lunes, 31 de mayo de 2010

Martes 01 – Memoria Obligatoria: San Justino, mártir – Rojo / Misa: de la memoria– Liturgia de las horas: de la memoria.


Primera lectura

Lectura de la segundacarta del Apóstol san Pedro (3, 11b–15ª. 17–18)

Nosotros esperamos un cielo nuevo y una tierra nueva donde habitará lajusticia

Hermanos: 11b¡Quésanta y piadosa debe ser la conducta de ustedes, 12esperando yacelerando la venida del Día del Señor! Entonces se consumirán los cielos y loselementos quedarán fundidos por el fuego. 13Pero nosotros, deacuerdo con la promesa del Señor, esperamos un cielo nuevo y una tierra nuevadonde habitará la justicia. 14Por eso, queridos hermanos, mientrasesperan esto, procuren vivir de tal manera que él los encuentre en paz, sinmancha ni reproche. 15Tengan en cuenta que la paciencia del Señor espara nuestra salvación. 17Hermanos míos, ustedes están prevenidos.Manténganse en guardia, no sea que, arrastrados por el extravío de los quehacen el mal, pierdan su firmeza. 18Crezcan en la gracia y en elconocimiento de nuestro Señor y Salvador Jesucristo. ¡A él sea la gloria, ahoray en la eternidad!

Palabra de Dios.


Salmo Responsorial

Salmo 90 (89), 2–4.10. 14. 16

R. ¡Tú eres nuestro refugio, Señor! 

2Antes que fueran engendradas las montañas, antes quenacieran la tierra y el mundo, desde siempre y para siempre, tú eres Dios. R.

3Tú haces que los hombres vuelvan al polvo, con sólodecirles: "Vuelvan, seres humanos". 4Porque mil años sonante tus ojos como el día de ayer, que ya pasó, como una vigilia de la noche. R.

10Nuestra vida dura apenas setenta años, y ochenta, sitenemos más vigor: en su mayor parte son fatiga y miseria, porque pasan pronto,y nosotros nos vamos. 14Sácianos en seguida con tu amor, ycantaremos felices toda nuestra vida. R.

 

Aleluya:Cfr. Efesios 1, 17–18

Aleluya. “El Padre de nuestro Señor Jesucristoilumine nuestros corazones, para que podamos valorar la esperanza a la quehemos sido llamados”. Aleluya


Evangelio

Evangelio deNuestro Señor Jesucristo según san Marcos (12, 13–17)

Den al César lo que es del César, y a Dios, lo que es de Dios

13Le enviaron después a unos fariseos yherodianos para sorprenderlo en alguna de sus afirmaciones. 14Ellosfueron y le dijeron: "Maestro, sabemos que eres sincero y no tienes encuenta la condición de las personas, porque no te fijas en la categoría denadie, sino que enseñas con toda fidelidad el camino de Dios. ¿Está permitidopagar el impuesto al César o no? ¿Debemos pagarla o no?". 15Peroél, conociendo su hipocresía, les dijo: "¿Por qué me tienden una trampa?Muéstrenme un denario". 16Cuando se lo mostraron, preguntó:"¿De quién es esta figura y esta inscripción?". Respondieron:"Del César". 17Entonces Jesús les dijo: "Den al Césarlo que es del César, y a Dios, lo que es de Dios". Y ellos quedaronsorprendidos por la respuesta.

Palabra del Señor.


Comentario:

 

La trampaestá en lo siguiente: preguntan sobre el impuesto que los judíos deben pagar alCésar emperador de Roma, dado que los judíos habían sido colonizados por losromanos. Se presentan juntos fariseos y partidarios de Herodes, que en políticason enemigos. Los fariseos rechazan la dominación romana; los partidarios deHerodes, al contrario, la aceptan.

Si Jesúsdice que hay que pagar, los fariseos lo desprestigiarán ante el pueblo. Siafirma que no, los partidarios de Herodes lo harán detener por los romanos.

Jesús nocondena el imperialismo romano, pero tampoco lo justifica. ¿Será porque losproblemas de paz y justicia entre los pueblos no son cosas bastante “espirituales”y no le interesan?

En realidadJesús no mira los problemas políticos como los miramos nosotros. Son problemasimportantes, por supuesto, y la Historia Sagrada nos enseña que Dios quierelibertad para cada uno y que las naciones tengan la posibilidad de desarrollarsu cultura y su vida nacional. Y esto justifica ampliamente el compromisopolítico de los cristianos.

Pero Jesússabe también que la liberación verdadera se juega más allá de las fronteras delas rivalidades partidarias. Vivió en un momento en que sus compatriotasestaban sumamente politizados, divididos en facciones irreconciliables, queiban a ser una de las causas de la rebeldía y de los desastres de los años66-71.

Larespuesta de Jesús invita a sus adversarios a que coloquen la política en suverdadero lugar y no confundan la fe con el fanatismo religioso.

Pagar elimpuesto al César, gobernante extranjero y pagano, era para los fariseos comorenegar de Dios, verdadero Señor de Israel. Y debido a que identificaban losobjetivos del partido nacional judío con la causa de Dios, debían aplastar alos partidos opuestos para servir a Dios.

En vista deque la fe exige de nosotros una obediencia total, las personas que hoy todavíaconfunden la fe con una militancia política llegan poco a poco a justificartodo lo que hace su partido, incluso la mentira y los crímenes.

El César deRoma no era Dios, aunque pretendía serlo. Había logrado imponer su autoridad yel uso de la moneda romana; mas no por eso podía exigir la obediencia de laconciencia, que se debe sólo a Dios. Pero tampoco era “el enemigo de Dios”,como lo creían los fariseos, y no era necesario negarle el impuesto y lasumisión para adelantar el Reino de Dios.

Tomado delComentario de la Biblia Latinoamericana, edición 1995.


Meditemos:

 

  1. ¿Doy al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios?
  2. ¿Cuáles son mis actitudes frente a la política? ¿Por qué?

 

 


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domingo, 30 de mayo de 2010

Lunes 31 – Fiesta: La Visitación de Santa María Virgen – Blanco / Misa: del Propio. Gloria. Lecturas propias. Prefacio de la Santísima Virgen María II – Liturgia de las horas: del Propio. 1ra Semana para el salterio. 9na Semana durante el año.


Primera lectura

Lectura de la profecía de Sofonías 3, 14–18

El Señor, tu Dios, está en medio de ti, te renueva con su amor y lanza por ti gritos de alegría

14¡Grita de alegría, hija de Sión! ¡Aclama, Israel! ¡Alégrate y regocíjate de todo corazón, hija de Jerusalén! 15El Señor ha retirado las sentencias que pesaban sobre ti y ha expulsado a tus enemigos. El Rey de Israel, el Señor, está en medio de ti: ya no temerás ningún mal. 16Aquel día, se dirá a Jerusalén: ¡No temas, Sión, que no desfallezcan tus manos! 17¡El Señor, tu Dios, está en medio de ti, es un guerrero victorioso! El exulta de alegría a causa de ti, te renueva con su amor y lanza por ti gritos de alegría, 18como en los días de fiesta. Yo aparté de ti la desgracia, para que no cargues más con el oprobio.

Palabra de Dios.

O bien:

 

Lectura de la carta del apóstol San Pablo a los cristianos de Roma 12, 9–16

Consideren como propias las necesidades de los santos y practiquen generosamente la hospitalidad

Hermanos: 9Amen con sinceridad. Tengan horror al mal y pasión por el bien. 10Ámense cordialmente con amor fraterno, estimando a los otros como más dignos. 11Con solicitud incansable y fervor de espíritu, sirvan al Señor. 12Alégrense en la esperanza, sean pacientes en la tribulación y perseverantes en la oración. 13Consideren como propias las necesidades de los santos y practiquen generosamente la hospitalidad. 14Bendigan a los que los persiguen, bendigan y no maldigan nunca. 15Alégrense con los que están alegres, y lloren con los que lloran. 16Vivan en armonía unos con otros, no quieran sobresalir, pónganse a la altura de los más humildes. No presuman de sabios.

Palabra de Dios.


Salmo Responsorial

Salmo responsorial: Isaías 12, 2–6

R. ¡Es grande en medio de ti el Santo de Israel! 

2Este es el Dios de mi salvación: yo tengo confianza y no temo, porque el Señor es mi fuerza y mi protección; él fue mi salvación. 3Ustedes sacarán agua con alegría de las fuentes de la salvación. R.

4Y dirán en aquel día: Den gracias al Señor, invoquen su Nombre, anuncien entre los pueblos sus proezas, proclamen qué sublime es su Nombre. R.

5Canten al Señor porque ha hecho algo grandioso: ¡que sea conocido en toda la tierra! 6¡Aclama y grita de alegría, habitante de Sión, porque es grande en medio de ti el Santo de Israel! R.


Aleluya: Cfr. Lucas 1, 45

Aleluya. “Feliz de ti, Virgen María, por haber creído que se cumplirá lo que te fue anunciado de parte del Señor”. Aleluya

 

Evangelio

Evangelio de Nuestro Señor Jesucristo según San Lucas 1, 39–56

¿Quién soy yo, para que la madre de mi Señor venga a visitarme?

39En aquellos días, María partió y fue sin demora a un pueblo de la montaña de Judá. 40Entró en la casa de Zacarías y saludó a Isabel. 41Apenas esta oyó el saludo de María, el niño saltó de alegría en su seno, e Isabel, llena del Espíritu Santo, 42exclamó: “¡Tú eres bendita entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre! 43¿Quién soy yo, para que la madre de mi Señor venga a visitarme? 44Apenas oí tu saludo, el niño saltó de alegría en mi seno. 45Feliz de ti por haber creído que se cumplirá lo que te fue anunciado de parte del Señor”. 46María dijo entonces: “Mi alma canta la grandeza del Señor, 47y mi espíritu se estremece de gozo en Dios, mi salvador, 48porque el miró con bondad la pequeñez de tu servidora. En adelante todas las generaciones me llamarán feliz, 49porque el Todopoderoso he hecho en mí grandes cosas: ¡su Nombre es santo! 50Su misericordia se extiende de generación en generación sobre aquellos que lo temen. 51Desplegó la fuerza de su brazo, dispersó a los soberbios de corazón. 52Derribó a los poderosos de su trono y elevó a los humildes. 53Colmó de bienes a los hambrientos y despidió a los ricos con las manos vacías. 54Socorrió a Israel, su servidor, acordándose de su misericordia, 55como lo había prometido a nuestros padres, en favor de Abraham y de su descendencia para siempre”. 56María permaneció con Isabel unos tres meses y luego regresó a su casa.

Palabra del Señor.


Comentario:

El misterio de la Visitación, preludio de la misión del Salvador Catequesis de Juan Pablo II (2-X-96)

1. En el relato de la Visitación, san Lucas muestra cómo la gracia de la Encarnación, después de haber inundado a María, lleva salvación y alegría a la casa de Isabel. El Salvador de los hombres, oculto en el seno de su Madre, derrama el Espíritu Santo, manifestándose ya desde el comienzo de su venida al mundo.

El evangelista, describiendo la salida de María hacia Judea, usa el verbo anístemi, que significa levantarse, ponerse en movimiento. Considerando que este verbo se usa en los evangelios para indicar la resurrección de Jesús (cf. Mc 8,31; 9,9.31; Lc 24,7.46) o acciones materiales que comportan un impulso espiritual (cf. Lc 5,27-28; 15,18.20), podemos suponer que Lucas, con esta expresión, quiere subrayar el impulso vigoroso que lleva a María, bajo la inspiración del Espíritu Santo, a dar al mundo el Salvador.

2. El texto evangélico refiere, además, que María realiza el viaje «con prontitud» (Lc 1,39). También la expresión «a la región montañosa» (Lc 1,39), en el contexto lucano, es mucho más que una simple indicación topográfica, pues permite pensar en el mensajero de la buena nueva descrito en el libro de Isaías: «¡Qué hermosos son sobre los montes los pies del mensajero que anuncia la paz, que trae buenas nuevas, que anuncia salvación, que dice a Sión: "Ya reina tu Dios"!» (Is 52,7).

Así como manifiesta san Pablo, que reconoce el cumplimiento de este texto profético en la predicación del Evangelio (cf. Rom 10,15), así también san Lucas parece invitar a ver en María a la primera evangelista, que difunde la buena nueva, comenzando los viajes misioneros del Hijo divino.

La dirección del viaje de la Virgen santísima es particularmente significativa: será de Galilea a Judea, como el camino misionero de Jesús (cf. Lc 9,51).

En efecto, con su visita a Isabel, María realiza el preludio de la misión de Jesús y, colaborando ya desde el comienzo de su maternidad en la obra redentora del Hijo, se transforma en el modelo de quienes en la Iglesia se ponen en camino para llevar la luz y la alegría de Cristo a los hombres de todos los lugares y de todos los tiempos.

3. El encuentro con Isabel presenta rasgos de un gozoso acontecimiento salvífico, que supera el sentimiento espontáneo de la simpatía familiar. Mientras la turbación por la incredulidad parece reflejarse en el mutismo de Zacarías, María irrumpe con la alegría de su fe pronta y disponible: «Entró en casa de Zacarías y saludó a Isabel» (Lc 1,40).

San Lucas refiere que «cuando oyó Isabel el saludo de María, saltó de gozo el niño en su seno» (Lc 1,41). El saludo de María suscita en el hijo de Isabel un salto de gozo: la entrada de Jesús en la casa de Isabel, gracias a su Madre, transmite al profeta que nacerá la alegría que el Antiguo Testamento anuncia como signo de la presencia del Mesías.

Ante el saludo de María, también Isabel sintió la alegría mesiánica y «quedó llena de Espíritu Santo; y exclamando con gran voz, dijo: "Bendita tú entre las mujeres y bendito el fruto de tu seno"» (Lc 1,41-42).

En virtud de una iluminación superior, comprende la grandeza de María que, más que Yael y Judit, quienes la prefiguraron en el Antiguo Testamento, es bendita entre las mujeres por el fruto de su seno, Jesús, el Mesías.

4. La exclamación de Isabel «con gran voz» manifiesta un verdadero entusiasmo religioso, que la plegaria del Avemaría sigue haciendo resonar en los labios de los creyentes, como cántico de alabanza de la Iglesia por las maravillas que hizo el Poderoso en la Madre de su Hijo.

Isabel, proclamándola «bendita entre las mujeres», indica la razón de la bienaventuranza de María en su fe: «¡Feliz la que ha creído que se cumplirían las cosas que le fueron dichas de parte del Señor!» (Lc 1,45). La grandeza y la alegría de María tienen origen en el hecho de que ella es la que cree.

Ante la excelencia de María, Isabel comprende también qué honor constituye para ella su visita: «¿De dónde a mí que la madre de mi Señor venga a mí?» (Lc 1,43). Con la expresión «mi Señor», Isabel reconoce la dignidad real, más aún, mesiánica, del Hijo de María. En efecto, en el Antiguo Testamento esta expresión se usaba para dirigirse al rey (cf. 1 R 1, 13, 20, 21, etc.) y hablar del rey-mesías (Sal 110,1). El ángel había dicho de Jesús: «El Señor Dios le dará el trono de David, su padre» (Lc 1,32). Isabel, «llena de Espíritu Santo», tiene la misma intuición. Más tarde, la glorificación pascual de Cristo revelará en qué sentido hay que entender este título, es decir, en un sentido trascendente (cf. Jn 20,28; Hch 2,34-36).

Isabel, con su exclamación llena de admiración, nos invita a apreciar todo lo que la presencia de la Virgen trae como don a la vida de cada creyente.

En la Visitación, la Virgen lleva a la madre del Bautista el Cristo, que derrama el Espíritu Santo. Las mismas palabras de Isabel expresan bien este papel de mediadora: «Porque, apenas llegó a mis oídos la voz de tu saludo, saltó de gozo el niño en mi seno» (Lc 1,44). La intervención de María, junto con el don del Espíritu Santo, produce como un preludio de Pentecostés, confirmando una cooperación que, habiendo empezado con la Encarnación, está destinada a manifestarse en toda la obra de la salvación divina.

[L'Osservatore Romano, edición semanal en lengua española, del 4-X-96]. Tomado de http://www.franciscanos.org/jpabloII/jpiivisitacion.html, vista el 29 de mayo de 2010.


Meditemos:

 

  1. ¿Qué me provoca la lectura de este relato? ¿Por qué?
  2. ¿Me identifico con María en lo que dice? ¿De qué manera puedo vivir hoy ese “salmo” mariano?

 


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sábado, 29 de mayo de 2010

Domingo 30 – SOLEMNIDAD: LA SANTÍSIMA TRINIDAD – Blanco / Misa: del Propio. Gloria. Credo. Prefacio propio – Liturgia de las horas: del Propio. 1ra semana para el Salterio.


Primera Lectura

Lectura del libro de los Proverbios (8, 22–31)

Yo estaba a su lado como un hijo querido y mi delicia era estar con los hijos de los hombres

Dice la Sabiduría de Dios: 22El Señor me creó como primicia de sus caminos, antes de sus obras, desde siempre. 23Yo fui formada desde la eternidad, desde el comienzo, antes de los orígenes de la tierra. 24Yo nací cuando no existían los abismos, cuando no había fuentes de aguas caudalosas. 25Antes que fueran cimentadas las montañas, antes que las colinas, yo nací, 26cuando él no había hecho aún la tierra ni los espacios ni los primeros elementos del mundo. 27Cuando él afianzaba el cielo, yo estaba allí; cuando trazaba el horizonte sobre el océano, 28cuando condensaba las nubes en lo alto, cuando infundía poder a las fuentes del océano, 29cuando fijaba su límite al mar para que las aguas no transgredieran sus bordes, cuando afirmaba los cimientos de la tierra, 30yo estaba a su lado como un hijo querido y lo deleitaba día tras día, recreándome delante de él en todo tiempo, 31recreándome sobre la faz de la tierra, y mi delicia era estar con los hijos de los hombres.

Palabra de Dios


Salmo Responsorial

Salmo 8, 4–9

R¡Señor, nuestro Dios, qué admirable es tu Nombre en toda la tierra!

4Al ver el cielo, obra de tus manos, la luna y las estrellas que has creado: 5¿qué es el hombre para que pienses en él, el ser humano para que lo cuides? R.

6Lo hiciste poco inferior a los ángeles, lo coronaste de gloria y esplendor; 7le diste dominio sobre la obra de tus manos, todo lo pusiste bajo sus pies. R.

8Todos los rebaños y ganados, y hasta los animales salvajes; 9las aves del cielo, los peces del mar y cuanto surca los senderos de las aguas. R.


Segunda Lectura

Lectura de la carta a los Romanos (5, 1–5)

Estamos en paz con Dios, por medio de nuestro Señor Jesucristo, porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo

Hermanos: 1Justificados por la fe, estamos en paz con Dios, por medio de nuestro Señor Jesucristo. 2Por él hemos alcanzado, mediante la fe, la gracia en la que estamos afianzados, y por él nos gloriamos en la esperanza de la gloria de Dios. 3Más aún, nos gloriamos hasta de las mismas tribulaciones, porque sabemos que la tribulación produce la constancia; 4la constancia, la virtud probada; la virtud probada, la esperanza. 5Y la esperanza no quedará defraudada, porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo, que nos ha sido dado.

Palabra de Dios.

 

Aleluya: Cfr. Apocalipsis 1, 8

Aleluya. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo, al Dios que es, que era y que viene. Aleluya


Evangelio

Evangelio de Nuestro Señor Jesucristo según san Juan (16, 12–15)

Todo lo que es del Padre es mío; el Espíritu de la Verdad recibirá de lo mío y se lo anunciará

Durante la Última Cena, Jesús dijo a sus discípulos: 12Todavía tengo muchas cosas que decirles, pero ustedes no las pueden comprender ahora. 13Cuando venga el Espíritu de la Verdad, él los introducirá en toda la verdad, porque no hablará por sí mismo, sino que dirá lo que ha oído y les anunciará lo que irá sucediendo. 14El me glorificará, porque recibirá de lo mío y se lo anunciará a ustedes. 15Todo lo que es del Padre es mío. Por eso les digo: "Recibirá de lo mío y se lo anunciará a ustedes".

Palabra del Señor.

Comentario:

 

Todavía tengo muchas cosas que decirles, pero ustedes no las pueden comprender ahora.

Hoy celebramos la fiesta de la Santísima Trinidad, donde contemplamos la presencia de Dios uno y trino. Jesús nos dice que hay muchas cosas que tiene que decirnos, pero que no las entenderíamos. Tal vez una de ellas sea el misterio de la Trinidad. Es un misterio no sólo porque nuestra razón no lo pueda entender, sino, sobre todo, porque nos deslumbra de tal modo que nos termina encandilando. Qué el Creador sea al mismo tiempo tres personas distintas y un solo Dios verdadero es algo inabarcable para nuestra limitada inteligencia y comprensión.

Dice Jesús que no las podemos comprender ahora, nos sólo porque nos falte el entendimiento, sino también porque no es una tarea humana comprender el misterio sino que es fruto de la revelación que Dios hace a su Iglesia con la asistencia del Espíritu Santo. Es don divino. (Hay que distinguir entre misterio y enigma: el misterio deslumbra y encandila, necesita de la fe y la revelación sobrenatural para ser entendido; el enigma es una incógnita que puede ser develada por la razón).

 

Cuando venga el Espíritu de la Verdad, él los introducirá en toda la verdad, porque no hablará por sí mismo, sino que dirá lo que ha oído y les anunciará lo que irá sucediendo.

De una manera muy esquemática buscando facilitar la comprensión, aunque se sacrifique la complejidad de la historia, podríamos decir que el Antiguo Testamento es el tiempo del Padre, la vida de Jesús es el tiempo del Hijo y, después de la ascensión del Señor, la era actual es el tiempo del Espíritu Santo.

Este Santo Espíritu nos introduce en la verdad. Esa verdad no es sólo entender los interrogantes de la vida natural de todos los días (el por qué del dolor y el sufrimiento, el sentido de las cosas que hacemos, etc.), sino también, y sobre todo, la revelación actualizada y permanente de la presencia amorosa de Dios a lo largo del camino hacia el cielo. El Espíritu Santo camina con nosotros iluminando la senda de la vida, sosteniéndonos con la fe, la esperanza y el tierno amor divino. Es como si en la Iglesia se repitiera cada día, todos los días, la anunciación a María. El Espíritu Santo nos cubre con su sombra de paz y bendición, nos hace experimentar el poder del Padre a través de la fe y nos impulsa estimulándonos en la esperanza para ser testigos de Jesús.

 

El me glorificará, porque recibirá de lo mío y se lo anunciará a ustedes.

Nadie en la Iglesia duda que Jesús sea el centro de nuestra fe. Por eso nos llamamos cristianos, porque creemos y seguimos, tomando la cruz de cada día, al maestro de Galilea. El Espíritu Santo (tercera persona de la trinidad) no viene a ocupar el lugar del Salvador, más bien viene a glorificarlo, es decir, a exaltarlo, honrarlo y elevarlo. Jesús es el centro de la fe porque es el Hijo–Dios que se hizo humanidad, es el puente entre Dios y los seres humanos, comparte ambas naturalezas, y es propio de la divinidad y de la humanidad, es de todos para todos.

 

Todo lo que es del Padre es mío. Por eso les digo: Recibirá de lo mío y se lo anunciará a ustedes.

La comunicación entre las personas divinas es tan familiar y llena de confianza que lo que es de uno es de todos. En la trinidad no hay mezquindades, todo se comparte, todo es de todos, no hay reservas, al contrario, la generosidad es plena, hay un derroche de amor. Entre nosotros, a veces, los egoísmos gozan de excelente salud. En la trinidad lo del Hijo es compartido por el Espíritu Santo, lo de Padre es también de Hijo. Entre nosotros lo mío es mío y lo tuyo también, buscamos exclusividades, acaparamos con avaricia todo lo que podemos, incluso a las personas.

