miércoles, 28 de abril de 2010

Jueves 29  – Memoria Obligatoria: Santa Catalina de Siena – Blanco / Misa: del Propio. – Liturgia de las horas: del Propio.


Primera lectura

Lectura del libro de los Hechos de los Apóstoles (13, 13-25)

Dios sacó de la descendencia de David un salvador: Jesús

13Desde Pafos, donde se embarcaron, Pablo y sus compañeros llegaron a Perge de Panfilia. Juan se separó y volvió a Jerusalén, 14pero ellos continuaron su viaje, y de Perge fueron a Antioquía de Pisidia. El sábado entraron en la sinagoga y se sentaron. 15Después de la lectura de la Ley y de los Profetas, los jefes de la sinagoga les mandaron a decir: "Hermanos, si tienen que dirigir al pueblo alguna exhortación, pueden hablar". 16Entonces Pablo se levantó y, pidiendo silencio con un gesto, dijo: "Escúchenme, israelitas y todos los que temen a Dios. 17El Dios de Este Pueblo, el Dios de Israel, eligió a nuestros padres y los convirtió en un gran Pueblo, cuando todavía vivían como extranjeros en Egipto. Luego, con el poder de su brazo, los hizo salir de allí 18y los cuidó durante cuarenta años en el desierto. 19Después, en el país de Canaán, destruyó a siete naciones y les dio en posesión sus tierras, 20al cabo de unos cuatrocientos cincuenta años. A continuación, les dio Jueces hasta el profeta Samuel. 21Pero ellos pidieron un rey y Dios les dio a Saúl, hijo de Quis, de la tribu de Benjamín, por espacio de cuarenta años. 22Y cuando Dios desechó a Saúl, les suscitó como rey a David, de quien dio este testimonio: He encontrado en David, el hijo de Jesé, a un hombre conforme a mi corazón que cumplirá siempre mi voluntad. 23De la descendencia de David, como lo había prometido, Dios hizo surgir para Israel un Salvador, que es Jesús. 24Como preparación a su venida, Juan había predicado un bautismo de penitencia a todo el pueblo de Israel. 25Y al final de su carrera, Juan decía: "Yo no soy el que ustedes creen, pero sepan que después de mí viene aquel a quien yo no soy digno de desatar las sandalias".

Palabra de Dios.


Salmo Responsorial

Salmo 89 (88), 2-3. 21-22. 25. 27 (R.: cf. 2a)

R¡Cantaré eternamente tu amor, Señor!

2Cantaré eternamente el amor del Señor, proclamaré tu fidelidad por todas las generaciones. 3Porque tú has dicho: "Mi amor se mantendrá eternamente, mi fidelidad está afianzada en el cielo. R.

21Encontré a David, mi servidor, y lo ungí con el óleo sagrado, 22para que mi mano esté siempre con él y mi brazo lo haga poderoso. R.

25Mi fidelidad y mi amor lo acompañarán, su poder crecerá a causa de mi Nombre: 27El me dirá: "Tú eres mi padre, mi Dios, mi Roca salvadora". R.

 

Aleluya: Apocalipsis 1, 5ab.

“Jesucristo, tú eres el testigo fiel, el primogénito de entre los muertos; tú nos amaste y nos has librado de nuestros pecados por tu sangre”


Evangelio

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Juan (13, 16-20)

El que recibe a mi enviado me recibe a mí

16Les aseguro que el servidor no es más grande que su señor, ni el enviado más grande que el que lo envía. 17Ustedes serán felices si, sabiendo estas cosas, las practican. 18No lo digo por todos ustedes; yo conozco a los que he elegido. Pero es necesario que se cumpla la Escritura que dice: El que comparte mi pan se volvió contra mí. 19Les digo esto desde ahora, antes que suceda, para que cuando suceda, crean que Yo Soy. 20Les aseguro que el que reciba al que yo envíe, me recibe a mí, y el que me recibe, recibe al que me envió".

Palabra del Señor.

Comentario:

Este pasaje se sitúa en el contexto del lavatorio de los pies, en la víspera del sacrificio supremo del Señor. Es indudable que este gesto, recogido sólo por el evangelio de Juan, tiene un profundo significado en el contexto de la pasión, muerte y resurrección del Salvador. El servicio generoso a los hermanos no hace superior al que lo otorga. Tampoco quien realiza la misión encomendada es superior a quien le ha encomendado la tarea. Jesús quiere dejar en claro que su entrega por amor a todos los suyos es la máxima expresión del servicio salvador. Es indudable que no se puede separar la pasión de Jesús de su ministerio. Es más, la pasión es el acto culminante de su misión. Por eso les dice a sus más cercanos que no se escandalicen; porque la consecuencia normal es que, si la misión ha sido realizada a cabalidad, la pasión y muerte sean la ratificación de la legitimidad de esa misión. La Resurrección, por su parte, como lo hemos meditado durante todo este tiempo pascual, es la respuesta afirmativa del Padre a la misión de Jesús. Ahora es el momento de los discípulos: así como quien recibe al Hijo recibe al Padre, a su vez quien recibe a sus enviados, recibe al Hijo. ¡Profunda comunión entre Padre, Hijo y discípulos! ¡Y aliento tremendamente consolador para nuestra misión evangelizadora!

Tomado de http://servicioskoinonia.org/biblico/090503.htm#JUE.


Meditemos:

  1. ¿Valoro la entrega cotidiana en el servicio a los demás como el mayor gesto de amor posible? ¿Me entrego generosamente?

  2. ¿En qué se nota que soy un verdadero cristiano?

 


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martes, 27 de abril de 2010

Miércoles 28 – Feria (O Memoria libre: San Pedro Chanel, presbítero y mártir – Rojo / San Luis María Grignon de Montfort, presbítero – Blanco) – Blanco / Misa: a elección – Liturgia de las horas: a elección.


Primera lectura

Lectura del libro de los Hechos de los Apóstoles (12, 24 – 13, 5)

Resérvenme a Saulo y a Bernabé

1224Mientras tanto, la Palabra de Dios se difundía incesantemente. 25Bernabé y Saulo, una vez cumplida su misión, volvieron de Jerusalén a Antioquía, llevando consigo a Juan, llamado Marcos. 131En la Iglesia de Antioquía había profetas y doctores, entre los cuales estaban Bernabé y Simeón, llamado el Negro, Lucio de Cirene, Manahén, amigo de infancia del tetrarca Herodes, y Saulo. 2Un día, mientras celebraban el culto del Señor y ayunaban, el Espíritu Santo les dijo: "Resérvenme a Saulo y a Bernabé para la obra a la cual los he llamado". 3Ellos, después de haber ayunado y orado, les impusieron las manos y los despidieron. 4Saulo y Bernabé, enviados por el Espíritu Santo, fueron a Seleucia y de allí se embarcaron para Chipre. 5Al llegar a Salamina anunciaron la Palabra de Dios en las sinagogas de los judíos, y Juan colaboraba con ellos.

Palabra de Dios


Salmo Responsorial

Salmo 67 (66), 2–3. 5–6. 8 (R.: 4)

R. ¡Que los pueblos te den gracias, oh Dios, que todos los pueblos te den gracias!

2Que Dios tenga piedad y nos bendiga, haga brillar su rostro sobre nosotros, 3para que en la tierra se reconozca su dominio, y su victoria entre las naciones. R.

5Que canten de alegría las naciones, porque gobiernas a los pueblos con justicia y guías a las naciones de la tierra. R.

6¡Que los pueblos te den gracias, oh Dios, que todos los pueblos te den gracias! 8Que Dios nos bendiga, y lo teman todos los confines de la tierra. R.

 

Versículo antes del Evangelio: Juan 8, 12b.

“Yo soy la luz del mundo –dice el Señor–; el que me sigue tendrá la luz de la vida”


Evangelio

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Juan (12, 44–50)

Yo he venido al mundo como luz

44Jesús exclamó: "El que cree en mí, en realidad no cree en mí, sino en aquel que me envió. 45Y el que me ve, ve al que me envió. 46Yo soy la luz, y he venido al mundo para que todo el que crea en mí no permanezca en las tinieblas. 47Al que escucha mis palabras y no las cumple, yo no lo juzgo, porque no vine a juzgar al mundo, sino a salvarlo. 48El que me rechaza y no recibe mis palabras, ya tiene quien lo juzgue: la palabra que yo he anunciado es la que lo juzgará en el último día. 49Porque yo no hablé por mí mismo: el Padre que me ha enviado me ordenó lo que debía decir y anunciar; 50y yo sé que su mandato es Vida eterna. Las palabras que digo, las digo como el Padre me lo ordenó".

Palabra del Señor.

Comentario:

Estos versículos que cierran el capítulo 12 del evangelio de Juan son una bella síntesis de todo su contenido. Creer en Jesús es creer en el Padre. Jesús se declara como Luz del mundo; y queda claro que la finalidad de la Encarnación no es juicio y condenación, sino salvación y vida plena. A manera de epílogo, Jesús declara la fidelidad de su palabra a la Palabra del Padre. Queda abierta la puerta para que el creyente acepte o rechace la oferta salvífica del Padre por medio de su Hijo. Ahí radica el juicio y condenación. Dios no condena; siempre ofrece salvación y amor. Los seres humanos estamos en plena libertad para aceptar o rechazar este maravilloso ofrecimiento. Es indudable que la aceptación de la oferta salvífica tiene consecuencias y genera compromisos. La salvación es gratuita, pero no barata; por más que parezca paradojal. Una vez que alguien se ha decidido por Jesús, hay que aceptar con libertad y gozo todas las implicaciones que ello implica: éticas, sociales, políticas, religiosas... Abrirse a la luz produce deslumbramiento, pero en forma progresiva se va asimilando el torrente luminoso. Aceptar a Jesús, Luz del mundo, es dejarse penetrar por sus rayos vitalizadores y, al mismo tiempo, convertirse en luz para los demás.

Tomado de http://servicioskoinonia.org/biblico/090503.htm#MIER.


Meditemos:

  1. ¿Acepto o rechazo la oferta salvífica de Cristo? ¿En qué se nota?
  2. ¿Acepto con docilidad las implicaciones éticas, sociales, políticas, religiosas, de mi adhesión libre a la fe en Jesucristo?

 


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lunes, 26 de abril de 2010

Martes 27 – Fiesta: Santo Toribio de Mogrovejo, obispo – Blanco / Misa: Propio Gloria – Liturgia de las horas: Propio.


Primera lectura

Lectura de la segunda carta del apóstol san Pablo a Timoteo (1, 13-14; 2, 1-3)

Conserva lo que se te ha confiado con la ayuda del Espíritu Santo

113Toma como norma las saludables lecciones de fe y de amor a Cristo Jesús que has escuchado de mí. 14Conserva lo que se te ha confiado, con la ayuda del Espíritu Santo que habita en nosotros. 21Tú, que eres mi hijo, fortalécete con la gracia de Cristo Jesús. 2Lo que oíste de mí y está corroborado por numerosos testigos, confíalo a hombres responsables que sean capaces de enseñar a otros. 3Comparte mis fatigas, como buen soldado de Jesucristo.

Palabra de Dios.


Salmo Responsorial

Salmo 96 (95), 1-3. 7-8ª. 10 (R.: 1)

R. ¡Canten al Señor un canto nuevo, cante al Señor toda la tierra! 

1Canten al Señor un canto nuevo, cante al Señor toda la tierra; 2canten al Señor, bendigan su Nombre. R.

Día tras día, proclamen su victoria. 3Anuncien su gloria entre las naciones, y sus maravillas entre los pueblos. R.

7Aclamen al Señor, familias de los pueblos, aclamen la gloria y el poder del Señor; 8aclamen la gloria del nombre del Señor. R.

10Digan entre las naciones: "¡el Señor reina! El mundo está firme y no vacilará. El Señor juzgará a los pueblos con rectitud". R.

 

Versículo antes del Evangelio:

“Yo soy el buen pastor, dice el Señor; yo conozco a mis ovejas y ellas me conocen a mí”


Evangelio

Evangelio de Nuestro Señor Jesucristo según san Mateo (9, 35-38)

La cosecha es abundante, pero los trabajadores son pocos

35Jesús recorría todas las ciudades y los pueblos, enseñando en las sinagogas, proclamando la Buena Noticia del Reino y curando todas las enfermedades y dolencias. 36Al ver a la multitud, tuvo compasión, porque estaban fatigados y abatidos, como ovejas que no tienen pastor. 37Entonces dijo a sus discípulos: "La cosecha es abundante, pero los trabajadores son pocos. 38Rueguen al dueño de los sembrados que envíe trabajadores para la cosecha.

Palabra del Señor.

Comentario:

Toribio Alfonso de Mogrovejo y Robledo (Mayorga, Valladolid, 18 de noviembre de 1538 - †Saña, Perú, 23 de marzo de 1606). Eclesiástico español. Santo de la Iglesia Católica y segundo Arzobispo de Lima. Fue un infatigable misionero y gran organizador de la Iglesia Sudamericana.

Biografía: Sus padres, don Luis de Mogrovejo y doña Ana de Robledo y Morán, pertenecían a la nobleza española. A los doce años Toribio fue enviado por sus padres a estudiar a Valladolid, donde se impuso a la admiración de todos por su comportamiento ejemplar, sus virtudes y sus dotes intelectuales. Después de algunos años, teniendo en vista su gran apetencia por el estudio del Derecho civil y eclesiástico, se trasladó a la famosa Universidad de Salamanca. Allí recibió la benéfica influencia de su tío Juan de Mogrovejo, profesor en dicha Universidad y en el Colegio Mayor de San Salvador en Oviedo. Habiendo sido invitado por Don Juan III, Rey de Portugal, a enseñar en Coimbra, Juan de Mogrovejo llevó consigo a su sobrino, y ambos residieron algunos años en esa renombrada universidad portuguesa. De vuelta a Salamanca, su tío falleció poco después del regreso. Toribio resolvió seguir la carrera de éste, llegando a ser profesor de leyes en la Universidad de Salamanca, donde su erudición y virtud le llevaron a ser designado como Gran Inquisidor de España. El emperador Felipe II al conocer sus grandes cualidades le propuso al Papa Gregorio XIII para que lo nombrara Arzobispo de Lima, como sucesor de Jerónimo de Loayza. En marzo de 1579 recibió las bulas de Gregorio XIII con el nombramiento para el cargo. Como ni siquiera era sacerdote, habiendo recibido dispensa papal para la recepción de las diversas órdenes menores, fue ordenado en Granada y poco después recibió la consagración episcopal en Sevilla. Finalmente, en septiembre de 1580 embarcó con destino a su sede episcopal, donde llegó en mayo del año siguiente. Lo acompañó su hermana doña Grimanesa y el marido de ésta, Francisco Quiñones, que llegó a ser corregidor y alcalde de Lima.

Arzobispo de Lima: Llegó a Paita, (Perú) a 375 km de Lima, el 24 de mayo de 1581. Empezó su trabajo de misión viajando a Lima a pie, bautizando y enseñando a los nativos. Al llegar a Lima como Arzobispo, se dedicó con todas sus energías a lograr el progreso espiritual de sus fieles. La ciudad había quedado sin Arzobispo durante seis años, de 1575 a 1581 y estaba en una grave decadencia espiritual; los conquistadores cometían muchos abusos y los sacerdotes no se atrevían a corregirlos. Muchos para excusarse del mal que estaban haciendo, decían que "esa era la costumbre". Toribio de Mogrovejo les respondía que "Cristo es verdad y no costumbre", y empezó a atacar fuertemente todos los vicios y escándalos. Las medidas enérgicas que tomó contra los abusos que se cometían, le atrajeron muchas persecuciones y atroces calumnias; él callaba y ofrecía todo por amor a Dios, exclamando, "Al único que es necesario siempre tener contento es a Nuestro Señor". Toribio de Mogrovejo era un gran trabajador. Desde muy de madrugada ya estaba levantado y repetía frecuentemente: "Nuestro gran tesoro es el momento presente. Tenemos que aprovecharlo para ganarnos con él la vida eterna. El Señor Dios nos tomará estricta cuenta del modo como hemos empleado nuestro tiempo". Su generosidad lo llevaba a repartir a los pobres todo lo que poseía. Un día al regalarle sus camisas a un necesitado le recomendó: "Váyase rápido, no sea que llegue mi hermana y no permita que Ud. se lleve la ropa que tengo para cambiarme".

Labor Pastoral: Tres veces visitó completamente los once mil kilómetros que conformaban la inmensa Arquidiócesis de Lima. En la primera vez gastó siete años recorriéndola. En la segunda vez duró cinco años y en la tercera empleó cuatro años. La mayor parte del recorrido lo hizo generalmente a pie, indefenso y a veces solo; expuesto a tempestades, torrentes, desiertos, bestias salvajes, calor tropical, fiebres y tribus salvajes; bautizando y confirmando a cerca de medio millón de almas, entre ellas a Santa Rosa de Lima, San Francisco Solano, San Juan Masías y San Martín de Porres. Nada lo detenía en su celo apostólico. Se hacía entender por los aborígenes, ya sea hablándoles en su propia lengua, o hasta cuando la lengua de éstos le era desconocida de manera totalmente inexplicable y milagrosa, como varias veces le sucedió. Su interés por los indios no se limitaba al bien de sus almas. Se empeñó también en mejorar sus condiciones de vida, especialmente de aquellos empleados en las grandes propiedades rurales y en las minas. Reivindicó que sus derechos fuesen debidamente respetados por los españoles y que hubiese verdadera armonía entre las clases sociales, como preconizaba la Escuela de Salamanca, que había conocido de primera mano. Durante su trabajo episcopal en Lima convocó y presidió el III Concilio Limense (1582-1583), al cual asistieron prelados de toda Hispanoamérica, y en el que se trataron asuntos relativos a la evangelización de los indios. De esa histórica asamblea se obtuvieron importantes normas de pastoral como predicar en las lenguas nativas (para lo cual se creó una facultad de lenguas nativas en la Universidad de San Marcos) y la catequesis a los esclavos negros, así como la impresión del catecismo en castellano, quechua y aymara (los primeros libros impresos en Sudamérica). Construyó caminos, escuelas, innumerables capillas, muchos hospitales, conventos y fundó el primer Seminario Americano en Lima en 1591 (actualmente lleva su nombre). Congregó a trece sínodos diocesanos y tres concilios provinciales. Insistió y obtuvo que los religiosos aceptaran parroquias en sitios supremamente pobres. Casi duplicó el número de parroquias o centros de evangelización en su Arquidiócesis, cuando él llegó había 150 y cuando murió -25 años después- ya existían 250 parroquias en su territorio.

Fallecimiento: A los sesenta y ocho años Santo Toribio cayó enfermo en Pacasmayo al norte de Lima, pero continuó trabajando hasta el final, llegando a la ciudad de Saña en condición moribunda, allí hizo su testamento en el que dejó a sus criados sus efectos personales y a los pobres el resto de sus propiedades. Murió a las tres y media de la tarde del Jueves Santo el 23 de marzo de 1606.

Canonización: Su proceso de canonización fue iniciado de inmediato, con el reconocimiento de sus virtudes heroicas. Fue beatificado el 28 de junio de 1679 por el Papa Inocencio XI, mediante su Bula "Laudeamus" y canonizado el 10 de diciembre de 1726 por el Papa Benedicto XIII, mediante su Bula "Quoniam Spiritus". Su fiesta en el Santoral católico se celebra el 23 de marzo, aniversario de su Tránsito a la Casa del Padre, pero en muchas zonas del Perú como en la ciudad de Tayabamba, Capital de la Provincia de Pataz, se celebra una tradicional fiesta que congrega a miles de peregrinos que llegan de todas partes del país, esta fiesta en honor al Santo Patrón Toribio de Mogrovejo tiene su fecha jubilar del 23 al 30 de abril. En la ciudad de Lima se celebra la Solemnidad de Santo Toribio de Mogrovejo el 27 de abril, día de la traslación de sus venerables reliquias desde Saña hasta la Ciudad de los Reyes. Hoy sus santos restos son venerados en su capilla de la Basílica Catedral. Su devoción se encuentra muy extendida principalmente en el Perú. Sus parientes Bravo de Lagunas, Arias de Saavedra y Goyeneche han velado durante siglos por la difusión y conocimiento en América y Europa de la vida y obra del Santo. (http://es.wikipedia.org/wiki/Santo_Toribio_de_Mogrovejo,


Meditemos:

  1. ¿Qué actitudes vitales de santo Toribio veo como necesarias para mi vida?
  2. ¿De qué manera le respondo a Jesús que “La cosecha es abundante, pero los trabajadores son pocos”?

 


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Lunes 26 – Feria – Blanco / Misa: del Propio del tiempo – Liturgia de las horas: del Propio del tiempo.


Primera lectura

Lectura del libro de los Hechos de los Apóstoles (11, 1-18)

También a los gentiles les ha otorgado Dios la conversión que lleva a la vida

1Los Apóstoles y los hermanos de Judea se enteraron de que también los paganos habían recibido la Palabra de Dios. 2Y cuando Pedro regresó a Jerusalén, los creyentes de origen judío lo interpelaron, 3diciéndole: “¿Cómo entraste en la casa de gente no judía y comiste con ellos?”. 4Pedro comenzó a contarles detalladamente lo que había sucedido: 5“Yo estaba orando en la ciudad de Jope, cuando caí en éxtasis y tuvo una visión. Vi que bajaba del cielo algo parecido a un gran mantel, sostenido de sus cuatro puntas, que vino hasta mí. 6Lo miré atentamente y vi que había en él cuadrúpedos, animales salvajes, reptiles y aves. 7Y oí una voz que me dijo: “Vamos, Pedro, mata y come”. 8“De ninguna manera, Señor, respondí, yo nunca he comido nada manchado ni impuro””.

Palabra de Dios.


Salmo Responsorial

Salmo 42 (41), 2-3; 43 (42), 3-4 (R.: Cf. 42, 3a)

R. Mi alma tiene sed de ti, Dios vivo. 

422Como la cierva sedienta busca las corrientes de agua, así mi alma suspira por ti, mi Dios. 3Mi alma tiene sed de Dios, del Dios viviente: ¿Cuándo iré a contemplar el rostro de Dios? R.

433Envíame tu luz y tu verdad: que ellas me encaminen y me guíen a tu santa Montaña, hasta el lugar donde habitas. R.

4Y llegaré al altar de Dios, el Dios que es la alegría de mi vida; y te daré gracias con la cítara, Señor, Dios mío. R.

 

Aleluya: Juan 10, 14

“Yo soy el buen Pastor: conozco a mis ovejas, y mis ovejas me conocen a mí”


Evangelio

Evangelio de Nuestro Señor Jesucristo según san Juan (10, 1-10; o bien 11-18)

Yo soy la puerta

1"Les aseguro que el que no entra por la puerta en el corral de las ovejas, sino por otro lado, es un ladrón y un asaltante. 2El que entra por la puerta es el pastor de las ovejas. 3El guardián le abre y las ovejas escuchan su voz. El llama a cada una por su nombre y las hace salir. 4Cuando las ha sacado a todas, va delante de ellas y las ovejas lo siguen, porque conocen su voz. 5Nunca seguirán a un extraño, sino que huirán de él, porque no conocen su voz". 6Jesús les hizo esta comparación, pero ellos no comprendieron lo que les quería decir. 7Entonces Jesús prosiguió: "Les aseguro que yo soy la puerta de las ovejas. 8Todos aquellos que han venido antes de mí son ladrones y asaltantes, pero las ovejas no los han escuchado. 9Yo soy la puerta. El que entra por mí se salvará; podrá entrar y salir, y encontrará su alimento 10El ladrón no viene sino para robar, matar y destruir. Pero yo he venido para que las ovejas tengan Vida, y la tengan en abundancia.

Palabra del Señor.


Comentario:

Lamentablemente, no todos los que se presentan ante el rebaño de Dios son realmente Pastores enviados por Dios. Jesús aclara con nitidez y fuerza: el ladrón no viene sino para robar, matar y destruir (v. 10). Por eso es tiempo que cada uno de nosotros se pregunte seriamente: los que pastorean a mi Iglesia, los líderes de mi comunidad: ¿son verdaderamente pastores? Esta pregunta, lejos de ser ociosa, nos lleva a preguntarnos en qué consiste ser verdaderamente pastor de la Iglesia. El pastor es la puerta (v. 7), por él va a la salvación (v. 9), puede entrar y salir (v. 9) encuentra alimento (v.9). Estas son las características jesuánicas del “buen” pastor: ser mediador de gracia, buen conductor del rebaño hacia Dios, da libertad y no manipula las conciencias, alimenta: engorda el rebaño y no a sí mismo. En esta época de desencantamiento político, de pérdida de la ilusión comunitaria, mucho se refugian en la religión y entregan sus bienes y vida a los “pastores” que se le presentan… lamentablemente, pueden terminar peor de lo que empezaron.

Meditemos:

  1. ¿Qué me dice eso de que Jesús ha “venido para que las ovejas tengan Vida, y la tengan en abundancia”? ¿Cómo actúo frente a eso?
  2. ¿Soy un líder cristiano al modo de Cristo: “mediador de gracia, buen conductor del rebaño hacia Dios, da libertad y no manipula las conciencias, alimenta: engorda el rebaño y no a sí mismo”? ¿Hago lo necesario para que así sea?

 


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domingo, 25 de abril de 2010

Domingo 25 – 4° DOMINGO DE PASCUA – Blanco / Misa: del Propio. Gloria. Credo – Liturgia de las horas: del Propio. 4ra semana para el Salterio. Jornada mundial de oración por las vocaciones.


Primera Lectura

Lectura del libro de los Hechos de los Apóstoles (13, 14. 43–52)

Como no se consideran dignos de la Vida eterna, nos dirigimos ahora a los paganos

14 En aquellos días, Pedro y Bernabé continuaron su viaje, y de Perge fueron a Antioquía de Pisidia. El sábado entraron en la sinagoga y se sentaron. 43Cuando se disolvió la asamblea, muchos judíos y prosélitos que adoraban a Dios siguieron a Pablo y a Bernabé. Estos conversaban con ellos, exhortándolos a permanecer fieles a la gracia de Dios. 44Casi toda la ciudad se reunió el sábado siguiente para escuchar la Palabra de Dios. 45Al ver esa multitud, los judíos se llenaron de envidia y con injurias contradecían las palabras de Pablo. 46Entonces Pablo y Bernabé, con gran firmeza, dijeron: "A ustedes debíamos anunciar en primer lugar la Palabra de Dios, pero ya que la rechazan y no se consideran dignos de la Vida eterna, nos dirigimos ahora a los paganos. 47Así nos ha ordenado el Señor: "Yo te he establecido para ser la luz de las naciones, para llevar la salvación hasta los confines de la tierra". 48Al oír esto, los paganos, llenos de alegría, alabaron la Palabra de Dios, y todos los que estaban destinados a la vida eterna abrazaron la fe. 49Así la Palabra del Señor se iba extendiendo por toda la región. 50Pero los judíos instigaron a unas mujeres piadosas que pertenecían a la aristocracia y a los principales de la ciudad, provocando una persecución contra Pablo y Bernabé, y los echaron de su territorio. 51Estos, sacudiendo el polvo de sus pies en señal de protesta contra ellos, se dirigieron a Iconio. 52Los discípulos, por su parte, quedaron llenos de alegría y del Espíritu Santo.

Palabra de Dios


Salmo Responsorial

Salmo 100 (99), 1–3. 5

RSomos tu pueblo y ovejas de tu rebaño.

1Aclame al Señor toda la tierra, 2sirvan al Señor con alegría, lleguen hasta él con cantos jubilosos. R.

3Reconozcan que el Señor es Dios: él nos hizo y a él pertenecemos; somos su pueblo y ovejas de su rebaño. R.

5¡Qué bueno es el Señor! Su misericordia permanece para siempre, y su fidelidad por todas las generaciones. R.


Segunda Lectura

Lectura del libro del Apocalipsis (7, 9. 14–17)

El Cordero será su Pastor y los conducirá hacia los manantiales de agua viva

Yo, Juan, 9vi una enorme muchedumbre, imposible de contar, formada por gente de todas las naciones, familias, pueblos y lenguas. Estaban de pie ante el trono y delante del Cordero, vestidos con túnicas blancas; llevaban palmas en la mano y exclamaban con voz potente. 14Uno de los ancianos me dijo: "Estos son los que vienen de la gran tribulación; ellos han lavado sus vestiduras y las han blanqueado en la sangre del Cordero. 15Por eso están delante del trono de Dios y le rinden culto día y noche en su Templo. El que está sentado en el trono habitará con ellos: 16nunca más padecerán hambre ni sed, ni serán agobiados por el sol o el calor. 17Porque el Cordero que está en medio del trono será su Pastor y los conducirá hacia los manantiales de agua viva. Y Dios secará toda lágrima de sus ojos".

Palabra de Dios.

 

Aleluya: Juan 10, 14

“Yo soy el buen Pastor: conozco a mis ovejas, y mis ovejas me conocen a mí”


Evangelio

Evangelio de Nuestro Señor Jesucristo según san Juan (10, 27–30)

Mis ovejas escuchan mi voz, yo las conozco y ellas me siguen

Jesús dijo: 27Mis ovejas escuchan mi voz, yo las conozco y ellas me siguen. 28Yo les doy Vida eterna: ellas no perecerán jamás y nadie las arrebatará de mis manos. 29Mi Padre, que me las ha dado, es superior a todos y nadie puede arrebatar nada de las manos de mi Padre. 30El Padre y yo somos una sola cosa".

Palabra del Señor.


Comentario:

En un mundo tan convulsionado como el nuestro donde, con la excusa de la libertad y la seguridad propia, se sojuzga a los demás, privándolos de sus mínimas libertades y exiguas seguridades, donde los demás solo valen lo que producen y se dice “te amo” cuando se quiere decir te uso, o “eres mi más leal colaborador” cuando lo que queremos decir es “eres el único que se deja usar”, la palabra escuchar

parece haber perdido su sentido original. La ley del más fuerte o el más violento es la que se obedece. Y no pongamos el grito en el cielo por lo que nuestros, así llamados, “líderes”, hacen con los destinos del mundo. No, lo que ellos hacen también lo hacemos nosotros a diario con cada acto de discriminación, por cada palabra o mirada violenta, por cada vez que no nos importa lo que los demás sufren si nosotros estamos bien. La realidad más obvia es que estos personajes no existirían si nosotros fuéramos realmente pacíficos. Ellos son la punta del iceberg, ellos son la cumbre de la montaña de violencia que diariamente ayudamos a construir.

