común, algunos pensaban que Jesús quería decirle: "Compra lo que hace falta para la fiesta", o bien que le mandaba dar algo a los pobres. 30Y en seguida, después de recibir el bocado, Judas salió. Ya era de noche. 31Después que Judas salió, Jesús dijo: "Ahora el Hijo del hombre ha sido glorificado y Dios ha sido glorificado en él. 32Si Dios ha sido glorificado en él, también lo glorificará en sí mismo, y lo hará muy pronto. 33Hijos míos, ya no estaré mucho tiempo con ustedes. Ustedes me buscarán, pero yo les digo ahora lo mismo que dije a los judíos: "A donde yo voy, ustedes no pueden venir". 36Simón Pedro le dijo: "Señor, ¿a dónde vas?". Jesús le respondió: "Adonde yo voy, tú no puedes seguirme ahora, pero más adelante me seguirás". 37Pedro le preguntó: "¿Por qué no puedo seguirte ahora? Yo daré mi vida por ti". 38Jesús le respondió: "¿Darás tu vida por mí? Te aseguro que no cantará el gallo antes que me hayas negado tres veces".
Palabra del Señor.
Comentario:
En la primera lectura, La misión nace en la llamada, en la vocación. Desde el seno de su madre el siervo sufriente fue invitado a su vocación, a su tarea. El v. 2 detalla que es una espada afilada, una flecha punzante… viene a dar en el blanco. Pero su tarea pasa primero por un “fracaso” (v. 4), pero Dios retribuye el esfuerzo y lo convierte en “valioso a los ojos del Señor” (v. 5), el mismo Dios lo ensalza, lo eleva a ser “luz de las naciones y convertirlo en salvación para todos los alejados (v. 6). Es la historia de Jesús, que pasa por el aparente fracaso de la muerte y se convierte en aquello para lo cual fue llamado con la resurrección. A nosotros nos puede pasar lo mismo: que experimentemos el “fracaso” y desilusionados, no veamos venir la victoria de manos de Dios.
El evangelio nos muestra a Jesús que está próximo a su entrega, necesita la fidelidad de todos sus discípulos en este momento de darse completamente. Contrariamente a lo que imaginamos la traición y el abandono serán la paga que el Maestro recibirá de sus discípulos, de sus amigos. O somos diferentes a Judas y a Pedro, nosotros también vivimos traicionando al Señor, vivimos negándolo. Con nuestros actos reñidos con la fe que tenemos, con nuestro modo “light” de ser, estamos renunciando a seguirlo, a dar la vida por él. La única diferencia es que Pedro lo negó tres veces… ¡y yo voy por la enésima!
Meditemos:
Tags: lectura diaria, misa, liturgia, leccionario, biblia, evangelio
Domingo 28 – DOMINGO DE RAMOS DE LA PASIÓN DEL SEÑOR – Rojo / Misa: No se dice Gloria. Credo. Prefacio propio. – Liturgia de las horas: Semana 2da del Salterio.
Evangelio antes de la procesión
Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas (19, 28–40)
28Jesús siguió adelante, subiendo a Jerusalén. 29Cuando se acercó a Betfagé y Betania, al pie del monte llamado de los Olivos, envió a dos de sus discípulos, diciéndoles: 30“Vayan al pueblo que está enfrente y, al entrar, encontrarán un asno atado, que nadie ha montado todavía. Desátenlo y tráiganlo; 31y si alguien les pregunta: “¿Por qué lo desatan?”, respondan: “El Señor lo necesita”. 32Los enviados partieron y encontraron todo como él les había dicho. 33Cuando desataron el asno, sus dueños les dijeron: “¿Por qué lo desatan?”. 34Y ellos respondieron: “El Señor lo necesita”. 35Luego llevaron el asno adonde estaba Jesús y, poniendo sobre él sus mantos, lo hicieron montar. 36Mientras él avanzaba, la gente extendía sus mantos sobre el camino. 37Cuando Jesús se acercaba a la pendiente del monte de los Olivos, todos los discípulos, llenos de alegría, comenzaron a alabar a Dios en alta voz, por todos los milagros que habían visto. 38Y decían: “¡Bendito sea el Rey que viene en nombre del Señor! ¡Paz en el cielo y gloria en las alturas!”. 39Algunos fariseos que se encontraban entre la multitud le dijeron: “Maestro, reprende a tus discípulos”. 40Pero él respondió: “Les aseguro que si ellos callan, gritarán las piedras”.
Palabra del Señor.
Primera Lectura
Lectura del libro del profeta Isaías (50, 4–7)
No me tapé el rostro ante los ultrajes, sabiendo que no quedaría defraudado
4El mismo Señor me ha dado una lengua de discípulo, para que yo sepa reconfortar al fatigado con una palabra de aliento. Cada mañana, él despierta mi oído para que yo escuche como un discípulo. 5El Señor abrió mi oído y yo no me resistí ni me volví atrás. 6Ofrecí mi espalda a los que golpeaban y mis mejillas, a los que me arrancaban la barba; no retiré mi rostro cuando me ultrajaban y escupían. 7Pero el Señor viene en mi ayuda: por eso, no quedé confundido; por eso, endurecí mi rostro como el pedernal, y sé muy bien que no seré defraudado.
Palabra de Dios
Salmo Responsorial
Salmo 22 (21), 8–9. 17–18ª. 19–20. 23–24
R. ¡Dios mío, Dios mío, ¿Por qué me has abandonado?
8Los que me ven, se burlan de mí, hacen una mueca y mueven la cabeza, diciendo: 9"Confió en el Señor, que él lo libre; que lo salve, si lo quiere tanto". R.
17Me rodea una jauría de perros, me asalta una banda de malhechores; taladran mis manos y mis pies. 18Yo puedo contar todos mis huesos. R.
19Se reparten entre sí mi ropa y sortean mi túnica. 20Pero tú, Señor, no te quedes lejos; tú que eres mi fuerza, ven pronto a socorrerme. R.
23Yo anunciaré tu Nombre a mis hermanos, te alabaré en medio de la asamblea: 24"Alábenlo, los que temen al Señor; glorifíquenlo, descendientes de Jacob; témanlo, descendientes de Israel. R.
Segunda Lectura
Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los cristianos de Filipos (2, 6–11)
Se rebajó, por eso Dios lo levantó sobre todo
6El, que era de condición divina, no consideró esta igualdad con Dios como algo que debía guardar celosamente: 7al contrario, se anonadó a sí mismo, tomando la condición de servidor y haciéndose semejante a los hombres. Y presentándose con aspecto humano, 8se humilló hasta aceptar por obediencia la muerte y muerte de cruz. 9Por eso, Dios lo exaltó y le dio el Nombre que está sobre todo nombre, 10para que al nombre de Jesús, se doble toda rodilla en el cielo, en la tierra y en los abismos, 11y toda lengua proclame para gloria de Dios Padre: "Jesucristo es el Señor".
Palabra de Dios.
Aclamación: Filipenses 2, 8–9
“Cristo se humilló por nosotros hasta aceptar por obediencia la muerte, y muerte de cruz. Por eso, Dios lo exaltó y le dio el Nombre que está sobre todo nombre”
Evangelio
Evangelio de Nuestro Señor Jesucristo según san Lucas 22, 7. 14–23, 56
C. Llegada la hora, se sentó Jesús con sus discípulos, y les dijo:
+ He deseado enormemente comer esta comida pascual con ustedes antes de padecer, porque les digo que ya no la volveré a comer hasta que se cumpla en el Reino de Dios.
C. Y tomando una copa, dio gracias y dijo:
+ –Tomen esto, repártanlo entre ustedes; porque les digo que no beberé desde ahora del fruto de la vid hasta que venga el Reino de Dios.
C. Y tomando pan, dio gracias, lo partió y se lo dio diciendo:
+ –Esto es mi cuerpo, que se entrega por ustedes; hagan esto en memoria mía.
C. Después de cenar, hizo lo mismo con la copa diciendo:
+ –Esta copa es la Nueva Alianza sellada con mi sangre, que se derrama por ustedes.
Pero miren: la mano del que me entrega está con la mía en la mesa. Porque el Hijo del Hombre se va según lo establecido; pero ¡ay de ése que lo entrega!
C. Ellos empezaron a preguntarse unos a otros quién de ellos podía ser el que iba a hacer eso.
Los discípulos se pusieron a disputar sobre quién de ellos debía ser tenido como el primero. Jesús les dijo:
+ Los reyes de los gentiles los dominan y los que ejercen la autoridad se hacen llamar bienhechores. Ustedes no hagan así, sino que el primero entre ustedes pórtese como el menor, y el que gobierne, como el que sirve.
Porque, ¿quién es más, el que está en la mesa o el que sirve? ¿Verdad que el que está en la mesa? Pues yo estoy en medio de ustedes como el que sirve.
Ustedes son los que han perseverado conmigo en mis pruebas, y yo les transmito el Reino como me lo transmitió mi Padre a mí: comerán y beberán a mi mesa en mi Reino, y se sentarán en tronos para regir a las doce tribus de Israel.
C. Y añadió:
+ Simón, Simón, mira que Satanás los ha reclamado para cribarlos como trigo. Pero yo he pedido por ti para que tu fe no se apague.
Y tú, cuando te recobres, da firmeza a tus hermanos.
C. El le contestó:
S. Señor, contigo estoy dispuesto a ir incluso a la cárcel y a la muerte.
C. Jesús le replicó:
+ Te digo, Pedro, que no cantará hoy el gallo antes que tres veces hayas negado conocerme.
C. Y dijo a todos:
+ Cuando los envié sin bolsa ni alforja, ni sandalias, ¿les faltó algo?
C. Contestaron:
S. Nada.
C. El añadió:
+ Pero ahora, el que tenga bolsa que la coja, y lo mismo la alforja; y el que no tiene espada, que venda su manto y compre una. Porque les aseguro que tiene que cumplirse en mí lo que está escrito: “fue contado con los malhechores”. Lo que se refiere a mí toca a su fin.
C. Ellos dijeron:
S. Señor, aquí hay dos espadas.
C. El les contestó:
+ Basta.
C. Y salió Jesús como de costumbre al monte de los Olivos, y lo siguieron los discípulos. Al llegar al sitio, les dijo:
+ Oren, para no caer en la tentación.
C. El se arrancó de ellos, alejándose como a un tiro de piedra y arrodillado, oraba diciendo:
+ Padre, si quieres, aparta de mí ese cáliz. Pero que no se haga mi voluntad, sino la tuya.
C. Y se le apareció un ángel del cielo que lo animaba. En medio de su angustia oraba con más insistencia. Y le bajaba el sudor a goterones, como de sangre, hasta el suelo. Y, levantándose de la oración, fue hacia sus discípulos, los encontró dormidos por la pena, y les dijo:
+ ¿Por qué duermen? Levántense y oren, para no caer en la tentación.
C. Todavía estaba hablando, cuando aparece gente: y los guiaba el llamado Judas, uno de los Doce. Y se acercó a besar a Jesús.
Jesús le dijo:
+ Judas, ¿con un beso entregas al Hijo del Hombre?
C. Al darse cuenta los que estaban con él de lo que iba a pasar, dijeron:
S. Señor, ¿herimos con la espada?
C. Y uno de ellos hirió al criado del Sumo Sacerdote, y le cortó la oreja derecha.
Jesús intervino diciendo:
+ Déjenlo, basta.
C. Y, tocándole la oreja, lo curó. Jesús dijo a los sumos sacerdotes y a los oficiales del templo, y a los ancianos que habían venido contra él:
+ ¿Han salido con espadas y palos como a caza de un bandido? A diario estaba en el templo con ustedes, y no me echaron mano. Pero ésta es su hora: la del poder de las tinieblas.
C. Ellos lo prendieron, se lo llevaron y lo hicieron entrar en casa del sumo sacerdote. Pedro lo seguía desde lejos. Ellos encendieron fuego en medio del patio, se sentaron alrededor y Pedro se sentó entre ellos.
Al verlo una criada sentado junto a la lumbre, se le quedó mirando y le dijo:
S. También éste estaba con él.
C. Pero él lo negó diciendo:
S. No lo conozco, mujer.
C. Poco después lo vio otro y le dijo:
S. Tú también eres uno de ellos.
C. Pedro replicó:
S. Hombre, no lo soy.
C. Pasada cosa de una hora, otro insistía:
S. Sin duda, también éste estaba con él, porque es galileo.
C. Pedro contestó:
S. Hombre, no sé de qué hablas.
C. Y estaba todavía hablando cuando cantó un gallo. El Señor, volviéndose, le echó una mirada a Pedro, y Pedro se acordó de la palabra que el Señor le había dicho: “antes de que cante hoy el gallo, me negarás tres veces”. Y, saliendo afuera, lloró amargamente.
Y los hombres que sujetaban a Jesús se burlaban de él dándole golpes.
Y, tapándole la cara, le preguntaban:
S. Haz de profeta: ¿quién te ha pegado?
C. Y proferían contra él otros muchos insultos.
Cuando se hizo de día, se reunió el senado del pueblo, o sea, sumos sacerdotes y letrados, y, haciéndole comparecer ante su Sanedrín, le dijeron:
S. Si tú eres el Mesías, dínoslo.
C. El les contestó:
+ Si se los digo, no lo van a creer; y si les pregunto, no me van a responder.
Desde ahora el Hijo del Hombre estará sentado a la derecha de Dios todopoderoso.
C. Dijeron todos:
S. Entonces, ¿tú eres el Hijo de Dios?
C. El les contestó:
+ Ustedes lo dicen, yo lo soy.
C. Ellos dijeron:
S. ¿Qué necesidad tenemos ya de testimonios? Nosotros mismos lo hemos oído de su boca.
C. El senado del pueblo, o sea, sumos sacerdotes y letrados, se levantaron y llevaron a Jesús a presencia de Pilato. Y se pusieron a acusarlo diciendo:
S. Hemos comprobado que éste anda amotinando a nuestra nación, y oponiéndose a que se paguen tributos al César, y diciendo que él es el Mesías rey.
C. Pilato preguntó a Jesús:
S. ¿Eres tú el rey de los judíos?
C. Él le contestó:
+ Tú lo dices.
C. Pilato dijo a los sumos sacerdotes y a la turba:
S. No encuentro ninguna culpa en este hombre.
C. Ellos insistían con más fuerza diciendo:
S. Solivianta al pueblo enseñando por toda Judea, desde Galilea hasta aquí.
C. Pilato, al oírlo, preguntó si era galileo; y al enterarse que era de la jurisdicción de Herodes, se lo remitió. Herodes estaba precisamente en Jerusalén por aquellos días.
Herodes, al ver a Jesús, se puso muy contento; pues hacía bastante tiempo que quería verlo, porque oía hablar de él y esperaba verlo hacer algún milagro.
Le hizo un interrogatorio bastante largo; pero él no le contestó ni palabra.
Estaban allí los sumos sacerdotes y los letrados acusándolo con ahínco.
Herodes, con su escolta, lo trató con desprecio y se burló de él; y, poniéndole una vestidura blanca, se lo remitió a Pilato. Aquel mismo día se hicieron amigos Herodes y Pilato, porque antes se llevaban muy mal.
Pilato, convocando a los sumos sacerdotes, a las autoridades y al pueblo, les dijo:
S. Me han traído a este hombre, alegando que alborota al pueblo; y resulta que yo lo he interrogado delante de ustedes, y no he encontrado en este hombre ninguna de las culpas que le imputan; ni Herodes tampoco, porque nos lo ha remitido: ya ven que nada digno de muerte se le ha probado. Así que le daré un escarmiento y lo soltaré.
C. Por la fiesta tenía que soltarles a uno. Ellos vociferaron en masa diciendo:
S. ¡Fuera ése! Suéltanos a Barrabás.
C. (A éste lo habían metido en la cárcel por una revuelta acaecida en la ciudad y un homicidio.)
Pilato volvió a dirigirles la palabra con intención de soltar a Jesús. Pero ellos seguían gritando:
S. –¡Crucifícalo, crucifícalo!
C. El les dijo por tercera vez:
S. –Pues, ¿qué mal ha hecho éste? No he encontrado en él ningún delito que merezca la muerte. Así es que le daré un escarmiento y lo soltaré.
C. Ellos se le echaban encima pidiendo a gritos que lo crucificara iba creciendo el griterío.
Pilato decidió que se cumpliera su petición: soltó al que le pedían (al que había metido en la cárcel por revuelta y homicidio), y a Jesús se lo entregó a su arbitrio.
Mientras lo conducían, echaron mano de un cierto Simón de Cirene, que volvía del campo, y le cargaron la cruz para que la llevase detrás de Jesús.
Lo seguía un gran gentío del pueblo, y de mujeres que se daban golpes y lanzaban lamentos por él.
Jesús se volvió hacia ellas y les dijo:
+ –Hijas de Jerusalén, no lloren por mí, lloren por ustedes y por sus hijos, porque miren que llegará el día en que dirán: “dichosas las estériles y los vientres que no han dado a luz y los pechos que no han criado”. Entonces empezarán a decirles a los montes: “desplómense sobre nosotros” y a las colinas: “sepúltennos”; porque si así tratan al leño verde, ¿qué pasará con el seco?
C. Conducían también a otros dos malhechores para ajusticiarlos con él.
Y cuando llegaron al lugar llamado “La Calavera”, lo crucificaron allí, a él y a los malhechores, uno a la derecha y otro a la izquierda.
Jesús decía:
+ –Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen.
C. Y se repartieron sus ropas echándolas a suerte.
El pueblo estaba mirando.
Las autoridades le hacían muecas diciendo:
S. –A otros ha salvado; que se salve a sí mismo, si él es el Mesías de Dios, el Elegido.
C. Se burlaban de él también los soldados, ofreciéndole vinagre y diciendo:
S. Si eres tú el rey de los judíos, sálvate a ti mismo.
C. Había encima un letrero en escritura griega, latina y hebrea: ESTE ES EL REY DE LOS JUDIOS.
Uno de los malhechores crucificados lo insultaba diciendo:
S. –¿No eres tú el Mesías? Sálvate a ti mismo y a nosotros.
C. Pero el otro le increpaba:
S. –¿Ni siquiera temes tú a Dios, estando en el mismo suplicio? Y lo nuestro es justo, porque recibimos el pago de lo que hicimos; en cambio, éste no ha faltado en nada.
C. Y decía:
S. –Jesús, acuérdate de mí cuando llegues a tu Reino.
C. Jesús le respondió:
+ –Te lo aseguro: hoy estarás conmigo en el Paraíso.
C. Era ya eso de mediodía y vinieron las tinieblas sobre toda la región, hasta la media tarde; porque se oscureció el sol. El velo del templo se rasgó por medio. Y Jesús, clamando con voz potente, dijo:
+ –Padre, a tus manos encomiendo mi espíritu.
C. Y dicho esto, expiró.
Todos se arrodillan, y se hace una pausa.
C. El centurión, al ver lo que pasaba, daba gloria a Dios diciendo:
S. Realmente, este hombre era justo.
C. Toda la muchedumbre que había acudido a este espectáculo, habiendo visto lo que ocurría, se volvían dándose golpes de pecho.
Todos sus conocidos se mantenían a distancia, y lo mismo las mujeres que lo habían seguido desde Galilea y que estaban mirando.
Un hombre llamado José, que era senador, hombre bueno y honrado (que no había votado a favor de la decisión y del crimen de ellos), que era natural de Arimatea y que aguardaba el Reino de Dios, acudió a Pilato a pedirle el cuerpo de Jesús. Y, bajándolo, lo envolvió en una sábana y lo colocó en un sepulcro excavado en la roca, donde no habían puesto a nadie todavía.
Era el día de la Preparación y rayaba el sábado. Las mujeres que lo habían acompañado desde Galilea fueron detrás a examinar el sepulcro y cómo colocaban su cuerpo. A la vuelta prepararon aromas y ungüentos. Y el sábado guardaron reposo, conforme al mandamiento.
Palabra del Señor.
Comentario:
En la primera lectura, La perseverancia y docilidad del discípulo se expresan vivamente (vv. 4-5). Lo que tiene que vivir es duro, de mucha violencia (v. 6). Pero él sabe que Dios no abandona, el Señor está presente y defiende la vida del que lo sirve: “endurecí mi rostro como el pedernal”, es la actitud de aquel que confía y, en el peligro, se pone firme y aguanta todo, porque “el Señor viene en mi ayuda” y “sé muy bien que no seré defraudado” (v. 7).
Contrasta el evangelio de la procesión de Ramos con el relato de la pasión. De una manera fuerte, la Iglesia, al seleccionar estos dos relatos, nos marca la paradoja del aclamado que luego es asesinado. Pero sobre todo, los relatos nos marcan actitudes. La actitud de Jesús, de seguir adelante sabiendo que nos hace el bien, la de los discípulos que temerosos lo abandonan, la de sus contrarios que asumen la desaparición de Jesús como su victoria, sin saber que en su propia muerte Él los está salvando a ellos. La Semana Santa nos llevará al encuentro del más profundo drama humano: qué hacer con la propia vida y para qué (con qué sentido) vivirla.
Meditemos:
Tags: lectura diaria, misa, liturgia, leccionario, biblia, evangelio
Sábado 27 – Feria – Morado / Misa: del propio del tiempo. Prefacio de la Pasión I – Liturgia de las horas: del propio del tiempo. 1ras Vísperas del domingo de Ramos de la Pasión del Señor.
Primera lectura
Lectura del libro del profeta Ezequiel 37, 21-28
Haré de ellos una sola nación
21Entonces les dirás: Así habla el Señor: Yo voy a tomar a los israelitas de entre las naciones adonde habían ido; los reuniré de todas partes y los llevaré a su propio suelo. 22Haré de ellos una sola nación en la tierra, en las montañas de Israel, y todos tendrán un solo rey: ya no formarán dos naciones ni estarán más divididos en dos reinos. 23Ya no volverán a contaminarse con sus ídolos, con sus abominaciones y con todas sus rebeldías. Los salvaré de sus pecados de apostasía y los purificaré: ellos serán mi Pueblo y yo seré su Dios. 24Mi servidor David reinará sobre ellos y todos ellos tendrán un solo pastor. Observarán mis leyes, cumplirán mis preceptos y los pondrán en práctica. 25Habitarán en la tierra que di a mi servidor Jacob, donde habitaron sus padres. Allí habitarán para siempre, ellos, sus hijos y sus nietos; y mi servidor David será su príncipe eternamente. 26Estableceré para ellos una alianza de paz, que será para ellos una alianza eterna. Los instalaré, los multiplicaré y pondré mi Santuario en medio de ellos para siempre. 27Mi morada estará junto a ellos: yo seré su Dios y ellos serán mi Pueblo. 28Y cuando mi Santuario esté en medio de ellos para siempre, las naciones sabrán que yo soy el Señor, el que santifico a Israel.
Palabra de Dios.
Salmo Responsorial
Jeremías 31, 10-12ab. 13 (R.: 10d)
R. El Señor nos cuidará como un pastor.
10¡Escuchen, naciones, la palabra del Señor, anúncienla en las costas más lejanas! Digan: “El que dispersó a Israel lo reunirá, y lo cuidará como un pastor a su rebaño”. R.
11Porque el Señor ha rescatado a Jacob, lo redimió de una mano más fuerte que él. 12Llegarán gritando de alegría a la altura de Sión, afluirán hacia los bienes del Señor. R.
13Entonces la joven danzará alegremente, los jóvenes y los viejos se regocijarán; yo cambiaré su duelo en alegría, los alegraré y los consolaré de su aflicción. R.
Versículo antes del Evangelio: Ezequiel 18, 31
“Arrojen lejos de ustedes todas las rebeldías que han cometido contra mí y háganse un corazón nuevo y un espíritu nuevo”
Evangelio
Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Juan 11, 45-57
Para congregar en la unidad a los hijos de Dios que estaban dispersos
45Al ver lo que hizo Jesús, muchos de los judíos que habían ido a casa de María creyeron en él. 46Pero otros fueron a ver a los fariseos y les contaron lo que Jesús había hecho. 47Los sumos sacerdotes y los fariseos convocaron un Consejo y dijeron: “¿Qué hacemos? Porque este hombre realiza muchos signos. 48Si lo dejamos seguir así, todos creerán en él, y los romanos vendrán y destruirán nuestro Lugar santo y nuestra nación”. 49Uno de ellos, llamado Caifás, que era Sumo Sacerdote ese año, les dijo: “Ustedes no comprenden nada. 50¿No les parece preferible que un solo hombre muera por el pueblo y no que perezca la nación entera?”. 51No dijo eso por sí mismo, sino que profetizó como Sumo Sacerdote que Jesús iba a morir por la nación, 52y no solamente por la nación, sino también para congregar en la unidad a los hijos de Dios que estaban dispersos. 53A partir de ese día, resolvieron que debían matar a Jesús. 54Por eso él no se mostraba más en público entre los judíos, sino que fue a una región próxima al desierto, a una ciudad llamada Efraím, y allí permaneció con sus discípulos. 55Como se acercaba la Pascua de los judíos, mucha gente de la región había subido a Jerusalén para purificarse. 56Buscaban a Jesús y se decían unos a otros en el Templo: “¿Qué les parece, vendrá a la fiesta o no?”. 57Los sumos sacerdotes y los fariseos habían dado orden de que si alguno conocía el lugar donde él se encontraba, lo hiciera saber para detenerlo.
