sábado, 01 de mayo de 2010

Domingo 02 – 5° DOMINGO DE PASCUA – Blanco /Misa: del Propio. Gloria. Credo – Liturgia de las horas: del Propio. 1rasemana para el Salterio.


Primera Lectura

Lectura del librode los Hechos de los Apóstoles (14, 21b–27)

Les contaron todo lo que Dios había hecho con ellos y cómo había abiertola puerta de la fe a los paganos

21Después de haber evangelizado esta ciudad y haber hechos numerososdiscípulos, los apóstoles, volvieron a Listra, a Iconio y a Antioquía dePisidia. 22Confortaron a sus discípulos y los exhortaron aperseverar en la fe, recordándoles que es necesario pasar por muchastribulaciones para entrar en el Reino de Dios. 23En cada comunidadestablecieron presbíteros, y con oración y ayuno, los encomendaron al Señor enel que habían creído. 24Atravesaron Pisidia y llegaron a Panfilia. 25Luegoanunciaron la Palabra en Perge y descendieron a Atalía. 26Allí seembarcaron para Antioquía, donde habían sido encomendados a la gracia de Diospara realizar la misión que acababa de cumplir. 27A su llegada,convocaron a los miembros de la Iglesia y les contaron todo lo que Dios habíahecho con ellos y cómo había abierto la puerta de la fe a los paganos.

Palabra de Dios


Salmo Responsorial

Salmo145 (144), 8–13a

RBendeciré tu Nombre eternamente, Dios mío,el único Rey.

8El Señor es bondadoso y compasivo, lento paraenojarse y de gran misericordia; 9el Señor es bueno con todos ytiene compasión de todas sus criaturas. R.

10Que todas tus obras te den gracias, Señor, y tusfieles te bendigan; 11que anuncien la gloria de tu reino y proclamentu poder. R.

12Así manifestarán a los hombres tu fuerza y elglorioso esplendor de tu reino: 13Tu reino es un reino eterno, y tudominio permanece para siempre. R.


Segunda Lectura

Lectura del librodel Apocalipsis (21, 1–5a)

Yo hago nuevas todas las cosas

1Después vi un cielo nuevo y una tierra nueva, porque el primer cielo yla primera tierra desaparecieron, y el mar ya no existe más. 2Vi laCiudad santa, la nueva Jerusalén, que descendía del cielo y venía de Dios,embellecida como una novia preparada para recibir a su esposo. 3Y oíuna voz potente que decía desde el trono: "Esta es la morada de Dios entrelos hombres: él habitará con ellos, ellos serán su pueblo, y el mismo Diosestará con ellos. 4El secará todas sus lágrimas, y no habrá másmuerte, ni pena, ni queja, ni dolor, porque todo lo de antes pasó". 5Yel que estaba sentado en el trono dijo: "Yo hago nuevas todas lascosas".

Palabra de Dios.


Aleluya:Juan 13, 34

“Les doy un mandamiento nuevo: ámense los unos a losotros, como yo los he amado”


Evangelio

Evangelio deNuestro Señor Jesucristo según san Juan (13, 31–33ª. 34–35)

Les doy un mandamiento nuevo: ámense los unos a los otros, como yo los heamado

31Después que Judas salió, Jesús dijo: "Ahora elHijo del hombre ha sido glorificado y Dios ha sido glorificado en él. 32SiDios ha sido glorificado en él, también lo glorificará en sí mismo, y lo harámuy pronto. 33Hijos míos, ya no estaré mucho tiempo con ustedes. 34Lesdoy un mandamiento nuevo: ámense los unos a los otros. Así como yo los heamado, ámense también ustedes los unos a los otros. 35En esto todosreconocerán que ustedes son mis discípulos: en el amor que se tengan los unos alos otros".

Palabradel Señor.

