Domingo 04 – MISA DEL DÍA– Blanco / Misa: del Propio.Gloria. Secuencia. Credo – Liturgia de las horas: del Propio. Hoy y durante laoctava se dice una u otra de las completas del domingo. En lugar delresponsorio breve se dice la antífona propia con la oración de resurrección.
Primera Lectura
Lectura del librode los Hechos de los Apóstoles (10, 34ª. 37-43)
Nosotros comimos y bebimos con él, después de su resurrección
34Entonces Pedro, tomando la palabra, dijo: 37Ustedes ya sabenqué ha ocurrido en toda Judea, comenzando por Galilea, después del bautismo quepredicaba Juan: 38cómo Dios ungió a Jesús de Nazaret con el EspírituSanto, llenándolo de poder. El pasó haciendo el bien y curando a todos los quehabían caído en poder del demonio, porque Dios estaba con él. 39Nosotrossomos testigos de todo lo que hizo en el país de los judíos y en Jerusalén. Yellos mataron, suspendiéndolo de un patíbulo. 40Pero Dios loresucitó al tercer día y le concedió que se manifestara, 41no a todoel pueblo, sino a testigos elegidos de antemano por Dios: a nosotros, quecomimos y bebimos con él, después de su resurrección. 42Y nos envióa predicar al pueblo, y atestiguar que él fue constituido por Dios Juez devivos y muertos. 43Todos los profetas dan testimonio de él,declarando que los que creen en él reciben el perdón de los pecados, en virtudde su Nombre".
Palabra de Dios
Salmo Responsorial
Salmo 118 (117),1-2. 16-17. 22-23 (R.: 24)
R. Este es el día que hizo el Señor:alegrémonos y regocijémonos en él.
1¡Aleluya! ¡Den gracias al Señor, porque es bueno,porque es eterno su amor! 2Que lo diga el pueblo de Israel: ¡eseterno su amor! R.
16La mano del Señor es sublime, la mano del Señor haceproezas". 17No, no moriré: viviré para publicar lo que hizo elSeñor. R.
22La piedra que desecharon los constructores es ahorala piedra angular. 23Esto ha sido hecho por el Señor y es admirablea nuestros ojos. R.
Segunda Lectura
Lectura de la cartadel apóstol san Pablo a los Colosenses (3, 1-4)
Tengan el pensamiento puesto en las cosas celestiales y no en las de latierra
1Ya que ustedes han resucitado con Cristo, busquen los bienes del cielodonde Cristo está sentado a la derecha de Dios. 2Tengan elpensamiento puesto en las cosas celestiales y no en las de la tierra. 3Porqueustedes están muertos, y su vida está desde ahora oculta con Cristo en Dios. 4Cuandose manifieste Cristo, que es nuestra vida, entonces ustedes también apareceráncon él, llenos de gloria.
Palabra de Dios.
Aleluya: 1 Corintios 5,7b-8a
“Ha sido inmoladanuestra víctima pascual: Cristo. Así, pues, celebremos la Pascua en el Señor”
Evangelio
Evangelio deNuestro Señor Jesucristo según san Lucas 24, 13–35
Quédate con nosotros, porque ya es tarde y el día se acaba
13Ese mismo día, dos de los discípulos iban a unpequeño pueblo llamado Emaús, situado a unos diez kilómetros de Jerusalén. 14Enel camino hablaban sobre lo que había ocurrido. 15Mientrasconversaban y discutían, el mismo Jesús se acercó y siguió caminando con ellos.16Pero algo impedía que sus ojos lo reconocieran. 17Elles dijo: "¿Qué comentaban por el camino?". Ellos se detuvieron, conel semblante triste, 18y uno de ellos, llamado Cleofás, lerespondió: "¡Tú eres el único forastero en Jerusalén que ignora lo quepasó en estos días!". 19"¿Qué cosa?", les preguntó.Ellos respondieron: "Lo referente a Jesús, el Nazareno, que fue un profetapoderoso en obras y en palabras delante de Dios y de todo el pueblo, 20ycómo nuestros sumos sacerdotes y nuestros jefes lo entregaron para sercondenado a muerte y lo crucificaron. 21Nosotros esperábamos quefuera él quien librara a Israel. Pero a todo esto ya van tres días quesucedieron estas cosas. 22Es verdad que algunas mujeres que estáncon nosotros nos han desconcertado: ellas fueron de madrugada al sepulcro 23yal no hallar el cuerpo de Jesús, volvieron diciendo que se les había aparecidounos ángeles, asegurándoles que él está vivo. 24Algunos de losnuestros fueron al sepulcro y encontraron todo como las mujeres habían dicho.Pero a él no lo vieron". 25Jesús les dijo: "¡Hombres durosde entendimiento, cómo les cuesta creer todo lo que anunciaron los profetas! 26¿Noserá necesario que el Mesías soportara esos sufrimientos para entrar en sugloria?" 27Y comenzando por Moisés y continuando en todas lasEscrituras lo que se refería a él. 28Cuando llegaron cerca delpueblo a donde iban, Jesús hizo ademán de seguir adelante. 29Peroellos le insistieron: "Quédate con nosotros, porque ya es tarde y el díase acaba". El entró y se quedó con ellos. 30Y estando a lamesa, tomó el pan y pronunció la bendición; luego lo partió y se lo dio. 31Entonceslos ojos de los discípulos se abrieron y lo reconocieron, pero él habíadesaparecido de su vista. 32Y se decían: "¿No ardía acasonuestro corazón, mientras nos hablaba en el camino y nos explicaba lasEscrituras?". 33En ese mismo momento, se pusieron en camino yregresaron a Jerusalén. Allí encontraron reunidos a los Once y a los demás queestaban con ellos, 34y estos les dijeron: "Es verdad, ¡el Señorha resucitado y se apareció a Simón!". 35Ellos, por su parte,contaron lo que les había pasado en el camino y cómo lo habían reconocido alpartir el pan.
Palabra del Señor.
Comentario:
En mi país,antes de la Perestroika (Doi moi), en cada una de las dosdiócesis de Langson y Bac Ninh, en Vietnam del norte, quedaron sólo dossacerdotes, que no podían salir libremente de su residencia. Cuenta el cardenalJosé Trinh Nhu Khue: “Grupitos de dos o más vivían el Evangelio en la vidadiaria y se ayudaban de todas las maneras; y en el don recíproco experimentabanla presencia de Aquel que dijo: “¡Animo!, yo he vencido al mundo” (Jn 16, 33)”.
La Iglesiaen mi país ha sobrevivido, sobre todo, gracias a estos pequeños grupos queexperimentaban y testimoniaban en la vida diaria la presencia de Cristo. Portodas partes, de hecho, se podía palpar esta presencia de Cristo. Entre doscristianos que se encontraban en el mercado o entre dos hombres que trabajabancodo a codo en el campo de reeducación. No hacía falta hablarse. No hacía faltaun contexto especial. Basta unirse “en su nombre”, es decir, en su amor. Y seexperimentaba la presencia del Resucitado, que iluminaba y confortaba.
En la presenciade Cristo en medio de nosotros encontrábamos la esperanza: esa esperanza que“no defrauda” (cf. Rom 5, 5). Y gracias a ella irradiábamos el Evangelio anuestro alrededor. Justamente cuando todo decaía, Jesús volvió a caminar porlas calles de nuestro país. Salió de los sagrarios y se hizo presente en loscolegios y en las fábricas, en las oficinas y en las prisiones. (Card. F. S.Nguyen Van Thuan, O.C.)
Meditemos:
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