Es tiempo de compartir, es tiempo del Espíritu Santo que recibe del Hijo lo que el Padre comparte con este y nos lo da a nosotros. La generosidad es amor puesto en práctica. Ser perfectos como la Trinidad Santísima es saber entregar de lo nuestro a los demás y aprender, sin avaricias codiciosas, a compartir lo que los otros nos comunican.  


Meditemos:

 

  1. El Espíritu de la Verdad les contará todo: ¿Qué es la verdad? ¿Para qué sirve conocerla? ¿Qué pasa cuando no sabemos la verdad? ¿Soy siempre fiel a la verdad? ¿Suelo mentir? ¿La crítica o la calumnia forman parte de mi vida?
  2. Jesús dice del Espíritu Santo: El me glorificará, porque recibirá de lo mío y se lo anunciará a ustedes, ¿Nosotros anunciamos lo que hemos escuchado del Espíritu a los hermanos? ¿Somos buenos misioneros?

 


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jueves, 27 de mayo de 2010

Viernes 28 – Feria / Misa: de la feria – Liturgia de las horas: de la feria.


Primera lectura

Lectura de la primera carta del apóstol san Pedro 4, 7–13

Ámense profundamente los unos a los otros, porque el amor cubre todos los pecados

Queridos hermanos: 7Ya se acerca el fin de todas las cosas: por eso, tengan la moderación y la sobriedad necesarias para poder orar. 8Sobre todo, ámense profundamente los unos a los otros, porque el amor cubre todos los pecados. 9Practiquen la hospitalidad, sin quejarse. 10Pongan al servicio de los demás los dones que han recibido, como buenos administradores de la multiforme gracia de Dios. 11El que ha recibido el don de la Palabra, que la enseñe como Palabra de Dios. El que ejerce un ministerio, que lo haga como quien recibe de Dios ese poder, para que Dios sea glorificado en todas las cosas, por Jesucristo. ¡A él sea la gloria y el poder, por los siglos de los siglos! Amén. 12Queridos míos, no se extrañen de la violencia que se ha desatado contra ustedes para ponerlos a prueba, como si les sucediera algo extraordinario. 13Alégrense en la medida en que puedan compartir los sufrimientos de Cristo. Así, cuando se manifieste su gloria, ustedes también desbordarán de gozo y de alegría.

Palabra de Dios.


Salmo Responsorial

Salmo responsorial: 96 (95), 10–13

R. ¡El Señor viene a gobernar la tierra! 

10Digan entre las naciones: “¡el Señor reina!” El mundo está firme y no vacilará. El Señor juzgará a los pueblos con rectitud. R.

11Alégrese el cielo y exulte la tierra, resuene el mar y todo lo que hay en él; 12regocíjese el campo con todos sus frutos, griten de gozo los árboles del bosque. R.

13Griten de gozo delante del Señor, porque él viene a gobernar la tierra: él gobernará al mundo con justicia, y a los pueblos con su verdad. R.


Aleluya: Juan 15, 16

“Aleluya. Yo los elegí del mundo, para que vayan y den fruto, y ese fruto sea duradero. Aleluya”

 

Evangelio

Evangelio de Nuestro Señor Jesucristo según San Marcos 11, 11–25

Cuando pidan algo en la oración, crean que ya lo tienen y lo conseguirán

11Jesús llegó a Jerusalén y fue al Templo; después de observarlo todo, como ya era tarde, salió con los Doce hacia Betania. 12Al día siguiente, cuando salieron de Betania, Jesús sintió hambre. 13Al divisar de lejos una higuera cubierta de hojas, se acercó para ver si encontraba algún fruto, pero no había más que hojas; porque no era la época de los higos. 14Dirigiéndose a la higuera, le dijo: "Que nadie más coma de tus frutos". Y sus discípulos lo oyeron. 15Cuando llegaron a Jerusalén, Jesús entró en el Templo y comenzó a echar a los que vendían y compraban en él. Derribó las mesas de los cambistas y los puestos de los vendedores de palomas, 16y prohibió que transportaran cargas por el Templo. 17Y les enseñaba: "¿Acaso no está escrito: Mi Casa será llamada Casa de oración para todas las naciones? Pero ustedes la han convertido en una cueva de ladrones". 18Cuando se enteraron los sumos sacerdotes y los escribas, buscaban la forma de matarlo, porque le tenían miedo, ya que todo el pueblo estaba maravillado de su enseñanza. 19Al caer la tarde, Jesús y sus discípulos salieron de la ciudad. 20A la mañana siguiente, al pasar otra vez, vieron que la higuera se había secado de raíz. 21Pedro, acordándose, dijo a Jesús: "Maestro, la higuera que has maldecido se ha secado". 22Jesús respondió: "Tengan fe en Dios. 23Porque yo les aseguro que si alguien dice a esta montaña: "Retírate de ahí y arrójate al mar", sin vacilar en su interior, sino creyendo que sucederá lo que dice, lo conseguirá. 24Por eso les digo: Cuando pidan algo en la oración, crean que ya lo tienen y lo conseguirán. 25Y cuando ustedes se pongan de pie para orar, si tienen algo en contra de alguien, perdónenlo, y el Padre que está en el cielo les perdonará también sus faltas".

Palabra del Señor.


Comentario:

 

EL TEMPLO El Templo de Jerusalén era para los judíos el único Templo del único Dios. En cada ciudad tenían sinagogas para reunirse, leer la Biblia y los salmos, pero los sacerdotes ofrecían los animales sacrificados y celebraban el culto verdadero sólo en el Templo. Este era el lugar en que descansaba la presencia de Dios, y desde ahí protegía y santificaba la Ciudad Santa y a todo el pueblo judío.   Un edificio de regular tamaño era el centro de todo el conjunto. En él entraban sólo los sacerdotes para ofrecer el incienso, mientras que la muchedumbre se agolpaba en los patios pavimentados que había alrededor. En esos patios se habían introducido los vendedores y cambistas que proporcionaban los animales y las aves para los sacrificios.   Mientras Juan enfatiza el aspecto profético de la palabra de Jesús  “Destruyan ese Templo...” (Jn 2,19), Marcos se fija en la “purificación del Templo”. Pues tanto los vendedores establecidos en los patios, como la gente que se agitaba en torno a ellos, se interesaban muy poco por la oración de Israel. Los sacerdotes se habían acostumbrado a todo esto, y el jefe de los sacerdotes, Caifás, recibía buenas entradas económicas con las autorizaciones que daba para vender en el Templo.

Jesús no era sacerdote ni guardia del Templo. Pero ese Templo era la casa de su Padre. Por eso se hizo un látigo con cuerdas y los echó fuera a todos.   Será llamada casa de oración para todas las naciones (v. 17). Los hombres no saben vivir en presencia de Dios y, al mismo tiempo que se vuelven fanáticos para defender su religión, no se preocupan para deshacerse –y limpiar así sus templos– de todo lo que impide la oración verdadera. Eran precisamente los patios destinados a los extranjeros, los que ocupaban los vendedores. Limpiar el Templo significa para Jesús restituirle su verdadero sentido, haciendo que todos puedan tener allí un encuentro con Dios.

EL PODER DE LA FE   “Si no duda en su corazón, y cree que sucederá como dice” (v. 23). Ver lo mismo en Stgo 1,6. Jesús se refiere en forma más precisa a “la fe que hace milagros” (ver 1Cor 13, 2). Jesús no dice que esa fe será dada a todos y en todo momento. Se trata de un carisma o don de Dios, que concede a quien quiere (1Cor 12, 9). Es una seguridad interior de que Dios quiere realizar un milagro; con esta seguridad uno se atreve a actuar y a mandar en su nombre. Pero también la palabra de Jesús vale, en forma más amplia, para todas nuestras oraciones. Por supuesto que no pensaremos que Dios va a hacer cualquier milagro que le pidamos. Cuando un enfermo trata de convencerse de que va a sanar, puede ser que con esto la mejoría se haga más fácil, pero este ejercicio mental o esta esperanza no es necesariamente fe. Y si me sugestiono a mí mismo para persuadirme de que Dios me hará ganar el gordo de la lotería, él no tiene obligación de pensar que, siendo más rico, seré mejor.   En realidad, el que quiere humildemente a Dios, comprende que Dios lo quiere levantar en sus apuros; por eso pide con fe, porque ya sabe que Dios le quiere dar. El que está apasionado por el Reino de Dios pide al Señor que su mano todopoderosa quite los obstáculos que se oponen a la extensión de ese Reino. Nos cuesta pedir cosas grandes o que se puedan comprobar, porque si Dios se niega a concedérnoslas, ¿cómo seguiremos confiando? Es muy hermoso no pedir a Dios más que “su gracia”, pero muchos actúan así, no tanto por aprecio a la vida interior cuanto por miedo a no ver una respuesta concreta. ¿Quién se atrevería a pedir lluvia o sequía, como hizo Elías y como lo hacen hoy los pobres, a los que Dios escucha? Pero los que se juegan totalmente por el Evangelio se atreven a pedir a Dios cosas imposibles, obedeciendo las sugerencias muy discretas del Espíritu de Dios. “Crean que ya lo han recibido” (v. 24). Jesús nos invita a pedir con fe y perseverancia hasta conseguir de Dios la certeza de que nuestra oración ha sido escuchada, o al revés, la seguridad de que lo que pedíamos no era lo bueno o no era la voluntad de Dios.

Tomado de los comentarios de la Biblia Latinoamericana.


Meditemos:

 

  1. ¿Qué cosas tengo que “derribar” de mi vida que son falsa religiosidad?
  2. ¿Qué cosas necesito pedir con fe?

 

 


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Jueves 27 – Feria (o Memoria Libre: san Agustín de Cantorbery, obispo – Blanco) / Misa: a elección – Liturgia de las horas: a elección.


Primera lectura

Lectura de la primera carta del apóstol san Pedro 2, 2–5. 9–12

Ustedes, a manera de piedras vivas, son edificados como una casa espiritual

Queridos hermanos: 2Como niños recién nacidos, deseen la leche pura de la Palabra, que los haré crecer para la salvación, 3ya que han gustado qué bueno es el Señor. 4Al acercarse a él, la piedra viva, rechazada por los hombres pero elegida y preciosa a los ojos de Dios, 5también ustedes, a manera de piedras vivas, son edificados como una casa espiritual, para ejercer un sacerdocio santo y ofrecer sacrificios espirituales, agradables a Dios por Jesucristo. 9Ustedes, en cambio, son una raza elegida, un sacerdocio real, una nación santa, un pueblo adquirido para anunciar las maravillas de aquel que los llamó de las tinieblas a su admirable luz: 10ustedes, que antes no eran un pueblo, ahora son el Pueblo de Dios; ustedes que antes no habían obtenido misericordia, ahora la han alcanzado. 11Queridos míos, yo los exhorto, como a gente de paso y extranjeros: no cedan a esos deseos carnales que combaten contra el alma. 12Observen una buena conducta en medio de los paganos y así, los mismos que ahora calumnian como a malhechores, al ver sus buenas obras, tendrán que glorificar a Dios el día de su Visita.

Palabra de Dios.


Salmo Responsorial

Salmo responsorial: 100 (99), 1b–5

R. ¡Aclame al Señor toda la tierra! 

1Aclame al Señor toda la tierra, 2sirvan al Señor con alegría, lleguen hasta él con cantos jubilosos. R.

3Reconozcan que el Señor es Dios: él nos hizo y a él pertenecemos; somos su pueblo y ovejas de su rebaño. R.

4Entren por sus puertas dando gracias, entren en sus atrios con himnos de alabanza, alaben al Señor y bendigan su Nombre. R.

5¡Qué bueno es el Señor! Su misericordia permanece para siempre, y su fidelidad por todas las generaciones. R.


Aleluya: Juan 8, 12

“Aleluya. Yo soy la luz del mundo; el que me sigue tendrá la luz de la Vida. Aleluya”

 

Evangelio

Evangelio de Nuestro Señor Jesucristo según San Marcos 10, 46–52

"¡Animo, levántate! El te llama"

46Cuando Jesús salía de Jericó, acompañado de sus discípulos y de una gran multitud, el hijo de Timeo –Bartimeo, un mendigo ciego– estaba sentado junto al camino. 47Al enterarse de que pasaba Jesús, el Nazareno, se puso a gritar: "¡Jesús, Hijo de David, ten piedad de mí!". 48Muchos lo reprendían para que se callara, pero él gritaba más fuerte: "¡Hijo de David, ten piedad de mí!". 49Jesús se detuvo y dijo: "Llámenlo". Entonces llamaron al ciego y le dijeron: "¡Animo, levántate! El te llama". 50Y el ciego, arrojando su manto, se puso de pie de un salto y fue hacia él. 51Jesús le preguntó: "¿Qué quieres que haga por ti? Él le respondió: "Maestro, que yo pueda ver". 52Jesús le dijo: "Vete, tu fe te ha salvado". En seguida comenzó a ver y lo siguió por el camino.

Palabra del Señor.


Comentario:

 

Al salir ya de Jericó con sus discípulos y una crecida muchedumbre... En la página de ayer estábamos "en el camino" de Jerusalén. Hoy estamos cerca, en Jericó, a algunos kilómetros.

La página de mañana nos mostrará a Jesús de regreso a Jerusalén en el Templo. ¡No perdamos el recuerdo de la significación de este viaje! Jesús avanza hacia el lugar de su muerte y de su resurrección, y se acerca "su hora". ¡Deliberadamente, voluntariamente, lúcidamente, valientemente, camina hacia Jerusalén! Jericó es la última ciudad atravesada.

Desde allí hay todavía 20 Kms. de marcha cuesta arriba. El camino de Jericó a Jerusalén es una interminable "subida"... se sube desde Jericó, situada a 200 metros bajo el nivel del mar, a Jerusalén, situada a 800 metros sobre el nivel del mar, por un camino muy brusco.

-Un mendigo ciego, hijo de Timeo que estaba sentado junto al camino, oyendo que era Jesús de Nazaret, comenzó a "gritar": "¡Jesús, Hijo de David, ten piedad de mí!"

Es un pobre, no puede trabajar. Espera, sentado sobre el terraplén, tiende la mano a los que pasan. "Oye" pasar una muchedumbre y se "entera" que Jesús de Nazaret está entre la multitud, entonces una esperanza loca levanta su miseria: se pone a gritar. Muy sencillamente, sin pretensión, sin grandes referencias teológicas, usa el título más popular para hablar del Mesías: "Hijo de David". Es la primera vez que Marcos cita ese título real. El Mesías era esperado como "aquel que debía restablecer la realeza en Israel". Y como Jesús "sube a Jerusalén", los que están a su alrededor piensan que va allí para ejercer el poder. Es lo que la muchedumbre dirá mañana, día de Ramos, en la página de Marcos que sigue exactamente a ésta: "¡Hosana! bendito sea el reino que llega, el reino de nuestro padre, David". (Mc 11, 10).

Sabemos que la "ciudad de David", Jerusalén, rehusará, crucificará a ese "hijo de David" después del breve triunfo de un día.

¿No tengo yo también deseos de poder y de éxito humanos? ¿Qué pido a Dios, habitualmente? Muchos le increpaban para que callase; pero él gritaba mucho más.

Se detuvo Jesús y dijo: "Llamadle". Llamaron pues al ciego: "Animo, levántate, que El te llama". El ciego arroja su manto, "da un salto" y "corre" hacia Jesús.

Hay que detenerse unos momentos e imaginar esta escena, como en el cine. Ver a la muchedumbre, a Jesús, al ciego... adivinar sus sentimientos... hacer oración a partir de esto.

-"¿Qué quieres que haga por ti?" "Señor, que vea". "Anda, tu fe te ha salvado".

¿Y mi fe, la mía? ¿Me hace "saltar" y "correr" hacia Jesús? ¿Tengo conciencia, ante Dios, de ser un ciego? ·Newman-CARDENAL escribió esto:

"Una vez al año, en primavera, el mundo que vemos hace que estallen sus potencias ocultas. Entonces las flores aparecen, en los árboles frutales se abren sus flores, la hierba y el trigo crecen. Hay un súbito aliento, un estallido de la vida oculta puesta por Dios en el mundo material.

¿Quién pensaría, sin la experiencia de primaveras precedentes, que fuese concebible con dos o tres meses de antelación que la faz de la naturaleza aparentemente muerta, pudiese llegar a ser tan espléndida y tan variada? Lo mismo sucede con la primavera eterna... vendrá, aunque tarde.

Esperémosla. Sabemos que existen muchas más cosas de las que vemos: Estas no son más que la corteza exterior de un reino eterno..."

Abre mis ojos, Señor, cúrame, quiero verte.

-El hombre recobró la vista, y seguía a Jesús por el camino.

Aquello, de lo que no había sido capaz "el hombre rico". Sigue a Jesús por el camino que sube hacia Jerusalén.

Iluminado por Jesús, soy ya capaz de seguirle.

NOEL QUESSON, PALABRA DE DIOS PARA CADA DIA 1, EVANG. DE ADVIENTO A PENTECOSTÉS, EDIT. CLARET/BARCELONA 1984.Pág. 352 s. Tomado de http://www.mercaba.org/FERIAS/TO/08semana_4jueves.htm.

 

Meditemos:

 

  1. ¿Cómo anda mi fe?
  2. ¿Escucho el clamor de los que padecen necesidades?

 

 


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martes, 25 de mayo de 2010

Martes 25 – Feria (o Memoria Libre: san Beda el Venerable, presbítero y doctor de la Iglesia –Blanco / San Gregorio VII, papa – Blanco / Santa María Magdalena de Pazzi, virgen – Blanco) / Misa: a elección – Liturgia de las horas: a elección. 4° semana para el Salterio.


Primera lectura

Lectura de la primera carta del apóstol san Pedro 1, 10–16

Manténganse con el espíritu alerta, vivan sobriamente y pongan toda su esperanza en la gracia

Hermanos: La 10salvación ha sido objeto de la búsqueda y la investigación de los profetas que vaticinan sobre la gracia destinada a ustedes. 11Ellos trataban de descubrir el tiempo y las circunstancias señaladas por el Espíritu de Cristo, que estaba presente en ellos y anunciaba anticipadamente los sufrimientos reservados a Cristo y la gloria que les seguiría. 12A ellos les fue revelado que estaban al servicio de un mensaje destinado no a sí mismos, sino a ustedes. Y ahora ustedes han recibido el anuncio de ese mensaje por obra de quienes, bajo la acción del Espíritu Santo enviado desde el cielo, les transmitieron la Buena Noticia que los ángeles ansían contemplar. 13Por lo tanto, manténganse con el espíritu alerta, vivan sobriamente y pongan toda su esperanza en la gracia que recibirán cuando se manifieste Jesucristo. 14Como hijos obedientes, no procedan de acuerdo con los malos deseos que tenían antes, mientras vivían en la ignorancia. 15Así como aquel que los llamó es santo, también ustedes sean santos en toda su conducta, 16de acuerdo con lo que está escrito: Sean santos, porque yo soy santo.

Palabra de Dios.


Salmo Responsorial

Salmo responsorial: 98 (97), 1–4

R. ¡El señor manifestó su victoria! 

1Canten al Señor un canto nuevo, porque él hizo maravillas: su mano derecha y su santo brazo le obtuvieron la victoria. R.

2El Señor manifestó su victoria, reveló su justicia a los ojos de las naciones: 3se acordó de su amor y su fidelidad en favor del pueblo de Israel. R.

Los confines de la tierra han contemplado el triunfo de nuestro Dios. 4Aclame al Señor toda la tierra, prorrumpan en cantos jubilosos. R.


Aleluya: Cfr. Mateo 11, 25

Aleluya. Bendito eres, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque revelaste los misterios del Reino a los pequeños. Aleluya

 

Evangelio

Evangelio de Nuestro Señor Jesucristo según San Marcos 10, 28–31

Tú sabes que nosotros lo hemos dejado todo y te hemos seguido

28Pedro le dijo: "Tú sabes que nosotros lo hemos dejado todo y te hemos seguido". 29Jesús respondió: "Les aseguro que el que haya dejado casa, hermanos y hermanas, madre y padre, hijos o campos por mí y por la Buena Noticia, 30desde ahora, en este mundo, recibirá el ciento por uno en casas, hermanos y hermanas, madres, hijos, campos, en medio de las persecuciones; y en el mundo futuro recibirá la Vida eterna. 31Muchos de los primeros serán los últimos y los últimos serán los primeros".

Palabra del Señor.


Comentario:

 

El texto de hoy es la tercera parte del gran tríptico planteado por Jesús en torno a la riqueza y, en consecuencia, es continuación del texto del día anterior.

Marcos no quiere plantear el tema de la riqueza en teoría; lo acentúa para confrontar la manera de ser y de actuar de los discípulos. Por eso ha construido la enseñanza de Jesús a partir de estas tres grandes partes:

El texto nos plantea que la pobreza por el Evangelio no puede quedarse en una simple renuncia a los bienes materiales, ni mucho menos en un paternalismo expresado en darle a los bienes un fin social. El mensaje de Jesús pide más: organizar toda la vida en función de los valores del Reino. De esta manera los discípulos se convierten en punto de referencia frente al rico y frente a todos aquellos que han puesto sus bienes por encima del Reino de Dios.

Así pues, los verdaderos seguidores de Jesús son aquellos que asumen de una manera incondicional el camino del Reino. En nombre de ellos Pedro toma la palabra y dice: "Ya lo ves, nosotros lo hemos dejado todo y te hemos seguido". Es decir, los discípulos han asumido una actitud y una forma de ser en coherencia con la propuesta de Jesús, han renunciado a las riquezas de este mundo para estar en total disponibilidad para asumir los valores del Reino planteado por Jesús.

Jesús le responde a Pedro: "Yo les aseguro: nadie que haya dejado casa, hermanos, hermanas, madre, padre, hijos o hacienda por mí y por el Evangelio, quedará sin recibir el ciento por uno". En la respuesta podemos ver cómo Marcos une de manera magistral dos temas: la riqueza, representada en las figuras del principio y del final: "la casa y la hacienda"; y la familia, representada en las figuras del centro: "hermanos, hermanas, madre, padre, hijos". La casa recoge de una manera global la idea de todos los bienes, tanto familiares como materiales. Por tanto, los discípulos de Jesús lo han dejado todo rompiendo con aquellas cosas que generan apegos en la vida: la familia tradicional que encadena con sentimientos que no dejan vivir la libertad; y las riquezas que generan egoísmo, injusticias y desigualdad.

Jesús exige romper con estas estructuras que generan apegos para vivir los principios de una nueva vida que lleva a sus seguidores a que descubran que donde se deja uno (posesiones), se recibe ciento y se construye una nueva familia, amplia y extensa que no está unida por los vínculos de la sangre y de la carne, sino por la comunión con el proyecto del Reino, donde se deben compartir los bienes de la tierra en solidaridad y comunión fraterna. De esta forma, la ruptura (dejar el modo viejo de vivir: el egoísmo y la acumulación) se vuelve para Jesús en un principio nuevo de vida porque, paradójicamente, la donación total se convierte en espacio de abundancia de bienes y familia.

SERVICIO BIBLICO LATINOAMERICANO. Tomado de http://www.mercaba.org/FERIAS/TO/08semana_2martes.htm, vista el 24 de mayo de 2010.

 

Meditemos:

 

  1. ¿Qué dejé por el Señor?
  2. ¿A qué estructuras, o cosas, sigo apegado?

 

 

 


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domingo, 23 de mayo de 2010

Lunes 24 – Memoria Obligatoria: María Madre de la Iglesia – Blanco / Misa: de la memoria – Liturgia de las horas: de la memoria. 1° semana para el Salterio.