La primera condición para qué una persona, o un pueblo, sea violenta es que se sienta amenazada. Cuando no hay garantías de que las cosas salgan bien de forma pacífica la mayoría de nosotros recurre a la violencia. El problema más grande es que ya nuestros niños crecen en clima de violencia, con la aberración de niños terroristas suicidas en medio oriente y con la casi-aberración de niños occidentales que tienen como juegos preferidos las armas (aunque sean de juguete), los video juegos donde se vence dando muerte al rival (todo ello graficado con muchísima sangre). La violencia está instalada en nuestras casas, en las calles, en las escuelas, en el mundo de los negocios, en los deportes, y también en las instituciones religiosas, que con esquemas fundamentalistas envían a sus adeptos a “conquistar” seguidores para su culto (América latina es un buen ejemplo de ello). De la amenaza original que vuelve violenta a una persona (quizá como último recurso) se ha pasado a una situación de violencia donde todo se resuelve del mismo modo: con el sufrimiento y la muerte del rival de turno.

La segunda condición es que desde esa situación de amenaza (que no necesariamente tiene que ser momentánea, puede durar toda la vida) la persona o grupo social se cierra a escuchar otra propuesta que no sea la violenta. Expresaba W. Churchill que “un fanático es alguien que solo habla de una cosa y no quiere cambiar de tema”. El fanatismo, sea el que sea, siempre trae aparejada la violencia. El fanático se niega a “escuchar”, el fanático es fundamentalista porque fundamenta toda la comprensión del mundo o de un tema en cuestión en sus propias convicciones. Al fanático no le interesa escuchar otra cosa que un “sí” a su propuesta y para ello, casi sin dudar, recurrirá a la violencia. Desde el momento en que una parte no escucha a la otra el diálogo será de sordos y por lo tanto violento. Cuando uno no se siente escuchado tiende a levantar la voz, tiende a la violencia.

El mundo de hoy está lleno de sordos que gritan. Jesús “el Buen Pastor” nos propone escuchar… Escuchar los silencios de Dios, escuchar su voz en los que sufren y no piensan como nosotros. Escuchar los gemidos de los marginados, de los discriminados, de los que son minoría, de aquellos a quienes los aturdimos con los gritos de nuestras voces más fuertes. Este es un tiempo de opresiones económicas y culturales, tiempo de ruidos de fusiles y maquinas registradoras, tiempo de discursos vanos y derramamientos inútiles de sangre… Propongamos el silencio del que escucha, el respeto del que comprende la alteridad de los demás, la atención del que se fija en los desatendidos. Como Iglesia nos compete ser “el buen pastor” de este tiempo, ser “las manos de mi Padre” para acariciar, para abrazar, para servir y contener a las ovejas flacas del gran rebaño de la humanidad. Nosotros también, como Jesús, “somos una sola cosa” con el Padre, tengamos pues sus mismos gestos de misericordia escuchando las necesidades del rebaño para así servirle con generosidad.


Meditemos:

  1. ¿Qué significa que Jesús es nuestro pastor y que conoce a sus ovejas?
  2. ¿Soy parte del rebaño de Cristo? ¿Me dejo conducir por Él?

 


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sábado, 24 de abril de 2010

Sábado 24 – Feria (o Memoria Libre: San Fidel de Sigmaringen, presbítero y mártir – Blanco) – Blanco / Misa: a elección – Liturgia de las horas: a elección. 1as vísperas del 4er domingo de Pascua. Misa Vespertina: del Domingo.


Primera lectura

Lectura de la primera carta del apóstol san Pedro (9, 31–42)

La Iglesia se iba consolidando, vivía en el temor del Señor y crecía en número, asistida por el Espíritu Santo

31La Iglesia, entre tanto, gozaba de paz en toda Judea, Galilea y Samaría. Se iba consolidando, vivía en el temor del Señor y crecía en número, asistida por el Espíritu Santo. 32Pedro, en una gira por todas las ciudades, visitó también a los santos que vivían en Lida. 33Allí encontró a un paralítico llamado Eneas, que estaba postrado en cama desde hacía ocho años. 34Pedro le dijo: "Eneas, Jesucristo te devuelve la salud: levántate, y arregla tú mismo la cama". El se levantó en seguida, 35y al verlo, todos los habitantes de Lida y de la llanura de Sarón se convirtieron al Señor. 36Entre los discípulos de Jope había una mujer llamada Tabitá, que quiere decir "gacela". Pasaba su vida haciendo el bien y repartía abundantes limosnas. 37Pero en esos días se enfermó y murió. Después de haberla lavado, la colocaron en la habitación de arriba. 38Como Lida está cerca de Jope, los discípulos, enterados de que Pedro estaba allí, enviaron a dos hombres para pedirle que acudiera cuanto antes. 39Pedro salió en seguida con ellos. Apenas llegó, lo llevaron a la habitación de arriba. Todas las viudas lo rodearon y, llorando, le mostraban las túnicas y los abrigos que les había hecho Tabitá cuando vivía con ellas. 40Pedro hizo salir a todos afuera, se puso de rodillas y comenzó a orar. Volviéndose luego hacia el cadáver, dijo: "Tabitá, levántate". Ella abrió los ojos y, al ver a Pedro, se incorporó. 41El la tomó de la mano y la hizo levantar. Llamó entonces a los hermanos y a las viudas, y se las devolvió con vida. 42La noticia se extendió por toda la ciudad de Jope, y muchos creyeron en el Señor.

Palabra de Dios.


Salmo Responsorial

Salmo 116 (115), 12–17 (R.: 12)

R¿Con qué pagaré al Señor todo el bien que me hizo?

12¿Con qué pagaré al Señor todo el bien que me hizo? 13Alzaré la copa de la salvación e invocaré el nombre del Señor. R.

14Cumpliré mis votos al Señor, en presencia de todo su pueblo. 15¡Qué penosa es para el Señor la muerte de sus amigos! R.

16Yo, Señor, soy tu servidor, tu servidor, lo mismo que mi madre: por eso rompiste mis cadenas. 17Te ofreceré un sacrificio de alabanza, e invocaré el nombre del Señor. R.

 

Aleluya: cf. Juan 6, 63b. 68b.

“Tus palabras, Señor, son espíritu y vida; tú tienes palabras de vida eterna”


Evangelio

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Juan 6, 60–69

Señor, ¿a quién iremos? Tú tienes palabras de Vida eterna

60Después de oírlo, muchos de sus discípulos decían: "¡Es duro este lenguaje! ¿Quién puede escucharlo?". 61Jesús, sabiendo lo que sus discípulos murmuraban, les dijo: "¿Esto los escandaliza? 62¿Qué pasará entonces, cuando vean al Hijo del hombre subir donde estaba antes? 63El Espíritu es el que da Vida, la carne de nada sirve. Las palabras que les dije son Espíritu y Vida. 64Pero hay entre ustedes algunos que no creen". En efecto, Jesús sabía desde el primer momento quiénes eran los que no creían y quién era el que lo iba a entregar. 65Y agregó: "Por eso les he dicho que nadie puede venir a mí, si el Padre no se lo concede". 66Desde ese momento, muchos de sus discípulos se alejaron de él y dejaron de acompañarlo. 67Jesús preguntó entonces a los Doce: "¿También ustedes quieren irse?". 68Simón Pedro le respondió: "Señor, ¿a quién iremos? Tú tienes palabras de Vida eterna. 69Nosotros hemos creído y sabemos que eres el Santo de Dios".

Palabra del Señor.


Comentario:

- Hch 9, 31-42: La Iglesia se iba construyendo y se multiplicaba animada por el Espíritu Santo. La actividad apostólica de Pedro se desarrolla en un principio dentro de un período de paz para la Iglesia. El Apóstol cura a un paralítico de Lidia y resucita a una mujer en Jafa, provocando con ello nuevas conversiones. La asamblea eucarística realiza y construye continuamente la comunidad de salvación, que es la Iglesia. En ella encontramos la paz del Espíritu Santo y el aliento para una vida al servicio del Señor y de los hermanos. San Cipriano comenta:

"En los Hechos de los Apóstoles está claro que las limosnas no sólo ayudan al pobre. Habiendo enfermado y muerto Tabita, que hacía muchas buenas obras y limosnas, fue llamado Pedro y apenas se presentó, con toda diligencia de su caridad apostólica, le rodearon las viudas con lágrimas y súplicas... rogando por la difunta más con sus gestos que con sus palabras. Creyó Pedro que podría lograrse lo que pedían de manera tan insistente y que no faltaría el auxilio de Cristo a las súplicas de los pobres en quienes Él había sido vestido... No dejó, en efecto, de prestar su auxilio a Pedro, al que había dicho en el Evangelio que se concedería todo lo que se pidiera en su nombre. Por tal causa se interrumpe la muerte y la mujer vuelve a la vida y con admiración de todos se reanima, retornando a la luz del mundo el cuerpo resucitado. Tanto pudieron las obras de misericordia, tanto poder ejercieron las obras buenas " (Sobre las obras y limosnas 6).

- Con su resurrección Cristo ha vencido a la muerte. Las cadenas que nos ataban han quedado definitivamente rotas. Jesús nos ha salvado ¿Cómo pagar tan inmenso bien? La Santa Misa es la acción de gracias más agradable al Padre. Con el Salmo 115 decimos: " ¿Cómo pagaré al Señor todo el bien que me ha hecho? Alzaré la copa de la salvación, invocando su nombre. Cumpliré al Señor mis votos en presencia de todo el pueblo. Mucho le cuesta al Señor la muerte de sus fieles. Señor, yo soy tu siervo, siervo tuyo, hijo de tu esclava: Rompiste mis cadenas. Te ofreceré un sacrificio de alabanza, invocando tu nombre, Señor".

- Jn 6, 61-70: ¿A quién vamos a acudir? Tú tienes palabras de vida eterna. Algunos discípulos abandonan a Jesús ante sus llamativas afirmaciones, pero Simón Pedro proclama su fe en Él, el Mesías, el Hijo de Dios. Comenta San Agustín:

"¿Nos alejas de Ti? Danos otros igual que Tú. ¿A quién iremos? Tú tienes palabras de vida eterna. Mirad cómo comprendió esto Pedro con la ayuda de Dios y confortación del Espíritu Santo. ¿De dónde le viene esta inteligencia sino de su fe? Tú tienes palabras de vida eterna. Porque Tú das la vida eterna en el servicio de tu cuerpo y de tu sangre y nosotros hemos creído y entendido. No entendimos y creímos, sino creímos y entendimos. Creímos, pues, para llegar a comprender; porque si quisiéramos entender primero y creer después, no nos hubiera sido posible entender sin creer. ¿Qué es lo que hemos creído y qué lo que hemos entendido? Que Tú eres el Cristo, el Hijo de Dios, es decir, que Tú eres la misma vida eterna y que no comunicas en el servicio de carne y sangre sino lo que Tú eres " (Tratado 27, 9 sobre el Evangelio de San Juan). Tomado de www.almudi.org.


Meditemos:

  1. ¿Qué cosas nos consolidan y hacen crecer como Iglesia? ¿Las hacemos o las exigimos a los demás?
  2. ¿La palabra de Jesús es palabra de vida para nosotros?

 

 


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jueves, 22 de abril de 2010

Viernes 23 – Feria o memoria libre (San Adalberto, obispo y mártir – Rojo / San Jorge, mártir – Rojo) – Blanco / Misa: a elección – Liturgia de las horas: a elección. Día penitencial.


Primera lectura

Lectura del libro de los Hechos de los Apóstoles (9, 1-20)

Es un instrumento elegido por mí para dar a conocer mi nombre a los pueblos

1Saulo, que todavía respiraba amenazas de muerte contra los discípulos del Señor, se presentó al Sumo Sacerdote 2y le pidió cartas para las sinagogas de Damasco, a fin de traer encadenados a Jerusalén a los seguidores del Camino del Señor que encontrara, hombres o mujeres. 3Y mientras iba caminando, al acercarse a Damasco, una luz que venía del cielo lo envolvió de improviso con su resplandor. 4Y cayendo en tierra, oyó una voz que le decía: "Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues?". 5El preguntó: "¿Quién eres tú Señor?". "Yo soy Jesús, a quien tú persigues, le respondió la voz. 6Ahora levántate, y entra en la ciudad: allí te dirán qué debes hacer". 7Los que lo acompañaban quedaron sin palabra, porque oían la voz, pero no veían a nadie. 8Saulo se levantó del suelo y, aunque tenía los ojos abiertos, no veía nada. Lo tomaron de la mano y lo llevaron a Damasco. 9Allí estuvo tres días sin ver, y sin comer ni beber. 10Vivía entonces en Damasco un discípulo llamado Ananías, a quien el Señor dijo en una visión: "¡Ananías!". El respondió: "Aquí estoy, Señor". 11El Señor le dijo: "Ve a la calle llamada Recta, y busca en casa de Judas a un tal Saulo de Tarso. 12El está orando y ha visto en una visión a un hombre llamado Ananías, que entraba y le imponía las manos para devolverle la vista". 13Ananías respondió: "Señor, oí decir a muchos que este hombre hizo un gran daño a tus santos en Jerusalén. 14Y ahora está aquí con plenos poderes de los jefes de los sacerdotes para llevar presos a todos los que invocan tu Nombre". 15El Señor le respondió: "Ve a buscarlo, porque es un instrumento elegido por mí para llevar mi Nombre a todas las naciones, a los reyes y al pueblo de Israel. 16Yo le haré ver cuánto tendrá que padecer por mi Nombre". 17Ananías fue a la casa, le impuso las manos y le dijo: "Saulo, hermano mío, el Señor Jesús -el mismo que se te apareció en el camino- me envió a ti para que recobres la vista y quedes lleno del Espíritu Santo". 18En ese momento, cayeron de sus ojos una especie de escamas y recobró la vista. Se levantó y fue bautizado. 19Después comió algo y recobró sus fuerzas. Saulo permaneció algunos días con los discípulos que vivían en Damasco, 20y luego comenzó a predicar en las sinagogas que Jesús es el Hijo de Dios.

Palabra de Dios.


Salmo Responsorial

Salmo 117 (116), 1-2 (R.: Mc 16,15)

R. Vayan por todo el mundo, anuncien la Buena Noticia a toda la creación.

1¡Alaben al Señor, todas las naciones, glorifíquenlo, todos los pueblos! R.

2Porque es inquebrantable su amor por nosotros, y su fidelidad permanece para siempre. ¡Aleluya! R.


Aleluya: Juan 6, 56.

“El que come mi carne y bebe mi sangre permanece en mí y yo en él”


Evangelio

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Juan (6, 51-59)

Mi carne es verdadera comida, y mi sangre es verdadera bebida

51Yo soy el pan vivo bajado del cielo. El que coma de este pan vivirá eternamente, y el pan que yo daré es mi carne para la Vida del mundo". 52Los judíos discutían entre sí, diciendo: "¿Cómo este hombre puede darnos a comer su carne?". 53Jesús les respondió: "Les aseguro que si no comen la carne del Hijo del hombre y no beben su sangre, no tendrán Vida en ustedes. 54El que come mi carne y bebe mi sangre tiene Vida eterna, y yo lo resucitaré en el último día. 55Porque mi carne es la verdadera comida y mi sangre, la verdadera bebida. 56El que come mi carne y bebe mi sangre permanece en mí y yo en él. 57Así como yo, que he sido enviado por el Padre que tiene Vida, vivo por el Padre, de la misma manera, el que me come vivirá por mí. 58Este es el pan bajado del cielo; no como el que comieron sus padres y murieron. El que coma de este pan vivirá eternamente". 59Jesús enseñaba todo esto en la sinagoga de Cafarnaúm.

Palabra del Señor.

Comentario:

El milagro de la Eucaristía sigue siendo para al mundo un sin sentido. Que aceptemos que un pedazo de pan y un poco de vino es el cuerpo y la Sangre de Jesús y que esto se realizó por obra de unas palabras u gestos –pronunciadas y realizados– por un simple mortal, ya suena a “magia”. Y es que este sacramento, como signo sensible y eficaz de la gracia, será siempre discutido. En la pequeñez del pan y el vino, Jesús sigue alimentando con su propia vida a su pueblo. Cuando celebramos la Santa Misa no es que volvemos a “matar” al Señor, no, el no vuelve a morir; en realidad es que nos “transportamos” místicamente al momento de la última cena, al acontecimiento de su pasión, muerte y resurrección. En esa “mesa larga” (en realidad tendríamos que decir: laaaargaaa), que ya lleva casi dos mil años que compartimos la mesa de la última cena, todos comemos del mismo alimento, todos compartimos el banquete original con Jesús.

La originalidad de Jesucristo, más allá de la realidad sacramental, es que su sacrificio es incruento. Nadie debe morir para que nosotros comamos su cuerpo y bebamos su sangre. Es un alimento espiritual, “bajado del cielo” (v. 58) dice el Señor; lo cual nos hace ver que la transformación del cristiano, por la Eucaristía, no se da en el plano físico, ni psicológico, ni social… se da en el plano del espíritu. Desde el espíritu se llegará a una transformación social, espiritual, y hasta física (porque cuando cambia la actitud fundamental, cambian los comportamientos, y al cambiar estos cambian las consecuencias psicológicas, físicas y sociales).


Meditemos:

  1. ¿Qué significa para mí recibir la Eucaristía?
  2. ¿Trato de ir siempre a Misa? ¿Por qué?

 


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 Jueves 22  – de la feria – Blanco / Misa: del Propio del tiempo – Liturgia de las horas: del Propio del tiempo


Primera lectura

Lectura del libro de los Hechos de los Apóstoles (8, 26-40)

Seguía gozoso su camino

26El Ángel del Señor dijo a Felipe: "Levántate y ve hacia el sur, por el camino que baja de Jerusalén a Gaza: es un camino desierto". 27El se levantó y partió. Un eunuco etíope, ministro del tesoro y alto funcionario de Candace, la reina de Etiopía, había ido en peregrinación a Jerusalén 28y se volvía, sentado en su carruaje, leyendo al profeta Isaías. 29El Espíritu Santo dijo a Felipe: "Acércate y camina junto a su carro". 30Felipe se acercó y, al oír que leía al profeta Isaías, le preguntó: "¿Comprendes lo que estás leyendo?". 31El respondió: "¿Cómo lo puedo entender, si nadie me lo explica?". Entonces le pidió a Felipe que subiera y se sentara junto a él. 32El pasaje de la Escritura que estaba leyendo era el siguiente: "Como oveja fue llevado al matadero; y como cordero que no se queja ante el que lo esquila, así él no abrió la boca. 33En su humillación, le fue negada la justicia. ¿Quién podrá hablar de su descendencia, ya que su vida es arrancada de la tierra?" 34El etíope preguntó a Felipe: "Dime, por favor, ¿de quién dice esto el Profeta? ¿De sí mismo o de algún otro?". 35Entonces Felipe tomó la palabra y, comenzando por este texto de la Escritura, le anunció la Buena Noticia de Jesús. 36Siguiendo su camino, llegaron a un lugar donde había agua, y el etíope dijo: "Aquí hay agua, ¿qué me impide ser bautizado?”. 37Felipe dijo: "Si crees de todo corazón, es posible". "Creo, afirmó, que Jesucristo es el Hijo de Dios". 38Y ordenó que detuvieran el carro; ambos descendieron hasta el agua, y Felipe lo bautizó. 39Cuando salieron del agua, el Espíritu del Señor, arrebató a Felipe, y el etíope no lo vio más, pero seguía gozoso su camino. 40Felipe se encontró en Azoto, y en todas las ciudades por donde pasaba iba anunciando la Buena Noticia, hasta que llegó a Cesarea.

Palabra de Dios.


Salmo Responsorial

Salmo 66 (65), 8-9. 16-17. 20 (R.: 1)

R¡Aclame a Dios toda la tierra!

8Bendigan, pueblos, a nuestro Dios, hagan oír bien alto su alabanza: 9él nos concedió la vida y no dejó que vacilaran nuestros pies. R.

16Los que temen a Dios, vengan a escuchar, yo les contaré lo que hizo por mí: 17apenas mi boca clamó hacia él, mi lengua comenzó a alabarlo. R.

20Bendito sea Dios, que no rechazó mi oración ni apartó de mí su misericordia. R.

 

Aleluya: Juan 6, 51.

“Yo soy el pan vivo bajado del cielo. El que coma de este pan vivirá eternamente, y el pan que yo daré es mi carne para la Vida del mundo”


Evangelio

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Juan (6, 44-51)

Yo soy el pan vivo bajado del cielo

44Nadie puede venir a mí, si no lo atrae el Padre que me envió; y yo lo resucitaré en el último día. 45Está escrito en el libro de los Profetas: "Todos serán instruidos por Dios". Todo el que oyó al Padre y recibe su enseñanza, viene a mí. 46Nadie ha visto nunca al Padre, sino el que viene de Dios: sólo él ha visto al Padre. 47Les aseguro que el que cree, tiene Vida eterna. 48Yo soy el pan de Vida. 49Sus padres, en el desierto, comieron el maná y murieron. 50Pero este es el pan que desciende del cielo, para que aquel que lo coma no muera. 51Yo soy el pan vivo bajado del cielo. El que coma de este pan vivirá eternamente, y el pan que yo daré es mi carne para la Vida del mundo".

Palabra del Señor.


Comentario:

¿Comprendes lo que estás leyendo? Es la gran pregunta que Felipe le hace al eunuco y que también nos hace a cada uno de nosotros. Es que no se puede leer la palabra de Dios sin una “mediación” eclesial. Esa mediación de la Iglesia es la que te da la clave de interpretación para que puedas comprender, entender, todo lo que en la sagrada escritura se dice para nuestra salvación. No es cualquier mediación la que los católico aceptamos, la mediación eclesial que escuches es la que le dará el sentido final a lo que leas en la Biblia. Supongamos que no fuera Felipe el que le preguntara al etíope si comprendía, supongamos que fuera uno de los fariseos que estaban en contra de Cristo: ¿Todo hubiera terminado como leemos en el texto? Seguro que no. Por eso cuando las personas dicen no importa la religión o la iglesia, puedo aprender a leer la Biblia con los mormones, o los testigos de Jehová, o con los evangélicos o católicos; no toma conciencia de que esta “mediación” marcará el rumbo de su interpretación, y de ahí el camino que su fe tomará hacia el futuro. No es lo mismo plantar una semilla de limón que una de manzana, aunque la tierra sea la misma, lo que dará textura al árbol y producirá fruto distinto es la semilla. La Biblia (en el ejemplo: la tierra) es la misma para todos, la manera de interpretar y creer (la semilla) es distinta.

La revelación definitiva ha llegado en Jesucristo, en Él se cumple lo que los profetas enseñaron: “todos serán instruidos por Dios”, porque es Dios mismo el que ha venido para enseñarnos a vivir en el amor celestial, él se hizo carne y dio su vida por nosotros, para que nosotros vivamos para siempre con él. Pero Jesús hace más que instruirnos definitivamente… se entrega como alimento. No es cualquier alimento, es el pan celestial que da vida y vida en abundancia. La vida eterna, con el camino de sabiduría; negativamente expresado: sin muerte, sin error.


Meditemos:

  1. ¿Dejo que la Iglesia guíe mis pasos en el conocimiento de las cosas sagradas?
  2. ¿Me alimento de Jesús en el pan de la palabra y la eucaristía?

 


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martes, 20 de abril de 2010

Miércoles 21 – Feria (o Memoria Libre: San Anselmo, obispo y doctor de la Iglesia) – Blanco / Misa: a elección – Liturgia de las horas: a elección.


Primera lectura

Lectura del libro de los Hechos de los Apóstoles (8, 1b-8)

Los que se habían dispersado iban por todas partes anunciando la Palabra

1Ese mismo día, se desencadenó una violenta persecución contra la Iglesia de Jerusalén. Todos, excepto los Apóstoles, se dispersaron por las regiones de Judea y Samaría. 2Unos hombres piadosos enterraron a Esteban y lo lloraron con gran pesar. 3Saulo, por su parte, perseguía a la Iglesia; iba de casa en casa y arrastraba a hombres y mujeres, llevándolos a la cárcel. 4Los que se habían dispersado iban por todas partes anunciando la Palabra. 5Felipe descendió a una ciudad de Samaría y allí predicaba a Cristo. 6Al oírlo y al ver los milagros que hacía, todos recibían unánimemente las palabras de Felipe. 7Porque los espíritus impuros, dando grandes gritos, salían de muchos que estaban poseídos, y buen número de paralíticos y lisiados quedaron curados. 8Y fue grande la alegría de aquella ciudad.

Palabra de Dios


Salmo Responsorial

Salmo 66 (65), 1-3ª. 4-7ª (R.: 1)

R. ¡Aclame a Dios toda la tierra!

1¡Aclame a Dios toda la tierra! 2¡Canten la gloria de su Nombre! Tribútenle una alabanza gloriosa, 3digan a Dios: "¡Qué admirables son tus obras!". R.

4toda la tierra se postra ante ti, y canta en tu honor, en honor de tu Nombre. 5Vengan a ver las obras de Dios, las cosas admirables que hizo por los hombres. R.

6Él convirtió el Mar en tierra firme, a pie atravesaron el Río. Por eso, alegrémonos en él, 7que gobierna eternamente con su fuerza; sus ojos vigilan a las naciones, y los rebeldes no pueden sublevarse. R.

 

Versículo antes del Evangelio: Juan 6, 40.

“El que ve al Hijo y cree en él, tenga Vida eterna y que yo lo resucite en el último día”


Evangelio

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Juan (6, 35-40)

Esta es la voluntad de mi Padre: que el que ve al Hijo y cree en él, tenga Vida eterna

35Jesús les respondió: "Yo soy el pan de Vida. El que viene a mí jamás tendrá hambre; el que cree en mí jamás tendrá sed. 36Pero ya les he dicho: ustedes me han visto y sin embargo no creen. 37Todo lo que me da el Padre viene a mí, y al que venga a mí yo no lo rechazaré, 38porque he bajado del cielo, no para hacer mi voluntad, sino la del que me envió. 39La voluntad del que me ha enviado es que yo no pierda nada de lo que él me dio, sino que lo resucite en el último día. 40Esta es la voluntad de mi Padre: que el que ve al Hijo y cree en él, tenga Vida eterna y que yo lo resucite en el último día".

Palabra del Señor.


Comentario:

- Hch 8, 1-8: Al ir de un lugar para otro iban difundiendo la buena noticia. La violencia de la persecución contra el grupo de Esteban -en la que tuvo parte activa Saulo- obligó a la dispersión de sus miembros por Samaria, en donde de este modo se expandió el mensaje cristiano. Felipe, uno de los siete, proclama la Palabra y obra curaciones. En la celebración eucarística, reunidos en torno al altar del Señor, proclamamos el mensaje personal que trae Cristo y recibimos la fuerza del Espíritu, que confirma nuestra unidad eclesial y alienta nuestro testimonio de vida cristiana.

San Juan Crisóstomo, en su Homilía sobre los Hechos dice que los cristianos continúan la predicación, en vez de des-cuidarla. Y San León Magno:

"La religión, fundada por el misterio de la Cruz de Cristo, no puede ser destruida por ningún género de maldad. No se disminuye la Iglesia por las persecuciones, antes al contrario, se aumenta. El campo del Señor se viste entonces con una cosecha más rica. Cuando los granos que caen mueren, nacen multiplicados " (Homilía sobre los Santos Apóstoles Pedro y Pablo).

- La acción redentora de Cristo despliega su poder salvador en nuestra vida: el cristiano recibe y proclama esta salvación en la comunidad eclesial. Que toda la tierra aclame al Señor que obra maravillas. Así lo proclamamos con el Salmo 65: " Aclama al Señor, tierra entera, tocad en honor de su nombre, cantad himnos a su gloria; decid a Dios: "Qué terribles son tus obras. Que se postre ante Ti la tierra entera, que toquen en tu honor, que toquen para tu nombre". Venid a ver las obras de Dios, sus temibles proezas en favor de los hombres. Transformó el mar en tierra firme, a pie atravesaron el río. Alegrémonos con Dios, que con su poder gobierna eternamente".

- Jn 6, 35-40: La voluntad de mi Padre es que todo el que ve al Hijo tenga vida eterna. Tras haberse manifestado a Sí mismo como Pan de vida, Jesús hace hincapié en la necesidad de la fe que conduce a la vida eterna y a la futura resurrección. La vida eterna y la resurrección en el último día son dos aplicaciones concretas del don de la Vida al creyente. Pero no agotan todo el don de Cristo-Vida. San Agustín comenta este pasaje evangélico:

""No he venido a hacer mi voluntad, sino la voluntad del que me envió". Ésta es la mejor recomendación de la humildad. La soberbia hace su voluntad, la humildad hace la voluntad de Dios. Por eso, "al que se llega a Mí no lo arrojaré fuera". ¿Por qué? "No he venido a hacer mi voluntad sino la voluntad del que me envió". Yo he venido humilde, yo he venido a enseñar la humildad, yo soy el maestro de la humildad. El que se llega a Mí se incorpora a Mí; el que se llega a Mí será humilde, porque no hace su voluntad, sino la de Dios.

"Esa es la causa de que no se le arroje fuera; estaba arrojado fuera cuando era soberbio... Se entrega Él mismo al que conserva la humildad y Él mismo lo recibe; y, en cambio, el que no la conserva está distantísimo del Maestro de la humildad. "Que no se pierda nada de lo que me dio". No es, pues, voluntad de mi Padre que perezca uno solo de estos pequeñuelos. De entre los que se engríen no dejará de haber alguien que perezca; en cambio, de entre los humildes no se dará el caso de perecer uno solo... El que se llega a Mí resucita ahora hecho humilde, como uno de mis miembros; pero yo lo resucitaré también en el día postrero según la carne " (Tratado 25, 16 y 19 sobre el Evangelio de San Juan). (Tomado de Homilías Patrísticas, 2009)


Meditemos:

  1. ¿Cómo enfrentamos las persecuciones por el Reino de los Cielos?
  2. ¿Nosotros hacemos la voluntad de aquel que nos ha enviado a la vida? ¡En qué se nota?

 


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lunes, 19 de abril de 2010

Martes 20 – Feria – Blanco / Misa: del propio del tiempo – Liturgia de las horas: del Propio del tiempo.


