Jueves 27 – Feria (o Memoria Libre: san Agustín de Cantorbery, obispo – Blanco) / Misa: a elección – Liturgia de las horas: a elección.
Primera lectura
Lectura de la primera carta del apóstol san Pedro 2, 2–5. 9–12
Ustedes, a manera de piedras vivas, son edificados como una casa espiritual
Queridos hermanos: 2Como niños recién nacidos, deseen la leche pura de la Palabra, que los haré crecer para la salvación, 3ya que han gustado qué bueno es el Señor. 4Al acercarse a él, la piedra viva, rechazada por los hombres pero elegida y preciosa a los ojos de Dios, 5también ustedes, a manera de piedras vivas, son edificados como una casa espiritual, para ejercer un sacerdocio santo y ofrecer sacrificios espirituales, agradables a Dios por Jesucristo. 9Ustedes, en cambio, son una raza elegida, un sacerdocio real, una nación santa, un pueblo adquirido para anunciar las maravillas de aquel que los llamó de las tinieblas a su admirable luz: 10ustedes, que antes no eran un pueblo, ahora son el Pueblo de Dios; ustedes que antes no habían obtenido misericordia, ahora la han alcanzado. 11Queridos míos, yo los exhorto, como a gente de paso y extranjeros: no cedan a esos deseos carnales que combaten contra el alma. 12Observen una buena conducta en medio de los paganos y así, los mismos que ahora calumnian como a malhechores, al ver sus buenas obras, tendrán que glorificar a Dios el día de su Visita.
Palabra de Dios.
Salmo Responsorial
Salmo responsorial: 100 (99), 1b–5
R. ¡Aclame al Señor toda la tierra!
1Aclame al Señor toda la tierra, 2sirvan al Señor con alegría, lleguen hasta él con cantos jubilosos. R.
3Reconozcan que el Señor es Dios: él nos hizo y a él pertenecemos; somos su pueblo y ovejas de su rebaño. R.
4Entren por sus puertas dando gracias, entren en sus atrios con himnos de alabanza, alaben al Señor y bendigan su Nombre. R.
5¡Qué bueno es el Señor! Su misericordia permanece para siempre, y su fidelidad por todas las generaciones. R.
Aleluya: Juan 8, 12
“Aleluya. Yo soy la luz del mundo; el que me sigue tendrá la luz de la Vida. Aleluya”
Evangelio
Evangelio de Nuestro Señor Jesucristo según San Marcos 10, 46–52
"¡Animo, levántate! El te llama"
46Cuando Jesús salía de Jericó, acompañado de sus discípulos y de una gran multitud, el hijo de Timeo –Bartimeo, un mendigo ciego– estaba sentado junto al camino. 47Al enterarse de que pasaba Jesús, el Nazareno, se puso a gritar: "¡Jesús, Hijo de David, ten piedad de mí!". 48Muchos lo reprendían para que se callara, pero él gritaba más fuerte: "¡Hijo de David, ten piedad de mí!". 49Jesús se detuvo y dijo: "Llámenlo". Entonces llamaron al ciego y le dijeron: "¡Animo, levántate! El te llama". 50Y el ciego, arrojando su manto, se puso de pie de un salto y fue hacia él. 51Jesús le preguntó: "¿Qué quieres que haga por ti? Él le respondió: "Maestro, que yo pueda ver". 52Jesús le dijo: "Vete, tu fe te ha salvado". En seguida comenzó a ver y lo siguió por el camino.
Palabra del Señor.
Comentario:
Al salir ya de Jericó con sus discípulos y una crecida muchedumbre... En la página de ayer estábamos "en el camino" de Jerusalén. Hoy estamos cerca, en Jericó, a algunos kilómetros.
La página de mañana nos mostrará a Jesús de regreso a Jerusalén en el Templo. ¡No perdamos el recuerdo de la significación de este viaje! Jesús avanza hacia el lugar de su muerte y de su resurrección, y se acerca "su hora". ¡Deliberadamente, voluntariamente, lúcidamente, valientemente, camina hacia Jerusalén! Jericó es la última ciudad atravesada.