Primera lectura

Lectura del libro de los Hechos de los Apóstoles 1, 12–14

Se dedicaban a la oración, en compañía de algunas mujeres, de María, la madre de Jesús

12Los Apóstoles regresaron entonces del monte de los Olivos a Jerusalén: la distancia entre ambos sitios es la que está permitida recorrer en día sábado. 13Cuando llegaron a la ciudad, subieron a la sala donde solían reunirse. Eran Pedro, Juan, Santiago, Andrés, Felipe y Tomás, Bartolomé, Mateo, Santiago, hijo de Alfeo, Simón el Zelote y Judas, hijo de Santiago. 14Todos ellos, íntimamente unidos, se dedicaban a la oración, en compañía de algunas mujeres, de María, la madre de Jesús, y de sus hermanos.

Palabra de Dios.

Salmo Responsorial

Salmo responsorial: Judith 13, 18–19

R. ¡Tú eres el insigne honor de nuestra raza! 

18Que el Dios Altísimo te bendiga, hija mía, más que a todas las mujeres de la tierra; y bendito sea el Señor Dios, creador del cielo y de la tierra. R.

19Nunca olvidarán los hombres la confianza que has demostrado y siempre recordarán el poder de Dios. R.


Aleluya:

Eres feliz, santa Virgen María, y digna de toda alabanza; de ti nació el sol de justicia, Cristo, nuestro Dios.

 

Evangelio

Evangelio de Nuestro Señor Jesucristo según San Juan 19, 25–27

Aquí tienes a tu madre

25Junto a la cruz de Jesús, estaba su madre y la hermana de su madre, María, mujer de Cleofás, y María Magdalena. 26Al ver a la madre y cerca de ella al discípulo a quien el amaba, Jesús le dijo: "Mujer, aquí tienes a tu hijo". 27Luego dijo al discípulo: "Aquí tienes a tu madre". Y desde aquel momento, el discípulo la recibió en su casa.

Palabra del Señor.


Comentario:

 

María, Madre de la Iglesia. Catequesis de Juan Pablo II (17-IX-97)

1. El concilio Vaticano II, después de haber proclamado a María «miembro muy eminente», «prototipo» y «modelo» de la Iglesia, afirma: «La Iglesia católica, instruida por el Espíritu Santo, la honra como a madre amantísima con sentimientos de piedad filial» (Lumen gentium, 53).

A decir verdad, el texto conciliar no atribuye explícitamente a la Virgen el título de «Madre de la Iglesia», pero enuncia de modo irrefutable su contenido, retornando una declaración que hizo, hace más de dos siglos, en el año 1748, el Papa Benedicto XIV (Bullarium romanum,serie 2, t. 2, n. 61, p. 428).

En dicho documento, mi venerado predecesor, describiendo los sentimientos filiales de la Iglesia, que reconoce en María a su madre amantísima, la proclama, de modo indirecto, Madre de la Iglesia.

2. El uso de dicho apelativo en el pasado ha sido más bien raro, pero recientemente se ha hecho más común en las enseñanzas del Magisterio de la Iglesia y en la piedad del pueblo cristiano. Los fieles han invocado a María ante todo con los títulos de «Madre de Dios», «Madre de los fieles» o «Madre nuestra», para subrayar su relación personal con cada uno de sus hijos.

Posteriormente, gracias a la mayor atención dedicada al misterio de la Iglesia y a las relaciones de María con ella, se ha comenzado a invocar más frecuentemente a la Virgen como «Madre de la Iglesia».

La expresión está presente, antes del concilio Vaticano II, en el magisterio del Papa León XIII, donde se afirma que María ha sido «con toda verdad madre de la Iglesia» (Acta Leonis XIII, 15, 302). Sucesivamente, el apelativo ha sido utilizado varias veces en las enseñanzas de Juan XXIII y de Pablo VI.

3. El título de «Madre de la Iglesia», aunque se ha atribuido tarde a María, expresa la relación materna de la Virgen con la Iglesia, tal como la ilustran ya algunos textos del Nuevo Testamento.

María, ya desde la Anunciación, está llamada a dar su consentimiento a la venida del reino mesiánico, que se cumplirá con la formación de la Iglesia.

María, en Caná, al solicitar a su Hijo el ejercicio del poder mesiánico, da una contribución fundamental al arraigo de la fe en la primera comunidad de los discípulos y coopera a la instauración del reino de Dios, que tiene su «germen» e «inicio» en la Iglesia (cf. Lumen gentium,

5).

En el Calvario María, uniéndose al sacrificio de su Hijo, ofrece a la obra de la salvación su contribución materna, que asume la forma de un parto doloroso, el parto de la nueva humanidad.

Al dirigirse a María con las palabras «Mujer, ahí tienes a tu hijo», el Crucificado proclama su maternidad no sólo con respecto al apóstol Juan, sino también con respecto a todo discípulo. El mismo Evangelista, afirmando que Jesús debía morir «para reunir en uno a los hijos de Dios que estaban dispersos» (Jn 11,52), indica en el nacimiento de la Iglesia el fruto del sacrificio redentor, al que María está maternalmente asociada.

El evangelista san Lucas habla de la presencia de la Madre de Jesús en el seno de la primera comunidad de Jerusalén (cf. Hch 1,14). Subraya, así, la función materna de María con respecto a la Iglesia naciente, en analogía con la que tuvo en el nacimiento del Redentor. Así, la dimensión materna se convierte en elemento fundamental de la relación de María con respecto al nuevo pueblo de los redimidos.

4. Siguiendo la sagrada Escritura, la doctrina patrística reconoce la maternidad de María respecto a la obra de Cristo y, por tanto, de la Iglesia, si bien en términos no siempre explícitos.

Según san Ireneo, María «se ha convertido en causa de salvación para todo el género humano» (Adv. haer., III, 22, 4: PG 7, 959), y el seno puro de la Virgen «vuelve a engendrar a los hombres en Dios» (Adv. haer., IV, 33, 11: PG 7, 1.080). Le hacen eco san Ambrosio, que afirma: «Una Virgen ha engendrado la salvación del mundo, una Virgen ha dado la vida a todas las cosas» (Ep. 63, 33: PL 16, 1.198); y otros Padres, que llaman a María «Madre de la salvación» (Severiano de Gabala, Or. 6 de mundi creatione, 10: PG 54, 4; Fausto de Riez, Max Bibl. Patrum VI, 620-621).

En el medievo, san Anselmo se dirige a María con estas palabras: «Tú eres la madre de la justificación y de los justificados, la madre de la reconciliación y de los reconciliados, la madre de la salvación y de los salvados» (Or. 52, 8: PL 158, 957), mientras que otros autores le atribuyen los títulos de «Madre de la gracia» y «Madre de la vida».

5. El título «Madre de la Iglesia» refleja, por tanto, la profunda convicción de los fieles cristianos, que ven en María no sólo a la madre de la persona de Cristo, sino también de los fieles. Aquella que es reconocida como madre de la salvación, de la vida y de la gracia, madre de los salvados y madre de los vivientes, con todo derecho es proclamada Madre de la Iglesia.

El Papa Pablo VI habría deseado que el mismo concilio Vaticano II proclamase a «María, Madre de la Iglesia, es decir, Madre de todo el pueblo de Dios, tanto de los fieles como de los pastores». Lo hizo él mismo en el discurso de clausura de la tercera sesión conciliar (21 de noviembre de 1964), pidiendo, además, que, «de ahora en adelante, la Virgen sea honrada e invocada por todo el pueblo cristiano con este gratísimo título» (AAS 56 [1964], 37).

De este modo, mi venerado predecesor enunciaba explícitamente la doctrina ya contenida en el capítulo VIII de la Lumen gentium, deseando que el título de María, Madre de la Iglesia, adquiriese un puesto cada vez más importante en la liturgia y en la piedad del pueblo cristiano. [L'Osservatore Romano, edición semanal en lengua española, del 19-IX-97]

Tomado de http://www.franciscanos.org/jpabloII/jpiimediadora.html, vista el 23 de Mayo de 2010.

 

Meditemos:

 

  1. ¿En qué situaciones experimento que María es mi Madre?
  2. ¿Mi devoción a María es Bíblica? ¿Por qué?

 

 


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Domingo 23 – PENTECOSTÉS – Solemnidad – Rojo / Misa: del Propio. Gloria. Credo – Liturgia de las horas: del Propio. 3ra semana para el Salterio.


Primera Lectura

Lectura del libro de los Hechos de los Apóstoles (2, 1-11)

Todos quedaron llenos del Espíritu Santo y comenzaron a hablar

1Al llegar el día de Pentecostés, estaban todos reunidos en el mismo lugar. 2De pronto, vino del cielo un ruido, semejante a una fuerte ráfaga de viento, que resonó en toda la casa donde se encontraban. 3Entonces vieron aparecer unas lenguas como de fuego, que descendieron por separado sobre cada uno de ellos. 4Todos quedaron llenos del Espíritu Santo, y comenzaron a hablar en distintas lenguas, según el Espíritu les permitía expresarse. 5Había en Jerusalén judíos piadosos, venidos de todas las naciones del mundo. 6Al oírse este ruido, se congregó la multitud y se llenó de asombro, porque cada uno los oía hablar en su propia lengua. 7Con gran admiración y estupor decían: “¿Acaso estos hombres que hablan no son todos galileos? 8¿Cómo es que cada uno de nosotros los oye en su propia lengua? 9Partos, medos y elamitas, los que habitamos en la Mesopotamia o en la misma Judea, en Capadocia, en el Ponto y en Asia Menor, 10en Frigia y Panfilia, en Egipto, en la Libia Cirenaica, los peregrinos de Roma, 11judíos y prosélitos, cretenses y árabes, todos los oímos proclamar en nuestras lenguas las maravillas de Dios”.

Palabra de Dios


Salmo Responsorial

Salmo 104 (103), 1ab y 24ac. 29bc-30. 31 y 34 (R.: Cf. 30)

REnvía tu Espíritu, Señor, y renuevas la superficie de la tierra.

1Bendice al Señor, alma mía: ¡Señor, Dios mío, qué grande eres! 24¡Qué variadas son tus obras, Señor! ¡La tierra está llena de tus criaturas! R.

29Les quitas el aliento, expiran y vuelven al polvo. 30Si envías tu aliento, son creados, y renuevas la superficie de la tierra. R.

31¡Gloria al Señor para siempre, alégrese el Señor por sus obras! 34que mi canto le sea agradable, y yo me alegraré en el Señor. R.


Segunda Lectura

Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los Corintios (12, 3b-7. 12-13)

Hemos sido bautizados en un solo Espíritu para formar un solo Cuerpo

3Nadie, movido por el Espíritu de Dios, puede decir: “Jesús es el Señor”, si no está impulsado por el Espíritu Santo. 4Ciertamente, hay diversidad de dones, pero todos proceden del mismo Espíritu. 5Hay diversidad de ministerios, pero un solo Señor. 6Hay diversidad de actividades, pero es el mismo Dios el que realiza todo en todos. 7En cada uno, el Espíritu se manifiesta para el bien común. 12Así como el cuerpo tiene muchos miembros, y sin embargo, es uno, y estos miembros, a pesar de ser muchos, no forman sino un solo cuerpo, así también sucede con Cristo. 13Porque todos hemos sido bautizados en un solo Espíritu para formar un solo Cuerpo -judíos y griegos, esclavos y hombres libres- y todos hemos bebido de un mismo Espíritu.

Palabra de Dios.


Aleluya antes del Evangelio

“Ven, Espíritu Santo, llena los corazones de tus fieles y enciende en ellos el fuego de tu amor”


Evangelio

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Juan (20, 19-23)

Como el Padre me envió a mí, yo también los envío a ustedes. Reciban al Espíritu Santo

19Al atardecer de ese mismo día, el primero de la semana, estando cerradas las puertas del lugar donde se encontraban los discípulos, por temor a los judíos, llegó Jesús y poniéndose en medio de ellos, les dijo: "¡La paz esté con ustedes!". 20Mientras decía esto, les mostró sus manos y su costado. Los discípulos se llenaron de alegría cuando vieron al Señor. 21Jesús les dijo de nuevo: "¡La paz esté con ustedes! Como el Padre me envió a mí, yo también los envío a ustedes". 22Al decirles esto, sopló sobre ellos y añadió "Reciban al Espíritu Santo. 23Los pecados serán perdonados a los que ustedes se los perdonen, y serán retenidos a los que ustedes se los retengan".

Palabra del Señor.

Comentario:

 

Los discípulos se encontraban con las puertas cerradas por temor a los judíos.  El temor es igual en todas partes, hace que cerremos toda posibilidad de encuentro con los demás. Los discípulos tenían miedo al maltrato de los judíos, si a Jesús lo había crucificado, ¿qué harían con ellos? Es lógico que se encerraran. Nosotros también nos encerramos muchas veces a lo largo de nuestra vida. El miedo asume distintas caras: rencor, soberbia, ira, cobardía, timidez, etc. Pero sigue siendo, en la raíz, temor. Cuando nos dejamos superar por las estructuras nos volvemos acartonados y poco flexibles, es el miedo el que nos está diciendo: “No dialogues”. Cuando en cada palabra pronunciada causamos heridas a quienes nos rodean, es el miedo que nos dice: “No dialogues”. Cuando nos encerramos en nuestra burbuja y, como el avestruz, escondemos la cabeza, es el miedo que nos invita: “No dialogues”.

¿Cómo vencer el miedo? ¿Cómo romper ese hechizo? Del mismo modo que lo hizo Jesús, no vio la puerta cerrada, vio a sus discípulos; no vio su miedo, vio su necesidad de paz; no vio la barrera, vio la oportunidad del encuentro; y poniéndose en medio de ellos: Dialogó.

 

La paz esté con ustedes. La paz, don preciado, regalo del cielo, algo que todos queremos, pero que no sabemos cuidar. ¿Qué es tener paz? ¿Acaso será vivir sin problemas? ¿O será vencer los problemas? Parece que ninguna de las dos cosas.

Vivir sin problemas no es tener paz, porque la paz puede venir a nosotros inclusive en medio de los problemas. Los pacíficos no son los que no tienen problemas, sino son aquellos que “no se hacen” problema. Son aquellos que buscan  ver la solución antes que quedarse en el conflicto, son los que siempre tienen una puerta de salida. Lo más importante que tenemos que saber para tener la paz que Jesús nos da, es que a las cosas hay que llamarlas por su nombre: mire el problema que tiene, mire lo que le quita paz y póngale un nombre. Ponerle un nombre significa dimensionar de la manera más precisa la situación que estoy atravesando. Significa asumir el problema en su justo valor, ni más ni menos, sólo lo que es. Así no me haré problema, y sí resolveré el problema.

Vencer los problemas no es la única solución para vivir en paz. La paz de Jesús nos llega aún en situaciones donde los problemas no pueden ser vencidos, en situaciones donde lo único que podemos hacer es aceptar la circunstancia dada. Cuando se nos muere, por ejemplo, un hijo, ¿cómo solucionamos el problema? ¿De qué manera se arregla eso? ¡No se puede arreglar! Cuando llega una enfermedad que, por ejemplo, me deja paralítico, ¿cómo solucionamos el problema? ¿De qué manera se arregla eso? ¡No se puede arreglar! Hay problemas que siempre van a estar con nosotros. ¿Qué hacer entonces? Convivir con ellos, es allí donde la paz cumple su función y se convierte en paciencia. La persona que convive con su problema convierte en una ciencia esto de vivir en paz. Al convivir con situaciones dolorosísimas que siempre van a estar presentes, aprendemos, desde la paz que Jesús nos da, desde la ciencia de la cruz, a ser pacientes.

 

Reciban el Espíritu Santo. Cuando era niño y veía series de vaqueros (acuérdese de, por ejemplo: “El gran Chaparral”, “Bonanza”, “Cuero crudo”) recuerde que, en algunos episodios, los indios rodeaban a los vaqueros y cuando todos estaban desesperados llegaba la caballería a salvar a los sobrevivientes. El clarín resonaba y sabíamos que la salvación había llegado.

El Espíritu Santo es la caballería de Dios. La paz de Jesús nos dura poco porque nuestro corazón es intranquilo, ansioso. Hace falta que el Espíritu Santo mantenga ese estado de paz en nuestro interior, que el Espíritu Santo sane nuestros miedos, que el Espíritu santo nos haga dimensionar correctamente nuestros problemas, que el Espíritu Santo nos anime para reconciliarnos con nosotros mismos y con los demás. Por eso en la Secuencia de Pentecostés decimos: “¡Ven Espíritu Santo!”.


Meditemos:

 

  1. ¿Quién es el Espíritu Santo para nosotros?
  2. ¿De qué manera vamos a recibirlo?

 

 


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viernes, 21 de mayo de 2010

Sábado 22 – Feria (o Memoria Libre: Santa Rita de Casia, religiosa – Blanco) – Blanco / Misa: a elección – Liturgia de las horas: a elección.


Primera lectura

Lectura del libro de los Hechos de los Apóstoles (28, 16-20. 30-31)

Pablo vivió en Roma proclamando el Reino de Dios

16Cuando llegamos a Roma, recibió autorización para alojarse en una casa particular con un soldado que lo custodiara. 17Tres días después convocó a los judíos principales, y cuando se reunieron les dijo: "Hermanos, sin haber hecho nada contra el pueblo ni contra las costumbres de nuestros padres, fui arrestado en Jerusalén y puesto en manos de los romanos. 18Después de interrogarme, quisieron dejarme en libertad, porque no encontraban en mí nada que mereciera la muerte; 19pero ante la oposición de los judíos, me vi obligado a apelar al Emperador, sin querer por esto acusar en nada a mi pueblo. 20Por eso he querido verlos y hablarles, ya que a causa de la esperanza de Israel llevo estas cadenas". 30Pablo vivió dos años enteros por sus propios medios, recibiendo a todos los que querían verlo, 31proclamando el Reino de Dios, y enseñando con toda libertad y sin encontrar ningún obstáculo, lo concerniente al Señor Jesucristo.

Palabra de Dios.


Salmo Responsorial

Salmo 11 (10), 4-5. 7 (R.: cf. 7b)

R¡Los que son rectos verán tu rostro, Señor!

4Pero el Señor está en su santo Templo, el Señor tiene su trono en el cielo. Sus ojos observan el mundo, sus pupilas examinan a los hombres. R.

5El Señor examina al justo y al culpable, y odia al que ama la violencia. 7Porque el Señor es justo y ama la justicia, y los son rectos verán su rostro. R.

 

Aleluya: Juan 16, 7. 13.

“Les enviaré el Espíritu de la Verdad, él los introducirá en toda la verdad”


Evangelio

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Juan 21, 19-25

Este mismo discípulo es el que da testimonio de estas cosas y el que las ha escrito, y sabemos que su testimonio es verdadero

19De esta manera, indicaba con qué muerte Pedro debía glorificar a Dios. Y después de hablar así, le dijo: "Sígueme". 20Pedro, volviéndose, vio que lo seguía el discípulo al que Jesús amaba, el mismo que durante la Cena se había reclinado sobre Jesús y le había preguntado: "Señor, ¿quién es el que te va a entregar?". 21Cuando Pedro lo vio, preguntó a Jesús: "Señor, ¿y qué será de este?". 22Jesús le respondió: "Si yo quiero que él quede hasta mi venida, ¿qué importa? Tú sígueme". 23Entonces se divulgó entre los hermanos el rumor de que aquel discípulo no moriría, pero Jesús no había dicho a Pedro: "El no morirá", sino: "Si yo quiero que él quede hasta mi venida, ¿qué te importa?". 24Este mismo discípulo es el que da testimonio de estas cosas y el que las ha escrito, y sabemos que su testimonio es verdadero. 25Jesús hizo también muchas otras cosas. Si se las relata detalladamente, pienso que no bastaría todo el mundo para contener los libros que se escribirían.

Palabra del Señor.

Comentario:


Una de las cosas más difíciles e la vida del cristiano es dejar de lado la envidia sobre el otro, que, si no se trabaja con fortaleza puede caerse en “codiciar los bienes ajenos”. Pedro, sin duda, está lejos de la envidia o la codicia de los bienes ajenos… pero manifiesta un interés un poco raro por el final del discípulo amado, por el destino de ese discípulo. Jesús actúa a su modo, directo, sin importarle el qué dirán, sin preocuparle la opinión de Pedro. "Si yo quiero que él quede hasta mi venida, ¿qué importa? Tú sígueme" (v. 22), parece una respuesta un poco “grosera”; pero en realidad es una respuesta que pone a Pedro en su justo límite… lo que el Señor decida sobre Juan es cosa entre ellos dos… lo que Pedro tiene que hacer es seguirlo y dedicarse a las cosas que el Señor tiene con él. Es importante, como enseñanza para el camino, aprovechar este relato para bien personal. En vez de andar viendo lo que el otro hace, dedicarme a hacer muy bien lo que yo tengo entre manos. En vez de curiosear, lo que puede llevarme a la envidia y codicia de los bienes, espirituales y materiales, de los demás; ponerme las pilas y hacer de modo excelente mi propia tarea.


Meditemos:

 

  1. ¿Experimenté, en alguna circunstancia, curiosidad, envidia o codicia sobre los bienes de los demás?
  2. ¿Sufrí alguna vez esa codicia o envidia ajena? ¿Cómo me sentí en ese momento?

 

 

 


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jueves, 20 de mayo de 2010

Viernes 21 – Feria (Memoria Libre: San Cristóbal Magallanes, presbítero, y compañeros, mártires – Rojo) – Blanco / Misa: a elección – Liturgia de las horas: a elección. Día penitencial.


Primera lectura

Lectura de los Hechos de los Apóstoles (25, 13b-21)

Sobre un tal Jesús que murió y que Pablo asegura que vive

13El rey Agripa y Berenice llegaron a Cesarea y fueron a saludar a Festo. 14Como ellos permanecieron varios días, Festo expuso al rey el caso de Pablo, diciéndole: "Félix ha dejado a un prisionero, 15y durante mi estadía en Jerusalén, los sumos sacerdotes y los ancianos de los judíos, presentaron quejas pidiendo su condena. 16Yo les respondí que los romanos no tienen la costumbre de entregar a un hombre antes de enfrentarlo con sus acusadores y darle la oportunidad de defenderse. 17Ellos vinieron aquí, y sin ninguna demora, me senté en el tribunal e hice comparecer a ese hombre al día siguiente. 18Pero cuando se presentaron los acusadores, estos no alegaron contra él ninguno de los cargos que yo sospechaba. 19Lo que había entre ellos eran no sé qué discusiones sobre su religión, y sobre un tal Jesús que murió y que Pablo asegura que vive. 20No sabiendo bien qué partido tomar en un asunto de esta índole le pregunté a Pablo si quería ir a Jerusalén para ser juzgado allí. 21Pero como este apeló al juicio de Su Majestad imperial, yo ordené que lo dejaran bajo custodia hasta que lo enviara al Emperador".

Palabra de Dios.

Salmo Responsorial

Salmo 103 (102), 1-2. 11-12. 19-20b (R.: 19a)

R¡El Señor tiene su trono en el cielo!

1Bendice al Señor, alma mía, que todo mi ser bendiga a su santo Nombre; 2bendice al Señor, alma mía, y nunca olvides sus beneficios. R.

11Cuanto se alza el cielo sobre la tierra, así de inmenso es su amor por los que lo temen; 12cuanto dista el oriente del occidente, así aparta de nosotros nuestros pecados. R.

19El Señor puso su trono en el cielo, y su realeza gobierna el universo. 20¡Bendigan al Señor, todos sus ángeles, los fuertes guerreros que cumplen sus órdenes! R.

 

Aleluya: Juan 14, 26.

“El Paráclito, el Espíritu Santo, que el Padre enviará en mi Nombre, les enseñará todo y les recordará lo que les he dicho”


Evangelio

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Juan (21, 1. 15-19)

Apacienta mis corderos. Apacienta mis ovejas.

