viernes, 14 de mayo de 2010
Sábado 15 – Feria (o memoria libre: San Isidro Labrador – Blanco) – Blanco / Misa: a elección – Liturgia de las horas: a elección. 1ras Vísperas de la solemnidad de la Ascensión del Señor.


Primera lectura

Lectura del libro de los Hechos de los Apóstoles (18, 23–28)

Apolo demostraba por medio de las Escrituras que Jesús es el Mesías

23Después de haber permanecido un tiempo allí, partió de nuevo y recorrió sucesivamente la región de Galacia y la Frigia, animando a todos los discípulos. 24Un judío llamado Apolo, originario de Alejandría, había llegado a Éfeso. Era un hombre elocuente y versado en las Escrituras. 25Había sido iniciado en el Camino del Señor y, lleno de fervor, exponía y enseñaba con precisión lo que se refiere a Jesús, aunque no conocía otro bautismo más que el de Juan. 26Comenzó a hablar con decisión en la sinagoga. Después de oírlo, Priscila y Aquila lo llevaron con ellos y le explicaron más exactamente el Camino de Dios. 27Como él pensaba ir a Acaya, los hermanos lo alentaron, y escribieron a los discípulos para que lo recibieran de la mejor manera posible. Desde que llegó a Corinto fue de gran ayuda, por la gracia de Dios, para aquellos que habían abrazado la fe, 28porque refutaba vigorosamente a los judíos en público, demostrando por medio de las Escrituras que Jesús es el Mesías.

Palabra de Dios.


Salmo Responsorial

Salmo 47 (46), 2-3. 8-10 (R.: 8a)

R¡Dios es el Rey de toda la tierra!

2Aplaudan, todos los pueblos, aclamen a Dios con gritos de alegría; 3porque el Señor, el Altísimo, es temible, es el soberano de toda la tierra. R.

8Dios es el Rey de toda la tierra, cántenle un hermoso himno. 9Dios reina sobre las naciones, Dios se sienta en su trono sagrado. R.

10Los nobles de los pueblos se reúnen con el pueblo del Dios de Abraham: de Dios son los poderosos de la tierra, y él se ha elevado inmensamente. R.

 

Aleluya: Juan 16, 28.

“Salí del Padre y vine al mundo. Ahora dejo el mundo y voy al Padre”


Evangelio

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Juan 16, 23b–28

El Padre los ama, porque ustedes me aman

23Les aseguro que todo lo que pidan al Padre, él se lo concederá en mi Nombre. 24Hasta ahora, no han pedido nada en mi Nombre. Pidan y recibirán, y tendrán una alegría que será perfecta. 25Les he dicho todo esto por medio de parábolas. Llega la hora en que ya no les hablaré por medio de parábolas, sino que les hablaré claramente del Padre. 26Aquel día ustedes pedirán en mi Nombre; y no será necesario que yo ruegue al Padre por ustedes, 27ya que él mismo los ama, porque ustedes me aman y han creído que yo vengo de Dios. 28Salí del Padre y vine al mundo. Ahora dejo el mundo y voy al Padre".

Palabra del Señor.


Comentario:

 

Jesús es el único mediador entre Dios Padre y los hombres. En Él tenemos la seguridad que Dios Padre nos escuchará, que nuestras necesidades serán satisfechas. Cuando Jesús dice: “Pidan y recibirán, y tendrán una alegría que será perfecta” (v. 24), no solo se refiere a que supliquemos por nuestras necesidades materiales o cotidianas; sobre todo, nos invita a que supliquemos el don del Espíritu Santo, la “alegría” de Dios. El mismo Cristo sabe que sus discípulos necesitan crecer, desarrollarse como verdaderos hombres espirituales, asumir características místicas, experimentar el encuentro personal con Dios y dejarle al Creador que grabe en ellos el sello de Dios. Por eso quiere hablar “claramente” a los suyos del Padre. Para Jesús no hará falta el poder de intercesión: grabados por el “sello” del Espíritu, pedir en el Nombre de Jesús será acreditar que somos cristianos… que hemos sido sellados (en este tiempo de tatuajes corporales, el “tatuaje” del alma es el sello del Espíritu) por ese Espíritu que nos ha sido dado por el amor misericordioso del Hijo divino. El Padre nos ama porque nosotros amamos a su Hijo, al centrarnos en Cristo, el Padre nos identifica como parte suya. Jesús se va al Padre, nos deja “sellados” de su amor, con el que, si lo correspondemos, atraeremos el amor del Padre hacia nosotros.


Meditemos:

  1. ¿Mis súplicas se orientan solamente a las cosas materiales, de todos los días, o apuntan al don del Espíritu Santo?
  2. ¿Me experimento como “sellado” por Dios, como elegido de Cristo?

 


Tags: lectura diaria, misa, liturgia, leccionario, biblia, evangelio

Publicado por Desconocido @ 18:00
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