Desde allí hay todavía 20 Kms. de marcha cuesta arriba. El camino de Jericó a Jerusalén es una interminable "subida"... se sube desde Jericó, situada a 200 metros bajo el nivel del mar, a Jerusalén, situada a 800 metros sobre el nivel del mar, por un camino muy brusco.
-Un mendigo ciego, hijo de Timeo que estaba sentado junto al camino, oyendo que era Jesús de Nazaret, comenzó a "gritar": "¡Jesús, Hijo de David, ten piedad de mí!"
Es un pobre, no puede trabajar. Espera, sentado sobre el terraplén, tiende la mano a los que pasan. "Oye" pasar una muchedumbre y se "entera" que Jesús de Nazaret está entre la multitud, entonces una esperanza loca levanta su miseria: se pone a gritar. Muy sencillamente, sin pretensión, sin grandes referencias teológicas, usa el título más popular para hablar del Mesías: "Hijo de David". Es la primera vez que Marcos cita ese título real. El Mesías era esperado como "aquel que debía restablecer la realeza en Israel". Y como Jesús "sube a Jerusalén", los que están a su alrededor piensan que va allí para ejercer el poder. Es lo que la muchedumbre dirá mañana, día de Ramos, en la página de Marcos que sigue exactamente a ésta: "¡Hosana! bendito sea el reino que llega, el reino de nuestro padre, David". (Mc 11, 10).
Sabemos que la "ciudad de David", Jerusalén, rehusará, crucificará a ese "hijo de David" después del breve triunfo de un día.
¿No tengo yo también deseos de poder y de éxito humanos? ¿Qué pido a Dios, habitualmente? Muchos le increpaban para que callase; pero él gritaba mucho más.
Se detuvo Jesús y dijo: "Llamadle". Llamaron pues al ciego: "Animo, levántate, que El te llama". El ciego arroja su manto, "da un salto" y "corre" hacia Jesús.
Hay que detenerse unos momentos e imaginar esta escena, como en el cine. Ver a la muchedumbre, a Jesús, al ciego... adivinar sus sentimientos... hacer oración a partir de esto.
-"¿Qué quieres que haga por ti?" "Señor, que vea". "Anda, tu fe te ha salvado".
¿Y mi fe, la mía? ¿Me hace "saltar" y "correr" hacia Jesús? ¿Tengo conciencia, ante Dios, de ser un ciego? ·Newman-CARDENAL escribió esto:
"Una vez al año, en primavera, el mundo que vemos hace que estallen sus potencias ocultas. Entonces las flores aparecen, en los árboles frutales se abren sus flores, la hierba y el trigo crecen. Hay un súbito aliento, un estallido de la vida oculta puesta por Dios en el mundo material.
¿Quién pensaría, sin la experiencia de primaveras precedentes, que fuese concebible con dos o tres meses de antelación que la faz de la naturaleza aparentemente muerta, pudiese llegar a ser tan espléndida y tan variada? Lo mismo sucede con la primavera eterna... vendrá, aunque tarde.
Esperémosla. Sabemos que existen muchas más cosas de las que vemos: Estas no son más que la corteza exterior de un reino eterno..."
Abre mis ojos, Señor, cúrame, quiero verte.
-El hombre recobró la vista, y seguía a Jesús por el camino.
Aquello, de lo que no había sido capaz "el hombre rico". Sigue a Jesús por el camino que sube hacia Jerusalén.
Iluminado por Jesús, soy ya capaz de seguirle.
NOEL QUESSON, PALABRA DE DIOS PARA CADA DIA 1, EVANG. DE ADVIENTO A PENTECOSTÉS, EDIT. CLARET/BARCELONA 1984.Pág. 352 s. Tomado de http://www.mercaba.org/FERIAS/TO/08semana_4jueves.htm.
Meditemos:
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