1Después de esto, Jesús se apareció otra vez a los discípulos a orillas del mar de Tiberíades. 15Después de comer, Jesús dijo a Simón Pedro: "Simón, hijo de Juan, ¿me amas más que estos?". Él le respondió: "Sí, Señor, tú sabes que te quiero". Jesús le dijo: "Apacienta mis corderos". 16Le volvió a decir por segunda vez: "Simón, hijo de Juan, ¿me amas?". Él le respondió: "Sí, Señor, saber que te quiero". Jesús le dijo: "Apacienta mis ovejas". 17Le preguntó por tercera vez: "Simón, hijo de Juan, ¿me quieres?". Pedro se entristeció de que por tercera vez le preguntara si lo quería, y le dijo: "Señor, tú lo sabes todo; sabes que te quiero". Jesús le dijo: "Apacienta mis ovejas. 18Te aseguro que cuando eras joven tú mismo te vestías e ibas a donde querías. Pero cuando seas viejo, extenderás tus brazos, y otro te atará y te llevará a donde no quieras". 19De esta manera, indicaba con qué muerte Pedro debía glorificar a Dios. Y después de hablar así, le dijo: "Sígueme".

Palabra del Señor.

Comentario:

 

Con certeza estamos ante la remembranza de la triple negación de Pedro cuando lo torturaban a Jesús. Pedro lo sabe, como nosotros, por eso en v. 17 “se entristeció”. La pregunta de Jesús acerca del amor, repetida tres veces, recuerda la jactanciosa declaración de Pedro en 13, 37. Ante la triple profesión actual de “amor” de Pedro, Jesús le indicará que su tarea como “pastor” del rebaño de Cristo es de por vida (más que evidente en v. 19). La palabra amor, en los escritos de Juan, equivalen a “cumplir los mandamientos” (ver Juan 14, 15 y 15, 10). Cuando se habla de Pedro como “pastor” es bueno recordar que la expresión “apacentar” es utilizada en 1Pedro 5, 2-4 y Hechos 20, 28 en relación con los obispos y ancianos de la comunidad. En otro relato evangélico, Pedro, es considerado “roca” (Mateo 16, 18-19), quizá más ligado al testimonio de la resurrección que a la tarea de “pastor” o “supervisor” de la comunidad. El v. 18 está cargado de simbolismo: “cuando seas viejo, extenderás tus brazos, y otro te atará y te llevará a donde no quieras”, implica que Pedro morirá del mismo modo que Jesús (extendiendo los brazos), atado y asesinado (te llevará a donde no quieras: no es una muerte buscada, es una muerte aceptada, mártir). Culminar diciéndole “sígueme” implica el retorno formal del elegido por Jesús a la tarea de “pastor” luego de la defección (Jesús lo configura como tal en Juan 1, 24, esto se explicita en Mateo 16, 16-19). 


Meditemos:

 

  1. ¿En qué cosas como Pedro le hemos fallado al Señor?
  2. El Señor nos sigue llamando: ¿Estamos dispuestos a seguirlo del modo que el quiere?

 

 


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miércoles, 19 de mayo de 2010

Jueves 20  – Feria (Memoria Libre: San Bernardino de Siena, presbítero – Blanco) – Blanco / Misa: a elección – Liturgia de las horas: a elección.


Primera lectura

Lectura del libro de los Hechos de los Apóstoles (22, 30; 23, 6-11)

Animo, así como has dado testimonio de mí en Jerusalén, también tendrás que darlo en Roma

2230Al día siguiente, queriendo saber con exactitud de qué lo acusaban los judíos, el tribuno le hizo sacar las cadenas, y convocando a los sumos sacerdotes y a todo el Sanedrín, hizo comparecer a Pablo delante de ellos. 236Pablo, sabiendo que había dos partidos, el de los saduceos y el de los fariseos, exclamó en medio del Sanedrín: "Hermanos, yo soy fariseo, hijo de fariseos, y ahora me están juzgando a causa de nuestra esperanza en la resurrección de los muertos". 7Apenas pronunció estas palabras, surgió una disputa entre fariseos y saduceos, y la asamblea se dividió. 8Porque los saduceos niegan la resurrección y la existencia de los ángeles y de los espíritus; los fariseos, por el contrario, admiten una y otra cosas. 9Se produjo un griterío, y algunos escribas del partido de los fariseos se pusieron de pie y protestaron enérgicamente: "Nosotros no encontramos nada de malo en este hombre. ¿Y si le hubiera hablado algún espíritu o un ángel...?". 10Como la disputa se hacía cada vez más violenta, el tribuno, temiendo por la integridad de Pablo, mandó descender a los soldados para que lo sacaran de allí y lo llevaran de nuevo a la fortaleza. 11A la mañana siguiente, el Señor se apareció a Pablo y le dijo: "Animo, así como has dado testimonio de mí en Jerusalén, también tendrás que darlo en Roma".

Palabra de Dios.


Salmo Responsorial

Salmo 16 (15), 1-2ª. 5. 7-11 (R.: 1)

R¡Protégeme, Dios mío, porque me refugio en ti!

1Protégeme, Dios mío, porque me refugio en ti. 2Yo digo al Señor: "Señor, tú eres mi bien”. 5El Señor es la parte de mi herencia y mi cáliz, ¡tú decides mi suerte! R.

7Bendeciré al Señor que me aconseja, ¡hasta de noche me instruye mi conciencia! 8Tengo siempre presente al Señor: él está a mi lado, nunca vacilaré. R.

9Por eso mi corazón se alegra, se regocijan mis entrañas y todo mi ser descansa seguro: 10porque no me entregarás la Muerte ni dejarás que tu amigo vea el sepulcro. R.

11Me harás conocer el camino de la vida, saciándome de gozo en tu presencia, de felicidad eterna a tu derecha. R.

 

Aleluya: Juan 17, 21.

“Que todos sean uno: como tú, Padre, estás en mí y yo en ti, que también ellos sean uno en nosotros”


Evangelio

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Juan (17, 20-26)

Que todos sean uno

20No ruego solamente por ellos, sino también por los que, gracias a su palabra, creerán en mí. 21Que todos sean uno: como tú, Padre, estás en mí y yo en ti, que también ellos sean uno en nosotros, para que el mundo crea que tú me enviaste. 22Yo les he dado la gloria que tú me diste, para que sean uno, como nosotros somos uno 23–yo en ellos y tú en mí– para que sean perfectamente uno y el mundo conozca que tú me has enviado, y que yo los amé cómo tú me amaste. 24Padre, quiero que los que tú me diste estén conmigo donde yo esté, para que contemplen la gloria que me has dado, porque ya me amabas antes de la creación del mundo. 25Padre justo, el mundo no te ha conocido, pero yo te conocí, y ellos reconocieron que tú me enviaste. 26Les di a conocer tu Nombre, y se lo seguiré dando a conocer, para que el amor con que tú me amaste esté en ellos, y yo también esté en ellos".

Palabra del Señor.


Comentario:

 

Desde el versículo 21 al 23 se insiste en “ser uno”, hay una búsqueda inclaudicable de unidad. De hecho, ¿qué posibilidad de eficacia tiene la palabra evangelizadora de los apóstoles sin la unidad con el Padre, Jesús y la comunidad? Obviamente, ninguna. En el v. 22, Jesús dice: “yo les he dado la gloria que tú me diste”, ¿podemos entender, como algunos comentaristas sugieren, que esa “gloria” es el mismo Espíritu Santo? Pareciera que sí. O también se puede completar la imagen con la “gloria de la shekiná”, valorada por el tárgum como “una fuente de protección y de unidad del pueblo de Dios”. Efectivamente, en la teología católica el Espíritu Santo es considerado también de ese modo. En v.21 es el eje por donde pasa la comprensión final de todo este pasaje: la UNIDAD. Una unidad que es vertical: el Padre – el Hijo (Que todos sean uno: como tú, Padre, estás en mí y yo en ti), y una unidad que es horizontal: entre los discípulos (que también ellos sean uno en nosotros, para que el mundo crea que tú me enviaste). La “gloria” que Jesús nos ha dado permite la perfecta unidad (progresiva, podríamos entender) entre los creyentes que adhieren a Jesús. Las iglesias cristianas trabajan mucho en el orden del ecumenismo (con resultados a veces un poco decepcionantes, a veces bastante alentadores) para, inspirados por el Espíritu Santo, lograr la UNIDAD perfecta que Jesús desea; en otro orden, podemos ver cómo, a nivel individual o de pequeñas comunidades, las personas llenas del Espíritu Santo, se sienten invitadas al respeto de la experiencia y creencia ajena, a la tolerancia del modo de vivir la fe de los otros, y al festejo gozoso de la diferencia que enriquece, del rasgo distinto que invita a ver otro rostro –y no solo el reflejado en el propio– de Dios.

Ahora el evangelista Juan nos muestra a Jesús como si contemplara el futuro de gloria que nos espera, las expresiones escritas en presente nos involucran, de modo fuerte, en el final del camino, en el punto de llegada al cielo. Jesús, v. 24, expresa su propia historia de amor desde “antes de la creación del mundo” (es decir, desde siempre), hasta la consumación final, el fin del mundo (es decir, para siempre). El v. 25 marca con fuerza poderosa que los discípulos han conocido al Padre al reconocer en Jesús al enviado por Dios. La línea argumental es muy sencilla y elocuente: quien cree en Jesús y lo reconoce como el enviado, acepta sus palabras y “conoce” al Padre a través de ellas. Por eso en v. 26 se insiste en esa idea: Jesús es el que da a conocer al Padre, el que lo sigue dando a conocer, para que no se pierda el amor del Padre en la ignorancia de los que no creen, sino que siga vivo (y con Él la presencia del mismo Jesús) en la sabiduría, que nace de la fe, de los discípulos.


Meditemos:

 

  1. ¿Cómo vivimos la unidad en nuestra comunidad y entre los cristianos? ¿Qué nos cuesta más en esta área de nuestra vida?
  2. ¿Conozco de verdad al Padre? Mi fe: ¿Es verdaderamente firme y segura?

 


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martes, 18 de mayo de 2010

Miércoles 19 – Feria – Blanco / Misa: del Propiodel tiempo – Liturgia de las horas: del Propio del tiempo.


Primera lectura

Lectura del librode los Hechos de los Apóstoles (20, 28-38)

Los encomiendo al Señor

28Velen por ustedes, y por todo el rebaño sobre el cual el Espíritu Santolos ha constituido guardianes para apacentar a la Iglesia de Dios, que éladquirió al precio de su propia sangre. 29Yo sé que después de mipartida se introducirán entre ustedes lobos rapaces que no perdonarán alrebaño. 30Y aun de entre ustedes mismos, surgirán hombres quetratarán de arrastrar a los discípulos con doctrinas perniciosas. 31Velen,entonces, y recuerden que durante tres años, de noche y de día, no he cesado deaconsejar con lágrimas a cada uno de ustedes. 32Ahora los encomiendoal Señor y a la Palabra de su gracia, que tiene poder para construir eledificio y darles la parte de la herencia que les corresponde, con todos losque han sido santificados. 33En cuanto a mí, no he deseado ni platani oro ni los bienes de nadie. 34Ustedes saben que con mis propiasmanos he atendido a mis necesidades y a las de mis compañeros. 35Detodas las maneras posibles, les he mostrado que así, trabajando duramente, sedebe ayudar a los débiles, y que es preciso recordar las palabras del SeñorJesús: "La felicidad está más en dar que en recibir". 36Despuésde decirles esto, se arrodilló y oró junto a ellos. 37Todos sepusieron a llorar, abrazaron a Pablo y lo besaron afectuosamente, 38apenadossobre todo porque les había dicho que ya no volverían a verlo. Después loacompañaron hasta el barco.

Palabra de Dios


Salmo Responsorial

Salmo 68 (67), 29-30.33-36c (R.: 33a)

R. ¡Pueblos de la tierra, canten al Señor!

29Tu Dios ha desplegado tu poder: ¡sé fuerte,Dios, tú que has actuado por nosotros! 30A causa de tu Templo, queestá en Jerusalén, los reyes te presentarán tributo. R.

33¡Canten al Señor, reinos de la tierra, entonenun himno a Dios, 34al que cabalga por el cielo, por el cieloantiquísimo! El hace oír su voz poderosa, 35¡reconozcan el poder deDios! R.

Su majestadbrilla sobre Israel y su poder, sobre las nubes. 36Tú eres temible,oh Dios, desde tus santuarios. El Dios de Israel concede a su pueblo el poder yla fuerza. ¡Bendito sea Dios! R.

 

Aleluya:Juan 17, 17.

“Conságralos en laverdad: tu palabra es verdad”


Evangelio

Evangelio denuestro Señor Jesucristo según san Juan (17, 6ª. 11b-19)

Que sean uno, como nosotros

6aManifesté tu Nombre a los que separaste del mundopara confiármelos. 11bPadre santo, cuida en tu Nombre a aquellos queme diste, para que sean uno, como nosotros. 12Mientras estaba conellos, cuidaba en tu Nombre a los que me diste; yo los protegía y no se perdióninguno de ellos, excepto el que debía perderse, para que se cumpliera laEscritura. 13Pero ahora voy a ti, y digo esto estando en el mundo,para que mi gozo sea el de ellos y su gozo sea perfecto. 14Yo lescomuniqué tu palabra, y el mundo los odió porque ellos no son del mundo, comotampoco yo soy del mundo. 15No te pido que los saques del mundo,sino que los preserves del Maligno. 16Ellos no son del mundo, comotampoco yo soy del mundo. 17Conságralos en la verdad: tu palabra esverdad. 18Así como tú me enviaste al mundo, yo también los envío almundo. 19Por ellos me consagro, para que también ellos seanconsagrados en la verdad.

Palabra del Señor.


Comentario:

 

En el estilo de San Juan, esta manera de referirse a Dios como “PadreSanto” implica y muestra las similitudes con la oración del Padre Nuestro,contenida en los sinópticos. En este pasaje Jesús no enseña a orar, sino queora por sus discípulos. Recalca que su presencia con los discípulos fue de cuidadocasi maternal (v. 12), la pérdida del traidor es relacionada con elcumplimiento de la Escritura, quizá con la intención de no escandalizar a lacomunidad con la defección –libre, por otro lado– de Judas; o refiriéndose a lacita de Juan 13, 18: “No lo digo por todos ustedes; yo conozco a los que heelegido. Pero es necesario que se cumpla la Escritura que dice: El que compartemi pan se volvió contra mí” (cita Sal 41, 10 aunque también puede verse Sal 109, 4-8). Jesús hace una breve historiade su misión en la tierra y, a continuación, pasa a hablar del presente en elv. 13. La perspectiva actual es de mucho dolor (el mundo los odia: v. 14) y unsufrimiento constante (“no te pido que los saques del mundo”: v. 15a) pero sinderrota definitiva, o al revés, con victoria final (“sino que los preserves delMaligno”: v. 15b). El sufrimiento es propio de la vida del creyente, la únicadiferencia con los del “mundo” es que el creyente padece el sufrimiento, perono lo provoca. La última petición del Padrenuestro solicitaba eso… líbranos delmal (Maligno) (Mt 6, 13), que, en último término, es la instigación satánica deodio homicida (8, 44: “Ustedes tienen por padre al demonio y quieren cumplirlos deseos de su padre. Desde el comienzo él fue homicida y no tiene nada quever con la verdad, porque no hay verdad en él”). La consagración “en la verdad”(v. 17) tiene relación con 8, 44: el demonio es el padre de la mentira. En lasexpresiones de Jesús se establece la diferencia entre dos mundos: el del PadreBueno y el del Maligno: uno, el primero, es verdadero, lleno de paz y amorfraterno; el otro, el segundo, es falso-mentiroso, lleno de maldad y de odiohomicida. Pero, así como Jesús fue enviado al “mundo” para redimirlo, así, susdiscípulos son enviados para la misma misión (v. 18). El Padre envía a Jesús,Jesús envía a sus discípulos. La “consagración” jesuánica implica, en primerlugar, la “dedicación a Dios” (ver Lev 19, 2; 20, 26) y, en segundo lugar, una“capacitación para la misión” (p.e.  Ex28, 36-39). Como dice Luis Alonso Schökel: “En vez de rito de consagración,Dios emplea la verdad, es decir, su palabra que ha de ser recibida con fe ycumplida” (comentarios de la Biblia del Peregrino a Juan 17, 17.19).


Meditemos:

 

En definitiva, el relato evangélico que la Iglesia hoy propone, nosinvita a la reflexión sobre el lugar que nosotros ocupamos en la historia de lasalvación.

 

  1. ¿Somos del mundo o de Dios?
  2. ¿Aceptamos, por la fe, la consagración a la verdad?
  3. ¿Hacemos realidad la misión que Jesús nos ha encargado?

 

Son preguntas que exigen una respuesta aquí y ahora.

 

 


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domingo, 16 de mayo de 2010

Lunes 17 – Feria – Blanco / Misa: del Propio del tiempo – Liturgia de las horas: del Propio del tiempo.


Primera lectura

Lectura del libro de los Hechos de los Apóstoles (19, 1-8)

Cuando ustedes abrazaron la fe, ¿recibieron el Espíritu Santo?

1Mientras Apolo permanecía en Corinto, Pablo atravesando la región interior, llegó a Éfeso. Allí encontró a algunos discípulos 2y les preguntó: "Cuando ustedes abrazaron la fe, ¿recibieron el Espíritu Santo?". Ellos le dijeron: "Ni siquiera hemos oído decir que hay un Espíritu Santo". 3"Entonces, ¿qué bautismo recibieron?", les preguntó Pablo. "El de Juan", respondieron. 4Pablo les dijo: "Juan bautizaba con el bautismo de penitencia, diciendo al pueblo que creyera en el que vendría después de él, es decir, en Jesús". 5Al oír estas palabras, ellos se hicieron bautizar en el nombre del Señor Jesús. 6Pablo les impuso las manos, y descendió sobre ellos el Espíritu Santo. Entonces comenzaron a hablar en distintas lenguas y a profetizar. 7Eran en total unos doce hombres. 8Pablo fue luego a la sinagoga y durante tres meses predicó abiertamente, hablando sobre el Reino de Dios y tratando de persuadir a los oyentes.

Palabra de Dios.


Salmo Responsorial

Salmo 68 (67), 2-5ac. 6-7ab (R.: 33a)

R. ¡Pueblos de la tierra, canten al Señor! 

2¡Se alza Dios! Sus enemigos se dispersan y sus adversarios huyen delante de él. 3Tú los disipas como se disipa el humo; como se derrite la cera ante el fuego, así desaparecen los impíos delante del Señor. R.

4Los justos se regocijan, gritan de gozo delante del Señor y se llenan de alegría. 5¡Canten a Dios, entonen un himno a su Nombre! Su Nombre es "el Señor". R.

6El Señor en su santa Morada es padre de los huérfanos y defensor de las viudas: 7él instala en un hogar a los solitarios y hace salir con felicidad a los cautivos. R.

 

Aleluya: Colosenses 3, 1

“Ya que ustedes han resucitado con Cristo, busquen los bienes del cielo donde Cristo está sentado a la derecha de Dios”


Evangelio

Evangelio de Nuestro Señor Jesucristo según san Juan (16, 29-33)

Tengan valor: yo he vencido al mundo

A la hora de pasar de este mundo al Padre, los discípulos le dijeron a Jesús: 29"Por fin hablas claro y sin parábolas. 30Ahora conocemos que tú lo sabes todo y no hace falta hacerte preguntas. Por eso creemos que tú has salido de Dios". 31Jesús les respondió: "¿Ahora creen? 32Se acerca la hora, y ya ha llegado, en que ustedes se dispersarán cada uno por su lado, y me dejarán solo. Pero no, no estoy solo, porque el Padre está conmigo. 33Les digo esto para que encuentren la paz en mí. En el mundo tendrán que sufrir; pero tengan valor: yo he vencido al mundo".

Palabra del Señor.


Comentario:

 

Søren Kierkegaard, filósofo nacido en Copenhague, Dinamarca, (1813-1855); escribió que la vida no era una sucesión lineal de hechos o acontecimientos; sino que, por el contrario, vivir era como estar en islas… Cuando uno quería pasar de una isla a la otra era necesario dar un salto, a veces ese salto necesitaba de una carrera (es decir, irnos para atrás para tomar envión y poder saltar más lejos). Hoy vemos que los discípulos están en esa situación: ellos creen haber llegado al final del camino, a la meta. “Por fin hablas claro y sin parábolas. Por eso creemos que tú has salido de Dios” (vv. 29-30). Ellos creen –valga la repetición innecesaria- que creen, pero Jesús les indica que en realidad están peor que antes. Es necesario, para Jesús, dar el salto en el vacio de la fe. Animarse a tomar carrera y tratar de alcanzar la otra orilla, esa orilla que no es “intelectual” sino “vivencial”. Esa orilla donde no se trata de “cuánto y qué” entiendo, sino de “cómo” vivo. No es un camino lineal el que se tiene que seguir, es un salto fuerte y ágil hacia otra orilla totalmente desconocida y nueva: la FE. Jesús explica todo para que tengan PAZ, para que tengan VALOR. Estas dos virtudes son necesarias cuando uno se anima a salir de los razonamientos y a entrar en el camino de las decisiones.

Meditemos:

 

  1. ¿Creo que lo sé todo en el terreno de la fe?
  2. ¿Cómo ando de PAZ y VALOR?

 

 


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sábado, 15 de mayo de 2010

Domingo 16 – SOLEMNIDAD: LA ASCENSIÓN DEL SEÑOR – Blanco / Misa: del Propio. Gloria. Credo – Liturgia de las horas: del Propio. 3rasemana para el Salterio. Jornada mundial de las comunicaciones sociales.


Primera Lectura

Lectura del libro de los Hechos de los Apóstoles (1, 1–11)

Este Jesús que les ha sido quitado y fue elevado al cielo, vendrá de la misma manera en que lo han visto partir

1En mi primer Libro, querido Teófilo, me referí a todo lo que hizo y enseñó Jesús, desde el comienzo, 2hasta el día en que subió al cielo, después de haber dado, por medio del Espíritu Santo, sus últimas instrucciones a los Apóstoles que había elegido. 3Después de su Pasión, Jesús se manifestó a ellos dándoles numerosas pruebas de que vivía, y durante cuarenta días se le apareció y les habló del Reino de Dios. 4En una ocasión, mientras estaba comiendo con ellos, les recomendó que no se alejaran de Jerusalén y esperaran la promesa del Padre: "La promesa, les dijo, que yo les he anunciado. 5Porque Juan bautizó con agua, pero ustedes serán bautizados en el Espíritu Santo, dentro de pocos días". 6Los que estaban reunidos le preguntaron: "Señor, ¿es ahora cuando vas a restaurar el reino de Israel?". 7El les respondió: "No les corresponde a ustedes conocer el tiempo y el momento que el Padre ha establecido con su propia autoridad. 8Pero recibirán la fuerza del Espíritu Santo que descenderá sobre ustedes, y serán mis testigos en Jerusalén, en toda Judea y Samaría, y hasta los confines de la tierra". 9Dicho esto, los Apóstoles lo vieron elevarse, y una nube lo ocultó de la vista de ellos. 10Como permanecían con la mirada puesta en el cielo mientras Jesús subía, se les aparecieron dos hombres vestidos de blanco, 11que les dijeron: "Hombres de Galilea, ¿por qué siguen mirando al cielo? Este Jesús que les ha sido quitado y fue elevado al cielo, vendrá de la misma manera en que lo han visto partir".

Palabra de Dios


Salmo Responsorial

Salmo 47 (46), 2–3. 6–9

REl Señor asciende entre aclamaciones.

2Aplaudan, todos los pueblos, aclamen al Señor con gritos de alegría; 3porque el Señor, el Altísimo, es temible, es el soberano de toda la tierra. R.

6El Señor asciende entre aclamaciones, asciende al sonido de trompetas. 7Canten, canten a nuestro Dios, canten, canten a nuestro Rey. R.

8El Señor es el Rey de toda la tierra, cántenle un hermoso himno. 9El Señor reina sobre las naciones, El Señor se sienta en su trono sagrado. R.