Primera lectura

Lectura del libro de los Hechos de los Apóstoles (7, 51-8, 1a)

Señor Jesús, recibe mi espíritu

751¡Hombres rebeldes, paganos de corazón y cerrados a la verdad! Ustedes siempre resisten al Espíritu Santo y son iguales a sus padres. 52¿Hubo algún profeta a quien ellos no persiguieran? Mataron a los que anunciaban la venida del Justo, el mismo que acaba de ser traicionado y asesinado por ustedes, 53los que recibieron la Ley por intermedio de los ángeles y no la cumplieron". 54Al oír esto, se enfurecieron y rechinaban los dientes contra él. 55Esteban, lleno del Espíritu Santo y con los ojos fijos en el cielo, vio la gloria de Dios, y a Jesús, que estaba de pie a la derecha de Dios. 56Entonces exclamó: "Veo el cielo abierto y al Hijo del hombre de pie a la derecha de Dios". 57Ellos comenzaron a vociferar y, tapándose los oídos, se precipitaron sobre él como un solo hombre, 58y arrastrándolo fuera de la ciudad, lo apedrearon. Los testigos se quitaron los mantos, confiándolos a un joven llamado Saulo. 59Mientras lo apedreaban, Esteban oraba, diciendo: "Señor Jesús, recibe mi espíritu". 60Después, poniéndose de rodillas, exclamó en alta voz: "Señor, no les tengas en cuenta este pecado". Y al decir esto, expiró. 81 Saulo aprobó la muerte de Esteban.

Palabra de Dios.


Salmo Responsorial

Salmo 31 (30), 3cd-4. 6. 7b. 8ª. 17. 21ab (R.: 6a)

RSeñor, Yo pongo mi vida en tus manos.

3Sé para mí una roca protectora, un baluarte donde me encuentre a salvo, 4porque tú eres mi Roca y mi baluarte: por tu Nombre, guíame y condúceme. R.

6Yo pongo mi vida en tus manos: tú me rescatarás, Señor, Dios fiel. 7confío en el Señor. 8¡Tu amor será mi gozo y mi alegría. R.

17Que brille tu rostro sobre tu servidor, sálvame por tu misericordia; 21Tú los ocultas al amparo de tu rostro de las intrigas de los hombres; y los escondes en tu Tienda de campaña. R.

 

Versículo antes del Evangelio: Juan 6, 35.

“Jesús les respondió: Yo soy el pan de Vida. El que viene a mí jamás tendrá hambre”


Evangelio

Evangelio de Nuestro Señor Jesucristo según san Juan (6, 30-35)

No es Moisés el que les dio el pan del cielo; mi Padre les da el verdadero pan del cielo

30Y volvieron a preguntarle: "¿Qué signos haces para que veamos y creamos en ti? ¿Qué obra realizas? 31Nuestros padres comieron el maná en el desierto, como dice la Escritura: Les dio de comer el pan bajado del cielo". 32Jesús respondió: "Les aseguro que no es Moisés el que les dio el pan del cielo; mi Padre les da el verdadero pan del cielo; 33porque el pan de Dios es el que desciende del cielo y da Vida al mundo". 34Ellos le dijeron: "Señor, danos siempre de ese pan". 35Jesús les respondió: "Yo soy el pan de Vida. El que viene a mí jamás tendrá hambre; el que cree en mí jamás tendrá sed.

Palabra del Señor.

Comentario:

La vida y la muerte siguen enfrentadas en Jerusalén, los verdaderos creyentes siguen sufriendo la maldad de sus enemigos. Cuando no se tiene argumentos en contra de la verdad, se busca la violencia, se actúa con saña. Para Esteban la presencia de Jesús en su vida marcará la gran diferencia entre vivir para nada o morir por seguir la verdad. Él no se queda sin optar, decide ser fiel a su maestro, no elige morir, sería suicidio, elige vivir según la verdad aunque esto lo lleve a la muerte. Saulo, que eligió el camino equivocado, por ahora, está allí, ayudando a los enemigos de Jesús a consumar sus planes de muerte… con el tiempo él será uno de los testigos más lúcidos del resucitado.

Los fariseos le piden signos al Señor, no les basta con todo lo que vieron, quieren más. Es que cuando no queremos creer nada nos resulta satisfactorio para llenar nuestras dudas e incredulidades. Jesús quiere saciar todo ese hambre de Dios, y lo hace entregando su propia vida… se convertirá en el pan del cielo que se parte y reparte para nuestra salvación.


Meditemos:

  1. ¿Doy testimonio del Señor en medio del mundo?
  2. ¿Qué significa la Eucaristía para mí?

 


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Lunes 19 – Feria – Blanco / Misa: del Propio del tiempo – Liturgia de las horas: del Propio del tiempo.


Primera lectura

Lectura del libro de los Hechos de los Apóstoles (6, 8–15)

Vieron que el rostro de Esteban parecía el de un ángel

8Esteban, lleno de gracia y de poder, hacía grandes prodigios y signos en el pueblo. 9Algunos miembros de la sinagoga llamada "de los Libertos", como también otros, originarios de Cirene, de Alejandría, de Cilicia y de la provincia de Asia, se presentaron para discutir con él. 10Pero como no encontraban argumentos, frente a la sabiduría y al espíritu que se manifestaba en su palabra, 11sobornaron a unos hombres para que dijeran que le habían oído blasfemar contra Moisés y contra Dios. 12Así consiguieron excitar al pueblo, a los ancianos y a los escribas, y llegando de improviso, lo arrestaron y lo llevaron ante el Sanedrín. 13Entonces presentaron falsos testigos, que declararon: "Este hombre no hace otra cosa que hablar contra el Lugar santo y contra la Ley. 14Nosotros le hemos oído decir que Jesús de Nazaret destruirá este Lugar y cambiará las costumbres que nos ha transmitido Moisés". 15En ese momento, los que estaban sentados en el Sanedrín tenían los ojos clavados en él y vieron que el rostro de Esteban parecía el de un ángel.

Palabra de Dios.


Salmo Responsorial

Salmo 119 (118), 23–24. 26–27. 29–30

R. ¡Feliz el que sigue la Ley del Señor! 

23Aunque los poderosos se confabulen contra mí, yo meditaré tus preceptos. 24Porque tus prescripciones son todo mi deleite, y tus preceptos, mis consejeros. R.

26Te expuse mi conducta y tú me escuchaste: enséñame tus preceptos. 27Instrúyeme en el camino de tus leyes, y yo meditaré tus maravillas. R.

29Apártame del camino de la mentira, y dame la gracia de conocer tu ley. 30Elegí el camino de la verdad, puse tus decretos delante de mí. R.

 

Aleluya: Mateo 4, 4

“Aleluya. El hombre no vive solamente de pan, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios. Aleluya”


Evangelio

Evangelio de Nuestro Señor Jesucristo según san Juan (6, 22–29)

La obra de Dios es que ustedes crean en aquel que él ha enviado

22Al día siguiente, la multitud que se había quedado en la otra orilla vio que Jesús no había subido con sus discípulos en la única barca que había allí, sino que ellos habían partido solos. 23Mientras tanto, unas barcas de Tiberíades atracaron cerca del lugar donde habían comido el pan, después que el Señor pronunció la acción de gracias. 24Cuando la multitud se dio cuenta de que Jesús y sus discípulos no estaban allí, subieron a las barcas y fueron a Cafarnaúm en busca de Jesús. 25Al encontrarlo en la otra orilla, le preguntaron: "Maestro, ¿cuándo llegaste?". 26Jesús les respondió: "Les aseguro que ustedes me buscan, no porque vieron signos, sino porque han comido pan hasta saciarse. 27Trabajen, no por el alimento perecedero, sino por el que permanece hasta la Vida eterna, el que les dará el Hijo del hombre; porque es él a quien Dios, el Padre, marcó con su sello". 28Ellos le preguntaron: "¿Qué debemos hacer para realizar las obras de Dios?". 29Jesús les respondió: "La obra de Dios es que ustedes crean en aquel que él ha enviado".

Palabra del Señor.

Comentario:

En las páginas que siguen, Juan desarrolla palabras que Jesús pronunció en la sinagoga de Cafarnaún. A lo mejor Jesús no dijo con tanta precisión en ese día lo que se refiere a la Eucaristía (vers. 48-58). Sin embargo, no podemos dudar de que Jesús se expresó en forma escandalosa para sus oyentes. Y ¿qué dijo, sino precisamente afirmar que debemos ir a él como a nuestro pan verdadero y recibir por medio de su persona la vida eterna que nos hace falta?   En todo tiempo la mayor parte de la humanidad ha trabajado por su alimento, y su primera preocupación es asegurarlo para el mañana, porque si no come dejará de vivir. El hombre no tiene en sí mismo la vida (53), y debe sacar constantemente de lo exterior lo necesario para mantenerla. Pero a pesar de todo, algún día la vida se le escapará, porque no ha encontrado la comida que permanece (27).   En realidad el hombre necesita mucho más que pan; al comer y beber busca algo que remedie su indigencia como criatura. Teniendo el alimento, multiplicará los objetos de su deseo sin conseguir algo que lo deje colmado, y tendremos que esperar la resurrección, pues es en la asamblea de Todos los Santos donde habrá paz y unidad total y perfecta. Esa será precisamente la Obra del Hijo del Hombre.   El discurso empieza con una pregunta de los judíos ¿Qué tenemos que hacer para trabajar en las obras de Dios? Y Jesús responde La obra de Dios es ésta creer. El Padre no exige <obras>, o sea, las prácticas de una ley religiosa, sino más bien la fe en su Hijo. En el capítulo anterior, Jesús afirmó que su obra consistía en resucitarnos. Aquí indica la obra nuestra creer en el Enviado del Padre.   La palabra clave del discurso es el pan. Por eso Juan la repite siete veces en cada sección de este capítulo. Y siete veces aparecerá la expresión que ha bajado del cielo. Comentario de la Biblia Latinoamérica.


Meditemos:

  1. ¿Por qué razón busco a Jesús? ¿Por mis necesidades? ¿Por interés?

 

 


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sábado, 17 de abril de 2010

Domingo 18 – 3° DOMINGO DE PASCUA – Blanco / Misa: del Propio. Gloria. Credo – Liturgia de las horas: del Propio. 3ra semana para el Salterio.  


Primera Lectura

Lectura del libro de los Hechos de los Apóstoles (5, 27–32. 40–41)

Hay que obedecer a Dios antes que a los hombres

27Los hicieron comparecer ante el Sanedrín, y el Sumo Sacerdote les dijo: 28"Nosotros les habíamos prohibido expresamente predicar en ese Nombre, y ustedes han llenado Jerusalén con su doctrina. ¡Así quieren hacer recaer sobre nosotros la sangre de ese hombre!". 29Pedro, junto con los Apóstoles, respondió: "Hay que obedecer a Dios antes que a los hombres. 30El Dios de nuestros padres ha resucitado a Jesús, al que ustedes hicieron morir suspendiéndolo del patíbulo. 31A él, Dios lo exaltó con su poder, haciéndolo Jefe y Salvador, a fin de conceder a Israel la conversión y el perdón de los pecados. 32Nosotros somos testigos de estas cosas, nosotros y el Espíritu Santo que Dios ha enviado a los que le obedecen". 40llamaron a los Apóstoles, y después de hacerlos azotar, les prohibieron hablar en el nombre de Jesús y los soltaron. 41Los Apóstoles, por su parte, salieron del Sanedrín, dichosos de haber sido considerados dignos de padecer por el nombre de Jesús.

Palabra de Dios


Salmo Responsorial

Salmo 30 (29), 2. 4–6. 11–13

R¡Yo te glorifico, Señor, porque tú me libraste!

2Yo te glorifico, Señor, porque tú me libraste y no quisiste que mis enemigos se rieran de mí. 4Tú, Señor, me levantaste del Abismo y me hiciste revivir, cuando estaba entre los que bajan al sepulcro. R.

5Canten al Señor, sus fieles; den gracias a su santo Nombre, 6porque su enojo dura un instante, y su bondad, toda la vida: si por la noche se derraman lágrimas, por la mañana renace la alegría. R.

11“Escucha, Señor, ten piedad de mí; ven a ayudarme, Señor”. 12Tú convertiste mi lamento en júbilo, me quitaste el luto y me vestiste de fiesta, 13para que mi corazón te cante sin cesar. ¡Señor, Dios mío, te daré gracias eternamente! R.


Segunda Lectura

Lectura del libro del Apocalipsis (5, 11–14)

El Cordero que ha sido inmolado es digno de recibir el poder y la riqueza, la sabiduría, la fuerza y el honor, la gloria y la alabanza

11Y después oí la voz de una multitud de Ángeles que estaban alrededor del trono, de los Seres Vivientes y de los Ancianos. Su número se contaba por miles y millones, 12y exclamaban con voz potente: "El Cordero que ha sido inmolado es digno de recibir el poder y la riqueza, la sabiduría, la fuerza y el honor, la gloria y la alabanza". 13También oí que todas las criaturas que están en el cielo, sobre la tierra, debajo de ella y en el mar, y todo lo que hay en ellos, decían: "Al que está sentado sobre el trono y al Cordero, alabanza, honor, gloria y poder, por los siglos de los siglos". 14Los cuatro Seres Vivientes decían: "¡Amén!", y los Ancianos se postraron en actitud de adoración.

Palabra de Dios.

Aleluya:

“Aleluya. Resucitó Cristo, que creó todas las cosas y tuvo misericordia de su pueblo. Aleluya”


Evangelio

Evangelio de Nuestro Señor Jesucristo según san Juan (21, 1–19)

Señor, tú lo sabes todo; sabes que te amo

1Después de esto, Jesús se apareció otra vez a los discípulos a orillas del mar de Tiberíades. Sucedió así: 2estaban junto Simón Pedro, Tomás, llamado el Mellizo, Natanael, el de Caná de Galilea, los hijos de Zebedeo y otros dos discípulos. 3Simón Pedro les dijo: "Voy a pescar". Ellos le respondieron: "Vamos también nosotros". Salieron y subieron a la barca. Pero esa noche no pescaron nada. 4Al amanecer, Jesús estaba en la orilla, aunque los discípulos no sabían que era él. 5Jesús les dijo: "Muchachos, ¿tienen algo para comer?". Ellos respondieron: "No". 6el les dijo: "Tiren la red a la derecha de la barca y encontrarán". Ellos la tiraron y se llenó tanto de peces que no podían arrastrarla. 7El discípulo al que Jesús amaba dio a Pedro: "¡Es el Señor!". Cuando Simón Pedro oyó que era el Señor, se ciñó la túnica, que era lo único que llevaba puesto, y se tiró al agua. 8Los otros discípulos fueron en la barca, arrastrando la red con los peces, porque estaban sólo a unos cien metros de la orilla. 9Al bajar a tierra vieron que había fuego preparado, un pescado sobre las brasas y pan. 10Jesús les dijo: "Traigan algunos de los pescados que acaban de sacar". 11Simón Pedro subió a la barca y sacó la red a tierra, llena de peces grandes: eran ciento cincuenta y tres y, a pesar de ser tantos, la red no se rompió.  12Jesús les dijo: "Vengan a comer". Ninguno de los discípulos se atrevía a preguntarle: "¿Quién eres", porque sabían que era el Señor. 13Jesús se acercó, tomó el pan y se lo dio, e hizo lo mismo con el pescado. 14Esta fue la tercera vez que Jesús resucitado se apareció a sus discípulos. 15Después de comer, Jesús dijo a Simón Pedro: "Simón, hijo de Juan, ¿me amas más que estos?". Él le respondió: "Sí, Señor, tú sabes que te quiero". Jesús le dijo: "Apacienta mis corderos". 16Le volvió a decir por segunda vez: "Simón, hijo de Juan, ¿me amas?". El le respondió: "Sí, Señor, saber que te quiero". Jesús le dijo: "Apacienta mis ovejas". 17Le preguntó por tercera vez: "Simón, hijo de Juan, ¿me quieres?". Pedro se entristeció de que por tercera vez le preguntara si lo quería, y le dijo: "Señor, tú lo sabes todo; sabes que te quiero". Jesús le dijo: "Apacienta mis ovejas. 18Te aseguro que cuando eras joven tú mismo te vestías e ibas a donde querías. Pero cuando seas viejo, extenderás tus brazos, y otro te atará y te llevará a donde no quieras". 19De esta manera, indicaba con qué muerte Pedro debía glorificar a Dios. Y después de hablar así, le dijo: "Sígueme".

Palabra del Señor.


Comentario:

Jesús sigue apareciendo resucitado a sus discípulos. Estos estaban en sus tareas que habitualmente realizaban antes de conocerlo a Jesús. Si no fueran los apóstoles del Señor, se podría decir que santifican su vida con el trabajo diario. Pero, en este caso, ellos habían sido elegidos, no para pescar peces con sus redes, sino para pescar hombres con su predicación.

No sé cómo verán ustedes esto, pero desde el punto de vista espiritual, estos hombres corren peligro de un retroceso. Los grandes pescadores de hombres, todavía no comprenden a qué han sido llamados. Y cuando llega el momento de trabajar con ganas, con fuerza, para la conversión de todo el mundo, ellos deciden refugiarse en las mismas cosas que hace tres años atrás hacían cuando no lo conocían al Señor. Así somos los seres humanos: débiles y con pocas ganas de jugarnos por lo que creemos. Son las famosas recaídas. Salimos de un retiro queriendo cambiar nuestra vida y la del mundo, y, sin embargo, nada de eso sucede, porque volvemos a nuestros vicios de antes que conozcamos al Señor, porque pareciera más fácil entrar en recaídas que mantenerse de pie aun en las tormentas.

El evangelio de Juan aprovecha la incapacidad de los discípulos para el cambio y nos cuenta este relato lleno de emoción en donde Jesús vuelve a empezar. Lo trágico de todo es que ellos ya habían visto al resucitado y sin embargo no pueden con su genio. A pesar de haberlo visto vivo, deciden volver a lo de antes. Como si todo lo que Jesús dijo, no valiera para nada, fuera algo que ya no está, que se perdió. A nosotros también nos pasa eso, no sólo con Jesús, sino con las demás personas. Preferimos la seguridad de nuestros ritos y costumbres a la novedad de la buena noticia. Y, aunque carguemos sobre nuestras espaldas años de apostolado en la parroquia, de servicio en la misma, no terminamos de convertirnos en lo que Jesús nos invita a ser.

Este Jesús que vuelve a empezar reproduce la primera escena de llamada, les hace tomar conciencia de su vocación, los vuelve al estado en el cual fueron llamados y elegidos para la gran tarea. Esta llamada es irrenunciable y, a pesar de que nosotros también, muchas veces,  hayamos vuelto a nuestras lanchas de pesca, Él nos sigue llamando y nos invita a compartir su tarea, su misión.

Lo que sigue muestra por dónde va el camino de Jesús. A Pedro, que lo traicionó, que lo negó, Jesús no le echa en cara nada; sólo le pregunta sobre su amor. Pedro y los discípulos, nos dice Juan, que no le preguntaban “¿quién eres? Porque sabían que era el Señor”, lo conocían. Por eso, cuando a Pedro Jesús le pregunta tres veces si lo ama, Pedro responde diciendo: “Sí, Señor, tú sabes que te quiero”. Tanto Jesús como los discípulos saben lo que hay en el corazón de cada uno, se reconocen a primera vista. Jesús sabe quiénes son ellos, los discípulos saben quién es Él.

De un solo plumazo, Jesús le cambia la profesión a Pedro: de humilde pescador lo convierte en gran pescador de hombres; de gran pescador de hombres, Pedro se convierte en humilde pescador, y cuando Jesús lo encuentra, ya por última vez, cambiará totalmente: de pescador de hombres Jesús lo convierte en pastor de sus ovejas. Es como si el Señor supiera que Pedro no podría cambiar en sus retrocesos si se entendía como pescador de hombres. Jesús corta de raíz esta incapacidad sacándolo del agua y llevándolo a tierra firme. A veces nos pasa a nosotros así, Dios nos habla y nos escucha con amor y, con métodos a veces drásticos, nos muestra el camino que debemos seguir. Es como si Jesús dijera: todo cambia para que nada cambie, no vuelvas atrás, sé tú mismo, cumple tu misión.

El místico español, san Juan de la Cruz, escribió alguna vez, “en la tarde de la vida te examinarán en el amor”, Dios sueña que todos aprobemos.


Meditemos:

 

  1. ¿Después de comer: ¿Qué le pregunta Jesús a Pedro? ¿Por qué? ¿Qué contesta Pedro? ¿Qué significa la palabra: SÍGUEME?
  2. Leyendo el Comentario Bíblico que se adjunta: ¿a qué conclusiones llegamos? ¿Cómo unimos el AMOR a la MISIÓN? Sígueme, tiren la red y apacentar las ovejas: ¿significan lo mismo? ¿Por qué??

 


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viernes, 16 de abril de 2010

Sábado 17 – Memoria Obligatoria – Nuestra Señora del Valle – Blanco / Misa: de la Memoria. Prefacio de la Santísima Virgen María – Liturgia de las horas: De la memoria. 1as vísperas del 3er domingo de Pascua.


Primera lectura

Lectura del libro de los Hechos de los Apóstoles (1, 12–14)

Se dedicaban a la oración, en compañía de algunas mujeres, de María, la madre de Jesús

12Los Apóstoles regresaron entonces del monte de los Olivos a Jerusalén: la distancia entre ambos sitios es la que está permitida recorrer en día sábado. 13Cuando llegaron a la ciudad, subieron a la sala donde solían reunirse. Eran Pedro, Juan, Santiago, Andrés, Felipe y Tomás, Bartolomé, Mateo, Santiago, hijo de Alfeo, Simón el Zelote y Judas, hijo de Santiago. 14Todos ellos, íntimamente unidos, se dedicaban a la oración, en compañía de algunas mujeres, de María, la madre de Jesús, y de sus hermanos.

Palabra de Dios.


Salmo Responsorial

Salmo Responsorial: San Lucas 1, 46–55

REl Todopoderoso ha hecho en mí grandes cosas, su Nombre es Santo.

46María dijo entonces: "Mi alma canta la grandeza del Señor, 47y mi espíritu se estremece de gozo en Dios, mi salvador. R.

48Porque el miró con bondad la pequeñez de tu servidora. En adelante todas las generaciones me llamarán feliz, 49porque el Todopoderoso he hecho en mí grandes cosas: ¡su Nombre es santo! R.

50Su misericordia se extiende de generación en generación sobre aquellos que lo temen. 51Desplegó la fuerza de su brazo, dispersó a los soberbios de corazón. R.

52Derribó a los poderosos de su trono y elevó a los humildes. 53Colmó de bienes a los hambrientos y despidió a los ricos con las manos vacías. R.

54Socorrió a Israel, su servidor, acordándose de su misericordia, 55como lo había prometido a nuestros padres, en favor de Abraham y de su descendencia para siempre". R.


Aleluya: Ver Lucas 1, 28.

“Aleluya. Alégrate, María, llena de gracia, el Señor está contigo, bendita tú eres entre las mujeres. Aleluya”


Evangelio

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas 1, 26–38

Yo soy la servidora del Señor, que se cumpla en mí lo que has dicho

26En el sexto mes, el ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea, llamada Nazaret, 27a una virgen que estaba comprometida con un hombre perteneciente a la familia de David, llamado José. El nombre de la virgen era María. 28El Ángel entró en su casa y la saludó, diciendo: "¡Alégrate!, llena de gracia, el Señor está contigo". 29Al oír estas palabras, ella quedó desconcertada y se preguntaba qué podía significar ese saludo. 30Pero el Ángel le dijo: "No temas, María, porque Dios te ha favorecido. 31Concebirás y darás a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús; 32él será grande y será llamado Hijo del Altísimo. El Señor Dios le dará el trono de David, su padre, 33reinará sobre la casa de Jacob para siempre y su reino no tendrá fin". 34María dijo al Ángel: "¿Cómo puede ser eso, si yo no tengo relaciones con ningún hombre?". 35El Ángel le respondió: "El Espíritu Santo descenderá sobre ti y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra. Por eso el niño será Santo y será llamado Hijo de Dios. 36También tu parienta Isabel concibió un hijo a pesar de su vejez, y la que era considerada estéril, ya se encuentra en su sexto mes, 37porque no hay nada imposible para Dios". 38María dijo entonces: "Yo soy la servidora del Señor, que se cumpla en mí lo que has dicho". Y el Ángel se alejó.

Palabra del Señor.


Comentario:

El hallazgo de la venerada imagen de la Inmaculada Concepción, Nuestra Señora del Valle, tuvo lugar entre 1618 y 1620 en una gruta de Choya.

Distrito de Choya: Choya es actualmente uno de los distritos del departamento Capital de la provincia de Catamarca, en el noroeste argentino. El pueblo de Choya al que se hace mención en los antiguos documentos estaba situado a un kilómetro del actual del mismo nombre. Formaban la población de Choya españoles encomenderos e indios en su gran mayoría cristianos. Vivían de las labranzas y del pastoreo.

Don Manuel de Zalazar: Fue oriundo de la región española de Vizcaya (por eso se lo llamaba el vizcaíno). En 1615 figura como Administrador del Valle de Catamarca. Era un hombre capaz e inteligente; sabía gobernar con justicia y administrar bien. Fue mayordomo en las poblaciones que poseía Pedro de Maidana al Este del río que hoy conocemos como Río del Valle. Se casó con Doña Beatriz de Acuña y tuvo una hija. Falleció entre los años 1638 y 1640 en sus mismas posesiones del actual Valle Viejo cuando se encontraba íntegramente dedicado al cuidado, culto y veneración de la Madre del Valle en su imagen bendita.

El hallazgo de la Imagen: La historia cuenta que fue encontrada entre 1618 y 1620. Un indio de los encomendados al servicio de Don Manuel de Salazar, en el silencio de la tarde percibió voces y ruido de pisadas. Era un grupo de indiecitas que caminaban recelosas, como temiendo que alguien las sorprendiera. Llevaban lámparas y flores de la montaña. Como era de noche regresó a los ranchos de Choya. Su curiosidad hizo que a la mañana siguiente regresara a esos parajes. Pronto dio con las huellas y encontró un sendero que, se veía, era muy transitado. Caminó unos 5 Km., remontando la quebrada cuando a unos 7 metros de altura apareció un nicho de piedra bien disimulado. Al fin del nicho había rústicos asientos y restos de fogones, e incluso huellas de danzas. Trepó al nicho y allá al fondo encontró una Imagen de la Santísima Virgen María. Era pequeñita, muy limpia, de rostro morenito y tenía las manos juntas. Después de varios meses y de estar seguro de su descubrimiento, el indio le cuenta todo a su amo. Le dice que la veneraban, que estaba allí entre las piedras, que era morenita como los indios y que por eso la querían y que él también había aprendido a quererla.

Primer Templo en honor a la Virgen del Valle: Según la declaración del testigo Juan Cisternas: "Viéndola hacer tantos prodigios, le edificaron una capilla, que por la tradición antigua fue donde hoy (1764) están las paredes de la iglesia matriz de dicho Valle, en la parte del poniente a poca distancia y en que hoy corre el río del Valle que ha muchos años se la llevó"

Ermita de la Virgen del Valle: En la edificación hicieron sus aportes los más adinerados como Pedro de Maidana, Nuño Rodríguez Beltrán y el valioso y sacrificado esfuerzo de los pobres de la comunidad que llegaban con su trabajo de peones y albañiles. También colaboraron Don Manuel de Salazar, Mateo de Acuña, Baltazar de Orellana, los hermanos Pérez de Hoyo, además de Juan Domínguez, carpintero de profesión que por su bondad y habilidad en diferentes trabajos, era por 1628 un personaje que gozaba de gran aprecio en todo el vecindario.

LA VIRGEN DEL VALLE JURADA COMO PATRONA

La Madre Santísima del Valle fue jurada Patrona, y este solemne acontecimiento celebrado por sus hijos con verdadero regocijo, se repitió hasta en seis oportunidades. PRIMER Juramento: Fue allá por el año 1657. Se hizo bajo la prerrogativa y advocación de la "Pura y Limpia Concepción". Tuvo el hecho un carácter parroquial. SEGUNDO Juramento: Al declararse Patrono Titular de la ciudad Capital a San Juan Bautista, no quedó en claro el asunto del Patronazgo, por lo que se resuelve jurar de nuevo a Nuestra Señora del Valle, no solo ya, en el orden Parroquial que hubiera sido de la ciudad de San Fernando, sino de toda la provincia de Catamarca, y lo fue en el año 1688. TERCER Juramento: Sucedió 200 años después, reafirmando el juramento de 1688. Es realizado en el atrio de la entonces Iglesia Matriz, donde habían mandado construir un entarimado especial, el último día de las festividades marianas de 1888. CUARTO Juramento: Se llevó a cabo en 1904. Había representantes de los Gobiernos Tucumano y Santiagueño, cuyas provincias también la juraban Patrona. QUINTO Juramento: Fue en 1941, en el lugar denominado "Paseo Gral. Navarro" o "La Alameda", con motivo de las áureas conmemoraciones de la Coronación de la Portentosa Imagen de Nuestra Señora del Valle. SEXTO Juramento: Lo hacen representantes de Catamarca, Tucumán y Santiago del Estero, después de la Procesión de las Bodas de Diamante de la Coronación, en 199. Se realizó en el frente de la Catedral Basílica.

"LA BAJADA" SOLEMNE CEREMONIA: Es el traslado de la Sagrada Imagen desde su Camarín al trono que para los días de sus Fiestas se le erige junto al Altar Mayor, en parte del presbiterio de la Catedral Basílica. Se hacen tres entusiastas repiques de las tradicionales y sonoras campanas. El Maestro de Ceremonias saca la Sagrada Imagen de su urna habitual que está en el Camarín, poniéndola en manos del Obispo,  quien la traslada hasta el trono. En el trayecto se cantan las letanías Lauretanas y el Himno de la Virgen hasta llegar al recinto de la Catedral.