Palabra del Señor.
Comentario:
En la primera lectura, Dios quiere cumplir el sueño del pueblo elegido: ser una gran nación. Pero para ello deben ser fieles, deben ser libres de su pecado y rebeldías. Tendrán que observar la ley del Señor, poner en práctica lo que profesan con la boca. Así la alianza de paz descenderá sobre el pueblo elegido: “yo seré su Dios y ellos serán mi Pueblo”.
Mientras muchos creen en Jesús, unos pocos tratan de eliminarlo, de asesinarlo. Proféticamente, el sumo sacerdote Caifás, dice: “¿No les parece preferible que un solo hombre muera por el pueblo y no que perezca la nación entera?” (v. 50). Juan comenta que no solo es por la nación, sino por todos los dispersos, toda la humanidad. La gente empieza a saber los planes de los malvados y se pregunta si Jesús irá a la fiesta de Pascua a Jerusalén. La respuesta será afirmativa, no solo subirá a Jerusalén para Pascua, él se convertirá en la Pascua de todos subiendo a la Cruz, muriendo y resucitando, para darnos nueva vida y vida en abundancia.
Meditemos:
Tags: lectura diaria, misa, liturgia, leccionario, biblia, evangelio
Viernes 26 – Feria – Morado / Misa: del propio del tiempo. Prefacio de la Pasión I – Liturgia de las horas: del propio del tiempo. Día penitencial: Abstinencia
Primera lectura
Lectura del libro del profeta Jeremías 20, 10-13
El Señor está conmigo como un guerrero temible
10Oía los rumores de la gente: “¡Terror por todas partes! ¡Denúncienlo! ¡Sí, lo denunciaremos!”. Hasta mis amigos más íntimos acechaban mi caída: “Tal vez se lo pueda seducir; prevaleceremos sobre él y nos tomaremos nuestra venganza”. 11Pero el Señor está conmigo como un guerrero temible: por eso mis perseguidores tropezarán y no podrán prevalecer; se avergonzarán de su fracaso, será una confusión eterna, inolvidable. 12Señor de los ejércitos, que examinas al justo, que ves las entrañas y el corazón, ¡que yo vea tu venganza sobre ellos!, porque a ti he encomendado mi causa. 13¡Canten al Señor, alaben al Señor, porque él libró la vida del indigente del poder de los malhechores!
Palabra de Dios.
Salmo Responsorial
Salmo 18 (17), 2-7 (R.: 7)
R. Invoqué al Señor, y él me escuchó.
2Yo te amo, Señor, mi fuerza, 3Señor, mi Roca, mi fortaleza y mi libertador. R.
Mi Dios, el peñasco en que me refugio, mi escudo, mi fuerza salvadora, mi baluarte. 4Invoqué al Señor, que es digno de alabanza y quedé a salvo de mis enemigos. R.
5Las olas de la Muerte me envolvieron, me aterraron los torrentes devastadores, 6me cercaron los lazos del Abismo, las redes de la Muerte llegaron hasta mí. R.
7Pero en mi angustia invoqué al Señor, grité a mi Dios pidiendo auxilio, y él escuchó mi voz desde su Templo, mi grito llegó hasta sus oídos. R.
Versículo antes del Evangelio: Juan 6, 63b. 68b
“Tus palabras, Señor, son espíritu y vida; tú tienes palabras de vida eterna”
Evangelio
Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Juan 10, 31-42
Ellos intentaron nuevamente detenerlo, pero él se les escapó de las manos
31Los judíos tomaron piedras para apedrearlo. 32Entonces Jesús dijo: “Les hice ver muchas obras buenas que vienen del Padre; ¿Por cuál de ellas me quieren apedrear?”. 33Los judíos le respondieron: “No queremos apedrearte por ninguna obra buena, sino porque blasfemas, ya que, siendo hombre, te haces Dios”. 34Jesús les respondió: “¿No está escrito en la Ley: “Yo dije: Ustedes son dioses”? 35Si la Ley llama dioses a los que Dios dirigió su Palabra -y la Escritura no puede ser anulada- 36¿Cómo dicen: “Tú blasfemas”, a quien el Padre santificó y envió al mundo, porque dijo: “Yo soy Hijo de Dios”? 37Si no hago las obras de mi Padre, no me crean; 38pero si las hago, crean en las obras, aunque no me crean a mí. Así reconocerán y sabrán que el Padre está en mí y yo en el Padre”. 39Ellos intentaron nuevamente detenerlo, pero él se les escapó de las manos. 40Jesús volvió a ir al otro lado del Jordán, al lugar donde Juan había bautizado, y se quedó allí. 41Muchos fueron a verlo, y la gente decía: “Juan no ha hecho ningún signo, pero todo lo que dijo de este hombre era verdad”. 42Y en ese lugar muchos creyeron en él.
Palabra del Señor.
Comentario:
El profeta experimenta la persecución por servir a Dios. Es un que sabe que su vida peligra, pero también sabe que Dios está con él. Por eso pide la protección y la “venganza” de Dios sobre los malos. Encomendó, con mucha fe, su causa a Dios. Dios actuará salvando al inocente, al pobre, al maltratado. Por eso el canto de alabanza final al buen Dios que “libra la vida del indigente del poder de los malhechores”.
Jesús se ve obligado a mostrar cuantos signos, milagros ha realizado en el pueblo judío. Lo cual nos muestra que la vida no es hablar solamente, sino que hay que mostrar con hechos lo que somos. Se trata de ser lo que decimos ser. Por eso, si queremos ser testigos verdaderos del reino de Dios, trataremos de actuar según nuestras palabras.
Meditemos:
Tags: lectura diaria, misa, liturgia, leccionario, biblia, evangelio
Jueves 25 – Solemnidad: LA ANUNCIACIÓN DEL SEÑOR – Blanco / Misa: del Propio. Gloria. Credo. Prefacio propio – Liturgia de las horas: del Propio.
Primera lectura
Lectura del libro del profeta Isaías 7, 10-14; 8, 10
Miren la virgen está embarazada
710Una vez más, el Señor habló a Ajaz en estos términos: 11“Pide para ti un signo de parte del Señor, en lo profundo del Abismo, o arriba, en las alturas”. 12Pero Ajaz respondió: “No lo pediré ni tentaré al Señor”. 13Isaías dijo: “Escuchen, entonces, casa de David: ¿Acaso no les basta cansar a los hombres, que cansan también a mi Dios? 14Por eso el Señor mismo les dará un signo. Miren, la joven está embarazada y dará a luz un hijo, y lo llamará con el nombre de Emanuel. 10Hagan un proyecto: ¡fracasará! Digan una palabra: ¡no se realizará! Porque Dios está con nosotros”.
Palabra de Dios
Salmo Responsorial
Salmo 40 (39), 7-11 (R.: 8a y 9a)
R. Aquí estoy, Señor, para hacer tu voluntad.
7Tú no quisiste víctima ni oblación; pero me diste un oído atento; no pediste holocaustos ni sacrificios, 8entonces dije: “Aquí estoy”. R.
9“En el libro de la Ley está escrito lo que tengo que hacer: yo amo. Dios mío, tu voluntad, y tu ley está en mi corazón”. R.
10Proclamé gozosamente tu justicia en la gran asamblea; no, no mantuve cerrados mis labios, tú lo sabes, Señor. R.
11No escondí tu justicia dentro de mí, proclamé tu fidelidad y tu salvación, y no oculté a la gran asamblea tu amor y tu fidelidad. R.
Segunda Lectura
Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Hebreos (10, 4-10)
Está escrito en el libro: “Aquí estoy, oh Dios, para hacer tu voluntad”
4porque es imposible que la sangre de toros y chivos quite los pecados. 5Por eso, Cristo, al entrar en el mundo, dijo: “Tú no has querido sacrificio ni oblación; en cambio, me has dado un cuerpo. 6No has mirado con agrado los holocaustos ni los sacrificios expiatorios. 7Entonces dije: Aquí estoy, yo vengo -como está escrito de mí en el libro de la Ley- para hacer, Dios, tu voluntad”. 8El comienza diciendo: “Tú no has querido ni has mirado con agrado los sacrificios, los holocaustos, ni los sacrificios expiatorios”, a pesar de que están prescritos por la Ley. 9Y luego añade: “Aquí estoy, yo vengo para hacer tu voluntad”. Así declara abolido el primer régimen para establecer el segundo. 10Y en virtud de esta voluntad quedamos santificados pro la oblación del cuerpo de Jesucristo, hecha de una vez para siempre.
Palabra de Dios.
Versículo antes del Evangelio: Juan 1, 14ab
“La Palabra se hizo carne y acampó entre nosotros, y hemos contemplado su gloria”
Evangelio
Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas 1, 26-38
Concebirás en tu vientre y darás a luz un hijo
26En el sexto mes, el ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea, llamada Nazaret, 27a una virgen que estaba comprometida con un hombre perteneciente a la familia de David, llamado José. El nombre de la virgen era María. 28El Ángel entró en su casa y la saludó, diciendo: “¡Alégrate!, llena de gracia, el Señor está contigo”. 29Al oír estas palabras, ella quedó desconcertada y se preguntaba qué podía significar ese saludo. 30Pero el Ángel le dijo: “No temas, María, porque Dios te ha favorecido. 31Concebirás y darás a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús; 32él será grande y será llamado Hijo del Altísimo. El Señor Dios le dará el trono de David, su padre, 33reinará sobre la casa de Jacob para siempre y su reino no tendrá fin”. 34María dijo al Ángel: “¿Cómo puede ser eso, si yo no tengo relaciones con ningún hombre?”. 35El Ángel le respondió: “El Espíritu Santo descenderá sobre ti y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra. Por eso el niño será Santo y será llamado Hijo de Dios. 36También tu parienta Isabel concibió un hijo a pesar de su vejez, y la que era considerada estéril, ya se encuentra en su sexto mes, 37porque no hay nada imposible para Dios”. 38María dijo entonces: “Yo soy la servidora del Señor, que se cumpla en mí lo que has dicho”. Y el Ángel se alejó.
Palabra del Señor.
Comentario:
Hablamos mucho hoy de opción por los pobres y de opción por el pueblo. Pero no vamos a pensar que es una creación nuestra. El primero en hacer esas opciones fue Dios mismo. La fiesta que hoy celebramos es un maravilloso ejemplo de esa forma de actuar de Dios en su relación con las personas. La Anunciación marca el momento en el que todo el plan de salvación, la voluntad de Dios de llevar a la humanidad a una nueva vida en plenitud y armonía pende de la palabra de una persona. El Dios que nos ha creado libres se fía de tal modo de nuestra libertad que consulta con nosotros, nos pide permiso para llevar adelante su plan. Dios no invade nuestro mundo ungido con su fuerza todopoderosa y terrible. Dios se acerca sin hacer ruido, llama a la puerta y hace depender todo de la respuesta y colaboración de nosotros, de cada uno de nosotros. ¡Qué ejemplo enorme de respeto! Pero no sólo eso. No se buscó a los poderosos de este mundo, a los que oficialmente tenían poder para abrir y cerrar las puertas de sus reinos a la presencia de Dios, a los que tenían poder para obligar a las personas a seguir una determinada fe. Dios se dirige a los humildes y sencillos. Una sencilla chica de Galilea es la destinataria del mensaje del ángel. Ya el hecho del envío del ángel es una señal de cómo Dios cree en nosotros. Él cree en nuestra libertad, cree en nuestra responsabilidad.
El Dios que nos ha creado libres respeta de tal modo nuestra libertad, que no quiere salvarnos sin nuestro consentimiento. Cuando se acerca a nosotros no lo hace de modo paternalista y autoritario. No nos trata como a niños. Dios entra en relación con cada uno de nosotros, nos invita a sentirnos libres y responsables. Llama a nuestra puerta y solamente entra si le abrimos. Es nuestra oportunidad. Es nuestra responsabilidad. San Pablo dirá que "Para ser libres, Cristo nos liberó". María supo ciertamente ejercitar su libertad y responder libremente a la oferta de Dios. Con muchas limitaciones, es cierto, pero toda persona tiene una semilla de divinidad: la libertad. Esforzarnos por ser plenamente libres y creer en la libertad de nuestros hermanos son posiblemente nuestros primeros deberes como cristianos. (Tomado de http://www.mercaba.org/FICHAS/MAR%C3%8DA/anunciacion_fiesta_homilia.htm).
Meditemos:
Tags: lectura diaria, misa, liturgia, leccionario, biblia, evangelio
Miércoles 24 – Feria – Morado / Misa: del Propio del tiempo. Prefacio de la Pasión I – Liturgia de las horas: del Propio del tiempo.
Primera lectura
Lectura del libro del profeta Daniel 3, 1. 4. 5b-6. 8. 12. 14-20. 24-25. 28
Ha enviado a su Ángel y ha salvado a sus servidores
1El rey Nabucodonosor hizo una estatua de oro, de treinta metros de alto y tres de ancho, y la erigió en la llanura de Dura, en la provincia de Babilonia. 4El heraldo proclamó con fuerza: “A todos ustedes, pueblos, naciones y lenguas, se les ordena lo siguiente: 5ustedes deberán postrarse y adorar la estatua de oro que ha erigido el rey Nabucodonosor. 6El que no se postre para adorarla será arrojado inmediatamente dentro de un horno de fuego ardiente”. 8En ese mismo momento, se acercaron unos caldeos y acusaron a los judíos. 12Pero hay unos judíos, Sadrac, Mesac y Abed Negó, a quienes tú has encomendado la administración de la provincia de Babilonia: esos hombres no te han hecho caso, rey; ellos no sirven a tus dioses ni adoran la estatua de oro que tú has erigido”. 14Nabucodonosor tomó la palabra y les dijo: “¿Es verdad Sadrac, Mesac y Abed Negó, que ustedes no sirven a mis dioses y no adoran la estatua de oro que yo erigí? 15¿Están dispuestos ahora, apenas oigan el sonido de la trompeta, el pífano, la cítara, la sambuca, el laúd, la cornamusa y de toda clase de instrumentos, a postrarse y adorar la estatua que yo hice? Porque si ustedes no la adoran, serán arrojados inmediatamente dentro de un horno de fuego ardiente. ¿Y qué Dios podrá salvarlos de mi mano?”. 16Sadrac, Mesac y Abed Negó respondieron al rey Nabucodonosor, diciendo: “No tenemos necesidad de darte una respuesta acerca de este asunto. 17Nuestro Dios, a quien servimos, puede salvarnos del horno de fuego ardiente y nos librará de tus manos. 18Y aunque no lo haga, ten por sabido, rey, que nosotros no serviremos a tus dioses ni adoraremos la estatua de oro que tú has erigido”. 19Nabucodonosor se llenó de furor y la expresión de su rostro se alteró frente a Sadrac, Mesac y Abed Negó. El rey tomó la palabra y ordenó activar el horno siete veces más de lo habitual. 20Luego ordenó a los hombres más fuertes de su ejército que ataran a Sadrac, Mesac y Abed Negó, para arrojarlos en el horno de fuego ardiente. 24El rey Nabucodonosor quedó estupefacto y se levantó rápidamente. Y tomando la palabra, dijo a sus cortesanos: “¿No eran tres los hombres que fueron atados y arrojados dentro del fuego?”. Ellos le respondieron, diciendo: “Así es, rey”. 25El replicó: “Sin embargo, yo veo cuatro hombres que caminan libremente por el fuego sin sufrir ningún daño, y el aspecto del cuarto se asemeja a un hijo de los dioses”. 28Nabucodonosor tomó la palabra y dijo: “Bendito sea el Dios de Sadrac, Mesac y Abed Negó, porque ha enviado a su Ángel y ha salvado a sus servidores, que confiaron en él y, quebrantando la orden del rey, entregaron su cuerpo antes que servir y adorar a cualquier otro dios que no fuera su Dios”.
Palabra de Dios
Salmo Responsorial
Daniel 3, 52-56
R. ¡A ti, gloria y honor eternamente!
52Bendito seas, Señor, Dios de nuestros padres. Bendito sea tu santo y glorioso Nombre. Alabado y exaltado eternamente. R.
53Bendito seas en el Templo de tu santa gloria. Aclamado y glorificado eternamente por encima de todo R.
54Bendito seas en el trono de tu reino. Aclamado por encima de todo y exaltado eternamente. R.
55Bendito seas tú, que sondeas los abismos y te sientas sobre los querubines. Alabado y exaltado eternamente por encima de todo. R.
56Bendito seas en el firmamento del cielo. Aclamado y glorificado por encima de todo. R.
Versículo antes del Evangelio: cf. Lucas 8, 15
“Felices los que retienen la Palabra de Dios con un corazón bien dispuesto y dan fruto gracias a su constancia”
Evangelio
Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Juan 8, 31-42
Si el Hijo los libera, ustedes serán realmente libres
31Jesús dijo a aquellos judíos que habían creído en él: “Si ustedes permanecen fieles a mi palabra, serán verdaderamente mis discípulos: 32conocerán la verdad y la verdad los hará libres”. 33Ellos le respondieron: “Somos descendientes de Abraham y jamás hemos sido esclavos de nadie. ¿Cómo puedes decir entonces: “Ustedes serán libres”?”. 34Jesús les respondió: “Les aseguro que todo el que peca es esclavo del pecado. 35El esclavo no permanece para siempre en la casa; el hijo, en cambio, permanece para siempre. 36Por eso, si el Hijo los libera, ustedes serán realmente libres. 37Yo sé que ustedes son descendientes de Abraham, pero tratan de matarme porque mi palabra no penetra en ustedes. 38Yo digo lo que he visto junto a mi Padre, y ustedes hacen lo que han aprendido de su padre”. 39Ellos le replicaron: “Nuestro padre es Abraham”. Y Jesús les dijo: “Si ustedes fueran hijos de Abraham obrarían como él. 40Pero ahora quieren matarme a mí, al hombre que les dice la verdad que ha oído de Dios. Abraham no hizo eso. 41Pero ustedes obran como su padre”. Ellos le dijeron: “Nosotros no hemos nacido de la prostitución; tenemos un solo Padre, que es Dios”. Jesús prosiguió: 42“Si Dios fuera su Padre, ustedes me amarían, porque yo he salido de Dios y vengo de él. No he venido por mí mismo, sino que él me envió”.
Palabra del Señor.
Comentario:
Los tres jóvenes valientes, de la primera lectura, son salvados del fuego por su testimonio y decisión de permanecer fieles a Dios a pesar de la violencia de los intolerantes. Dios ha obrado con misericordia, ha bendecido a estos jóvenes que se enfrentan al peligro por amor a su Nombre. Podemos preguntarnos cuanta gente hoy sufre lo mismo. En la Iglesia católica podemos contabilizar 70.000.000 de mártires a lo largo de un poco más de 2000 años. Son casi 4 mártires por hora, un poco más de 95 diarios. Ese es el promedio de creyentes que se entregaron a la muerte por amor a Jesús, por no negar su nombre. Hoy nos toca a nosotros.
El evangelio nos enfrenta a la opción de seguir esclavos de nuestras costumbres y leyes, de nuestras ambiciones, o de dejar a Cristo liberarnos del pecado y la muerte. No es una decisión fácil, no porque no lo sea en sí, sino porque ya estamos acostumbrados a la vida que llevamos. Lo peor de todo es que tenemos, como los adversarios de Jesús, armada nuestra defensa ante algún predicador que quiera hacernos pensar en algo distinto. No es que mintamos… lo peor es que nos creemos, nosotros mismos, nuestra fútiles razones, que solo sirven para decirle que no a Jesucristo.
Meditemos:
Tags: lectura diaria, misa, liturgia, leccionario, biblia, evangelio
Martes 23 – Feria – Morado / Misa: del Propio del Tiempo. Prefacio de la Pasión I – Liturgia de las horas: del Propio del Tiempo.
Primera lectura
Lectura del libro de los Números 21, 4-9.
Cuando alguien era mordido por una serpiente, miraba hacia la serpiente de bronce y quedaba curado
4Los israelitas partieron del monte Hor por el camino del Mar Rojo, para bordear el territorio de Edom. Pero en el camino, el pueblo perdió la paciencia 5y comenzó a hablar contra Dios y contra Moisés: “¿Por qué nos hicieron salir de Egipto para hacernos morir en el desierto? ¡Aquí no hay pan ni agua, y ya estamos hartos de esta comida miserable!”. 6Entonces el Señor envió contra el pueblo unas serpientes abrasadoras, que mordieron a la gente, y así murieron muchos israelitas. 7El pueblo acudió a Moisés y le dijo: “Hemos pecado hablando contra el Señor y contra ti. Intercede delante del Señor, para que aleje de nosotros esas serpientes”. Moisés intercedió por el pueblo, 8y el Señor le dijo: “Fabrica una serpiente abrasadora y colócala sobre un asta. Y todo el que haya sido mordido, al mirarla, quedará curado”. 9Moisés hizo una serpiente de bronce y la puso sobre un asta. Y cuando alguien era mordido por una serpiente, miraba hacia la serpiente de bronce y quedaba curado.
Palabra de Dios.
Salmo Responsorial
Salmo 102 (101), 2-3. 16-21 (R.: 2)
R. Señor, escucha mi oración y llegue a ti mi clamor.
2Señor, escucha mi oración y llegue a ti mi clamor; 3no me ocultes tu rostro en el momento del peligro; inclina hacia mí tu oído, respóndeme pronto, cuando te invoco. R.
16Las naciones temerán tu Nombre, Señor, y los reyes de la tierra se rendirán ante tu gloria: 17cuando el Señor reedifique a Sión y aparezca glorioso en medio de ella; 18cuando acepte la oración del desvalido y no desprecie su plegaria. R.
19Quede esto escrito para el tiempo futuro y un pueblo renovado alabe al Señor: 20porque él se inclinó desde su alto Santuario y miró a la tierra desde el cielo, 21para escuchar el lamento de los cautivos y librar a los condenados a muerte. R.
Versículo antes del Evangelio:
“La semilla es la palabra de Dios, el sembrador es Cristo; quien lo encuentra vive para siempre”
Evangelio
Evangelio de Nuestro Señor Jesucristo según san Juan 8, 21-30
Cuando ustedes hayan levantado en alto al Hijo del hombre, entonces sabrán que Yo Soy
21Jesús les dijo también: “Yo me voy, y ustedes me buscarán y morirán en su pecado. Adonde yo voy, ustedes no pueden ir”. 22Los judíos se preguntaban: ¿Pensará matarse para decir: “Adonde yo voy, ustedes no pueden ir”? 23Jesús continuó: “Ustedes son de aquí abajo, yo soy de lo alto. Ustedes son de este mundo, yo no soy de este mundo. 24Por eso les he dicho: “Ustedes morirán en sus pecados”. Porque si no creen que Yo Soy, morirán en sus pecados”. 25Los judíos le preguntaron: “¿Quién eres tú?”. Jesús les respondió: “Esto es precisamente lo que les estoy diciendo desde el comienzo. 26De ustedes, tengo mucho que decir, mucho que juzgar. Pero aquel que me envió es veraz, y lo que aprendí de él es lo que digo al mundo”. 27Ellos no comprendieron que Jesús se refería al Padre. 28Después les dijo: “Cuando ustedes hayan levantado en alto al Hijo del hombre, entonces sabrán que Yo Soy y que no hago nada por mí mismo, sino que digo lo que el Padre me enseñó. 29El que me envió está conmigo y no me ha dejado solo, porque yo hago siempre lo que le agrada”. 30Mientras hablaba así, muchos creyeron en él.
Palabra del Señor.
Comentario:
En la primera lectura, Dios utiliza el mismo mal para hacer el bien. Como un remedio homeopático, la serpiente de bronce será el medicamento para sanar al que mire con fe. Es que Dios muestra que su poder no se reduce a lo que nosotros pensamos de él… no, su poder supera nuestra imaginación, supera nuestra pobre mente, de lo malo también Dios puede hacer un medicamento para nuestra vida: ¡solo basta tener fe!
El evangelio expresa lo mismo que la primera lectura: Dios sacará de la muerte de Jesús vida en abundancia para todo el mundo. Jesús sabe que destino le espera, sabe que la muerte ignominiosa es el final de su camino por el mundo… gustoso entrega su vida por todos nosotros, con una fe inquebrantable obedece al Padre que hace el intercambio sagrado de la vida de su Hijo por la nuestra, la de toda la humanidad. Dios no se deja superar en generosidad: entrega su propia vida para que nosotros, inmerecidamente, vivamos para siempre con él. Solo hay que mirar la cruz de Cristo y confesar que él es el Señor.
Meditemos:
Tags: lectura diaria, misa, liturgia, leccionario, biblia, evangelio
Lunes 22 – Feria – Morado / Misa: del Propio del Tiempo. Prefacio de la Pasión I – Liturgia de las horas: del Propio del Tiempo.