Segunda Lectura

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los cristianos de Éfeso (1, 17–23)

Lo hizo sentar a su derecha en el cielo, elevándolo por encima de todo

Hermanos: 17Que el Dios de nuestro Señor Jesucristo, el Padre de la gloria, les conceda un espíritu de sabiduría y de revelación que les permita conocerlo verdaderamente. 18Que él ilumine sus corazones, para que ustedes puedan valorar la esperanza a la que han sido llamados, los tesoros de gloria que encierra su herencia entre los santos, 19y la extraordinaria grandeza del poder con que él obra en nosotros, los creyentes, por la eficacia de su fuerza. Este es el mismo poder 20que Dios manifestó en Cristo, cuando lo resucitó de entre los muertos y lo hizo sentar a su derecha en el cielo, 21elevándolo por encima de todo Principado, Potestad, Poder y Dominación, y de cualquier otra dignidad que pueda mencionarse tanto en este mundo como en el futuro. 22El puso todas las cosas bajo sus pies y lo constituyó, por encima de todo, Cabeza de la Iglesia, 23que es su Cuerpo y la Plenitud de aquel que llena completamente todas las cosas.

Palabra de Dios.


Aleluya: Mateo 28, 19–20

“Vayan, y hagan que todos los pueblos sean mis discípulos. Yo estaré siempre con ustedes hasta el fin del mundo”


Evangelio

Evangelio de Nuestro Señor Jesucristo según san Lucas (24, 46–53)

Mientras los bendecía, se separó de ellos y fue llevado al cielo

Jesús dijo a sus discípulos: 46“Así está escrito: el Mesías debía sufrir y resucitar de entre los muertos al tercer día, 47y comenzando por Jerusalén, en su Nombre debía predicarse a todas las naciones la conversión para el perdón de los pecados. 48Ustedes son testigos de todo esto. 49Y yo les enviaré lo que mi Padre les ha prometido. Permanezcan en la ciudad, hasta que sean revestidos con la fuerza que viene de lo alto”. 50Después Jesús los llevó hasta las proximidades de Betania y, elevando sus manos, los bendijo. 51Mientras los bendecía, se separó de ellos y fue llevado al cielo. 52Los discípulos, que se habían postrado delante de él, volvieron a Jerusalén con gran alegría, 53y permanecían continuamente en el Templo alabando a Dios.

Palabra del Señor.


Comentario:

 

Así estaba escrito: el Mesías debía sufrir y resucitar de entre los muertos al tercer día

La Palabra de hoy comienza hablándonos del cumplimiento de las Escrituras en Jesucristo. Es Jesús el Mesías que el pueblo de Dios estaba esperando, pero no el glorioso y victorioso señor de la guerra, sino el humilde rey servicial que entra en Jerusalén montado en un asno.

Lo primero que se nos marca es que el Mesías debía sufrir. El sufrimiento es un ingrediente esencial de la vida, tanto como la felicidad o el placer. Una vida sin sufrimiento no existe, no es plenamente humana. Aunque la ciencia se esfuerce en asegurarnos que ya no habrá lágrimas en nuestros ojos, sabemos –y con sus enormes limitaciones y mal uso, la ciencia también nos lo atestigua– que en vez de desaparecer las lágrimas, cada vez abundan más, sobre todo en los menos cobijados o desprotegidos.

Para el Mesías prometido el sufrimiento es el único modo de traspasar la condición actual de incertidumbre. Tal como un remedio homeopático, el sufrimiento de uno solo, elimina el sufrimiento de una multitud. El abandono de uno solo, produce el rescate de muchos. La dinámica de la concentración de los dolores de todos en el cuerpo y la experiencia de uno solo produce la liberación del mal, del dolor y el sufrimiento, aún de aquellos que están al margen de las Escrituras (p.e. el Centurión romano). Sufrimiento aquí significa sufrimiento total, íntegro, radical, hasta la muerte, diría San Pablo, y muerte de Cruz. El sufrimiento no sólo implica el dolor físico del maltratado, también significa el dolor espiritual del incomprendido, del que sabe que tiene que ser así aunque uno quisiera que sea de otro modo, es “que pase de mí este cáliz, pero que no se haga mi voluntad sino la tuya”. Sufrir así es ser llevado como cordero al matadero, es compartir la incertidumbre humana ante la vida y la muerte, ante el ser que sabe que en algún momento llegará a no-ser.

Así como el sufrimiento nos muestra al Mesías como verdadero hombre, la resurrección lo muestra como verdadero Dios. En el sufrimiento el lado oscuro de la creación se hace presente, en la resurrección la luz brilla con toda su potencia. En este binomio de muerte-vida observamos no sólo las diferencias y distancias entre lo imperfecto con lo perfecto, lo incomprensible con lo comprensible, lo creado con lo divino, sino también su más íntima compenetración, esa mutua atracción entre dos que se oponen. La muerte sigue a la vida y la vida a la muerte. Parecen ser opuestas, pero son continuas. Resucitar es empezar de nuevo, pero con la experiencia del sufrir y el morir. Cual hábil tejedor Dios va hilvanando los hilos de color vida y color muerte para con ellos hacer el tapiz final que sólo se es capaz de contemplar con mirada de Dios y mirada de hombre.

 

Mientras los bendecía, se separó de ellos y fue llevado al cielo

Como en una rima poética, el verso 51 nos invita a ver lo mismo que, en tono bíblico, expresaba el v. 46.

Ahora la bendición es el final de la Escritura, por lo menos expresada por Jesús en persona, son sus últimas palabras. La bendición es una bienaventuranza porque atrae felicidad sobre el que la recibe. El Dios hecho hombre que vino a sufrir y a resucitar para ser Mesías de toda la humanidad termina bendiciendo en sus pocos discípulos a todos aquellos que ha salvado de la muerte. Es la tarea final del bendito de Dios, bendecir a los que redimió con su sufrimiento. A los que cubrió con su sangre ahora los protege con sus palabras bendecidas.  

La separación es otra forma de sufrimiento, duele la soledad de permanecer sin los que amamos. Es casi como si se empezara de nuevo la trama que se había anudado con anterioridad. En la continuidad de la vida a la muerte y la muerte a la vida, ahora se atan los cabos con la separación que se convierte en encuentro en el cielo, nueva tierra prometida de los nuevos creyentes. La separación significa un salto, un corte en la continuidad anterior. Después de la resurrección las cosas ya no son como antes. La muerte y la vida se definen, ya no naturalmente, sino con una diferencia especifica entre los bendecidos y separados que van al cielo y los malditos que prefieren entremezclarse con las cosas de este mundo.

La ascensión del Señor no es una fiesta más. Tiene el significado profundo de cambio de horizonte. Los muertos ya no se entierran, resucitan. Los benditos ya no buscan la tierra prometida utópica de la ciencia y la tecnología que como nueva torre de Babel aspira a llegar al cielo por los propios méritos y esfuerzos. Los benditos son separados, apartados de la perdición, para ser llevados al cielo.

En Babel los hombres buscaron su propio cielo. Quisieron construir, con sus artilugios, razonamientos y maquinaciones el mundo nuevo, de fantasía y hecho a medida, que desearon. La ascensión es el triunfo de la gracia, de la gratuidad divina que sale al encuentro de la debilidad e inconsistencia humanas. Es la bendición de Dios que vuelve a unir a todos los pueblos. Las inteligencias son abiertas. La capacidad para dar testimonio de todo esto viene de lo alto, como la capacidad de llegar a lo alto (el cielo) viene de Dios y no del hombre. La ascensión es la respuesta de Dios a todo intento babelistico del hombre. Ante la quimera humana, Dios responde con la vida resucitada y la ascensión como milagro de la gracia que nos eleva desde nuestras propias limitaciones. No en vano Jesús asciende desde las proximidades de Betania (del hebreo bet-ani: casa del pobre), la patria de Lázaro, Marta y María. Es Betania esa pequeña ciudad que está en la ladera oriental del monte de los olivos y que se menciona en los cuatro evangelios con ocasión de la entrada de Jesús en Jerusalén. Betania es sinónimo de actitud pobre ante Dios que, aunque fuerte, se hace débil (Domingo de Ramos), ante Dios que frente a la muerte engendra vida (Lázaro resucitado), ante Dios que eleva a la humanidad terrestre a la altura de los cielos santos.

Contra corriente de la babel cotidiana y globalizada, separados de la maldición de una humanidad que desde la ciencia bendice a unos pocos con dinero, atrayendo la maldición de una vida sufriente a muchos en pobreza, nosotros los cristianos, esperamos ser llevados al cielo por la mano de Jesús. Desde Betania, nuestro corazón pobre y humilde, esperamos la resurrección y la elevación final, donde ahora sí “ya no habrá allí ninguna maldición” (Ap 22, 3) y “Él secará todas sus lágrimas, y no habrá más muerte, ni pena, ni queja, ni dolor, porque todo lo de antes pasó” (Ap 21, 4).  


Meditemos:

 

  1. A ese “cielo” a donde fue enviado Jesús también seremos llevados nosotros: ¿Vivimos de acuerdo a ese destino divino que nos aguarda?
  2. ¿Tenemos la misma alegría que los discípulos? ¿Alabamos a Dios continuamente en el Templo?
  3. ¿De qué manera ayudamos a los demás a caminar hacia el Cielo? ¿Contagiamos esa alegría de discípulos?

 

 


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viernes, 14 de mayo de 2010
Sábado 15 – Feria (o memoria libre: San Isidro Labrador – Blanco) – Blanco / Misa: a elección – Liturgia de las horas: a elección. 1ras Vísperas de la solemnidad de la Ascensión del Señor.


Primera lectura

Lectura del libro de los Hechos de los Apóstoles (18, 23–28)

Apolo demostraba por medio de las Escrituras que Jesús es el Mesías

23Después de haber permanecido un tiempo allí, partió de nuevo y recorrió sucesivamente la región de Galacia y la Frigia, animando a todos los discípulos. 24Un judío llamado Apolo, originario de Alejandría, había llegado a Éfeso. Era un hombre elocuente y versado en las Escrituras. 25Había sido iniciado en el Camino del Señor y, lleno de fervor, exponía y enseñaba con precisión lo que se refiere a Jesús, aunque no conocía otro bautismo más que el de Juan. 26Comenzó a hablar con decisión en la sinagoga. Después de oírlo, Priscila y Aquila lo llevaron con ellos y le explicaron más exactamente el Camino de Dios. 27Como él pensaba ir a Acaya, los hermanos lo alentaron, y escribieron a los discípulos para que lo recibieran de la mejor manera posible. Desde que llegó a Corinto fue de gran ayuda, por la gracia de Dios, para aquellos que habían abrazado la fe, 28porque refutaba vigorosamente a los judíos en público, demostrando por medio de las Escrituras que Jesús es el Mesías.

Palabra de Dios.


Salmo Responsorial

Salmo 47 (46), 2-3. 8-10 (R.: 8a)

R¡Dios es el Rey de toda la tierra!

2Aplaudan, todos los pueblos, aclamen a Dios con gritos de alegría; 3porque el Señor, el Altísimo, es temible, es el soberano de toda la tierra. R.

8Dios es el Rey de toda la tierra, cántenle un hermoso himno. 9Dios reina sobre las naciones, Dios se sienta en su trono sagrado. R.

10Los nobles de los pueblos se reúnen con el pueblo del Dios de Abraham: de Dios son los poderosos de la tierra, y él se ha elevado inmensamente. R.

 

Aleluya: Juan 16, 28.

“Salí del Padre y vine al mundo. Ahora dejo el mundo y voy al Padre”


Evangelio

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Juan 16, 23b–28

El Padre los ama, porque ustedes me aman

23Les aseguro que todo lo que pidan al Padre, él se lo concederá en mi Nombre. 24Hasta ahora, no han pedido nada en mi Nombre. Pidan y recibirán, y tendrán una alegría que será perfecta. 25Les he dicho todo esto por medio de parábolas. Llega la hora en que ya no les hablaré por medio de parábolas, sino que les hablaré claramente del Padre. 26Aquel día ustedes pedirán en mi Nombre; y no será necesario que yo ruegue al Padre por ustedes, 27ya que él mismo los ama, porque ustedes me aman y han creído que yo vengo de Dios. 28Salí del Padre y vine al mundo. Ahora dejo el mundo y voy al Padre".

Palabra del Señor.


Comentario:

 

Jesús es el único mediador entre Dios Padre y los hombres. En Él tenemos la seguridad que Dios Padre nos escuchará, que nuestras necesidades serán satisfechas. Cuando Jesús dice: “Pidan y recibirán, y tendrán una alegría que será perfecta” (v. 24), no solo se refiere a que supliquemos por nuestras necesidades materiales o cotidianas; sobre todo, nos invita a que supliquemos el don del Espíritu Santo, la “alegría” de Dios. El mismo Cristo sabe que sus discípulos necesitan crecer, desarrollarse como verdaderos hombres espirituales, asumir características místicas, experimentar el encuentro personal con Dios y dejarle al Creador que grabe en ellos el sello de Dios. Por eso quiere hablar “claramente” a los suyos del Padre. Para Jesús no hará falta el poder de intercesión: grabados por el “sello” del Espíritu, pedir en el Nombre de Jesús será acreditar que somos cristianos… que hemos sido sellados (en este tiempo de tatuajes corporales, el “tatuaje” del alma es el sello del Espíritu) por ese Espíritu que nos ha sido dado por el amor misericordioso del Hijo divino. El Padre nos ama porque nosotros amamos a su Hijo, al centrarnos en Cristo, el Padre nos identifica como parte suya. Jesús se va al Padre, nos deja “sellados” de su amor, con el que, si lo correspondemos, atraeremos el amor del Padre hacia nosotros.


Meditemos:

  1. ¿Mis súplicas se orientan solamente a las cosas materiales, de todos los días, o apuntan al don del Espíritu Santo?
  2. ¿Me experimento como “sellado” por Dios, como elegido de Cristo?

 


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jueves, 13 de mayo de 2010

Viernes 14  – Fiesta – San Matías, Apóstol – Rojo / Misa: del Propio. Gloria – Liturgia de las horas: del Propio. Día Penitencial. Hoy comienza la novena de Pentecostés.


Primera lectura

Lectura del libro de los Hechos de los Apóstoles (1, 15-17. 20-26)

La elección cayó sobre Matías, que fue agregado a los once Apóstoles

15Uno de esos días, Pedro se puso de pie en medio de los hermanos -los que estaban reunidos eran alrededor de ciento veinte personas- y dijo: 16"Hermanos, era necesario que se cumpliera la Escritura en la que el Espíritu Santo, por boca de David, habla de Judas, que fue el jefe de los que apresaron a Jesús. 17El era uno de los nuestros y había recibido su parte en nuestro ministerio. 20En el libro de los Salmos está escrito: Que su casa quede desierta y nadie la habite. Y más adelante: Que otro ocupe su cargo. 21Es necesario que uno de los que han estado en nuestra compañía durante todo el tiempo que el Señor Jesús permaneció con nosotros, 22desde el bautismo de Juan hasta el día de la ascensión, sea constituido junto con nosotros testigo de su resurrección". 23Se propusieron dos: José, llamado Barsabás, de sobrenombre el Justo, y Matías. 24Y oraron así: "Señor, tú que conoces los corazones de todos, muéstranos a cuál de los dos elegiste 25para desempeñar el ministerio del apostolado, dejado por Judas al irse al lugar que le correspondía". 26Echaron suertes, y la elección cayó sobre Matías, que fue agregado a los once Apóstoles.

Palabra de Dios.


Salmo Responsorial

Salmo 113 (112), 1–8 (R.: cf. 7)

R¡El Señor lo sentará con los nobles de su pueblo!

1¡Aleluya! Alaben, servidores del Señor, alaben el nombre del Señor. 2Bendito sea el nombre del Señor, desde ahora y para siempre. R.

3Desde la salida del sol hasta su ocaso, sea alabado el nombre del Señor. 4El Señor está sobre todas las naciones, su gloria se eleva sobre el cielo. R.

5¿Quién es como el Señor, nuestro Dios, que tiene su morada en las alturas, 6y se inclina para contemplar el cielo y la tierra? R.

7El levanta del polvo al desvalido, alza al pobre de su miseria, 8para hacerlo sentar entre los nobles, entre los nobles y su pueblo. R.

 

Aleluya: Juan 15, 16.

“Los elegí a ustedes, y los destiné para que vayan y den fruto, y ese fruto sea duradero”


Evangelio

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Juan (15, 9-17)

Ya no los llamo servidores, los llamo amigos

9Como el Padre me amó, también yo los he amado a ustedes. Permanezcan en mi amor. 10Si cumplen mis mandamientos, permanecerán en mi amor. Como yo cumplí los mandamientos de mi Padre y permanezco en su amor. 11Les he dicho esto para que mi gozo sea el de ustedes, y ese gozo sea perfecto. 12Este es mi mandamiento: Ámense los unos a los otros, como yo los he amado. 13No hay amor más grande que dar la vida por los amigos. 14Ustedes son mis amigos si hacen lo que yo les mando. 15Ya no los llamo servidores, porque el servidor ignora lo que hace su señor; yo los llamo amigos, porque les he dado a conocer todo lo que oí de mi Padre. 16No son ustedes los que me eligieron a mí, sino yo el que los elegí a ustedes, y los destiné para que vayan y den fruto, y ese fruto sea duradero. Así todo lo que pidan al Padre en mi Nombre, él se lo concederá. 17Lo que yo les mando es que se amen los unos a los otros.

Palabra del Señor.

Comentario:

 

Matías significa: "Regalo de Dios". Este es el apóstol No. 13 (El 14 es San Pablo). Es un apóstol "póstumo" (Se llama póstumo al que aparece después de la muerte de otro). Matías fue elegido "apóstol" por los otros 11, después de la muerte y Ascensión de Jesús, para reemplazar a Judas Iscariote que se ahorcó. La S. Biblia narra de la siguiente manera su elección: "Después de la Ascensión de Jesús, Pedro dijo a los demás discípulos: Hermanos, en Judas se cumplió lo que de él se había anunciado en la Sagrada Escritura: con el precio de su maldad se compró un campo. Se ahorcó, cayó de cabeza, se reventó por medio y se derramaron todas sus entrañas. El campo comprado con sus 30 monedas se llamó Haceldama, que significa: "Campo de sangre". El salmo 69 dice: "su puesto queda sin quién lo ocupe, y su habitación queda sin quién la habite", y el salmo 109 ordena: "Que otro reciba su cargo". "Conviene entonces que elijamos a uno que reemplace a Judas. Y el elegido debe ser de los que estuvieron con nosotros todo el tiempo en que el Señor convivió con nosotros, desde que fue bautizado por Juan Bautista hasta que resucitó y subió a los cielos". Los discípulos presentaron dos candidatos: José, hijo de Sabas y Matías. Entonces oraron diciendo: "Señor, tú que conoces los corazones de todos, muéstranos a cuál de estos dos eliges como apóstol, en reemplazo de Judas". Echaron suertes y la suerte cayó en Matías y fue admitido desde ese día en el número de los doce apóstoles (Hechos de los Apóstoles, capítulo 1). San Matías se puede llamar un "apóstol gris", que no brilló de manera especial, sino que fue como tantos de nosotros, un discípulo del montón, como una hormiga en un hormiguero. Y a muchos nos anima que haya santos así porque esa va a ser nuestra santidad: la santidad de la gentecita común y corriente. Y de estos santos está lleno el cielo: San Chofer de camión y Santa Costurera. San Cargador de bultos y Santa Lavandera de ropa. San Colocador de ladrillos y Santa Vendedora de Almacén, San Empleado y Santa Secretaria, etc. Esto democratiza mucho la santidad, porque ella ya no es para personajes brillantes solamente, sino para nosotros los del montón, con tal de que cumplamos bien cada día nuestros propios deberes y siempre por amor de Dios y con mucho amor a Dios.

San Clemente y San Jerónimo dicen que San Matías había sido uno de los 72 discípulos que Jesús mandó una vez a misionar, de dos en dos. Una antigua tradición cuenta que murió crucificado. Lo pintan con una cruz de madera en su mano y los carpinteros le tienen especial devoción. Tomado de http://www.mercaba.org/SANTORAL/Vida/05/05-14_MATIAS_APOSTOL.htm, vista el 9-5-2009.


Meditemos:

 

  1. ¿Qué área de nuestra existencia ilumina la vida de Matías?
  2. ¿Vivo en santidad cotidiana mi vida, por más sencilla que esta sea?

 


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miércoles, 12 de mayo de 2010

Jueves 13  – Feria (o Memoria Libre: Nuestra Señora de Fátima – Blanco) – Blanco / Misa: a elección – Liturgia de las horas: a elección.


Primera lectura

Lectura del libro de los Hechos de los Apóstoles (18, 1-8)

Se alojó en su casa y trabajaba con ellos, todos los sábados Pablo discutía en la sinagoga

1Después de esto, Pablo dejó Atenas y fue a Corinto. 2Allí encontró a un judío llamado Aquila, originario del Ponto, que acababa de llegar de Italia con su mujer Priscila, a raíz de un edicto de Claudio que obligaba a todos los judíos a salir de Roma. Pablo fue a verlos, 3y como ejercía el mismo oficio, se alojó en su casa y trabajaba con ellos haciendo tiendas de campaña. 4Todos los sábados, Pablo discutía en la sinagoga y trataba de persuadir tanto a los judíos como a los paganos. 5Cuando Silas y Timoteo llegaron a Macedonia, Pablo se dedicó por entero a la predicación de la Palabra, dando testimonio a los judíos de que Jesús es el Mesías. 6Pero como ellos lo contradecían y lo injuriaban, sacudió su manto en señal de protesta, diciendo: "Que la sangre de ustedes caiga sobre sus cabezas. Yo soy inocente de eso; en adelante me dedicaré a los paganos". 7Entonces, alejándose de allí, fue a lo de un tal Ticio Justo, uno de los que adoraban a Dios y cuya casa lindaba con la sinagoga. 8Crispo, el jefe de la sinagoga, creyó en el Señor, junto con toda su familia. También muchos habitantes de Corinto, que habían escuchado a Pablo, abrazaron la fe y se hicieron bautizar.

Palabra de Dios.

Salmo Responsorial

Salmo 98 (97), 1–4 (R.: cf. 2b)

R¡El Señor reveló su justicia a los ojos de las naciones!

1Canten al Señor un canto nuevo, porque él hizo maravillas: su mano derecha y su santo brazo le obtuvieron la victoria. R.

2El Señor manifestó su victoria, reveló su justicia a los ojos de las naciones: 3se acordó de su amor y su fidelidad en favor del pueblo de Israel. R.

Los confines de la tierra han contemplado el triunfo de nuestro Dios. 4Aclame al Señor toda la tierra, prorrumpan en cantos jubilosos. R.

 

Aleluya: Juan 14, 18.

“No los dejaré huérfanos, volveré a ustedes”


Evangelio

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Juan (16, 16-20)

Ustedes estarán tristes, pero esa tristeza se convertirá en gozo

16Dentro de poco, ya no me verán, y poco después, me volverán a ver. 17Entonces algunos de sus discípulos comentaban entre sí: "¿Qué significa esto que nos dice: "Dentro de poco ya no me verán, y poco después, me volverán a ver?". 18Decían: "¿Qué es este poco de tiempo? No entendemos lo que quiere decir". 19Jesús se dio cuenta de que deseaban interrogarlo y les dijo: "Ustedes se preguntan entre sí qué significan mis palabras: "Dentro de poco, ya no me verán, y poco después, me volverán a ver". 20Les aseguro que ustedes van a llorar y se van a lamentar; el mundo, en cambio, se alegrará. Ustedes estarán tristes, pero esa tristeza se convertirá en gozo.

Palabra del Señor.