CORONACIÓN DE LA IMAGEN DE LA VIRGEN DEL VALLE: En Diciembre de 1887 fueron convocados los principales vecinos de la Ciudad de Catamarca por el entonces Vicario Segura, con dos finalidades: programar los actos para renovar el juramento en 1888 y la gestión ante la Santa Sede, pidiendo la coronación de la Portentosa Imagen. Entonces una comisión gestiona por intermedio del benemérito franciscano Fray Bernardino Orellana, mediante una súplica firmada por el entonces Vicario Capitular de Salta Monseñor Pablo Padilla y Bárcena. Corría setiembre de 1889. Así fue que como un mes más tarde de haber iniciado el trámite Fray Orellana recibió el Decreto del Capítulo Vaticano comediendo la coronación. Es obvio mencionar el júbilo desbordante con que fue recibida la noticia del éxito positivo, entre los devotos y buenos hijos de la Madre del Valle. La coronación de la Sagrada Imagen se realizó el 12 de Abril de 1891, en el Paseo General Navarro, a ocho cuadras de la Iglesia Matriz. En el costado Norte se construyó una Galería de pilares y techo de madera, de una altura de cinco metros; el adorno del techo eran tiras angostas de géneros de colores; en las orillas del techo se pusieron gallardetes y sobre el techo grandes banderas y el escudo pontificio. En la parte media de la galería se levanto un majestuoso trono para la Reina del Valle.

Bibliografía: "HISTORIA POPULAR DE LA VIRGEN DEL VALLE" - Editorial Guadalupe - Pbro. Alberto S. Miranda. http://www.virgendelvalle.net.ar/datos_hist%C3%B3ricos.htm, vista el 16 de Abril de 2010.


Meditemos:

  1. ¿Qué representa la figura de María en mi vida cristiana?



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jueves, 15 de abril de 2010

Viernes 16 – Feria – Blanco / Misa: del Propio del tiempo – Liturgia de las horas: del Propio del tiempo. Día penitencial.


Primera lectura

Lectura del libro de los Hechos de los Apóstoles (5, 34-42)

Los Apóstoles salieron dichosos de haber sido considerados dignos de padecer por el nombre de Jesús

34Pero un fariseo, llamado Gamaliel, que era doctor de la Ley, respetado por todo el pueblo, se levantó en medio del Sanedrín. Después de hacer salir por un momento a los Apóstoles, 35dijo a los del Sanedrín: "Israelitas, cuídense bien de lo que van a hacer con esos hombres. 36Hace poco apareció Teudas, que pretendía ser un personaje, y lo siguieron unos cuatrocientos hombres; sin embargo, lo mataron, sus partidarios se dispersaron, y ya no queda nada. 37Después de él, en la época del censo, apareció Judas de Galilea, que también arrastró mucha gente: igualmente murió, y todos sus partidarios se dispersaron. 38Por eso, ahora les digo: No se metan con esos hombres y déjenlos en paz, porque si lo que ellos intentan hacer viene de los hombres, se destruirá por sí mismo, 39pero si verdaderamente viene de Dios, ustedes no podrán destruirlos y correrán el riesgo de embarcarse en una lucha contra Dios". Los del Sanedrín siguieron su consejo: 40llamaron a los Apóstoles, y después de hacerlos azotar, les prohibieron hablar en el nombre de Jesús y los soltaron. 41Los Apóstoles, por su parte, salieron del Sanedrín, dichosos de haber sido considerados dignos de padecer por el nombre de Jesús. 42Y todos los días, tanto en el Templo como en las casas, no cesaban de enseñar y de anunciar la Buena Noticia de Cristo Jesús.

Palabra de Dios.


Salmo Responsorial

Salmo 27 (26), 1. 4. 13-14 (R.: 4ab)

RUna sola cosa he pedido al Señor: vivir en la Casa del Señor.

1El Señor es mi luz y mi salvación, ¿a quién temeré? El Señor es el baluarte de mi vida, ¿ante quién temblaré? R.

4Una sola cosa he pedido al Señor, y esto es lo que quiero: vivir en la Casa del Señor todos los días de mi vida, para gozar de la dulzura del Señor y contemplar su Templo. R.

13Yo creo que contemplaré la bondad del Señor en la tierra de los vivientes. 14Espera en el Señor y sé fuerte; ten valor y espera en el Señor. R.


Aleluya: Mateo 4, 4b.

“El hombre no vive solamente de pan, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios”


Evangelio

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Juan (6, 1-15)

Jesús tomó los panes y los distribuyó a los que estaban sentados. Lo mismo hizo con los pescados, dándoles todo lo que quisieron

1Después de esto, Jesús atravesó el mar de Galilea, llamado Tiberíades. 2Lo seguía una gran multitud, al ver los signos que hacía curando a los enfermos. 3Jesús subió a la montaña y se sentó allí con sus discípulos. 4Se acercaba la Pascua, la fiesta de los judíos. 5Al levantar los ojos, Jesús vio que una gran multitud acudía a él y dijo a Felipe: "¿Dónde compraremos pan para darles de comer?". 6El decía esto para ponerlo a prueba, porque sabía bien lo que iba a hacer. 7Felipe le respondió: "Doscientos denarios no bastarían para que cada uno pudiera comer un pedazo de pan". 8Uno de sus discípulos, Andrés, el hermano de Simón Pedro, le dijo: 9"Aquí hay un niño que tiene cinco panes de cebada y dos pescados, pero ¿qué es esto para tanta gente?". 10Jesús le respondió: "Háganlos sentar". Había mucho pasto en ese lugar. Todos se sentaron y eran uno cinco mil hombres. 11Jesús tomó los panes, dio gracias y los distribuyó a los que estaban sentados. Lo mismo hizo con los pescados, dándoles todo lo que quisieron. 12Cuando todos quedaron satisfechos, Jesús dijo a sus discípulos: "Recojan los pedazos que sobran, para que no se pierda nada". 13Los recogieron y llenaron doce canastas con los pedazos que sobraron de los cinco panes de cebada. 14Al ver el signo que Jesús acababa de hacer, la gente decía: "Este es, verdaderamente, el Profeta que debe venir al mundo". 15Jesús, sabiendo que querían apoderarse de él para hacerlo rey, se retiró otra vez solo a la montaña.

Palabra del Señor.


Comentario:

La prudencia de un hombre de Dios puede más que los odios o temores de sus compañeros. Hace historia y reflexiona sobre las cosas que pasaron y suceden en ese momento. Teudas y Judas el galileo son dos predicadores, o agitadores, que movilizaron gente, “arrastró mucha gente”, dice Gamaliel, pero al final “sus partidarios se dispersaron”. ¿Qué pasará con estos? Gamaliel acierta al decir: “No se metan con esos hombres y déjenlos en paz, porque si lo que ellos intentan hacer viene de los hombres, se destruirá por sí mismo, pero si verdaderamente viene de Dios, ustedes no podrán destruirlos y correrán el riesgo de embarcarse en una lucha contra Dios” (vv. 38-39). Si es de Dios, seguirán, y reprimirlos significa ponerse en contra del Dios de Israel. Si no es de Dios, terminarán como los otros rebeldes: dispersados. Los demás entienden y le permiten irse: los discípulos de Jesús seguirán su tarea de predicadores y mostrarán que las cosas que decían eran de Dios porque hasta ahora se sigue hablando de ellas.

Con cinco panes y dos pescados, Jesús hace el gran milagro de la multiplicación de los panes. Ha sobrado mucho, 12 canastas, lo cual significa que Dios cuando da, siempre lo hace de más. No se trata de valorar solo el acontecimiento material de que toda una multitud coma hasta saciarse y encima sobre comida; se trata de ver el signo: Dios se muestra providente con su pueblo y de lo poco saca mucho.


Meditemos:

  1. ¿Somos prudentes a la hora de analizar los sucesos de nuestra vida? ¿Qué cosas son de Dios y cuáles no, en ella?
  2. ¿Entregamos nuestros cinco panes y dos pescados al Señor? ¿Le dejamos transformar lo poco de nuestra vida en algo que no solo nos llene a nosotros sino rebalse para los demás?

 


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Jueves 15 – de la feria – Blanco / Misa: del Propio del tiempo – Liturgia de las horas: del Propio del tiempo


Primera lectura

Lectura del libro de los Hechos de los Apóstoles (5, 27–33)

Somos testigos de estas cosas, nosotros y el Espíritu Santo que Dios ha enviado a los que lo obedecen

27Los hicieron comparecer ante el Sanedrín, y el Sumo Sacerdote les dijo: 28"Nosotros les habíamos prohibido expresamente predicar en ese Nombre, y ustedes han llenado Jerusalén con su doctrina. ¡Así quieren hacer recaer sobre nosotros la sangre de ese hombre!". 29Pedro, junto con los Apóstoles, respondió: "Hay que obedecer a Dios antes que a los hombres. 30El Dios de nuestros padres ha resucitado a Jesús, al que ustedes hicieron morir suspendiéndolo del patíbulo. 31A él, Dios lo exaltó con su poder, haciéndolo Jefe y Salvador, a fin de conceder a Israel la conversión y el perdón de los pecados. 32Nosotros somos testigos de estas cosas, nosotros y el Espíritu Santo que Dios ha enviado a los que le obedecen". 33Al oír estas palabras, ellos se enfurecieron y querían matarlos.

Palabra de Dios.


Salmo Responsorial

Salmo 34 (33), 2. 9. 17-20 (R.: 7a)

R¡Este pobre hombre invocó al Señor: él lo escuchó y los salvó de sus angustias!

2Bendeciré al Señor en todo tiempo, su alabanza estará siempre en mis labios. 9¡Gusten y vean qué bueno es el Señor! ¡Felices los que en él se refugian! R.

17Pero el Señor rechaza a los que hacen el mal para borrar su recuerdo de la tierra. 18Cuando ellos claman, el Señor los escucha y los libra de todas sus angustias. R.

19El Señor está cerca del que sufre y salva a los que están abatidos. 20El justo padece muchos males, pero el Señor lo libra de ellos. R.

 

Aleluya: Juan 20, 29.

“Ahora crees, porque me has visto. ¡Felices los que creen sin haber visto!”


Evangelio

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Juan (3, 31-36)

El Padre ama al Hijo y ha puesto todo en sus manos

31El que viene de lo alto está por encima de todos. El que es de la tierra pertenece a la tierra y habla de la tierra. El que vino del cielo 32da testimonio de lo que ha visto y oído, pero nadie recibe su testimonio. 33El que recibe su testimonio certifica que Dios es veraz. 34El que Dios envió dice las palabras de Dios, porque Dios le da el Espíritu sin medida. 35El Padre ama al Hijo y ha puesto todo en sus manos. 36El que cree en el Hijo tiene Vida eterna. El que se niega a creer en el Hijo no verá la Vida, sino que la ira de Dios pesa sobre él.

Palabra del Señor.


Comentario:

Primera Lectura: Las prohibiciones de los poderosos no son importantes para los débiles. Las necesidades de ambas partes son distintas. Unos cuidan su propio poder, otros están empeñados en darle sentido a su vida, en vivir de acuerdo a valores que trascienden a la persona y su circunstancia: “Hay que obedecer a Dios antes que a los hombres” (v. 29). Esa es la piedra de toque, esa es la llave de la puerta que va al cielo. Los apóstoles son los testigos de lo que Dios hizo con Jesús para nosotros, con la asistencia del Espíritu Santo lo predican con poder y valentía a toda la creación.

Evangelio: Para Jesús hay dos órdenes bien distintos: el de arriba y el de abajo. Hay dos banderas, los del cielo con una, los de la tierra, la otra. El Padre envió a su Hijo y puso en sus manos, como un cacharrito de barro, toda la creación, para que él la moldeé, la rehaga al modo divino. Lo importante es creer de verdad en el Hijo, ser fieles a sus palabras, seguirlo de verdad. Solo de este modo seremos salvos para la vida eterna.


Meditemos:

  1. ¿En qué cosas experimentamos ser diferentes a los poderosos?
  2. ¿A qué bandera seguimos? ¿Nos dejamos moldear por Jesús?

 


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martes, 13 de abril de 2010

Miércoles 22 – Feria – Blanco / Misa: del Propio del tiempo – Liturgia de las horas: del Propio del tiempo.


Primera lectura

Lectura del libro de los Hechos de los Apóstoles (5, 17-26)

Los hombres que ustedes arrestaron, están en el Templo y enseñan al pueblo

17Intervino entonces el Sumo Sacerdote con todos sus partidarios, los de la secta de los saduceos. Llenos de envidia, 18hicieron arrestar a los Apóstoles y los enviaron a la prisión pública. 19Pero durante la noche, el Ángel del Señor abrió las puertas de la prisión y los hizo salir. Luego les dijo: 20"Vayan al Templo y anuncien al pueblo todo lo que se refiere a esta nueva Vida". 21Los Apóstoles, obedecieron la orden, entraron al Templo en las primeras horas del día, y se pusieron a enseñar. Entre tanto, llegaron el Sumo Sacerdote y sus partidarios, convocaron al Sanedrín y a todo el Senado del pueblo de Israel, y mandaron a buscarlos a la cárcel. 22Cuando llegaron los guardias a la prisión, no los encontraron. Entonces volvieron y dijeron: 23"Encontramos la prisión cuidadosamente cerrada y a los centinelas de guardia junto a las puertas, pero cuando las abrimos, no había nadie adentro". 24Al oír esto, el jefe del Templo y los sumos sacerdotes quedaron perplejos y no podían explicarse qué había sucedido. 25En ese momento llegó uno, diciendo: "Los hombres que ustedes arrestaron, están en el Templo y enseñan al pueblo". 26El jefe de la guardia salió con sus hombres y trajeron a los Apóstoles, pero sin violencia, por temor a ser apedreados por el pueblo.

Palabra de Dios


Salmo Responsorial

Salmo 34 (33), 2–9 (R.: 7a)

R¡Este pobre hombre invocó al Señor: él lo escuchó!

2Bendeciré al Señor en todo tiempo, su alabanza estará siempre en mis labios. 3Mi alma se gloría en el Señor; que lo oigan los humildes y se alegren. R.

4Glorifiquen conmigo al Señor, alabemos su Nombre todos juntos. 5Busqué al Señor: él me respondió y me libró de todos mis temores. R.

6Miren hacia él y quedarán resplandecientes, y sus rostros no se avergonzarán. 7Este pobre hombre invocó al Señor: él lo escuchó y los salvó de sus angustias. R.

8El Ángel del Señor acampa en torno de sus fieles, y los libra. 9¡Gusten y vean qué bueno es el Señor! ¡Felices los que en él se refugian! R.

 

Aleluya: Juan 3, 16.

“Dios amó tanto al mundo, que entregó a su Hijo único para que todo el que cree en él no muera, sino que tenga Vida eterna”


Evangelio

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Juan (3, 16-21)

Dios envió a su Hijo para que el mundo se salve por él

16Sí, Dios amó tanto al mundo, que entregó a su Hijo único para que todo el que cree en él no muera, sino que tenga Vida eterna. 17Porque Dios no envió a su Hijo para juzgar al mundo, sino para que el mundo se salve por él. 18El que cree en él, no es condenado; el que no cree, ya está condenado, porque no ha creído en el nombre del Hijo único de Dios. 19En esto consiste el juicio: la luz vino al mundo, y los hombres prefirieron las tinieblas a la luz, porque sus obras eran malas. 20Todo el que obra mal odia la luz y no se acerca a ella, por temor de que sus obras sean descubiertas. 21En cambio, el que obra conforme a la verdad se acerca a la luz, para que se ponga de manifiesto que sus obras han sido hechas en Dios".

Palabra del Señor.


Comentario:

Cuántas cosas hay que soportar en la vida del creyente por seguir a Jesús, sufrimientos, maltratos, cadenas, cárcel… es así, cuando se predica al Señor, la cruz es una constante que no se puede obviar. Loa apóstoles no tienen otro interés que enseñar sobre Cristo crucificado, que anunciar que ha resucitado, no les importa el sufrimiento, solo les interesa la tarea que se les encomendó. La impotencia de sus adversarios es notoria, ellos nada pueden contra el poder del Espíritu que acompaña a los hombres de Dios.

La búsqueda concreta de Jesús es la salvación de la humanidad. No necesita gran cosa de nosotros: solo nuestra fe. A Él le basta con que creamos en Él y le creamos a Él. Por eso la comparación con la luz y las tinieblas. Estar en la fe es vivir en la luz, es ser transparente, como el Señor. Y vivir en la luz significa no solo esa trasparencia, sino sobre todo que podemos ver la realidad tal como es. El que está en la luz ve con claridad todas las cosas, sabe por dónde ir, entiende lo que lo rodea, cómo es, en dónde está parado. Eso es vivir en Cristo, no solo adquirir la salvación, sino saber el porqué y el para qué de la vida.


Meditemos:

  1. Nosotros ¿Qué cruz cargamos por seguir y predicar a Jesús?
  2. ¿Creemos verdaderamente en el Señor?

 


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lunes, 12 de abril de 2010

Martes 13 – Feria o Memoria libre (San Martín I, papa y mártir) – Blanco / Misa: a elección – Liturgia de las horas: a elección.


Primera lectura

Lectura del libro de los Hechos de los Apóstoles (4, 32-37)

La multitud de los creyentes tenía un solo corazón y una sola alma

32La multitud de los creyentes tenía un solo corazón y una sola alma. Nadie consideraba sus bienes como propios, sino que todo era común entre ellos. 33Los Apóstoles daban testimonio con mucho poder de la resurrección del Señor Jesús y gozaban de gran estima. 34Ninguno padecía necesidad, porque todos los que poseían tierras o casas las vendían 35y ponían el dinero a disposición de los Apóstoles, para que se distribuyera a cada uno según sus necesidades. 36Y así José, llamado por los Apóstoles Bernabé -que quiere decir hijo del consuelo- un levita nacido en Chipre 37que poseía un campo, lo vendió, y puso el dinero a disposición de los Apóstoles.

Palabra de Dios.


Salmo Responsorial

Salmo 93 (92), 1-2. 5 (R.: 1a)

R¡Reina el Señor, revestido de majestad!

1¡Reina el Señor, revestido de majestad! El Señor se ha revestido, se ha ceñido de poder. El mundo está firmemente establecido: ¡no se moverá jamás! 2Tu trono está firme desde siempre, tú existes desde la eternidad. R.

5Tus testimonios, Señor, son dignos de fe, la santidad embellece tu Casa a lo largo de los tiempos. R.

 

Aleluya: Juan 3, 14-15.

“Es necesario que el Hijo del hombre sea levantado en alto, para que todos los que creen en él tengan Vida eterna.”


Evangelio

Evangelio de Nuestro Señor Jesucristo según san Juan (3, 7b-15)

Nadie ha subido al cielo, sino el que descendió del cielo, el Hijo del hombre que está en el cielo

7"Ustedes tienen que renacer de lo alto". 8El viento sopla donde quiere: tú oyes su voz, pero no sabes de dónde viene ni a dónde va. Lo mismo sucede con todo el que ha nacido del Espíritu". 9"¿Cómo es posible todo esto?", le volvió a preguntar Nicodemo. 10Jesús le respondió: "¿Tú, que eres maestro en Israel, no sabes estas cosas? 11Te aseguro que nosotros hablamos de lo que hablamos de lo que sabemos y damos testimonio de lo que hemos visto, pero ustedes no aceptan nuestro testimonio. 12Si no creen cuando les hablo de las cosas de la tierra, ¿cómo creerán cuando les hable de las cosas del cielo? 13Nadie ha subido al cielo, sino el que descendió del cielo, el Hijo del hombre que está en el cielo. 14De la misma manera que Moisés levantó en alto la serpiente en el desierto, también es necesario que el Hijo del hombre sea levantado en alto, 15para que todos los que creen en él tengan Vida eterna.

Palabra del Señor.

Comentario:

Hoy se nos introduce en la vida de Bernabé, el hijo del consuelo, que pone todos sus bienes al servicio de la Iglesia y se entrega a ella. Es un modelo arquetípico de discípulo, de creyente. “Su nombre original era José. Los apóstoles le cambiaron por el de Bernabé, que significa hijo de la consolación, aunque según San Lucas significa el esforzado, el que anima y entusiasma. Los Hechos de los Apóstoles afirman, en el capítulo 4 versículos 34 a 37, que Bernabé vendió su finca y el producto que de ella obtuvo lo entregó a disposición de los otros apóstoles para distribuir entre los pobres. Fue un gran colaborador de San Pablo quien a su regresó a Jerusalén, tres años después de su conversión, recibió de Bernabé apoyo ante los demás apóstoles, e intercesión para obtener la aceptación del resto de los apóstoles de Jerusalén a su ministerio. No se encuentra entre los doce elegidos por Jesucristo, pero probablemente fue uno de los setenta discípulos mencionados en el Evangelio. Bernabé es considerado apóstol por los primeros Padres de la Iglesia y también por San Lucas por la misión especial que le confió el Espíritu Santo. Los Apóstoles lo apreciaban mucho por ser "un buen hombre, lleno de fe y del Espíritu Santo" (Hechos 11,24), por eso lo eligieron para la evangelización de Antioquía. Con sus prédicas aumentaron los convertidos” (http://es.wikipedia.org/wiki/Bernabé_apóstol,  vista el 11.04.09).

En el evangelio resalta la figura de Nicodemo, aprendamos más de él: “Al igual que ocurre con Lázaro, Nicodemo no pertenece a la tradición de los evangelios sinópticos y sólo es mencionado por Juan, que le dedica más de la mitad del capítulo 3 de su evangelio, unos versículos del capítulo 7 y una mención última en el capítulo 19. Nicodemo es, por lo tanto, un personaje “transversal” a todo el evangelio en el sentido de que está siempre presente, pero sin asumir un protagonismo destacado. La primera vez que aparece Nicodemo es, según narra el evangelista, para encontrarse con Jesús “de noche” intrigado por los milagros realizados por Jesús: Sabemos que has venido como maestro de parte de Dios, pues nadie puede hacer los milagros que haces si Dios no está con él. (Jn 3, 2) A continuación Jesús sostiene una conversación con Nicodemo sobre el sentido del volver a nacer y menciona el “reino de los cielos” (rarísima en los textos joánicos). Jesús se sorprende al ver que “un maestro en Israel” no entiende el discurso sobre el renacer en el espíritu. Luego, en el consejo de “príncipes de los sacerdotes y fariseos” (cf. Jn 7, 45 y ss.), Nicodemo defiende a Jesús explicando a sus compañeros que han de oír e investigar antes de hacer un juicio definitivo. La pregunta que le hacen puede dar a entender que Nicodemo era galileo o ser una ironía de sus compañeros: ¿También tú eres galileo? Investiga y verás que de Galilea no salen profetas. (Jn 7, 52). Finalmente, a la hora de sepultar a Jesús, Nicodemo se hace presente para colaborar generosamente con cien libras de mirra y áloe –más de 30 kilogramos– (cf. Jn 19, 39) para el embalsamamiento según la costumbre judía.” (http://es.wikipedia.org/wiki/Nicodemo, vista el 11.04.09).

Meditemos:

  1. ¿En qué cosas debo aprender de Bernabé?
  2. ¿Y de Nicodemo?

 


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domingo, 11 de abril de 2010

Lunes 12 – Feria – Blanco / Misa: del Propio del tiempo – Liturgia de las horas: del Propio del Tiempo. 2a semana del salterio.


Primera lectura

Lectura del libro de los Hechos de los Apóstoles (4, 23-31)

Cuando terminaron de orar, todos quedaron llenos del Espíritu Santo y anunciaban decididamente la Palabra de Dios

23Una vez en libertad, los Apóstoles regresaron a donde estaban sus hermanos, y les contaron todo lo que les habían dicho los sumos sacerdotes y los ancianos. 24Al oírlos, todos levantaron la voz y oraron a Dios unánimemente: "Señor, tú hiciste el cielo y la tierra, el mar y todo lo que hay en ellos; 25tú, por medio del Espíritu Santo, pusiste estas palabras en labios de nuestro padre David, tu servidor: "¿Por qué se amotinan las naciones y los pueblos hacen vanos proyectos? 26Los reyes de la tierra se rebelaron y los príncipes se aliaron contra el Señor y contra su Ungido". 27Porque realmente se aliaron en esta ciudad Herodes y Poncio Pilato con las naciones paganas y los pueblos de Israel, contra tu santo servidor Jesús, a quien tú has ungido. 28Así ellos cumplieron todo lo que tu poder y tu sabiduría habían determinado de antemano. 29Ahora, Señor, mira sus amenazas, y permite a tus servidores anunciar tu Palabra con toda libertad: 30extiende tu mano para que se realicen curaciones, signos y prodigios en el nombre de tu santo servidor Jesús. 31Cuando terminaron de orar, tembló el lugar donde estaban reunidos; todos quedaron llenos del Espíritu Santo y anunciaban decididamente la Palabra de Dios.

Palabra de Dios.


Salmo Responsorial

Salmo 2, 1-9 (R.: 12d)

R. ¡Felices los que se refugian en ti, Señor! 

1¿Por qué se amotinan las naciones y los pueblos hacen vanos proyectos? 2Los reyes de la tierra se sublevan, y los príncipes conspiran contra el Señor y contra su Ungido: 3"Rompamos sus ataduras, librémonos de su yugo". R.

4El que reina en el cielo se sonríe; el Señor se burla de ellos. 5Luego los increpa airadamente y los aterra con su furor: 6"Yo mismo establecí a mi Rey en Sión, mi santa Montaña". R.

7Voy a proclamar el decreto del Señor: El me ha dicho: "Tú eres mi hijo, yo te he engendrado hoy 8Pídeme, y te daré las naciones como herencia, y como propiedad, los confines de la tierra. 9Los quebrarás con un cetro de hierro, los destrozarás como a un vaso de arcilla". R.

 

Aleluya: Colosenses 3, 1.

“Aleluya. Ya que ustedes han resucitado con Cristo, busquen los bienes del cielo donde Cristo está sentado a la derecha de Dios. Aleluya”


Evangelio

Evangelio de Nuestro Señor Jesucristo según san Juan (3, 1-8)

Te aseguro que el que no renace de lo alto no puede ver el Reino de Dios

1Había entre los fariseos un hombre llamado Nicodemo, que era uno de los notables entre los judíos. 2Fue de noche a ver a Jesús y le dijo: "Maestro, sabemos que tú has venido de parte de Dios para enseñar, porque nadie puede realizar los signos que tú haces, si Dios no está con él". 3Jesús le respondió: "Te aseguro que el que no renace de lo alto no puede ver el Reino de Dios." 4Nicodemo le preguntó: "¿Cómo un hombre puede nacer cuando ya es viejo? ¿Acaso puede entrar por segunda vez en el seno de su madre y volver a nacer?". 5Jesús le respondió: "Te aseguro que el que no nace del agua y del Espíritu no puede entrar en el Reino de Dios. 6Lo que nace de la carne es carne, lo que nace de Espíritu es espíritu. 7No te extrañes de que te haya dicho: "Ustedes tienen que renacer de lo alto". 8El viento sopla donde quiere: tú oyes su voz, pero no sabes de dónde viene ni a dónde va. Lo mismo sucede con todo el que ha nacido del Espíritu".

Palabra del Señor.

Comentario:

Para los comentadores de la Biblia Latinoamericana: “La comunidad ha pasado a ser la verdadera familia de los creyentes, pues en ella comparten su vida y oran. Sus reflexiones sobre lo que acaba de pasar, el arresto y el enjuiciamiento de Pedro y de Juan, se hacen a la luz de la palabra de Dios (Sal 2,1-2). Luego, de todos los corazones brota la oración (v. 29).” Y Mathew Henry agrega: “Los seguidores de Cristo andan en mejor forma cuando van en compañía, siempre y cuando la compañía sea la de otros como ellos. Estimula a los siervos de Dios tanto al hacer obra como al sufrir el trabajo, saber que sirven al Dios que hizo todas las cosas y, por tanto, dispone todos los sucesos; y que las Escrituras deben cumplirse. Jesús fue ungido para ser Salvador; por tanto, estaba determinado que fuera sacrificio expiatorio por el pecado. Pero el pecado no es el mal menor para que Dios saque bien de él. En las épocas amenazantes nuestro interés no debe ser tanto evitar los problemas como poder seguir adelante con júbilo y valor en nuestra obra y deber. Ellos no oran, Señor déjanos alejarnos de nuestra tarea ahora que se ha vuelto peligrosa, sino: Señor, danos tu gracia para seguir adelante con constancia en nuestra obra, y no temer el rostro del hombre. Aquellos que desean ayuda y exhortación divina, pueden depender de quien las tienen, y deben salir y seguir adelante en el poder del Señor Dios. —Él dio una señal de aceptar sus oraciones. El lugar tembló para que la fe de ellos se estabilizara y no fuera vacilante. Dios les dio mayor grado de su Espíritu y todos ellos fueron llenos con el Espíritu Santo más que nunca; por ello no sólo fueron estimulados, sino capacitados para hablar con denuedo la palabra de Dios. Cuando hallan que el Señor Dios les ayuda por su Espíritu, saben que no serán confundidos, Isaías l, 7.”

UN NUEVO NACIMIENTO: Nicodemo era un hombre religioso preocupado por conocer las cosas de Dios, y fue a Jesús como a un Maestro en religión. Pero lo que necesitaba no era tanto recibir enseñanzas nuevas, cuanto que se produjera un cambio en él. Y eso mismo necesitamos nosotros. Debemos reconocer nuestra impotencia para echar abajo las barreras que nos separan de una vida más auténtica. Por más que hayamos acumulado experiencia y sabiduría, y tal vez a causa de ellas, somos personas envejecidas al igual que Nicodemo. Jesús dice que debemos nacer de nuevo y nacer de arriba; el término que se lee aquí en el evangelio puede significar tanto lo uno como lo otro. Nadie se da a luz a sí mismo, y así como recibimos de otros la vida según la carne así también recibimos del Espíritu la vida de los hijos de Dios. Nadie duda de su propia existencia, pues algo se mueve en él piensa, hace proyectos y goza la vida. Pero esto puede ser tan sólo vida según la carne, o sea, vida del hombre que no ha despertado todavía.   La otra vida, que procede del Espíritu, es más misteriosa, porque el Espíritu actúa en lo más profundo de nuestro ser. Todo lo vemos desde fuera; las apariencias del hombre y sus actos exteriores nos llaman la atención, pero no vemos lo que Dios está obrando en él. Sin embargo, el creyente despierto y dócil a la actuación del Espíritu, descubre poco a poco que sus razones de actuar y sus ambiciones ya no son las mismas de antes. Se siente a gusto con Dios y sin temor. Comprueba que su vida no la orienta tanto él mismo como otro que vive en él, aunque en realidad no sabría decir bien lo que vive. Por eso Jesús compara la actuación del Espíritu con el paso del viento al que sentimos, pero no lo vemos ni lo estrechamos. Notemos además que, en el idioma de Jesús, la palabra soplo significa tanto espíritu como viento. Debemos renacer del agua y del espíritu ésta es una alusión al bautismo. No pensemos que con el solo hecho de recibir el agua del bautismo uno empieza a vivir según el Espíritu, sino que normalmente uno se bautiza porque ya tiene alguna idea de lo que es la vida por el Espíritu. Las palabras del Evangelio se refieren a los adultos que se convierten a la fe cristiana; diferente es el caso de los niños, cuyos padres los llevan al bautismo. Seguramente el bautismo obra en ellos, pero deberán un día aceptar la Palabra y desprenderse de sí mismos para ser guiados por el Espíritu. Nicodemo era un hombre religioso y creyente y había muchos como él en Israel. Pero, ¿por qué vino de noche? Posiblemente porque no quería arriesgar su reputación o no podía mezclarse con la gente común que rodeaba a Jesús. Esta actitud no corresponde a quienes han nacido de nuevo; éstos se han liberado de muchas cosas que tienen paralizados a los demás hombres, y con gusto encuentran a Jesús en una Iglesia de pobres. (Com. Bibl. Latinoamericana).

