jueves, 10 de junio de 2010

Viernes 11 – Solemnidad: SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS – Blanco / Misa: Propio. Gloria. Credo. Prefacio propio – Liturgia de las horas: Propio. Hoy no es día penitencial. Este año no tiene lugar la memoria de san Bernabé.


Primera lectura 

Lectura de la profecía de Ezequiel 34, 11–16

Yo mismo apacentaré a mis ovejas y las llevaré a descansar

11Porque así habla el Señor: ¡Aquí estoy yo! Yo mismo voy a buscar mi rebaño y me ocuparé de él. 12Como el pastor se ocupa de su rebaño cuando está en medio de sus ovejas dispersas, así me ocuparé de mis ovejas y las libraré de todos los lugares donde se habían dispersado, en un día de nubes y tinieblas. 13Las sacaré de entre los pueblos, las reuniré de entre las naciones, las traeré a su propio suelo y las apacentaré sobre las montañas de Israel, en los cauces de los torrentes y en todos los poblados del país. 14Las apacentaré en buenos pastizales y su lugar de pastoreo estará en las montañas altas de Israel. Allí descansarán en un buen lugar de pastoreo, y se alimentarán con ricos pastos sobre las montañas de Israel. 15Yo mismo apacentaré a mis ovejas y las llevaré a descansar -oráculo del Señor-. 16Buscaré a la oveja perdida, haré volver a la descarriada, vendaré a la herida y curaré a la enferma, pero exterminará a la que está gorda y robusta. Yo las apacentaré con justicia.

Palabra de Dios


Salmo Responsorial 

Salmo responsorial 23 (22), 1–6 

R. ¡El Señor es mi pastor, nada me puede faltar!

1El Señor es mi pastor, nada me puede faltar. 2El me hace descansar en verdes praderas, me conduce a las aguas tranquilas 3y repara mis fuerzas. R.

Me guía por el recto sendero, por amor de su Nombre. 4Aunque cruce por oscuras quebradas, no temeré ningún mal, porque tú estás conmigo: tu vara y tu bastón me infunden confianza. R.

5Tú preparas ante mí una mesa, frente a mis enemigos; unges con óleo mi cabeza y mi copa rebosa. R.

6Tu bondad y tu gracia me acompañan a lo largo de mi vida; y habitaré en la Casa del Señor, por muy largo tiempo. R.


Segunda lectura 

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los cristianos de Roma 5, 5–11

Cristo, en el tiempo señalado, murió por los pecadores

5Y la esperanza no quedará defraudada, porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo, que nos ha sido dado. 6En efecto, cuando todavía éramos débiles, Cristo, en el tiempo señalado, murió por los pecadores. 7Difícilmente se encuentra alguien que dé su vida por un hombre justo; tal vez alguno sea capaz de morir por un bienhechor. 8Pero la prueba de que Dios nos ama es que Cristo murió por nosotros cuando todavía éramos pecadores. 9Y ahora que estamos justificados por su sangre, con mayor razón seremos librados por él de la ira de Dios. 10Porque si siendo enemigos, fuimos reconciliados con Dios por la muerte de su Hijo, mucho más ahora que estamos reconciliados, seremos salvados por su vida. 11Y esto no es todo: nosotros nos gloriamos en Dios, por medio de nuestro Señor Jesucristo, por quien desde ahora hemos recibido la reconciliación.

Palabra de Dios


Evangelio 

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas 15, 3–7

Alégrense conmigo, porque encontré la oveja que se me había perdido

3Jesús les dijo entonces esta parábola: 4"Si alguien tiene cien ovejas y pierde una, ¿no deja acaso las noventa y nueve en el campo y va a buscar la que se había perdido, hasta encontrarla? 5Y cuando la encuentra, la carga sobre sus hombros, lleno de alegría, 6y al llegar a su casa llama a sus amigos y vecinos, y les dice: "Alégrense conmigo, porque encontré la oveja que se me había perdido". 7Les aseguro que, de la misma manera, habrá más alegría en el cielo por un solo pecador que se convierta, que por noventa y nueve justos que no necesitan convertirse".

Palabra del Señor.


Comentario:

 

El Sagrado Corazón es el nombre utilizado por los católicos para referirse al corazón físico de Jesús de Nazaret, como un símbolo de amor divino. La devoción al Sagrado Corazón al enfocarse en el corazón de Jesús, de forma metafórica se refiere a la vida emocional y moral de Jesús, especialmente a su amor por la humanidad. Esta devoción está íntimamente ligada a la devoción a la Divina Misericordia.

También se refiere al concepto Cristiano del amor y adoración a Jesús. En la mayoría de las imágenes el Corazón de Jesús se visualiza con una corona de espinas y heridas hacia las que Jesús señala. Este corazón herido simboliza el dolor de Cristo cuando la humanidad rechaza el mensaje de salvación para la humanidad que trae la palabra de Dios. Al incluir la corona de espinas, hace alusión a la forma en que Cristo murió, la cual se hace más evidente al observar las heridas en las manos de Cristo. Por lo tanto esta imagen se refiere a la de Cristo Resucitado.

La devoción al Corazón de Jesús tiene un origen medieval, siendo los escritos de santa Matilde de Hackeborn, santa Gertrudis de Helfta y la beata Ángela de Foligno uno de los testimonios más antiguos. Sin embargo la fuente más importante de la devoción en la forma en que la conocemos ahora, fue Santa Margarita María Alacoque de la Orden de la Visitación de Santa María, a quien Jesús se le apareció. En estas apariciones Jesús le dijo que quienes oraran con devoción al Sagrado Corazón, recibirían algunas gracias divinas. El confesor de Santa Margarita María Alacoque fue San Claudio de la Colombière, quién creyendo en las revelaciones místicas que recibía, propagó la devoción. Los jesuitas propagarón la devoción por el mundo a través de los miembros de la compañía,los libros de los jesuitas Juan Croisset y José de Gallifet fueron fundamentales para esta difusión. A pesar de las controversias y de los opositores, entre ellos los jansenistas. Mas los fieles confiaron en la promesa que Jesús hizo a la Santa: "Mi Corazón reinara a pesar de mis enemigos"'.

A mediados del Siglo XX, el capuchino Italiano San Padre Pío de Pietrelcina, y el Beato León Dehon promovieron y revivieron el concepto de la oración dirigida al Sagrado Corazón de Jesús. Tomado de www.wikipedia.org, vista el 13-06-09.

 

Meditemos:

  1. ¿Qué significa esta devoción en mi vida?
  2. Los sentimientos: ¿Se los entregué a Dios? ¿Mi “corazón” es de Jesús?

 

 


Tags: lectura diaria, misa, liturgia, leccionario, biblia, evangelio

Publicado por Desconocido @ 18:00
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