Viernes 04 – Feria – Verde / Misa: a elección – Liturgia de las horas: de la feria. Día penitencial.
Primera lectura
Lectura de la segunda carta del apóstol san Pablo a Timoteo (2, 8–15)
Pero tú permanece fiel a la doctrina que aprendiste y de la que estás plenamente convencido
Querido hijo: 10Tú, en cambio, has seguido de cerca mi enseñanza, mi modo de vida y mis proyectos, mi fe, mi paciencia, mi amor y mi constancia, 11así como también, las persecuciones y sufrimientos que debía soportar en Antioquía, Iconio y Listra. ¡Qué persecuciones no he tenido que padecer! Pero de todas me libró el Señor. 12Por lo demás, Jesús, tendrán que sufrir persecución. 13Los pecadores y los impostores, en cambio, irán de mal en peor, y engañando a los demás, se engañarán a sí mismos. 14Pero tú permanece fiel a la doctrina que aprendiste y de la que estás plenamente convencido: tú sabes de quiénes la has recibido. 15Recuerda que desde la niñez conoces las Sagradas Escrituras: ellas pueden darte la sabiduría que conduce a la salvación, mediante la fe en Cristo Jesús. 16Toda la Escritura está inspirada por Dios, y es útil para enseñar y para argüir, para corregir y para educar en la justicia, 17a fin de que el hombre de Dios sea perfecto y esté preparado para hacer siempre el bien.
Palabra de Dios.
Salmo Responsorial
Salmo responsorial 119 (118), 157. 160–161. 165–166. 168
R. ¡Los que te aman gozan de paz, Señor!
157Son muchos los que me persiguen y me oprimen, pero yo no me desvié de tus prescripciones. 160Lo primordial de tu palabra es la verdad, y tus justos juicios permanecen para siempre. R.
161Los poderosos me persiguen sin motivo, pero yo temo únicamente tu palabra. 165Los que aman tu ley gozan de una gran paz, nada los hace tropezar. R.
166Yo espero tu salvación, Señor, y cumplo tus mandamientos. 168Yo observo tus mandamientos y tus prescripciones, porque tú conoces todos mis caminos. R.
Evangelio
Lectura del santo Evangelio según San Marcos 12, 35-37
¿Cómo dicen que el Mesías es Hijo de David?
35Jesús se puso a enseñar en el Templo y preguntaba: "¿Cómo pueden decir los escribas que el Mesías es hijo de David? 36El mismo David ha dicho, movido por el Espíritu Santo: Dijo el Señor a mi Señor: Siéntate a mi derecha, hasta que ponga a tus enemigos debajo de tus pies. 37Si el mismo David lo llama Señor, ¿Cómo puede ser hijo suyo? La multitud escuchaba a Jesús con agrado.
Palabra del Señor.
Comentario:
La forma que da Marcos a este episodio recoge una sentencia de Jesús sin el tono de controversia que aparece en Mt. En todos los sinópticos, la sentencia es sustancialmente la misma. Jesús hace una pregunta en relación con las creencias de su tiempo acerca del Hijo del David. En el trasfondo está la antigua tradición referente a un ungido descendiente de David, que en los dos siglos anteriores se había desarrollado hasta convertirse en una expresión de mesianismo, a la espera de un rey davídico ideal. Sus raíces estaban en pasajes como Jr 23,5; Ex 37,23-24; 1Cron 7,11.14; Dan 9,25-26.
35Jesús se puso a enseñar en el Templo y preguntaba: "¿Cómo pueden decir los escribas que el Mesías es hijo de David?
“el Cristo es hijo de David”: El Mesías de Dios se identificaba comúnmente como un descendiente de David y, por ello, como pretendiente legítimo al trono de Israel de acuerdo con 2 Sam 7,14 ([14] Yo seré para él padre y él será para mí hijo). Jesús pone en duda esta creencia (versículo siguiente).
36El mismo David ha dicho, movido por el Espíritu Santo: Dijo el Señor a mi Señor: Siéntate a mi derecha, hasta que ponga a tus enemigos debajo de tus pies.
“El Espíritu Santo”: La argumentación de Jesús presupone la idea, entonces aceptada, de que David era el autor del Salterio y que “en quien había hablado el Espíritu del Señor” era David (2Sam 23,2 [2] El espíritu de Yahveh habla por mí, su palabra está en mi lengua).
“el Señor a mi Señor”: Jesús cita Sal 110,1 en la versión de los LXX: El Señor (Kyrios= Yahvé) dijo a mi señor (kyrios = el rey ungido). -Los judíos en esta época no pronunciaban el nombre divino Yahvé, sino que en su lugar ponían el título divino adonai “señor” (lit., “mis señores”, forma gramatical que se aplica únicamente a la divinidad); en el AT, adoni, “mi señor”, es la forma usual de dirigirse aun rey. El texto griego, por consiguiente, representa la forma de pronunciar este versículo en aquella época: “adonai dijo a adoni” en vez de “Yahweh dijo a adoni”-. Si bien es cierto que los comentaristas del AT discuten acerca del carácter mesiánico del Sal 110, y muchos de ello señalan que es únicamente un salmo real dirigido al monarca reinante, otros creen que debe tomarse por mesiánico, ya que representa la visión de la dinastía davídica. No cabe duda que el evangelista lo entendían en este último sentido.
37Si el mismo David lo llama Señor, ¿Cómo puede ser hijo suyo? La multitud escuchaba a Jesús con agrado.
“El mismo David le llama Señor, ¿cómo entonces puede ser hijo suyo?”: La pregunta de Jesús es simple en si misma, pero han propuesto tres maneras de entenderla:
1) Jesús pone en duda el origen davídico del Mesías, por ser galileo, “hijo de un carpintero”, el no podía ser el Mesías; en consecuencia, trata de probar que el Mesías no pertenece necesariamente al linaje de David.
2) Jesús insinúa que el Mesías es mucho más que un simple descendiente de David, pues tiene un origen trascendente más alto que el mismo David. Se trataría de un nuevo paso en la autorrevelación de Jesús.
3) Se supone que Jesús alude indirectamente a la visión del Hijo de hombre (Dn 7,13 [13] Yo seguía contemplando en las visiones de la noche: Y he aquí que en las nubes del cielo venía como un Hijo de hombre. Se dirigió hacia el Anciano y fue llevado a su presencia); efectivamente es Hijo de David, pero también algo más: Hijo del hombre en un sentido excepcional.
De las tres interpretaciones, sólo la segunda resulta convincente a la larga. La pregunta que hace Jesús no va tanto a negar que el Mesías sea Hijo de David cuando a declarar que es eso y mucho más. Si bien es cierto que en lo humano desciende de David (Mt 1,1-17; Rm 1,3 [3] acerca de su Hijo, nacido del linaje de David según la carne; 2 Tim 2,8), el Mesías tiene un carácter trascendente que va más allá de los vínculos de sangre con David; éste es el motivo de que David pueda referirse a él llamándole con un título que, en otro sentido, se aplica únicamente a Yahvé.
Tomado de http://www.diocesistoluca.org.mx/noticias/index.php?option=com_content&task=view&id=971&Itemid=26, vista el 28/05/2008.
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