Meditemos:

  1. ¿Es nuestra comunidad eclesial el lugar donde vivimos la fe y la venida del Espíritu Santo? ¿Cómo es nuestro compromiso con la Iglesia?
  2. ¿Qué significa para mí nacer de lo alto? ¿Qué estoy haciendo para que eso suceda?

 

 


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sábado, 10 de abril de 2010

Domingo 11 – Octava de la Pascua – 2° DOMINGO DE PASCUA (O DE LA DIVINA MISERICORDIA) – Blanco / Misa: del Propio. Gloria. Secuencia (optativa). Credo – Liturgia de las horas: del Propio. Con la celebración de vísperas concluye la octava de la Pascua.  

Primera Lectura

Lectura del libro de los Hechos de los Apóstoles (5, 12–16)

Aumentaba cada vez más el número de los que creían en el Señor

12Los Apóstoles hacían muchos signos y prodigios en el pueblo. Todos solían congregarse unidos en un mismo espíritu, bajo el pórtico de Salomón, 13pero ningún otro se atrevía a unirse al grupo de los Apóstoles, aunque el pueblo hablaba muy bien de ellos. 14Aumentaba cada vez más el número de los que creían en el Señor, tanto hombres como mujeres. 15Y hasta sacaban a los enfermos a las calles, poniéndolos en catres y camillas, para que cuando Pedro pasara, por lo menos su sombra cubriera a alguno de ellos. 16La multitud acudía también de las ciudades vecinas a Jerusalén, trayendo enfermos o poseídos por espíritus impuros, y todos quedaban curados.

Palabra de Dios


Salmo Responsorial

Salmo 118 (117), 2–4. 22–27

R¡Den gracias al Señor, porque es bueno, porque es eterno su amor!

2Que lo diga el pueblo de Israel: ¡es eterno su amor! 3Que lo diga la familia de Aarón: ¡es eterno su amor! 4Que lo digan los que temen al Señor: ¡es eterno su amor! R.

22La piedra que desecharon los constructores es ahora la piedra angular 23Esto ha sido hecho por el Señor y es admirable a nuestros ojos. 24Este es el día que hizo el Señor: alegrémonos y regocijémonos en él. R.

25Sálvanos, Señor, asegúranos la prosperidad. 26¡Bendito el que viene en nombre del Señor! Nosotros los bendecimos desde la Casa del Señor: 27el Señor es Dios, y él nos ilumina. R.

Segunda Lectura

Lectura del libro del Apocalipsis (1, 9–13. 17–19)

Estuve muerto, pero ahora vivo para siempre

9Yo, Juan, hermano de ustedes, con quienes comparto las tribulaciones, el Reino y la espera perseverante en Jesús, estaba exiliado en la isla de Patmos, a causa de la Palabra de Dios y del testimonio de Jesús. 10El Día del Señor fui arrebatado por el Espíritu y oí detrás de mí una voz fuerte como una trompeta, que decía: 11“Escribe en un libro lo que ahora vas a ver, y mándalo a las siete iglesias: a Éfeso, a Esmirna, a Pérgamo, a Tiatira, a Sardes, a Filadelfia y a Laodicea”. 12Me di vuelta para ver de quién era esa voz que me hablaba, y vi siete candelabros de oro, 13y en medio de ellos, a alguien semejante a un Hijo de hombre, revestido de una larga túnica que estaba ceñida a su pecho con una faja de oro. 17Al ver esto, caí a sus pies, como muerto, pero él, tocándome con su mano derecha, me dijo: "No temas: yo soy el Primero y el Último, el Viviente. 18Estuve muerto, pero ahora vivo para siempre y tengo la llave de la Muerte y del Abismo. 19Escribe lo que has visto, lo que sucede ahora y lo que sucederá en el futuro.

Palabra de Dios.


Aleluya: Juan 20, 29

“Ahora crees, Tomás, porque me has visto. ¡Felices los que creen sin haber visto!”


Evangelio

Evangelio de Nuestro Señor Jesucristo según san Juan (20, 19-31)

A los ocho días, llegó Jesús

19Al atardecer de ese mismo día, el primero de la semana, estando cerradas las puertas del lugar donde se encontraban los discípulos, por temor a los judíos, llegó Jesús y poniéndose en medio de ellos, les dijo: "¡La paz esté con ustedes!". 20Mientras decía esto, les mostró sus manos y su costado. Los discípulos se llenaron de alegría cuando vieron al Señor. 21Jesús les dijo de nuevo: "¡La paz esté con ustedes! Como el Padre me envió a mí, yo también los envío a ustedes". 22Al decirles esto, sopló sobre ellos y añadió "Reciban al Espíritu Santo. 23Los pecados serán perdonados a los que ustedes se los perdonen, y serán retenidos a los que ustedes se los retengan". 24Tomás, uno de los Doce, de sobrenombre el Mellizo, no estaba con ellos cuando llegó Jesús. 25Los otros discípulos le dijeron: "¡Hemos visto al Señor!". El les respondió: "Si no veo la marca de los clavos en sus manos, si no pongo el dedo en el lugar de los clavos y la mano en su costado, no lo creeré". 26Ocho días más tarde, estaban de nuevo los discípulos reunidos en la casa, y estaba con ellos Tomás. Entonces apareció Jesús, estando cerradas las puertas, se puso en medio de ellos y les dijo: "¡La paz esté con ustedes!". 27Luego dijo a Tomás: "Trae aquí tu dedo: aquí están mis manos. Acerca tu mano: Métela en mi costado. En adelante no seas incrédulo, sino hombre de fe". 28Tomas respondió: “¡Señor mío y Dios mío!” 29Jesús le dijo: "Ahora crees, porque me has visto. ¡Felices los que creen sin haber visto!". 30Jesús realizó además muchos otros signos en presencia de sus discípulos, que no se encuentran relatados en este Libro. 31Estos han sido escritos para que ustedes crean que Jesús es el Mesías, el Hijo de Dios, y creyendo, tengan Vida en su Nombre.

Palabra del Señor.

Comentario:

Jesús ha resucitado. El saludo de Jesús es “la paz esté con ustedes”. Jesús no sólo habla de paz, muestra que está en paz: “les mostró sus manos y su costado”. El que estaba muerto ha resucitado, las heridas siguen pero no sangran, no duelen. Son su trofeo de la victoria, es el recuerdo de lo que pasó para salvarnos. Este encuentro con los discípulos debió ser muy hermoso. Jesús vuelve a ponerse en medio de ellos y les muestra que está vivo, perfectamente vivo. No fue un espejismo el de María Magdalena, no se equivocaron Pedro y Juan al ver y creer, era verdad, el Señor estaba vivo y ahora se encuentra en medio de ellos. La Palabra que se hizo carne y habitó entre nosotros, carga sus propias heridas, llenas de sentido, porque cada llaga es un canto de victoria, una prueba del triunfo del Dios hecho hombre para salvarnos. Ellos se llenan de alegría. La alegría se les vuelve plena, y saben ahora, que ninguna tristeza, problema o situación dolorosa, se la podrá quitar. El que venció a la muerte está aquí presente, vivo, resucitado, triunfante, de pie en medio de ellos. ¿Qué más se puede esperar de la vida? El principal enemigo de todo ser viviente acaba de ser vencido.

El amor es expansivo, el amor es servicial. Y Jesús, invitando a la paz, envía a sus discípulos. Ellos serán los encargados de realizar la tarea más sagrada de la Iglesia: perdonar a los errados, perdonar a los que no saben lo que hacen. El principal ministerio de todo creyente es el ministerio del perdón. En la Iglesia lo ejercen, sacramentalmente, los presbíteros: son las personas destinadas para ejercer la misericordia del Padre con todos sus hijos arrepentidos. Pero de un modo vivencial, no por ello menos lleno de sentido, todos estamos llamados a ejercitar el perdón.

Jesús es un hombre libre de resentimientos, un hombre plenamente sano porque nada tenía que perdonarse a sí mismo, era imposible que Él se hiciera un reproche, o se echara la culpa de algo. Es el hombre sin pecado que, al no tener nada que perdonarse, tampoco puede odiar. Su mirada es pura y limpia, es una mirada que ve que los hombres, como diría Martín Valverde refiriéndose a los jóvenes, no son malos, sólo que no aprendieron a ser buenos. El Maestro, que tiene la mirada limpia y el corazón puro, todo lo perdona, todo lo disculpa, todo lo redime.

Tomás no estaba con ellos cuando llegó Jesús, nos dice la Palabra. Y cuando todos le cuentan la fabulosa experiencia de su encuentro con Jesús, duda de su comunidad. ¿Podríamos aplicarle el refrán que dice: el ladrón piensa que todos son de su condición? Tal vez. Pero me parece que Tomás es un hombre negativo, algo pesimista, vencido por las circunstancias. Pareciera que no ha podido vencer el haber sido testigo de la muerte de su Maestro. Tanto dolor lo ha desgarrado. Y, como su nombre lo indica (Tomás = mellizo), pareciera que su personalidad está dividida. Vuelve a la comunidad, pero vuelve a quejarse, vuelve a no creer, vuelve a dudar de sus compañeros. No puede dejar de creer en Jesús, pero la evidencia de su muerte lo aplasta y esto es tan fuerte que para creer necesita ver y tocar. Esto es una contradicción ya en los términos. Si se cree no se puede esperar evidencia, si se espera evidencia no se cree. Porque la fe es saber que existe aquello que no se ve. Tomás está encerrado en su dualidad, y con movimientos pendulares oscila entre la fe y la evidencia. El Señor vendrá a sacarlo de esa dualidad.

Después de encontrarse con Jesús, Tomás recibe un llamado de atención: “en adelante no seas incrédulo, sino hombre de fe”. Jesús no anda con medias tintas y exige a su discípulo que crea, que se juegue por sus convicciones. Como dice Ap 3, 15-16: “conozco tus obras: no eres frío ni caliente. ¡Ojalá fueras frío o caliente! Por eso, porque eres tibio te vomitaré de mi boca”. Tomás responde: Señor mío y Dios mío. Amo y Creador de mi vida. Lo mismo que repite mucha gente en las celebraciones eucarísticas. Al decir: ¡Felices los que creen sin haber visto!, Jesús nos invita a ser bienaventurados, a vivir dichosos en nuestra fe, llenos de paz, perdonándonos mutuamente e inclusive a nosotros mismos. Nosotros somos esos a quienes Jesús llama felices. Mantengamos nuestra fe bien en alto en un mundo donde muchos se consideran autónomos de Dios y lo eliminan de su vida, y otros vagan por allí buscando nuevas formas de fe religiosa o de superstición para vencer sus propios desánimos. Somos enviados por Jesús a ese mundo que va a contramano de Dios para ser testigos, desde la fe, de que Él está vivo, porque ha resucitado.


Meditemos:

  1. ¿En qué se nota que somos de los que “creen” en el Señor?
  2. ¿Qué puntaje le daríamos a nuestra fe? ¿Qué nos falta para ser verdaderos creyentes?

 

 


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viernes, 09 de abril de 2010

Sábado 18 – DE LA OCTAVA DE PASCUA – Blanco / Misa: del Propio. Gloria. Prefacio de Pascua – Liturgia de las horas: del Propio


Primera lectura

Lectura del libro de los Hechos de los Apóstoles (4, 13-21)

Nosotros no podemos callar lo que hemos visto y oído

13Los miembros del Sanedrín estaban asombrados de la seguridad con que Pedro y Juan hablaban, a pesar de ser personas poco instruidas y sin cultura. Reconocieron que eran los que habían acompañado a Jesús, 14pero no podrían replicarles nada, porque el hombre que había sido curado estaba de pie, al lado de ellos. 15Entonces les ordenaron salir del Sanedrín y comenzaron a deliberar, 16diciendo: "¿Qué haremos con estos hombres? Porque no podemos negar que han realizado un signo bien patente, que es notorio para todos los habitantes de Jerusalén. 17A fin de evitar que la cosa se divulgue más entre el pueblo, debemos amenazarlos, para que de ahora en adelante no hablen de ese Nombre". 18Los llamaron y les prohibieron terminantemente que dijeran una sola palabra o enseñaran en el nombre de Jesús. 19Pedro y Juan les respondieron: "Juzguen si está bien a los ojos del Señor que les obedezcamos a ustedes antes que a Dios. 20Nosotros no podemos callar lo que hemos visto y oído". 21Después de amenazarlos nuevamente, los dejaron en libertad, ya que no sabían cómo castigarlos, por temor al pueblo que alababa a Dios al ver lo que había sucedido.

Palabra de Dios.


Salmo Responsorial

Salmo 118 (117), 1. 14-16. 18-21 (R.: 21a)

RTe doy gracias porque me escuchaste.

1¡Den gracias al Señor, porque es bueno, porque es eterno su amor! 14El Señor es mi fuerza y mi protección; él fue mi salvación. 15Un grito de alegría y de victoria resuena en las carpas de los justos. R.

"La mano del Señor hace proezas, 16la mano del Señor es sublime, la mano del Señor hace proezas". 17No, no moriré: viviré para publicar lo que hizo el Señor, 18El Señor me castigó duramente, pero no me entregó a la muerte. R.

19"Abran las puertas de la justicia y entraré para dar gracias al Señor". 20"Esta es la puerta del Señor: sólo los justos entran por ella". 21Yo te doy gracias porque me escuchaste y fuiste mi salvación. R.

 

Versículo antes del Evangelio: Salmo 118 (117), 24.

“Aleluya. Este es el día que hizo el Señor: alegrémonos y regocijémonos en él Aleluya”


Evangelio

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Marcos 16, 9-15

Vayan por todo el mundo, anuncien la Buena Noticia a toda la creación

9Jesús, que había resucitado a la mañana del primer día de la semana, se apareció primero a María Magdalena, aquella de quien había echado siete demonios. 10Ella fue a contarlo a los que siempre lo habían acompañado, que estaban afligidos y lloraban. 11Cuando la oyeron decir que Jesús estaba vivo y que lo había visto, no le creyeron. 12Después, se mostró con otro aspecto a dos de ellos, que iban caminando hacia un poblado. 13Y ellos fueron a anunciarlo a los demás, pero tampoco les creyeron. 14En seguida, se apareció a los Once, mientras estaban comiendo, y les reprochó su incredulidad y su obstinación porque no habían creído a quienes lo habían visto resucitado. 15Entonces les dijo: "Vayan por todo el mundo, anuncien la Buena Noticia a toda la creación.

Palabra del Señor.

Comentario:

La sabiduría de Dios no viene de los libros, ni de los grandes maestros. Estos apóstoles “eran personas poco instruidas y sin cultura” (v. 13) y sin embargo hablaban de Jesús con poder y convicción. La chatura espiritual no se origina en la ignorancia o la humildad de las personas, sino en su maldad y desidia. Se puede ser un erudito en cualquier cosa, pero ser un asno en el espíritu. Cuando los “cultos” deciden qué hacer con estos pobres “poco instruidos y sin cultura” reciben una gran enseñanza: “juzguen si está bien a los ojos del Señor que les obedezcamos a ustedes antes que a Dios. 20Nosotros no podemos callar lo que hemos visto y oído” (v. 19). La única respuesta posible que les queda a esta gran verdad es la amenaza (v. 20), lo cual muestra que no hay ningún argumento posible a la enseñanza dada por los iletrados en cosas humanas, pero sabios en las de Dios.

El evangelio nos da la otra versión de los hechos, no son los cultos y poderosos los que desconfían e ignoran a los pobres; son los propios pobres los que ignoran, también, a los más pobres que ellos. Una mujer, despreciada, es elegida para anunciar, primero que todos, la buena noticia de la resurrección de Jesús. Dos hombres, también discípulos, pero de “menor rango” que los apóstoles, tampoco son tenidos en cuenta… al final va Jesús: aparece en medio de los apóstoles, les reprocha que sean incrédulos y obstinados que no creen a quienes Él ha mandado como testigos de su resurrección. Después les mandará a ellos, juntos a los demás, a “anunciar la Buena Nueva a toda la creación” (v. 15). La historia siempre se repite, si no decidimos cambiarla, hoy también seguimos discriminando: por género, por cualidades, por títulos, por capacidades… Dios no lo hace así, Dios elige a los más discriminados por nosotros para ser sus primeros testigos. Pese a que nos duela, solo en tercer lugar somos elegidos nosotros, para Dios mejor testigo es el que nosotros hemos tomado por poca cosa.

Meditemos:

  1. ¿En qué cosas soy sabio, en las de Dios o en las de los hombres?
  2. ¿Discrimino a mis semejantes? ¿A quiénes y por qué?

 

 


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jueves, 08 de abril de 2010

Viernes 09 – DE LA OCTAVA DE PASCUA – Blanco /Misa: del Propio. Gloria. Prefacio de Pascua – Liturgia de las horas: delPropio


Primera lectura

Lectura del librode los Hechos de los Apóstoles (4, 1-12)

No existe bajo el cielo otro Nombre dado a los hombres, por el cualpodamos alcanzar la salvación

1Mientras los Apóstoles hablaban al pueblo, se presentaron ante ellos lossacerdotes, el jefe de los guardias del Templo y los saduceos, 2irritadosde que predicaran y anunciaran al pueblo la resurrección de los muertoscumplida en la persona de Jesús. 3Estos detuvieron a los Apóstoles ylos encarcelaron hasta el día siguiente, porque ya era tarde. 4Muchosde los que habían escuchado la Palabra abrazaron la fe, y así el número decreyentes, contando sólo los hombres, se elevó a unos cinco mil. 5Aldía siguiente, se reunieron en Jerusalén los jefes de los judíos, los ancianosy los escribas, 6con Anás, el Sumo Sacerdote, Caifás, Juan,Alejandro y todos los miembros de las familias de los sumos sacerdotes. 7Hicieroncomparecer a los Apóstoles y los interrogaron: "¿Con qué poder o en nombrede quién ustedes hicieron eso?". 8Pedro, lleno del EspírituSanto, dijo: "Jefes del pueblo y ancianos, 9ya que hoy se nospide cuenta del bien que hicimos a un enfermo y de cómo fue curado, 10sepanustedes y todo el pueblo de Israel: este hombre está aquí sano delante deustedes por el nombre de nuestro Señor Jesucristo de Nazaret, al que ustedescrucificaron y Dios resucitó de entre los muertos. 11El es la piedraque ustedes, los constructores, han rechazado, y ha llegado a ser la piedraangular. 12Porque no existe bajo el cielo otro Nombre dado a loshombres, por el cual podamos alcanzar la salvación".

Palabra de Dios.


Salmo Responsorial

Salmo 118 (117), 1-2.4. 22-27a (R.: 22)

R¡Den gracias al Señor, porque es bueno, porque eseterno su amor!

2Que lo diga el pueblo de Israel:¡es eterno su amor! 4Que lo digan los que temen al Señor: ¡es eternosu amor! R.

22La piedra que desecharon losconstructores es ahora la piedra angular 23Esto ha sido hecho por elSeñor y es admirable a nuestros ojos. 24Este es el día que hizo elSeñor: alegrémonos y regocijémonos en él. R.

25Sálvanos, Señor, asegúranos laprosperidad. 26¡Bendito el que viene en nombre del Señor! Nosotroslos bendecimos desde la Casa del Señor: 27el Señor es Dios, y él nosilumina. "Ordenen una procesión con ramas frondosas hasta los ángulos delaltar". R.


Aleluya: Salmo 118(117), 24.

“Aleluya. Este es eldía que hizo el Señor: alegrémonos y regocijémonos en él. Aleluya”


Evangelio

Evangelio denuestro Señor Jesucristo según san Juan 21, 1-14

Jesús se acercó, tomó el pan y se lo dio, e hizo lo mismo con el pescado

1Jesús se apareció otra vez a los discípulos aorillas del mar de Tiberíades. Sucedió así: 2estaban junto SimónPedro, Tomás, llamado el Mellizo, Natanael, el de Caná de Galilea, los hijos deZebedeo y otros dos discípulos. 3Simón Pedro les dijo: "Voy apescar". Ellos le respondieron: "Vamos también nosotros".Salieron y subieron a la barca. Pero esa noche no pescaron nada. 4Alamanecer, Jesús estaba en la orilla, aunque los discípulos no sabían que eraél. 5Jesús les dijo: "Muchachos, ¿tienen algo paracomer?". Ellos respondieron: "No". 6el les dijo:"Tiren la red a la derecha de la barca y encontrarán". Ellos latiraron y se llenó tanto de peces que no podían arrastrarla. 7Eldiscípulo al que Jesús amaba dio a Pedro: "¡Es el Señor!". CuandoSimón Pedro oyó que era el Señor, se ciñó la túnica, que era lo único quellevaba puesto, y se tiró al agua. 8Los otros discípulos fueron enla barca, arrastrando la red con los peces, porque estaban sólo a unos cienmetros de la orilla. 9Al bajar a tierra vieron que había fuegopreparado, un pescado sobre las brasas y pan. 10Jesús les dijo:"Traigan algunos de los pescados que acaban de sacar". 11SimónPedro subió a la barca y sacó la red a tierra, llena de peces grandes: eranciento cincuenta y tres y, a pesar de ser tantos, la red no se rompió. 12Jesúsles dijo: "Vengan a comer". Ninguno de los discípulos se atrevía apreguntarle: "¿Quién eres", porque sabían que era el Señor. 13Jesússe acercó, tomó el pan y se lo dio, e hizo lo mismo con el pescado. 14Estafue la tercera vez que Jesús resucitado se apareció a sus discípulos.

Palabra del Señor.

Comentario:

Al verdaderopredicador no tarda en llegarle la persecución. A los poderosos no les gustaque les hagan sombra, ellos, y solo ellos, deben ser los protagonistas. Exigenpruebas de lo irrefutable, que se les explique lo que hasta un niño entendería.No lo hacen de malos, o tal vez sí, lo hacen de ignorantes y ciegos. Pedro noduda, habla de Jesús. El que ellos mataron colgándolo de la cruz, ha resucitadoy tiene tal poder que a través de la mediación de sus apóstoles puede seguirsanando. Le clavaron las manos en la cruz para que no curara, ahora tienemuchas manos que multiplican las suyas para sanar no solo a Israel, sino a todala humanidad. Le sujetaron sus pies, para que no caminara por el país hablandode Dios, ahora tiene muchos pies que caminan por él por todo el mundo. Lorechazaron, ahora es la piedra angular, el que da la salvación si invocamos sunombre con fe.

Lospescadores son encontrados por Jesús. Ya no hay confusión, no es un fantasma,no es un espíritu, no es la sombra de lo que fue. Es Jesús, es el maestro… másque eso, es el SEÑOR. Pedro, siempre tan impulsivo, se lanza al agua parallegar antes, ya no quiere que Juan llegue primero que él, como en el sepulcro.Jesús está presente, como antes, ellos lo rodean y comparten la humilde comida.Nadie pregunta nada, ¿para qué callar al silencio con preguntas que ya tienenrespuesta antes de ser pronunciadas? La tercera es la vencida, todos saben queel SEÑOR ha resucitado y esperan sus órdenes, porque para eso también havenido.

Meditemos:

  1. ¿En qué cosas nos sentimos perseguidos por vivir nuestra fe? ¿Cómo hacemos frente a esa persecución?
  2. ¿En qué situaciones de la vida cotidiana encuentro que Jesús está a mi lado? ¿Me doy cuenta que me llama para algo especial?

 

 


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miércoles, 07 de abril de 2010

Jueves 08 – DE LA OCTAVA DE PASCUA – Blanco / Misa: del Propio. Gloria. Prefacio de Pascua – Liturgia de las horas: del Propio.


Primera lectura

Lectura del libro de los Hechos de los Apóstoles (3, 11-26)

Mataron al autor de la vida, pero Dios lo resucitó de entre los muertos

11Como el paralítico que había sido sanado no soltaba a Pedro y a Juan, todo el pueblo, lleno de asombro, corrió hacia ellos, que estaban en el pórtico de Salomón. 12Al ver esto, Pedro dijo al pueblo: "Israelitas, ¿de qué se asombran? ¿Por qué nos miran así, como si fuera por nuestro poder o por nuestra santidad, que hemos hecho caminar a este hombre? 13El Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob, el Dios de nuestros padres, glorificó a su servidor Jesús, a quien ustedes entregaron, renegando de él delante de Pilato, cuando este había resuelto ponerlo en libertad. 14Ustedes renegaron del Santo y del Justo, y pidiendo como una gracia la liberación de un homicida, 15mataron al autor de la vida. Pero Dios lo resucitó de entre los muertos, de lo cual nosotros somos testigos. 16Por haber creído en su Nombre, ese mismo Nombre ha devuelto la fuerza al que ustedes ven y conocen. Esta fe que proviene de él, es la que lo ha curado completamente, como ustedes pueden comprobar. 17Ahora bien, hermanos, yo sé que ustedes obraron por ignorancia, lo mismo que sus jefes. 18Pero así, Dios cumplió lo que había anunciado por medio de todos los profetas: que su Mesías debía padecer. 19Por lo tanto, hagan penitencia y conviértanse, para que sus pecados sean perdonados. 20Así el Señor les concederá el tiempo del consuelo y enviará a Jesús, el Mesías destinado para ustedes. 21El debe permanecer en el cielo hasta el momento de la restauración universal, que Dios anunció antiguamente por medio de sus santos profetas. 22Moisés, en efecto, dijo: "El Señor Dios suscitará para ustedes, de entre sus hermanos, un profeta semejante a mí, y ustedes obedecerán a todo lo que él les diga. 23El que no escuche a ese profeta será excluido del pueblo". 24Y todos los profetas que ha hablado a partir de Samuel, anunciaron también estos días. 25Ustedes son los herederos de los profetas y de la Alianza que Dios hizo con sus antepasados, cuando dijo a Abraham: "En tu descendencia serán bendecidos todos los pueblos de la tierra". 26Ante todo para ustedes Dios resucitó a su Servidor, y lo envió para bendecirlos y para que cada uno se aparte de sus iniquidades".

Palabra de Dios.


Salmo Responsorial

Salmo 8, 2ª. 5-9 (R.: 2)

R¡Señor, nuestro Dios, qué admirable es tu Nombre en toda la tierra!

2¡Señor, nuestro Dios, qué admirable es tu Nombre en toda la tierra! 5¿qué es el hombre para que pienses en él, el ser humano para que lo cuides? R.

6Lo hiciste poco inferior a los ángeles, lo coronaste de gloria y esplendor; 7le diste dominio sobre la obra de tus manos, todo lo pusiste bajo sus pies. R.

8Todos los rebaños y ganados, y hasta los animales salvajes; 9las aves del cielo, los peces del mar y cuanto surca los senderos de las aguas. R.

 

Aleluya: Salmo 118 (117), 24.

“Aleluya. Este es el día que hizo el Señor: alegrémonos y regocijémonos en él. Aleluya”


Evangelio

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas 24, 35-48

Así está escrito: el Mesías debía sufrir y resucitar de entre los muertos al tercer día

35Ellos, por su parte, contaron lo que les había pasado en el camino y cómo lo habían reconocido al partir el pan. 36Todavía estaban hablando de esto, cuando Jesús se apareció en medio de ellos y les dijo: "La paz esté con ustedes". 37Atónitos y llenos de temor, creían ver un espíritu, 38pero Jesús les preguntó: "¿Por qué están turbados y se les presentan esas dudas? 39Miren mis manos y mis pies, soy yo mismo. Tóquenme y vean. Un espíritu no tiene carne ni huesos, como ven que yo tengo". 40Y diciendo esto, les mostró sus manos y sus pies. 41Era tal la alegría y la admiración de los discípulos, que se resistían a creer. Pero Jesús les preguntó: "¿Tienen aquí algo para comer?". 42Ellos le presentaron un trozo de pescado asado; 43él lo tomó y lo comió delante de todos. 44Después les dijo: "Cuando todavía estaba con ustedes, yo les decía: Es necesario que se cumpla todo lo que está escrito de mí en la Ley de Moisés, en los Profetas y en los Salmos". 45Entonces les abrió la inteligencia para que pudieran comprender las Escrituras, 46y añadió: "Así está escrito: el Mesías debía sufrir y resucitar de entre los muertos al tercer día, 47y comenzando por Jerusalén, en su Nombre debía predicarse a todas las naciones la conversión para el perdón de los pecados. 48Ustedes son testigos de todo esto.

Palabra del Señor.

Comentario:

Lo que el hombre hace mal, Dios lo convierte en bien. En la alquimia divina, nuestros pecados desaparecen para dejar lugar, desde la transmutación ejercida por el perdón, a la reconciliación. Pedro sabía esto cuando dijo: “mataron al autor de la vida. Pero Dios lo resucitó de entre los muertos, de lo cual nosotros somos testigos” (Hch 3, 15), de la muerte, el autor de la vida, volvió a la existencia por la resurrección. La única manera de reconciliar a los asesinos con el asesinado, es la fe. Creer en Jesús, en su poder creador de vida, en su regeneración espiritual, es la única posibilidad, cierta y real, de que nuestros pecados sean perdonados (Hch 3, 19). Pedro termina su discurso animando a la esperanza: los pecadores fueron llamados a una vida plena, como los justos, Dios envió a Jesús para que esto suceda: “Ante todo para ustedes Dios resucitó a su Servidor, y lo envió para bendecirlos y para que cada uno se aparte de sus iniquidades” (Hch 3, 26). Estas palabras, tan directas y esperanzadoras, evitan la conclusión pesimista de Judas… hacen que la vida reine con victoria eterna sobre toda la creación. Ya murió Jesús por todo, no hacen falta más condenas ni muertes.

