Jueves 22 – de la feria – Blanco / Misa: del Propio del tiempo – Liturgia de las horas: del Propio del tiempo
Primera lectura
Lectura del libro de los Hechos de los Apóstoles (8, 26-40)
Seguía gozoso su camino
26El Ángel del Señor dijo a Felipe: "Levántate y ve hacia el sur, por el camino que baja de Jerusalén a Gaza: es un camino desierto". 27El se levantó y partió. Un eunuco etíope, ministro del tesoro y alto funcionario de Candace, la reina de Etiopía, había ido en peregrinación a Jerusalén 28y se volvía, sentado en su carruaje, leyendo al profeta Isaías. 29El Espíritu Santo dijo a Felipe: "Acércate y camina junto a su carro". 30Felipe se acercó y, al oír que leía al profeta Isaías, le preguntó: "¿Comprendes lo que estás leyendo?". 31El respondió: "¿Cómo lo puedo entender, si nadie me lo explica?". Entonces le pidió a Felipe que subiera y se sentara junto a él. 32El pasaje de la Escritura que estaba leyendo era el siguiente: "Como oveja fue llevado al matadero; y como cordero que no se queja ante el que lo esquila, así él no abrió la boca. 33En su humillación, le fue negada la justicia. ¿Quién podrá hablar de su descendencia, ya que su vida es arrancada de la tierra?" 34El etíope preguntó a Felipe: "Dime, por favor, ¿de quién dice esto el Profeta? ¿De sí mismo o de algún otro?". 35Entonces Felipe tomó la palabra y, comenzando por este texto de la Escritura, le anunció la Buena Noticia de Jesús. 36Siguiendo su camino, llegaron a un lugar donde había agua, y el etíope dijo: "Aquí hay agua, ¿qué me impide ser bautizado?”. 37Felipe dijo: "Si crees de todo corazón, es posible". "Creo, afirmó, que Jesucristo es el Hijo de Dios". 38Y ordenó que detuvieran el carro; ambos descendieron hasta el agua, y Felipe lo bautizó. 39Cuando salieron del agua, el Espíritu del Señor, arrebató a Felipe, y el etíope no lo vio más, pero seguía gozoso su camino. 40Felipe se encontró en Azoto, y en todas las ciudades por donde pasaba iba anunciando la Buena Noticia, hasta que llegó a Cesarea.
Palabra de Dios.
Salmo Responsorial
Salmo 66 (65), 8-9. 16-17. 20 (R.: 1)
R. ¡Aclame a Dios toda la tierra!
8Bendigan, pueblos, a nuestro Dios, hagan oír bien alto su alabanza: 9él nos concedió la vida y no dejó que vacilaran nuestros pies. R.
16Los que temen a Dios, vengan a escuchar, yo les contaré lo que hizo por mí: 17apenas mi boca clamó hacia él, mi lengua comenzó a alabarlo. R.
20Bendito sea Dios, que no rechazó mi oración ni apartó de mí su misericordia. R.
Aleluya: Juan 6, 51.
“Yo soy el pan vivo bajado del cielo. El que coma de este pan vivirá eternamente, y el pan que yo daré es mi carne para la Vida del mundo”
Evangelio
Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Juan (6, 44-51)
Yo soy el pan vivo bajado del cielo
44Nadie puede venir a mí, si no lo atrae el Padre que me envió; y yo lo resucitaré en el último día. 45Está escrito en el libro de los Profetas: "Todos serán instruidos por Dios". Todo el que oyó al Padre y recibe su enseñanza, viene a mí. 46Nadie ha visto nunca al Padre, sino el que viene de Dios: sólo él ha visto al Padre. 47Les aseguro que el que cree, tiene Vida eterna. 48Yo soy el pan de Vida. 49Sus padres, en el desierto, comieron el maná y murieron. 50Pero este es el pan que desciende del cielo, para que aquel que lo coma no muera. 51Yo soy el pan vivo bajado del cielo. El que coma de este pan vivirá eternamente, y el pan que yo daré es mi carne para la Vida del mundo".
Palabra del Señor.
Comentario:
¿Comprendes lo que estás leyendo? Es la gran pregunta que Felipe le hace al eunuco y que también nos hace a cada uno de nosotros. Es que no se puede leer la palabra de Dios sin una “mediación” eclesial. Esa mediación de la Iglesia es la que te da la clave de interpretación para que puedas comprender, entender, todo lo que en la sagrada escritura se dice para nuestra salvación. No es cualquier mediación la que los católico aceptamos, la mediación eclesial que escuches es la que le dará el sentido final a lo que leas en la Biblia. Supongamos que no fuera Felipe el que le preguntara al etíope si comprendía, supongamos que fuera uno de los fariseos que estaban en contra de Cristo: ¿Todo hubiera terminado como leemos en el texto? Seguro que no. Por eso cuando las personas dicen no importa la religión o la iglesia, puedo aprender a leer la Biblia con los mormones, o los testigos de Jehová, o con los evangélicos o católicos; no toma conciencia de que esta “mediación” marcará el rumbo de su interpretación, y de ahí el camino que su fe tomará hacia el futuro. No es lo mismo plantar una semilla de limón que una de manzana, aunque la tierra sea la misma, lo que dará textura al árbol y producirá fruto distinto es la semilla. La Biblia (en el ejemplo: la tierra) es la misma para todos, la manera de interpretar y creer (la semilla) es distinta.
La revelación definitiva ha llegado en Jesucristo, en Él se cumple lo que los profetas enseñaron: “todos serán instruidos por Dios”, porque es Dios mismo el que ha venido para enseñarnos a vivir en el amor celestial, él se hizo carne y dio su vida por nosotros, para que nosotros vivamos para siempre con él. Pero Jesús hace más que instruirnos definitivamente… se entrega como alimento. No es cualquier alimento, es el pan celestial que da vida y vida en abundancia. La vida eterna, con el camino de sabiduría; negativamente expresado: sin muerte, sin error.
Meditemos:
Tags: lectura diaria, misa, liturgia, leccionario, biblia, evangelio