Jueves 10 – Feria – Verde / Misa: de la feria– Liturgia de las horas: de la feria.
Primera lectura
Lectura del primerlibro de los Reyes 18, 1–20. 41–36
El cielo se oscureció cada vez más por las nubes y el viento, y empezó allover copiosamente
1Al tercer año de la sequía, la palabra del Señor llegó a Elías, en estostérminos: "Ve a presentarte a Ajab, y yo enviaré lluvia a la superficiedel suelo". 2Entonces Elías partió para presentarse ante Ajab.Como apretaba el hambre en Samaría. 1Re 18:41 Elías dijo a Ajab: "Sube a comer y a beber, porque ya se percibe elruido de la lluvia". 42Ajab subió a comer y a beber, mientrasElías subía a la cumbre del Carmelo. Allí se postró en tierra, con el rostroentre las rodillas. 43Y dijo a su servidor: "Sube y mira haciael mar". El subió, miró y dijo: "No hay nada". Elías añadió:"Vuelve a hacerlo siete veces". 44La séptima vez, elservidor dijo: "Se eleva del mar una nube, pequeña como la palma de unamano". Elías dijo: "Ve a decir a Ajab: Engancha el carro y baja, paraque la lluvia no te lo impida". 45El cielo se oscureció cadavez más por las nubes y el viento, y empezó a llover copiosamente. Ajab subió asu carro y partió para Izreel. 46La mano del Señor se posó sobreElías; él se ató el cinturón y corrió delante de Ajab hasta la entrada de Izreel.
Palabra de Dios
Salmo Responsorial
Salmo responsorial 65(64), 10–13
R. ¡Tealabamos, Señor, y bendecimos tu Nombre!
10Visitas la tierra, la haces fértil y la colmas deriquezas; los canales de Dios desbordan de agua, y así preparas sus trigales. R.
11Riegas los surcos de la tierra, emparejas susterrones; la ablandas con aguaceros y bendices sus brotes. R.
12Tú coronas el año con tus bienes, y a tu paso rebosala abundancia; 13rebosan los pastos del desierto y las colinas seciñen de alegría. R.
Evangelio
Lectura del santoEvangelio según San Mateo 5, 20–26
Deja tu ofrenda ante el altar, ve a reconciliarte con tu hermano
20Les aseguro que si la justicia de ustedes no essuperior a la de los escribas y fariseos, no entrarán en el Reino de losCielos. 21Ustedes han oído que se dijo a los antepasados: "Nomatarás", y el que mata, debe ser llevado ante el tribunal. 22Peroyo les digo que todo aquel que se irrita contra su hermano, merece sercondenado por un tribunal. Y todo aquel que lo insulta, merece ser castigadopor el Sanedrín. Y el que lo maldice, merece la Gehena de fuego. 23Porlo tanto, si al presentar tu ofrenda en el altar, te acuerdas de que tu hermanotiene alguna queja contra ti, 24deja tu ofrenda ante el altar, ve areconciliarte con tu hermano, y sólo entonces vuelve a presentar tu ofrenda. 25Tratade llegar en seguida a un acuerdo con tu adversario, mientras vas caminando conél, no sea que el adversario te entregue al juez, y el juez al guardia, y tepongan preso. 26Te aseguro que no saldrás de allí hasta que hayaspagado el último centavo.
Palabra del Señor.
Comentario:
Aquí comienzan las oposiciones “Ustedes han escuchado... pero yo les digo”.Esta fórmula se repetirá seis veces. Jesús alude a la lectura bíblica que sehacía cada sábado en las sinagogas. Al igual que se hace actualmente en laIglesia, tenía sus pasajes asignados para cada semana. Se escuchaba el textohebreo o se lo traducía al arameo, la lengua popular, y los dirigentes de lasinagoga o los invitados ocasionales hacían el comentario. Jesús se había dadoa conocer tomando la palabra en esas asambleas y es muy probable que más de unavez haya dicho Ustedes acaban de oír, pero yo les digo..., pues "hablabacon autoridad" (Mt 7,29).
Jesús no cuestiona las exigencias de la Biblia ni se contenta tampoco conhacer un comentario de ellas; la ley de Cristo es un llamado a la purificacióndel corazón, es decir, de nuestras intenciones y deseos. Es una nueva lucidezque nace de una mirada puesta en Dios. Cuando nos volvemos hacia el Padre (yesa es la gran novedad imitar a Dios-Padre 5,48) descubrimos cuán imperfectosson los criterios humanos de moralidad.
Dejemos, pues, de llamar solamente pecado a aquello que los hombres notany condenan. Mis pecados son los malos pensamientos y deseos que alimento en miinterior y que producen malos frutos cuando se presenta la ocasión. Jesúsvolverá sobre este punto en 12, 34. 26. Hasta que hayas pagado hasta el últimocentavo. Reparar el mal no es solamente devolver lo que me había llevado.También es ver por qué tengo una personalidad tan poco firme que me dejo llevarpor cualquier deseo, y cómo podré afirmar mi voluntad. A menudo reconocemos quesomos fríos para amar a Dios, poco perseverantes en el camino del bien. Este esel resultado de muchos pecados y maldades cometidos a lo largo de los años.Hemos logrado olvidarlos, pero no hemos reparado los daños que hicieron anuestra conciencia. Si no nos purificamos en la vida presente, seremospurificados después de la muerte, y la Iglesia usa la palabra Purgatorio paradesignar esta purificación dolorosa. La transformación que deberá operarse ennosotros (1 Cor 15, 51) no podrá hacerse sin que el Espíritu haya quemado lasraíces mismas del mal hasta convertirlas en polvo (Mt 3,11).
Meditemos:
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