En el evangelio Jesús se les aparece a sus discípulos. Cuando les invita a ver sus manos y pies, a tocarlo (Lc 24, 39) se nos expresa de modo palmario que de verdad ha resucitado el Señor. No hay duda, Jesús está vivo. Por eso les recuerda que lo que pasó no fue obra de la casualidad, sino de un proyecto incomprensible de amor divino, todo debía cumplirse como estaba escrito, porque el plan de Dios era salvar desde hace muchos siglos a toda la humanidad (v. 44). Ahora necesitan que su inteligencia se despierte, que abran su mente (v. 45), para poder apropiarse de todo esto que los supera tremendamente. El anuncio de la pasión, visto en términos de pasado, ahora se vuelve entendible y exigente: hay que predicar para que todos se conviertan de su pecado, los testigos serán los que lo hagan (vv. 47-48).

Meditemos:

  1. ¿Confío en que Dios me busca para salvarme y no quiere mi condenación? ¿Qué le falta a mi fe para ser perfecta?
  2. ¿Qué significa para mí que Jesús vivió, murió y resucitó para salvarme? ¿Soy testigo de esto para la conversión de muchos?

 

 


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martes, 06 de abril de 2010

Miércoles 07 – DE LA OCTAVA DE PASCUA – Blanco / Misa: del Propio. Gloria. Prefacio de Pascua – Liturgia de las horas: del Propio.


Primera lectura

Lectura del libro de los Hechos de los Apóstoles (3, 1-10)

Te doy lo que tengo: en el nombre de Jesucristo de Nazaret, levántate y camina

1En una ocasión, Pedro y Juan subían al Templo para la oración de la tarde. 2Allí encontraron a un paralítico de nacimiento, que ponían diariamente junto a la puerta del Templo llamada "la Hermosa", para pedir limosna a los que entraban. 3Cuando él vio a Pedro y a Juan entrar en el Templo, les pidió una limosna. 4Entonces Pedro, fijando la mirada en él, lo mismo que Juan, le dijo: "Míranos". 5El hombre los miró fijamente esperando que le dieran algo. 6Pedro le dijo: "No tengo plata ni oro, pero te doy lo que tengo: en el nombre de Jesucristo de Nazaret, levántate y camina". 7Y tomándolo de la mano derecha, lo levantó; de inmediato, se le fortalecieron los pies y los tobillos. 8Dando un salto, se puso de pie y comenzó a caminar; y entró con ellos en el Templo, caminando, saltando y glorificando a Dios. 9Toda la gente lo vio caminar y alabar a Dios. 10Reconocieron que era el mendigo que pedía limosna sentado a la puerta del Templo llamada "la Hermosa", y quedaron asombrados y llenos de admiración por lo que le había sucedido.

Palabra de Dios


Salmo Responsorial

Salmo 105 (104), 1-4. 6-9 (R.: 3b)

R¡Alégrense los que buscan al Señor!

1¡Den gracias al Señor, invoquen su Nombre, hagan conocer entre los pueblos sus proezas; 2canten al Señor con instrumentos musicales, pregonen todas sus maravillas! R.

3¡Gloríense en su santo Nombre, alégrense los que buscan al Señor! 4¡Recurran al Señor y a su poder, busquen constantemente su rostro. R.

6Descendientes de Abraham, su servidor, hijos de Jacob, su elegido: 7el Señor es nuestro Dios, en toda la tierra rigen sus decretos. R.

8El se acuerda eternamente de su alianza, de la palabra que dio por mil generaciones, 9del pacto que selló con Abraham, del juramento que hizo a Isaac. R.

 

Aleluya: Salmo 118 (117), 24.

“Aleluya. Este es el día que hizo el Señor: alegrémonos y regocijémonos en él. Aleluya”


Evangelio

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas (24, 13-35)

Lo reconocieron al partir el pan

13Ese mismo día, dos de los discípulos iban a un pequeño pueblo llamado Emaús, situado a unos diez kilómetros de Jerusalén. 14En el camino hablaban sobre lo que había ocurrido. 15Mientras conversaban y discutían, el mismo Jesús se acercó y siguió caminando con ellos. 16Pero algo impedía que sus ojos lo reconocieran. 17El les dijo: "¿Qué comentaban por el camino?". Ellos se detuvieron, con el semblante triste, 18y uno de ellos, llamado Cleofás, le respondió: "¡Tú eres el único forastero en Jerusalén que ignora lo que pasó en estos días!". 19"¿Qué cosa?", les preguntó. Ellos respondieron: "Lo referente a Jesús, el Nazareno, que fue un profeta poderoso en obras y en palabras delante de Dios y de todo el pueblo, 20y cómo nuestros sumos sacerdotes y nuestros jefes lo entregaron para ser condenado a muerte y lo crucificaron. 21Nosotros esperábamos que fuera él quien librara a Israel. Pero a todo esto ya van tres días que sucedieron estas cosas. 22Es verdad que algunas mujeres que están con nosotros nos han desconcertado: ellas fueron de madrugada al sepulcro 23y al no hallar el cuerpo de Jesús, volvieron diciendo que se les había aparecido unos ángeles, asegurándoles que él está vivo. 24Algunos de los nuestros fueron al sepulcro y encontraron todo como las mujeres habían dicho. Pero a él no lo vieron". 25Jesús les dijo: "¡Hombres duros de entendimiento, cómo les cuesta creer todo lo que anunciaron los profetas! 26¿No será necesario que el Mesías soportara esos sufrimientos para entrar en su gloria?" 27Y comenzando por Moisés y continuando en todas las Escrituras lo que se refería a él. 28Cuando llegaron cerca del pueblo adónde iban, Jesús hizo ademán de seguir adelante. 29Pero ellos le insistieron: "Quédate con nosotros, porque ya es tarde y el día se acaba". El entró y se quedó con ellos. 30Y estando a la mesa, tomó el pan y pronunció la bendición; luego lo partió y se lo dio. 31Entonces los ojos de los discípulos se abrieron y lo reconocieron, pero él había desaparecido de su vista. 32Y se decían: "¿No ardía acaso nuestro corazón, mientras nos hablaba en el camino y nos explicaba las Escrituras?". 33En ese mismo momento, se pusieron en camino y regresaron a Jerusalén. Allí encontraron reunidos a los Once y a los demás que estaban con ellos, 34y estos les dijeron: "Es verdad, ¡el Señor ha resucitado y se apareció a Simón!". 35Ellos, por su parte, contaron lo que les había pasado en el camino y cómo lo habían reconocido al partir el pan.

Palabra del Señor.

Comentario:

El paralítico espera una “limosna”, su corazón se ha resignado a unas pocas monedas al día. Su prosperidad depende de la buena voluntad de los demás, de que le den lo que a ellos les sobra. Pedro y Juan tiene otra idea, no es una “limosna” lo que van a darle, no es el “pan de hoy, hambre de mañana”, quieren entregarle algo más importante: “No tengo plata ni oro, pero te doy lo que tengo: en el nombre de Jesucristo de Nazaret, levántate y camina” (Hechos 3, 6). El “Nombre de Jesús” actúa con fuerza sobre él y “dando un salto, se puso de pie y comenzó a caminar; y entró con ellos en el Templo, caminando, saltando y glorificando a Dios” (Hechos 3, 8). Así es Dios, cuando nos conformamos, cuando renunciamos a lo que podemos, cuando nos resignamos a quedarnos postrados y vivir de limosnas… Él viene en nuestra ayuda y obra el milagro que necesitábamos, ese milagro que nos hace caminar, saltar y glorificar a Dios llenos de alegría. Eso pasó en la vida de este paralitico, también puede suceder en la nuestra.

Al mismo modo que el paralítico de la primera lectura, los dos discípulos de Emaús, están “conformes” con lo que sucedió: desanimados no atinan a otra explicación de lo sucedido que aquella que las apariencias les indican: que todo ha terminado, que Jesús murió, que nada se puede hacer. Su pensamiento lineal les lleva a ver solo lo que aparece delante de ellos. Tendrá que aparecer el Salvador resucitado para mostrarles la realidad, no obvia, pero si previsible por las escrituras sagradas. Es que a veces en la vida hay que mirar de modo diferente a lo que las cosas parecen presentarse, darle lugar a todo el escenario, no solo a lo que el dolor y lo “lógico” nos muestran. Jesús explicará las escrituras, mostrará la “verdad” de Dios y, como muestra significativa, repetirá el gesto de partir el pan, para que vean que es verdad que está vivo.

Meditemos:

  1. ¿En nuestra vida experimentamos “milagros”? ¿Cuáles?
  2. ¿Hay otra forma de mirar mi vida? ¿Por qué me cuesta tanto dejarle a Dios mostrarme la “realidad” como la ve Él?

 

 


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lunes, 05 de abril de 2010

Martes 06 – DE LA OCTAVA DE PASCUA – Blanco / Misa: del Propio. Gloria. Prefacio de Pascua – Liturgia de las horas: del Propio.


Primera lectura

Lectura del libro de los Hechos de los Apóstoles (2, 36-41)

Conviértanse y háganse bautizar en el nombre de Jesucristo

36Por eso, todo el pueblo de Israel debe reconocer que a ese Jesús que ustedes crucificaron, Dios lo ha hecho Señor y Mesías". 37Al oír estas cosas, todos se conmovieron profundamente, y dijeron a Pedro y a los otros Apóstoles: "Hermanos, ¿qué debemos hacer?". 38Pedro les respondió: "Conviértanse y háganse bautizar en el nombre de Jesucristo para que les sean perdonados los pecados, y así recibirán el don del Espíritu Santo. 39Porque la promesa ha sido hecha a ustedes y a sus hijos, y a todos aquellos que están lejos: a cuantos el Señor, nuestro Dios, quiera llamar". 40Y con muchos otros argumentos les daba testimonio y los exhortaba a que se pusieran a salvo de esta generación perversa. 41Los que recibieron su palabra se hicieron bautizar; y ese día se unieron a ellos alrededor de tres mil.

Palabra de Dios.


Salmo Responsorial

Salmo 33 (32), 4-5. 18-20. 22 (R.: 5b)

RLa tierra está llena del amor del Señor.

4Porque la palabra del Señor es recta y él obra siempre con lealtad; 5él ama la justicia y el derecho, y la tierra está llena de su amor. R.

18Los ojos del Señor están fijos sobre sus fieles, sobre los que esperan en su misericordia, 19para librar sus vidas de la muerte y sustentarlos en el tiempo de indigencia. R.

20Nuestra alma espera en el Señor; él es nuestra ayuda y nuestro escudo. 22Señor, que tu amor descienda sobre nosotros, conforme a la esperanza que tenemos en ti. R.

 

Aleluya: Salmo 118 (117), 24.

“Aleluya. Este es el día que hizo el Señor: alegrémonos y regocijémonos en él. Aleluya”


Evangelio

Evangelio de Nuestro Señor Jesucristo según san Juan 20, 11-18

He visto al Señor

11María se había quedado afuera, llorando junto al sepulcro. Mientras lloraba, se asomó al sepulcro 12y vio a dos ángeles vestidos de blanco, sentados uno a la cabecera y otro a los pies del lugar donde había sido puesto el cuerpo de Jesús. 13Ellos le dijeron: "Mujer, ¿por qué lloras?". María respondió: "Porque se han llevado a mi Señor y no sé dónde lo han puesto". 14Al decir esto se dio vuelta y vio a Jesús, que estaba allí, pero no lo reconoció. 15Jesús le preguntó: "Mujer, ¿por qué lloras? ¿A quién buscas?". Ella, pensando que era el cuidador de la huerta, le respondió: "Señor, si tú lo has llevado, dime dónde lo has puesto y yo iré a buscarlo". 16Jesús le dijo: "¡María!". Ella lo reconoció y le dijo en hebreo: "¡Raboní!", es decir "¡Maestro!". 17Jesús le dijo: "No me retengas, porque todavía no he subido al Padre. Ve a decir a mis hermanos: "Subo a mi Padre, el Padre de ustedes; a mi Dios, el Dios de ustedes". 18María Magdalena fue a anunciar a los discípulos que había visto al Señor y que él le había dicho esas palabras.

Palabra del Señor.

Comentario:

¿Qué debemos hacer? Es la pregunta que los oyentes le hacen a Pedro y sus compañeros apóstoles (primera lectura). Es una pregunta interesante, porque implica capacidad de decisión y acción. Estos hombres saben lo que se les dice y quien cambiar (convertirse) su historia personal. Ellos intentan un vuelco personal hacia Jesús, el resucitado. "Conviértanse y háganse bautizar en el nombre de Jesucristo para que les sean perdonados los pecados, y así recibirán el don del Espíritu Santo. Los que recibieron su palabra se hicieron bautizar; y ese día se unieron a ellos alrededor de tres mil”, nos dice el relato de Hechos de los Apóstoles. El evangelio nos dará más elementos para que la conversión y la entrada a la vida eterna sea más efectiva y real: “Ve a decir a mis hermanos: "Subo a mi Padre, el Padre de ustedes; a mi Dios, el Dios de ustedes". María Magdalena fue a anunciar a los discípulos que había visto al Señor y que él le había dicho esas palabras”. No solo importa convertirse, es necesario predicar a Jesús vivo: “ve a decir a mis hermanos”, esa es la tarea para todo aquel que ya recibió el bautismo y entró en el “camino” del Señor. Como María Magdalena debemos anunciar que nosotros también vimos a Jesús.

Meditemos:

  1. Aceptar a Cristo resucitado en mi corazón es convertirme: ¿Qué estoy haciendo para que eso suceda? ¿De qué cosas debo convertirme?
  2. Como María Magdalena nosotros también somos llamados a predicar a Cristo: ¿Qué estamos esperando? ¿De qué modo vamos a hacerlo?

 

 


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Lunes 05 – DE LA OCTAVA DE PASCUA – Blanco / Misa: del Propio. Gloria. Prefacio de Pascua – Liturgia de las horas: del Propio del Tiempo.


Primera lectura

Lectura del libro de los Hechos de los Apóstoles (2, 14. 22-33)

Dios resucitó a este Jesús, y todos nosotros somos testigos

El día de Pentecostés, 14Pedro poniéndose de pie con los Once, levantó la voz y dijo: "Hombres de Judea y todos los que habitan en Jerusalén, presten atención, porque voy a explicarles lo que ha sucedido. 22Israelitas, escuchen: A Jesús de Nazaret, el hombre que Dios acreditó ante ustedes realizando por su intermedio los milagros, prodigios y signos que todos conocen, 23a ese hombre que había sido entregado conforme al plan y a la previsión de Dios, ustedes lo hicieron morir, clavándolo en la cruz por medio de los infieles. 24Pero Dios lo resucitó, librándolo de las angustias de la muerte, porque no era posible que ella tuviera dominio sobre él. 25En efecto, refiriéndose a él, dijo David: "Veía sin cesar al Señor delante de mí, porque él está a mi derecha para que yo no vacile. 26Por eso se alegra mi corazón y mi lengua canta llena de gozo. También mi cuerpo descansará en la esperanza, 27porque tú no entregarás mi alma al Abismo, ni dejarás que tu servidor sufra la corrupción. 28Tú me has hecho conocer los caminos de la vida y me llenarás de gozo en tu presencia". 29Hermanos, permítanme decirles con toda franqueza que el patriarca David murió y fue sepultado, y su tumba se conserva entre nosotros hasta el día de hoy. 30Pero como él era profeta, sabía que Dios le había jurado que un descendiente suyo se sentaría en su trono. 31Por eso previó y anunció la resurrección del Mesías, cuando dijo que no fue entregado al Abismo ni su cuerpo sufrió la corrupción. 32A este Jesús, Dios lo resucitó, y todos nosotros somos testigos. 33Exaltado por el poder de Dios, él recibió del Padre el Espíritu Santo prometido, y lo ha comunicado como ustedes ven y oyen.

Palabra de Dios.


Salmo Responsorial

Salmo 16 (15), 1-2ª. 5. 7-11 (R.: 1)

R. Protégeme, Dios mío, porque me refugio en ti

1Protégeme, Dios mío, porque me refugio en ti. 2Yo digo al Señor: "Señor, tú eres mi bien". 5El Señor es la parte de mi herencia y mi cáliz, ¡tú decides mi suerte! R.

7Bendeciré al Señor que me aconseja, ¡hasta de noche me instruye mi conciencia! 8Tengo siempre presente al Señor: él está a mi lado, nunca vacilaré. R.

9Por eso mi corazón se alegra, se regocijan mis entrañas y todo mi ser descansa seguro: 10porque no me entregarás la Muerte ni dejarás que tu amigo vea el sepulcro. R.

11Me harás conocer el camino de la vida, saciándome de gozo en tu presencia, de felicidad eterna a tu derecha. R.

 

Aleluya: Salmo 118 (117), 24.

“Aleluya. Este es el día que hizo el Señor: alegrémonos y regocijémonos en él. Aleluya”

Evangelio

Evangelio de Nuestro Señor Jesucristo según san Mateo 28, 8-15

Avisen a mis hermanos que vayan a Galilea, y allí me verán

8Las mujeres, atemorizadas pero llenas de alegría, se alejaron rápidamente del sepulcro y fueron a dar la noticia a los discípulos. 9De pronto, Jesús salió a su encuentro y las saludó, diciendo: "Alégrense". Ellas se acercaron y, abrazándole los pies, se postraron delante de él. 10Y Jesús les dijo: "No teman; avisen a mis hermanos que vayan a Galilea, y allí me verán". 11Mientras ellas se alejaban, algunos guardias fueron a la ciudad para contar a los sumos sacerdotes todo lo que había sucedido. 12Estos se reunieron con los ancianos y, de común acuerdo, dieron a los soldados una gran cantidad de dinero, 13con esta consigna: "Digan así: "Sus discípulos vinieron durante la noche y robaron su cuerpo, mientras dormíamos". 14Si el asunto llega a oídos del gobernador, nosotros nos encargaremos de apaciguarlo y de evitarles a ustedes cualquier contratiempo". 15Ellos recibieron el dinero y cumplieron la consigna. Esta versión se ha difundido entre los judíos hasta el día de hoy.

Palabra del Señor.

Comentario:

El pasaje bíblico narra dos encuentros diferentes: el primero, entre Jesús y las mujeres, cuando éstas iban de camino para llevar el mensaje de la resurrección a los discípulos (vv. 8-10); el segundo, entre los sumos sacerdotes y los guardianes del sepulcro, que se dirigen a los jefes del pueblo para informarles de las cosas que han pasado (vv. 11-15) El hecho central sigue siendo la tumba vacía, y, sobre ésta, Mateo nos ofrece dos posibles interpretaciones: o bien Jesús ha resucitado, o bien ha sido robado por sus discípulos. Al lector le corresponde la fácil elección, que no es, ciertamente, la de la mentira organizada por los sumos sacerdotes, sino la del testimonio dado por las mujeres. A ellas les dice Jesús: “avisen a mis hermanos que vayan a Galilea, y allí me verán” (v. 10). El acontecimiento de la resurrección es un hecho sobrenatural, y sólo la fe puede penetrarlo, como es el caso de la fe de las mujeres, discípulas y mensajeras de Cristo resucitado.

No es difícil ver en el texto el trasfondo de una polémica entre los jefes del pueblo y los discípulos de Jesús en torno a la resurrección de Jesús. Mateo escribió su evangelio cuando todavía estaba vivo el contraste entre la comunidad cristiana del siglo I, que con la resurrección del Señor ve inaugurados los tiempos del mundo nuevo e inaugurado el Reino de Dios basado en el amor, y las autoridades judías, que, una vez más, rechazan a Jesús como Mesías, esperando a otro salvador.

La resurrección será siempre un signo de contradicción para todos y cada uno de los hombres: para los que están abiertos a la fe y al amor, es fuente de vida y salvación; para los que la rechazan, se vuelve motivo de juicio y condena. (Giorgio Zevini) 

Meditemos:

  1. Ante la resurrección de Jesús ¿mi vida ha cambiado en algo?
  2. ¿De qué manera proclamo y anuncio que Cristo Jesús vive?

 


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sábado, 03 de abril de 2010

Domingo 04 – MISA DEL DÍA– Blanco / Misa: del Propio.Gloria. Secuencia. Credo – Liturgia de las horas: del Propio. Hoy y durante laoctava se dice una u otra de las completas del domingo. En lugar delresponsorio breve se dice la antífona propia con la oración de resurrección.  


Primera Lectura

Lectura del librode los Hechos de los Apóstoles (10, 34ª. 37-43)

Nosotros comimos y bebimos con él, después de su resurrección

34Entonces Pedro, tomando la palabra, dijo: 37Ustedes ya sabenqué ha ocurrido en toda Judea, comenzando por Galilea, después del bautismo quepredicaba Juan: 38cómo Dios ungió a Jesús de Nazaret con el EspírituSanto, llenándolo de poder. El pasó haciendo el bien y curando a todos los quehabían caído en poder del demonio, porque Dios estaba con él. 39Nosotrossomos testigos de todo lo que hizo en el país de los judíos y en Jerusalén. Yellos mataron, suspendiéndolo de un patíbulo. 40Pero Dios loresucitó al tercer día y le concedió que se manifestara, 41no a todoel pueblo, sino a testigos elegidos de antemano por Dios: a nosotros, quecomimos y bebimos con él, después de su resurrección. 42Y nos envióa predicar al pueblo, y atestiguar que él fue constituido por Dios Juez devivos y muertos. 43Todos los profetas dan testimonio de él,declarando que los que creen en él reciben el perdón de los pecados, en virtudde su Nombre".

Palabra de Dios

Salmo Responsorial

Salmo 118 (117),1-2. 16-17. 22-23 (R.: 24)

REste es el día que hizo el Señor:alegrémonos y regocijémonos en él.

1¡Aleluya! ¡Den gracias al Señor, porque es bueno,porque es eterno su amor! 2Que lo diga el pueblo de Israel: ¡eseterno su amor! R.

16La mano del Señor es sublime, la mano del Señor haceproezas". 17No, no moriré: viviré para publicar lo que hizo elSeñor. R.

22La piedra que desecharon los constructores es ahorala piedra angular. 23Esto ha sido hecho por el Señor y es admirablea nuestros ojos. R.


Segunda Lectura

Lectura de la cartadel apóstol san Pablo a los Colosenses (3, 1-4)

Tengan el pensamiento puesto en las cosas celestiales y no en las de latierra

1Ya que ustedes han resucitado con Cristo, busquen los bienes del cielodonde Cristo está sentado a la derecha de Dios. 2Tengan elpensamiento puesto en las cosas celestiales y no en las de la tierra. 3Porqueustedes están muertos, y su vida está desde ahora oculta con Cristo en Dios. 4Cuandose manifieste Cristo, que es nuestra vida, entonces ustedes también apareceráncon él, llenos de gloria.

Palabra de Dios.

 

Aleluya: 1 Corintios 5,7b-8a

“Ha sido inmoladanuestra víctima pascual: Cristo. Así, pues, celebremos la Pascua en el Señor”


Evangelio

Evangelio deNuestro Señor Jesucristo según san Lucas 24, 13–35

Quédate con nosotros, porque ya es tarde y el día se acaba

13Ese mismo día, dos de los discípulos iban a unpequeño pueblo llamado Emaús, situado a unos diez kilómetros de Jerusalén. 14Enel camino hablaban sobre lo que había ocurrido. 15Mientrasconversaban y discutían, el mismo Jesús se acercó y siguió caminando con ellos.16Pero algo impedía que sus ojos lo reconocieran. 17Elles dijo: "¿Qué comentaban por el camino?". Ellos se detuvieron, conel semblante triste, 18y uno de ellos, llamado Cleofás, lerespondió: "¡Tú eres el único forastero en Jerusalén que ignora lo quepasó en estos días!". 19"¿Qué cosa?", les preguntó.Ellos respondieron: "Lo referente a Jesús, el Nazareno, que fue un profetapoderoso en obras y en palabras delante de Dios y de todo el pueblo, 20ycómo nuestros sumos sacerdotes y nuestros jefes lo entregaron para sercondenado a muerte y lo crucificaron. 21Nosotros esperábamos quefuera él quien librara a Israel. Pero a todo esto ya van tres días quesucedieron estas cosas. 22Es verdad que algunas mujeres que estáncon nosotros nos han desconcertado: ellas fueron de madrugada al sepulcro 23yal no hallar el cuerpo de Jesús, volvieron diciendo que se les había aparecidounos ángeles, asegurándoles que él está vivo. 24Algunos de losnuestros fueron al sepulcro y encontraron todo como las mujeres habían dicho.Pero a él no lo vieron". 25Jesús les dijo: "¡Hombres durosde entendimiento, cómo les cuesta creer todo lo que anunciaron los profetas! 26¿Noserá necesario que el Mesías soportara esos sufrimientos para entrar en sugloria?" 27Y comenzando por Moisés y continuando en todas lasEscrituras lo que se refería a él. 28Cuando llegaron cerca delpueblo a donde iban, Jesús hizo ademán de seguir adelante. 29Peroellos le insistieron: "Quédate con nosotros, porque ya es tarde y el díase acaba". El entró y se quedó con ellos. 30Y estando a lamesa, tomó el pan y pronunció la bendición; luego lo partió y se lo dio. 31Entonceslos ojos de los discípulos se abrieron y lo reconocieron, pero él habíadesaparecido de su vista. 32Y se decían: "¿No ardía acasonuestro corazón, mientras nos hablaba en el camino y nos explicaba lasEscrituras?". 33En ese mismo momento, se pusieron en camino yregresaron a Jerusalén. Allí encontraron reunidos a los Once y a los demás queestaban con ellos, 34y estos les dijeron: "Es verdad, ¡el Señorha resucitado y se apareció a Simón!". 35Ellos, por su parte,contaron lo que les había pasado en el camino y cómo lo habían reconocido alpartir el pan.

Palabra del Señor.

Comentario:

En mi país,antes de la Perestroika (Doi moi), en cada una de las dosdiócesis de Langson y Bac Ninh, en Vietnam del norte, quedaron sólo dossacerdotes, que no podían salir libremente de su residencia. Cuenta el cardenalJosé Trinh Nhu Khue: “Grupitos de dos o más vivían el Evangelio en la vidadiaria y se ayudaban de todas las maneras; y en el don recíproco experimentabanla presencia de Aquel que dijo: “¡Animo!, yo he vencido al mundo” (Jn 16, 33)”.

La Iglesiaen mi país ha sobrevivido, sobre todo, gracias a estos pequeños grupos queexperimentaban y testimoniaban en la vida diaria la presencia de Cristo. Portodas partes, de hecho, se podía palpar esta presencia de Cristo. Entre doscristianos que se encontraban en el mercado o entre dos hombres que trabajabancodo a codo en el campo de reeducación. No hacía falta hablarse. No hacía faltaun contexto especial. Basta unirse “en su nombre”, es decir, en su amor. Y seexperimentaba la presencia del Resucitado, que iluminaba y confortaba.

En la presenciade Cristo en medio de nosotros encontrábamos la esperanza: esa esperanza que“no defrauda” (cf. Rom 5, 5). Y gracias a ella irradiábamos el Evangelio anuestro alrededor. Justamente cuando todo decaía, Jesús volvió a caminar porlas calles de nuestro país. Salió de los sagrarios y se hizo presente en loscolegios y en las fábricas, en las oficinas y en las prisiones. (Card. F. S.Nguyen Van Thuan, O.C.)


Meditemos:

  1. ¿Qué significa la Resurrección de Cristo para mí?
  2. ¿Cómo la vivo cotidianamente?

 

 


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Domingo 04 – DOMINGO DE PASCUA DE RESURRECCIÓN – VIGILIA PASCUAL – Blanco.  


Primera Lectura

Lectura del libro del Génesis (1, 1-2, 2)

Vio Dios todo lo que había hecho; y era muy bueno

11Al principio Dios creó el cielo y la tierra. 2La tierra era algo informe y vacío, las tinieblas cubrían el abismo, y el soplo de Dios se cernía sobre las aguas. 3Entonces Dios dijo: "Que exista la luz". Y la luz existió. 4Dios vio que la luz era buena, y separó la luz de las tinieblas; 5y llamó Día a la luz y Noche a las tinieblas. Así hubo una tarde y una mañana: este fue el primer día. 6Dios dijo: "Que haya un firmamento en medio de las aguas, para que establezca una separación entre ellas". Y así sucedió. 7Dios hizo el firmamento, y este separó las aguas que están debajo de él, de las que están encima de él; 8y Dios llamó Cielo al firmamento. Así hubo una tarde y una mañana: este fue el segundo día. 9Dios dijo: "Que se reúnan en un solo lugar las aguas que están bajo el cielo, y que aparezca el suelo firme". Y así sucedió. 10Dios llamó Tierra al suelo firme y Mar al conjunto de las aguas. Y Dios vio que esto era bueno. 11Entonces dijo: "Que la tierra produzca vegetales, hierbas que den semilla y árboles frutales, que den sobre la tierra frutos de su misma especie con su semilla adentro". Y así sucedió. 12La tierra hizo brotar vegetales, hierba que da semilla según su especie y árboles que dan fruto de su misma especie con su semilla adentro. Y Dios vio que esto era bueno. 13Así hubo una tarde y una mañana: este fue el tercer día. 14Dios dijo: "Que haya astros en el firmamento del cielo para distinguir el día de la noche; que ellos señalen las fiestas, los días y los años, 15y que estén como lámparas en el firmamento del cielo para iluminar la tierra". Y así sucedió. 16Dios hizo que dos grandes astros -el astro mayor para presidir el día y el menor para presidir la noche- y también hizo las estrellas. 17Y los puso en el firmamento del cielo para iluminar la tierra, 18para presidir el día y la noche, y para separar la luz de las tinieblas. Y Dios vio que esto era bueno. 19Así hubo una tarde y una mañana: este fue el cuarto día. 20Dios dijo: "Que las aguas se llenen de una multitud de seres vivientes y que vuelen pájaros sobre la tierra, por el firmamento del cielo". 21Dios creó los grandes monstruos marinos, las diversas clases de seres vivientes que llenan las aguas deslizándose en ellas y todas las especies de animales con alas. Y Dios vio que esto era bueno. 22Entonces los bendijo, diciendo: "Sean fecundos y multiplíquense; llenen las aguas de los mares y que las aves se multipliquen sobre la tierra". 23Así hubo una tarde y una mañana: este fue el quinto día. 24Dios dijo: "Que la tierra produzca toda clase de seres vivientes: ganado, reptiles y animales salvajes de toda especie". Y así sucedió. 25Dios hizo las diversas clases de animales del campo, las diversas clases de ganado y todos los reptiles de la tierra, cualquiera sea su especie. Y Dios vio que esto era bueno. 26Dios dijo: "Hagamos al hombre a nuestra imagen, según nuestra semejanza; y que le estén sometidos los peces del mar y las aves del cielo, el ganado, las fieras de la tierra, y todos los animales que se arrastran por el suelo". 27Y Dios creó al hombre a su imagen; lo creó a imagen de Dios, los creó varón y mujer. 28Y los bendijo, diciéndoles: "Sean fecundos, multiplíquense, llenen la tierra y sométanla; dominen a los peces del mar, a las aves del cielo y a todos los vivientes que se mueven sobre la tierra". 29Y continuó diciendo: "Yo les doy todas las plantas que producen semilla sobre la tierra, y todos los árboles que dan frutos con semilla: ellos les servirán de alimento. 30Y a todas la fieras de la tierra, a todos los pájaros del cielo y a todos los vivientes que se arrastran por el suelo, les doy como alimento el pasto verde". Y así sucedió. 31Dios miró todo lo que había hecho, y vio que era muy bueno. Así hubo una tarde y una mañana: este fue el sexto día. 21Así fueron terminados el cielo y la tierra, y todos los seres que hay en ellos. 2El séptimo día, Dios concluyó la obra que había hecho, y cesó de hacer la obra que había emprendido.