Primera lectura
Lectura del libro del profeta Daniel 13, 1-9. 15-17. 19-30. 33-62
Ahora tengo que morir, siendo inocente
1Había en Babilonia un hombre llamado Joaquín. 2El se había casado con una mujer llamada Susana, hija de Jilquías, que era muy hermosa y temía a Dios, 3porque sus padres eran justos y habían instruido a su hija según la Ley de Moisés. 4Joaquín era muy rico y tenía un jardín contiguo a su casa. Muchos judíos iban a visitarlo, porque era el más estimado de todos. 5Aquel año, se había elegido como jueces a dos ancianos del pueblo. A ellos se refiere la palabra del Señor: “La iniquidad salió en Babilonia de los ancianos y de los jueces que se tenían por guías del pueblo”. 6Esos ancianos frecuentaban la casa de Joaquín y todos los que tenían algún pleito acudían a ellos. 7Hacia el mediodía, cuanto todos ya se habían retirado, Susana iba a pasearse por el jardín con su esposo. 8Los dos ancianos, que la veían todos los días entrar para dar un paseo, comenzaron a desearla. 9Ellos perdieron la cabeza y apartaron sus ojos para no mirar al Cielo y no acordarse de sus justos juicios. 15Una vez, mientras ellos aguardaban una ocasión favorable, Susana entró como en los días anteriores, acompañada solamente por dos jóvenes servidoras, y como hacía calor, quiso bañarse en el jardín. 16Allí no había nadie, fuera de los ancianos, escondidos y al acecho. 17Ella dijo a las servidoras: “Tráiganme la crema y los perfumes, y cierren la puerta del jardín para que pueda bañarme”. 19En cuanto las servidoras salieron, ellos se levantaron y arrojándose sobre ella le dijeron: 20“La puerta del jardín está cerrada y nadie nos ve. Nosotros ardemos de pasión por ti; consiente y acuéstate con nosotros. 21Si te niegas, daremos testimonio contra ti, diciendo que un joven estaba contigo y que por eso habías hecho salir a tus servidoras”. 22Susana gimió profundamente y dijo: “No tengo salida: si consiento me espera la muerte, si me resisto no escaparé de las manos de ustedes. 23Pero prefiero caer entre sus manos sin haber hecho nada, que pecar delante del Señor”. 24Susana gritó con todas sus fuerzas; los dos ancianos también se pusieron a gritar contra ella, 25y uno de ellos corrió a abrir la puerta del jardín. 26Al oír esos gritos en el jardín, la gente de la casa se precipitó por la puerta lateral para ver lo que ocurría, 27y cuando los ancianos contaron su historia, los servidores quedaron desconcertados, porque jamás se había dicho nada semejante de Susana. 28Al día siguiente, cuando el pueblo se reunió en casa de Joaquín, su marido, también llegaron los ancianos con la intención criminal de hacer morir a Susana. 29Ellos dijeron en presencia del pueblo: “Manden a buscar a Susana, hija de Jilquías, la mujer de Joaquín”. Fueron a buscarla, 30y ella se presentó acompañada de sus padres, sus hijos y todos sus parientes. 33Todos sus familiares lloraban, lo mismo que todos los que la veían. 34Los dos ancianos se levantaron en medio de la asamblea y le pusieron las manos sobre la cabeza. 35Ella, bañada en lágrimas, levantó sus ojos al cielo, porque su corazón estaba lleno de confianza en el Señor. 36Los ancianos dijeron: “Mientras nos paseábamos solos por el jardín, esta mujer entró allí con dos servidoras; cerró la puerta y después hizo salir a las servidoras. 37Entonces llegó un joven que estaba escondido y se acostó con ella. 38Nosotros, que estábamos en un rincón del jardín, al ver la infamia, nos precipitamos hacia ellos. 39Los vimos abrazados, pero no pudimos atrapar al joven, porque él era más fuerte que nosotros, y abriendo la puerta, se escapó. 40En cuanto a ella, la apresamos y le preguntamos quién era ese joven, 41pero ella no quiso decirlo. De todos esto somos testigos”. La asamblea les creyó porque eran ancianos y jueces del pueblo, y Susana fue condenada a muerte. 42Pero ella clamó en alta voz: “Dios eterno, tú que conoces los secretos, tú que conoces todas las cosas antes que sucedan, 43tú sabes que ellos han levantado contra mí un falso testimonio. Yo voy a morir sin haber hecho nada de todo lo que su malicia ha tramado contra mí”. 44El Señor escuchó su voz: 45cuando la llevaban a la muerte, suscitó el santo espíritu de un joven llamado Daniel, 46que se puso a gritar: “¡Yo soy inocente de la sangre de esta mujer!”. 47Todos se volvieron hacia él y le preguntaron: “¿Qué has querido decir con esto?”. 48De pie, en medio de la asamblea, él respondió: “¿Son ustedes tan necios, israelitas? ¡Sin averiguar y sin tener evidencia ustedes han condenado a una hija de Israel! 49Vuelvan al lugar del juicio, porque estos hombres han levantado un falso testimonio contra ella”. 50Todo el pueblo se apresuró a volver, y los ancianos dijeron a Daniel: “Ven a sentarte en medio de nosotros y dinos qué piensas, ya que Dios te ha dado la madurez de un anciano”. 51Daniel les dijo: “Sepárenlos bien a uno del otro y yo los interrogaré”. 52Cuando estuvieron separados, Daniel llamó a uno de ellos y le dijo: “¡Hombre envejecido en el mal! Ahora han llegado al colmo los pecados que cometías anteriormente 53cuando dictabas sentencias injustas, condenabas a los inocentes y absolvías a los culpables, a pesar de que el Señor ha dicho: “No harás morir al inocente y al justo”. 54“Si es verdad que tú la viste, dinos bajo qué árbol los has visto juntos”. El respondió: “Bajo una acacia”. 55Daniel le dijo entonces: “Has mentido a costa de tu cabeza: el Ángel de Dios ya ha recibido de él tu sentencia y viene a partirte por el medio”. 56Después que lo hizo salir, mandó venir al otro y le dijo: “¡Raza de Canaán y no de Judá, la belleza te ha descarriado, el deseo ha pervertido tu corazón! 57Así obraban ustedes con las hijas de Israel, y el miedo hacía que ellas se les entregaran. ¡Pero una hija de Judá no ha podido soportar la iniquidad de ustedes! 58Dime ahora, ¿bajo qué árbol los sorprendiste juntos?”. El respondió: “Bajo un ciprés”. 59Daniel le dijo entonces: “Tú también has mentido a costa de tu cabeza: el Ángel de Dios te espera con la espada en la mano, para partirte por el medio. Así acabará con ustedes”. 60Entonces toda la asamblea clamó en alta voz, bendiciendo a Dios que salva a los que esperan en él. 61Luego, todos se levantaron contra los dos ancianos, a los que Daniel por su propia boca había convencido de falso testimonio, y se les aplicó la misma pena que ellos habían querido infligir a su prójimo: 62Para cumplir la Ley de Moisés, se los condenó a muerte, y ese día se salvó la vida de una inocente.
Palabra de Dios.
Salmo Responsorial
Salmo 23 (22), 1-6. (R.: 4ab)
R. Aunque cruce por oscuras quebradas, no temeré ningún mal, porque tú estás conmigo.
1El Señor es mi pastor, nada me puede faltar. 2El me hace descansar en verdes praderas, me conduce a las aguas tranquilas 3y repara mis fuerzas. R.
3Me guía por el recto sendero, por amor de su Nombre. 4Aunque cruce por oscuras quebradas, no temeré ningún mal, porque tú estás conmigo: tu vara y tu bastón me infunden confianza. R.
5Tú preparas ante mí una mesa, frente a mis enemigos; unges con óleo mi cabeza y mi copa rebosa. R.
6Tu bondad y tu gracia me acompañan a lo largo de mi vida; y habitaré en la Casa del Señor, por muy largo tiempo. R.
Versículo antes del Evangelio: Ez 33, 11
“Juro por mi vida -oráculo del Señor- que yo no deseo la muerte del malvado, sino que se convierta de su mala conducta y viva”
Evangelio
Evangelio de Nuestro Señor Jesucristo según san Juan 8, 1-11
El que no tenga pecado, que arroje la primera piedra
1Jesús fue al monte de los Olivos. 2Al amanecer volvió al Templo, y todo el pueblo acudía a el. Entonces se sentó y comenzó a enseñarles. 3Los escribas y los fariseos le trajeron a una mujer que había sido sorprendida en adulterio y, poniéndola en medio de todos, 4dijeron a Jesús: “Maestro, esta mujer ha sido sorprendida en flagrante adulterio. 5Moisés, en la Ley, nos ordenó apedrear a esta clase de mujeres. Y tú, ¿qué dices?”. 6Decían esto para ponerlo a prueba, a fin de poder acusarlo. Pero Jesús, inclinándose, comenzó a escribir en el suelo con el dedo. 7Como insistían, se enderezó y les dijo: “El que no tenga pecado, que arroje la primera piedra”. 8E inclinándose nuevamente, siguió escribiendo en el suelo. 9Al oír estas palabras, todos se retiraron, uno tras otro, comenzando por los más ancianos. Jesús quedó solo con la mujer, que permanecía allí, 10e incorporándose, le preguntó: “Mujer, ¿dónde están tus acusadores? ¿Alguien te ha condenado?”. 11Ella le respondió: “Nadie, Señor”. “Yo tampoco te condeno, le dijo Jesús. Vete, no peques más en adelante”.
Palabra del Señor.
Comentario:
En la primera lectura se nos cuenta la historia de Susana, que nos conmueve porque nos devuelve al mundo de la injustica y el desamparo para los débiles. Su oración es escuchada por Dios, que suscita en el joven Daniel su espíritu de justicia. Los malos terminan mal, los buenos salvan la vida. Esto solo es posible si nos entregamos a Dios, quien en su infinita misericordia, escucha nuestra oración confiada y termina trastocando las apariencias de muerte en aurora de vida.
El evangelio nos presenta, quizá la más hermosa pieza del amor divino hacia el pecador. La mujer es verdaderamente culpable de adulterio, sin embargo Jesús ejerce misericordia, y obliga a los que intentan condenarla que miren en su interior y vean su propia maldad. La ternura y misericordia de Jesús se muestra plenamente en los vv. 10-11 cuando le pregunta a la mujer: ¿dónde están tus acusadores? ¿Alguien te ha condenado? Ella le respondió: “Nadie, Señor”. “Yo tampoco te condeno, le dijo Jesús. Vete, no peques más en adelante”. Esa es la mejor instantánea de Jesús: perdón de Dios para el hombre. Él apunta a un futuro mejor, aunque el pasado y el presente dejen mucho que desear.
Meditemos:
Tags: lectura diaria, misa, liturgia, leccionario, biblia, evangelio
Domingo 21 – 5° DE CUARESMA – Morado / Misa: del Propio. Credo. Prefacio Propio – Liturgia de las horas: del Propio 1ª semana para el Salterio.
Primera Lectura
Lectura del libro del profeta Isaías (43, 16–21)
Miren que realizo algo nuevo y daré bebida a mi pueblo
16Así habla el Señor, el que abrió un camino a través del mar y un sendero entre las aguas impetuosas; 17el que hizo salir carros de guerra y caballos, todo un ejército de hombres aguerridos; ellos quedaron tendidos, no se levantarán, se extinguieron, se consumieron como una mecha. 18No se acuerden de las cosas pasadas, no piensen en las cosas antiguas; 19yo estoy por hacer algo nuevo: ya está germinando, ¿no se dan cuenta? Sí, pondré un camino en el desierto y ríos en la estepa. 20Me glorificarán las fieras salvajes, los chacales y los avestruces; porque haré brotar agua en el desierto y ríos en la estepa, para dar de beber a mi Pueblo, mi elegido, 21el Pueblo que yo me formé para que pregonara mi alabanza.
Palabra de Dios
Salmo Responsorial
Salmo 126 (125), 1–6
R. ¡Grandes cosas hizo el Señor por nosotros!
1Cuando el Señor cambió la suerte de Sión, nos parecía que soñábamos: 2nuestra boca se llenó de risas y nuestros labios, de canciones. Hasta los mismos paganos decían: "¡El Señor hizo por ellos grandes cosas!". R.
3¡Grandes cosas hizo el Señor por nosotros y estamos rebosantes de alegría! 4¡Cambia, Señor, nuestra suerte como los torrentes del Négueb! R.
5Los que siembran entre lágrimas cosecharán entre canciones. 6El sembrador va llorando cuando esparce la semilla, pero vuelve cantando cuando trae las gavillas. R.
Segunda Lectura
Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Filipenses (3, 8–14)
Todo lo estimo pérdida, comparado con Cristo, configurado, como estoy, con su muerte
8Más aún, todo me parece una desventaja comparado con el inapreciable conocimiento de Cristo Jesús, mi Señor. Por él he sacrificado todas las cosas, a las que considero como desperdicio, con tal de ganar a Cristo 9y estar unido a él, no con mi propia justicia -la que procede de la Ley- sino con aquella que nace de la fe en Cristo, la que viene de Dios y se funda en la fe. 10Así podré conocerlo a él, conocer el poder de su resurrección y participar de sus sufrimientos, hasta hacerme semejante a él en la muerte, 11a fin de llegar, si es posible, a la resurrección de entre los muertos. 12Esto no quiere decir que haya alcanzado la meta ni logrado la perfección, pero sigo mi carrera con la esperanza de alcanzarla, habiendo sido yo mismo alcanzado por Cristo Jesús. 13Hermanos, yo no pretendo haberlo alcanzado. Digo solamente esto: olvidándome del camino recorrido, me lanzo hacia adelante 14y corro en dirección a la meta, para alcanzar el premio del llamado celestial que Dios me ha hecho en Cristo Jesús.
Palabra de Dios.
Versículo antes del Evangelio: Joel 2, 1–13
“Vuelvan a mí de todo corazón, porque soy bondadoso y compasivo”, dice el Señor.
Evangelio
Evangelio de Nuestro Señor Jesucristo según san Juan 8, 1–11
El que esté sin pecado que le tire la primera piedra
1Jesús fue al monte de los Olivos. 2Al amanecer volvió al Templo, y todo el pueblo acudía a el. Entonces se sentó y comenzó a enseñarles. 3Los escribas y los fariseos le trajeron a una mujer que había sido sorprendida en adulterio y, poniéndola en medio de todos, 4dijeron a Jesús: "Maestro, esta mujer ha sido sorprendida en flagrante adulterio. 5Moisés, en la Ley, nos ordenó apedrear a esta clase de mujeres. Y tú, ¿qué dices?". 6Decían esto para ponerlo a prueba, a fin de poder acusarlo. Pero Jesús, inclinándose, comenzó a escribir en el suelo con el dedo. 7Como insistían, se enderezó y les dijo: "El que no tenga pecado, que arroje la primera piedra". 8E inclinándose nuevamente, siguió escribiendo en el suelo. 9Al oír estas palabras, todos se retiraron, uno tras otro, comenzando por los más ancianos. Jesús quedó solo con la mujer, que permanecía allí, 10e incorporándose, le preguntó: "Mujer, ¿dónde están tus acusadores? ¿Alguien te ha condenado?". 11Ella le respondió: "Nadie, Señor". "Yo tampoco te condeno, le dijo Jesús. Vete, no peques más en adelante".
Palabra del Señor.
Comentario:
EL PECADO DE CONDENAR
Jesús vuelve del monte de los olivos, sabemos que iba allí para hacer oración, y se dirige al Templo. Es allí donde los maestros de la ley y los fariseos le llevan a una mujer sorprendida en adulterio. Todos sabemos que la situación de la mujer en la antigüedad, y todavía ahora, era bastante más desfavorable que la del hombre. Nuestros prejuicios nos llevan a ver a la mujer como alguien casi de segunda categoría. Hay cosas que a los hombres se les permite y no así a las mujeres; por ejemplo, cuando un hombre joven sale con dos muchachas, la sociedad guiña un ojo, como diciendo que tipo genial, pero si una muchacha sale con dos jóvenes al mismo tiempo, la mirada es totalmente diferente: ella es lo peor que hay.
El evangelio nos muestra a un conjunto de hombres que intentan condenar a una mujer por adúltera pero: ¿dónde está su cómplice? Si la mujer es adúltera: ¿No debería haber un “adúltero junto a ella”? Se condena a la mujer pero no al hombre.
Jesús debe ser el Juez de la causa. Por un lado la “pecadora”, por otro los “acusadores”. Nadie la defiende. Un rabino de su época, probablemente la condenaría. Escucharía el testimonio de los testigos y dejaría que todo siguiera su curso. ¿Para qué hacerse problema por una perdida? El orgullo masculino quedaría a salvo. Pero Jesús no es de esos. Parece distraído. Empieza a escribir con el dedo en la tierra. ¿Qué escribiría el Señor? ¿Tal vez los pecados de la mujer? ¿O tal vez los pecados de los hombres que la acusaban? ¿O, quizás, las llamadas de atención que Dios hace en la Biblia sobre cómo debemos perdonar a nuestro prójimo? No lo sabemos, a Juan no le interesa contarlo.
- “Aquel de ustedes que no tenga pecado, que le tire la primera piedra”, tajante respuesta la del Señor. Estos hombres buscaban una condena absoluta y la obtuvieron, no para ella, ni siquiera de parte de Jesús, sino para ellos y pronunciada por ellos mismos. ¡Todos somos pecadores! Esa es la verdad más absoluta. Jesús lo sabe. No huye de un problema sin solución, sino que enfrenta una situación en donde el hombre juega a ser Dios olvidándose de su miseria. ¡Todos somos pecadores! No hay lugar para la condena en aquel que entienda que también necesita de misericordia. Cuando condenamos estamos tan ciegos que no vemos nuestra propia maldad, nuestra incapacidad para obrar bien y lo peor de todo es que al condenar a los demás nos condenamos a nosotros mismos: “Perdona nuestras ofensas como nosotros perdonamos a los que nos ofenden” nos hace repetir la oración principal de creyente.
LA MISERICORDIA JUNTO A LA MISERIA
-“Tampoco yo te condeno; ahora, vete y no peques más”. San Agustín decía que en este relato se veía la presencia de Jesús que es pura misericordia junto a la presencia del ser humano pecador que es pura miseria. La misericordia junto a la miseria es la actitud que mas imitación tendría que tener de parte nuestra hacia Dios. Dios se muestra siempre misericordioso porque nosotros estamos llenos de miseria. En nuestra pequeñez Dios ofrece su grandiosidad puesta a nuestro servicio. En nuestra limitación ahí está Dios para poner su infinitud. En nuestra nada, Dios pone su TODO.
Hay miles de situaciones como esta que merecen de nosotros la misma actitud de Jesús. Cuantas veces podríamos haber perdonado así, sin juzgar ni condenar, solo siendo misericordiosos con el pecador. Cuantas veces podríamos haber ayudado sin exigir que nos dieran la razón, que nos escucharan con nuestros sermones moralizantes sobre la maldad, el error, las causas de la pobreza y tantas estupideces que decimos cuando lo importante es ayudar, sea perdonando, sea siendo generosos con la pobreza y debilidad ajenas. Se trata de ser mas cristiano, de no condenar, de tener misericordia… siempre.
Meditemos:
Tags: lectura diaria, misa, liturgia, leccionario, biblia, evangelio
Sábado 21 – Feria – Morado / Misa: del propio del tiempo – Liturgia de las horas: del propio del tiempo. 1ras Vísperas del 5° domingo de Cuaresma.
Primera lectura
Lectura del libro del Jeremías 11, 18-20
Yo era como un manso cordero, llevado al matadero
18El Señor de los ejércitos me lo ha hecho saber y yo lo sé. Entonces tú me has hecho ver sus acciones. 19Y yo era como un manso cordero, llevado al matadero, sin saber que ellos urdían contra mí sus maquinaciones: “¡Destruyamos el árbol mientras tiene savia, arranquémoslo de la tierra de los vivientes, y que nadie se acuerde más de su nombre!”. 20Señor de los ejércitos, que juzgas con justicia, que sondeas las entrañas y los corazones, ¡que yo vea tu venganza contra ellos, porque a ti he confiado mi causa!
Palabra de Dios.
Salmo Responsorial
Salmo 7, 2-3. 9bc-10. 11 (R.: 2a)
R. Señor, Dios mío, en ti me refugio.
2Señor, Dios mío, en ti me refugio: sálvame de todos los que me persiguen; 3líbrame, para que nadie pueda atraparme como un león, que destroza sin remedio. R.
9Júzgame, Señor, conforme a mi justicia y de acuerdo con mi integridad. 10¡Que se acabe la maldad de los impíos! Tú que sondeas las mentes y los corazones, tú que eres un Dios justo, apoya al inocente. R.
11Mi escudo es el Dios Altísimo, que salva a los rectos de corazón. 12Dios es un Juez justo y puede irritarse en cualquier momento. R.
Versículo antes del Evangelio: Cf. Lucas 8, 15
“Felices los que retienen la palabra de Dios con un corazón bien dispuesto y dan fruto gracias a su constancia”
Evangelio
Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Juan 7, 40-53
¿Acaso el Mesías vendrá de Galilea?
40Algunos de la multitud que lo habían oído, opinaban: “Este es verdaderamente el Profeta”. 41Otros decían: “Este es el Mesías”. Pero otros preguntaban: “¿Acaso el Mesías vendrá de Galilea? 42¿No dice la Escritura que el Mesías vendrá del linaje de David y de Belén, el pueblo de donde era David?”. 43Y por causa de él, se produjo una división entre la gente. 44Algunos querían detenerlo, pero nadie puso las manos sobre él. 45Los guardias fueron a ver a los sumos sacerdotes y a los fariseos, y estos les preguntaron: “¿Por qué no lo trajeron?”. 46Ellos respondieron: “Nadie habló jamás como este hombre”. 47Los fariseos respondieron: “¿También ustedes se dejaron engañar? 48¿Acaso alguno de los jefes o de los fariseos ha creído en él? 49En cambio, esa gente que no conoce la Ley está maldita”. 50Nicodemo, uno de ellos, que había ido a ver a Jesús, les dijo: 51“¿Acaso nuestra Ley permite juzgar a un hombre sin escucharlo antes para saber lo que hizo?”. 52Le respondieron: “¿Tú también eres galileo? Examina las Escrituras y verás que de Galilea no surge ningún profeta”. 53Y cada uno regresó a su casa.
Palabra del Señor.
Comentario:
La liturgia nos va haciendo llegar, a través de los textos bíblicos, al momento de nuestra salvación, por la muerte y resurrección de Jesucristo. Hoy se nos muestra la maldad de aquellos que no creen en el Señor y deciden su muerte sin darle le derecho a defenderse de sus acusaciones. La lectura de Jeremías, primera lectura, nos sitúa en la interioridad del hombre perseguido, acusado son fundamentos: es un pobre cordero. El salmo nos invita a la oración de los que se confían en Dios, de los que saben que todas las injusticias serán enderezadas por el “Dios justo”. El evangelio relata la gran división del pueblo a causa de Jesús, los poderosos quieren su muerte, los humildes y sencillos lo reconocen como alguien distinto. Los malos fabulan que Jesús les engaña, que el Señor es un mentiroso… Nicodemo saldrá en defensa de Jesús, lo hará con argumentos de la propia ley que ellos dicen defender: no se puede juzgar sin escuchar al reo. La burla sobre Nicodemo, “¿tú también eres galileo?” (v. 52) es la respuesta de los que no quieren la verdad. El proceso de Jesús está empezando, seremos testigos de él en las semanas siguientes.
Meditemos:
Tags: lectura diaria, misa, liturgia, leccionario, biblia, evangelio
Jueves 19 – Solemnidad: SAN JOSÉ, ESPOSO DE SANTA MARÍA VIRGEN – Blanco / Misa: del Propio. Gloria. Lecturas propias. Credo. Prefacio propio – Liturgia de las horas: del Propio.
Primera lectura
Lectura del segundo libro de Samuel 7, 4-5ª.12-14ª. 16
El Señor Dios le dará el trono de David, su padre
4Pero aquella misma noche, la palabra del Señor llegó a Natán en estos términos: 5"Ve a decirle a mi servidor David: Así habla el Señor: 12Sí, cuando hayas llegado al término de tus días y vayas a descansar con tus padres, yo elevaré después de ti a uno de tus descendientes, a uno que saldrá de tus entrañas, y afianzaré su realeza. 13El edificará una casa para mi Nombre, y yo afianzaré para siempre su trono real. 14Seré un padre para él, y él será para mí un hijo. 16Tu casa y tu reino durarán eternamente delante de mí, y su trono será estable para siempre".
Palabra de Dios.
Salmo Responsorial
Salmo 89 (88), 2-5. 27. 29 (R.: 37)
R. Su descendencia permanecerá para siempre.
2Cantaré eternamente el amor del Señor, proclamaré tu fidelidad por todas las generaciones. 3Porque tú has dicho: Mi amor se mantendrá eternamente, mi fidelidad está afianzada en el cielo. R.
4Yo sellé una alianza con mi elegido, hice este juramento a David, mi servidor: 5Estableceré tu descendencia para siempre, mantendré tu trono por todas las generaciones. R.
27El me dirá: Tú eres mi padre, mi Dios, mi Roca salvadora. 29Le aseguraré mi amor eternamente, y mi alianza será estable para él. R.