Comentario:

 

Pareciera como que Jesús jugaba a las escondidas con sus discípulos, pero no es así. Él sabe bien que las cosas van a cambiar, que debe “irse”, la muerte y resurrección lo esperan. Los discípulos, como nosotros, ni más ni menos, no quieren entender; su planteo es sencillo: se niegan a ver la realidad porque esta es demasiado dura de aceptar. La realidad es que ellos quisieran que Cristo se quedara para siempre a su lado, que nada cambiara, que todo fuera igual… pero no lo será, la vida es peregrinación y Jesús tiene que atravesar el largo periodo de dolor y muerte. El llanto y el lamento forman parte de esa peregrinación que los discípulos hacen con Él. Los enemigos se alegran, piensan que han vencido, que destruyeron al enviado de Dios… pero la “tristeza se convertirá en gozo” cuando Jesús salga victorioso del sepulcro. Es difícil entender que, a veces, es necesario pasar por el sufrimiento, por la renuncia, por la aniquilación personal, para poder salir adelante, salir airosos en el intento propuesto, Jesús lo sabe, por eso anticipa lo inevitable.


Meditemos:

  1. ¿Qué cosas me niego a reconocer en la realidad de mi vida?
  2. ¿Experimenté algunas veces el paso por el llanto y los lamentos que luego se convirtieron en gozo?

 


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martes, 11 de mayo de 2010

 Miércoles 12 – Feria (o Memoria Libre: Santos Nereo y Aquileo, mártires – Rojo / San Pancracio, mártir – Rojo) – Blanco / Misa: a elección – Liturgia de las horas: a elección.


Primera lectura

Lectura del libro de los Hechos de los Apóstoles (17, 15. 22 – 18, 1)

Yo vengo a anunciarles eso que ustedes adoran sin conocer

1715Los que acompañaban a Pablo lo condujeron hasta Atenas, y luego volvieron con la orden de que Silas y Timoteo se reunieran con él lo más pronto posible. 22Pablo, de pie, en medio del Areópago, dijo: Atenienses, veo que ustedes son, desde todo punto de vista, los más religiosos de todos los hombres. 23En efecto, mientras me paseaba mirando los monumentos sagrados que ustedes tienen, encontré entre otras cosas un altar con esta inscripción: "Al dios desconocido". Ahora, yo vengo a anunciarles eso que ustedes adoran sin conocer. 24El Dios que ha hecho el mundo y todo lo que hay en él no habita en templos hechos por manos de hombre, porque es el Señor del cielo y de la tierra. 25Tampoco puede ser servido por manos humanas como si tuviera necesidad de algo, ya que él da a todos la vida, el aliento y todas las cosas. 26El hizo salir de un solo principio a todo el género humano para que habite sobre toda la tierra, y señaló de antemano a cada pueblo sus épocas y sus fronteras, 27para que ellos busquen a Dios, aunque sea a tientas, y puedan encontrarlo. Porque en realidad, él no está lejos de cada uno de nosotros. 28En efecto, en él vivimos, nos movemos y existimos, como muy bien lo dijeron algunos poetas de ustedes: "Nosotros somos también de su raza". 29Y si nosotros somos de la raza de Dios, no debemos creer que la divinidad es semejante al oro, la plata o la piedra, trabajados por el arte y el genio del hombre. 30Pero ha llegado el momento en que Dios, pasando por alto el tiempo de la ignorancia, manda a todos los hombres, en todas partes, que se arrepientan. 31Porque él ha establecido un día para juzgar al universo con justicia, por medio de un Hombre que él ha destinado y acreditado delante de todos, haciéndolo resucitar de entre los muertos". 32Al oír las palabras "resurrección de los muertos", unos se burlaban y otros decían: "Otro día te oiremos hablar sobre esto". 33Así fue cómo Pablo se alejó de ellos. 34Sin embargo, algunos lo siguieron y abrazaron la fe. Entre ellos, estaban Dionisio el Areopagita, una mujer llamada Dámaris y algunos otros. 181Después de esto, Pablo dejó Atenas y fue a Corinto.

Palabra de Dios


Salmo Responsorial

Salmo 148, 1-2. 11-14

R. ¡Llenos están los cielos y la tierra de tu gloria!

1¡Aleluya! Alaben al Señor desde el cielo, alábenlo en las alturas; 2alábenlo, todos sus ángeles, alábenlo, todos sus ejércitos. R.

11Los reyes de la tierra y todas las naciones, los príncipes y los gobernantes de la tierra; 12los ancianos, los jóvenes y los niños. R.

13Alaben el nombre del Señor. Porque sólo su Nombre es sublime; su majestad está sobre el cielo y la tierra, 14y él exalta la fuerza de su pueblo. ¡A él, la alabanza de todos sus fieles, y de Israel, el pueblo de sus amigos! ¡Aleluya! R.

 

Aleluya: Juan 14, 16.

“Yo rogaré al Padre, y él les dará otro Paráclito para que esté siempre con ustedes”


Evangelio

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Juan (16, 12-15)

El Espíritu de la Verdad, él los introducirá en toda la verdad

12Todavía tengo muchas cosas que decirles, pero ustedes no las pueden comprender ahora. 13Cuando venga el Espíritu de la Verdad, él los introducirá en toda la verdad, porque no hablará por sí mismo, sino que dirá lo que ha oído y les anunciará lo que irá sucediendo. 14El me glorificará, porque recibirá de lo mío y se lo anunciará a ustedes. 15Todo lo que es del Padre es mío. Por eso les digo: "Recibirá de lo mío y se lo anunciará a ustedes".

Palabra del Señor.


Comentario:

 

El Espíritu Santo viene con fuerza y poder a abrir la inteligencia de los discípulos. Dios cuenta siempre con nosotros, no quiere nuestro asentimiento a cosas, por más sanas y celestiales que sean, si estas no pueden ser comprendidas. ¿Pero cómo entenderemos algo que es inmensamente superior a nuestra inteligencia? Allí viene el Espíritu Santo, a darnos la capacidad definitiva para superar nuestra incapacidad. Jesús remarca que el Espíritu no viene a transmitir realidades distintas a las que enseña el Hijo: “no hablará por sí mismo” (v. 13), mostrará la misma enseñanza de Cristo. Es como un segundo anuncio en el tiempo, como prolongar la escuela de la fe que inauguró Jesucristo. No se trata, entonces, de un nuevo mensaje, es el mismo mensaje que predicó el Señor, pero ahora el Espíritu lo hace con la capacidad de hacernos entender aquello que no supimos ver ni comprender con anterioridad. Este tiempo que vivimos es también un tiempo fuerte del Espíritu, es el momento donde Dios sigue ensanchando los corazones y las mentes de los hombres. Se tratará de dejarle obrar, de ser dóciles a su magnífica presencia que todo lo puede si le dejamos hacer.


Meditemos:

 

  1. ¿Qué verdades de la fe me cuesta comprender?
  2. ¿Soy dócil al Espíritu Santo que quiere obrar en mí?

 


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 Martes 11 – Feria  – Blanco / Misa: del Propio del tiempo – Liturgia de las horas: del Propio del tiempo.


Primera lectura

Lectura del libro de los Hechos de los Apóstoles (16, 22-34)

Cree en el Señor Jesús y te salvarás, tú y toda tu familia

22La multitud se amotinó en contra de ellos, y los magistrados les hicieron arrancar la ropa y ordenaron que los azotaran. 23Después de haberlos golpeado despiadadamente, los encerraron en la prisión, ordenando al carcelero que los vigilara con mucho cuidado. 24Habiendo recibido esta orden, el carcelero los encerró en una celda interior y les sujetó los pies en el cepo. 25Cerca de la medianoche, Pablo y Silas oraban y cantaban alabanzas de Dios, mientras los otros prisioneros los escuchaban. 26De pronto, la tierra comenzó a temblar tan violentamente que se conmovieron los cimientos de la cárcel, y en un instante, todas las puertas se abrieron y las cadenas de los prisioneros se soltaron. 27El carcelero se despertó sobresaltado y, al ver abiertas las puertas de la prisión, desenvainó su espada con la intención de matarse, creyendo que los prisioneros se habían escapado. 28Pero Pablo le gritó: "No te hagas ningún mal, estamos todos aquí". 29El carcelero pidió unas antorchas, entró precipitadamente en la celda y, temblando, se echó a los pies de Pablo y de Silas. 30Luego los hizo salir y les preguntó: "Señores, ¿qué debo hacer para alcanzar la salvación?". 31Ellos le respondieron: "Cree en el Señor Jesús y te salvarás, tú y toda tu familia". 32En seguida le anunciaron la Palabra del Señor, a él y a todos los de su casa. 33A esa misma hora de la noche, el carcelero los atendió y curó sus llagas. Inmediatamente después, fue bautizado junto con toda su familia. 34Luego los hizo subir a su casa y preparó la mesa para festejar con los suyos la alegría de haber creído en Dios.

Palabra de Dios.


Salmo Responsorial

Salmo 138 (137), 1-3. 7c-8 (R.: 7c)

R¡Señor, tu derecha me salva!

1Te doy gracias, Señor, de todo corazón, te cantaré en presencia de los ángeles. 2Me postraré ante tu santo Templo. R.

Daré gracias a tu Nombre por tu amor y tu fidelidad, porque tu promesa ha superado tu renombre. 3Me respondiste cada vez que te invoqué y aumentaste la fuerza de mi alma. R.

7Tu derecha me salva. 8El Señor lo hará todo por mí. Señor, tu amor es eterno, ¡no abandones la obra de tus manos! R.

 

Aleluya: Juan 16, 7. 13.

“Les enviaré el Espíritu de la Verdad y él los introducirá en toda la verdad”


Evangelio

Evangelio de Nuestro Señor Jesucristo según san Juan (16, 5-11)

Si no me voy, el Paráclito no vendrá a ustedes

5Ahora me voy al que me envió, y ninguno de ustedes me pregunta: "¿A dónde vas?". 6Pero al decirles esto, ustedes se han entristecido. 7Sin embargo, les digo la verdad: les conviene que yo me vaya, porque si no me voy, el Paráclito no vendrá a ustedes. Pero si me voy, se lo enviaré. 8Y cuando él venga, probará al mundo dónde está el pecado, dónde está la justicia y cuál es el juicio. 9El pecado está en no haber creído en mí. 10La justicia, en que yo me voy al Padre y ustedes ya no me verán. 11Y el juicio, en que el Príncipe de este mundo ya ha sido condenado.

Palabra del Señor.


Comentario:

Jesús sabe que vuelve al Padre, antes deberá pasar por la pasión y muerte en cruz para resucitar, capta la tristeza de sus discípulos por este “abandono” y es explica lo que va a suceder. La “conveniencia” de su ir al Padre está marcada por la inminente “venida” del Espíritu Santo, el Paráclito (abogado defensor) viene a los discípulos a darles la luz y la fuerza necesarias para enfrentar la tarea a la que fueron llamados. La “prueba” del Espíritu Santo del pecado (no haber creído), la justicia (Jesús vuelve al Padre) y el juicio (el demonio condenado) muestra el triunfo final del enviado y sus creyentes. Los discípulos, en y con el Espíritu Santo, seguirán mostrando a la humanidad, a través de la historia, esa “prueba” de pecado, justicia y juicio. Es la gran tarea de “denuncia” que la Iglesia asume, como pueblo de Dios, sobre la realidad de pecado y muerte que hay en el mundo. No se trata de, con duros términos, “condenar” a todo el mundo: se trata de “mostrar”, de ahí el término “probará”, la verdadera situación en medio de tanta mentira, y los caminos “reales y válidos” que conducen a la paz y el bienestar de la tierra (humanidad y creación toda). Mientras esto no pase seguiremos en un mundo de mentiras y pecados, de maldad y sufrimiento, de dolor y maltrato.


Meditemos:

  1. Desde la mirada del Espíritu Santo: ¿Qué situaciones de “pecado” observo en el mundo de hoy?
  2. ¿Qué estoy haciendo para construir una sociedad más cristiana?

 


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domingo, 09 de mayo de 2010

Lunes 10 – Feria – Blanco / Misa: del Propio – Liturgia de las horas: del Propio.


Primera lectura

Lectura del libro de los Hechos de los Apóstoles (16, 11-15)

El Señor le tocó el corazón para que aceptara las palabras de Pablo

11Nos embarcamos en Tróade y fuimos derecho a Samotracia, y al día siguiente a Neápolis. 12De allí fuimos a Filipos, ciudad importante de esta región de Macedonia y colonia romana. Pasamos algunos días en esta ciudad, 13y el sábado nos dirigimos a las afueras de la misma, a un lugar que estaba a orillas del río, donde se acostumbraba a hacer oración. Nos sentamos y dirigimos la palabra a las mujeres que se habían reunido allí. 14Había entre ellas una, llamada Lidia, negociante en púrpura, de la ciudad de Tiatira, que adoraba a Dios. El Señor le tocó el corazón para que aceptara las palabras de Pablo. 15Después de bautizarse, junto con su familia, nos pidió: "Si ustedes consideran que he creído verdaderamente en el Señor, vengan a alojarse en mi casa"; y nos obligó a hacerlo.

Palabra de Dios.


Salmo Responsorial

Salmo 149, 1-6a. 9b (R.: 4a)

R. ¡El Señor tiene predilección por su pueblo! 

1Canten al Señor un canto nuevo, resuene su alabanza en la asamblea de los fieles; 2 que Israel se alegre por su Creador y los hijos de Sión se regocijen por su Rey. R.

3Celebran su Nombre con danzas, cántenle con el tambor y la cítara, 4porque el Señor tiene predilección por su pueblo y corona con el triunfo a los humildes. R.

5Que los fieles se alegren por su gloria y canten jubilosos en sus fiestas. 6Glorifiquen a Dios con sus gargantas: 9esta es la victoria de todos tus fieles. R.

 

Aleluya: Juan 15, 26b. 27a

“El Espíritu de la Verdad que proviene del Padre, él dará testimonio de mí. Y ustedes también dan testimonio”


Evangelio

Evangelio de Nuestro Señor Jesucristo según san Juan (15, 26-16, 4)

El Espíritu de la Verdad dará testimonio de mí

1526Cuando venga el Paráclito que yo les enviaré desde el Padre, el Espíritu de la Verdad que proviene del Padre, él dará testimonio de mí. 27Y ustedes también dan testimonio, porque están conmigo desde el principio". 161"Les he dicho esto para que no se escandalicen. 2Serán echados de las sinagogas, más aún, llegará la hora en que los mismos que les den muerte pensarán que tributan culto a Dios. 3Y los tratarán así porque no han conocido ni al Padre ni a mí. 4Les he advertido esto para que cuando llegue esa hora, recuerden que ya lo había dicho. No les dije estas cosas desde el principio, porque yo estaba con ustedes.

Palabra del Señor.


Comentario:

 

Para Jesús el Espíritu Santo es el Espíritu de la “Verdad”, es la manifestación de las cosas como son, el que viene a abrirnos el corazón, el alma, la inteligencia; todo eso para que comprendamos, para que veamos con claridad la realidad tal cual es. Jesús insiste en el “testimonio” del Espíritu Santo sobre su persona. Esto viene en una doble variante: en primer lugar, es necesario que entendamos quien es Él. El “testimonio” del Espíritu Santo y de los discípulos hace que la Palabra de Dios siga siendo predicada, no desaparezca, todos la entiendan y la acepten como Palabra de Vida. En segundo lugar: hay personas, de buena o mala intención, que no comprenden las cosas como Jesús las enseña, que no ve la realidad como el Señor lo plantea; esos se cierran al impulso de la gracia del Espíritu. En el cap. 16 se nos muestra la maldad de algunos de ellos: Serán echados, les darán muerte, no conocieron a Dios. El testimonio cristiano tiene también ese “sino” de persecución, el cristiano es siempre alguien en “riesgo”, en peligro de ser perseguido, asesinado… por desconocimiento ajeno. Pero Jesús asegura que su Espíritu viene a darnos la luz necesaria pare entender las cosas, para ver la vida como la ve Él.


Meditemos:

  1. ¿De qué modo nos preparamos a recibir el Espíritu Santo de la Verdad?
  2. ¿Experimentamos “persecución” por predicar la Palabra de Dios?

 

 


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sábado, 08 de mayo de 2010

Domingo 09 – 6° DOMINGO DE PASCUA – Blanco / Misa: del Propio. Gloria. Credo – Liturgia de las horas: del Propio. 2da semana para el Salterio.


Primera Lectura

Lectura del libro de los Hechos de los Apóstoles (15, 1–2. 22–29)

El Espíritu Santo, y nosotros mismos, hemos decidido no imponerles ninguna carga más que las indispensables

1Algunas personas venidas de Judea enseñaban a los hermanos que si no se hacían circuncidar según el rito establecido por Moisés, no podían salvarse. 2A raíz de esto, se produjo una agitación: Pablo y Bernabé discutieron vivamente con ellos, y por fin, se decidió que ambos, junto con algunos otros, subieran a Jerusalén para tratar esta cuestión con los Apóstoles y los presbíteros. 22Entonces los Apóstoles, los presbíteros y la Iglesia entera, decidieron elegir a algunos de ellos y enviarlos a Antioquía con Pablo y Bernabé. Eligieron a Judas, llamado Barsabás, y a Silas, hombres eminentes entre los hermanos 23y les encomendaron llevar la siguiente carta: "Los Apóstoles y los presbíteros saludamos fraternalmente a los hermanos de origen pagano, que están en Antioquía, en Siria y en Cilicia. 24Habiéndonos enterado de que algunos de los nuestros, sin mandato de nuestra parte, han sembrado entre ustedes la inquietud y provocado el desconcierto, 25hemos decidido de común acuerdo elegir a unos delegados y enviárselos junto con nuestros queridos Bernabé y Pablo, 26los cuales han consagrado su vida al nombre de nuestro Señor Jesucristo. 27Por eso les enviamos a Judas y a Silas, quienes les transmitirán de viva voz este mismo mensaje. 28El Espíritu Santo, y nosotros mismos, hemos decidido no imponerles ninguna carga más que las indispensables, a saber: 29que se abstengan de la carne inmolada a los ídolos, de la sangre, de la carne de animales muertos sin desangrar y de las uniones ilegales. Harán bien en cumplir todo esto. Adiós".

Palabra de Dios


Salmo Responsorial

Salmo 67 (66), 2–3. 5–6. 8

RA Dios den gracias los pueblos, alaben los pueblos a Dios.

2Que Dios tenga piedad y nos bendiga, haga brillar su rostro sobre nosotros, 3para que en la tierra se reconozca su dominio, y su victoria entre las naciones. R.

5Que canten de alegría las naciones, porque gobiernas a los pueblos con justicia y guías a las naciones de la tierra. R.

6¡Que los pueblos te den gracias, oh Dios, que todos los pueblos te den gracias! 8Que Dios nos bendiga, y lo teman todos los confines de la tierra. R.


Segunda Lectura

Lectura del libro del Apocalipsis (21, 10–14. 2223)

Me mostró la ciudad santa, que descendía del cielo

El ángel 10Me llevó en espíritu a una montaña de enorme altura, y me mostró la Ciudad santa, Jerusalén, que descendía del cielo y venía de Dios. 11La gloria de Dios estaba en ella y resplandecía como la más preciosa de las perlas, como una piedra de jaspe cristalino. 12Estaba rodeada por una muralla de gran altura que tenía doce puertas: sobre ellas había doce ángeles y estaban escritos  los nombres de las doce tribus de Israel. 13Tres puertas miraban al este, otras tres al norte, tres al sur, y tres al oeste. 14La muralla de la Ciudad se asentaba sobre doce cimientos, y cada uno de ellos tenía el nombre de uno de los doce Apóstoles del Cordero. 22No vi ningún templo en la Ciudad, porque su Templo es el Señor Dios todopoderoso y el Cordero. 23Y la Ciudad no necesita la luz del sol ni de la luna, ya que la gloria de Dios la ilumina, y su lámpara es el Cordero.

Palabra de Dios.


Aleluya: Juan 14, 23

“El que me ama será fiel a mi palabra, y mi Padre lo amará e iremos a él”


Evangelio

Evangelio de Nuestro Señor Jesucristo según san Juan (14, 23–29)

El Espíritu Santo les recordará lo que les he dicho

23Jesús le respondió: "El que me ama será fiel a mi palabra, y mi Padre lo amará; iremos a él y habitaremos en él. 24El que no me ama no es fiel a mis palabras. La palabra que ustedes oyeron no es mía, sino del Padre que me envió. 25Yo les digo estas cosas mientras permanezco con ustedes. 26Pero el Paráclito, el Espíritu Santo, que el Padre enviará en mi Nombre, les enseñará todo y les recordará lo que les he dicho. 27Les dejo la paz, les doy mi paz, pero no como la da el mundo. ¡No se inquieten ni teman! 28Me han oído decir: "Me voy y volveré a ustedes". Si me amaran, se alegrarían de que vuelva junto al Padre, porque el Padre es más grande que yo. 29Les he dicho esto antes que suceda, para que cuando se cumpla, ustedes crean.

Palabra del Señor.

Comentario:

 

Cuenta el evangelio de San Lucas (10, 25-28) que un doctor de la ley le preguntó a Jesús: “¿Qué tengo que hacer para heredar la vida eterna?”. El buen hombre estaba preocupado por la herencia, quería heredar, no bienes materiales, sino la vida eterna. Su meta no estaba en este mundo, como para muchos de nosotros, su horizonte de fe se extendía hacia los confines del cielo. La ambición de este hombre no estaba situada en este mundo, sino en el venidero. No le preocupaba el hoy, sino el mañana.

Jesús le pregunta: “¿Qué está escrito en la Ley? ¿Qué lees en ella?”. La indicación de Jesús apunta a que en la Palabra de Dios se encuentra la solución para todo. La Palabra orienta al creyente, la Palabra sugiere, la Palabra estimula el pensamiento. La Palabra no es un libro muerto, es voz de Dios actualizada y actuante cada vez que es leída. En ella Jesús quiere encontrar el camino perfecto para todo el que cree en Dios.

Responderá el doctor: “amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma, con todas tus fuerzas y con todo tu espíritu, y a tu prójimo como a ti mismo”. La Palabra responde: los herederos serán solo los que amen a Dios y a sus hermanos. Jesús cita Levítico 18, 5 y dice: “obra así y alcanzarás la vida”.

Todo esto nos ha servido de introducción para este texto de hoy de Jn 13, 31-35. El mandamiento nuevo de Jesús[1] es amarnos, amarnos hasta el cansancio, amarnos hasta no dar más, amarnos como él nos ha amado. No hay otra herencia, solo la herencia del amor. La vida eterna es una quimera, una mentira solemne, si no se tiene amor. La gran herencia de Dios es el amor y quien obra así alcanzará la vida. El amor es quien nos hace eternos, es quien nos hace trascender la mezquindad del momento, el amor nos hace perdurables, perpetuos, imperecederos.

Solo quien ama es capaz de darlo todo como Jesús, es capaz de confiar su vida en los demás, de entregarse sin reservas. El que ama es aquel que, sin sombras de avaricias, todo lo hace por el amado. Amar es trascender porque nada queda conmigo, todo lo doy. Cuando el amor penetra los corazones se apresuran los pasos para unirnos con el amado, las manos se entrelazan formando cadenas más fuertes que el odio y la muerte, los ojos se fijan (como los de María) en las necesidades ajenas y no en la apetencias propias, los oídos se agudizan para escuchar la queja y el llanto de los que sufren. El amor nos humaniza, porque al ponernos más cerca de Dios sentimos su corazón divino palpitando de sentimientos de bondad por una humanidad que es tan suya como nuestra.

La tarea del discipulado se hace evidente en el amor. Cuando hay amor ya no tenemos que dar el ejemplo para que otros crean, nuestra propia vida sin necesidad de “deber ser” se convierte en reconocimiento de discipulado. Cuando hay amor las frías formulaciones dogmáticas quedan obsoletas porque el amor no necesita ser defendido ni protegido, necesita libertad para expandirse, necesita corazones cálidos donde anidar, necesita no luchadores ni paladines –guerreros, al fin, entrenados para matar–, sino enamorados dispuestos a dejarlo todo por amor a los demás.

La herencia de Jesús es el amor. Esta herencia es indivisa, no se puede repartir. Esta herencia es para todos, si la gozan unos pocos sólo es un préstamo o un robo y no “la herencia”. El amor o es de todos o no es de nadie, el amor se comparte o se pierde. Por eso Jesús nos enseña: “así como yo los he amado, ámense también ustedes los unos a los otros”. Amén.  


