lunes, 07 de junio de 2010
DOMINGO XI – 17 de Junio de 2007

Martes 08 – Feria – Verde / Misa: a elección – Liturgia de las horas: de la feria.


Primera lectura

Lectura del primer libro de los Reyes 17, 7–16

El tarro de harina no se agotará ni el frasco de aceite se vaciará

7Pero, al cabo de un tiempo, el torrente se secó porque no había llovido en la región. 8Entonces la palabra del Señor llegó a Elías en estos términos: 9"Ve a Sarepta, que pertenece a Sidón, y establécete allí; ahí yo he ordenado a una viuda que te provea de alimento". 10El partió y se fue a Sarepta. Al llegar a la entrada de la ciudad, vio a una viuda que estaba juntando leña. La llamó y le dijo: "Por favor, tráeme en un jarro un poco de agua para beber". 11Mientras ella lo iba a buscar, la llamó y le dijo: "Tráeme también en la mano un pedazo de pan". 12Pero ella respondió: "¡Por la vida del Señor, tu Dios! No tengo pan cocido, sino sólo un puñado de harina en el tarro y un poco de aceite en el frasco. Apenas recoja un manojo de leña, entraré a preparar un pan para mí y para mi hijo; lo comeremos, y luego moriremos". 13Elías le dijo: "No temas. Ve a hacer lo que has dicho, pero antes prepárame con eso una pequeña galleta y tráemela; para ti y para tu hijo lo harás después. 14Porque así habla el Señor, el Dios de Israel: El tarro de harina no se agotará ni el frasco de aceite se vaciará, hasta el día en que el Señor haga llover sobre la superficie del suelo". 15Ella se fue e hizo lo que le había dicho Elías, y comieron ella, él y su hijo, durante un tiempo. 16El tarro de harina no se agotó ni se vació el frasco de aceite, conforme a la palabra que había pronunciado el Señor por medio de Elías.

Palabra de Dios.


Salmo Responsorial

Salmo responsorial 4, 2–5. 7–8

R¡Muéstranos, Señor, la luz de tu rostro!

2Respóndeme cuando te invoco, Dios, mi defensor, tú, que en la angustia me diste un desahogo: ten piedad de mí y escucha mi oración. 3Y ustedes, señores, ¿hasta cuándo ultrajarán al que es mi Gloria, amarán lo que falso y buscarán lo engañoso? R.

4Sepan que el Señor hizo maravillas por su amigo: él me escucha siempre que lo invoco. 5Tiemblen, y no pequen más; reflexionen en sus lechos y guarden silencio. R.

7Hay muchos que preguntan: "¿Quién nos mostrará la felicidad, si la luz de tu rostro, Señor, se ha alejado de nosotros?". 8Pero tú has puesto en mi corazón más alegría que cuando abundan el trigo y el vino. 9Me acuesto en paz y en seguida me duermo, porque sólo tú, Señor, aseguras mi descanso. R.

 

Evangelio

Lectura del santo Evangelio según San Mateo 5, 13-16

Ustedes son la luz del mundo

13Ustedes son la sal de la tierra. Pero si la sal pierde su sabor, ¿con qué se la volverá a salar? Ya no sirve para nada, sino para ser tirada y pisada por los hombres. 14Ustedes son la luz del mundo. No se puede ocultar una ciudad situada en la cima de una montaña. 15Y no se enciende una lámpara para meterla debajo de un cajón, sino que se la pone sobre el candelero para que ilumine a todos los que están en la casa. 16Así debe brillar ante los ojos de los hombres la luz que hay en ustedes, a fin de que ellos vean sus buenas obras y glorifiquen al Padre que está en el cielo.

Palabra del Señor.


Comentario:

 

Jesús acaba de designar a los que han sido llamados para el Reino. En primer lugar les mostrará cual es su misión. La Iglesia es sal y luz   Los judíos no se fijaban tanto en que la sal da sabor, sino en que conserva los alimentos. Alianza de sal era la alianza de Dios con los sacerdotes, por cuanto era duradera y aseguraba la permanencia del pueblo elegido por Dios (Núm 18,19). Así, pues, los discípulos de Jesús son sal de la tierra porque ellos hacen entrar el mundo en la alianza de Dios. Deben mantener en el mundo las inquietudes por la justicia verdadera y, con esto, impedir que las sociedades humanas se estanquen en la mediocridad.   El mundo por sí mismo no sabe para qué lo llama Dios, y los que se presentan como luces no lo serán jamás si no se hacen discípulos. Pero a ustedes que no son salvadores ni los mejores del mundo, Dios los ha elegido para que sean esa minoría por cuyo intermedio él se dará a conocer. A ustedes y también a la Iglesia les sucederán muchas cosas que tal vez les disgusten, pero serán para el mundo una señal de Dios. Comentario de la Biblia Latinoamérica, 1995.


Meditemos:

 

  1. ¿En qué cosas me considero sal y luz del mundo?
  2. Reflexionemos sobre el versículo 16: ¿A qué nos invita?

 


Tags: lectura diaria, misa, liturgia, leccionario, biblia, evangelio

Publicado por Desconocido @ 18:00
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