Segunda Lectura
Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los cristianos de Roma (4, 13. 16–18. 22)
Apoyado en la esperanza, creyó, contra toda esperanza
13En efecto, la promesa de recibir el mundo en herencia, hecha a Abraham y a su posteridad, no le fue concedida en virtud de la Ley, sino por la justicia que procede de la fe. 16Por eso, la herencia se obtiene por medio de la fe, a fin de que esa herencia sea gratuita y la promesa quede asegurada para todos los descendientes de Abraham, no sólo los que lo son por la Ley, sino también los que lo son por la fe. Porque él es nuestro padre común 17como dice la Escritura: “Te he constituido padre de muchas naciones”. Abraham es nuestro padre a los ojos de aquel en quien creyó: el Dios que da vida a los muertos y llama a la existencia a las cosas que no existen. 18Esperando contra toda esperanza, Abraham creyó y llegó a ser padre de muchas naciones, como se le había anunciado: Así será tu descendencia. 22Por eso, la fe le fue tenida en cuenta para su justificación.
Palabra de Dios.
Versículo antes del Evangelio: Salmo 84, 5
“¡Felices los que habitan en tu Casa y te alaban sin cesar!”
Evangelio
Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo 1, 16.18–21. 24a
José hizo lo que le había mandado el ángel del Señor
16Jacob fue padre de José, el esposo de María, de la cual nació Jesús, que es llamado Cristo. 18Este fue el origen de Jesucristo: María, su madre, estaba comprometida con José y, cuando todavía no han vivido juntos, concibió un hijo por obra del Espíritu Santo. 19José, su esposo, que era un hombre justo y no quería denunciarla públicamente, resolvió abandonarla en secreto. 20Mientras pensaba en esto, el Ángel del Señor se le apareció en sueños y le dijo: “José, hijo de David, no temas recibir a María, tu esposa, porque lo que ha sido engendrado en ella proviene del Espíritu Santo. 21Ella dará a luz un hijo, a quien pondrás el nombre de Jesús, porque él salvará a su Pueblo de todos sus pecados”. 24Al despertar, José hizo lo que el Ángel del Señor le había ordenado.
Palabra del Señor.
Comentario:
José significa "Dios me ayuda". De San José únicamente sabemos los datos históricos que San Mateo y San Lucas nos narran en el evangelio. Su más grande honor es que Dios le confió sus dos más preciosos tesoros: Jesús y María. San Mateo nos dice que era descendiente de la familia de David. Una muy antigua tradición dice que l9 de Marzo sucedió la muerte de nuestro santo y el paso de su alma de la tierra al cielo.
San Mateo narra que San José se había comprometido en ceremonia pública a casarse con la Virgen María. Pero que luego al darse cuenta de que Ella estaba esperando un hijo sin haber vivido juntos los dos, y no entendiendo aquel misterio, en vez de denunciarla como infiel, dispuso abandonarla en secreto e irse a otro pueblo a vivir. Y dice el evangelio que su determinación de no denunciarla, se debió a que "José era un hombre justo", un verdadero santo. Este es un enorme elogio que le hace la Sagrada Escritura. En la Biblia, "ser justo" es lo mejor que un hombre puede ser.
Nuestro santo tuvo unos sueños muy impresionantes, en los cuales recibió importantísimos mensajes del cielo.
En su primer sueño, en Nazaret, un ángel le contó que el hijo que iba a tener María era obra del Espíritu Santo y que podía casarse tranquilamente con Ella, que era totalmente fiel. Tranquilizando con ese mensaje, José celebró sus bodas. La leyenda cuenta que doce jóvenes pretendían casarse con María, y que cada uno llevaba en su mano un bastón de madera muy seca. Y que en el momento en que María debía escoger entre los 12, he aquí que el bastón que José llevaba milagrosamente floreció. Por eso pintan a este santo con un bastón florecido en su mano.
En su segundo sueño en Belén, un ángel le comunicó que Herodes buscaba al Niño Jesús para matarlo, y que debía salir huyendo a Egipto. José se levantó a medianoche y con María y el Niño se fue hacia Egipto.
En su tercer sueño en Egipto, el ángel le comunicó que ya había muerto Herodes y que podían volver a Israel. Entonces José, su esposa y el Niño volvieron a Nazaret.
San José, el santo del Silencio. Es un caso excepcional en la Biblia: un santo al que no se le escucha ni una sola palabra. No es que haya sido uno de esos seres que no hablaban nada, pero seguramente fue un hombre que cumplió aquel mandato del profeta antiguo: "Sean pocas tus palabras". Quizás Dios ha permitido que de tan grande amigo del Señor no se conserve ni una sola palabra, para enseñarnos a amar también nosotros en silencio. "San José, Patrono de la Vida interior, enséñanos a orar, a sufrir y a callar".
Santa Teresa repetía: "Parece que Jesucristo quiere demostrar que así como San José lo trató tan sumamente bien a El en esta tierra, El le concede ahora en el cielo todo lo que le pida para nosotros. Pido a todos que hagan la prueba y se darán cuenta de cuán ventajoso es ser devotos de este santo Patriarca".
"Yo no conozco persona que le haya rezado con fe y perseverancia a San José, y que no se haya vuelto más virtuosa y más progresista en santidad". (tomado de www.churchforum.org.mx/santoral/Marzo/1903.htm)
Meditemos:
Tags: lectura diaria, misa, liturgia, leccionario, biblia, evangelio
Martes 16 – Feria – Morado / Misa: del Propio del Tiempo – Liturgia de las horas: del Propio del Tiempo.
Primera lectura
Lectura del libro del profeta Ezequiel 47, 1-9. 12
He visto el agua que brotaba del templo, y todos aquellos a quienes alcanzó esta agua han sido salvados
1El hombre me hizo volver a la entrada de la Casa, y vi que salía agua por debajo del umbral de la Casa, en dirección al oriente, porque la fachada de la Casa miraba hacia el oriente. El agua descendía por debajo del costado derecho de la Casa, al sur del Altar. 2Luego me sacó por el camino de la puerta septentrional, y me hizo dar la vuelta por un camino exterior, hasta la puerta exterior que miraba hacia el oriente. Allí vi que el agua fluía por el costado derecho. 3Cuando el hombre salió hacia el este, tenía una cuerda en la mano. Midió quinientos metros y me hizo caminar a través del agua, que me llegó a los tobillos. 4Midió otros quinientos metros y me hizo caminar a través del agua, que me llegó a las rodillas. Midió otros quinientos metros y me hizo caminar a través del agua, que me llegó a la cintura. 5Luego midió otros quinientos metros, y ya era un torrente que no pude atravesar, porque el agua había crecido: era un agua donde había que nadar, un torrente intransitable. 6El hombre me dijo: “¿Has visto, hijo de hombre?”, y me hizo volver a la orilla del torrente. 7Al volver, vi que a la orilla del torrente, de uno y otro lado, había una inmensa arboleda. 8Entonces me dijo: “Estas aguas fluyen hacia el sector oriental, bajan hasta la estepa y van a desembocar en el Mar. Se las hace salir hasta el Mar, para que sus aguas sean saneadas. 9Hasta donde llegue el torrente, tendrán vida todos los seres vivientes que se mueven por el suelo y habrá peces en abundancia. Porque cuando esta agua llegue hasta el Mar, sus aguas quedarán saneadas, y habrá vida en todas parte adonde llegue el torrente. 12Al borde del torrente, sobre sus dos orillas, crecerán árboles frutales de todas las especies. No se marchitarán sus hojas ni se agotarán sus frutos, y todos los meses producirán nuevos frutos, porque el agua sale del Santuario. Sus frutos servirán de alimento y sus hojas de remedio”.
Palabra de Dios.
Salmo Responsorial
Salmo 46 (45), 2-3. 5-6. 8-9 (R.: 8)
R. El Señor de los ejércitos está con nosotros, nuestro baluarte es el Dios de Jacob.
2Dios es nuestro refugio y fortaleza, una ayuda siempre pronta en los peligros. 3Por eso no tememos, aunque la tierra se conmueva y las montañas se desplomen hasta el fondo del mar. R.
5Los canales del Río alegran la Ciudad de Dios, la más santa Morada del Altísimo. 6Dios está en medio de ella: nunca vacilará; él la socorrerá al despuntar la aurora. R.
8El Señor de los ejércitos está con nosotros, nuestro baluarte es el Dios de Jacob. 9Vengan a contemplar las obras del Señor, él hace cosas admirables en la tierra. R.
Versículo antes del Evangelio: Salmo 51, 12ª. 14ª
“Crea en mí, Dios mío, un corazón puro, y devuélveme la alegría de tu salvación”
Evangelio
Evangelio de Nuestro Señor Jesucristo según san Juan 5, 1-16
En seguida el hombre se curó
1Después de esto, se celebraba una fiesta de los judíos y Jesús subió a Jerusalén, 2Junto a la puerta de las Ovejas, en Jerusalén, hay una piscina llamada en hebreo Betsata, que tiene cinco pórticos. 3Bajo estos pórticos yacía una multitud de enfermos, ciegos, paralíticos y lisiados, que esperaban la agitación del agua. 4[Porque el Ángel del Señor descendía cada tanto a la piscina y movía el agua. El primero que entraba en la piscina, después que el agua se agitaba, quedaba curado, cualquiera fuera su mal.] 5Había allí un hombre que estaba enfermo desde hacía treinta y ocho años. 6Al verlo tendido, y sabiendo que hacía tanto tiempo que estaba así, Jesús le preguntó: “¿Quieres curarte?”. 7El respondió: “Señor, no tengo a nadie que me sumerja en la piscina cuando el agua comienza a agitarse; mientras yo voy, otro desciende antes”. 8Jesús le dijo: “Levántate, toma tu camilla y camina”. 9En seguida el hombre se curó, tomó su camilla y empezó a caminar. Era un sábado, 10y los judíos dijeron entonces al que acababa de ser curado: “Es sábado. No te está permitido llevar tu camilla”. 11El les respondió: “El que me curó me dijo: “Toma tu camilla y camina”. 12Ellos le preguntaron: “¿Quién es ese hombre que te dijo: “Toma tu camilla y camina?”. 13Pero el enfermo lo ignoraba, porque Jesús había desaparecido entre la multitud que estaba allí. 14Después, Jesús lo encontró en el Templo y le dijo: “Has sido curado; no vuelvas a pecar, de lo contrario te ocurrirán peores cosas todavía”. 15El hombre fue a decir a los judíos que era Jesús el que lo había curado. 16Ellos atacaban a Jesús, porque hacía esas cosas en sábado.
Palabra del Señor.
Comentario:
En la primera lectura, de un hilo de agua sucia Dios hace un inmenso torrente de agua pura y dadora de vida, desde la cual todo será renovado, todo crecerá en abundancia, con grandes arboledas (v. 7). El torrente hará que quienes estén a sus orillas tengan vida (v. 9). Lo importante de este mensaje, de esta visión, es que Dios lo renueva todo y da nueva vida a los que creen en Él, es fruto de su alianza la inmensa cantidad de vida que engendra el torrente de agua saneada: “Al borde del torrente, sobre sus dos orillas, crecerán árboles frutales de todas las especies. No se marchitarán sus hojas ni se agotarán sus frutos, y todos los meses producirán nuevos frutos, porque el agua sale del Santuario. Sus frutos servirán de alimento y sus hojas de remedio” (v. 12). Es la nueva vida en plenitud, es el paraíso terrenal hecho de nuevo por la mano de Dios. En el evangelio un hombre enfermo, paralizado, tendido en su camilla, es curado por Jesús. El necesitaba ir hacia el agua, pero, como lo explica: “no tengo a nadie que me sumerja en la piscina cuando el agua comienza a agitarse; mientras yo voy, otro desciende antes” (v. 7). Jesús, agua viva de Dios, lo sanará, solo hace falta que el hombre desee ser sanado, desee que el poder de Dios descienda sobre él… lo demás lo hace Jesús, cuando pronuncia las palabras del milagro éste se hace efectivo: “Levántate, toma tu camilla y camina” (v. 8), Juan dice como al pasar: “En seguida el hombre se curó, tomó su camilla y empezó a caminar” (v. 9).
Meditemos:
Tags: lectura diaria, misa, liturgia, leccionario, biblia, evangelio
Lunes 15 – Feria – Morado / Misa: del Propio del Tiempo – Liturgia de las horas: del Propio del Tiempo.
Primera lectura
Lectura del libro del profeta Isaías 65, 17-21
Nunca más se escucharán ni llantos ni alaridos
17Sí, yo voy a crear un cielo nuevo y una tierra nueva. No quedará el recuerdo del pasado ni se lo traerá a la memoria, 18sino que se regocijarán y se alegrarán para siempre por lo que yo voy a crear: porque voy a crear a Jerusalén para la alegría y a su pueblo para el gozo. 19Jerusalén será mi alegría, yo estaré gozoso a causa de mi pueblo, y nunca más se escucharán en ella ni llantos ni alaridos. 20Ya no habrá allí niños que vivan pocos días ni ancianos que no completen sus años, porque el más joven morirá a los cien años y al que no llegue a esa edad se lo tendrá por maldito. 21Edificarán casas y las habitarán, plantarán viñas y comerán sus frutos.
Palabra de Dios.
Salmo Responsorial
Salmo 30 (29), 2 y 4. 5-6. 11-12ª y 13b (R.: 2)
R. Yo te glorifico, Señor, porque tú me libraste.
2Yo te glorifico, Señor, porque tú me libraste y no quisiste que mis enemigos se rieran de mí. 4Tú, Señor, me levantaste del Abismo y me hiciste revivir, cuando estaba entre los que bajan al sepulcro. R.
5Canten al Señor, sus fieles; den gracias a su santo Nombre, 6porque su enojo dura un instante, y su bondad, toda la vida: si por la noche se derraman lágrimas, por la mañana renace la alegría. R.
11Escucha, Señor, ten piedad de mí; ven a ayudarme, Señor". 12Tú convertiste mi lamento en júbilo, 13¡Señor, Dios mío, te daré gracias eternamente! R.
Versículo antes del Evangelio: Cf. Amós 5, 14
“Busquen el bien y no el mal, para que tengan vida, y así el Señor estará con ustedes”
Evangelio
Evangelio de Nuestro Señor Jesucristo según san Juan 4, 43-54
Vuélvete, tu hijo vive
43Transcurridos los dos días, Jesús partió hacia Galilea. 44El mismo había declarado que un profeta no goza de prestigio en su propio pueblo. 45Pero cuando llegó, los galileos lo recibieron bien, porque habían visto todo lo que había hecho en Jerusalén durante la Pascua; ellos también, en efecto, habían ido a la fiesta. 46Y fue otra vez a Caná de Galilea, donde había convertido el agua en vino. Había allí un funcionario real, que tenía su hijo enfermo en Cafarnaúm. 47Cuando supo que Jesús había llegado de Judea y se encontraba en Galilea, fue a verlo y le suplicó que bajara a curar a su hijo moribundo. 48Jesús le dijo: “Si no ven signos y prodigios, ustedes no creen”. 49El funcionario le respondió: “Señor, baja antes que mi hijo se muera”. 50“Vuelve a tu casa, tu hijo vive”, le dijo Jesús. El hombre creyó en la palabra que Jesús le había dicho y se puso en camino. 51Mientras descendía, le salieron al encuentro sus servidores y la anunciaron que su hijo vivía. 52El les preguntó a qué hora se había sentido mejor. “Ayer, a la una de la tarde, se le fue la fiebre”, le respondieron. 53El padre recordó que era la misma hora en que Jesús le había dicho: “Tu hijo vive”. Y entonces creyó él y toda su familia. 54Este fue el segundo signo que hizo Jesús cuando volvió de Judea a Galilea.
Palabra del Señor.
Comentario:
En este día lunes, la liturgia, insiste en la vida de renovación y la Alianza de Dios para su pueblo. El mismo Isaías marcará la llamada a una nueva tierra en la que se viven largos días, y en el evangelio Jesús sana a un niño. Isaías nos dice (Is 65, 18): “voy a crear a Jerusalén para la alegría y a su pueblo para el gozo”; eso es lo que Dios quiere para nosotros: alegría, bienestar, prosperidad. Aunque parece inaudito en cuaresma, la invitación es a alegrarnos, a ponernos felices. El Salmo 30 nos invita, en el v. 2, a decirle, con todo el corazón, a Dios: “Yo te glorifico, Señor, porque tú me libraste”. Es que el salmista reconoce de dónde y de quién le viene la salvación: solo de Dios. En el evangelio la prueba más fuerte de que Dios está con nosotros es que Jesús, viendo nuestra fe, sana la vida, herida de muerte, en cada uno de los creyentes. Es la fe del padre la que salva al niño de morir, no la del niño, y ahí descubrimos el poder de intercesión que todos tenemos para orar por los demás. Con fe puedo procurar, de Dios, la curación de mis seres queridos.
Meditemos:
Tags: lectura diaria, misa, liturgia, leccionario, biblia, evangelio
Domingo 14 – 4° DE CUARESMA – Morado / Misa: del Propio. Credo. Prefacio Propio – Liturgia de las horas: del Propio 4tª semana para el Salterio.
Primera Lectura
Lectura del Libro de Josué (4, 19; 5, 9a. 10-12)
El pueblo de Dios celebra la pascua al entrar en la tierra prometida
419El pueblo salió del Jordán el día diez del primer mes, y estableció su campamento en Guilgal, en el extremo oriental de Jericó. 510Los israelitas acamparon en Guilgal, y el catorce del mes, por la tarde, celebraron la Pascua en la llanura de Jericó. 11Al día siguiente de la Pascua, comieron de los productos del país -pan sin levadura y granos tostados- ese mismo día. 12El maná dejó de caer al día siguiente, cuando comieron los productos del país. Ya no hubo más maná para los israelitas, y aquel año comieron los frutos de la tierra de Canaán.
Palabra de Dios
Salmo Responsorial
Salmo 34 (33), 2-3. 4-5. 6-7
R. ¡Gusten y vean qué bueno es el Señor!
2Bendeciré al Señor en todo tiempo, su alabanza estará siempre en mis labios. 3Mi alma se gloría en el Señor; que lo oigan los humildes y se alegren. R.
4Glorifiquen conmigo al Señor, alabemos su Nombre todos juntos. 5Busqué al Señor: él me respondió y me libró de todos mis temores. R.
6Miren hacia él y quedarán resplandecientes, y sus rostros no se avergonzarán. 7Este pobre hombre invocó al Señor: él lo escuchó y los salvó de sus angustias. R.
Segunda Lectura
Lectura de la segunda carta del apóstol san Pablo a los cristianos de Corinto (5, 17-21)
Dios nos ha reconciliado consigo en Cristo
Hermanos: 17El que vive en Cristo es una nueva criatura: lo antiguo ha desaparecido, un ser nuevo se ha hecho presente. 18Y todo esto procede de Dios, que nos reconcilió con él por intermedio de Cristo y nos confió el ministerio de la reconciliación. 19Porque es Dios el que estaba en Cristo, reconciliando al mundo consigo, no teniendo en cuenta los pecados de los hombres, y confiándonos la palabra de la reconciliación. 20Nosotros somos, entonces, embajadores de Cristo, y es Dios el que exhorta a los hombres por intermedio nuestro. Por eso, les suplicamos en nombre de Cristo: Déjense reconciliar con Dios. 21A aquel que no conoció el pecado, Dios lo identificó con el pecado en favor nuestro, a fin de que nosotros seamos justificados por él.
Palabra de Dios.
Aclamación: Lucas 15, 18
“Iré a la casa de mi padre y le diré: “Padre, pequé contra el Cielo y contra ti””
Evangelio
Evangelio de Nuestro Señor Jesucristo según san Lucas 15, 1–3. 11–32
Este hermano tuyo estaba muerto y ha resucitado
1Todos los publicanos y pecadores se acercaban a Jesús para escucharlo. 2Los fariseos y los escribas murmuraban, diciendo: "Este hombre recibe a los pecadores y come con ellos". 3Jesús les dijo entonces esta parábola: 11Jesús dijo también: "Un hombre tenía dos hijos. 12El menor de ellos dijo a su padre: "Padre, dame la parte de herencia que me corresponde". Y el padre les repartió sus bienes. 13Pocos días después, el hijo menor recogió todo lo que tenía y se fue a un país lejano, donde malgastó sus bienes en una vida licenciosa. 14Ya había gastado todo, cuando sobrevino mucha miseria en aquel país, y comenzó a sufrir privaciones. 15Entonces se puso al servicio de uno de los habitantes de esa región, que lo envió a su campo para cuidar cerdos. 16El hubiera deseado calmar su hambre con las bellotas que comían los cerdos, pero nadie se las daba. 17Entonces recapacitó y dijo: "¡Cuántos jornaleros de mi padre tienen pan en abundancia, y yo estoy aquí muriéndome de hambre!". 18Ahora mismo iré a la casa de mi padre y le diré: "Padre, pequé contra el Cielo y contra ti; 19ya no merezco ser llamado hijo tuyo, trátame como a uno de tus jornaleros". 20Entonces partió y volvió a la casa de su padre. Cuando todavía estaba lejos, su padre lo vio y se conmovió profundamente, corrió a su encuentro, lo abrazó y lo besó. 21El joven le dijo: "Padre, pequé contra el Cielo y contra ti; no merezco ser llamado hijo tuyo". 22Pero el padre dijo a sus servidores: "Traigan enseguida la mejor ropa y vístanlo, pónganle un anillo en el dedo y sandalias en los pies. 23Traigan el ternero engordado y mátenlo. Comamos y festejemos, 24porque mi hijo estaba muerto y ha vuelto a la vida, estaba perdido y fue encontrado". Y comenzó la fiesta. 25El hijo mayor estaba en el campo. Al volver, ya cerca de la casa, oyó la música y los coros que acompañaban la danza. 26Y llamando a uno de los sirvientes, le preguntó que significaba eso. 27El le respondió: "Tu hermano ha regresado, y tu padre hizo matar el ternero y engordado, porque lo ha recobrado sano y salvo". 28El se enojó y no quiso entrar. Su padre salió para rogarle que entrara, 29pero él le respondió: "Hace tantos años que te sirvo sin haber desobedecido jamás ni una sola de tus órdenes, y nunca me diste un cabrito para hacer una fiesta con mis amigos. 30¡Y ahora que ese hijo tuyo ha vuelto, después de haber gastado tus bienes con mujeres, haces matar para él el ternero engordado!". 31Pero el padre le dijo: "Hijo mío, tú estás siempre conmigo, y todo lo mío es tuyo. 32Es justo que haya fiesta y alegría, porque tu hermano estaba muerto y ha vuelto a la vida, estaba perdido y ha sido encontrado"".
Palabra del Señor.
Comentario:
El evangelio de la misericordia
Por todos es sabido que el evangelio de San Lucas es el evangelio de la misericordia. Lucas se ha esmerado en mostrarnos el rostro misericordioso de Dios a través de su hijo Jesucristo. El tema del perdón a los pecadores es muy bien desarrollado por San Lucas. El evangelista pone principal atención en hacernos ver a Dios como alguien dispuesto a perdonar hasta las últimas consecuencias. No es de extrañar, entonces, que en este tiempo cuaresmal se nos haga hincapié, por medio de la liturgia, en el perdón misericordioso de Dios.
La actitud del hijo menor es la que vemos con demasiada frecuencia en muchísima gente: quieren vivir su vida del mejor modo posible, pero al final terminan destruyendo todo y se quedan sin nada. Pedir “su parte de la hacienda” es para nosotros algo así como “déjame vivir mi vida”. El hijo menor quiere ser autosuficiente, no depender de nadie, y como un padre podía renunciar a sus bienes y repartir sus riquezas antes de morir (1 Re 1-2; Eclo 33, 19-23) , el hijo pródigo aprovecha la bondad de su padre y exige “su parte de la hacienda”. Pedirle la parte de la hacienda debe haber sido el error más grande que el hijo menor podría haber cometido. Pero de un error tan gran el padre saca una buena solución. Volver a tener a su hijo en casa y esta vez para siempre.
Jesús es un hombre tan lleno de vida y de amor que con esta parábola nos enseña como Dios mira las cosas. El perdón de Dios no solo es recibirnos de nuevo como si nada hubiese pasado, como si ningún mal se hubiera cometido. El perdón de Dios se expresa en el hecho de que nos acepta con nuestras debilidades. Perdonar para Dios no significa cegarse por el afecto, por el amor. No significa ser un tonto que acepta que le metan los dedos en los ojos. Perdonar es más que volver a recibir al otro, es aceptarlo así, con la cruz de sus pecados y pequeñeces. Cuando Dios perdona acepta la cruz que le ponemos encima. Perdonar es, para Dios, decirnos: ¡Poné tu peso en mí, que yo estoy para sostenerlo!
La misericordia de Dios se expresa en el perdón, se expresa en poner su hombro para nosotros, en estar sosteniéndonos para que no caigamos. ¿Qué otro sentido puede tener ver a ese padre misericordioso abrazando a su hijo que vuelve pordiosero? Cuando Dios perdona abraza al ser humano con brazos de madre y de padre. Nos cobija con amor de madre, nos recibe con cariño y entrañas de misericordia materna; pero al mismo tiempo, el abrazo de Dios es abrazo de padre, porque sostiene, porque levanta, porque corrige y nos pone de pie haciéndonos recuperar la dignidad perdida. Perdonar, en suma, es para Dios aceptar la cruz de sus hijos y cargarlos sobre sus espadas hasta que puedan ponerse de pié por sí solos.
