Martes 11 – Feria – Blanco / Misa: del Propio del tiempo – Liturgia de las horas: del Propio del tiempo.
Primera lectura
Lectura del libro de los Hechos de los Apóstoles (16, 22-34)
Cree en el Señor Jesús y te salvarás, tú y toda tu familia
22La multitud se amotinó en contra de ellos, y los magistrados les hicieron arrancar la ropa y ordenaron que los azotaran. 23Después de haberlos golpeado despiadadamente, los encerraron en la prisión, ordenando al carcelero que los vigilara con mucho cuidado. 24Habiendo recibido esta orden, el carcelero los encerró en una celda interior y les sujetó los pies en el cepo. 25Cerca de la medianoche, Pablo y Silas oraban y cantaban alabanzas de Dios, mientras los otros prisioneros los escuchaban. 26De pronto, la tierra comenzó a temblar tan violentamente que se conmovieron los cimientos de la cárcel, y en un instante, todas las puertas se abrieron y las cadenas de los prisioneros se soltaron. 27El carcelero se despertó sobresaltado y, al ver abiertas las puertas de la prisión, desenvainó su espada con la intención de matarse, creyendo que los prisioneros se habían escapado. 28Pero Pablo le gritó: "No te hagas ningún mal, estamos todos aquí". 29El carcelero pidió unas antorchas, entró precipitadamente en la celda y, temblando, se echó a los pies de Pablo y de Silas. 30Luego los hizo salir y les preguntó: "Señores, ¿qué debo hacer para alcanzar la salvación?". 31Ellos le respondieron: "Cree en el Señor Jesús y te salvarás, tú y toda tu familia". 32En seguida le anunciaron la Palabra del Señor, a él y a todos los de su casa. 33A esa misma hora de la noche, el carcelero los atendió y curó sus llagas. Inmediatamente después, fue bautizado junto con toda su familia. 34Luego los hizo subir a su casa y preparó la mesa para festejar con los suyos la alegría de haber creído en Dios.
Palabra de Dios.
Salmo Responsorial
Salmo 138 (137), 1-3. 7c-8 (R.: 7c)
R. ¡Señor, tu derecha me salva!
1Te doy gracias, Señor, de todo corazón, te cantaré en presencia de los ángeles. 2Me postraré ante tu santo Templo. R.
Daré gracias a tu Nombre por tu amor y tu fidelidad, porque tu promesa ha superado tu renombre. 3Me respondiste cada vez que te invoqué y aumentaste la fuerza de mi alma. R.
7Tu derecha me salva. 8El Señor lo hará todo por mí. Señor, tu amor es eterno, ¡no abandones la obra de tus manos! R.
Aleluya: Juan 16, 7. 13.
“Les enviaré el Espíritu de la Verdad y él los introducirá en toda la verdad”
Evangelio
Evangelio de Nuestro Señor Jesucristo según san Juan (16, 5-11)
Si no me voy, el Paráclito no vendrá a ustedes
5Ahora me voy al que me envió, y ninguno de ustedes me pregunta: "¿A dónde vas?". 6Pero al decirles esto, ustedes se han entristecido. 7Sin embargo, les digo la verdad: les conviene que yo me vaya, porque si no me voy, el Paráclito no vendrá a ustedes. Pero si me voy, se lo enviaré. 8Y cuando él venga, probará al mundo dónde está el pecado, dónde está la justicia y cuál es el juicio. 9El pecado está en no haber creído en mí. 10La justicia, en que yo me voy al Padre y ustedes ya no me verán. 11Y el juicio, en que el Príncipe de este mundo ya ha sido condenado.
Palabra del Señor.
Comentario:
Jesús sabe que vuelve al Padre, antes deberá pasar por la pasión y muerte en cruz para resucitar, capta la tristeza de sus discípulos por este “abandono” y es explica lo que va a suceder. La “conveniencia” de su ir al Padre está marcada por la inminente “venida” del Espíritu Santo, el Paráclito (abogado defensor) viene a los discípulos a darles la luz y la fuerza necesarias para enfrentar la tarea a la que fueron llamados. La “prueba” del Espíritu Santo del pecado (no haber creído), la justicia (Jesús vuelve al Padre) y el juicio (el demonio condenado) muestra el triunfo final del enviado y sus creyentes. Los discípulos, en y con el Espíritu Santo, seguirán mostrando a la humanidad, a través de la historia, esa “prueba” de pecado, justicia y juicio. Es la gran tarea de “denuncia” que la Iglesia asume, como pueblo de Dios, sobre la realidad de pecado y muerte que hay en el mundo. No se trata de, con duros términos, “condenar” a todo el mundo: se trata de “mostrar”, de ahí el término “probará”, la verdadera situación en medio de tanta mentira, y los caminos “reales y válidos” que conducen a la paz y el bienestar de la tierra (humanidad y creación toda). Mientras esto no pase seguiremos en un mundo de mentiras y pecados, de maldad y sufrimiento, de dolor y maltrato.
Meditemos:
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