Palabra de Dios


Salmo Responsorial

Salmo 104 (103), 1-2ª. 5-6. 10. 12-14b. 24. 35 (R.: Cf. 30)

RSeñor, envía tu Espíritu y renueva toda la tierra.

1Bendice al Señor, alma mía: ¡Señor, Dios mío, qué grande eres! Estás vestido de esplendor y majestad 2y te envuelves con un manto de luz. R.

5Afirmaste la tierra sobre sus cimientos: ¡no se moverá jamás! 6El océano la cubría como un manto, las aguas tapaban las montañas. R.

10Haces brotar fuentes en los valles, y corren sus aguas por las quebradas. 12Las aves del cielo habitan junto a ellas y hacen oír su canto entre las ramas. R.

13Desde lo alto riegas las montañas, y la tierra se sacia con el fruto de tus obras. 14Haces brotar la hierba para el ganado y las plantas que el hombre cultiva. R.

24¡Qué variadas son tus obras, Señor! ¡Todo lo hiciste con sabiduría, la tierra está llena de tus criaturas! 35¡Bendice al Señor, alma mía! ¡Aleluya!. R.


Segunda Lectura

Lectura del libro del Génesis (22, 1-18)

El sacrificio de Abrahán, nuestro padre en la fe

1Después de estos acontecimientos, Dios puso a prueba a Abraham: "¡Abraham!", le dijo. El respondió: "Aquí estoy". 2Entonces Dios le siguió diciendo: "Toma a tu hijo único, el que tanto amas, a Isaac; ve a la región de Moria, y ofrécelo en holocausto sobre la montaña que yo te indicaré". 3A la madrugada del día siguiente, Abraham ensilló su asno, tomó consigo a dos de sus servidores y a su hijo Isaac, y después de cortar la leña para el holocausto, se dirigió hacia el lugar que Dios le había indicado. 4Al tercer día, alzando los ojos, divisó el lugar desde lejos, 5y dijo a sus servidores: "Quédense aquí con el asno, mientras yo y el muchacho seguimos adelante. Daremos culto a Dios, y después volveremos a reunirnos con ustedes". 6Abraham recogió la leña para el holocausto y la cargó sobre su hijo Isaac; él, por su parte, tomó en sus manos el fuego y el cuchillo, y siguieron caminando los dos juntos. 7Isaac rompió el silencio y dijo a su padre Abraham: "¡Padre!". El respondió: "Sí, hijo mío". "Tenemos el fuego y la leña, continuó Isaac, pero ¿dónde está el cordero para el holocausto?". 8"Dios proveerá el cordero para el holocausto", respondió Abraham. Y siguieron caminando los dos juntos. 9Cuando llegaron al lugar que Dios le había indicado, Abraham erigió un altar, dispuso la leña, ató a su hijo Isaac, y lo puso sobre el altar encima de la leña. 10Luego extendió su mano y tomó el cuchillo para inmolar a su hijo. 11Pero el Ángel del Señor lo llamó desde el cielo: "¡Abraham, Abraham!". "Aquí estoy", respondió él. 12Y el Ángel le dijo: "No pongas tu mano sobre el muchacho ni le hagas ningún daño. Ahora sé que temes a Dios, porque no me has negado ni siquiera a tu hijo único". 13Al levantar la vista, Abraham vio un carnero que tenía los cuernos enredados en una zarza. Entonces fue a tomar el carnero, y lo ofreció en holocausto en lugar de su hijo. 14Abraham llamó a ese lugar: "El Señor proveerá", y de allí se origina el siguiente dicho: "En la montaña del Señor se proveerá". 15Luego el Ángel del Señor llamó por segunda vez a Abraham desde el cielo, 16y le dijo: "Juro por mí mismo -oráculo del Señor-: porque has obrado de esa manera y no me has negado a tu hijo único, 17yo te colmaré de bendiciones y multiplicaré tu descendencia como las estrellas del cielo y como la arena que está a la orilla del mar. Tus descendientes conquistarán las ciudades de sus enemigos, 18y por tu descendencia se bendecirán todas las naciones de la tierra, ya que has obedecido mi voz".

Palabra de Dios.


Salmo Responsorial

Salmo 16 (15), 5. 8-11 (R.: 1)

RProtégeme, Dios mío, porque en ti me refugio.

5El Señor es la parte de mi herencia y mi cáliz, ¡tú decides mi suerte! 8 Tengo siempre presente al Señor: él está a mi lado, nunca vacilaré. R.

9Por eso mi corazón se alegra, se regocijan mis entrañas y todo mi ser descansa seguro: 10porque no me entregarás la Muerte ni dejarás que tu amigo vea el sepulcro. R.

11Me harás conocer el camino de la vida, saciándome de gozo en tu presencia, de felicidad eterna a tu derecha. R.


Tercera Lectura

Lectura del libro del Éxodo (14, 15-15,1a)

Los israelitas en medio del mar a pie enjuto

1415Después el Señor dijo a Moisés: "¿Por qué me invocas con esos gritos? Ordena a los israelitas que reanuden la marcha. 16Y tú, con el bastón en alto, extiende tu mano sobre el mar y divídelo en dos, para que puedan cruzarlo a pie. 17Yo voy a endurecer el corazón de los egipcios, y ellos entrarán en el mar detrás de los israelitas. Así me cubriré de gloria a expensas del Faraón y de su ejército, de sus carros y de sus guerreros. 18Los egipcios sabrán que soy el Señor, cuando yo me cubra de gloria a expensas del Faraón, de sus carros y de sus guerreros". 19El Ángel de Dios, que avanzaba al frente del campamento de Israel, retrocedió hasta colocarse detrás de ellos; y la columna de nube se desplazó también de delante hacia atrás, 20interponiéndose entre el campamento egipcio y el de Israel. La nube era tenebrosa para unos, mientras que para los otros iluminaba la noche, de manera que en toda la noche no pudieron acercarse los unos a los otros. 21Entonces Moisés extendió su mano sobre el mar, y el Señor hizo retroceder el mar con un fuerte viento del este, que sopló toda la noche y transformó el mar en tierra seca. Las aguas se abrieron, 22y los israelitas entraron a pie en el cauce del mar, mientras las aguas formaban una muralla a derecha e izquierda. 23Los egipcios los persiguieron, y toda la caballería del Faraón, sus carros y sus guerreros, entraron detrás de ellos en medio del mar. 24Cuando estaba por despuntar el alba, el Señor observó las tropas egipcias desde la columna de fuego y de nube, y sembró la confusión entre ellos. 25Además, frenó las ruedas de sus carros de guerra, haciendo que avanzaran con dificultad. Los egipcios exclamaron: "Huyamos de Israel, porque el Señor combate en favor de ellos contra Egipto". 26El Señor dijo a Moisés: "Extiende tu mano sobre el mar, para que las aguas se vuelvan contra los egipcios, sus carros y sus guerreros". 27Moisés extendió su mano sobre el mar y, al amanecer, el mar volvió a su cauce. Los egipcios ya habían emprendido la huida, pero se encontraron con las aguas, y el Señor los hundió en el mar. 28Las aguas envolvieron totalmente a los carros y a los guerreros de todo el ejército del Faraón que habían entrado en medio del mar para perseguir a los israelitas. Ni uno solo se salvó. 29Los israelitas, en cambio, fueron caminando por el cauce seco del mar, mientras las aguas formaban una muralla, a derecha e izquierda. 30Aquel día, el Señor salvó a Israel de las manos de los egipcios. Israel vio los cadáveres de los egipcios que yacían a la orilla del mar, 31y fue testigo de la hazaña que el Señor realizó contra Egipto. El pueblo temió al Señor, y creyó en él y en Moisés, su servidor. 151Entonces Moisés y los israelitas entonaron este canto en honor del Señor:


Salmo Responsorial

Éxodo 15, 1b-6. 17-18 (R.: 1a)

R. Cantaré al Señor, que se ha cubierto de gloria

1"Cantaré al Señor, que se ha cubierto de gloria: él hundió en el mar los caballos y los carros. 2El Señor es mi fuerza y mi protección, él me salvó. El es mi Dios y yo lo glorifico, es el Dios de mi padre y yo proclamo su grandeza. R.

3El Señor es un guerrero, su nombre es "Señor". 4El arrojó al mar los carros del Faraón y su ejército, lo mejor de sus soldados se hundió en el Mar Rojo. R.

5El abismo los cubrió, cayeron como una piedra en lo profundo del mar. 6Tu mano, Señor, resplandece por su fuerza, tu mano, Señor, aniquila al enemigo. R.

17Tú lo llevas y lo plantas en la montaña de tu herencia, en el lugar que preparaste para tu morada, en el Santuario, Señor, que fundaron tus manos. 18¡El Señor reina eternamente!" R.


Cuarta Lectura

Lectura del libro del profeta Isaías (54, 5-14)

Con misericordia eterna te quiere el Señor, tu redentor

5Porque tu esposo es aquel que te hizo: su nombre es Señor de los ejércitos; tu redentor es el Santo de Israel: él se llama "Dios de toda la tierra". 6Sí, como a una esposa abandonada y afligida te ha llamado el Señor: "¿Acaso se puede despreciar a la esposa de la juventud?". Dice el Señor. 7Por un breve instante te dejé abandonada, pero con gran ternura te uniré conmigo; 8en un arrebato de indignación, te oculté mi rostro por un instante, pero me compadecí de ti con amor eterno, dice tu redentor, el Señor. 9Me sucederá como en los días de Noé, cuando juré que las aguas de Noé ni inundarían de nuevo la tierra: así he jurado no irritarme más contra ti ni amenazarte nunca más. 10Aunque se aparten las montañas y vacilen las colinas, mi amor no se apartará de ti, mi alianza de paz no vacilará, dice el Señor, que se compadeció de ti. 11¡Oprimida, atormentada, sin consuelo! ¡Mira! Por piedras, te pondré turquesas y por cimientos, zafiros; 12haré tus almenas de rubíes, tus puertas de cristal y todo tu contorno de piedras preciosas. 13Todos tus hijos serán discípulos del Señor, y será grande la paz de tus hijos. 14Estarás afianzada en la justicia, lejos de la opresión, porque nada temerás, lejos del temor, porque no te alcanzará.

Palabra de Dios.

Salmo Responsorial

Salmo 30 (29), 2. 4-6. 11-12ª. 13b (R.: 2a)

R. Yo te glorifico, Señor, porque tú me libraste

2Yo te glorifico, Señor, porque tú me libraste y no quisiste que mis enemigos se rieran de mí. 4Tú, Señor, me levantaste del Abismo y me hiciste revivir, cuando estaba entre los que bajan al sepulcro. R.

5Canten al Señor, sus fieles; den gracias a su santo Nombre, 6porque su enojo dura un instante, y su bondad, toda la vida: si por la noche se derraman lágrimas, por la mañana renace la alegría. R.

11Escucha, Señor, ten piedad de mí; ven a ayudarme, Señor". 12Tú convertiste mi lamento en júbilo. 13¡Señor, Dios mío, te daré gracias eternamente! R.


Quinta Lectura

Lectura del libro del profeta Isaías (55, 1-11)

Vengan a mí, escuchen bien y vivirán

1¡Vengan a tomar agua, todos los sedientos, y el que no tenga dinero, venga también! Coman gratuitamente su ración de trigo, y sin pagar, tomen vino y leche. 2¿Por qué gastan dinero en algo que no alimenta y sus ganancias, en algo que no sacia? Háganme caso, y comerán buena comida, se deleitarán con sabrosos manjares. 3Presten atención y vengan a mí, escuchen bien y vivirán. Yo haré con ustedes una alianza eterna, obra de mi inquebrantable amor a David. 4Yo lo he puesto como testigo para los pueblos, jefe y soberano de naciones. 5Tú llamarás a una nación que no conocías, y una nación que no te conocía correrá hacia ti, a causa del Señor, tu Dios, y por el Santo de Israel, que te glorifica. 6¡Busquen al Señor mientras se deja encontrar, llámenlo mientras está cerca! 7Que le malvado abandone su camino y el hombre perverso, sus pensamientos; que vuelva el Señor, y él le tendrá compasión, a nuestro Dios, que es generoso en perdonar. 8Porque los pensamientos de ustedes no son los míos, ni los caminos de ustedes son mis caminos -oráculo del Señor-. 9Como el cielo se alza por encima de la tierra, así sobrepasan mis caminos y mis pensamientos a los caminos y a los pensamientos de ustedes. 10Así como la lluvia y la nieve descienden del cielo y no vuelven a él sin haber empapado la tierra, sin haberla fecundado y hecho germinar, para que dé la semilla al sembrador y el pan al que come, 11así sucede con la palabra que sale de mi boca: ella no vuelve a mí estéril, sino que realiza todo lo que yo quiero y cumple la misión que yo le encomendé.

Palabra de Dios.


Salmo Responsorial

Isaías 12, 2-6 (R.: 3)

RSacarán agua con alegría de las fuentes de la salvación.

2Este es el Dios de mi salvación: yo tengo confianza y no temo, porque el Señor es mi fuerza y mi protección; él fue mi salvación. 3Ustedes sacarán agua con alegría de las fuentes de la salvación. R.

4Den gracias al Señor, invoquen su Nombre, anuncien entre los pueblos sus proezas, proclamen qué sublime es su Nombre. R.

5Canten al Señor porque ha hecho algo grandioso: ¡que sea conocido en toda la tierra! 6¡Aclama y grita de alegría, habitante de Sión, porque es grande en medio de ti el Santo de Israel! R.

 

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Sexta Lectura

Lectura del libro del profeta Baruc (3, 9–15. 32 – 4, 4)

Camina hacia el resplandor, atraído por su luz

39Escucha, Israel, los mandamientos de vida; presta atención para aprender a discernir. 10¿Por qué, Israel, estás en un país de enemigos y has envejecido en una tierra extranjera? 11¿Por qué te has contaminado con los muertos, contándote entre los que bajan al Abismo? 12¡Tú has abandonado la fuente de la sabiduría! 13Si hubieras seguido el camino de Dios, vivirías en paz para siempre. 14Aprende dónde está el discernimiento, dónde está la fuerza y dónde la inteligencia, para conocer al mismo tiempo dónde está la longevidad y la vida, dónde la luz de los ojos y la paz. 15¿Quién ha encontrado el lugar de la Sabiduría, quién ha penetrado en sus tesoros? 32Pero el que todo lo sabe, la conoce, la penetró con su inteligencia; el que formó la tierra para siempre, y la llenó de animales cuadrúpedos. 41La Sabiduría es el libro de los preceptos de Dios, y la Ley que subsiste eternamente: los que la retienen, alcanzarán la vida, pero los que la abandona, morirán. 2Vuélvete, Jacob, y tómala, camina hacia el resplandor, atraído por su luz. 3No cedas a otro tu gloria, ni tus privilegios a un pueblo extranjero. 4Felices de nosotros, Israel, porque se nos dio a conocer lo que agrada a Dios.

Palabra de Dios.

Salmo Responsorial

Salmo 19 (18), 8-11 (R.: Juan 6, 68)

RSeñor, Tú tienes palabras de Vida eterna.

8La ley del Señor es perfecta, reconforta el alma; el testimonio del Señor es verdadero, da sabiduría al simple. R.

9Los preceptos del Señor son rectos, alegran el corazón; los mandamientos del Señor son claros, iluminan los ojos. R.

10La palabra del Señor es pura, permanece para siempre; los juicios del Señor son la verdad, enteramente justos. R.

11Son más atrayentes que el oro, que el oro más fino; más dulces que la miel, más que el jugo del panal. R.


Séptima Lectura

Lectura del libro del profeta Ezequiel (36, 16–28)

Los rociaré con agua pura y les daré un corazón nuevo

16La palabra del Señor me llegó en estos términos: 17Hijo de hombre, cuando el pueblo de Israel habitaba en su propio suelo, lo contaminó con su conducta y sus acciones. 18Entonces derramé mi furor sobre ellos, por la sangre que habían derramado sobre el país y los ídolos con que lo habían contaminado. 19Los dispersé entre las naciones y ellos se diseminaron por los países. Los juzgué según su conducta y sus acciones. 20Y al llegar a las naciones adonde habían ido, profanaron mi santo Nombre, haciendo que se dijera de ellos: "Son el pueblo del Señor, pero han tenido que salir de su país". 21Entonces yo tuve compasión de mi santo Nombre, que el pueblo de Israel profanaba entre las naciones adonde había ido. 22Por eso, di al pueblo de Israel: Así habla el Señor: Yo no obro por consideración a ustedes, casa de Israel, sino por el honor de mi santo Nombre, que ustedes han profanado entre las naciones adonde han ido. 23Yo santificaré mi gran Nombre, profanado entre las naciones, profanado por ustedes. Y las naciones sabrán que yo soy el Señor -oráculo del Señor- cuando manifieste mi santidad a la vista de ellas, por medio de ustedes. 24Yo los tomaré de entre las naciones, los reuniré de entre todos los países y los llevaré a su propio suelo. 25Los rociaré con agua pura, y ustedes quedarán purificados. Los purificaré de todas sus impurezas y de todos sus ídolos. 26Les daré un corazón nuevo y pondré en ustedes un espíritu nuevo: les arrancaré de su cuerpo el corazón de piedra y les daré un corazón de carne. 27Infundiré mi espíritu en ustedes y haré que signa mis preceptos, y que observen y practiquen mis leyes. 28Ustedes habitarán en la tierra que yo ha dado a sus padres. Ustedes serán mi Pueblo y yo seré su Dios.

Palabra de Dios.


Salmo Responsorial

Salmo 42(41), 3. 5bcd; 43 (42), 3. 4

RMi alma tiene sed de Dios.

423Mi alma tiene sed de Dios, del Dios viviente: ¿Cuándo iré a contemplar el rostro de Dios? R.

5¡Cómo iba en medio de la multitud y la guiaba hacia la Casa de Dios, entre cantos de alegría y alabanza, en el júbilo de la fiesta! R.

433Envíame tu luz y tu verdad: que ellas me encaminen y me guíen a tu santa Montaña, hasta el lugar donde habitas. R.

434Y llegaré al altar de Dios, el Dios que es la alegría de mi vida; y te daré gracias con la cítara, Señor, Dios mío. R.


Gloria a Dios…


Epístola

Lectura del Apóstol san Pablo a los cristianos de Roma (6, 3–11)

Cristo, una vez resucitado de entre los muertos, ya no muere más

Hermanos: 3¿No saben ustedes que todos los que fuimos bautizados en Cristo Jesús, nos hemos sumergido en su muerte? 4Por el bautismo fuimos sepultados con él en la muerte, para que así como Cristo resucitó por la gloria del Padre, también nosotros llevemos una Vida nueva. 5Porque si nos hemos identificado con Cristo por una muerte semejante a la suya, también nos identificaremos con él en la resurrección. 6Comprendámoslo: nuestro hombre viejo ha sido crucificado con él, para que fuera destruido este cuerpo de pecado, y así dejáramos de ser esclavos del pecado. 7Porque el que está muerto, no debe nada al pecado. 8Pero si hemos muerto con Cristo, creemos que también viviremos con él. 9Sabemos que Cristo, después de resucitar, no muere más, porque la muerte ya no tiene poder sobre él. 10Al morir, él murió al pecado, una vez por todas; y ahora que vive, vive para Dios. 11Así también ustedes, considérense muertos al pecado y vivos para Dios en Cristo Jesús.

Palabra de Dios.


Salmo Responsorial

Salmo 118 (117), 1–2. 16–17. 22–23

RAleluya, aleluya, aleluya.

1¡Aleluya! ¡Den gracias al Señor, porque es bueno, porque es eterno su amor! 2Que lo diga el pueblo de Israel: ¡es eterno su amor! R.

16La mano del Señor es sublime, la mano del Señor hace proezas. 17No, no moriré: viviré para publicar lo que hizo el Señor. R.

22La piedra que desecharon los constructores es ahora la piedra angular 23Esto ha sido hecho por el Señor y es admirable a nuestros ojos. R.


Evangelio

Evangelio de Nuestro Señor Jesucristo según san Lucas 24, 1–12.

¿Por qué buscan entre los muertos al que está vivo?

1El primer día de la semana, al amanecer, las mujeres fueron al sepulcro con los perfumes que habían preparado. 2Ellas encontraron removida la piedra del sepulcro 3y entraron, pero no hallaron el cuerpo del Señor Jesús. 4Mientras estaban desconcertadas a causa de esto, se les aparecieron dos hombres con vestiduras deslumbrantes. 5Como las mujeres, llenas de temor, no se atrevían a levantar la vista del suelo, ellos les preguntaron: "¿Por qué buscan entre los muertos al que está vivo? 6No está aquí, ha resucitado. Recuerden lo que él les decía cuando aún estaba en Galilea: 7"Es necesario que el Hijo del Hombre sea entregado en manos de los pecadores, que sea crucificado y que resucite al tercer día". 8Y las mujeres recordaron sus palabras. 9Cuando regresaron del sepulcro, refirieron esto a los Once y a todos los demás. 10Eran María Magdalena, Juana y María, la madre de Santiago, y las demás mujeres que las acompañaban. Ellas contaron todo a los Apóstoles, 11pero a ellos les pareció que deliraban y no les creyeron. 12Pedro, sin embargo, se levantó y corrió hacia el sepulcro, y al asomarse, no vio más que las sábanas. Entonces regresó lleno de admiración por lo que había sucedido.

Palabra del Señor.

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Comentario:

"Según una antiquísima tradición, esta es noche de vigilia en honor del Señor (Ex 12,42). Los fieles, tal como lo recomienda el evangelio (Lc 12,35-36), deben parecerse a los criados, que con las lámparas encendidas en las manos, esperan el retorno de su señor, para que cuando llegue los encuentre en vela y los invite a sentarse a su mesa" (Misal, pág. 275).

Esta Noche Pascual tiene, como toda celebración litúrgica, dos partes centrales:

- La Palabra: Solo que esta vez las lecturas son más numerosas (nueve, en vez de las dos o tres habituales).

- El Sacramento: Esta noche, después del camino cuaresmal y del catecumenado, se celebran, antes de la Eucaristía, los sacramentos de la iniciación cristiana: el Bautismo y la Confirmación.

Así, los dos momentos centrales adquieren un relieve especial: se proclama en la Palabra la salvación que Dios ofrece a la humanidad, culminando con el anuncio de la resurrección del Señor.

Y luego se celebra sacramentalmente esa misma salvación, con los sacramentos del Bautismo, la Confirmación y la Eucaristía. A todo ello también se le antepone un rito de entrada muy especial: se añade un rito lucernario que juega con el símbolo de la luz en medio de la noche, y el Pregón Pascual, lírico y solemne.

La Pascua del Señor, nuestra Pascua

Todos estos elementos especiales de la Vigilia quieren resaltar el contenido fundamental de la Noche: la Pascua del Señor, su Paso de la Muerte a la Vida.

La oración al comienzo de las lecturas del Nuevo Testamento, invoca a Dios, que "ilumina esta noche santa con la gloria de la resurrección del Señor". En esta noche, con más razón que en ningún otro momento, la Iglesia alaba a Dios porque "Cristo, nuestra Pascua, ha sido inmolado" (Prefacio I de Pascua).

Pero la Pascua de Cristo es también nuestra Pascua: "en la muerte de Cristo nuestra muerte ha sido vencida y en su resurrección resucitamos todos" (Prefacio II de Pascua).

La comunidad cristiana se siente integrada, "contemporánea del Paso de Cristo a través de la muerte a la vida". Ella misma renace y se goza en "la nueva vida que nace de estos sacramentos pascuales" (oración sobre las ofrendas de la Vigilia): por el Bautismo se sumerge con Cristo en su Pascua, por la Confirmación recibe también ella el Espíritu de la vida, y en la Eucaristía participa del Cuerpo y la Sangre de Cristo, como memorial de su muerte y resurrección.

Los textos, oraciones, cantos: todo apunta a esta gozosa experiencia de la Iglesia unida a su Señor, centrada en los sacramentos pascuales. Esta es la mejor clave para la espiritualidad cristiana, que debe centrarse. Más que en la contemplación de los dolores de Jesús (la espiritualidad del Viernes Santo es la más fácil de asimilar), en la comunión con el Resucitado de entre los muertos.

Cristo, resucitando, ha vencido a la muerte.

Este es en verdad "el día que hizo el Señor". El fundamento de nuestra fe. La experiencia decisiva que la Iglesia, como Esposa unida al Esposo, recuerda y vive cada año, renovando su comunión con El, en la Palabra y en los Sacramentos de esta Noche.

Luz de Cristo

El fuego nuevo es asperjado en silencio, después, se toma parte del carbón bendecido y colocado en el incensario, se pone incienso y se inciensa el fuego tres veces. Mediante este rito sencillo reconoce la Iglesia la dignidad de la creación que el Señor rescata.

Pero la cera, a su vez, resulta ahora una criatura renovada. Se devolverá al cirio el sagrado papel de significar ante los ojos del mundo la gloria de Cristo resucitado. Por eso se graba en primer lugar la cruz en el cirio. La cruz de Cristo devuelve a cada cosa su sentido. Por ello el Canon Romano dice: "Por él (Cristo) sigues creando todos los bienes, los santificas, los llenas de vida, los bendices y los repartes entre nosotros".

Al grabar en la cruz las letras griegas Alfa y Omega y las cifras del año en curso, el celebrante dice: "Cristo ayer y hoy, Principio y Fin, Alfa y Omega. Suyo es el tiempo. Y la eternidad. A él la gloria y el poder. Por los siglos de los siglos. Amén".

Así expresa con gestos y palabras toda la doctrina del imperio de Cristo sobre el cosmos, expuesta en San Pablo. Nada escapa de la redención del Señor, y todo, hombres, cosas y tiempo están bajo su potestad.

Se lo adorna con granos de incienso, según una tradición muy antigua, que han pasado a significar simbólicamente las cinco llagas de Cristo: "Por tus llagas santas y gloriosas nos proteja y nos guarde Jesucristo nuestro Señor".

Termina el celebrante encendiendo el fuego nuevo, diciendo: "La 1uz de Cristo, que resucita glorioso, disipe las tinieblas del corazón y del espíritu".

Tras el cirio encendido que representa a Cristo, columna de fuego y de luz que nos guía a través de las tinieblas y nos indica el camino a la tierra prometida, avanza el cortejo de los ministros. Se escucha cantar tres veces: "Luz de Cristo" mientras se encienden en el cirio recién bendecido todas las velas de la comunidad cristiana.

Hay que vivir estas cosas con alma de niño, sencilla pero vibrante, para estar en condiciones de entrar en la mentalidad de la Iglesia en este momento de júbilo. El mundo conoce demasiado bien las tinieblas que envuelven a su tierra en infortunio y congoja. Pero en esa hora, puede decirse que su desdicha ha atraído la misericordia y que el Señor quiere invadirlo todo con oleadas de su luz.

Los profetas habían prometido ya la luz: "El pueblo que caminaba en tinieblas vio una luz grande", escribe Isaías (Is 9, I; 42,7; 49,9). Pero la luz que amanecerá sobre la nueva Jerusalén (Is 60,1ss.) será el mismo Dios vivo, que iluminará a los suyos (Is 60, 19) y su Siervo será la luz de las naciones (Is 42,6; 49,6).

El catecúmeno que participa en esta celebración de la luz sabe por experiencia propia que desde su nacimiento pertenece a las tinieblas; pero sabe también que Dios "lo llamó a salir de la tiniebla y a entrar en su luz maravillosa" (1 Pe 2,9). Dentro de unos momentos, en la pila bautismal, "Cristo será su luz" (Ef 5, 14). Se va a convertir de tiniebla que es en "luz en el Señor" (Ef 5,8).

Pregón pascual o "exultet"

Este himno de alabanza, en primer lugar, anuncia a todos la alegría de la Pascua, alegría del cielo, de la tierra, de la Iglesia, de la asamblea de los cristianos. Esta alegría procede de la victoria de Cristo sobre las tinieblas.

Luego, entona la gran Acción de Gracias. Su tema es la historia de la salvación resumida por el poema. Una tercera parte consiste en una oración por la paz, por la Iglesia en sus jefes y en sus fieles, por los que gobiernan los pueblos, para que todos lleguen a la patria del cielo.

La liturgia de la Palabra

Esta noche la comunidad cristiana se detiene más de lo ordinario en la proclamación de la Palabra. Tanto el Antiguo como el Nuevo Testamento hablan de Cristo e iluminan la Historia de la Salvación y el sentido de los sacramentos pascuales. Hay un diálogo entre Dios que habla a su Pueblo (las lecturas) y el Pueblo que responde (Salmos y oraciones).