Como a los Israelitas, de la primera lectura, del libro de Josué, Dios nos invita, en el perdón, a ponernos de pié, a no esperar las cosas de arriba (el maná de la primera lectura, o la herencia del evangelio) y a lograr las cosas por nosotros mismos. El gesto del padre misericordioso de vestir a su hijo (la ropa significa la dignidad de la persona), de darle el anillo (era el sello con el cual se firmaban las compras y ventas de toda la propiedad familiar), de ponerle las sandalias (los esclavos andaban descalzos, los hombres libres no); nos muestra que Dios nos quiere dignos, haciendo uso de nuestras capacidades y totalmente libres. Para Dios no hay esclavos, o mantenidos, hay hijos. Hijos que trabajan con Él. Hijos que obran de la misma manera que Él. Ya no nos hace falta que papá nos de la herencia, que son los bienes que acumuló con su trabajo y sudor, ahora hace falta que nosotros nos ganemos el pan diario (el maná ya no llueve, ahora hay que trabajar) y que seamos responsables de nuestras tareas (no hay herencia, hay coherencia de vida común).
Meditemos:
Tags: lectura diaria, misa, liturgia, leccionario, biblia, evangelio
Sábado 13 – Feria – Morado / Misa: del propio del tiempo – Liturgia de las horas: del propio del tiempo. 1ras Vísperas del 4° domingo de Cuaresma.
Primera lectura
Lectura del libro del Oseas 6, 1-6
Quiero amor y no sacrificios
1"Vengan, volvamos al Señor: él nos ha desgarrado, pero nos sanará; ha golpeado, pero vendará nuestras heridas. 2Después de dos días nos hará revivir, al tercer día nos levantará, y viviremos en su presencia. 3Esforcémonos por conocer al Señor: su aparición es cierta como la aurora. Vendrá a nosotros como la lluvia, como la lluvia de primavera que riega la tierra". 4¿Qué haré contigo, Efraím? ¿Qué haré contigo, Judá? Porque el amor de ustedes es como nube matinal, como el rocío de pronto se disipa. 5Por eso los hice pedazos por medio de los profetas, los hice morir con las palabras de mi boca, y mi juicio surgirá como la luz. 6Porque yo quiero amor y no sacrificios, conocimiento de Dios más que holocaustos.
Palabra de Dios.
Salmo Responsorial
Salmo 51 (50), 3-4. 18-21ab (R.: Os 6, 6)
R. Quiero amor y no sacrificios.
3¡Ten piedad de mí, oh Dios, por tu bondad, por tu gran compasión, borra mis faltas! 4¡Lávame totalmente de mi culpa y purifícame de mi pecado! R.
18Los sacrificios no te satisfacen; si ofrezco un holocausto, no lo aceptas: 19mi sacrificio es un espíritu contrito, tú no desprecias el corazón contrito y humillado. R.
20Trata bien a Sión por tu bondad; reconstruye los muros de Jerusalén, 21Entonces aceptarás los sacrificios rituales, las oblaciones y los holocaustos. R.
Versículo antes del Evangelio: Cf. Salmo 94, 8ab
“No endurezcan hoy su corazón, sino escuchen la voz del Señor”
Evangelio
Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas 18, 9-14
El publicano volvió a su casa justificado
9Y refiriéndose a algunos que se tenían por justos y despreciaban a los demás, dijo también esta parábola: 10"Dos hombres subieron al Templo para orar; uno era fariseo y el otro, publicano. 11El fariseo, de pie, oraba así: "Dios mío, te doy gracias porque no soy como los demás hombres, que son ladrones, injustos y adúlteros; ni tampoco como ese publicano. 12Ayuno dos veces por semana y pago la décima parte de todas mis entradas". 13En cambio el publicano, manteniéndose a distancia, no se animaba siquiera a levantar los ojos al cielo, sino que se golpeaba el pecho, diciendo: "¡Dios mío, ten piedad de mí, que soy un pecador!". 14Les aseguro que este último volvió a su casa justificado, pero no el primero. Porque todo el que se ensalza será humillado y el que se humilla será ensalzado".
Palabra del Señor.
Comentario:
Primera Lectura: Para Oseas el amor vale mucho más que los ritos, las costumbres, o cualquier devoción religiosa. El mismo que desgarró y golpeó nos ha de sanar y vendar. Dios nos ha castigado, pero por su misericordia nos vuelve a la vida. El v. 2 es como el anticipo de lo que hará con Jesús, y él con nosotros: “después de dos días nos hará revivir, al tercer día nos levantará, y viviremos en su presencia”; la vida, la muerte, la resurrección final. El único camino para lograr la redención final es que nuestro amor ya no sea una “nube matinal”, “como el rocío que pronto se disipa” (v. 4). ¿Cuál debe ser el cambio? “amor y no sacrificios” “conocimiento de Dos más que holocaustos” (v. 5). De eso se trata, de dar lugar al amor, a la benevolencia, a la misericordia que habita en cada uno de nosotros y no permitirnos vivir solamente de ritos, que por sí solos nada llenan, nada conforman. Son como una botella, pueden contener mucha o poco agua, pero si no la tienen de nada sirven, están vacías.
Salmo: El salmo nos hará repetir “quiero amor y no sacrificios” para que no olvidemos lo que el Señor desea de nosotros. Por eso invita a Dios a tener piedad, misericordia de nosotros pobres pecadores. Llega a conmover el salmista al decirnos: “mi sacrificio es un espíritu contrito, tu no desprecias el corazón contrito y humillado” (v. 19). De hecho le está diciendo a Dios que acepta su culpa, su pecado, pero que le pide perdón, misericordia, que lo haga “por su bondad” (v. 20). Una vez convertida el alma de los creyentes, Dios, aceptará de nuevo el culto sagrado, aceptará los ritos que manifiestan que hay comunión entre ambos (v. 21).
Evangelio: Jesús nos contrapone dos figuras casi como en caricatura de dos actitudes humanas: el publicano y el fariseo. Ambos van a “orar”. Uno lo hace dando gracias, lo cual es solo una excusa para manifestar sus “grandes” obras. Para denostar a los demás, para mostrar todo el desprecio que tiene por los que no se comportan “bien” como él. El otro, el publicano, se mantiene lejos, retirado, y ni siquiera puede tener la cabeza en alto. Este último se golpea el pecho, como signo de profundo arrepentimiento, y solo se anima a decir: "¡Dios mío, ten piedad de mí, que soy un pecador!" (v. 13). Jesús asegura que el último fue perdonado, justificado; da las razones: “el que se ensalza será humillado, el que se humilla será ensalzado” (v. 14).
Meditemos:
Tags: lectura diaria, misa, liturgia, leccionario, biblia, evangelio
Viernes 20 – Feria – Morado / Misa: del propio del tiempo – Liturgia de las horas: del propio del tiempo. Día penitencial: Abstinencia
Primera lectura
Lectura del libro del profeta Oseas 14, 2-10
Ya no diremos más “¡Dios nuestro”! a la obra de nuestras manos
2Vuelve, Israel, al Señor de tu Dios, porque tu falta te ha hecho caer. 3Preparen lo que van decir y vuelvan al Señor. Díganle: “Borra todas las faltas, acepta lo que hay de bueno, y te ofreceremos el fruto de nuestros labios. 4Asiria no nos salvará, ya no montaremos a caballo, ni diremos más "¡Dios nuestro!" a la obra de nuestras manos, porque sólo en ti el huérfano encuentra compasión”. 5Yo los curaré de su apostasía, los amaré generosamente, porque mi ira se ha apartado de ellos. 6Seré como rocío para Israel: él florecerá como el lirio, hundirá sus raíces como el bosque del Líbano; 7sus retoños se extenderán, su esplendor será como el del olivo y su fragancia como la del Líbano. 8Volverán a sentarse a mi sombra, harán revivir el trigo, florecerán como la viña, y su renombre será como el del vino del Líbano. 9Efraím, ¿qué tengo aún que ver con los ídolos? Yo le respondo y velo por él. Soy como un ciprés siempre verde, y de mí procede tu fruto. 10¡Que el sabio comprenda estas cosas! ¡Que el hombre inteligente las entienda! Los caminos del Señor son rectos: por ellos caminarán los justos, pero los rebeldes tropezarán en ellos.
Palabra de Dios.
Salmo Responsorial
Salmo 81 (80), 6c-11ab. 14. 17 (R.: cf. 11 y 9a)
R. ¡Ojalá escuchemos la voz del Señor!
6Oigo una voz desconocida que dice: 7Yo quité el peso de tus espaldas y tus manos quedaron libres de la carga. 8Clamaste en la aflicción, y te salvé. R.
8Te respondí oculto entre los truenos, aunque me provocaste junto a las aguas de Meribá. 9Oye, pueblo mío, yo atestiguo contra ti, ¡ojalá me escucharas, Israel! R.
10No tendrás ningún Dios extraño, no adorarás a ningún dios extranjero: 11yo, el Señor, soy tu Dios, que te hice subir de la tierra de Egipto. R.
14¡Ojalá mi pueblo me escuchara, e Israel siguiera mis caminos! 17yo alimentaría a mi pueblo con lo mejor del trigo y lo saciaría con miel silvestre". R.
Versículo antes del Evangelio: Mateo 4, 17
“Conviértanse, porque el Reino de los Cielos está cerca”
Evangelio
Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Marcos 12, 28b-34
El Señor nuestro Dios es el único Señor, y tú lo amarás
28Un escriba se acercó y le preguntó a Jesús: “¿Cuál es el primero de los mandamientos?”. 29Jesús respondió: “El primero es: Escucha, Israel: el Señor nuestro Dios es el único Señor; 30y tú amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón y con toda tu alma, con todo tu espíritu y con todas tus fuerzas. 31El segundo es: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. No hay otro mandamiento más grande que estos”. 32El escriba le dijo: “Muy bien, Maestro, tienes razón al decir que hay un solo Dios y no hay otro más que él, 33y que amarlo con todo el corazón, con toda la inteligencia y con todas las fuerzas, y amar al prójimo como a sí mismo, vale más que todos los holocaustos y todos los sacrificios”. 34Jesús, al ver que había respondido tan acertadamente, le dijo: “Tú no estás lejos del Reino de Dios”. Y nadie se atrevió a hacerle más preguntas.
Palabra del Señor.
Comentario:
Primera Lectura: En el momento de plantearnos qué nos da la felicidad, el profeta Oseas nos dice vehementemente que Dios es la única fuente de dicha. Para adquirir esa dicha la invitación divina es “vuelve” (v. 2), es un llamado a la conversión, al volver sobre los pasos, a desandar el camino mal recorrido, sin sentido, para empezar el camino que sí tiene sentido, que vale la pena. Dios pide que elijamos entre él y “Asiria” (que simboliza para nosotros todas las cosas del mundo y sus potencialidades) (v. 4). Si elegimos bien, Dios promete “seré como rocío para Israel” (v. 6), “volverán a sentarse a mi sombra” (v. 8), “¡que el sabio comprenda estas cosas! ¡Qué el hombre inteligente las entienda!” (v. 10).
Señor Dios: que busquemos la felicidad en ti. Que nos lleguemos hasta los ríos abundantes de tu amor. Para que volviendo a ti, florezcamos como el lirio, tengamos fuertes raíces como el bosque del Líbano, nuestro esplendor sea como el del olivo y nos sentemos a tu sombra a descansar de nuestras fatigas. Que seamos sabios e inteligentes para comprender tus enseñanzas y caminemos por tus rectos senderos hasta la felicidad plena y duradera, allá en el cielo. Amén.
Salmo: Este salmo nos invita a reconocer la cercanía y lejanía de Dios. Lo conocemos, pero sigue siendo desconocido para nosotros. Él nos responde desde los truenos y, aunque desobedecemos, él sigue a nuestro lado para que caminemos sin peso en las espaldas y manos. Por eso el precepto del v. 10 de solo darle culto y servirle a Él. Termina el salmo (v. 14) con el deseo de Dios: ¡Ojalá mi pueblo me escuchara, el Israel siguiera mis caminos! La promesa de Dios en el v. 17 marca su deseo de tenernos siempre a su lado, alimentados y saciados de trigo y miel. Por eso, este es el tiempo de dejarle que nos diga: “Yo, el Señor, soy tu Dios; escucha mi voz”.
Evangelio: Los escribas eran unos discutidores profesionales, no les gustaba encontrar la verdad, sino tener la razón. Por eso se enlazaban en un sinfín de discusiones y preguntas sobre lo que era esto o lo otro. Le inquieren a Jesús: “¿Cuál es el primero de los mandamientos?”. Jesús resume, de modo admirable, la doctrina de los mandamientos: Amar a Dios y amar al prójimo. No hace falta más. San Agustín decía: “Ama y haz lo que quieras”, dando por sentado, como Jesús, que quién ama nunca, pero nunca, puede producir daño a otra persona, ni siquiera sin querer.
Meditemos:
Tags: lectura diaria, misa, liturgia, leccionario, biblia, evangelio
Jueves 11 – Feria – Morado / Misa: del Propio del tiempo – Liturgia de las horas: del Propio del tiempo.
Primera lectura
Lectura del libro del profeta Jeremías 7, 23–28
Aquí está la gente que no escuchó la voz del Señor, su Dios
23Esta fue la orden que les di: Escuchen mi voz, así yo seré su Dios y ustedes serán mi Pueblo; sigan por el camino que yo les ordeno, a fin de que les vaya bien. 24Pero ellos no escucharon ni inclinaron sus oídos, sino que obraron según sus designios, según los impulsos de su corazón obstinado y perverso; se volvieron hacia atrás, no hacia adelante. 25Desde el día en que sus padres salieron de Egipto hasta el día de hoy, yo les envié a todos mis servidores los profetas, los envié incansablemente, día tras día. 26Pero ellos no me escucharon ni inclinaron sus oídos, sino que se obstinaron y obraron peor que sus padres. 27Tú les dirás todas estas palabras y no te escucharán: los llamarás y no te responderán. 28Entonces les dirás: "Esta es la nación que no ha escuchado la voz del Señor, su Dios, ni ha recibido la lección. La verdad ha desaparecido, ha sido arrancada de su boca".
Palabra de Dios
Salmo Responsorial
Salmo 95 (94), 1–2. 6–9
R. ¡Ojalá hoy escuchen la voz del Señor!
1¡Vengan, cantemos con júbilo al Señor, aclamemos a la Roca que nos salva! 2¡Lleguemos hasta él dándole gracias, aclamemos con música al Señor! R.
6¡Entren, inclinémonos para adorarlo! ¡Doblemos la rodilla ante el Señor que nos creó! 7Porque él es nuestro Dios, y nosotros, el pueblo que él apacienta, las ovejas conducidas por su mano. R.
Ojalá hoy escuchen la voz del Señor: 8"No endurezcan su corazón como en Meribá, como en el día de Masá, en el desierto, 9cuando sus padres me tentaron y provocaron, aunque habían visto mis obras. R.
Versículo antes del Evangelio: Cfr. Joel 2, 12–13
“Vuelvan a mí de todo corazón, porque soy bondadoso y compasivo”
Evangelio
Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas 11, 14–23
El que no está conmigo está contra mí
14Jesús estaba expulsando a un demonio que era mudo. Apenas salió el demonio, el mudo empezó a hablar. La muchedumbre quedó admirada, 15pero algunos de ellos decían: "Este expulsa a los demonios por el poder de Belzebul, el Príncipe de los demonios". 16Otros, para ponerlo a prueba, exigían de él un signo que viniera del cielo. 17Jesús, que conocía sus pensamientos, les dijo: "Un reino donde hay luchas internas va a la ruina y sus casa caen una sobre otra. 18Si Satanás lucha contra sí mismo, ¿cómo podrá subsistir su reino? Porque -como ustedes dicen- yo expulso a los demonios con el poder de Belzebul. 19Si yo expulso a los demonios con el poder de Belzebul, ¿con qué poder los expulsan los discípulos de ustedes? Por eso, ustedes los tendrán a ellos como jueces. 20Pero si yo expulso a los demonios con la fuerza del dedo de Dios, quiere decir que el Reino de Dios ha llegado a ustedes. 21Cuando un hombre fuerte y bien armado hace guardia en su palacio, todas sus posesiones están seguras, 22pero si viene otro más fuerte que él y lo domina, le quita el arma en la que confiaba y reparte sus bienes. 23El que no está conmigo, está contra mí; y el que no recoge conmigo, desparrama.
Palabra del Señor.
Comentario:
Este evangelio nos presenta gráficamente la batalla que existe desde la creación del mundo: Satanás contra los hijos de Dios. “Pongo enemistad perpetua entre ti y la mujer, entre tu linaje y el suyo” (Génesis 3, 15) Y en esta batalla vemos triunfante a nuestro rey y señor. Él está al lado de cada uno de sus soldados para luchar y vencer con ellos. Nosotros somos soldados de primera fila en ese glorioso ejército y Cristo también quiere vencer en la batalla que Satanás mantiene en nuestro interior. Por ese motivo nos propone una estrategia. ¿La desarrollamos? ¡Con mucho gusto!
“Todo reino dividido contra sí mismo será devastado”. Primeramente mucha unidad. Debemos estar unidos a Él en todo momento por la oración. Nosotros sabemos lo débiles que somos y cómo ante el primer asalto del demonio sucumbimos si no estamos con Él. Por ello es conveniente elevar nuestro pensamiento a Dios continuamente al inicio del trabajo, del estudio, del descanso y demás actividades preguntándole cuál es la estrategia: ¿Cómo quieres que realice esta labor para el mayor bien de la empresa y de mí mismo? ¿Cómo puedo descansar mejor y hacer descansar mejor a los demás? ¿Cómo lo harías tú?
“Si llega uno más fuerte que él, le vencerá” La segunda consigna es tener valor. Si le tenemos a Él qué podemos temer. Con la seguridad de que Él va delante de nosotros debemos seguir las consignas que nos dé el gran estratega, el Espíritu Santo: momentos de oración, hablar bien del otro, defender la fe aún entre los amigos, huir de todo aquello que pueda arrebatarnos la amistad con Dios... ¡Con estas consignas y con tal caudillo seguramente venceremos!
Tomado de http://www.es.catholic.net/aprendeaorar/103/185/articulo.php?id=2984.
Meditemos:
Tags: lectura diaria, misa, liturgia, leccionario, biblia, evangelio
Miércoles 18 – Feria – Morado / Misa: del Propio del tiempo – Liturgia de las horas: del Propio del tiempo. 1as Vísperas de la solemnidad.
Primera lectura
Lectura del libro del Deuteronomio 4, 1. 5-9
Observen los mandamientos y pónganlos en práctica
1Y ahora, Israel, escucha los preceptos y las leyes que no les enseño para que las pongan en práctica. Así ustedes vivirán y entrarán a tomar posesión de la tierra que les da el Señor, el Dios de sus padres. 5Tengan bien presente que ha sido el Señor, mi Dios, el que me ordenó enseñarles los preceptos y las leyes que ustedes deberán cumplir en la tierra de la que van a tomar posesión. 6Obsérvenlos y pónganlos en práctica, porque así serán sabios y prudentes a los ojos de los pueblos, que al oír todas estas leyes, dirán: "¡Realmente es un pueblo sabio y prudente esta gran nación!". 7¿Existe acaso una nación tan grande que tenga sus dioses cerca de ella, como el Señor, nuestro Dios, está cerca de nosotros siempre que lo invocamos? 8¿Y qué gran nación tiene preceptos y costumbres tan justas como esta Ley que hoy promulgo en presencia de ustedes? 9Pero presta atención y ten cuidado, para no olvidar las cosas que has visto con tus propios ojos, ni dejar que se aparten de tu corazón un sólo instante. Enséñalas a tus hijos y a tus nietos.
Palabra de Dios
Salmo Responsorial
Salmo 148 (147), 12-13. 15-16. 19-20
R. ¡Glorifica al Señor, Jerusalén!
12¡Glorifica al Señor, Jerusalén, alaba a tu Dios, Sión! 13El reforzó los cerrojos de tus puertas y bendijo a tus hijos dentro de ti. R.
15Envía su mensaje a la tierra, su palabra corre velozmente; 16reparte la nieve como lana y esparce la escarcha como ceniza. R.
19Revela su palabra a Jacob, sus preceptos y mandatos a Israel: 20a ningún otro pueblo trató así ni le dio a conocer sus mandamientos. R.
Versículo antes del Evangelio: Juan 6, 63b. 68b
“Tus palabras Señor, son Espíritu y Vida; tú tienes palabras de Vida eterna”
Evangelio
Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo 5, 17-19
El que las cumpla y enseñe será considerado grande
17No piensen que vine para abolir la Ley o los Profetas: yo no he venido a abolir, sino a dar cumplimiento. 18Les aseguro que no desaparecerá ni una i ni una coma de la Ley, antes que desaparezcan el cielo y la tierra, hasta que todo se realice. 19El que no cumpla el más pequeño de estos mandamientos, y enseñe a los otros a hacer lo mismo, será considerado el menor en el Reino de los Cielos. En cambio, el que los cumpla y enseñe, será considerado grande en el Reino de los Cielos.
Palabra del Señor.
Comentario:
Primera lectura: Esta primera lectura nos invita a “practicar” los mandamientos. No son cosas intelectuales las que nos ha enseñado el Señor. Son realidades prácticas para vivirlas todos y cada uno de nuestros días. La expresión de alabanza “¡Realmente es un pueblo sabio y prudente esta gran nación!” (v. 6), muestra hasta dónde llega la invitación a vivir en lo concreto según las palabras de Dios. Después de enseñar la palabra de Dios se nos pide una respuesta y se nos garantiza por esa respuesta una vida feliz, una vida sabia y prudente, con éxito. Prestar atención, tener cuidado (v. 9)… llevan a recordar todo lo que Dios enseña y a no apartar el corazón (centro de las decisiones fundamentales del ser humano) de los preceptos divinos.
Salmo: El salmo nos invita a glorificar a Dios. A darle alabanza. ¿Por qué? porque Él es “tú” Dios (v. 12). Él te protege y bendice (v. 13). Como llega el invierno en manos de Dios las fuerzas de la naturaleza se domestican: la nieve, en vez de enfriar… abriga, como lana, suave y protectora. La escarcha, en vez de traer hielo, se vuelve ceniza… restos de fuego que recuerdan al hogar calentito, a la calidez de una cocina rural (vv. 15-16). Serán los preceptos enseñados por Dios lo que produce esta transmutación de los elementos: Dios trastoca las apariencias con su palabra: de algo malo sacará siempre bondad, amor y seguridad para los que creen en Él.
Evangelio: Para Jesús su venida salvadora no implica un relaje en la vida del cristiano, al contrario, el cristiano se exige mucho más que los demás, se vuelve estricto consigo mismo, al tiempo que compasivo y paciente con los demás. El verdadero creyente cumple lo que Dios le ha mandado y enseña, no impone, ese mandamiento a los otros. Solo así es considerado “grande” en el Reino de los Cielos. Por eso, en la Imitación de Cristo III, 3, de Tomás de Kempis, hablando como si fuera Dios quién lo hace, se nos dice: “Escribe tú mis palabras en tu corazón y considéralas con gran diligencia, pues el tiempo de la tentación las habrás menester (te serán necesarias). Lo que no entiendes cuando lo lees, lo conocerás el día que te visite”.
Meditemos:
Tags: lectura diaria, misa, liturgia, leccionario, biblia, evangelio
Lunes 08 – Feria – Morado / Misa: del Propio del Tiempo – Liturgia de las horas: del Propio del Tiempo.
Primera lectura
Lectura del segundo libro de los Reyes 5, 1-15
Había muchos leprosos en Israel, pero ninguno fue curado, sino Naamán, el sirio
1Naamán, general del ejército del rey de Aram, era un hombre prestigioso y altamente estimado por su señor, porque gracias a él, el Señor había dado la victoria a Aram. Pero este hombre, guerrero valeroso, padecía de una enfermedad en la piel. 2En una de sus incursiones, los arameos se habían llevado cautiva del país de Israel a una niña, que fue puesta al servicio de la mujer de Naamán. 3Ella dijo entonces a su patrona: "¡Ojalá mi señor se presentara ante el profeta que está en Samaría! Seguramente, él lo libraría de su enfermedad". 4Naamán fue y le contó a su señor: "La niña del país de Israel ha dicho esto y esto". 5El rey de Aram respondió: "Está bien, ve, y yo enviaré una carta al rey de Israel". Naamán partió llevando consigo diez talentos de plata, seis mil siclos de oro y diez trajes de gala, 6y presentó al rey de Israel la carta que decía: "Al mismo tiempo que te llega esta carta, te envío a Naamán, mi servidor, para que lo libres de su enfermedad". 7Apenas el rey de Israel leyó la carta, rasgó sus vestiduras y dijo: "¿Acaso yo soy Dios, capaz de hacer morir y vivir, para que este me mande librar a un hombre de su enfermedad? Fíjense bien y verán que él está buscando un pretexto contra mí". 8Cuando Eliseo, el hombre de Dios, oyó que el rey de Israel había rasgado sus vestiduras, mandó a decir al rey: "¿Por qué has rasgado tus vestiduras? Que él venga a mí y sabrá que hay un profeta en Israel". 9Naamán llegó entonces con sus caballos y su carruaje, y se detuvo a la puerta de la casa de Eliseo. 10Eliseo mandó un mensajero para que le dijera: "Ve a bañarte siete veces en el Jordán; tu carne se restablecerá y quedarás limpio". 11Pero Naamán, muy irritado, se fue diciendo: "Yo me había imaginado que saldría él personalmente, se pondría de pie e invocaría el nombre del Señor, su Dios; luego pasaría su mano sobre la parte afectada y curaría al enfermo de la piel. 12¿Acaso los ríos de Damasco, el Abaná y el Parpar, no valen más que todas las aguas de Israel? ¿No podía yo bañarme en ellos y quedar limpio?". Y dando media vuelta, se fue muy enojado. 13Pero sus servidores se acercaron para decirle: "Padre, si el profeta te hubiera mandado una cosa extraordinaria ¿no la habrías dicho? ¡Cuánto más si él te dice simplemente: Báñate y quedarás limpio!". 14Entonces bajó y se sumergió siete veces en el Jordán, conforme a la palabra del hombre de Dios; así su carne se volvió como la de un muchacho joven y quedó limpio. 15Luego volvió con toda su comitiva adonde estaba el hombre de Dios. Al llegar, se presentó delante de él y le dijo: "Ahora reconozco que no hay Dios en toda la tierra, a no ser en Israel.