Meditemos:

 

  1. ¿Cómo nos damos cuenta que amamos a alguien? ¿Cuáles son los signos que vemos cuando alguien ama?
  2. ¿De qué manera, en nuestro ambiente cotidiano, se puede vivir ese mandamiento nuevo del amor?
  3. ¿Hoy somos reconocidos como discípulos de Jesús por el amor que nos tenemos entre nosotros? ¿Por qué?

 

 



[1] El mandamiento es nuevo porque Jesús es el primero que lo pone en práctica de modo completo. La novedad radica no en la formulación, sino en la ejecución completa del mandamiento, aunque para ello le cueste la vida. Más importante que decir, es hacer. Lo marca taxativamente cuando, de modo eminentemente práctico, dice: “Obra así y alcanzarás la vida” (Lc 10, 28).


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viernes, 07 de mayo de 2010

Sábado 08 – Solemnidad: NUESTRA SEÑORA DE LUJÁN (Patrona de la Argentina) – Blanco / Misa Matutina: del propio. Gloria. Lecturas propias. Credo. Prefacio propio. Bendición solemne facultativa – Liturgia de las horas: del propio. 1as vísperas del 6er domingo de Pascua. Misa vespertina: del domingo.


Primera lectura

Lectura del libro del profeta Isaías (35, 1-6ª. 10) [Ó bien: Hechos 1, 12-14; 2, 1-4]

Dios mismo viene a salvarnos

1¡Regocíjese el desierto y la tierra reseca, alégrese y florezca la estepa! 2¡Sí, florezca como el narciso, que se alegre y prorrumpa en cantos de júbilo! Le ha sido dada la gloria del Líbano, el esplendor del Carmelo y del Sarón. Ellos verán la gloria del Señor, el esplendor de nuestro Dios. 3Fortalezcan los brazos débiles, robustezcan las rodillas vacilantes; 4digan a los que están desalentados: "¡Sean fuertes, no teman: ahí está su Dios! Llega la venganza, la represalia de Dios: él mismo viene a salvarlos!". 5Entonces se abrirán los ojos de los ciegos y se destaparán los oídos de los sordos; 6entonces el tullido saltará como un ciervo y la lengua de los mudos gritará de júbilo: 10volverán los rescatados por el Señor; y entrarán en Sión con gritos de júbilo, coronados de una alegría perpetua: los acompañarán el gozo y la alegría, la tristeza y los gemidos se alejarán.

Palabra de Dios.


Salmo Responsorial

San Lucas 1, 46-55 (R.: Cf. 49)

REl Señor hizo en mí maravillas: ¡gloria al Señor!

46Mi alma canta la grandeza del Señor, 47y mi espíritu se estremece de gozo en Dios, mi salvador, 48porque el miró con bondad la pequeñez de tu servidora. En adelante todas las generaciones me llamarán feliz. R.

49Porque el Todopoderoso he hecho en mí grandes cosas: ¡su Nombre es santo! 50Su misericordia se extiende de generación en generación sobre aquellos que lo temen. R.

51Desplegó la fuerza de su brazo, dispersó a los soberbios de corazón. 52Derribó a los poderosos de su trono y elevó a los humildes. 53Colmó de bienes a los hambrientos y despidió a los ricos con las manos vacías. R.

54Socorrió a Israel, su servidor, acordándose de su misericordia, 55como lo había prometido a nuestros padres, en favor de Abraham y de su descendencia para siempre. R.


Segunda Lectura

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Efesios (1, 3-14)

Dios nos ha elegido en Cristo, antes de la creación del mundo

3Bendito sea Dios, el Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos ha bendecido en Cristo con toda clase de bienes espirituales en el cielo, 4y nos ha elegido en él, antes de la creación del mundo, para que fuéramos santos e irreprochables en su presencia, por el amor. 5El nos predestinó a ser sus hijos adoptivos por medio de Jesucristo, conforme al beneplácito de su voluntad, 6para alabanza de la gloria de su gracia, que nos dio en su Hijo muy querido. 7En él hemos sido redimidos por su sangre y hemos recibido el perdón de los pecados, según la riqueza de su gracia, 8que Dios derramó sobre nosotros, dándonos toda sabiduría y entendimiento. 9El nos hizo conocer el misterio de su voluntad, conforme al designio misericordioso que estableció de antemano en Cristo, 10para que se cumpliera en la plenitud de los tiempos: reunir todas las cosas, las del cielo y las de la tierra, bajo un solo jefe, que es Cristo. 11En él hemos sido constituidos herederos, y destinados de antemano -según el previo designio del que realiza todas las cosas conforme a su voluntad- 12a ser aquellos que han puesto su esperanza en Cristo, para alabanza de su gloria. 13En él, ustedes, los que escucharon la Palabra de la verdad, la Buena Noticia de la salvación, y creyeron en ella, también han sido marcados con un sello por el Espíritu Santo prometido. 14Ese Espíritu es el anticipo de nuestra herencia y prepara la redención del pueblo que Dios adquirió para sí, para alabanza de su gloria.

Palabra de Dios.


Aleluya: 2 Crónicas 7, 16.

“Yo he elegido y consagrado esta casa, a fin de que mi nombre resida en ella para siempre”


Evangelio

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Juan (19, 25-27)

Aquí tienes a tu hijo. Aquí tienes a tu madre

25Junto a la cruz de Jesús, estaba su madre y la hermana de su madre, María, mujer de Cleofás, y María Magdalena. 26Al ver a la madre y cerca de ella al discípulo a quien el amaba, Jesús le dijo: "Mujer, aquí tienes a tu hijo". 27Luego dijo al discípulo: "Aquí tienes a tu madre". Y desde aquel momento, el discípulo la recibió en su casa.

Palabra del Señor.


Comentario:

La Virgen de Luján o Nuestra Señora de Luján, es una de las muchas advocaciones con la que se venera la figura de la Virgen María en el catolicismo. Es considerada por los católicos, la patrona de Argentina y Uruguay. (Por Bula del Papa Pío XII, Paraguay tiene por Patrona a Nuestra Señora de la Asunción)

Historia: En el mes de mayo de 1630,la imagen de la Virgen de Luján llegó a la Argentina procedente de San Pablo, Brasil. Antonio Farías Sáa, era un hacendado radicado en Santiago del Estero que quería colocar en su estancia una capilla para la Virgen. Este hombre encargó desde Brasil, dos imágenes que representaran la Inmaculada Concepción de María. En su venida, la caravana con el encargue, se detuvo a orillas del Río Luján a 67 km de Buenos Aires, en una hacienda. Al llegar el otro día los carreteros iban a proseguir con el viaje, pero la carreta que llevaba la imagen no se movía, intentaron de todas las formas posibles que caminara, bajaron la mercadería, colocaron más bueyes, pero todo fue inútil, las dos imágenes estaban en el fondo de la carreta en dos pequeños cajones.

Los carreteros retiraron una imagen y no se movió, la subieron y bajaron la otra, y la carreta marchó normalmente. En ese instante los hombres comprendieron que estaba ocurriendo algo milagroso. Al ver que la Virgen no quería marcharse se dirigieron a la casa más cercana.

La familia se emocionó al ver la imagen y la colocaron en su casa, la noticia corrió por toda la región, y se enteraron hasta en Buenos Aires. Las personas empezaron a viajar al lugar, entonces don Rosendo construyó una pequeña capilla, entre los pajonales de la pampa, en este lugar permaneció la virgen desde 1630 hasta 1674. El lugar empezó a poblarse con los devotos de la Virgen. De esta forma el paraje se convirtió en una aldea que se llamó Pueblo de Nuestra Sra. de Luján, en 1755 se le otorgó el título de Villa. La devoción por la Virgen fue creciendo año tras año, así como los milagros que ocurrían y el 23 de octubre de 1730, Luján era instituida parroquia.

El Padre Salvaire, en 1886, presentó al Papa León XIII, la petición del Episcopado y de los fieles del Río de la Plata para la coronación de la Virgen, el Pontífice bendijo la corona y le otorgó Oficio y Misa propios para su festividad, que quedó establecida en el sábado anterior al IV domingo después de Pascua. La Coronación se realizó en mayo 1887.

Peregrinaciones: Cada 8 de diciembre, y cada primer sábado de octubre, miles de peregrinos marchan a pie hacia la basílica de Luján desde la ciudad de Buenos Aires. Se parte desde el santuario de San Cayetano en el barrio porteño de Liniers. La primera peregrinación juvenil a Luján se realizó en octubre de 1975, cuando un grupo decidió marchar hacia el santuario e inició lo que hoy constituye uno de los acontecimientos de religiosidad popular más importante del país.

Tomado de http://es.wikipedia.org/wiki/Virgen_de_Luj%C3%A1n.


Meditemos:

  1. ¿Qué significa para mí que María sea mi madre?
  2. ¿En qué cosas de mi vida María es modelo?

 


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jueves, 06 de mayo de 2010

Viernes 07 – Feria – Blanco / Misa: del Propio del tiempo – Liturgia de las horas: del Propio del tiempo. Día penitencial.


Primera lectura

Lectura de los Hechos de los Apóstoles (15, 22–31)

El Espíritu Santo, y nosotros mismos, hemos decidido no imponerles ninguna carga más que las indispensables

22Entonces los Apóstoles, los presbíteros y la Iglesia entera, decidieron elegir a algunos de ellos y enviarlos a Antioquía con Pablo y Bernabé. Eligieron a Judas, llamado Barsabás, y a Silas, hombres eminentes entre los hermanos 23y les encomendaron llevar la siguiente carta: "Los Apóstoles y los presbíteros saludamos fraternalmente a los hermanos de origen pagano, que están en Antioquía, en Siria y en Cilicia. 24Habiéndonos enterado de que algunos de los nuestros, sin mandato de nuestra parte, han sembrado entre ustedes la inquietud y provocado el desconcierto, 25hemos decidido de común acuerdo elegir a unos delegados y enviárselos junto con nuestros queridos Bernabé y Pablo, 26los cuales han consagrado su vida al nombre de nuestro Señor Jesucristo. 27Por eso les enviamos a Judas y a Silas, quienes les transmitirán de viva voz este mismo mensaje. 28El Espíritu Santo, y nosotros mismos, hemos decidido no imponerles ninguna carga más que las indispensables, a saber: 29que se abstengan de la carne inmolada a los ídolos, de la sangre, de la carne de animales muertos sin desangrar y de las uniones ilegales. Harán bien en cumplir todo esto. Adiós". 30Los delegados, después de ser despedidos, descendieron a Antioquía donde convocaron a la asamblea y le entregaron la carta. 31Esta fue leída y todos se alegraron por el aliento que les daba.

Palabra de Dios.


Salmo Responsorial

Salmo 57 (56), 8-12 (R.: 10a)

R¡Te alabaré en medio de los pueblos, Señor!

8Mi corazón está firme. Dios mío, mi corazón está firme. Voy a cantar al son de instrumentos: 9¡despierta, alma mía! ¡Despierten, arpa y cítara, para que yo despierte a la aurora! R.

10Te alabaré en medio de los pueblos, Señor, te cantaré entre las naciones, 11porque tu misericordia se eleva hasta el cielo, y tu fidelidad hasta las nubes. 12¡Levántate, Dios, por encima del cielo, y que tu gloria cubra toda la tierra! R.

 

Aleluya: Juan 15, 15b.

“Yo los llamo amigos, porque les he dado a conocer todo lo que oí de mi Padre”


Evangelio

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Juan (15, 12-17)

Este es mi mandamiento: Ámense los unos a los otros

12Este es mi mandamiento: Ámense los unos a los otros, como yo los he amado. 13No hay amor más grande que dar la vida por los amigos. 14Ustedes son mis amigos si hacen lo que yo les mando. 15Ya no los llamo servidores, porque el servidor ignora lo que hace su señor; yo los llamo amigos, porque les he dado a conocer todo lo que oí de mi Padre. 16No son ustedes los que me eligieron a mí, sino yo el que los elegí a ustedes, y los destiné para que vayan y den fruto, y ese fruto sea duradero. Así todo lo que pidan al Padre en mi Nombre, él se lo concederá. 17Lo que yo les mando es que se amen los unos a los otros.

Palabra del Señor.

Comentario:

Este relato de Juan es la continuación del de ayer (Juan 15, 9–11). Jesús pone en claro que es lo que él considera su MANDAMIENTO: amar. AMAR es el mandamiento de Jesús para los hombres y el engrandecimiento de ese amor, el tope, el límite de ese amor, es dar la vida por los amigos. Por eso Jesús insiste en que nosotros somos sus amigos y que también somos amigos entre nosotros.

Para los amigos el límite del amor es dar la vida por ellos, es decir, el amor por los amigos no tiene límites… se juega por entero, se da por entero. Cuando se trata de amar, Jesús se vuelve desorbitadamente generoso: muere por amor. El que ama de verdad da la vida en su acto de amar, se entrega tanto y con tanta generosidad que no pone ningún límite en su entrega… la muerte (como desaparición) es el punto de llegada.

Por eso se insiste en el fruto, un fruto duradero. La concentración del amor está traída al fruto, no es el crecimiento del árbol o de la planta lo que cuenta, es su fruto, es la semilla, es la permanencia de la especie y no del individuo. Vivir así implica no la búsqueda constante de anularse o la desaparición personal, sino un esfuerzo ascético, de poda (ver Juan 15, 2), para que demos fruto. Es importante tener esto en cuenta: si la poda no es para dar más fruto, es mutilación, es disminución, es pecado; si la poda es para dar fruto, es amor, es crecimiento, es virtud. Por eso Jesús manda que nos amemos, aunque, como decía Madre Teresa, a veces “duela”.

 

Meditemos:

  1. ¿Soy de los que aman dándose por entero? ¿veo eso en mis “frutos”?
  2. ¿Qué cosas me muestran como “amigo” de los demás, al estilo de Jesús? ¿En qué cosas doy mi vida por amor?

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Jueves 06  – Feria – Blanco / Misa: del Propio del tiempo. – Liturgia de las horas: del Propio del tiempo.

Primera lectura

Lectura del libro de los Hechos de los Apóstoles (15, 7–21)

Dios no hizo ninguna distinción entre paganos y judíos, y los purificó por medio de la fe

7Al cabo de una prolongada discusión, Pedro se levantó y dijo: "Hermanos, ustedes saben que Dios, desde los primeros días, me eligió entre todos ustedes para anunciar a los paganos la Palabra del Evangelio, a fin de que ellos abracen la fe. 8Y Dios, que conoce los corazones, dio testimonio en favor de ellos, enviándoles el Espíritu Santo, lo mismo que a nosotros. 9El no hizo ninguna distinción entre ellos y nosotros, y los purificó por medio de la fe. 10¿Por qué ahora ustedes tientan a Dios, pretendiendo imponer a los discípulos un yugo que ni nuestros padres ni nosotros pudimos soportar? 11Por el contrario, creemos que tanto ellos como nosotros somos salvados por la gracia del Señor Jesús". 12Después, toda la asamblea hizo silencio para oír a Bernabé y a Pablo, que comenzaron a relatar los signos y prodigios que Dios había realizado entre los paganos por intermedio de ellos. 13Cuando dejaron de hablar, Santiago tomó la palabra, diciendo: "Hermanos, les ruego que me escuchen: 14Simón les ha expuesto cómo Dios dispuso desde el principio elegir entre las naciones paganas, un Pueblo consagrado a su Nombre. 15Con esto concuerdan las palabras de los profetas que dicen: 16"Después de esto, yo volveré y levantaré la choza derruida de David; restauraré sus ruinas y la reconstruiré, 17para que el resto de los hombres busque al Señor, lo mismo que todas las naciones que llevan mi Nombre. Así dice el Señor, que da 18a conocer estas cosas desde la eternidad". 19Por eso considero que no se debe inquietar a los paganos que se convierten a Dios, 20sino que solamente se les debe escribir, pidiéndoles que se abstengan de lo que está contaminado por los ídolos, de las uniones ilegales, de la carne de animales muertos sin desangrar y de la sangre. 21Desde hace muchísimo tiempo, en efecto, Moisés tiene en cada ciudad sus predicadores que leen la Ley en la sinagoga todos los sábados".

Palabra de Dios.


Salmo Responsorial

Salmo 96 (95), 1–3. 10

R¡Anuncien las maravillas dl Señor entre los pueblos!

1Canten al Señor un canto nuevo, cante al Señor toda la tierra; 2canten al Señor, bendigan su Nombre. R.

Día tras día, proclamen su victoria. 3Anuncien su gloria entre las naciones, y sus maravillas entre los pueblos. R.

10Digan entre las naciones: "¡el Señor reina! El mundo está firme y no vacilará. El Señor juzgará a los pueblos con rectitud". R.

 

Aleluya: Juan 10, 27.

“Mis ovejas escuchan mi voz, yo las conozco y ellas me siguen”


Evangelio

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Juan (15, 9–11)

Si cumplen mis mandamientos, permanecerán en mi amor

A la hora de pasar de este mundo al Padre, Jesús dijo a sus discípulos: 9Como el Padre me amó, también yo los he amado a ustedes. Permanezcan en mi amor. 10Si cumplen mis mandamientos, permanecerán en mi amor. Como yo cumplí los mandamientos de mi Padre y permanezco en su amor. 11Les he dicho esto para que mi gozo sea el de ustedes, y ese gozo sea perfecto.

Palabra del Señor.


Comentario:

 

Jesús manifiesta que el amor del Padre está en él, pero que también, sin reservas, pasa a través de él a sus discípulos. La intensidad del amor del Padre por Jesús es idéntica a la que, por Jesús, se nos transmite desde el mismo Padre a nosotros. Dios nos ama con la misma plenitud de amor que a su Hijo predilecto. No nos ama menos que a él, nos ama con la misma fuerza, con el mismo vigor y fortaleza, con la misma fidelidad, que a Jesús.

Pareciera que ya está todo, que si Dios Padre nos ama del mismo modo que ha Cristo, es problema resuelto. Pero Jesús hace una llamada a “permanecer” en su amor. ¿Cómo? ¿Podemos separarnos de ese amor? La experiencia nos muestra que sí, que muchas veces nos alejamos del amor de Dios, que nos separamos de Él, que perseverar en esa unión no es, precisamente, lo más común. En cristiano esa separación se llama “pecado”. Es como darle la espalda al amor generoso de Dios, como mirar para otro lado y hacernos los tontos ante la fuerza y fidelidad del amor divino transmitido desde el Padre a nosotros por Jesucristo.

Cuando Pedro hablaba de todo lo que Jesús hizo por nosotros, los judíos preguntaron: ¿qué debemos hacer? (Hechos 2, 37), Jesús plantea la solución cuando dice: “Si cumple mis mandamientos, permanecerán en mi amor” (v. 10), y se pone de ejemplo al decir que él mismo cumplió los mandatos del Padre. En Mateo 5, 17–19, el Señor remarca lo necesario, para ser grande en el Reino de los Cielos, del cumplimiento de toda la Ley. Diríamos nosotros, de los diez mandamientos. Mateo 19, 16–30, insistirá en que se es grande al cumplir los mandamientos, pero se es “perfecto” al darlo todo a los pobres y seguirlo a Jesús. Con esta variante hemos pasado, en la mirada de Mateo, de cumplir a seguir, de la perfección por adaptarme a una norma de vida, a la perfección de seguir a una persona, que es mi Salvador. La Ley no es algo que se cumple, es una persona que se sigue. En Mateo 22, 36–40, Jesús dirá que el más grande de los mandamientos es “amar”, a Dios y al prójimo. Desde lo cual, se nos estructura que la clave del seguimiento es el amor (Permanezcan en mi amor). En Marcos 12, 28, este mandamiento, el del amor, no es el “más grande”, sino el “primero”. Y Lucas 18, 18–30, valora cumplir la Ley con el plus de darlo todo a los pobres y seguir a Jesús. Todo el evangelio de San Juan, y sus cartas, nos insisten en cumplir los mandamientos de Jesús y los de Dios. Pero, de modo taxativo, como queriendo cerrar la discusión, 2 Juan 1, 6, nos dice: “…el mandamiento que ustedes han aprendido desde el principio es que vivan en el amor”.

Vivir en el amor, es darlo todo y seguir a Jesús, y este “darlo todo” como entrega de mí ser, no solo en los “bienes” materiales, sino, sobre todo en la entrega de la vida. Una entrega que es GRATUITA, es decir, que no espera retribución, que no exige correspondencia, que no pide gestos similares al propio de parte de los demás. Es el auto despojo para tener la libertad total de ir donde me lleve Jesús. Allí entonces permaneceré en el amor, estaré con quién quiero estar y sin ningún otro afán que seguirlo discipularmente. Solo así mi gozo será perfecto, sin fraccionamientos ni tensiones, sin parcelas, sin límites… porque es solo quirer una cosa, y esa cosa se te ha dado: permanecer en el amor de Jesús.


Meditemos:

 

  1. ¿Cumplo los mandamientos del Señor Jesús? ¿En qué se nota?
  2. ¿Qué cosas vuelven frágil e imperfecto mi amor y seguimiento del Señor?

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martes, 04 de mayo de 2010
Miércoles 05 – Feria – Blanco / Misa: del Propio del tiempo – Liturgia de las horas: del Propio del tiempo.


Primera lectura

Lectura del libro de los Hechos de los Apóstoles (15, 1–6)

Se decidió que subieran a Jerusalén para tratar esta cuestión con los Apóstoles

1Algunas personas venidas de Judea enseñaban a los hermanos que si no se hacían circuncidar según el rito establecido por Moisés, no podían salvarse. 2A raíz de esto, se produjo una agitación: Pablo y Bernabé discutieron vivamente con ellos, y por fin, se decidió que ambos, junto con algunos otros, subieran a Jerusalén para tratar esta cuestión con los Apóstoles y los presbíteros. 3Los que habían sido enviados por la Iglesia partieron y atravesaron Fenicia y Samaría, contando detalladamente la conversión de los paganos. Esto causó una gran alegría a todos los hermanos. 4Cuando llegaron a Jerusalén, fueron bien recibidos por la Iglesia, por los Apóstoles y los presbíteros, y relataron todo lo que Dios había hecho con ellos. 5Pero se levantaron algunos miembros de la secta de los fariseos que habían abrazado la fe, y dijeron que era necesario circuncidar a los paganos convertidos y obligarlos a observar la Ley de Moisés. 6Los Apóstoles y los presbíteros se reunieron para deliberar sobre este asunto.

Palabra de Dios


Salmo Responsorial

Salmo 122 (121), 1-2. 4-5 (R.: 1)

R. ¡Vamos con alegría a la Casa del Señor!

1¡Qué alegría cuando me dijeron: "Vamos a la Casa del Señor"! 2Nuestros pies ya están pisando tus umbrales, Jerusalén. R.

3Jerusalén, que fuiste construida como ciudad bien compacta y armoniosa. 4Allí suben las tribus, las tribus del Señor. R.

Según es norma en Israel para celebrar el nombre del Señor. 5Porque allí está el trono de la justicia, el trono de la casa de David. R.

 

Aleluya: Juan 15, 4ª. 5b.

“Permanezcan en mí, como yo permanezco en ustedes. El que permanece en mí, y yo en él, da mucho fruto”


Evangelio

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Juan (15, 1–8)

El que permanece en mí, y yo en él, da mucho fruto

1"Yo soy la verdadera vid y mi Padre es el viñador. 2El corta todos mis sarmientos que no dan fruto; al que da fruto, lo poda para que dé más todavía. 3Ustedes ya están limpios por la palabra que yo les anuncié. 4Permanezcan en mí, como yo permanezco en ustedes. Así como el sarmiento no puede dar fruto si no permanece en la vid, tampoco ustedes, si no permanecen en mí. 5Yo soy la vid, ustedes los sarmientos El que permanece en mí, y yo en él, da mucho fruto, porque separados de mí, nada pueden hacer. 6Pero el que no permanece en mí, es como el sarmiento que se tira y se seca; después se recoge, se arroja al fuego y arde. 7Si ustedes permanecen en mí y mis palabras permanecen en ustedes, pidan lo que quieran y lo obtendrán. 8La gloria de mi Padre consiste en que ustedes den fruto abundante, y así sean mis discípulos.