Las lecturas de la Vigilia tienen una coherencia y un ritmo entre ellas. La mejor clave es la que dio el mismo Cristo: "todo lo escrito en la Ley de Moisés y en los profetas y salmos acerca de mí, tenía que cumplirse, y comenzando por Moisés y siguiendo por los profetas, les explicó (a los discípulos de Emaús) lo que se refería a él en toda la Escritura" (L,c 24,27).

Lecturas del Antiguo Testamento

Primera lectura: Gn 1,1-31 ó 2,1-2: Vio Dios todo lo que había hecho: y era muy bueno.

Segunda lectura: Gn 22,1-18: El sacrificio de Abrahán, nuestro padre en la fe.

Tercera lectura Ex 14-15,30 - Los israelitas cruzaron el mar Rojo.

Cuarta lectura: Is 54,5-14 - Con misericordia eterna te quiere el Señor, tu redentor.

Quinta lectura: Is 55, 1-11 - Vengan a mí, y vivirán; sellaré con ustedes una alianza perpetua.

Sexta lectura: Bar 3,9-15.32-4,4 - Camina a la claridad del resplandor del Señor

Séptima lectura: Ez 36.16-28 - Derramaré sobre ustedes un agua pura, y les daré un corazón nuevo.

El Antiguo Testamento prepara la realidad del Nuevo Testamento: lo que se anunciaba y prometía, ahora se ha cumplido de verdad.

Es importante subrayar este paso al Nuevo Testamento: el Misal indica en este momento diversos signos, tales como el adorno del altar (luces, flores), el canto del Gloria y la aclamación del Aleluya antes del Evangelio. También se ilumina de manera más plena la iglesia ya que durante las lecturas del Antiguo Testamento estaba iluminada más discretamente.

Sobre todo es el Evangelio, tomado de uno de los tres sinópticos. Según el Ciclo, el que hay que destacar: es el cumplimiento de todas las profecías y figuras, proclama la Resurrección del Señor.

Lecturas del Nuevo Testamento

Primera lectura: Rom 6,3-11 - Cristo, una vez resucitado de entre los muertos, ya no muere más.

Evangelio

CICLO A: Mt 28.1-10 - Ha resucitado y va por delante de ustedes a Galilea.

CICLO B: Mc 16, 1-8 - Jesús Nazareno, el crucificado, ha resucitado.

CICLO C: Lc 24.1-12 - Por qué buscan entre los muertos al que está vivo.

La Liturgia bautismal

La noche de Pascua es el momento en el que tiene más sentido celebrar los sacramentos de la iniciación cristiana. Después de un camino catecumenal (personal, si se trata de adultos y de la familia, para los niños, y siempre en lo que cabe, de la comunidad cristiana entera), el signo del agua -la inmersión, el baño- quiere ser la expresión sacramental de cómo una persona se incorpora a Cristo en su paso de la muerte a la vida.

Como dice el Misal, si se trata de adultos, esta noche tiene pleno sentido que además del Bautismo se celebre la Confirmación. Para quedar ya integrados plenamente a la comunidad eucarística. El sacerdote que preside tiene esta noche la facultad de conferir también la Confirmación, para hacer visible la unidad de los sacramentos de iniciación.

La celebración consta de los siguientes elementos:

La letanía de los santos (si hay bautismo), según lo sugerido por el Misal;

La bendición del agua más que bendecir el agua se trata de bendecir a Dios por todo lo que en la Historia de la Salvación ha hecho por medio del agua (desde la creación y el paso del Mar Rojo hasta el bautismo de Jesús en el Jordán), pidiéndole que hoy también a través del signo del agua actúe el Espíritu de vida sobre los bautizados;

El Bautismo y la Confirmación según sus propios rituales;

La renovación de las promesas bautismales, si no se ha celebrado el Bautismo, (ya lo habrán realizado entonces, junto con los padrinos y/o bautizandos). Se trata de que todos participen conscientemente tanto en la renuncia como en la profesión de fe;

El signo de aspersión, con un canto bautismal, como un recuerdo plástico del propio Bautismo. Este signo se puede repetir todos los domingos de la Cincuentena Pascual, al comienzo de la Eucaristía;

La Oración universal o de los fieles, que es el ejercicio, por parte de la comunidad, de su sacerdocio bautismal intercediendo ante Dios por toda la Humanidad.

La Eucaristía

La celebración eucarística es la culminación de la Noche Pascual. Es la Eucaristía central de todo el año, más importante que la de Navidad o la del Jueves Santo. Cristo, el Señor Resucitado, nos hace participar de su Cuerpo y de su Sangre, como memorial de su Pascua.

Es el punto culminante de la celebración.

(Tomado de http://www.aciprensa.com/Semanasanta/vigilia.htm, vista el 07/04/2009)


Meditemos:

  1. ¿Qué significa para mí la vida, muerte y resurrección de Cristo Jesús?
  2. ¿En qué cosas espirituales haré hincapié en este tiempo de PASCUA?

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jueves, 01 de abril de 2010
Viernes10 – VIERNES SANTO DE LA PASIÓN DEL SEÑOR – Rojo / Liturgia de las horas: delpropio. Ayuno y abstinencia


Primera lectura

Lectura del librodel profeta Isaías (52, 13-53, 12)

Él fue traspasado pornuestras rebeliones

5213Sí, mi Servidor triunfará: será exaltado y elevado a una altura muygrande. 14así como muchos quedaron horrorizados a causa de él,porque estaba tan desfigurado que su aspecto no era el de un hombre y suapariencia no era más la de un ser humano, 15así también él asombraráa muchas naciones, y ante él los reyes cerrarán la boca, porque verán lo quenunca se les había contado y comprenderán algo que nunca habían oído. 531¿Quién creyó lo quenosotros hemos oído y a quién se le reveló el brazo del Señor? 2Elcreció como un retoño en su presencia, como una raíz que brota de una tierraárida, sin forma ni hermosura que atrajera nuestras miradas, sin un aspecto quepudiera agradarnos. 3Despreciado, desechado por los hombres,abrumado de dolores y habituado al sufrimiento, como alguien ante quien seaparta el rostro, tan despreciado, que lo tuvimos por nada. 4Pero élsoportaba nuestros sufrimientos y cargaba con nuestras dolencias, y nosotros loconsiderábamos golpeado, herido por Dios y humillado. 5El fuetraspasado por nuestras rebeldías y triturado por nuestras iniquidades. Elcastigo que nos da la paz recayó sobre él y por sus heridas fuimos sanados. 6Todosandábamos errantes como ovejas, siguiendo cada uno su propio camino, y el Señorhizo recaer sobre él las iniquidades de todos nosotros. 7Al sermaltratado, se humillaba y ni siquiera abría su boca: como un cordero llevadoal matadero, como una oveja muda ante el que la esquila, él no abría su boca. 8Fuedetenido y juzgado injustamente, y ¿quién se preocupó de su suerte? Porque fuearrancado de la tierra de los vivientes y golpeado por las rebeldías de mipueblo. 9Se le dio un sepulcro con los malhechores y una tumba conlos impíos, aunque no había cometido violencia ni había engaño en su boca. 10ElSeñor quiso aplastarlo con el sufrimiento. Si ofrece su vida en sacrificio dereparación, verá su descendencia, prolongará sus días, y la voluntad del Señorse cumplirá por medio de él. 11A causa de tantas fatigas, él verá laluz y, al saberlo, quedará saciado. Mi Servidor justo justificará a muchos ycargará sobre sí las faltas de ellos. 12Por eso le daré una parteentre los grandes y él repartirá el botín junto con los poderosos. Porqueexpuso su vida a la muerte y fue contado entre los culpables, siendo así quellevaba el pecado de muchos e intercedía en favor de los culpables.

Palabra de Dios.


Salmo Responsorial

Salmo 31 (30), 2.6. 12-13. 15-17. 25 (R.: Lc 23, 46)

RPadre, en tus manos encomiendo mi espíritu.

2Yo me refugio en ti, Señor, ¡que nunca me veadefraudado! Líbrame, por tu justicia. 6Yo pongo mi vida en tusmanos: tú me rescatarás, Señor, Dios fiel. R.

12Soy la burla de todos mis enemigos y la irrisión demis propios vecinos; para mis amigos soy motivo de espanto, los que me ven porla calle huyen de mí, 13Como un muerto, he caído en el olvido, me heconvertido en una cosa inútil. R.

15Pero yo confío en ti, Señor, y te digo: "Túeres mi Dios, 16mi destino está en tus manos". Líbrame delpoder de mis enemigos y de aquellos que me persiguen. R.

17Que brille tu rostro sobre tu servidor, sálvame portu misericordia. 25Sean fuertes y valerosos, todos los que esperanen el Señor. R.

 

Segunda Lectura

Lectura de la cartadel apóstol san Pablo a los Hebreos (4, 14-16. 5, 7-9)

Aprendió a obedecer yse ha convertido para todos los que le obedecen en autor de salvación

14Y ya que tenemos en Jesús, el Hijo deDios, un Sumo Sacerdote insigne que penetró en el cielo, permanezcamos firmesen la confesión de nuestra fe. 15Porque no tenemos un Sumo Sacerdoteincapaz de compadecerse de nuestras debilidades; al contrario él fue sometido alas mismas pruebas que nosotros, a excepción del pecado. 16Vayamos,entonces, confiadamente al trono de la gracia, a fin de obtener misericordia yalcanzar la gracia de un auxilio oportuno.

Palabra de Dios.

 

LA LECTURA DE LA PASION CONTINÚA ABAJO... EN LA SIGUIENTE PUBLICACIÓN, PORQUE NO ENTRA COMPLETA EN UNA SOLA. GRACIAS


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Aclamación: Flp 2, 8-9

“Se humilló hasta aceptar por obediencia la muerte y muerte de cruz. Por eso, Dios lo exaltó y le dio el Nombre que está sobre todo nombre”


Evangelio

Pasión de nuestro Señor Jesucristo según san Juan 18, 1-19, 42

Prendieron a Jesús y lo ataron

      C. En aquel tiempo, salió Jesús con sus discípulos al otro lado del torrente Cedrón, donde había un huerto, y entraron allí él y sus dis­cípulos. Judas, el traidor, conocía también el sitio, porque Jesús se reunía a menudo allí con sus discípulos. Judas entonces, tomando la patrulla y unos guardias de los sumos sacerdotes y de los fariseos, entró allá con faroles, antorchas y armas. Jesús, sabiendo todo lo que venía sobre él, se adelantó y les dijo:
      +–«¿A quién buscáis?»
      C. Le contestaron:
      S. –«A Jesús, el Nazareno.»
      C. Les dijo Jesús:
      +–«Yo soy.»
      C. Estaba también con ellos Judas, el traidor. Al decirles «Yo soy» retrocedieron y cayeron a tierra. Les preguntó otra vez:
      +–«¿A quién buscáis?»
      C. Ellos dijeron:
      S. –«A Jesús, el Nazareno.»
      C. Jesús contestó:
      +–«Os he dicho que soy yo. Si me buscáis a mí, dejad marchar ando a éstos. »
      C. Y así se cumplió lo que había dicho: «No he perdido a ninguno de los que me diste. »
      Entonces Simón Pedro, que llevaba una espada, la sacó e hirió al criado del sumo sacerdote, cortándole la oreja derecha. Este criado se llamaba Malco. Dijo entonces Jesús a Pedro:
      +–«Mete la espada en la vaina. El cáliz que me ha dado mi Padre, ¿no lo voy a beber?»

Llevaron a Jesús primero a Anás

      C. La patrulla, el tribuno y los guardias de los judíos prendieron a Jesús, lo ataron y lo llevaron primero a Anás, porque era suegro de Caifás, sumo sacerdote aquel año; era Caifás el que había dado a los judíos este consejo: «Conviene que muera un solo hombre por el pueblo.»
      Simón Pedro y otro discípulo seguían a Jesús. Este discípulo era conocido del sumo sacerdote y entró con Jesús en el palacio del sumo sacerdote, mientras Pedro se quedó fuera a la puerta. Salió el otro discípulo, el conocido del sumo sacerdote, habló a la portera e hizo entrar a Pedro. La criada que hacía de portera dijo entonces a Pedro:
      S. –«¿No eres tú también de los discípulos de ese hombre?»
      C. Él dijo:
      S. –«No lo soy.»
      C. Los criados y los guardias habían encendido un brasero, por­ que hacía frío, y se calentaban. También Pedro estaba con ellos de pie, calentándose.El sumo sacerdote interrogó a Jesús acerca de sus discípulos y de la doctrina.
      Jesús le contestó:
      +–«Yo he hablado abiertamente al mundo; yo he enseñado con­tinuamente en la sinagoga y en el templo, donde se reúnen todos los judíos, y no he dicho nada a escondidas. ¿Por qué me interrogas a mí? Interroga a los que me han oído, de qué les he hablado. Ellos saben lo que he dicho yo.»
      C. Apenas dijo esto, uno de los guardias que estaba allí le dio una bofetada a Jesús, diciendo:
      S. –«¿Así contestas al sumo sacerdote?»
      C. Jesús respondió:
      +–«Si he faltado al hablar, muestra en qué he faltado; pero si he hablado como se debe, ¿por qué me pegas?»
      C. Entonces Anás lo envió atado a Caifás, sumo sacerdote.
¿No eres tú también de sus discípulos? No lo soy
      C. Simón Pedro estaba en pie, calentándose, y le dijeron:
      S. –«¿No eres tú también de sus discípulos?»
      C. Él lo negó, diciendo:
      S. –«No lo soy.»
      C. Uno de los criados del sumo sacerdote, pariente de aquel a quien Pedro le cortó la oreja, le dijo:
      S. –«¿No te he visto yo con él en el huerto?»
      C. Pedro volvió a negar, y enseguida cantó un gallo.

Mi reino no es de este mundo

      C. Llevaron a Jesús de casa de Caifás al pretorio. Era el amanecer, y ellos no entraron en el pretorio para no incurrir en impureza y poder así comer la Pascua. Salió Pilato afuera, adonde estaban ellos, y dijo:
      S. –«¿Qué acusación presentáis contra este hombre?»
      C. Le contestaron:
      S. –«Si éste no fuera un malhechor, no te lo entregaríamos.»
      C. Pilato les dijo:
      S. –«Lleváoslo vosotros y juzgadlo según vuestra ley.»
      C. Los judíos le dijeron:
      S. –«No estamos autorizados para dar muerte a nadie.»
      C. Y así se cumplió lo que habla dicho Jesús, indicando de qué muerte iba a morir.
      Entró otra vez Pilato en el pretorio, llamó a Jesús y le dijo:
      S. –«¿Eres tú el rey de los judíos?»
      C. Jesús le contestó:
      +–«¿Dices eso por tu cuenta o te lo han dicho otros de mí?»
      C. Pilato replicó:
      S. –«¿Acaso soy yo judío? Tu gente y los sumos sacerdotes te han entregado a mí; ¿qué has hecho?»
      C. Jesús le contestó:
      +–«Mi reino no es de este mundo. Si mi reino fuera de este mundo, mi guardia habría luchado para que no cayera en manos de los judíos. Pero mi reino no es de aquí.»
      C. Pilato le dijo:
      S. –«Conque, ¿tú eres rey?»
      C. Jesús le contestó:
      +–«Tú lo dices: soy rey. Yo para esto he nacido y para esto he  venido al mundo: para ser testigo de la verdad. Todo el que es de la verdad escucha mi voz.»
      C. Pilato le dijo:
      S. –«Y, ¿qué es la verdad?»
      C. Dicho esto, salió otra vez adonde estaban los judíos y les dijo:
      S. –«Yo no encuentro en él ninguna culpa. Es costumbre entre vosotros que por Pascua ponga a uno en libertad. ¿Queréis que os suelte al rey de los judíos?»
      C. Volvieron a gritar:
      S. –«A ése no, a Barrabás.»
      C. El tal Barrabás era un bandido.

¡Salve, rey de los judíos!

      C. Entonces Pilato tomó a Jesús y lo mandó azotar. Y los soldados trenzaron una corona de espinas, se la pusieron en la cabeza y le echaron por encima un manto color púrpura; y, acercándose a él, le decían:
      S. –«¡Salve, rey de los judíos!»
      C. Y le daban bofetadas.
      Pilato salió otra vez afuera y les dijo:
      S. –«Mirad, os lo saco afuera, para que sepáis que no encuentro en él ninguna culpa.»
      C. Y salió Jesús afuera, llevando la corona de espinas y el manto color púrpura. Pilato les dijo:
      S. –«Aquí lo tenéis.»
      C. Cuando lo vieron los sumos sacerdotes y los guardias, gritaron:
      S. –«¡Crucifícalo, crucifícalo!»
      C. Pilato les dijo:
      S. –«Lleváoslo vosotros y crucificadlo, porque yo no encuentro culpa en él.»
      C. Los judíos le contestaron:
      S. –«Nosotros tenemos una ley, y según esa ley tiene que morir, porque se ha declarado Hijo de Dios.»                
      C. Cuando Pilato oyó estas palabras, se asustó aún más y, entran­do otra vez en el pretorio, dijo a Jesús:
      S. –«¿De dónde eres tú?»
      C. Pero Jesús no le dio respuesta.
      Y Pilato le dijo:
      S. –«¿A mí no me hablas? ¿No sabes que tengo autoridad para soltarte y autoridad para crucificarte?»
      C. Jesús le contestó:
      +–«No tendrías ninguna autoridad sobre mí, si no te la hubieran dado de lo alto. Por eso el que me ha entregado a ti tiene un pecado mayor.»
¡Fuera, fuera; crucifícalo!
      C. Desde este momento Pilato trataba de soltarlo, pero los judíos gritaban:
      S. –«Si sueltas a ése, no eres amigo del César. Todo el que se de­clara rey está contra el César.»
      C. Pilato entonces, al oír estas palabras, sacó afuera a Jesús y lo sentó en el tribunal, en el sitio que llaman «el Enlosado» (en hebreo Gábbata). Era el día de la Preparación de la Pascua, hacia el mediodía.
      Y dijo Pilato a los judíos:
      S. –«Aquí tenéis a vuestro rey.»
      C. Ellos gritaron:
      S. –«¡Fuera, fuera; crucifícalo!»
      C. Pilato les dijo:
      S. –«¿A vuestro rey voy a crucificar?»
      C. Contestaron los sumos sacerdotes:
      S. –«No tenemos más rey que al César.»
      C. Entonces se lo entregó para que lo crucificaran.

Lo crucificaron, y con él a otros dos

      C. Tomaron a Jesús, y él, cargando con la cruz, salió al sitio llamado «de la Calavera» (que en hebreo se dice Gólgota), donde lo crucificaron; y con él a otros dos, uno a cada lado, y en medio, Jesús. Y Pilato escribió un letrero y lo puso encima de la cruz; en él estaba morir, escrito: «Jesús, el Nazareno, el rey de los judíos.»
      Leyeron el letrero muchos judíos, porque estaba cerca el lugar donde    crucificaron a Jesús, y estaba escrito en hebreo, latín y griego.
      Entonces los sumos sacerdotes de los judíos dijeron a Pilato:
      S. –«No escribas "El rey de los judíos", sino "Éste ha dicho: Soy el rey de los judíos".»
      C. Pilato les contestó:
      S. –«Lo escrito, escrito está.»

Se repartieron mis ropas

      C. Los soldados, cuando crucificaron a Jesús, cogieron su ropa, haciendo cuatro partes, una para cada soldado, y apartaron la túnica. Era una túnica sin costura, tejida toda de una pieza de arriba abajo. Y se dijeron:
      S. –«No la rasguemos, sino echemos a suerte, a ver a quién le toca. »
      C. Así se cumplió la Escritura: «Se repartieron mis ropas y echa­ron a suerte mi túnica.»
      Esto hicieron los soldados.

Ahí tienes a tu hijo. Ahí tienes a tu madre

      C. Junto a la cruz de Jesús estaban su madre, la hermana de su madre, María, la de Cleofás, y María, la Magdalena. Jesús, al ver a su madre y cerca al discípulo que tanto quería, dijo a su madre:
      +–«Mujer, ahí tienes a tu hijo.»
      C. Luego, dijo al discípulo:
      +–«Ahí tienes a tu madre.»
      C. Y desde aquella hora, el discípulo la recibió en su casa.

Está cumplido

      C. Después de esto, sabiendo Jesús que todo había llegado a su término, para que se cumpliera la Escritura dijo:
      +–«Tengo sed.»
      C. Había allí un jarro lleno de vinagre. Y, sujetando una esponja empapada en vinagre a una cana de hisopo, se la acercaron a la boca. Jesús, cuando tomó el vinagre, dijo:
      +–«Está cumplido.»
      C. E, inclinando la cabeza, entregó el espíritu.
 
Todos se arrodillan, y se hace una pausa.

Y al punto salió sangre y agua

      C. Los judíos entonces, como era el día de la Preparación, para que no se quedaran los cuerpos en la cruz el sábado, porque aquel sábado era un día solemne, pidieron a Pilato que les quebraran las piernas y que los quitaran. Fueron los soldados, le quebraron las piernas al primero y luego al otro que habían crucificado con él; pero al llegar a Jesús, viendo que ya había muerto, no le quebraron las piernas, sino que uno de los soldados, con la lanza, le traspasó el costado, y al punto salió sangre y agua. El que lo vio da testimonio, y su testimonio es verdadero, y él sabe que dice verdad, para que también vosotros creáis. Esto ocurrió para que se cumpliera la Escritura: «No le quebrarán un hueso»; y en otro lugar la Escritura dice: «Mirarán al que atravesaron.»
Vendaron todo el cuerpo de Jesús, con los aromas
      C. Después de esto, José de Arimatea, que era discípulo clandestino de Jesús por miedo a los judíos, pidió a Pilato que le dejara llevarse el cuerpo de Jesús. Y Pilato lo autorizó. Él fue entonces y se llevó el cuerpo. Llegó también Nicodemo, el que había ido a verlo de noche, y trajo unas cien libras de una mixtura de mirra y áloe.
      Tomaron el cuerpo de Jesús y lo vendaron todo, con los aromas, según se acostumbra a enterrar entre los judíos. Había un huerto en el sitio donde lo crucificaron, y en el huerto un sepulcro nuevo donde nadie había sido enterrado todavía. Y como para los judíos era el día de la Preparación, y el sepulcro estaba cerca, pusieron allí a Jesús.
 
Palabra del Señor.

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Jueves 01 – MISA VESPERTINA DE LA CENA DEL SEÑOR – Blanco / Misa: del Propio. Gloria. No se dice Credo. Prefacio de la Eucaristía – Liturgia de las horas: Celebran vísperas solamente quienes no asisten a la Misa Vespertina.


Primera lectura

Lectura del libro del Éxodo 12, 1-8. 11-14

Prescripciones sobre la cena pascual

1Luego el Señor dijo a Moisés y a Aarón en la tierra de Egipto: 2Este mes será para ustedes el mes inicial, el primero de los meses del año. 3Digan a toda la comunidad de Israel: El diez de este mes, consíganse cada uno un animal del ganado menor, uno para cada familia. 4Si la familia es demasiado reducida para consumir un animal entero, se unirá con la del vecino que viva más cerca de su casa. En la elección del animal tengan en cuenta, además del número de comensales, lo que cada uno come habitualmente. 5Elijan un animal sin ningún defecto, macho y de un año; podrá ser cordero o cabrito. 6Deberán guardarlo hasta el catorce de este mes, y a la hora del crepúsculo, lo inmolará toda la asamblea de la comunidad de Israel. 7Después tomarán un poco de su sangre, y marcarán con ella los dos postes y el dintel de la puerta de las casas donde lo coman. 8Y esa misma noche comerán la carne asada al fuego, con panes sin levadura y verduras amargas. 11Deberán comerlo así: ceñidos con un cinturón, calzados con sandalias y con el bastón en la mano. Y lo comerán rápidamente: es la Pascua del Señor. 12Esa noche yo pasaré por el país de Egipto para exterminar a todos sus primogénitos, tanto hombres como animales, y daré un justo escarmiento a los dioses de Egipto. Yo soy el Señor. 13La sangre les servirá de señal para indicar las casas donde ustedes estén. Al verla, yo pasaré de largo, y así ustedes se libarán del golpe del Exterminador, cuando yo castigue al país de Egipto. 14Este será para ustedes un día memorable y deberán solemnizarlo con una fiesta en honor del Señor. Lo celebrarán a lo largo de las generaciones como una institución perpetua.

Palabra de Dios.


Salmo Responsorial

Salmo 116 (115), 12-13. 15. 16bc. 17-18

R¿Con qué pagaré al Señor todo el bien que me hizo?.

12¿Con qué pagaré al Señor todo el bien que me hizo? 13Alzaré la copa de la salvación e invocaré el nombre del Señor. R.

15¡Qué penosa es para el Señor la muerte de sus amigos! 16Señor, soy tu servidor, lo mismo que mi madre: por eso rompiste mis cadenas. R.

17Te ofreceré un sacrificio de alabanza, e invocaré el nombre del Señor. 18Cumpliré mis votos al Señor, en presencia de todo su pueblo. R.

 


Segunda lectura

Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los cristianos de Corinto 11, 23-26

Cada vez que comen y beben, proclaman la muerte del Señor

23Lo que yo recibí del Señor, y a mi vez les he transmitido, es lo siguiente: El Señor Jesús, la noche en que fue entregado, tomó el pan, 24dio gracias, lo partió y dijo: "Esto es mi Cuerpo, que se entrega por ustedes. Hagan esto en memoria mía". 25De la misma manera, después de cenar, tomó la copa, diciendo: "Esta copa es la Nueva Alianza que se sella con mi Sangre. Siempre que la beban, háganlo en memora mía". 26Y así, siempre que coman este pan y beban esta copa, proclamarán la muerte del Señor hasta que él vuelva.

Palabra de Dios.

Aclamación: Juan 13, 34

“Les doy un mandamiento nuevo: ámense los unos a los otros. Así como yo los he amado, ámense también ustedes los unos a los otros”


Evangelio

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Juan 13, 1-15

Los amó hasta el extremo

1Antes de la fiesta de Pascua, sabiendo Jesús que había llegado la hora de pasar de este mundo al Padre, él, que había amado a los suyos que quedaban en el mundo, los amó hasta el fin. 2Durante la Cena, cuando el demonio ya había inspirado a Judas Iscariote, hijo de Simón, el propósito de entregarlo, 3sabiendo Jesús que el Padre había puesto todo en sus manos y que él había venido de Dios y volvía a Dios, 4se levantó de la mesa, se sacó el manto y tomando una toalla se la ató a la cintura. 5Luego echó agua en un recipiente y empezó a lavar los pies a los discípulos y a secárselos con la toalla que tenía en la cintura. 6Cuando se acercó a Simón Pedro, este le dijo: "¿Tú, Señor, me vas a lavar los pies a mí?". 7Jesús le respondió: "No puedes comprender ahora lo que estoy haciendo, pero después lo comprenderás". 8"No, le dijo Pedro, ¡tú jamás me lavarás los pies a mí!". Jesús le respondió: "Si yo no te lavo, no podrás compartir mi suerte". 9"Entonces, Señor, le dijo Simón Pedro, ¡no sólo los pies, sino también las manos y la cabeza!". 10Jesús le dijo: "El que se ha bañado no necesita lavarse más que los pies, porque está completamente limpio. Ustedes también están limpios, aunque no todos". 11El sabía quién lo iba a entregar, y por eso había dicho: "No todos ustedes están limpios". 12Después de haberles lavado los pies, se puso el manto, volvió a la mesa y les dijo: "¿comprenden lo que acabo de hacer con ustedes? 13Ustedes me llaman Maestro y Señor, y tienen razón, porque lo soy. 14Si yo, que soy el Señor y el Maestro, les he lavado los pies, ustedes también deben lavarse los pies unos a otros. 15Les he dado el ejemplo, para que hagan lo mismo que yo hice con ustedes..

Palabra del Señor.

Comentario:

El Jueves Santo es uno de los días más llenos de celebraciones litúrgicas y religioso-populares. Incluso este día por la mañana en todas las Iglesias Catedrales los obispos que son, como dice el Concilio, "los principales administradores de los misterios de Dios, que regulan promueven y custodian toda la vida litúrgica de la Iglesia que les ha sido confiada", celebran una misa muy solemne con todos los sacerdotes ("el presbiterio" de sus diócesis) y en ella los sacerdotes con un solo corazón y una sola alma renuevan sus promesas y su obediencia al Obispo. En esta Misa se consagran los óleos, es decir, los aceites que se emplean en diversos sacramentos: para el bautismo, la confirmación la ordenación sacerdotal, la unción de los enfermos. La consagración de los óleos se celebra precisamente este día para indicar que todos los sacramentos nos relacionan con el Misterio Pascual de Jesús y que todos los sacramentos tienen su culmen y su Centro en la Eucaristía. El Jueves Santo es como una "profecía" de la Pascua, es decir, en la Última Cena Jesús vivió conscientemente y de manera anticipada su Pasión y Muerte y en ese momento puso en claro el para qué iba a morir, el por qué aceptaba voluntaria y libremente la muerte cruenta. Los primeros datos que tenemos de que el Jueves Santo se celebra la Misa recordando la Cena del Señor los tenemos por el Concilio de Cartago en el año 397 y por lo que cuenta Egeria que fue una peregrina o turista que visitó Jerusalén y que dejó escrito todo lo que allí se celebraba. Antes, este día era perfectamente un día en que los penitentes celebraban su reconciliación para poder participar ya de lleno en la Pascua. Son muchos los grandes "acontecimientos salvíficos" que hoy se recuerdan en la vida de Cristo Jesús:

    * Su Cena de despedida y su gran Oración por nosotros.

    * La Institución de la Eucaristía o Santa Misa como memorial o recuerdo suyo.

    * La Institución del Ministerio (servicio) como parte esencial de su Iglesia.

    * Su Testamento: el mandato de amar hasta la Muerte.

    * El ofrecimiento, anticipado y consciente, de su vida, de su Cuerpo y Sangre, para salvación del mundo.

    * El juicio de su Pasión, la traición de Judas, el abandono de sus amigos, la oración del huerto, su noche amarga.

P. Alfonso Díaz de Sollano SDB; Delegado Inspectorial de CCSS.

Tomado de: http://www.churchforum.org/jueves-santo.htm, visitada el 04 de abril de 2009.

Meditemos:

  1. ¿Qué significa para nosotros la Eucaristía?
  2. ¿Y el mandato de amar hasta dar la vida?

 


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