Palabra de Dios.
Salmo Responsorial
Salmo 42 (41), 2-3; 43 (42) 3-4 (R.: cf. 41, 3)
R. Mi alma tiene sed del Dios viviente: ¿cuándo contemplaré el rostro de Dios?
422Como la cierva sedienta busca las corrientes de agua, así mi alma suspira por ti, mi Dios. R.
3Mi alma tiene sed de Dios, del Dios viviente: ¿Cuándo iré a contemplar el rostro de Dios? R.
433 Envíame tu luz y tu verdad: que ellas me encaminen y me guíen a tu santa Montaña, hasta el lugar donde habitas. R.
4Y llegaré al altar de Dios, el Dios que es la alegría de mi vida; y te daré gracias con la cítara, Señor, Dios mío. R.
Versículo antes del Evangelio: Salmo 130, 5. 7
“5Mi alma espera en el Señor, y yo confío en su palabra. 7porque en él se encuentra la misericordia y la redención en abundancia”
Evangelio
Evangelio de Nuestro Señor Jesucristo según san Lucas 4, 24-30
Jesús, como Elías y Eliseo, no es enviado solamente a los judíos
En aquel tiempo, dijo Jesús al pueblo en la sinagoga de Nazaret: 24“Les aseguro que ningún profeta es bien recibido en su tierra. 25Yo les aseguro que había muchas viudas en Israel en el tiempo de Elías, cuando durante tres años y seis meses no hubo lluvia del cielo y el hambre azotó a todo el país. 26Sin embargo, a ninguna de ellas fue enviado Elías, sino a una viuda de Sarepta, en el país de Sidón. 27También había muchos leprosos en Israel, en el tiempo del profeta Eliseo, pero ninguno de ellos fue curado, sino Naamán, el sirio". 28Al oír estas palabras, todos los que estaban en la sinagoga se enfurecieron 29y, levantándose, lo empujaron fuera de la ciudad, hasta un lugar escarpado de la colina sobre la que se levantaba la ciudad, con intención de despeñarlo. 30Pero Jesús, pasando en medio de ellos, continuó su camino.
Palabra del Señor.
Comentario:
Primera Lectura: La curación de Naamán el sirio es un gran signo. No sólo porque él es un extranjero, no es judío. Sino también porque el milagro de la curación se realiza desde la sencillez de bañarse “siete veces en el Jordán” (v. 10). Dios está manifestando que quiere, y puede, hacer milagros donde a él le plazca. No importa la creencia de la persona, no interesa su raza, su religión, su origen, su lugar de nacimiento, su modo de ser, o actuar. Importa que se acerque decididamente y crea en que Dios puede curar, puede salvar. Dios no discrimina a la hora de hacer milagros, solo pide obediencia. Naamán esperaba ser curado de un modo espectacular, quiere la “mediación” del profeta, quiere que las cosas salgan como él lo desea, a su modo, a su costumbre. Para Dios es más sencillo, lo servidores de Naamán lo saben y por eso le dicen: “Padre, si el profeta te hubiera mandado una cosa extraordinaria ¿no la habrías dicho? ¡Cuánto más si él te dice simplemente: Báñate y quedarás limpio!”, con lo cual indican: ¡Solo obedece y ten fe! Es que no necesita hacer algo extraordinario o espectacular para que sea un milagro. Como dice Santa Teresita del niño Jesús: “para quien quiere verlos, allí están los signos”. Solo se trata de querer hacer lo que Dios pide, el milagro viene solo, porque viene de Dios. Un punto aparte en el relato es el simbolismo con el BAUTISMO ya que será después Juan el Bautista que lleve al Jordán a los “leprosos” (pecadores) a sanarse por medio de la inmersión que hace renacer la vida.
Salmo: La búsqueda de lo divino, la sed de Dios, marca la tonalidad de este salmo. Se nos invita al deseo de Dios, a la búsqueda de Aquel que “es la alegría de mi vida” (43, 4). El alma del salmista está prendada del “rostro de Dios” (42, 3), desea con esperanza y prisa ir a contemplarlo. Busca denodadamente llegar al “altar de Dios” para darle “gracias con la cítara” (43, 4). Es una persona deseosa de encontrarse con la paz divina. Con él, nosotros repetimos “mi alma tiene sed del Dios viviente: ¿cuándo contemplaré el rostro de Dios?”, confiando poder llegar a esa contemplación.
Evangelio: Jesús recibe el mal trato, la actitud descreída de sus paisanos de Nazaret. Por eso les indica que Dios no lo envió solo para unos pocos, sino que él vino para todos. Para salvar a la humanidad. La respuesta, desmesuradamente agresiva, de ellos es el intento de asesinarlo. Jesús para entre medio de ellos sin problemas, es que su hora no ha llegado todavía, su tiempo es de predicar, no de morir. En contraste con la actitud obediente de Naamán, los paisanos de Jesús se manifiestan indolentes y agresivos. El primero es dócil, no sin “peros”; los segundos son rebeldes. El primero recibirá la gracia pedida, los segundos se quedarán sin nada. Debemos aprender a valorar el paso de Dios por nuestra vida, a dejarle hacer en nuestra existencia. Ese Dios que mira a “todos” con inmenso amor y caridad; nos mira a “nosotros” de manera privilegiada. Aprovechemos su cercanía, no para actuar como niños malcriados, sino para dejarle hacer su voluntad y obrar grandes milagros en nuestra vida.
Meditemos:
Tags: lectura diaria, misa, liturgia, leccionario, biblia, evangelio
Domingo 07 – 3° DE CUARESMA – Morado / Misa: del Propio. Credo. Prefacio Propio – Liturgia de las horas: del Propio 3ª semana para el Salterio.
Primera Lectura
Lectura del libro del Éxodo (3, 1-8a. 13-15)
"Yo soy" me envió a ustedes
1Moisés, que apacentaba las ovejas de su suegro Jetró, el sacerdote de Madián, llevó una vez el rebaño más allá del desierto y llegó a la montaña de Dios, al Horeb. 2Allí se le apareció el Ángel del Señor en una llama de fuego, que salía de en medio de la zarza. Al ver que la zarza ardía sin consumirse, 3Moisés pensó: "Voy a observar este grandioso espectáculo. ¿Por qué será que la zarza no se consume?". 4Cuando el Señor vio que él se apartaba del camino para mirar, lo llamó desde la zarza, diciendo: "¡Moisés, Moisés!". "Aquí estoy", respondió el. 5Entonces Dios le dijo: "No te acerques hasta aquí. Quítate las sandalias, porque el suelo que estás pisando es una tierra santa". 6Luego siguió diciendo: "Yo soy el Dios de tu padre, el Dios de Abraham, el Dios de Isaac y el Dios de Jacob". Moisés se cubrió el rostro porque tuvo miedo de ver a Dios. 7El Señor dijo: "Yo he visto la opresión de mi pueblo, que está en Egipto, y he oído los gritos de dolor, provocados por sus capataces. Sí, conozco muy bien sus sufrimientos. 8Por eso he bajado a librarlo del poder de los egipcios y a hacerlo subir, desde aquel país, a una tierra fértil y espaciosa, a una tierra que mana leche y miel. 13Moisés dijo a Dios: "Si me presento ante los israelitas y les digo que el Dios de sus padres me envió a ellos, me preguntarán cual es su nombre. Y entonces, ¿qué les responderé?". 14Dios dijo a Moisés: "Yo soy el que soy". Luego añadió: "Tú hablarás así a los israelitas: "Yo soy" me envió a ustedes". 15Y continuó diciendo a Moisés: "Tú hablarás así a los israelitas: El Señor, el Dios de sus padres, el Dios de Abraham, el Dios de Isaac y el Dios de Jacob, es el que me envía. Este es mi nombre para siempre y así será invocado en todos los tiempos futuros.
Palabra de Dios
Salmo Responsorial
Salmo 103 (102), 1–4. 9–12
R. El Señor es compasivo y misericordioso.
1Bendice al Señor, alma mía, que todo mi ser bendiga a su santo Nombre; 2bendice al Señor, alma mía, y nunca olvides sus beneficios. R.
3El perdona todas tus culpas y cura todas tus dolencias; 4rescata tu vida del sepulcro, te corona de amor y de ternura. R.
9No acusa de manera inapelable ni guarda rencor eternamente; 10no nos trata según nuestros pecados ni nos paga conforme a nuestras culpas. R.
11Cuanto se alza el cielo sobre la tierra, así de inmenso es su amor por los que lo temen; 12cuanto dista el oriente del occidente, así aparta de nosotros nuestros pecados. R.
Segunda Lectura
Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los cristianos de Corinto (10, 1–6. 10–12)
La vida del pueblo con Moisés en el desierto se escribió para escarmiento nuestro
1No deben ignorar, hermanos, que todos nuestros padres fueron guiados por la nube y todos atravesaron el mar; 2y para todos, la marcha bajo la nube y el paso del mar, fue un bautismo que los unió a Moisés. 3También todos comieron la misma comida y bebieron la misma bebida espiritual. 4En efecto, bebían el agua de una roca espiritual que los acompañaba, y esa roca era Cristo. 5A pesar de esto, muy pocos de ellos fueron agradables a Dios, porque sus cuerpos quedaron tendidos en el desierto. 6Todo esto aconteció simbólicamente para ejemplo nuestro, a fin de que no nos dejemos arrastrar por los malos deseos, como lo hicieron nuestros padres. 10No nos rebelemos contra Dios, como algunos de ellos, por lo cual murieron víctimas del Ángel exterminador. 11Todo esto les sucedió simbólicamente, y está escrito para que nos sirva de lección a los que vivimos en el tiempo final. 12Por eso, el que se cree muy seguro, ¡cuídese de no caer!
Palabra de Dios.
Versículo antes del Evangelio: Mateo 4, 17
“A partir de ese momento, Jesús comenzó a proclamar: “Conviértanse, porque el Reino de los Cielos está cerca””
Evangelio
Evangelio de Nuestro Señor Jesucristo según san Lucas 13, 1–9
Si ustedes no se convierten, todos acabarán de la misma manera
1En ese momento se presentaron unas personas que comentaron a Jesús el caso de aquellos galileos, cuya sangre Pilato mezcló con la de las víctimas de sus sacrificios. 2El respondió: “¿Creen ustedes que esos galileos sufrieron todo esto porque eran más pecadores que los demás? 3Les aseguro que no, y si ustedes no se convierten, todos acabarán de la misma manera. 4¿O creen que las dieciocho personas que murieron cuando se desplomó la torre de Siloé, eran más culpables que los demás habitantes de Jerusalén? 5Les aseguro que no, y si ustedes no se convierten, todos acabarán de la misma manera”. 6Les dijo también esta parábola: “Un hombre tenía una higuera plantada en su viña. Fue a buscar frutos y nos encontró. 7Dijo entonces al viñador: “Hace tres años que vengo a buscar frutos en esta higuera y nos encuentro. Córtala, ¿para qué malgastar la tierra?”. 8Pero él respondió: “Señor, déjala todavía este año; yo removeré la tierra alrededor de ella y la abonaré. 9Puede ser que así dé frutos en adelante. Si no, la cortarás””.
Palabra del Señor.
Comentario:
Exhortación a la conversión
A lo largo de nuestra vida suele sucedernos que acontecimientos negativos nos abren el panorama hacia cosas positivas. El Evangelio de hoy nos muestra a Jesús que aprovecha las preguntas y los comentarios de aquellos que se le acercan para trascender un hecho puntual y llevar al auditorio a la comprensión de un mensaje más profundo.
La crueldad de Poncio Pilato sirve como plataforma de partida para Jesús. En ocasión de esto, pone ejemplos sobre si estos hombres eran culpables o no, a los ojos de Dios, como para morir de esta o tal manera. La pregunta es sencilla: ¿Eran malos o buenos? ¿Se lo merecían o no? La respuesta de Jesús es clara. La fatalidad de estos hombres no se debe a que sean buenos o malos, se debe sólo a eso: es pura fatalidad. Pero lo que dice luego es lo que nos llama la atención: “y si ustedes no se convierten, todos acabarán de la misma manera” (vv. 3 y 5). Aquí, el Señor da una vuelta de rosca. ¡No importa lo que le pasó al otro, eso ya fue, importa lo que me puede pasar a mí! En vez de razonar o discursear sobre un hecho pasado, el Señor plantea el futuro: ...si ustedes no se convierten...
Para Jesús, la garantía de que me vaya bien es la conversión. Si no me convierto, de una u otra manera terminaré mal. Sólo con la conversión el cristiano puede encontrar salvación. Sólo con la conversión hay garantías de que las cosas salgan bien.
La paciencia de Dios
Cuando Jesús sitúa a su auditorio donde quiere, le habla de lo que desea. El Señor llevó la conversación de una pregunta casual a una situación fundamental: cambiar de vida (convertirse), es lo que el hombre debe hacer y Dios tiene la paciencia y el amor necesarios para esperarlo hasta el final.
Para Jesús no hay posibilidad de equivocación. Dios es tan misericordioso que no duda en esperar hasta el final a sus hijos. ¡Cuán relacionado está todo esto con la parábola del hijo pródigo (o del Padre misericordioso, debiéramos decir)! La higuera está a punto de ser cortada (se lo merece si no da fruto), pero la insistencia del viñador le salva la vida.
En esta parábola se insiste en que Dios pone todo el esmero en provocar la conversión. Dios está interesado en que verdaderamente demos fruto y este fruto sea abundante. Para ello nos invita a la conversión y nos tiene paciencia. Todo depende de nosotros. Aprovechemos este tiempo de Cuaresma para ser mutuamente pacientes. Aprovechemos para cambiar de verdad y dar el fruto que de nosotros se espera. Amén.
Meditemos:
Tags: lectura diaria, misa, liturgia, leccionario, biblia, evangelio
Sábado 06 – Feria – Morado / Misa: del propio del tiempo – Liturgia de las horas: del propio del tiempo. 1ras Vísperas del 3° domingo de Cuaresma.
Primera lectura
Lectura del libro del Miqueas 7, 14-15. 18-20
Tú arrojarás en lo más profundo del mar todos nuestros pecados
14Apacienta con tu cayado a tu pueblo, al rebaño de tu herencia, al que vive solitario en un bosque, en medio de un vergel. ¡Que sean apacentados en Basán y en Galaad, como en los tiempos antiguos! 15Como en los días en que salías de Egipto, muéstranos tus maravillas. 18¿Qué dios es como tú, que perdonas la falta y pasas por alto la rebeldía del resto de tu herencia? El no mantiene su ira para siempre, porque ama la fidelidad. 19El volverá a compadecerse de nosotros y pisoteará nuestras faltas. Tú arrojarás en lo más profundo del mar todos nuestros pecados. 20Manifestarás tu lealtad a Jacob y tu fidelidad a Abraham, como juraste a nuestros padres desde los tiempos remotos.
Palabra de Dios.
Salmo Responsorial
Salmo 103 (102), 1-4. 9-12 (R.: 8a)
R. El Señor es bondadoso y compasivo.
1Bendice al Señor, alma mía, que todo mi ser bendiga a su santo Nombre; 2bendice al Señor, alma mía, y nunca olvides sus beneficios. R.
3El perdona todas tus culpas y cura todas tus dolencias; 4rescata tu vida del sepulcro, te corona de amor y de ternura. R.
9No acusa de manera inapelable ni guarda rencor eternamente; 10no nos trata según nuestros pecados ni nos paga conforme a nuestras culpas. R.
11Cuanto se alza el cielo sobre la tierra, así de inmenso es su amor por los que lo temen; 12cuanto dista el oriente del occidente, así aparta de nosotros nuestros pecados. R.
Versículo antes del Evangelio: Lucas 15, 18
“Ahora mismo iré a la casa de mi padre y le diré: Padre, pequé contra el Cielo y contra ti”
Evangelio
Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas 15, 1-3. 11b-32
Tu hermano estaba muerto y ha vuelto a la vida
1Todos los publicanos y pecadores se acercaban a Jesús para escucharlo. 2Los fariseos y los escribas murmuraban, diciendo: “Este hombre recibe a los pecadores y come con ellos”. 3Jesús les dijo entonces esta parábola: “Un hombre tenía dos hijos. 12El menor de ellos dijo a su padre: "Padre, dame la parte de herencia que me corresponde". Y el padre les repartió sus bienes. 13Pocos días después, el hijo menor recogió todo lo que tenía y se fue a un país lejano, donde malgastó sus bienes en una vida licenciosa. 14Ya había gastado todo, cuando sobrevino mucha miseria en aquel país, y comenzó a sufrir privaciones. 15Entonces se puso al servicio de uno de los habitantes de esa región, que lo envió a su campo para cuidar cerdos. 16El hubiera deseado calmar su hambre con las bellotas que comían los cerdos, pero nadie se las daba. 17Entonces recapacitó y dijo: "¡Cuántos jornaleros de mi padre tienen pan en abundancia, y yo estoy aquí muriéndome de hambre!". 18Ahora mismo iré a la casa de mi padre y le diré: "Padre, pequé contra el Cielo y contra ti; 19 ya no merezco ser llamado hijo tuyo, trátame como a uno de tus jornaleros". 20Entonces partió y volvió a la casa de su padre. Cuando todavía estaba lejos, su padre lo vio y se conmovió profundamente, corrió a su encuentro, lo abrazó y lo besó. 21El joven le dijo: "Padre, pequé contra el Cielo y contra ti; no merezco ser llamado hijo tuyo". 22Pero el padre dijo a sus servidores: "Traigan enseguida la mejor ropa y vístanlo, pónganle un anillo en el dedo y sandalias en los pies. 23Traigan el ternero engordado y mátenlo. Comamos y festejemos, 24porque mi hijo estaba muerto y ha vuelto a la vida, estaba perdido y fue encontrado". Y comenzó la fiesta. 25El hijo mayor estaba en el campo. Al volver, ya cerca de la casa, oyó la música y los coros que acompañaban la danza. 26Y llamando a uno de los sirvientes, le preguntó que significaba eso. 27El le respondió: "Tu hermano ha regresado, y tu padre hizo matar el ternero y engordado, porque lo ha recobrado sano y salvo". 28El se enojó y no quiso entrar. Su padre salió para rogarle que entrara, 29pero él le respondió: "Hace tantos años que te sirvo sin haber desobedecido jamás ni una sola de tus órdenes, y nunca me diste un cabrito para hacer una fiesta con mis amigos. 30¡Y ahora que ese hijo tuyo ha vuelto, después de haber gastado tus bienes con mujeres, haces matar para él el ternero engordado!". 31Pero el padre le dijo: "Hijo mío, tú estás siempre conmigo, y todo lo mío es tuyo. 32Es justo que haya fiesta y alegría, porque tu hermano estaba muerto y ha vuelto a la vida, estaba perdido y ha sido encontrado"”.
Palabra del Señor.
Comentario:
Primera Lectura: El relato de Miqueas, más que contarnos algo expresa una oración, un deseo del pueblo que ha perdido la protección de Dios. La súplica del profeta apunta a pedirle a Dios que tenga piedad, que “pisotee nuestras faltas” (v. 19), que se “compadezca de nosotros”. La invitación es a confiar en que Dios mostrará sus “maravillas” (v. 15) y “no mantendrá su ira para siempre” (v. 18). Es decir, Dios perdona, Dios absuelve, Dios se olvida y tira nuestros pecados lejos: “Tú arrojarás en lo más profundo del mar todos nuestros pecados” (v. 19). La parábola del Hijo pródigo (o Padre misericordioso), relatada por Jesús en el evangelio que hoy la Iglesia nos propone en la lectura litúrgica, mostrará hasta dónde llega ese perdón extremo del Padre Dios.
Salmo: El Salmo canta la bondad de Dios e invita a bendecirlo (v. 1-2) por el “beneficio” del perdón y el rescate del sepulcro (v. 3-4), porque se olvida de nuestras faltas y nos trata bien a pesar de no merecerlo (v. 9-10), por el amor inmenso que nos tiene (v. 11-12). Por eso el responsorio nos hace repetir: “El Señor es bondadoso y compasivo” (v. 8).
Evangelio: V. 1-2: La situación que Jesús genera desconcierta los fariseos y escribas. Prefieren criticarlo a razonar y entender los motivos por los cuales Jesús obra así. Es lo de siempre. Las críticas ante lo nuevo, las murmuraciones ante actitudes diferentes, son la consecuencia del rechazo de los puritanos de siempre ante aquellos que se animan a desafiar los límites, ante aquellos que prefieren el camino del amor al del cumplimiento. V. 3: Las parábolas de la oveja y de la dracma perdidas serán como la antesala para a maravillosa parábola del Hijo prodigo, o, mejor dicho, del Padre misericordioso. En ambas parábolas precedentes la imagen es gráfica: Jesús nos muestra que Dios prefiere encontrar, a condenar. Todo lo contrario de lo que hicieron los fariseos con él. V. 11-12: El hombre de los dos hijos es el perfecto retrato de Dios. Un Dios que ama a sus dos hijos aunque estos sean totalmente diferentes uno del otro. Este hombre ama tanto que, aunque el hijo menor le pida la herencia, se la da. Tal vez ya sabe que no sabrá cuidar de los bienes. Pero un padre no puede desconfiar de lo que educó. V. 13-15: El hijo no sólo se va del padre, sino que se va lejos, como si no quisiera verlo más. No sólo es pedirle la parte de la herencia, no sólo es no vivir con él, es sobre todo rechazarlo, alejarse y hacerlo bien lejos. Pero como suele suceder cuando nos vamos porque rechazamos lo que vivimos en el lugar en que estamos, cuando huimos, el remedio es peor que la enfermedad, “salimos de Guatemala para entrar en guatepeor”. El muchacho, inmaduro, carece de valores para defender su vida. Malgasta sus bienes, y cuando “ya había gastado todo… comenzó a sufrir privaciones”. Terminará cuidando cerdos, una realidad muy distinta, no sólo de lo que él soñaba con llegar a ser, sino también, muy distinta de lo que él había sido. V. 16-19: El trabajo que ahora realizaba ni siquiera le servía para comer. Allí, en ese momento de hambre empieza a recapacitar, piensa. No es su corazón ni su cabeza, quien formula el pensamiento, es el estómago. El hambre es tan fuerte que ni siquiera el orgullo puede detenerlo. Por eso, el peor pecado que puede cometer un gobernante es mantener a su pueblo con hambre. Esto humilla, desfigura la dignidad e impide vivir de acuerdo a las convicciones y sentimientos. Quien tiene hambre no puede defenderse. El joven reconoce que no puede pedirle a papá que lo acepte de nuevo como hijo, él mismo lo había rechazado, pero sí puede suplicar ser un jornalero. El sudor de su frente, en casa de papá, sí alcanzará para comer, y hacerlo en abundancia. ¿La imagen negativa que él tenía de su padre ha cambiado? ¿Hace falta conocer otra realidad para valorar la que teníamos? V. 20-24: El joven vuelve, ¿qué pensamientos se habrán cruzado por su mente? ¿Cómo se siente volver a casa con la cabeza gacha? De todas maneras a Jesús no le interesa contarnos la experiencia interna de este joven. Le interesa más bien hablarnos de cómo es el padre, cómo se conmueve profundamente, con lujo de detalles, Jesús nos muestra el amor de este padre a su hijo: “corrió a su encuentro, lo abrazó y lo besó”. El amor se vive… no se proclama, amar es práctica… no teoría. ¿Cuánto hace que no muestras tu amor a tus seres queridos? ¿Qué estás esperando para hacerlo? ¿Qué se vayan? ¿Qué desaparezcan de tu vida? La enseñanza fundamental es que dos personas que se aman pudieron encontrarse, el padre recuperó a su hijo, el hijo no sólo recuperó a su padre, sino que también se recuperó a sí mismo. Por eso: comenzó la fiesta. V. 25-28: Pero había alguien que ni se esperaba la vuelta de su hermano. ¿Por qué será que aquellos que se creen perfectos, no necesitan de los demás para vivir? El hermano mayor, el hermano estricto, el hermano que necesita que el otro se humille para perdonarlo, el hermano egocéntrico que no admite fiesta sino es por él, el hermano mezquino de amor, de compasión, de afecto… “el se enojó y no quiso entrar”, anota Jesús. Lo que tal vez no soñó nunca, es ver a papá viniendo a “rogarle”. Es que papá ya no daba para sustos, había perdido y recuperado a su hijo menor. ¿Podía arriesgarse a perder al mayor? Papá sabe que no. Por eso va a rogar, a suplicar. V. 29-32: El reclamo parece justo, hasta nosotros nos atreveríamos a decir que tiene razón. ¡Está acertado al enojarse! Pero la respuesta (v. 31) que le da el padre nos muestra que no es así. El hijo mayor no sólo juzgó mal a su hermano menor, sino también a su padre. Él se auto impuso “cumplir”, cuando el padre lo único que le exigía era “amar”. Cuando el padre dice: todo lo mío es tuyo, nos está mostrando su amor generoso, su amor humilde que no dice con grandes palabras, realiza con pequeños gestos –no hace alarde-. Y remarca, el padre, no quiero perder a otro hijo, quiero a los dos conmigo: Es justo que haya fiesta y alegría, porque tu hermano estaba muerto y ha vuelto a la vida, estaba perdido y ha sido encontrado. Justamente ahora, con este rogar, con la suplica, el padre está recuperando al hijo que no se fue, pero que nunca estuvo, al que siempre permaneció junto a él, pero no en espíritu. Estaban juntos, pero no eran familia. La sangre y la herencia los unía, pero no el afecto, el amor. Este hijo también estaba perdido y como el menor, fue encontrado.