Palabra del Señor.


Comentario:

Esta es una de las páginas más bellas del evangelio de san Juan, donde se pone de relieve la indisoluble unidad que el cristiano debe de tener con Jesús y la necesidad de ser podados, es decir de renunciar a lo aparente, a lo accesorio, a lo egocéntrico, para centrarnos en lo único verdaderamente necesario: dar fruto.

Jesús manifiesta, en la parábola de la vid, que el Padre Dios es el “viñador”, el que cuida y decide qué hacer con la viña. La viña es el mismo Cristo y nosotros somos los sarmientos, es decir somos “parte” de Cristo. San Pablo decía, en una imagen típica de su época: somos cuerpo de Cristo; queriendo mostrar la misma convicción esencial: somos en el Señor, por el Señor, con el Señor. Sin Él nada podemos hacer, sin Él no existiríamos, no viviríamos.

El imperativo moral del pasaje bíblico es a renunciar a toda cosa (la poda) que no sea dar fruto, y aceptar, aunque duela, esa poda benéfica… la misión del cristiano es dejar que la gracia divina de Cristo pase por sus “venas” y que esta le lleve a dar fruto, y este en abundancia. El otro imperativo es permanecer en Él: este imperativo, este mandato, puede estar impulsado por dos acciones: la oración permanente, que centra en Jesucristo, que liga a Jesús; la recta doctrina, como búsqueda no de un pasado, por más glorioso que este sea, sino de un futuro cierto y seguro, asentado en los cimientos sólidos de la verdadera doctrina o entendimiento correcto de quién es Jesús. Le queda tiempo al Señor para hacernos dar cuenta que sin Él nada somos, que solo nos queda el “fuego”, que es para lo único que sirve una rama muerta y seca. El versículo 8 terminará haciéndonos ver la realidad más fuerte y evidente, que hoy no aparece tan magníficamente expresada en la Iglesia, como sociedad: “La gloria de mi Padre consiste en que ustedes den fruto abundante, y así sean mis discípulos”. ¡Manos a la obra!


Meditemos:

 

  1. ¿Cuál es el modo constante y habitual por el cual estoy unido a Jesús?
  2. ¿Doy fruto verdadero? ¿Qué cosas debo “podar” para dar más fruto?

 

 


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lunes, 03 de mayo de 2010

Martes 04 – Feria – Blanco / Misa: del Propio del tiempo – Liturgia de las horas: del propio del tiempo.


Primera lectura

Lectura del libro de los Hechos de los Apóstoles (14, 19-28)

Contaron a la Iglesia lo que Dios había hecho por medio de ellos

19Vinieron de Antioquía y de Iconio algunos judíos que lograron convencer a la multitud. Entonces apedrearon a Pablo y, creyéndolo muerto, lo arrastraron fuera de la ciudad. 20Pero él se levantó y, rodeado de sus discípulos, regresó a la ciudad. Al día siguiente, partió con Bernabé rumbo a Derbe. 21Después de haber evangelizado esta ciudad y haber hechos numerosos discípulos, volvieron a Listra, a Iconio y a Antioquía de Pisidia. 22Confortaron a sus discípulos y los exhortaron a perseverar en la fe, recordándoles que es necesario pasar por muchas tribulaciones para entrar en el Reino de Dios. 23En cada comunidad establecieron presbíteros, y con oración y ayuno, los encomendaron al Señor en el que habían creído. 24Atravesaron Pisidia y llegaron a Panfilia. 25Luego anunciaron la Palabra en Perge y descendieron a Atalía. 26Allí se embarcaron para Antioquía, donde habían sido encomendados a la gracia de Dios para realizar la misión que acababa de cumplir. 27A su llegada, convocaron a los miembros de la Iglesia y les contaron todo lo que Dios había hecho con ellos y cómo había abierto la puerta de la fe a los paganos. 28Después permanecieron largo tiempo con los discípulos.

Palabra de Dios.


Salmo Responsorial

Salmo 145 (144), 10-13ab. 21 (R.: Cfr. 11)

R¡Que tus fieles, manifiesten tu gloria, Señor!

10Que todas tus obras te den gracias, Señor, y tus fieles te bendigan; 11que anuncien la gloria de tu reino y proclamen tu poder. R.

12Así manifestarán a los hombres tu fuerza y el glorioso esplendor de tu reino: 13Tu reino es un reino eterno, y tu dominio permanece para siempre. R.

21Mi boca proclamará la alabanza del Señor: que todos los vivientes bendigan su santo Nombre, desde ahora y para siempre. R.

 


Aleluya: Cfr. Lucas 24, 46. 26.

“El mesías debía sufrir, y resucitar de entre los muertos para entrar en su gloria”


Evangelio

Evangelio de Nuestro Señor Jesucristo según san Juan (14, 27-31a)

Les dejo la paz, les doy mi paz

27Les dejo la paz, les doy mi paz, pero no como la da el mundo. ¡No se inquieten ni teman! 28Me han oído decir: "Me voy y volveré a ustedes". Si me amaran, se alegrarían de que vuelva junto al Padre, porque el Padre es más grande que yo. 29Les he dicho esto antes que suceda, para que cuando se cumpla, ustedes crean. 30Ya no hablaré mucho más con ustedes, porque está por llegar el Príncipe de este mundo: él nada puede hacer contra mí, 31pero es necesario que el mundo sepa que yo amo al Padre y obro como él me ha ordenado.

Palabra del Señor.


Comentario:

Las palabras clave que Jesús presenta: PAZ, AMOR, FE. De hecho de eso se trata la vida cristiana: la fe en Jesús nos trae el amor de Dios, el cual se enraíza en nuestros corazones y llenándonos de paz. Podríamos preguntarnos por qué el mundo de hoy vive sin paz, por qué hay tanta gente con trastornos de ansiedad, con depresión, al borde de una continua crisis de nervios. Más allá de los motivos psicológicos, o psiquiátricos, que haya, la razón fundamental es que falta fe. Falta aferrarnos al “principio” divino, falta equilibrar en nuestro ser la presencia espiritual del hacedor de todo. Eso nos lleva a vivir sin amor, porque no canalizamos nuestras capacidades, nuestra “energía” (el término hoy se entiende de modo distinto según la orientación de cada uno, por eso las comillas), nuestra fuerza vital, hacia un objetivo que nos trascienda… amar es darse, aunque hoy se entienda como satisfacción personal o intento burdo de “poseer” el afecto de los demás. Quién vive dando, entregando con fe renovada su propio ser, vive en PAZ. Esa paz nace del darse con sencillez, y del recibir con humildad lo que los demás nos dan, esa paz es armonía total, no es ausencia de problemas (como la del mundo) es serenidad en medio de los problemas, es “tenerla clara” y actuar en consecuencia. La imagen de paz que Jesús presenta es muy distinta a la que nosotros imaginamos en este mundo febril: no significa “no hacer”, significa “hacer” tranquilamente, con seguridad, sabiendo el principio y el final, en armonía con Dios, conmigo mismo, con los demás, con la creación. Paz es “amar al Padre y obrar como él ha ordenado” (ver vers. 31).


Meditemos:

  1. ¿Vivo en PAZ, AMOR y FE?
  2. ¿En qué situaciones me falta darme más y recibir la donación de mi prójimo con humildad?

 

 


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domingo, 02 de mayo de 2010

Lunes 03 – Fiesta: Santos Felipe y Santiago, apóstoles – Rojo / Misa: del Propio. Gloria. Lecturas Propias. Prefacio de los Apóstoles – Liturgia de las horas: del Propio.


Primera lectura

Lectura de la primera carta del Apóstol san Pablo a los cristianos de Corinto (15, 1–8)

Además, se apareció a Santiago y de nuevo a todos los Apóstoles

1Hermanos, les recuerdo la Buena Noticia que yo les he predicado, que ustedes han recibido y a la cual permanecen fieles. 2Por ella son salvados, si la conservan tal como yo se la anuncié; de lo contrario, habrán creído en vano. 3Les he trasmitido en primer lugar, lo que yo mismo recibí: Cristo murió por nuestros pecados, conforme a la Escritura. 4Fue sepultado y resucitó al tercer día, de acuerdo con la Escritura. 5Se apareció a Pedro y después a los Doce. 6Luego se apareció a más de quinientos hermanos al mismo tiempo, la mayor parte de los cuales vive aún, y algunos han muerto. 7Además, se apareció a Santiago y de nuevo a todos los Apóstoles. 8Por último, se me apareció también a mí, que soy como el fruto de un aborto.

Palabra de Dios.


Salmo Responsorial

Salmo 19 (18), 2–5

R. Resuena su eco por toda la tierra. 

2El cielo proclama la gloria de Dios y el firmamento anuncia la obra de sus manos; 3un día transmite al otro este mensaje y las noches se van dando la noticia. R.

4Sin hablar, sin pronunciar palabras, sin que se escuche su voz, 5resuena su eco por toda la tierra y su lenguaje, hasta los confines del mundo. R.

 

Versículo antes del Evangelio: Juan 14, 6. 9

“Yo soy el camino, la verdad y la vida. Felipe, el que me ha visto, ha visto al Padre”


Evangelio

Evangelio de Nuestro Señor Jesucristo según san Juan (14, 6–14)

El que cree en mí hará también las obras que yo hago, y aún mayores

6Jesús le respondió: "Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida. Nadie va al Padre, sino por mí. 7Si ustedes me conocen, conocerán también a mi Padre. Ya desde ahora lo conocen y lo han visto". 8Felipe le dijo: "Señor, muéstranos al Padre y eso nos basta". 9Jesús le respondió: "Felipe, hace tanto tiempo que estoy con ustedes, ¿y todavía no me conocen?. El que me ha visto, ha visto al Padre. ¿Cómo dices: "Muéstranos al Padre"? 10¿No crees que yo estoy en el Padre y que el Padre está en mí? Las palabras que digo no son mías: el Padre que habita en mí es el que hace las obras. 11Créanme: yo estoy en el Padre y el Padre está en mí. Créanlo, al menos, por las obras. 12Les aseguro que el que cree en mí hará también las obras que yo hago, y aún mayores, porque yo me voy al Padre. 13Y yo haré todo lo que ustedes pidan en mi Hombre, para que el Padre sea glorificado en el Hijo. 14Si ustedes me piden algo en mi Nombre, yo lo haré.

Palabra del Señor.


Comentario:

San Felipe era originario de Betsaida de Galilea. San Juan habla de él varias veces en el Evangelio. Narra que el Señor Jesús llamó a Felipe al día siguiente de las vocaciones de San Pedro y San Andrés. De los Evangelios se deduce que el Santo respondió al llamado del Señor .Escritores de la Iglesia primitiva y Eusebio, historiador de la Iglesia, afirman que San Felipe predicó el Evangelio en Frigia y murió en Hierápolis. Papías, obispo de este lugar, supo por las hijas del apóstol, que a Felipe se le atribuía el milagro de la resurrección de un muerto.

A Santiago se le llama "el Menor" para diferenciarlo del otro apóstol, Santiago el Mayor (que fue martirizado poco después de la muerte de Cristo).

El evangelio dice que era de Caná de Galilea, que su padre se llamaba Alfeo y que era familiar de Nuestro Señor. Es llamado "el hermano de Jesús", no porque fuera hijo de la Virgen María, la cual no tuvo sino un solo Hijo, Nuestro Señor Jesucristo, sino porque en la Biblia se le llaman "hermanos" a los que provienen de un mismo abuelo: a los primos, tíos y sobrinos (y probablemente Santiago era "primo" de Jesús, hijo de alguna hermana de la Sma. Virgen). En la S. Biblia se lee que Abraham llamaba "hermano" a Lot, pero Lot era sobrino de Abraham. Y se le lee también que Jacob llamaba "hermano" a Laban, pero Laban era tío de Jacob. Así que el decir que alguno era "hermano" de Jesús no significa que María tuvo más hijos, sino que estos llamados "hermanos", eran simplemente familiares: primos, etc.

San Pablo afirma que una de las apariciones de Jesús Resucitado fue a Santiago. Y el libro de Los Hechos de los Apóstoles narra cómo en la Iglesia de Jerusalén era sumamente estimado este apóstol. (Lo llamaban "el obispo de Jerusalén"). San Pablo cuenta que él, la primera vez que subió a Jerusalén después de su conversión, fue a visitar a San Pedro y no vio a ninguno de los otros apóstoles, sino solamente a Santiago. Cuando San Pedro fue liberado por un ángel de la prisión, corrió hacia la casa donde se hospedaban los discípulos y les dejó el encargo de "comunicar a Santiago y a los demás", que había sido liberado y que se iba a otra ciudad (Hech. 12,17). Y el Libro Santo refiere que la última vez que San Pablo fue a Jerusalén, se dirigió antes que todo "a visitar a Santiago, y allí en casa de él se reunieron todos los jefes de la Iglesia de Jerusalén" (Hech. 21,15). San Pablo en la carta que escribió a los Gálatas afirma: "Santiago es, junto con Juan y Pedro, una de las columnas principales de la Iglesia". (Por todo esto se deduce que era muy venerado entre los cristianos).

Cuando los apóstoles se reunieron en Jerusalén para el primer Concilio o reunión de todos los jefes de la Iglesia, fue este apóstol Santiago el que redactó la carta que dirigieron a todos los cristianos (Hechos 15).

Hegesipo, historiador del siglo II dice: "Santiago era llamado ‘El Santo’. La gente estaba segura de que nunca había cometido un pecado grave. Jamás comía carne, ni tomaba licores. Pasaba tanto tiempo arrodillado rezando en el templo, que al fin se le hicieron callos en las rodillas. Rezaba muchas horas adorando a Dios y pidiendo perdón al Señor por los pecados del pueblo. La gente lo llamaba: ‘El que intercede por el pueblo’". Muchísimos judíos creyeron en Jesús, movidos por las palabras y el buen ejemplo de Santiago. Por eso el Sumo Sacerdote Anás II y los jefes de los judíos, un día de gran fiesta y de mucha concurrencia le dijeron: "Te rogamos que ya que el pueblo siente por ti grande admiración, te presentes ante la multitud y les digas que Jesús no es el Mesías o Redentor". Y Santiago se presentó ante el gentío y les dijo: "Jesús es el enviado de Dios para salvación de los que quieran salvarse. Y lo veremos un día sobre las nubes, sentado a la derecha de Dios". Al oír esto, los jefes de los sacerdotes se llenaron de ira y decían: "Si este hombre sigue hablando, todos los judíos se van a hacer seguidores de Jesús". Y lo llevaron a la parte más alta del templo y desde allá lo echaron hacia el precipicio. Santiago no murió de golpe sino que rezaba de rodillas diciendo: "Padre Dios, te ruego que los perdones porque no saben lo que hacen".

El historiador judío, Flavio Josefo, dice que a Jerusalén le llegaron grandes castigos de Dios, por haber asesinado a Santiago que era considerado el hombre más santo de su tiempo.

Este apóstol redactó uno de los escritos más agradables y provechosos de la S. Biblia. La que se llama "Carta de Santiago". Es un mensaje hermoso y sumamente práctico. Ojalá ninguno de nosotros deje de leerla. Se encuentra al final de la Biblia. Allí dice frases tan importantes como estas: "Si alguien se imagina ser persona religiosa y no domina su lengua, se equivoca y su religión es vana". "Oh ricos: si no comparten con el pobre sus riquezas, prepárense a grandes castigos del cielo". "Si alguno está triste, que rece. Si alguno se enferma, que llamen a los presbíteros y lo unjan con aceite santo, y esa oración le aprovechará mucho al enfermo" (de aquí sacó la Iglesia la costumbre de hacer la Unción de los enfermos). La frase más famosa de la Carta de Santiago es esta: "La fe sin obras, está muerta".

Tomado de http://es.catholic.net/santoral/articulo.php?id=529, vista el domingo 02 de mayo de 2010.

 

 


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sábado, 01 de mayo de 2010

Domingo 02 – 5° DOMINGO DE PASCUA – Blanco /Misa: del Propio. Gloria. Credo – Liturgia de las horas: del Propio. 1rasemana para el Salterio.


Primera Lectura

Lectura del librode los Hechos de los Apóstoles (14, 21b–27)

Les contaron todo lo que Dios había hecho con ellos y cómo había abiertola puerta de la fe a los paganos

21Después de haber evangelizado esta ciudad y haber hechos numerososdiscípulos, los apóstoles, volvieron a Listra, a Iconio y a Antioquía dePisidia. 22Confortaron a sus discípulos y los exhortaron aperseverar en la fe, recordándoles que es necesario pasar por muchastribulaciones para entrar en el Reino de Dios. 23En cada comunidadestablecieron presbíteros, y con oración y ayuno, los encomendaron al Señor enel que habían creído. 24Atravesaron Pisidia y llegaron a Panfilia. 25Luegoanunciaron la Palabra en Perge y descendieron a Atalía. 26Allí seembarcaron para Antioquía, donde habían sido encomendados a la gracia de Diospara realizar la misión que acababa de cumplir. 27A su llegada,convocaron a los miembros de la Iglesia y les contaron todo lo que Dios habíahecho con ellos y cómo había abierto la puerta de la fe a los paganos.

Palabra de Dios


Salmo Responsorial

Salmo145 (144), 8–13a

RBendeciré tu Nombre eternamente, Dios mío,el único Rey.

8El Señor es bondadoso y compasivo, lento paraenojarse y de gran misericordia; 9el Señor es bueno con todos ytiene compasión de todas sus criaturas. R.

10Que todas tus obras te den gracias, Señor, y tusfieles te bendigan; 11que anuncien la gloria de tu reino y proclamentu poder. R.

12Así manifestarán a los hombres tu fuerza y elglorioso esplendor de tu reino: 13Tu reino es un reino eterno, y tudominio permanece para siempre. R.


Segunda Lectura

Lectura del librodel Apocalipsis (21, 1–5a)

Yo hago nuevas todas las cosas

1Después vi un cielo nuevo y una tierra nueva, porque el primer cielo yla primera tierra desaparecieron, y el mar ya no existe más. 2Vi laCiudad santa, la nueva Jerusalén, que descendía del cielo y venía de Dios,embellecida como una novia preparada para recibir a su esposo. 3Y oíuna voz potente que decía desde el trono: "Esta es la morada de Dios entrelos hombres: él habitará con ellos, ellos serán su pueblo, y el mismo Diosestará con ellos. 4El secará todas sus lágrimas, y no habrá másmuerte, ni pena, ni queja, ni dolor, porque todo lo de antes pasó". 5Yel que estaba sentado en el trono dijo: "Yo hago nuevas todas lascosas".

Palabra de Dios.


Aleluya:Juan 13, 34

“Les doy un mandamiento nuevo: ámense los unos a losotros, como yo los he amado”


Evangelio

Evangelio deNuestro Señor Jesucristo según san Juan (13, 31–33ª. 34–35)

Les doy un mandamiento nuevo: ámense los unos a los otros, como yo los heamado

31Después que Judas salió, Jesús dijo: "Ahora elHijo del hombre ha sido glorificado y Dios ha sido glorificado en él. 32SiDios ha sido glorificado en él, también lo glorificará en sí mismo, y lo harámuy pronto. 33Hijos míos, ya no estaré mucho tiempo con ustedes. 34Lesdoy un mandamiento nuevo: ámense los unos a los otros. Así como yo los heamado, ámense también ustedes los unos a los otros. 35En esto todosreconocerán que ustedes son mis discípulos: en el amor que se tengan los unos alos otros".

Palabradel Señor.

Comentario:

Cuentael evangelio de San Lucas (10, 25-28) que un doctor de la ley le preguntó aJesús: “¿Qué tengo que hacer para heredarla vida eterna?”. El buen hombre estaba preocupado por la herencia,quería heredar, no bienes materiales, sino la vida eterna. Su meta no estaba eneste mundo, como para muchos de nosotros, su horizonte de fe se extendía hacialos confines del cielo. La ambición de este hombre no estaba situada en estemundo, sino en el venidero. No le preocupaba el hoy, sino el mañana.

Jesúsle pregunta: “¿Qué está escrito en laLey? ¿Qué lees en ella?”. La indicación de Jesús apunta a que en la Palabrade Dios se encuentra la solución para todo. La Palabra orienta al creyente, laPalabra sugiere, la Palabra estimula el pensamiento. La Palabra no es un libromuerto, es voz de Dios actualizada y actuante cada vez que es leída. En ellaJesús quiere encontrar el camino perfecto para todo el que cree en Dios.

Responderáel doctor: “amarás al Señor, tu Dios, contodo tu corazón, con toda tu alma, con todas tus fuerzas y con todo tuespíritu, y a tu prójimo como a ti mismo”. La Palabra responde: losherederos serán solo los que amen a Dios y a sus hermanos. Jesús cita Levítico18, 5 y dice: “obra así y alcanzarás lavida”.

Todoesto nos ha servido de introducción para este texto de hoy de Jn 13, 31-35. Elmandamiento nuevo de Jesús[1] esamarnos, amarnos hasta el cansancio, amarnos hasta no dar más, amarnos como élnos ha amado. No hay otra herencia, solo la herencia del amor. La vida eternaes una quimera, una mentira solemne, si no se tiene amor. La gran herencia deDios es el amor y quien obra asíalcanzará la vida. El amor es quien nos hace eternos, es quien nos hacetrascender la mezquindad del momento, el amor nos hace perdurables, perpetuos,imperecederos.

Soloquien ama es capaz de darlo todo como Jesús, es capaz de confiar su vida en losdemás, de entregarse sin reservas. El que ama es aquel que, sin sombras deavaricias, todo lo hace por el amado. Amar es trascender porque nada quedaconmigo, todo lo doy. Cuando el amor penetra los corazones se apresuran lospasos para unirnos con el amado, las manos se entrelazan formando cadenas másfuertes que el odio y la muerte, los ojos se fijan (como los de María) en lasnecesidades ajenas y no en la apetencias propias, los oídos se agudizan paraescuchar la queja y el llanto de los que sufren. El amor nos humaniza, porqueal ponernos mas cerca de Dios sentimos su corazón divino palpitando desentimientos de bondad por una humanidad que es tan suya como nuestra.

Latarea del discipulado se hace evidente en el amor. Cuando hay amor ya notenemos que dar el ejemplo para que otros crean, nuestra propia vida sinnecesidad de “deber ser” se convierte en reconocimiento de discipulado. Cuandohay amor las frías formulaciones dogmáticas quedan obsoletas porque el amor nonecesita ser defendido ni protegido, necesita libertad para expandirse,necesita corazones cálidos donde anidar, necesita, no luchadores ni paladines–guerreros, al fin, entrenados para matar–, sino enamorados dispuestos adejarlo todo por amor a los demás.

Laherencia de Jesús es el amor. Esta herencia es indivisa, no se puede repartir.Esta herencia es para todos, si la gozan unos pocos sólo es un préstamo o unrobo y no “la herencia”. El amor o es de todos o no es de nadie, el amor secomparte o se pierde. Por eso Jesús nos enseña: “así como yo los he amado, ámense también ustedes los unos a los otros”.Amén.  


Meditemos:

  1. ¿Soy de los que aman como Jesús?
  2. ¿Vivo lo que Creo? ¿En qué se nota?

 



[1] El mandamiento es nuevo porque Jesús es el primero que lo pone en práctica de modocompleto. La novedad radica no en la formulación, sino en la ejecución completadel mandamiento, aunque para ello le cueste la vida. Más importante que decir,es hacer. Lo marca taxativamente cuando, de modo eminentemente práctico, dice:“Obra así y alcanzarás la vida” (Lc 10, 28).


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Publicado por Desconocido @ 23:38
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