Comentario:

Cuentael evangelio de San Lucas (10, 25-28) que un doctor de la ley le preguntó aJesús: “¿Qué tengo que hacer para heredarla vida eterna?”. El buen hombre estaba preocupado por la herencia,quería heredar, no bienes materiales, sino la vida eterna. Su meta no estaba eneste mundo, como para muchos de nosotros, su horizonte de fe se extendía hacialos confines del cielo. La ambición de este hombre no estaba situada en estemundo, sino en el venidero. No le preocupaba el hoy, sino el mañana.

Jesúsle pregunta: “¿Qué está escrito en laLey? ¿Qué lees en ella?”. La indicación de Jesús apunta a que en la Palabrade Dios se encuentra la solución para todo. La Palabra orienta al creyente, laPalabra sugiere, la Palabra estimula el pensamiento. La Palabra no es un libromuerto, es voz de Dios actualizada y actuante cada vez que es leída. En ellaJesús quiere encontrar el camino perfecto para todo el que cree en Dios.

Responderáel doctor: “amarás al Señor, tu Dios, contodo tu corazón, con toda tu alma, con todas tus fuerzas y con todo tuespíritu, y a tu prójimo como a ti mismo”. La Palabra responde: losherederos serán solo los que amen a Dios y a sus hermanos. Jesús cita Levítico18, 5 y dice: “obra así y alcanzarás lavida”.

Todoesto nos ha servido de introducción para este texto de hoy de Jn 13, 31-35. Elmandamiento nuevo de Jesús[1] esamarnos, amarnos hasta el cansancio, amarnos hasta no dar más, amarnos como élnos ha amado. No hay otra herencia, solo la herencia del amor. La vida eternaes una quimera, una mentira solemne, si no se tiene amor. La gran herencia deDios es el amor y quien obra asíalcanzará la vida. El amor es quien nos hace eternos, es quien nos hacetrascender la mezquindad del momento, el amor nos hace perdurables, perpetuos,imperecederos.

Soloquien ama es capaz de darlo todo como Jesús, es capaz de confiar su vida en losdemás, de entregarse sin reservas. El que ama es aquel que, sin sombras deavaricias, todo lo hace por el amado. Amar es trascender porque nada quedaconmigo, todo lo doy. Cuando el amor penetra los corazones se apresuran lospasos para unirnos con el amado, las manos se entrelazan formando cadenas másfuertes que el odio y la muerte, los ojos se fijan (como los de María) en lasnecesidades ajenas y no en la apetencias propias, los oídos se agudizan paraescuchar la queja y el llanto de los que sufren. El amor nos humaniza, porqueal ponernos mas cerca de Dios sentimos su corazón divino palpitando desentimientos de bondad por una humanidad que es tan suya como nuestra.

Latarea del discipulado se hace evidente en el amor. Cuando hay amor ya notenemos que dar el ejemplo para que otros crean, nuestra propia vida sinnecesidad de “deber ser” se convierte en reconocimiento de discipulado. Cuandohay amor las frías formulaciones dogmáticas quedan obsoletas porque el amor nonecesita ser defendido ni protegido, necesita libertad para expandirse,necesita corazones cálidos donde anidar, necesita, no luchadores ni paladines–guerreros, al fin, entrenados para matar–, sino enamorados dispuestos adejarlo todo por amor a los demás.

Laherencia de Jesús es el amor. Esta herencia es indivisa, no se puede repartir.Esta herencia es para todos, si la gozan unos pocos sólo es un préstamo o unrobo y no “la herencia”. El amor o es de todos o no es de nadie, el amor secomparte o se pierde. Por eso Jesús nos enseña: “así como yo los he amado, ámense también ustedes los unos a los otros”.Amén.  


Meditemos:

  1. ¿Soy de los que aman como Jesús?
  2. ¿Vivo lo que Creo? ¿En qué se nota?

 



[1] El mandamiento es nuevo porque Jesús es el primero que lo pone en práctica de modocompleto. La novedad radica no en la formulación, sino en la ejecución completadel mandamiento, aunque para ello le cueste la vida. Más importante que decir,es hacer. Lo marca taxativamente cuando, de modo eminentemente práctico, dice:“Obra así y alcanzarás la vida” (Lc 10, 28).


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Publicado por Desconocido @ 23:38
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