Esta parábola nos enseña a ser comprensivos entre nosotros, a no juzgarnos, y mucho menos, condenarnos. “Pecadores” y “cumplidores” necesitan volver a la casa del padre que, en vez de castigar y reprender, hará fiesta.
Meditemos:
Tags: lectura diaria, misa, liturgia, leccionario, biblia, evangelio
Viernes 05 – Feria – Morado / Misa: del propio del tiempo – Liturgia de las horas: del propio del tiempo. Día penitencial: Abstinencia
Primera lectura
Lectura del libro del Génesis 37, 3-4. 12-13ª. 17b-28
Ahí viene ese soñador. ¿Por qué no lo matamos?
3Israel amaba a José más que a ningún otro de sus hijos, porque era el hijo de la vejez, y le mandó hacer una túnica de mangas largas. 4Pero sus hermanos, al ver que lo amaba más que a ellos, le tomaron tal odio que ni siquiera podían dirigirle el saludo. 12Un día, sus hermanos habían ido hasta Siquem para apacentar el rebaño de su padre. 13Entonces Israel dijo a José: “Tus hermanos están con el rebaño de Siquem. Quiero que vayas a verlos”. José fue entonces en busca de sus hermanos, y los encontró en Dotán. 18Ellos lo divisaron desde lejos, y antes que se acercara, ya se habían confabulado para darle muerte. 19“Ahí viene ese soñador”, se dijeron unos a otros. 20“¿Por qué no lo matamos y lo arrojamos en una de esas cisternas? Después diremos que lo devoró una fiera. ¡Veremos entonces en qué terminan sus sueños!”. 21Pero Rubén, al oír esto, trató de salvarlo diciendo: “No atentemos contra su vida”. 22Y agregó: “No derramen sangre. Arrójenlo en esa cisterna que está allá afuera, en el desierto, pero no pongan sus manos sobre él”. En realidad, su intención era librarlo de sus manos y devolverlo a su padre sano y salvo. 23Apenas José llegó al lugar donde estaban sus hermanos, estos lo despojaron de su túnica –la túnica de mangas largas que llevaba puesta–, 24lo tomaron y lo arrojaron a la cisterna, que estaba completamente vacía. 25Luego se sentaron a comer. De pronto, alzaron la vista y divisaron una caravana de ismaelitas que venían de Galaad, transportando en sus camellos una carga de goma tragacanto, bálsamo y mirra, que llevaban a Egipto. 26Entonces Judá dijo a sus hermanos: “¿Qué ganamos asesinando a nuestro hermano y ocultando su sangre? 27En lugar de atentar contra su vida, vendámoslo a los ismaelitas, porque él es nuestro hermano, nuestra propia carne”. Y sus hermanos estuvieron de acuerdo. 28Pero mientras tanto, unos negociantes madianitas pasaron por allí y retiraron a José de la cisterna. Luego lo vendieron a los ismaelitas por veinte monedas de planta, y José fue llevado a Egipto.
Palabra de Dios.
Salmo Responsorial
Salmo 104 (103), 16-21 (R.: 5a)
R. Recuerden las maravillas que obró el Señor.
16El provocó una gran sequía en el país y agotó las provisiones, 17Pero antes envió a un hombre, a José, que fue vendido como esclavo. R.
18le ataron los pies con grillos y el hierro oprimió su garganta, 19hasta que se cumplió lo que él predijo, y la palabra del Señor lo acreditó. R.
20el rey ordenó que lo soltaran, el soberano de pueblos lo puso en libertad; 21lo nombró señor de su palacio y administrador de todos sus bienes. R.
Versículo antes del Evangelio: Jn 3, 16
“Dios amó tanto al mundo, que entregó a su Hijo único para que todo el que cree en él no muera, sino que tenga Vida eterna”
Evangelio
Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo 21, 33-46
Éste es el heredero: vamos a matarlo
33Escuchen otra parábola: Un hombre poseía una tierra y allí plantó una viña, la cercó, cavó un lagar y construyó una torre de vigilancia. Después la arrendó a unos viñadores y se fue al extranjero. 34Cuando llegó el tiempo de la vendimia, envió a sus servidores para percibir los frutos. 35Pero los viñadores se apoderaron de ellos, y a uno lo golpearon, a otro lo mataron y al tercero lo apedrearon. 36El propietario volvió a enviar a otros servidores, en mayor número que los primeros, pero los trataron de la misma manera. 37Finalmente, les envió a su propio hijo, pensando: “Respetarán a mi hijo”. 38Pero, al verlo, los viñadores se dijeron: “Este es el heredero: vamos a matarlo para quedarnos con su herencia”. 39Y apoderándose de él, lo arrojaron fuera de la viña y lo mataron. 40Cuando vuelve el dueño, ¿qué les parece que hará con aquellos viñadores?". 41Le respondieron: “Acabará con esos miserables y arrendará la viña a otros, que le entregarán el fruto a su debido tiempo”. 42Jesús agregó: “¿No han leído nunca en las Escrituras: "La piedra que los constructores rechazaron ha llegado a ser la piedra angular: esta es la obra del Señor, admirable a nuestros ojos"? 43Por eso les digo que el Reino de Dios les será quitado a ustedes, para ser entregado a un pueblo que le hará producir sus frutos”. 45Los sumos sacerdotes y los fariseos, al oír estas parábolas, comprendieron que se refería a ellos. 46Entonces buscaron el modo de detenerlo, pero temían a la multitud, que lo consideraba un profeta.
Palabra del Señor.
Comentario:
Primera Lectura: Los celos... la búsqueda de ocupar logares de importancia sin trabajar para ello, eligiendo la muerte del adversario y no ganarse el “lugar” a puro trabajo, es lo que vemos aquí de parte de los hermanos de José. La historia triste de José, a quién Dios le mostraba en sueños para qué lo llamaba, se verá continuada (y por qué no decirlo, mejorada hasta el extremo) por Jesús. Uno sólo de los hermanos trata de salvarlo de la muerte, y gracias a Dios, para él y sus homicidas hermanos, lo logra. Será tratado como esclavo, humillado y vendido a alguien poderoso… pero Dios “escribirá derecho en renglones torcidos” no solo en la vida de este hombre, sino también en la historia del pequeño pueblo elegido. Las cosas empezaron mal y terminan bien, porque Dios actúa en la historia. José es arquetipo de Jesucristo, porque en él vemos al hombre maltratado, discriminado, violentado. José es condenado a muerte por sus hermanos, como lo será Jesús por los líderes de su pueblo; José terminará victorioso salvando a toda su familia, Jesús, por su resurrección, salvará no solo al pueblo judío, sino a toda la humanidad.
Salmo: El salmo nos invita a valorar a Dios siempre presente y obrando maravillas en nuestra vida a pesar de las situaciones angustiantes que podamos soportar. El salmista lee en clave teológica la historia de su pueblo, se convierte así en “historia de salvación”, donde lo malo sucede con un “plan”, donde las cosas difíciles que pasan no suceden por qué sí. De manera sucinta, e inteligible, relata los hechos y dándonos, en el responsorio, a modo de letanía, la llave de interpretación para lo que nos relata: “recuerden las maravillas que obró el Señor”.
Evangelio: En la parábola que hoy leemos se nos presenta la imagen del dueño de una viña, un terrateniente, que hace todo lo necesario para que su viña de “fruto”: la cerca, cava un lagar y construye la torre de vigilancia. Pero este propietario “arrenda” su viña y se va al extranjero. Esta realidad que presenta Jesús en la parábola no era rara en su época donde, en la mayor parte del imperio romano, las cosas se hacían de ese modo. La tarea de la viña podía estar a cargo de personas libres, o esclavos; en caso de ser “arrendatarios”, como en la parábola, al final de la cosecha se entregaba un 25 por ciento, o más, de las ganancias que la viña produjera. Los grandes propietarios de tierras vivían de los “arriendos” en las grandes ciudades, con muy poco contacto con la tierra arrendada. Jesús cita de manera sobrentendida la parábola de la viña de Isaías 5, 1-7, en donde se termina diciendo: “Porque la viña del Señor de los ejércitos es la casa de Israel, y los hombres de Judá son su plantación predilecta. ¡Él esperó de ellos equidad, y hay efusión de sangre; esperó justicia, y hay gritos de angustia!”. Sin duda alguna, el auditorio de Jesús sabía que esta parábola era una reedición de aquella y por eso lo escucharon con atención y contestaron con tanta dureza a la pregunta del v. 40: “Cuando vuelva el dueño, ¿qué les parece que hará con aquellos viñadores?”. Fijémonos como Jesús va mostrándonos la escalada de violencia en la que caen los viñadores (v. 35-37) que golpean y matan a los enviados del dueño hasta llegar al absurdo de matar al hijo, al heredero. Así se plantean dos cosas:
1º.- Que Jesús es el “Hijo de Dios”, y que este va irremediablemente a su pasión y muerte (el final de la parábola en el v. 45, muestra con claridad quienes son los viñadores homicidas). Por eso nos decía Juan Pablo II, refiriéndose a esta parábola: En ella se manifiesta con toda evidencia la verdad sobre Cristo como Hijo mandado por el Padre. Es más, se subraya con toda claridad el carácter sacrificial y redentor de este envío. El Hijo es verdaderamente “...Aquél a quien el Padre santificó y envió al mundo” (Jn 10, 36). Así, pues, Dios no sólo “nos ha hablado por medio del Hijo... en los últimos tiempos” (Cfr. Hebr 1, 1-2), sino que a este Hijo lo ha entregado por nosotros, en un acto inconcebible de amor, mandándolo al mundo. (Juan Pablo II, Audiencia General, miércoles 24 de junio de 1987)
2º.- Que los viñadores están muy locos, o son muy tontos, ya que todos sabían que los propietarios tenían toda la ley de su lado, incluso contaban con gente dispuesta a golpear, o matar, a algún arrendatario que se pasara de listo. Es decir, era imposible que los viñadores arrendatarios se quedaran con la viña. La imagen que Jesús presenta es la de los líderes religiosos de su época que utilizaban la fe del pueblo para su propio bien y no para servir y engrandecer a Dios. Ellos abusaban de la “viña-pueblo”, sin tener en cuenta a quien realmente pertenecía. Jesús es consciente de la situación en la que está y sabe bien que, como hijo del dueño de la viña, será rechazado y asesinado; por eso cita el salmo 118, 22-23, cuando dice: “¿No han leído nunca en las Escrituras: La piedra que los constructores rechazaron ha llegado a ser la piedra angular: esta es la obra del Señor, admirable a nuestros ojos?” (v. 42). La piedra angular, probablemente, es la que se ponía para trabar un arco; cosa que la convertía en eje de la construcción del techo. De todos modos, al ponerse como piedra angular, Jesús se asume como el hijo rechazado y asesinado; pero también, ya en clave de resurrección, como aquel que dice: “No, no moriré: viviré para publicar lo que hizo el Señor” (Sal 118, 17) y “¡Bendito el que viene en nombre del Señor!” (Sal 118, 26). Dando, con claridad, su nítido conocimiento de la realidad que está viviendo. Jesús les dijo a sus oyentes: “Por eso les digo que el Reino de Dios les será quitado a ustedes, para ser entregado a un pueblo que le hará producir sus frutos” (v. 43). Así cambia la imagen de la “viña” por la realidad del “reino de Dios”, que viene a significar algo así como “la posesión del favor y la protección de Dios”, pero sobre todo en el tiempo final. También es notorio que, aunque el auditorio responde que “esos miserables” merecen la muerte (v. 41), Jesús es más compasivo y solo habla de “quitar”. Otra cosa importante es que el nuevo “pueblo” (la Iglesia) no puede dormirse en los laureles, sino que al trabajar la viña “le hará producir sus frutos”. Esta parábola nos invita a ser fieles servidores del Señor, a reconocer que la vida que nos han entregado solo es un “arriendo” y que tenemos que dar “fruto” a su tiempo. Como decía CLEMENTE DE ALEJANDRÍA: “Cada uno de nosotros es viña y a la vez labrador de sí mismo”. Amén.
Meditemos:
Tags: lectura diaria, misa, liturgia, leccionario, biblia, evangelio
Jueves 04 – Feria – Morado / Misa: del Propio del tiempo – Liturgia de las horas: del Propio del tiempo.
Primera lectura
Lectura del libro de Jeremías 17, 5-10
Maldito el que confía en el hombre. Bendito el que confía en el Señor
5Así habla el Señor: ¡Maldito el hombre que confía en el hombre y busca su apoyo en la carne, mientras su corazón se aparta del Señor! 6El es como un matorral en la estepa que no ve llegar la felicidad; habita en la aridez del desierto, en una tierra salobre e inhóspita. 7¡Bendito el hombre que confía en el Señor y en él tiene puesta su confianza! 8El es como un árbol plantado al borde de las aguas, que extiende sus raíces hacia la corriente; no teme cuando llega el calor y su follaje se mantiene frondoso; no se inquieta en un año de sequía y nunca deja de dar fruto. 9Nada más tortuoso que el corazón humano y no tiene arreglo: ¿quién puede penetrarlo? 10Yo, el Señor, sondeo el corazón y examino las entrañas, para dar a cada uno según su conducta, según el fruto de sus acciones.
Palabra de Dios.
Salmo Responsorial
Salmo 1, 1-4. 6 (R.: 40, 5a)
R. ¡Feliz el que pone en el Señor toda su confianza!
1¡Feliz el hombre que no sigue el consejo de los malvados, ni se detiene en el camino de los pecadores, ni se sienta en la reunión de los impíos, 2sino que se complace en la ley del Señor y la medita de día y de noche! R.
3El es como un árbol plantado al borde de las aguas, que produce fruto a su debido tiempo, y cuyas hojas nunca se marchitan: todo lo que haga le saldrá bien. R.
4No sucede así con los malvados: ellos son como paja que se lleva el viento. 6porque el Señor cuida el camino de los justos, pero el camino de los malvados termina mal. R.
Versículo antes del Evangelio: Cf. Lc 8, 15
“Felices lo que retienen la palabra de Dios con un corazón bien dispuesto y dan fruto gracias a su constancia”
Evangelio
Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas 16, 19-31
Has recibido tus bienes en vida y Lázaro recibió males; ahora él encuentra aquí su consuelo, y tú, el tormento
19Había un hombre rico que se vestía de púrpura y lino finísimo y cada día hacía espléndidos banquetes. 20A su puerta, cubierto de llagas, yacía un pobre llamado Lázaro, 21que ansiaba saciarse con lo que caía de la mesa del rico; y hasta los perros iban a lamer sus llagas. 22El pobre murió y fue llevado por los ángeles al seno de Abraham. El rico también murió y fue sepultado. 23En la morada de los muertos, en medio de los tormentos, levantó los ojos y vio de lejos a Abraham, y a Lázaro junto a él. 24Entonces exclamó: "Padre Abraham, ten piedad de mí y envía a Lázaro para que moje la punta de su dedo en el agua y refresque mi lengua, porque estas llamas me atormentan". 25"Hijo mío, respondió Abraham, recuerda que has recibido tus bienes en vida y Lázaro, en cambio, recibió males; ahora él encuentra aquí su consuelo, y tú, el tormento. 26Además, entre ustedes y nosotros se abre un gran abismo. De manera que los que quieren pasar de aquí hasta allí no pueden hacerlo, y tampoco se puede pasar de allí hasta aquí". 27El rico contestó: "Te ruego entonces, padre, que envíes a Lázaro a la casa de mi padre, 28porque tengo cinco hermanos: que él los prevenga, no sea que ellos también caigan en este lugar de tormento". 29Abraham respondió: "Tienen a Moisés y a los Profetas; que los escuchen". 30"No, padre Abraham, insistió el rico. Pero si alguno de los muertos va a verlos, se arrepentirán". 31Pero Abraham respondió: "Si no escuchan a Moisés y a los Profetas, aunque resucite alguno de entre los muertos, tampoco se convencerán"”.
Palabra del Señor.
Comentario:
Primera Lectura: Según este relato de Jeremías hay dos tipos de hombre: el que confía en sí mismo y el que confía en el Señor. El primero solo encontrará soledad y aridez en su vida (v. 6). El segundo es alguien que confía y está tranquilo, pase lo que pase (v. 7-8), podemos confrontarlo con el Salmo 1 que se lee a continuación. Termina Jeremías reconociendo que nadie puede entender las reacciones y motivaciones humanas (como invitándonos a no actuar como jueces, condenando a los otros), sino solo Dios que sondea el corazón y examina las entrañas. El premio para cada existencia es de acuerdo a su conducta personal, de acuerdo a sus acciones. Por eso es importante actuar del modo que creemos correcto en cada momento de nuestra existencia.
Salmo: La forma de corregir la mala conducta es complacerse en la ley del Señor y meditarla día y noche (ver vers. 2). Ese es el único modo de que la Palabra de Dios sea como “las aguas” (v. 3) que nutren e hidratan el árbol de mi vida. No hay muchas opciones en el camino de la vida, casi como diría el General José de San Martín (héroe de la liberación americana en el siglo XIX): “Serás lo que debas ser, o no serás nada”. Seguir la propia esencia nos lleva al camino correcto, dejar que la Palabra de Dios nos llene el alma de vida es la actitud más beneficiosa para todos nosotros.
Evangelio: Vamos a compartir un pequeño comentario que nos aclara un poco más lo que la Palabra de hoy quiere decirnos (ver Luis H. Rivas, JESÚS HABLA A SU PUEBLO, CEA, Oficina del Libro, Buenos Aires 2000, Pág. 181-188): “Esta parábola nos cuenta la historia de dos personas: un hombre muy rico y otro muy pobre. Jesús no se detiene a contarnos la vida de cada uno de ellos, solamente nos cuenta cómo vivían y pasa directamente a relatar lo que les sucedió después de la muerte. Jesús no se detiene a narramos una historia del rico y del pobre Lázaro. Solamente presenta a los dos personajes, nos dice cómo viven e inmediatamente pasa a contamos que murieron y que los dos también tuvieron sueñes diversas. Las condiciones cambian en el mismo momento en que mueren: sufrimientos para el que recibió bienes en esta vida, y felicidad para el que lo pasó mal. La suerte del pobre Lázaro se describe con las palabras "Seno de Abraham". Con esta expresión los judíos resumen toda la felicidad de la otra vida: en el banquete del cielo está Abraham, el padre de todo el pueblo, y los elegidos se sientan junto a él para recibir su abrazo y su consuelo junto a su pecho. Lázaro entonces ha obtenido un lugar de preferencia en el banquete celestial, ya que está recostado junto al pecho de Abraham, quien lo consuela de todas las miserias en esta vida. En cambio el rico ahora está en medio de tormentos; habla de una llama que lo tortura. Como antes Lázaro deseaba algo de lo que caía de la mesa del rico, ahora éste desea que Lázaro le lleve una gota de agua en la punta de su dedo porque su sed lo atormenta. Se ve claramente que en la parábola Jesús quiere mostrarnos cómo el que banqueteaba pasó a sufrir miseria, mientras que el pobre que padecía hambre está en el banquete del cielo en muy buena compañía. Tal vez alguno podría sentirse extrañado de este cambio de suerte, cuando en la parábola no se ha dicho de ninguna manera que el rico fuera una mala persona y que el pobre fuera virtuoso y bueno. En esta parábola que relata Jesús solamente se menciona el cambio de suerte de cada uno. Jesús quiere poner en claro que: “En asuntos de pobreza y riqueza las cosas no duran para siempre, porque en el momento de la muerte todo cambiará”. Pero, ¿cómo podemos ser ricos para siempre? Abraham le dice al ex-rico: “tienen a Moisés y a los profetas”, con esas palabras invita a leer la Biblia y a ponerla en práctica. San Lucas en distintas partes de su evangelio insiste que el resumen de todas las enseñanzas de la Biblia consiste en amar a Dios y al prójimo. El problema, para Jesús, no es tener dinero y ser rico; el problema es no ser solidario, no compartir de nuestros bienes con los demás. Lo importante es no apoderarnos de las cosas como si los demás no existieran. La enseñanza de Moisés y de los profetas nos lleva a tomar en cuenta al prójimo que está a nuestro lado y a considerarlo como parte de nuestra propia persona. El que hace estas cosas se preocupará por las necesidades del otro y correrá en ayuda de todo el que sufre alguna carencia. De esta forma san Lucas nos enseña la manera de usar los bienes para no ser ricos como el de la parábola. Para san Lucas el rico digno de condenación es aquel que no sabe compartir, pero aquel que comparte con los demás, aunque tenga muchos bienes, ya no es rico. El que comparte con los demás es rico para el cielo.
Meditemos:
Tags: lectura diaria, misa, liturgia, leccionario, biblia, evangelio
Miércoles 03 – Feria – Morado /Misa: del Propio del tiempo – Liturgia de las horas: del Propio del tiempo.
Primera lectura
Lectura de laprofecía de Jeremías 18, 18-20
Vengan, inventemos algún cargo contra él
18Ellos dijeron: “¡Vengan, tramemos un plan contra Jeremías, porque no lefaltará la instrucción al sacerdote, ni el consejo al sabio, ni la palabra alprofeta! Vengan, inventemos algún cargo contra él, y no prestemos atención asus palabras”. 19¡Préstame atención, Señor, y oye la voz de los queme acusan! 20¿Acaso se devuelve mal por bien para que me hayancavado una fosa? Recuerda que yo me presenté delante de ti para hablar en favorde ellos, para apartar de ellos tu furor.
Palabra de Dios
Salmo Responsorial
Salmo 31 (30), 5-6.14-16 (R.: 17b)
R. Sálvame, Señor, por tu misericordia.
5Sácame de la red que me hantendido, porque tú eres mi refugio. 6Yo pongo mi vida en tus manos:tú me rescatarás, Señor, Dios fiel. R.
14Oigo los rumores de la gente y amenazas por todaspartes, mientras se confabulan contra mí y traman quitarme la vida. R.
15Pero yo confío en ti, Señor, y te digo: “Tú eres miDios, 16mi destino está en tus manos”. Líbrame del poder de misenemigos y de aquellos que me persiguen. R.
Versículo antes delEvangelio: Juan 8, 12
“Dice el Señor: Yosoy la luz del mundo; el que me sigue tendrá la luz de la vida”
Evangelio
Evangelio denuestro Señor Jesucristo según san Mateo 20, 17-28
Lo condenarán a muerte
17Cuando Jesús se dispuso a subir a Jerusalén,llevó consigo sólo a los Doce, y en el camino les dijo: 18“Ahorasubimos a Jerusalén, donde el Hijo del hombre va a ser entregado a los sumossacerdotes y a los escribas. Ellos lo condenarán a muerte 19y loentregarán a los paganos para que sea maltratado, azotado y crucificado, peroal tercer día resucitará”. 20Entonces la madre de los hijos deZebedeo se acercó a Jesús, junto con sus hijos, y se postró ante él parapedirle algo. 21“¿Qué quieres?”, le preguntó Jesús. Ella le dijo: “Mandaque mis dos hijos se sienten en tu Reino, uno a tu derecha y el otro a tuizquierda”. 22“No saben lo que piden”, respondió Jesús. “¿Puedenbeber el cáliz que yo beberé?”. “Podemos”, le respondieron. 23“Estábien, les dijo Jesús, ustedes beberán mi cáliz. En cuanto a sentarse a miderecha o a mi izquierda, no me toca a mí concederlo, sino que esos puestos sonpara quienes se los ha destinado mi Padre”. 24Al oír esto, los otrosdiez se indignaron contra los dos hermanos. 25Pero Jesús los llamó yles dijo: “Ustedes saben que los jefes de las naciones dominan sobre ellas ylos poderosos les hacen sentir su autoridad. 26Entre ustedes no debesuceder así. Al contrario, el que quiera ser grande, que se haga servidor deustedes; 27y el que quiera ser el primero que se haga su esclavo: 28comoel Hijo del hombre, que no vino para ser servido, sino para servir y dar suvida en rescate por una multitud”.
