Martes 13 – Feria o Memoria libre (San Martín I, papa y mártir) – Blanco / Misa: a elección – Liturgia de las horas: a elección.
Primera lectura
Lectura del libro de los Hechos de los Apóstoles (4, 32-37)
La multitud de los creyentes tenía un solo corazón y una sola alma
32La multitud de los creyentes tenía un solo corazón y una sola alma. Nadie consideraba sus bienes como propios, sino que todo era común entre ellos. 33Los Apóstoles daban testimonio con mucho poder de la resurrección del Señor Jesús y gozaban de gran estima. 34Ninguno padecía necesidad, porque todos los que poseían tierras o casas las vendían 35y ponían el dinero a disposición de los Apóstoles, para que se distribuyera a cada uno según sus necesidades. 36Y así José, llamado por los Apóstoles Bernabé -que quiere decir hijo del consuelo- un levita nacido en Chipre 37que poseía un campo, lo vendió, y puso el dinero a disposición de los Apóstoles.
Palabra de Dios.
Salmo Responsorial
Salmo 93 (92), 1-2. 5 (R.: 1a)
R. ¡Reina el Señor, revestido de majestad!
1¡Reina el Señor, revestido de majestad! El Señor se ha revestido, se ha ceñido de poder. El mundo está firmemente establecido: ¡no se moverá jamás! 2Tu trono está firme desde siempre, tú existes desde la eternidad. R.
5Tus testimonios, Señor, son dignos de fe, la santidad embellece tu Casa a lo largo de los tiempos. R.
Aleluya: Juan 3, 14-15.
“Es necesario que el Hijo del hombre sea levantado en alto, para que todos los que creen en él tengan Vida eterna.”
Evangelio
Evangelio de Nuestro Señor Jesucristo según san Juan (3, 7b-15)
Nadie ha subido al cielo, sino el que descendió del cielo, el Hijo del hombre que está en el cielo
7"Ustedes tienen que renacer de lo alto". 8El viento sopla donde quiere: tú oyes su voz, pero no sabes de dónde viene ni a dónde va. Lo mismo sucede con todo el que ha nacido del Espíritu". 9"¿Cómo es posible todo esto?", le volvió a preguntar Nicodemo. 10Jesús le respondió: "¿Tú, que eres maestro en Israel, no sabes estas cosas? 11Te aseguro que nosotros hablamos de lo que hablamos de lo que sabemos y damos testimonio de lo que hemos visto, pero ustedes no aceptan nuestro testimonio. 12Si no creen cuando les hablo de las cosas de la tierra, ¿cómo creerán cuando les hable de las cosas del cielo? 13Nadie ha subido al cielo, sino el que descendió del cielo, el Hijo del hombre que está en el cielo. 14De la misma manera que Moisés levantó en alto la serpiente en el desierto, también es necesario que el Hijo del hombre sea levantado en alto, 15para que todos los que creen en él tengan Vida eterna.
Palabra del Señor.
Comentario:
Hoy se nos introduce en la vida de Bernabé, el hijo del consuelo, que pone todos sus bienes al servicio de la Iglesia y se entrega a ella. Es un modelo arquetípico de discípulo, de creyente. “Su nombre original era José. Los apóstoles le cambiaron por el de Bernabé, que significa hijo de la consolación, aunque según San Lucas significa el esforzado, el que anima y entusiasma. Los Hechos de los Apóstoles afirman, en el capítulo 4 versículos 34 a 37, que Bernabé vendió su finca y el producto que de ella obtuvo lo entregó a disposición de los otros apóstoles para distribuir entre los pobres. Fue un gran colaborador de San Pablo quien a su regresó a Jerusalén, tres años después de su conversión, recibió de Bernabé apoyo ante los demás apóstoles, e intercesión para obtener la aceptación del resto de los apóstoles de Jerusalén a su ministerio. No se encuentra entre los doce elegidos por Jesucristo, pero probablemente fue uno de los setenta discípulos mencionados en el Evangelio. Bernabé es considerado apóstol por los primeros Padres de la Iglesia y también por San Lucas por la misión especial que le confió el Espíritu Santo. Los Apóstoles lo apreciaban mucho por ser "un buen hombre, lleno de fe y del Espíritu Santo" (Hechos 11,24), por eso lo eligieron para la evangelización de Antioquía. Con sus prédicas aumentaron los convertidos” (http://es.wikipedia.org/wiki/Bernabé_apóstol, vista el 11.04.09).
En el evangelio resalta la figura de Nicodemo, aprendamos más de él: “Al igual que ocurre con Lázaro, Nicodemo no pertenece a la tradición de los evangelios sinópticos y sólo es mencionado por Juan, que le dedica más de la mitad del capítulo 3 de su evangelio, unos versículos del capítulo 7 y una mención última en el capítulo 19. Nicodemo es, por lo tanto, un personaje “transversal” a todo el evangelio en el sentido de que está siempre presente, pero sin asumir un protagonismo destacado. La primera vez que aparece Nicodemo es, según narra el evangelista, para encontrarse con Jesús “de noche” intrigado por los milagros realizados por Jesús: Sabemos que has venido como maestro de parte de Dios, pues nadie puede hacer los milagros que haces si Dios no está con él. (Jn 3, 2) A continuación Jesús sostiene una conversación con Nicodemo sobre el sentido del volver a nacer y menciona el “reino de los cielos” (rarísima en los textos joánicos). Jesús se sorprende al ver que “un maestro en Israel” no entiende el discurso sobre el renacer en el espíritu. Luego, en el consejo de “príncipes de los sacerdotes y fariseos” (cf. Jn 7, 45 y ss.), Nicodemo defiende a Jesús explicando a sus compañeros que han de oír e investigar antes de hacer un juicio definitivo. La pregunta que le hacen puede dar a entender que Nicodemo era galileo o ser una ironía de sus compañeros: ¿También tú eres galileo? Investiga y verás que de Galilea no salen profetas. (Jn 7, 52). Finalmente, a la hora de sepultar a Jesús, Nicodemo se hace presente para colaborar generosamente con cien libras de mirra y áloe –más de 30 kilogramos– (cf. Jn 19, 39) para el embalsamamiento según la costumbre judía.” (http://es.wikipedia.org/wiki/Nicodemo, vista el 11.04.09).
Meditemos:
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