Lunes 19 – Feria – Blanco / Misa: del Propio del tiempo – Liturgia de las horas: del Propio del tiempo.
Primera lectura
Lectura del libro de los Hechos de los Apóstoles (6, 8–15)
Vieron que el rostro de Esteban parecía el de un ángel
8Esteban, lleno de gracia y de poder, hacía grandes prodigios y signos en el pueblo. 9Algunos miembros de la sinagoga llamada "de los Libertos", como también otros, originarios de Cirene, de Alejandría, de Cilicia y de la provincia de Asia, se presentaron para discutir con él. 10Pero como no encontraban argumentos, frente a la sabiduría y al espíritu que se manifestaba en su palabra, 11sobornaron a unos hombres para que dijeran que le habían oído blasfemar contra Moisés y contra Dios. 12Así consiguieron excitar al pueblo, a los ancianos y a los escribas, y llegando de improviso, lo arrestaron y lo llevaron ante el Sanedrín. 13Entonces presentaron falsos testigos, que declararon: "Este hombre no hace otra cosa que hablar contra el Lugar santo y contra la Ley. 14Nosotros le hemos oído decir que Jesús de Nazaret destruirá este Lugar y cambiará las costumbres que nos ha transmitido Moisés". 15En ese momento, los que estaban sentados en el Sanedrín tenían los ojos clavados en él y vieron que el rostro de Esteban parecía el de un ángel.
Palabra de Dios.
Salmo Responsorial
Salmo 119 (118), 23–24. 26–27. 29–30
R. ¡Feliz el que sigue la Ley del Señor!
23Aunque los poderosos se confabulen contra mí, yo meditaré tus preceptos. 24Porque tus prescripciones son todo mi deleite, y tus preceptos, mis consejeros. R.
26Te expuse mi conducta y tú me escuchaste: enséñame tus preceptos. 27Instrúyeme en el camino de tus leyes, y yo meditaré tus maravillas. R.
29Apártame del camino de la mentira, y dame la gracia de conocer tu ley. 30Elegí el camino de la verdad, puse tus decretos delante de mí. R.
Aleluya: Mateo 4, 4
“Aleluya. El hombre no vive solamente de pan, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios. Aleluya”
Evangelio
Evangelio de Nuestro Señor Jesucristo según san Juan (6, 22–29)
La obra de Dios es que ustedes crean en aquel que él ha enviado
22Al día siguiente, la multitud que se había quedado en la otra orilla vio que Jesús no había subido con sus discípulos en la única barca que había allí, sino que ellos habían partido solos. 23Mientras tanto, unas barcas de Tiberíades atracaron cerca del lugar donde habían comido el pan, después que el Señor pronunció la acción de gracias. 24Cuando la multitud se dio cuenta de que Jesús y sus discípulos no estaban allí, subieron a las barcas y fueron a Cafarnaúm en busca de Jesús. 25Al encontrarlo en la otra orilla, le preguntaron: "Maestro, ¿cuándo llegaste?". 26Jesús les respondió: "Les aseguro que ustedes me buscan, no porque vieron signos, sino porque han comido pan hasta saciarse. 27Trabajen, no por el alimento perecedero, sino por el que permanece hasta la Vida eterna, el que les dará el Hijo del hombre; porque es él a quien Dios, el Padre, marcó con su sello". 28Ellos le preguntaron: "¿Qué debemos hacer para realizar las obras de Dios?". 29Jesús les respondió: "La obra de Dios es que ustedes crean en aquel que él ha enviado".
Palabra del Señor.
Comentario:
En las páginas que siguen, Juan desarrolla palabras que Jesús pronunció en la sinagoga de Cafarnaún. A lo mejor Jesús no dijo con tanta precisión en ese día lo que se refiere a la Eucaristía (vers. 48-58). Sin embargo, no podemos dudar de que Jesús se expresó en forma escandalosa para sus oyentes. Y ¿qué dijo, sino precisamente afirmar que debemos ir a él como a nuestro pan verdadero y recibir por medio de su persona la vida eterna que nos hace falta? En todo tiempo la mayor parte de la humanidad ha trabajado por su alimento, y su primera preocupación es asegurarlo para el mañana, porque si no come dejará de vivir. El hombre no tiene en sí mismo la vida (53), y debe sacar constantemente de lo exterior lo necesario para mantenerla. Pero a pesar de todo, algún día la vida se le escapará, porque no ha encontrado la comida que permanece (27). En realidad el hombre necesita mucho más que pan; al comer y beber busca algo que remedie su indigencia como criatura. Teniendo el alimento, multiplicará los objetos de su deseo sin conseguir algo que lo deje colmado, y tendremos que esperar la resurrección, pues es en la asamblea de Todos los Santos donde habrá paz y unidad total y perfecta. Esa será precisamente la Obra del Hijo del Hombre. El discurso empieza con una pregunta de los judíos ¿Qué tenemos que hacer para trabajar en las obras de Dios? Y Jesús responde La obra de Dios es ésta creer. El Padre no exige <obras>, o sea, las prácticas de una ley religiosa, sino más bien la fe en su Hijo. En el capítulo anterior, Jesús afirmó que su obra consistía en resucitarnos. Aquí indica la obra nuestra creer en el Enviado del Padre. La palabra clave del discurso es el pan. Por eso Juan la repite siete veces en cada sección de este capítulo. Y siete veces aparecerá la expresión que ha bajado del cielo. Comentario de la Biblia Latinoamérica.
Meditemos:
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