Palabra del Señor.
Comentario:
Primera lectura: Jeremías es el hombre perseguido,¿por qué? porque se anima a ir contra la corriente, a avisar que el camino quese ha tomado está equivocado, que las decisiones erradas llevan a situacionesde dolor. En el v. 18 dicen sus enemigos “vengan, inventemos algún cargo contraél, y no prestemos atención a sus palabras”, obviamente su intención no escambiar de parecer, como empiezan a ver que las palabras de Jeremías son clarasy contundentes, es decir, tiene razón… buscan inventar algo contra él. Notienen argumentos, tienen mentiras. No tienen capacidad de convencer, tienen capacidadde engañar. La búsqueda final es cerrar los ojos y seguir adelante como si todofuera bien y acertado hasta el objetivo que se quiere. Si aceptaran laspalabras del profeta se salvarían del desastre, pero son soberbios y no quierenque otro tenga la razón, mienten, inventan cosas, con tal de seguir el mismocamino. Mágicamente creen que porque ellos lo dicen, las cosas van a salir así.La realidad será otra, y traerá dolor y angustia al pueblo.
Jeremías sabe queno puede nada contra ellos y recurre al único que puede salvarlo, Dios. Suoración involucra el pedido del v. 19 “préstame atención” y la queja del v. 20“¿acaso se devuelve mal por bien?”. De que le cavaron una fosa, es verdad,literalmente, ya que lo tiraron en un pozo, como a José sus hermanos. La quejaes significativamente dolorosa: el profeta había intercedido ante Dios paraevitar el castigo del pueblo, tomando por nada esto, el pueblo (en susdirigentes) quiere matarlo.
Salmo: Este salmo 30 nos invita a suplicar a Dios nuestra salvación. El v. 5ve, gráficamente, la persecución ajena como una red, casi podríamos decir, unatelaraña. El salmista se pone en presencia de Dios: “tú eres mi refugio” “pongomi vida en tus manos” “tú me rescatarás” (v. 9) son las palabras usadas paramostrar la confianza en Dios. El v. 14 volverá a lo mismo: la maldad ajena hacepeligrar la vida del creyente. En v. 15-16 la confianza en Dios resuelve todaslas dudas y pone tranquilidad en el corazón del orante: “mi destino está en tusmanos”.
Evangelio: Estamos frente al tercer anuncio de la pasión expresados por Jesús. Es elmás claro de todos (comparar con 16, 21; 17, 22-23), con el “el evangelio queda totalmente orientadohacia la Pascua de Jesús y a su victoria sobre la muerte” (CBL III, 368).Pero, lamentablemente para Jesús, los que lo acompañan están “orientados” haciaotra parte. Es la madre de los hijos de Zebedeo (Santiago y Juan) la queaparece en escena para “pedir” “que mis dos hijos se sienten en tu Reino, uno atu derecha y el otro a tu izquierda” (v. 21). Que no nos sorprenda la peticiónde la madre de estos muchachos. ¿No nos imaginábamos distinta a la mamá deJuan? El relato de hoy la presenta buscando el poder para sus hijos, quieresentarlos al lado del Dios todopoderoso. De todos modos este lado oscuro de lafamilia de Juan (tal vez también él quería lo mismo, como señala el evangeliode Marcos cuando cuenta la misma escena en Mc 10, 35-45) no debe atraparnosdesprevenidos, porque ¿a quién de nosotros no le seduce el poder? ¿Quién denosotros puede decir: a mí no me interesa mandar? Esta es la parte negativa deJuan y su hermano, el Señor se encarga de ayudarles para que puedan sanarla,porque se trata de eso: una enfermedad. Son personas enfermas que buscan lagloria, la fama, el poder, porque no pueden aceptar ser, tan sólo, sereshumanos como los demás. Cuando Jesús llegue a la Cruz, Juan estará listo paraservir y no, como ahora, querer mandar. ¿Pueden beber el cáliz que yo beberé?Jesús está hablando de su propia muerte. Ya había anunciado por tercera vez supasión. San Juan Crisóstomo nos dice: “Élllama aquí cáliz y bautismo a su cruz y a su muerte; cáliz porque se dirigehacia la cruz con ganas, y bautismo, porque, con su muerte, purificaba latierra entera” (Homilía sobre la incomprensibilidad de Dios, 8. 5). En estesentido leamos la hermosa oración de San Policarpo de Esmirna al momento deentregar su vida al Señor por medio del martirio (Martirio de Policarpo, 14,1-3):
Señor, Dios todopoderoso,
Padre de tu amado y bendito siervo Jesucristo,
Por el que te hemos conocido,
Dios de los ángeles, de las potencias, de todala creación
Y de todo el pueblo de los justos que viven entu presencia.
Te bendigo porque me has juzgado digno de estedía y de esta hora,
De tomar parte en el número de los mártires,
En el cáliz de tu Cristo,
Para la resurrección de la vida eterna en almay cuerpo,
En la incorruptibilidad del Espíritu Santo.
Que hoy sea yo recibido con ellos en tupresencia,
En sacrificio generoso y grato,
Tal como Tú, el Dios verdadero que no engaña,
Lo has preparado de antemano,
Lo anunciaste y lo has cumplido.
Por ello y por encima de todas las cosas tealabo,
Te bendigo, te glorifico,
Por medio de Jesucristo,
Sumo Sacerdote eterno y celeste,
Tu amado siervo,
Por el cual la gloria a Ti junto a Él y alEspíritu Santo,
Ahora y en los siglos venideros. Amén.
Estaoración tan bonita puede servirnos a nosotros mismos para entregar, cadamañana, nuestra vida en ofrenda al Señor. Es una oración de martirio. Detestimonio de vida entregada hasta las últimas consecuencias, aunque estas seanmortales. Nosotros también, al igual que Juan, Santiago y Policarpo podemosbeber el cáliz del Señor.
“El quequiera ser grande, que se haga servidor de ustedes, y el que quiera ser elprimero, que se haga servidor de todos” (v. 26-27). La situación es simple, lagrandeza y la primogenitura espiritual viene tomadas de la mano del servicio.En la Iglesia los verdaderamente grandes, sirven. Jesús dio el ejemplo,nosotros nos hemos habituado al mundo donde los grandes mandan. En la Iglesialos grandes sirven. Nunca nos cansemos de repetirlo: en la Iglesia los grandessirven. Una Iglesia grande se construye con la grandeza de cada uno de susmiembros. ¿Cómo va a crecer la Iglesia si sus miembros seguimos anoréxicos degrandeza espiritual? El único camino posible para la grandeza cristiana es elservicio. Si no lo hacemos así estamos perdiendo el tiempo. En vez de cargar lacruz y entregar la vida en martirio, somos un martirio para los demás que cargancon la pesada cruz de nuestra pequeñez de espíritu.
Meditemos:
Tags: lectura diaria, misa, liturgia, leccionario, biblia, evangelio
Martes 02 – Feria – Morado / Misa: del Propio del Tiempo – Liturgia de las horas: del Propio del Tiempo.
Primera lectura
Lectura del libro del profeta Isaías 1, 10. 16-20
¡Aprendan a hacer el bien, busquen el derecho!
10¡Escuchen la palabra del Señor, jefes de Sodoma! ¡Presten atención a la instrucción de nuestro Dios pueblo de Gomorra! 16¡Lávense, purifíquense, aparten de mi vista la maldad de sus acciones! ¡Cesen de hacer el mal, 17aprendan a hacer el bien! ¡Busquen el derecho, socorran al oprimido, hagan justicia al huérfano, defiendan a la viuda! 18Vengan, y discutamos -dice el Señor- Aunque sus pecados sean como la escarlata, se volverán blancos como la nieve; aunque sean rojos como la púrpura, serán como la lana. 19Si están dispuestos a escuchar, comerán los bienes del país; 20pero si rehúsan hacerlo y se rebelan, serán devorados por la espada, porque ha hablado la boca del Señor.
Palabra de Dios.
Salmo Responsorial
Salmo 49 (48), 8-9. 16bc-17. 21.23 (R.: 23b)
R. Al que va por el buen camino, le haré gustar la salvación de Dios.
8No te acuso por tus sacrificios: ¡tus holocaustos están siempre en mi presencia! 9Pero yo no necesito los novillos de tu casa ni los cabritos de tus corrales. R.
16bc¿Cómo te atreves a pregonar mis mandamientos y a mencionar mi alianza con tu boca, 17tú, que aborreces toda enseñanza y te despreocupas de mis palabras? R.
21Haces esto, ¿y yo me voy a callar? ¿Piensas acaso que soy como tú? Te acusaré y te argüiré cara a cara, 23El que ofrece sacrificios de alabanza me honra de verdad; y al que va por el buen camino le haré gustar la salvación de Dios. R.
Versículo antes del Evangelio: Ezequiel 18, 31
“Dice el señor: Arrojen lejos de ustedes todas las rebeldías y háganse un corazón nuevo y un espíritu nuevo”
Evangelio
Evangelio de Nuestro Señor Jesucristo según san Mateo 23, 1-12
No hacen lo que dicen
1Entonces Jesús dijo a la multitud y a sus discípulos: 2“Los escribas y fariseos ocupan la cátedra de Moisés; 3ustedes hagan y cumplan todo lo que ellos les digan, pero no se guíen por sus obras, porque no hacen lo que dicen. 4Atan pesadas cargas y las ponen sobre los hombros de los demás, mientras que ellos no quieren moverlas ni siquiera con el dedo. 5Todo lo hacen para que los vean: agradan las filacterias y alargas los flecos de sus mantos; 6les gusta ocupar los primeros puestos en los banquetes y los primeros asientos en las sinagogas, 7ser saludamos en las plazas y oírse llamar "mi maestro" por la gente. 8En cuanto a ustedes, no se hagan llamar "maestro", porque no tienen más que un Maestro y todos ustedes son hermanos. 9a Nadie en el mundo llamen "padre", porque no tienen sino uno, el Padre celestial. 10No se dejen llamar tampoco "doctores", porque sólo tienen un Doctor, que es el Mesías. 11Que el más grande de entre ustedes se haga servidor de los otros, 12porque el que se ensalza será humillado, y el que se humilla será ensalzado”.
Palabra del Señor.
Comentario:
Primera lectura: v. 10 Sodoma y Gomorra son tomadas como imagen de pueblos corruptos, por el profeta, para hablar de Israel. Es como cuando nosotros decimos: “fulano es un demonio”, es una frase que trata de expresar, con una comparación, lo que pensamos de esa persona. Aquí el profeta expresa la visión de Dios sobre su pueblo comparándolo con esas ciudades de gente pecadora y malvada. La invitación, aunque se crea que son malvados, es una llamada de atención a escuchar la palabra y la instrucción de Dios. v. 16-17 Otras profetas han hablado sobre lo mismo que Isaías (ver Amos 5, 21-24; Jeremías 7, 1-15), del culto perverso y vacio de aquellos que ofrecen sacrificios y hacen oración (por más bonitas y bien hechas que estas estén) pero en su conducta habitual siguen con la “maldad de sus acciones”, no paran de “hacer el mal”, no aprenden a “hacer el bien”. La llamada de atención de Dios es fuerte: conversión y culto agradable significa “¡Busquen el derecho, socorran al oprimido, hagan justicia al huérfano, defiendan a la viuda!”, es decir, obren de acuerdo a lo que oran. Aún hoy estamos llenos de esos hipócritas que entienden que la vida cristiana es cuestión de orar, cumplir los preceptos de la Iglesia (sobre todo el de ir a Misa), hacer alguna obra de “misericordia”; pero cuando se trata de ser justos con los demás: ahí fallamos, no respetamos los derechos de los demás, sobre todo de los pobres. ¡Cuántos ricos “piadosos” y “santos” siguen amasando fortunas al robarle el salario justo a sus empleados o “prendiéndose” en situaciones de corrupción con funcionarios públicos que traicionan a la Patria por avaricia! ¡Cuántos “buenos” cristianos se vanaglorian de su generosidad al hacer caridad, pero son totalmente injustos a la hora de remunerar a quienes trabajan para ellos! ¡Está bien ayudar caritativamente al pobre! ¡Lo malo es darle las migajas de la limosna cuando le robas el pan de la mesa con tu conducta corrupta! Isaías es claro, si hacemos hermosas oraciones y cumplimos con el culto, siendo corruptos y malvados en el ejercicio de la justicia… seguimos el camino de Sodoma y Gomorra. v. 18 De los reproches justificados por la mala conducta del pueblo se pasa a la oportunidad del perdón. Los términos elegidos marcan el giro absoluto del cambio: hay que pasar de rojo escarlata a blanco nieve (hoy diríamos de negro a blanco). Dios invita a “discutir”, a conversar, a dialogar. De allí saldrá la posibilidad de un cambio. Hay que darnos tiempo de conversación con Dios, no solo de expresar lo que nos pasa y qué necesitamos de Él; sino también de dejarle hablarnos, expresarnos qué quiere de nosotros. Es un diálogo, no un monólogo (donde yo pido y Dios da, yo hablo y el escucha y comprende): se trata de dejarle a Dios hablarnos y decirnos cuál es el camino que Él propone. v. 19-20 Isaías emplea el lenguaje de los procesos judiciales (ver Miqueas 6, 1-8) para expresar lo que Dios está haciendo con nosotros. A la palabra pronunciada por Dios se exige la respuesta responsable del pueblo: escuchar y obedecer. Se abren, como en el Salmo 1, dos caminos: o los “bienes” del país, es decir, prosperidad; o ser devorados por la espada: la muerte. El juicio está hecho, el culpable debe cambiar, sino su camino de maldad lo lleva a la muerte… quizá no por castigo de Dios, sino porque el Señor se desentiende de aquel que se dice su amigo pero maltrata y daña a sus hijos más amados: los pobres, los más débiles (v. 17: oprimido, huérfano, viuda).
Salmo: Este Salmo muestra el verdadero rostro divino ante la injusticia. Los primeros versículos (8-9) marcan el agrado de Dios por la oración piadosa del creyente con Él. En los vv. 16-17 se nos indica que la vida no solo es oración, sino también acción: Si hacemos hermosas oraciones, pero no vivimos como Dios enseña, estamos equivocados. En vez de provocar el favor de Dios, caerá sobre nosotros su más absoluto y fuerte rechazo. En vv. 21 y 23 Dios muestra que no se quedará callado y muestra no solo cuáles son sus palabras, sino, sobre todo sus acciones: la salvación (vida + prosperidad) es para quien “va por el buen camino”. No nos engañemos: la oración debe llevar a una vida santa y justa, si eso no pasa… no alcanzaremos la salvación.
Evangelio: V. 1. Jesús dirige en general esta enseñanza. Después de las discusiones con los fariseos empieza a mostrar que él no está alineado con ellos. Su preocupación será mostrar que no está “casado” con nadie. Jesús no es de ningún “partido”, es de Dios “para” los hombres. V. 2. Que los escribas ocupen la cátedra de Moisés significa que “ellos eran los principales responsables de dictar sentencias en los tribunales, de establecer normas de conducta y de interpretar autoritativamente las prescripciones de la Torá” (CBL III, 374) y “al lado de ellos se menciona a los fariseo, que formaban el grupo religioso-político más importante e influyente” (ídem). Los comentaristas de Mateo insisten en que hay exageraciones en lo que sigue sobre estos dos grupos, pero que nos tiene que servir a nosotros para darnos cuenta de que los “hipócritas” siguen perviviendo en el tiempo, no solo en materia religiosa, sino en todo orden. La constatación que Jesús hace es obvia: los fariseos se creen los dueños de la verdad, son los maestros “oficiales”. Un canto dice: “si la historia la escribe los que ganan, eso quiere decir que hay otra historia, la verdadera historia…”. Jesús está a punto de mostrarnos que la verdad no está en un solo lado, sino que se encuentra en “todos”. Además le interesa que aquellos que lo escuchan sepan discernir entre lo que se “dice” y lo que se “hace”. V. 3. La invitación es harto elocuente: No vean el ejemplo, sigan la enseñanza. Muchas veces nosotros escuchamos las palabras, pero más nos fijamos en lo que hacen los que hablan. No es una disculpa para los que enseñan algo pero no lo viven, es un llamado de atención para no quedarnos en una actitud pasiva, de “ovejas”, de rebano. Si alguien no obra como dice que se debe hacer eso no me disculpa a mí de obrar mal. Yo no dependo de la actitud ajena, sino de la verdad que recubren sus palabras. El ejemplo ha de seguirse cuando es bueno, pero no se ha de usar (como a veces hacemos en nuestras críticas) como excusa para no obrar bien “porque el otro no lo hace”. V. 4. Los leguleyos (aficionados a “legalizar” todo, a poner leyes en todos los aspectos de la vida, a juzgar según la “ley” la vida de los demás) se especializan en criticar a otros pero son incapaces de “mover con el dedo” la pesada carga que hacen caer sobre las espaldas ajenas. Reparten trabajo para todos, se encargan de controlar y cuestionar si se hizo bien y a tiempo, pero ni una gota de sudor aparecerá en su frente. Son los famosos criticones de turno o aquellos que dicen: “habría que hacer esto… alguien tendría que hacer lo otro” ¿Y ellos? No, ellos no mueven un dedo, su tarea termina antes de empezar. A esos opinólogos se refiere Jesús. V. 5. El mundo de las apariencias es denunciado por Jesús. En vez de vivir con profunda interioridad la esencia de su fe, estos fariseos quieren mostrar a todos cuan creyentes son. Las filacterias eran una especie de correa, más bien fina y larga, que se debía llevar atada en la oración de la mañana (cf. Éx 13, 9. 16; también Dt 6, 8; 11, 18). Con ellas se ataba una cajita cuadrada que contenía escritos cuatro textos de la Ley: Éxodo 13, 1-10. 11-16; Deuteronomio 6, 4-9; 11, 13-21. Una filacteria se ataba en la cabeza para que la cajita quedara fija a la frente y la otra en el brazo izquierdo para que la cajita quedara en el corazón. En cierto modo también se usaba como amuleto contra el pecado, el demonio y toda clase de males. Los flecos se usaban por mandato de Números 15, 38-41 (el vers. 39 dice: Ustedes llevarán esos flecos, y al verlos se acordarán de todos los mandamientos del Señor. Así los pondrán en práctica, y no seguirán los caprichos de su corazón y de sus ojos que los arrastran al desenfreno). Significaban un recuerdo de la Ley divina y un modo de “no caer en la tentación”. No sabemos si Jesús usaba las filacterias, pero si se sabe que usaba flecos en sus vestidos (cf. Mateo 9, 20). Estos flecos o borlas (colgantes) eran hechos de cuatro cordones: tres blancos y uno morado. Este último representaba al cielo, al firmamento, al trono de Dios. Tal vez sea por eso que los enfermos tocaban los flecos o borlas del manto de Jesús (Mt 9, 20; 14, 36; Mc 6, 56; Lc 8, 44). V. 6. Con esta descripción vemos reflejado el mundo de hoy, el mundo de los poderosos, de la gente “importante”. Esa costumbre de querer “figurar” sigue vigente, quizá con la misma o más fuerza, en las actitudes de las personas contemporáneas. Pareciera que ser “alguien” es estar en los “primeros puestos” o en los “primeros asientos”. Como vemos, Jesús no está para nada de acuerdo con esa actitud. V. 7. El deseo de fama fue tan importante antes como lo es ahora. Parece que gozamos en demasía cuando los demás consideran que somos importantes. Tal vez sea genético, o adquirido por costumbre e imitación, pero más allá de sus orígenes… es tan real como la vida misma. Jesús nos previene que para nada sirven las alabanzas de la gente o la fama y honor que podamos tener: la felicidad nunca radica en la opinión que los demás tienen de nosotros sino, más bien, en la seguridad interna de que estamos bien. Más allá de lo agradable, o desagradable, de la opinión ajena, si dependemos de ella para nuestra vida seremos siempre esclavos de la apariencia que tengamos frente a los demás. De esa dependencia casi infantil a la esclavitud… solo hay un paso. V. 8. El principio “fraternal” de la comunidad cristiana se evidencia en este versículo. En la Iglesia no hay maestros ni alumnos: hay condiscípulos. También descubramos el sentido pleno que Jesús le da al término “maestro”: Él es el único maestro, porque es el único que tiene “autoridad” para enseñar la ley de Dios, ya que Él la hizo. En Jesús se une la tarea de legislar (sentar las leyes) como la tarea de Juzgar (hacer aplicar las leyes). Todo aquel que se arrogue el título de “maestro” incurre en ponerse un título demasiado grande ya que nunca dejará de ser discípulo. V. 9. Esta frase de Jesús, tan utilizada por los evangélicos para refregarnos que nosotros le decimos “padre” al sacerdote (más precisamente al presbítero, ya que todos somos “sacerdotes” –unos con el sacerdocio común de los fieles y otros con el ministerial-) en realidad encierra otro sentido más fuerte, que todos los evangelios recalcan: hay un solo Padre. Jesús apunta a destruir la imagen familiar de su época donde el “padre” (Jefe de familia) era el que hacía y deshacía entre sus “hijos”. La imagen del padre en la concepción de la época de Jesús era muy fuerte y este patriarcado era el que sostenía y daba identidad a la familia (no la “familia” pequeñita que hoy conocemos de papá, mamá y los hijos; sino la “familia” como clan y casi podríamos decir “empresa familiar”). Por eso era importante la figura del “padre”, ya que era la base de la institución familiar y el que congregaba a todos. Jesús descarta esta estructura y disuelve esa identidad familiar de clanes o tribus para traspasar las estructuras y divisiones sociales, con la idea de una sola “familia”: la familia de Dios, que nos hace a todos “hermanos”, hijos de un mismo y único “Padre”. Es no entender el sentido de la frase decir que no hay que llamar “padre” a los presbíteros, ya que con ese criterio no se tendría que decir padre al papá biológico (y ni siquiera pastor a los pastores evangélicos, ya que el “único” pastor es Jesús). V. 10. La palabra doctor viene de “docto”, es decir, un doctor es “alguien que sabe mucho sobre alguna cosa”, por eso existen los “doctorados”, por ejemplo: Doctor en Psicología, Doctor en Filosofía, Doctor en Química, etc. Nuestra costumbre es llamar “doctor” al médico, pero el médico es eso, un “médico”, ya que existen los “doctores en Medicina”. De este modo vemos a Jesús como el Mesías que no solo sabe de las cosas de Dios, porque las aprendió de los libros (¡Jesús leía la Biblia!), sino porque es el ungido, el enviado por Dios para salvar a la humanidad. Entre los “doctorados” de Jesús descuellan los de “Misericordia” y “Salvación”. Cualquiera, de entre nosotros, que se precie de saber mucho, de ser “doctor”, tendrá que esforzarse en “estudiar” el “doctorado” en “misericordia”, para ser un verdadero “doctor”, como Jesús. De hecho, es lo que nos mandó aprender: “Vayan y aprendan qué significa: Yo quiero misericordia y no sacrificios” (Mt 9, 13). V. 11. La culminación de este pasaje se encuentra encerrada en estos dos versículos (el 11 y el 12). Es la enseñanza definitiva de Jesús sobre las actitudes que tenemos que tener en la comunidad. Las apariencias de los fariseos, sus grandes “ostentaciones”, quedan puestas en ridículo por el Señor que nos indica que nuestra actitud de todos los días no es la de mostrarnos como grandes personajes, grandes sabios, sino, como “grandes” servidores. El servicio es la mayor expresión de grandeza a la cual debe aspirar un verdadero cristiano. Cualquier otra grandeza, que no sea el servicio “de los otros” es perder la vida haciendo “pequeñeces”. Si usted quiere ser “grande”, sirva, porque si no “sirve” es como algo bello pero inutilizable, es buen adorno, pero no sirve para nada. Aquí se podrían aplicar las palabras del refrán popular: “El que no vive para servir, no sirve para vivir”. V. 12. Sin duda es una expresión popular: Job 22, 29; Prov 15, 33; 29, 23; Eclo 1, 27. Jesús la utiliza para cerrar su reflexión sobre el mundo de las apariencias, “fashion”, de los fariseos. En la “pasarela” de la vida, los fariseos eran los “modelos top”. Para Jesús estos “desfiles de moda” religiosa son de una inutilidad grandísima. Para él, lo importante es no perder contacto con la propia esencia, no se trata de lo que mostramos, de lo que aparentamos, del vestido; se trata de lo que somos, de lo que vivimos en realidad, de nuestra interioridad que se expresa, tal cual es, en lo que hacemos. Por eso, cita el aforismo del “ensalzamiento y humillación”. La enseñanza es clara, sin ningún tipo de refutación: “Mostremos lo que somos y seamos lo que mostramos”.
Meditemos:
Tags: lectura diaria, misa, liturgia, leccionario, biblia, evangelio