Sábado 19 – Feria (0 Memoria Libre: San Romualdo, abad – Blanco) – Verde / Misa: a elección – Liturgia de las horas: a elección.
Primera lectura
Lectura del segundo libro de las Crónicas 24, 17–25
¡Por haber abandonado al Señor, él los abandonará a ustedes!
17Después de la muerte de Iehoiadá, los jefes de Judá fueron a postrarse delante del rey, y este se dejó llevar por sus palabras. 18Entonces abandonaron la Casa del Señor, el Dios de sus padres, y rindieron culto a los postes sagrados y a los ídolos. Por este pecado, se desató la indignación del Señor contra Judá y Jerusalén. 19Les envió profetas que dieron testimonio contra ellos, para que se convirtieran al Señor, pero no quisieron escucharlos. 20El espíritu de Dios revistió a Zacarías, hijo del sacerdote Iehoiadá, y este se presentó delante del pueblo y les dijo: "Así habla Dios: ¿Por qué quebrantan los mandamientos del Señor? Así no conseguirán nada. ¡Por haber abandonado al Señor, él los abandonará a ustedes!". 21Ellos se confabularon contra él, y por orden del rey lo apedrearon en el atrio de la Casa del Señor. 22El rey Joás no se acordó de la fidelidad que le había profesado Iehoiadá, padre de Zacarías, e hizo matar a su hijo, el cual exclamó al morir: "¡Que el Señor vea esto y les pida cuenta!". 23Al comenzar el año, el ejército de los arameos subió a combatir contra Joás. Invadieron Judá y Jerusalén, ejecutaron a todos los jefes que había en el pueblo, y enviaron el botín al rey de Damasco. 24Aunque el ejército de Aram había venido con pocos hombres, el Señor entregó en sus manos a un ejército mucho más numeroso, por haberlo abandonado a él, el Dios de sus padres. De esta manera, los arameos hicieron justicia con Joás, 25y cuando se fueron, lo dejaron gravemente enfermo. Sus servidores tramaron una conspiración contra él para vengar la sangre del hijo del sacerdote Iehoiadá, y lo mataron cuando estaba en su lecho. Así murió, y fue sepultado en la Ciudad de David, pero no en el sepulcro de los reyes.
Palabra de Dios.
Salmo Responsorial
Salmo responsorial: 89 (88), 4–5. 29–35
R. ¡El Señor asegura su amor eternamente!
4Yo sellé una alianza con mi elegido, hice este juramento a David, mi servidor: 5"Estableceré tu descendencia para siempre, mantendré tu trono por todas las generaciones". R.
29Le aseguraré mi amor eternamente, y mi alianza será estable para él; 30le daré una descendencia eterna y un trono duradero como el cielo. R.
31Si sus hijos abandonan mi enseñanza y no proceden de acuerdo con mis juicios; 32si profanan mis preceptos y no observan mis mandamientos, 33castigaré sus rebeldías con la vara y sus culpas, con el látigo. R.
34Pero a él no le retiraré mi amor ni desmentiré mi fidelidad; 35no quebrantaré mi alianza ni cambiaré lo que salió de mis labios. R.
Evangelio
Lectura del santo Evangelio según San Mateo 6, 24–34
No se puede servir a Dios y al Dinero
Dijo Jesús a sus discípulos: 24Nadie puede servir a dos señores, porque aborrecerá a uno y amará al otro, o bien, se interesará por el primero y menospreciará al segundo. No se puede servir a Dios y al Dinero. 25Por eso les digo: No se inquieten por su vida, pensando qué van a comer, ni por su cuerpo, pensando con qué se van a vestir. ¿No vale acaso más la vida que la comida y el cuerpo más que el vestido? 26Miren los pájaros del cielo: ellos no siembran ni cosechan, ni acumulan en graneros, y sin embargo, el Padre que está en el cielo los alimenta. ¿No valen ustedes acaso más que ellos? 27¿Quién de ustedes, por mucho que se inquiete, puede añadir un solo instante al tiempo de su vida? 28¿Y por qué se inquietan por el vestido? Miren los lirios del campo, cómo van creciendo sin fatigarse ni tejer. 29Yo les aseguro que ni Salomón, en el esplendor de su gloria, se vistió como uno de ellos. 30Si Dios viste así la hierba de los campos, que hoy existe y mañana será echada al fuego, ¡cuánto más hará por ustedes, hombres de poca fe! 31No se inquieten entonces, diciendo: "¿Qué comeremos, qué beberemos, o con qué nos vestiremos?". 32Son los paganos los que van detrás de estas cosas. El Padre que está en el cielo sabe bien que ustedes las necesitan. 33Busquen primero el Reino y su justicia, y todo lo demás se les dará por añadidura. 34No se inquieten por el día de mañana; el mañana se inquietará por sí mismo. A cada día le basta su aflicción.
Palabra del Señor.
Comentario:
Nadie puede servir a dos patrones. Este comienzo nos indica que debemos mantenernos libres para servir mejor a Dios. Se había dicho en la Biblia que debemos escoger entre Dios y los falsos dioses. Aquí Jesús afirma que el falso Dios es el Dinero porque nos ofrece felicidad y seguridad para el porvenir, pero nos hace perder nuestra verdadera riqueza, que es el momento presente.
Entendámonos el dinero y la cuenta bancaria son medios necesarios para la sociedad moderna y no se trata de condenarlos; como con todos los medios, se puede hacer de ellos un uso bueno o malo. Pero el dinero es el medio para tener todo lo demás; más aún, es lo que se pone a resguardo para asegurar el porvenir. Servir al dinero es contar con él para pasarlo bien en el presente (Lc 12,15) y para asegurar nuestro porvenir, siendo que, en realidad, todo depende a cada instante directamente de Dios. Mientras sólo pensemos en asegurar el porvenir como buenos avaros de la cuenta en el banco, seremos incapaces de vivir verdadera y libremente; descuidaremos nuestro progreso personal y el de nuestros familiares, callaremos ante el mal y la mentira, nos desentenderemos de los compañeros y nos arrastraremos ante los de arriba.
No anden tan preocupados... Después de habernos inquietado porque falta el dinero, porque vamos a pasar un mal rato, porque se demoran los trabajos, nos sentimos avergonzados con sólo encontrar una de esas personas sencillas que acaban de compartir con otros más pobres lo último que tenían y no por eso se ven afligidos ni tampoco creen haber hecho algo grande. Liberación es toda la obra de Dios en la historia, pero ¿tendremos bastante fe para liberarnos de tantas preocupaciones? La comparación con las flores y los pájaros no significa que debamos cruzarnos de brazos; pues si Dios nos hizo con brazos y cerebro es para usarlos. Más bien Jesús nos dice que si Dios cuida y viste de belleza a sus criaturas más ínfimas, también se interesa que la vida de cada uno de nosotros sea algo hermoso y perfecto.
Busquen primero el Reino y la justicia de Dios. Se trata aquí de dos cosas muy concretas el Reino es decir, una transparencia de Dios en nuestra vida; su justicia es decir, un ordenamiento bajo su mirada de todo lo que somos y hacemos. Es un gran riesgo para un joven o para una pareja comenzar a pensar en el porvenir, la familia y las actividades apostólicas según los criterios del Evangelio y no con el temor a no alcanzar para sí o para los hijos un determinado nivel de vida.
Meditemos:
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